Ronja ayudaba a Lovis con las labores del castillo, balanceaba su pie en el banquillo donde estaba sentada pelando papas mientras tarareaba una canción, de repente la cáscara de la papa cayó al suelo mientras Ronja veía como sangre salía de su dedo, la chica tuvo un extraño sentimiento, esa angustia inexplicable que había sentido al ver a Birk marcharse esa mañana ahora se le hacía nudo en el pecho, se metió el dedo a la boca mirando al horizonte.

Borka y Mattis se miraron con la boca abierta, El carruaje se detuvo al instante y el conductor bajo enseguida angustiado, con las manos temblorosas miró a Birk, quien estaba en el suelo boca abajo, sin mover un solo músculo.

-¿Esta muerto?

Susurró Sutrkas a Mattis, Borka le miró furioso como si él tuviera la culpa de lo que acababa de suceder y estaba por levantarse para ir a ver a su hijo, pero Mattis le detuvo y negó con la cabeza, Borka chasqueo la lengua y de mala gana regresó a su posición oculta. El conductor del carruaje le dio la vuelta al pelirrojo y se acercó a su golpeada cara para ver si respiraba, los bandoleros tras los arbustos miraban atentos y al escuchar un quejido del chico resoplaron con alivio como en coro.

El conductor, de igual forma se tranquilizó un poco al ver que el chico estaba vivo, inmediatamente se abrió el carruaje y una chica de cabello rubio cenizo saltó de él corriendo hacia donde estaba el inconsciente Birk.

-¿Lo mataste Hubert?

Preguntó angustiada mirándolo detenidamente.

-¡Afortunadamente no!, Sin embargo, es mejor que nos vayamos ahora señorita Britta, si nos quedamos más tiempo podrían aparecer bandoleros y quitarnos todo lo que traemos encima.

Expresó el hombre mirando por todos lados, en seguida bajaron junto con la chica unos seis guardaespaldas, atentos al camino, Mattis torció la boca, ya no podrían asaltarlos ya que estaban en guardia.

-Lo mejor será dejar el robo por hoy y esperar a que dejen a la pequeña serpiente en el camino.

Susurró el jefe del clan a Borka, los bandoleros asintieron esperando a que se fueran para ir a rescatar a Birk, Britta golpeo el suelo con fuerza haciendo una rabieta.

-¡Eres un cobarde Hubert!, ¿Cómo pretendes dejar a este pobre muchacho malherido en medio del camino?

-Pero señorita Britta, no sabemos si este muchacho es una mala persona, ¿Qué tal si es uno de esos bandoleros del camino?

-Entonces lo mejor será llevárnoslo y entregarlo al alguacil.

Indico uno de los guardaespaldas, Al instante los bandoleros se miraron entre sí angustiados.

-¿Y ahora qué piensas hacer Mattis?

Preguntó susurrando Borka a su compañero.

-¿Por qué me preguntas a mi?, Ese es tu hijo y tú fuiste el que insistió en traerlo.

-¡Tu eres el jefe de los dos clanes, es tu obligación dar la cara por uno de tus bandoleros!

Ambos ya se tenían sujetos de la camisa forcejeando, peleando como siempre, los bandoleros estaban atentos a la discusión de los dos hombres.

-Bien, entonces llevémoslo con el alguacil.

Los bandoleros entraron en pánico mirándose los unos a los otros, Mattis entonces tomó del hombro a Lil-Klippen, el rubio le miró desconcertado, el jefe de los bandoleros le sonrió y el muchacho negó entendiendo sus intenciones.

-¡Te lo encargo!

Expresó Mattis lanzándolo fuera de los arbustos, Lil-Klippen bajo del sendero casi tropezándose hasta llegar al camino, todos los presentes se le quedaron viendo fijo, el rubio nervioso se sacudió la hierba de la ropa.

-E… ese muchacho, e… es… nuestro.

Expresó tartamudeando señalando a Birk.

Uno de los guardaespaldas se cruzó de brazos e inclinando la ceja miró a Lil-Klippen.

-De nosotros, ¿Quiénes?

