La mañana siguiente llego sin apuros, ambos jóvenes agradecían que fuese un sábado, el día anterior la fiesta los dejo sin energía para nada pero ninguno se arrepentía, Luan siempre estaba dispuesta a sacrificar todas sus fuerzas por hacer una de las cosas que más amaba, esta vez esa sensación de alegría y satisfacción se elevo por las nubes gracias a su hermanito ayudante, sabía que preferiría quedarse en su habitación leyendo sus historietas que hacer de ayudante en un show infantil pero todo eso dejaba de importar cuando era ella quien se lo pedía
-Oye ¿Hermana estas bien?-Luna se acerco a la cama de su hermana menor cuando se dio cuenta que se había despertado hace poco tiempo pero aun no se levantaba-regularmente cuando tú te despiertas ves abajo a desayunar y vuelves para practicar tus rutinas-
-No es nada-se cubrió aun mas en su cama-solo que hoy no tengo tanta energía para salir-
Luna traía consigo su fiel guitarra-Ya se, te compondré una canción que te renovara la energía-
Sus dedos pasaron por sus cuerdas tocando una suave melodía muy irregular con su gusto musical, pero sabía que su hermana adoraba esa clase de melodías, era lo único que podía rescatar Luna de una canción energética y alegre que no sea de rock, ella se removió entre las sabanas, la imagen de su hermano paso de manera involuntaria y sin esfuerzo en su mente, no sabía porque, ya muchas veces fue su asistente, ¿Qué lo hacía que su hermano haya sido su protagonista en sueños? Sueños que más bien eran recuerdos, recuerdos donde estaba ella y el riendo, donde ella le enseñaba sus rutinas para hacerlo reír, como se empeñaba en sacarle una sonrisa cuando tenía un mal día, claro también recordaba las bromas.
Vio por la ventana el sol se asomaba en el horizonte dándole una mirada a Royal Woods, en comparación con ayer que cubría al mundo con una ventisca helada
Tal vez la causa de que su sueño fuese la preocupación que puso en ella, claro tenia a sus padres, pero cuando Lincoln la agarro de su mano con fuerza.
Se sintió segura, protegida, era una sensación rara, nueva e inesperada.
Pero adictiva
No quiso pensar en nada mas hasta que inevitablemente tuvieron que separarse, mientras evitaban llamar la atención de sus hermanos, su corazón amenazaba con salir de su pecho cada vez que el piso rechinaba con fuerza, pero cuando miraba a Lincoln pudo sentir la misma sensación de seguridad que emanaba pero con menor intensidad
-Ey Luan-
Pero seguía ahí
-Luan-
Esa sensación
-¡Luan!-
-¿Eh?-
-¿Qué te paso?-la miro detalladamente-¿No estarás pensando en alguna broma verdad?-apenas confirmase su sospecha emprendería marcha a la casa de sus amigas para evitar ser su victima
-No, no soy "bromañera"-dijo soltando su característica risa-¿Entiendes?-
-Claro hermana-
Luna había dejado la habitación, se había quedado unos minutos más en su cama, contagiándose de ese calor que combatía con la brisa mañanera
Pero lo bueno no dura
Se levanto de la cama y estiro sus huesos sintiendo esa sensación de satisfacción que le ocasionaba, miro a su alrededor en busca de aquel objeto que le acompañaba casi todas las mañanas
-¡Sr. Cocos!-alegremente agarro a su compañero de madera que estaba apoyado en la pata de su cama-¿Listo para nuestra práctica de rutina?-
-Se podría decir que me fabricaron listo-Luan lanzo una risa a causa de su propio chiste
Su despertar había tardado un poco más de lo debido, últimamente las energías que estaba acostumbrado a liberar con la misma intensidad que cualquier habitante en su casa se estuvieron reduciendo gradualmente.
Desde que Ronnie Ann se había mudado con sus tíos sus conversaciones se vieron reducidos solo por video llamadas, mensajes y llamadas por celular.
Parecería poco, pero no era lo mismo que tenerla cara a cara
La necesidad de tenerla cerca se volvía cada día más necesario
Pero cada vez se hacía más a la idea que eso no pasaría en un largo tiempo
Sonó su celular lo agarro con pereza su celular y vio la pantalla
-Hola amigo ¿Cómo te sientes?-
Su inseparable amigo Clyde ya estaba al tanto de lo que sufría, siempre al pendiente de su bienestar casi tanto como su propia familia
-Todo bien-le respondió por mensaje
Aunque ambos al final sabían que no era del todo cierto ese mensaje fue lo suficiente para incubrir la verdadera ansia propia
-Esta tarde se abrió un nuevo parque cerca de aquí ¿Quieres ir?-
La idea de dejar su habitación y dirigirse con su amigo a otra aventura sonaba tentador.
