La casa de los Norrgarden

En la casa de los Norrgarden, Lil Klippen le contaba a detalle lo que había ocurrido a Birk, el chico escuchaba atentamente.

-… Así que debemos mantener esa historia de que eres el hijo de un importante comerciante, al menos hasta que puedas moverte, porque si descubren que eres el hijo de un bandolero podrían tomarte de rehén para que toda la banda se entregue con el alguacil.

Birk resopló luego sonrió.

-Está bien, trataré de mejorarme lo más pronto posible para regresar a casa, mientras tanto, ¿Podrías hacerme un favor?

El bandolero rubio asintió feliz de que el joven Borkason aceptara fingir, así, caída la noche Mattis y Borka caminaban en círculos por el comedor del castillo, los bandoleros sentados en la enorme mesa miraban angustiados a sus jefes, Ronja no despegaba la mirada de la ventana esperando ver a Lil-Klippen traerles noticias, avistó a un par de personas acercarse y emocionada fue a abrir la puerta, sin embargo no eran ni Lil-Klippen ni Birk, era Undis, la mujer entró enseguida dirigiéndose a Borka.

-¡Quiero ver a mi hijo!

Ordenó a su marido con los brazos cruzados, Borka enseguida miró al pequeño bandolero de cabello negro que la acompañaba, este le evitó la mirada nervioso, se suponía que nadie debía decirle a Undis sobre el accidente de Birk hasta que tuvieran noticias de él.

-No podemos verlo hasta saber en qué situación se encuentran, debes ser consiente que si hacemos un movimiento en falso podríamos delatar nuestra identidad como bandoleros y poner en riesgo la libertad y la vida de Birk.

Undis se enfureció, la cara se le puso roja como una braza y tomó a Borka de una oreja, Mattis y el resto de los bandoleros miraban sonrientes la escena.

-¡Todo es por tu culpa!, Birk te dijo que no quería ser un bandolero como tú y lo obligaste a ir, ¡Ahora mira las consecuencias de tus insistencia!, ¡Si no me entregas a mi hijo en una pieza te juro que te entregaré al alguacil para que te cuelguen!

Borka se tambaleaba mientras Undis le torcía la oreja, los bandoleros se echaron a reír, Ronja sonrió, entonces la puerta se abrió en medio de las carcajadas, un agitado Lil-Klippen apareció.

-¡Lil-Klipen!

Expresó Ronja sorprendida y sonriente de verlo al fin, el bandolero entro tomando un respiro, los bandoleros le rodearon al instante, Sturkas le acercó una silla y el bandolero rubio se sentó de golpe.

-¿Qué sucedió?

Preguntó Ronja.

-¿Cómo está mi hijo?

Pregunto ahora Undis.

-¿Está vivo?

-¿Lo han descubierto?

-¿Se lo entregarán al alguacil?

Las preguntas llovían de todas direcciones confundiendo al pobre Lil-Klippen que no sabía a qué dirección responder.

-¡SILENCIO!

Grito Mattis, todos callaron al instante.

-¡Ahora cuéntanos a detalle la situación de la pequeña serpiente de Borka!

Ordenó, el bandolero rubio carraspeo la garganta.

-Birk está bien, los de la casa Norrgarden se creyeron la historia de que Birk es de una familia adinerada, ahora está instalado en una habitación tan grande como este comedor.

Expresó abriendo los brazos para señalar la dimensión del lugar, los presentes le seguían con la mirada atentos a su narración.

-Lo tratan como un rey, le llevan comida cada que quiere y le prometieron un caballo como compensación por el accidente.

-¡¿Entonces el mocoso está en la gloria mientras nosotros nos mordemos las uñas de la angustia?!

Respondió molesto Mattis, Ronja se acercó a Lil-Klippen.

-Pero, ¿Se lastimó, se siente bien?

-¡Ah!, sobre eso, se lastimó un brazo y una pierna.

Los presentes se exaltaron al oír esto.

-¿Por qué no lo mencionaste antes?

Preguntó molesta Undis a punto de ahorcar al bandolero rubio.

-¿Y cuándo regresará?

Preguntó ahora la hija del bandolero.

-Por ahora Birk no puede moverse, por lo que tendrá que quedarse hasta que mejore un poco, pero Britta quiere que se quede mucho tiempo.

-¿Y quién es esa mujer que pretende mandar por sobre mi hijo?

Cuestionó Undis cruzando los brazos.

-Es la hija de los Norrgaden.

Ronja resopló y luego sonrió.

-Me alegra saber que Birk está a salvo, dime Lil-Klippen, ¿Crees que podamos ir a visitarlo mañana?

El joven bandolero se dio una palmada en la frente.

-¡Es verdad, a eso venía!, Birk me pidió que le dijera a Ronja que quería verla.