El bandolero se rascó la nuca y miró a los arbustos, Mattis y los demás negaban tras de ellos como si el rubio pudiera verlos.

-¿Ese es tu gran plan?, ¿Qué ese tonto nos delate?

Preguntó molesto Borka a Mattis.

-De… de…. ¡De la honorable casa de los Mattisburg!

Señaló Lil-Klippen enderezando la espalda y sonriendo seguro.

-¿Los Mattisbug?

Pregunto Britta dudosa, le miró de arriba abajo y torció la boca con las manos en la cintura.

-No he oído nada de esa familia por aquí.

Agregó dudoso el guardaespaldas.

-¡Eso es porque el importante comerciante Mattisburg odia a toda la gente y no sale mucho de castillo!

Mattis se dio una palmada en la cara al escuchar la mentira de Lil-Klippen.

-¿Y qué hace el honorable hijo de un comerciante importante corriendo en medio del camino?- Señaló Britta caprichosa e incrédula.

-¡Pues el joven Birk, tenía ganas de cazar liebres en el bosque, estaba persiguiendo una y ustedes lo arrollaron!

Dijo al instante inventándose todo una historia y señalando a los culpables con severidad, Britta se cubrió la boca con angustia y el conductor se puso nervioso de nueva cuenta, los bandoleros sonrieron al ver que se habían creído la historia, Lil-Klippen más confiado, decidió terminar la charla y llevarse de una vez al chico.

-Yo, su sirviente Lil-Klippen soy responsable de su seguridad y por ello debo…

-¡Que venga con nosotros!

Interrumpió Britta haciendo que los bandoleros cambiaran su expresión triunfante.

-Si enviamos de este modo al hijo de Mattisburg, creerá que los Norrgarden somos unos irresponsables, unos cobardes, ¡Unos criminales!

El guardaespaldas asintió, Lil-Klippen de nuevo se puso nervioso.

-E… eso no es necesario.

-Claro que lo es.

Planteó Britta mirándole amenazante y firme, los demás asintieron repetidas veces.

-Decidido, el joven Birk Mattisburg viene con nosotros.

Dijo palmeando el que parecía ser el mayordomo principal de Britta

-Pe... pero…

Decía Lil-Klippen viendo como subían a Birk al carruaje.

-Supongo que quiere venir con nosotros para asegurarse que el joven Mattisburg estará bien atendido.

Preguntó el mayordomo al bandolero, éste giró disimuladamente la mirada a los arbustos, de los cuales salió una mano que le indicaba que fuera, Lil-Klippen asintió y subió al carruaje, los demás pasajeros abordaron y partieron, una vez que los cascos de los caballo se escucharon lejos, los bandoleros salieron mirando como Birk y Lil-Klippen se alejaban.

La puerta del castillo de Mattis se abrió, Ronja ya estaba esperando desde hace un rato, ansiosa de saber el resultado del plan de Birk, entraron uno a uno con la cara desanimada y arrastrando los pies, jalando con desánimos las riendas de los caballos, Ronja soltó una ligera risa al ver la expresión de su padre, pensaba que el robo había salido mal gracias Birk y eso le animaba, sin embargo, su sonrisa se borró al ver que Birk no aparecía. Parándose de puntas trataba de mirar por sobre los hombros de los bandoleros.

/Tal vez están molestos con Birk por sabotear su robo y no lo han dejado regresar/ Pensó preocupada la chica de cabello negro y alborotado.

-Papá… ¿Dónde está Birk?

Preguntó Ronja a su progenitor, Mattis resopló y miró a du hija a los ojos, le colocó la mano en el hombro.

-Tuvo un accidente…

La chica aspiró aire frunciendo las cejas y abriendo la boca, sus ojos se humedecieron.

-¿Esta bien?, ¿Esta en la casa de Borka?

Mattis negó.

-Los comerciantes que íbamos a asaltar, lo arrollaron y se lo llevaron.

Ronja cerró con fuerza los puños y la mandíbula, comenzó a golpear a Mattis repetidas veces molesta sollozando con furia.

