Ronja es una chica
Mattis y Borka escuchaban al sirviente narrar los sucedido con detalle, el hombre explicaba al par de bandoleros los hechos esperando que estos dieran el mensaje al supuesto señor Mattisburg, Undis les miraba torciendo la boca al ver cómo los dos imitaban pésimamente una actitud analítica y de sorpresa, Borka se halaba su corta barba y Mattis cruzado de brazos asentía como si estuviesen molestos pero aceptaran con resignación que Birk se quedará en esa casa.
Mientras tanto, dentro de la habitación, Ronja cortaba un trozo de pan y se lo daba a su buen amigo pelirrojo, Birk lo recibió con una sonrisa y antes de darle un bocado lo acercó a su nariz aspirando su aroma con una sonrisa.
-Este pan esta delicioso, tienen un olor familiar y a la vez distinto, Dime hermana mía, ¿Es acaso que tú lo has horneado?- Preguntó ladeando la cabeza, como era su costumbre al preguntar y afirmar.
Ronja lanzó una pequeña risa, y colocó sus manos en la cintura acercándose a Birk.
-Lo hice especialmente para el día en que fuéramos a la cueva del oso nuevamente.
Birk desdibujó su sonrisa, pero Ronja no, la chica le tomó la cara con ambas manos.
-Vamos, querido hermano, no estoy molesta en lo absoluto, sé que debes quedarte aquí por un tiempo, por eso yo vendré todos los días, de ese modo, no romperé mi promesa de quedarme contigo aunque estés en el bosque, en medio del invierno sin nada más que un cuchillo y un balde.
Birk sonrió de nuevo.
-Y yo no romperé la mía tampoco, te seguiré a donde sea, cuando me mejore iré contigo, así sea al lugar donde me den una paliza y encierren en un calabozo.
Ambos rieron de nuevo, Undis entonces entró junto con su marido y Mattis, al verlos sonreírse la madre del pelirrojo y el padre de la castaña pusieron una cara de pocos amigos, sin embargo la expresión de Undis se desvaneció con un suspiro de resignación, mientras que la de Mattis permaneció.
-Parece que el pequeño diablillo ya se siente mucho mejor.
Replicó Mattis en tono sarcástico, el chico lanzó una risita.
-Lo estaría más si no tuviese que ver tu cara, Mattis.
El hombre entonces lanzó una carcajada, no podía evitarlo, realmente le molestaba que Ronja pasara tanto tiempo con Birk, pero no podía odiar al hijo de su amigo de la infancia, de hecho, le agradaba bastante, de otro modo jamás lo habría nombrado sucesor del jefe grupo de bandoleros cuando Ronja se negó y aunque este también hizo lo mismo, tenía la ligera esperanza de que algún día cambiara de opinión y aceptara.
-Bien, pequeña serpiente, al parecer tendrás que quedarte un tiempo en este lugar.
-Lo sé, si no fuera porque realmente no puedo moverme, regresaría ahora.
-Debes descansar y comer bien para recuperar tus fuerzas lo más pronto que puedas.
Indicó Undis acomodándole la almohada a su hijo, el joven Borkason asintió sonriéndole.
-Bien Birk, ten cuidado de no decir nada en absoluto sobre nuestra ocupación.
Agregó ahora su padre, mirándole con seriedad.
-Lo haré. –Prometió alzando su mano sana. –No diré nada en absoluto, no quiero terminar ahorcado por el alguacil y espero sinceramente padre…- Le miró decidido sin modificar su sonrisa. –Que no vuelvas a insistir en que me convierta en un bandolero como ustedes dos.
-¡¿Qué dices?!
-¡Pero deberías al menos reconsiderarlo!
Replicaron Mattis seguido de Borka.
-Ya lo oyeron.- Finalizó Undis cruzando los brazos, los dos hombres le miraron boquiabiertos. –Birk no quiere ser un sucio ladrón como ustedes, deben aceptarlo y seguir con sus vidas.
Mattis y Borka resoplaron decepcionados.
-¡Porque si algo le pasa de nuevo, les juro a ambos que los lanzaré por la barranca del diablo!
Terminó diciendo amenazando a ambos, los dos se miraron intimidados, Ronja y Birk rieron al ver a sus padres silenciados de esa forma por Undis, tal vez Borka y Mattis no temían a las arpías, a los osos de media tonelada ni a ser colgados por el alguacil, pero si le temían y mucho, a sus esposas, después de todo, si alguien podía manejar a un grupo de hombres rebeldes y apestosos eran Undis y Lovis.
-Espero el día que me regañes de forma semejante, hermana mía…
Comentó Birk a la joven Ronja, la cual le miró dudosa, Mattis expresó un "¿¡Que?!" enfatizado y los padres de Birk se miraron, sin duda los adultos entendían que el joven Borkason preguntaba cuándo llegaría el día en que Ronja le diera un regaño de esposa, por lo que se desconcertaron de lo directo y a la vez profundo mensaje que el chico le estaba dando a la hija del bandolero, la chica luego de unos segundos sonrió.
-Si vuelves a poner tu vida en riesgo yo creo que lo haré nuevamente.