-¡¿Y no te dijo nada sobre mí?!

Agregó Undis sorprendida de no recibir solicitud de su hijo.

-No pidió a nadie más, sólo a la pequeña Ronja.

Los ojos de todos se posaron sobre la chica

-¡Seguro se siente aburrido de estar en cama todo el día, pero su hermana lo ayudará a sentirse mejor y pronto regresará a casa!

Expresó la inocente chica sonriendo.

-Yo creo que si la pequeña Ronja le da un beso, Birk se curará al instante.

Expresó Peljie sonriente, al instante recibió un puñetazo en la cabeza de parte de Mattis quien le miró furioso, al parecer la hija del bandolero no había escuchado el comentario ya que se encontraba concentrada mirando el horizonte, como tratando de buscar en los confines del bosque a su pelirrojo amigo.

-¡Bien, pues entonces pequeña Ronja, mañana iremos a ver a Birk de nuevo!, te mostraré el camino.

Dijo Lil-Klippen sonriéndose con la hija del bandolero.

-¡Yo también iré!, y Borka, también vienes, debes asegurarte que Birk estará seguro o no lo traeremos a casa sin importar nada.

Interrumpió Undis, Borka resopló.

-Vaya vaya... pequeño Borka, tiemblas ante Undis como un conejo ante una arpía.

Se burló Mattis, Undis le lanzó una mirada amenazante y el jefe de los bandoleros y señor de las bestias salvajes se quedó estático.

-Tú también vienes Mattis, también es culpa tuya que Birk esté en esas condiciones.

Ronja rió sujetando el brazo de su padre.

-¡Entonces iremos los cinco!

Antes que amaneciera Undis, Borka, Mattis, Lil-Klippen y Ronja salieron a caballo del castillo en dirección a la ciudad, la hija del bandolero estaba ansiosa de ver a su amigo, el camino le parecía eterno y el tiempo muy corto.

El bosque se extendía y lugares a donde la chica nunca había explorado fueron apareciendo, miraba sonriente los arbustos de arándanos y los pinos altos con las ramas escurriendo de escarcha derretida, las liebres y los ciervos salían de sus madrigueras ante la sensación tibia de la luz del sol. Desde el primer día que Ronja fue a explorar el bosque, la chica quedó hechizada por el verde de los árboles, el sereno susurrar de las copas de los mismos sacudidos por el aire y la frescura del aire que emitían, sin embargo lo que hacía perfecto el lugar, era la compañía de Birk, ya que desde que lo conoció y aunque creía detestarlo, el bosque no era el mismo sin él.

Ronja resopló al imaginar que algún día su hermano pudiera dejarla, ¿Qué sería de los días de Ronja sin su querido Birk?, al hacerse esta pregunta la chica negó para sí aclarando sus pensamientos y miró decidida al frente; Entonces, al girar sobre el camino y pasar por un gran pino, apareció la casa de los Norrgardes, una construcción tan grande como el castillo de Mattis, ubicada a la orilla de un risco por el que debajo se encontraba un inmenso lago.

En la casa de los Norrgarden, el sol entraba lentamente por los ventanales tratando de traspasar las espesas cortinas que aislaban el interior del mundo externo, Birk dormía profundamente, estaba acostumbrado a despertar al primer rayo del sol, sin embargo, la habitación en la que se encontraba actualmente a parte de parecerle extraña le hacía sentirse en eternas penumbras,

-Tal vez el calabozo del catillo de Mattis dejaría entrar más luz.

Pensó el joven la noche anterior cuando se apagaron las velas, ya que aunque la cama era suave, la almohada mullida y las sábanas perfumadas, el lugar no le parecía para nada acogedor.

-¡BIRK!

Un llamado ruidoso lo sacó de su sueño de golpe, tanto que el pelirrojo abrió los ojos lanzando un grito de susto, incluso se sentó del arrebato de sorpresa lo que le hizo al instante lanzar un quejido por el dolor que esto le causo en la espalda, miró entonces a la persona que lo llamaba, era Britta, quien sonriente lo miraba, el joven Borkason con la mano en el pecho respiraba agitado por el susto.

-¡Debes contarme todo sobre tus aventuras!, No olvides que lo prometiste.

Dijo la rubia impaciente, Birk se quedó pensativo parpadeando, debía ser cuidadoso para no dar información que afectara la situación.

-¿Por qué tienes interés en eso?

Termino preguntando sonriente al no saber que responder.

-Por lo que dijiste ayer, tu vida debe ser muy entretenida, yo en cambio me la paso aburrida todo el día encerrada en esta casa, alrededor solo hay bosque y no me dejan salir porque dicen que las arpías y los nomos grises me van a hacer daño… pufff

Expresó tirándose con los brazos abiertos a un costado de la cama de Birk.