-Creo que hoy no estoy de humor para salir-
Pero la cama siempre lo reclamaba, las únicas veces que aquella energía regresaba era cuando aquella chica a la cual primeramente considero una bravucona lo llamase, pero por el momento eso no parecía dar señal de ser pronta
-¿Lincoln?-se oyó el tocar de la puerta un par de veces-¿Estás ahí hermano? Mamá y Papá quieren que bajes, el desayuno está listo-pudo reconocer la voz Lola detrás de la puerta
-Ya voy-Ni el mismo se creía esas palabras
-¿Estás seguro?-parece que tampoco Lola se creía su mentira ya que empezó a abrir la puerta, su cabeza se asomo con una expresión de preocupación muy pocas veces visto en ella, menos en por otra persona-Pareces como si hubieses comido esa cacerola rara de papá que nos hace ir al baño-
Lo único que recibió de respuesta fue una mirada molesta de mi parte que saco una sonrisa nerviosa de su parte
-Está bien, me voy, solo ven pronto-
-Cierra la puerta, hace frío-
Lola no entendía a que se refería su hermano.
No hacía calor pero tampoco hacía frío, sin más cerró la puerta detrás de ella.
Pero aun así sentía como el frio escalaba y se pegaba a su cuerpo con una tremenda facilidad, se encogió y enterró mas entre las sabanas que le daban un poco de calor, temía que muy pronto cayese enfermo por culpa del frio
Sin ganas, ni energía se levanto de la cama y busco entre sus cosas una camisa y bufanda, pero de igual forma sentía el mismo frío, levanto la vista ante el chillido que producía la puerta al abrirse, detrás de esta una Luan cuyos ojos brillaban de entusiasmo y alegría se fijo en Lincoln.
No sabía porque—ni quería saber—pero cuando sintió su mirada lejos de temer una broma pesada, quiso que esa mirada se fijara en su persona el mayor tiempo posible
-Hola amiguito, soy la alegre payasita Luan Loud-tan pronto dijo eso se toco su nariz roja-y alguien de cabellos rubios me dijo que mi asistente a despertado con una cara triste ¡Y es mi deber cambiarla a una alegre!-aquella sonrisa que Lincoln conocía y sorpresivamente volvía a verla le trajo un poco de paz
-Luan, no es el momento-apreciaba el esfuerzo
Pero Lincoln estaba cansado, solo quería comer algo y volver a la cama
-No me puedo ir, rompería mi supermegaultra código de payaso de no dejar a nadie triste-
-Luan enserio-
-¿Qué dijo una vaca a otra vaca?-
Lincoln se quedo callado esperando que con eso Luan se rindiese.
Idea estúpida
Conocía a su hermana, rendirse era algo que difícilmente hacia, aun mas si se trataba de sus hermanos
-Dijo MUUUUUcho gusto en conocerte ¿Entiendes?- no pudo evitar reírse de su propio chiste
Lincoln no dijo nada, miraba a su hermana con una presión estoica
-Bien, ¿Que es lo que más le gusta Lois Laine?, SUPERsonalidad, ¿Entiendes?-de nuevo se rio de su chiste
Y de nuevo no obtuvo respuesta
Pero Lincoln trato con todas sus fuerzas de reprimir una risa
Fue un buen chiste
-Muy bien uno último-
Y no mentía, ya no sabía qué hacer si su ultimo chiste fallaba, tal vez con la ayuda del Sr. Cocos
-¿Qué tienen en común Walt y nosotros cuando nos entregan las notas escolares?-espero alguna respuesta
De nuevo nada
-Que emprendemos vuelo al ver a mamá-
Esta vez dos risas se escucharon de la habitación de Lincoln
La sensación de relajación y alegría lo invadía a diferencia de lo que sentía esta mañana, la energía en su cuerpo volvía a la vida
-Muchas gracias Luan yo-dio una pausa incomoda-lo necesitaba-
Luan asintió e hizo algo que no pensó que sucedería cuando despertó esta mañana
Pero no le importaba
Lo quería
Dio un abrazo suave y reconfortante a Lincoln
La seguridad lo cubría con fuerza en ese abrazo
Pero más que eso lo que en verdad lo invadía era aquella sensación que buscaba durante toda la mañana
Aquel calor con el que podría sentir que podría estar toda la eternidad sin cansarse de que lo rodease a diario
-De nada Linc, siempre estaré aquí para alegrar tus mañanas-fueron una suaves palabras
Aquellas palabras que se grabarían en la cabeza de Lincoln por mucho tiempo
Sintió como la comediante mecía sus cabellos con confort
-Ahora vamos o la comida se acabara y no quiero comer las sobras-se fue de la habitación de Lincoln
Y el frio volvió
Pero ahora sabía cómo quitarse aquella sensación
Ignoro a su hermana menor que tenía una sonrisa nerviosa al verse descubierta
Estaba seguro que se vengaría por ello y el terminaría arrepintiéndose por no prestarle un poco de atención