Birk rió, comprendiendo que su hermana no había entendido lo oculto de su mensaje, pero estaba bien para él, después de todo tal como Ronja lo había dicho antes, Birk era tan sabio como Skaller-Per, por lo que a pesar de siempre parecer despreocupado y aparentar que el "hoy" era lo único que le importaba, siempre tuvo claros sus sentimientos por la hija del bandolero y sus planes a futuro, "pero el futuro está muy lejano, no hay que preocuparse por ahora", pensaba como de costumbre.
Luego de hacer su habitual rabieta contenida y ver que su hija no había captado el mensaje que el pelirrojo le había dado, Mattis miró a su hija detenidamente, con expresión seria.
En la habitación se escuchaba la charla que tenían Birk con Ronja y sus padres, una charla sin importancia, Mattis observaba en silencio, cada expresión, cada mirada de su hija, hasta el mínimo parpadeo y de un momento a otro, la pequeña Ronja de 11 años que recordaba y veía aún en ella, esa pequeña descalza de melena corta y despeinada cambió.
/¿Cuándo le creció el cabello?/ Pensó para sí mismo.
Lo mismo le había pasado el día que la dejó ir al bosque por primera vez, en un parpadeó Ronja ya no era esa adorable bebé que gateaba por debajo de las mesas del castillo, era una niña despierta y ansiosa de conocer el mundo que la rodeaba y ahora…
-Oye papá, ¿Crees que pueda quedarme con Birk?
La llamada de Ronja le sacó de su meditación, luego de uno segundos para regresar a la realidad que lo rodeaba, el jefe de los bandoleros, señor de las bestias salvajes captó la pregunta de su hija.
-¡De ninguna manera!
Vociferó con furia, como siempre que se molestaba, la chica le miró y luego sonrió, tomó un pañuelo que llevaba con ella y envolvió el pan sobrante que llevó a Birk, entonces lo metió en una cesta junto con otras cosas y la dejó en la mesita que el pelirrojo tenía al lado.
-Bien, entonces vendré mañana otra vez.
Se acercó a Birk y sonriente le susurró.
-Te traeré un poco de vino.
El chico sonrió y Mattis frunció el ceño.
-¿¡Que le dijiste?!
Ronja salió del cuarto dando saltos y agitando la mano a su amigo en señal de despedida.
-¡Ronja, dímelo!
Exijió de nuevo el hombre.
-Es un secreto.
Indicó la chica sonriendo a su padre con el índice en la boca.
-Bien, Birk, ten en cuenta lo que te hemos dicho y cuídate mucho.
Despidió Undis junto con Borka, saliendo de igual forma de la habitación, Mattis simplemente e dio media vuelta.
-¿No vas a despedirte de mí, maleducado?
Preguntó el joven Borkason en tono de broma, Mattis giró la mirada hacia él y sonrió expresando en tono sarcástico.
-Bien, hasta luego… ¡Pequeña salamandra!
Dijo resaltando lo último en tono molesto, Birk rio para sí mientras la puerta se cerraba.
Ronja caminaba a la salida de la casa de los Norrgarden, el resto se había quedado atrás al despedirse de Birk, cerca de la puerta al jardín, Ronja se topó con Britta.
-¿Quién eres tú?
Preguntó la chica rubia interesada en la hija del bandolero, Ronja sonrió y con las manos en la cintura se presentó.
-¡Soy Ronja!
Britta parpadeó al escuchar su nombre.
-¡¿Tu eres Ronja?!
La chica asintió a la vez que preguntaba con la mirada a qué se debía la reacción de la rubia.
-Ya veo…. Entonces tú eres Ronja, la verdad yo te imaginaba muy diferente.
-¿De qué hablas?
Terminó preguntando la hija del bandolero al confundirse más con las palabras de la hija de los Norrgarden.
-Birk me habló sobre ti, pero por cómo te describió, pensé que eras un chico.
Ronja se quedó pensativa, /¿Cómo es un chico exactamente? , Pensó para sí misma, después de todo, al analizarlo bien, si hacía una clasificación entre los humanos del tipo "Lovis" y el tipo "Mattis", ella entraría más en el tipo "Mattis" porque Lovis siempre se ocupaba de cocinar, asear el castillo y la chica rara vez se metía en esos labores, Ronja se rascó la barbilla pensativa.
-Pero sé cocinar un pan que le gusta mucho a Birk…- Expresó al aire, haciendo que Britta le mirara concentrada. -¡Entonces después de todo si soy como Lovis!
Britta rió.
-Bien, Ronja, no te molestará que sea también amiga de Birk ¿verdad?.
Esa pregunta extrañamente causó un sentimiento extraño en la hija del bandolero, no sabía que era exactamente, era como un hueco grande, como si tuviera hambre e indigestión a la vez.
Antes de que pudiese responder, Lil-Klippen quien esperaba en la puerta se acercó al ver a Ronja, la chica miró a Britta y esta sonrió.
-¿Qué dices?
Preguntó la rubia con una sonrisa, el resto del grupo de visita alcanzó a la chica,
-Eso depende de Birk.
Expresó con la mirada seria, siguiendo su camino seguida por los demás.
-¡Ven de nuevo otro día!
Gritó Britta despidiendo con la mano.