-Desde que vine a vivir a esta casa todos los días son aburridos, siempre es lo mismo, me enseñan cosas inútiles en la maña y el resto de la tarde todo lo que hago es caminar por cada rincón de este lugar como si no ya lo hubiera memorizado es por eso que estoy muy feliz de que estés aquí, porque ahora me vas a contar todo lo que haces y cuando mejores me vas a enseñar a usar las armas ¿No es así?

Birk sonrió de nuevo sin saber que responder.

-¡Cuéntame!, ¿Cómo es que te dejan salir solo al bosque?

Birk aqueo la ceja, sin duda la chica no se iba a rendir con ello, sonrió negando con la cabeza entendiendo que debía ceder al cuestionario.

-Bueno, mi padre cree que andar en el bosque es una buena forma de aprender sobre la vida, observar lo que te rodea, aprender a utilizar lo que tienes al alcance y defenderte.

-¿Y dime?, ¿Vas solo?, ¿No te acompañan tus sirvientes?

-Solo voy con Ronja

-¿Ronja?, ¿Quién es Ronja?¿Cómo es?

Birk rió un poco al escuchar la lluvia de preguntas de la chica nuevamente, Biek comenzó a describir a su hermana haciendo señas con su brazo sano para enfatizar su narración tratando de que Britta pudiese imaginarla.

-Es de estatura un poco más baja que yo, tiene el cabello negro y un carácter muy agradable, siempre tiene una sonrisa en la cara, sobre todo cuando es primavera pero cuando se enoja…

Rió más profundamente recordando las vez que lo abofeteo por preferir morir congelado en el invierno a regresar a su casa o ir a vivir con Mattis.

-Es verdaderamente temible.

Terminó diciendo enfatizando el "temible", la narración de Birk funcionó, Britta se imaginó un poco a Ronja, Brittta con el índice en la boca y la mirada al techo analizaba la información recibida.

-Entonces Ronja es tu amigo.

Concluyó Britta, Birk estaba por contradecirla cuando el mayordomo abrió la puerta, Britta se levantó y caminó frente a su sirviente hinchando las mejillas y con los puños cerrados, golpeo el piso con el pie haciendo una mueca.

-¿Qué quieres?, ¿No vez que Birk me está contando sus aventuras?

Le reprochó enseguida cruzando los brazos y mirándole desafiante, el mayordomo acostumbrado a la actitud caprichosa de la chica sólo parpadeó con la mirada al frente.

-El joven Birk tiene visitas.

Al instante Birk sonrió, Britta resopló.

El grupo que acudía a visitar a Birk caminaba por los pasillos de la enorme casa de campo de los Norrgarden mientras eran escoltados por un sirviente, Ronja y Undis caminaban con paso firme mirando al frente, sólo concentradas en ver al joven Borkason, por su parte Borka y Mattis miraban interesados los adornos y las pertenencias de la casa más centrados aún en memorizar los caminos y las entradas y salidas.

Se colocaron frente a la puerta del cuarto donde estaba el chico y la puerta se abrió con fuerza, Britta apareció y los miró de forma crítica después de todo Britta era una chica malcriada, no tenía un mal corazón pero después de todo fue criada de esa forma, al notar a Ronja se olvidó del resto y la miró de arriba abajo, la hija del bandolero lo notó.

/De mi edad, del tipo Lovis/, Pensó la chica al mirarle, Ronja seguía clasificando a los niños como "del tipo Mattis para los niños y del tipo Lovis para las niñas", Ronja le sonrió, Britta no le correspondió sin despegarle la mirada, la hija del bandolero arqueo la ceja confusa y Britta sonrió de forma burlona, Ronja no entendía porque y le siguió la mirada, se dio cuenta que veía sus pies desnudos y frunció la boca molesta, entonces el mayordomo los invitó a pasar, la hija del bandolero y la hija de los Norrgarden se miraron mientras Ronja entraba a la habitación, siguiéndose la mirada la una a la otra.

-Veo que tus ojos siguen siendo igual de negros, hermana mía

Ronja se concentró en la voz que la llamaba, sonrió al ver a su querido amigo y enseguida corrió hacia él ignorando de nuevo el ambiente que la rodeaba.

-¡Birk!.

Saludó emocionada corriendo hacia él, se abalanzó sobre la cama del muchacho dándole un confortable abrazo, el pelirrojo ni siquiera se quejó aunque le dolía todo el cuerpo.

-¿Te duele mucho?

Preguntó la chica angustiada mirando la condición de Birk.

-Estoy bien, bueno, ahora lo estoy.

Expresó sonriente mirándose con la chica de cabello negro, ambos se sonrieron y lanzaron una risa sujetándose de las manos.