-¡¿Por qué dejaste que se lo llevaran?!, ¡Van a ahorcarlo por tu culpa!

Lovis apareció para separar a la chica de Mattis, Ronja lloraba cubriéndose los ojos.

-Explicate, Mattis.

Ordeno Lovis a su marido con su habitual tono serio.

-Birk saltó al camino justo cuando el carruaje pasaba, creo que quería sabotear el robo, pero fue arrollado, entonces Lil-Klippen les inventó una historia de que Birk era el hijo de una familia de ricos por lo que esos sujetos decidieron llevárselo para evitar problemas, ahora está siendo atendido en casa de esos comerciantes.

Explicó el hombre resoplando, Ronja sorbió la nariz tratando de calmarse.

-No te preocupes, Lil-Klippen está con él.

Agregó el hombre sonriendo.

-Quiero ir a verlo.

Respondió la chica decidida mirando a su padre, con los ojos aún vidriosos del llanto.

Birk abrió los ojos, al ver un techo desconocido se exaltó intentando sentarse, pero el dolor que sintió por todo el cuerpo le hizo regresar a su posición recostada, tenía la frente, un brazo y una pierna vendadas, miró a su derecha, ahí estaba Lil-kilppen dormido en un sofá, estaba tan perdido en el sueño que hasta babeaba roncando.

Birk lanzó una pequeña risa al ver al bandido, luego miró alrededor, estaba en una gran cama cubierto con sábanas finas, tanto los tapices como las cortinas y los muebles eran de primera, entonces la puerta se abrió y entro Britta junto con su mayordomo, al escuchar la puerta Lil-Klippen despertó.

-Veo que ya despertaste chico Mattisburg.

Dijo la chica sentándose en el costado de la cama de Birk, recargando su mentón en sus manos.

-¿Mattisbug?

Preguntó el pelirrojo desconcertado, miró a Lil-Klippen quien le hacía señas con ambas manos indicándole que le siguiera la corriente.

-Ahh… si….

Terminó diciendo el chico sin entender mucho.

-Tal vez te dañaste la cabeza con el golpe.

Expresó burlona Britta, Birk inclinó una ceja no tomándole mucha importancia.

-Estas en mi casa, la casa de los Norrgarden, los comerciantes de plata más importantes de la región.

Señaló la chica rubia con alegría, Birk entonces recordó que justo antes que los bandoleros entraran en acción, saltó al camino para sabotear el robo y lo habían arrollado, miró a la pared y vio el escudo de armas que llevaban los carruajes por lo que determinó que estaba en casa de los que iban a ser asaltados.

-¿A qué se dedica tu familia?, ¿Tienes hermanos?, ¿Te gusta la cacería?, ¿Cuántos años tienes?

Preguntaba animada la chica sin dar tiempo a Birk de responder, éste parpadeo procesando las preguntas y respondió contando con los dedos para no olvidar alguna respuesta.

-Ahh… Mi padre… es comerciante….- Respondió viendo a Lil-Klippen quien le indicaba con señas si iba bien con las respuestas a modo de no contradecirse el uno al otro y terminar delatado su condición de hijo de bandolero. –Tengo una hermana, me gusta cazar liebres y ahuyentar arpías y… tengo 15 años.

Britta sonrió de oreja a oreja y sus ojos de iluminaron.

-¡Ahuyentar arpías!, ¡Debes ser hábil con las armas!, ¡Tienes que enseñarme cómo lo haces!

Dijo la chica jaloneándole del brazo sano para que le siguiera, Birk lanzó un quejido ya que apenas respiraba sin que le doliera.

-Señorita Britta, el joven Birk no está en condiciones de levantarse, yo creo que debe dejarlo descansar en cama unas semanas.

-¡Unas semanas!

Gritaron en coro Birk y Lil-klippen.

-¡Entonces te quedarás aquí hasta entonces, qué bueno!, Ahora no me voy a aburrir todas las tardes porque Birk va a contarme sus aventuras y enseñarme a ahuyentar arpías y cazar liebres.

Aplaudió Britta contenta, Birk y el bandolero se miraron angustiados.