La euforia se podía sentir en el aire, con cada grito de exclamación lleno de un sentimiento energizante, las luces iluminaban como destellos distantes en cada esquina, aquel mar de personas parecía no tener fin, mas de una vez fue empujado, tuvo que apretar fuertemente su mano para no soltarlo y perderse si no también para que no pueda separarse y perder de la vista a su hermana, se aseguro de sujetarla lo suficientemente para que no pueda soltarse con facilidad pero no lo suficientemente fuerte como para que su hermana sintiera dolor por la fuerza ejercida.
Ella era ajena a sus preocupaciones, se movía en ese mar como si tuviese un mapa del lugar, como si el camino estuviese marcado en el suelo y solo ella pudiera leer.
Lincoln no decía nada, ni siquiera creía que podría escucharlo, la banda que no se molesto en saber quiénes eran aun no tocaba, pero el escándalo que las personas provocaban, todo lo que podía hacer era dejarse arrastrar por su hermana.
-¿Luna?-Hizo el intento de llamar su atención-¿Dónde vamos?-
Si lo escucho, lo ignoro, aunque Lincoln de igual manera no esperaba que lo oyera al menos podía llamar su atención, Luna en cambio tenía una sonrisa, era normal en ella verla sonreír en conciertos, lo extraño era que no la había oído unirse a base de gritos a las demás personas que parecían tener el propósito de hacer el lugar el más ruidoso de todo el país.
Y con Luna Loud entre ellos sabia que aquello era una idea muy cercana a la realidad.
En menos de lo que esperaba la marcha se estaba deteniendo gradualmente hasta que llegaron a no sabía dónde, en cambio Luna lo soltó y le hizo una seña para que lo siguiera, como siguió a Luna, empujando y tropezando con varias personas en su camino.
-¡Al fin!-pudo escuchar por milagro la voz de una persona-¡Un poco más tarde y ya iba a llamar a la policía!-
-¡Lo siento!-aunque gritara con todas sus fuerzas, la potencia de su voz salió débil y leve-¡No te pude encontrar!-
Intentaba ver a la persona con la que Luna hablaba pero las personas simplemente, el poco espacio en el lugar le impedían moverse con libertad, no fue hasta que de un jalón de muñeca hecha por su hermana que pudo acercarse más a ellos.
-Espero que no te moleste-años conociendo a Luna podían lograr cosas increíbles, como saber cuando estaba nerviosa bajo ese velo tan natural de tranquilidad y energía-Pero traje a mi hermano conmigo-
Ahora podía ver mejor con quien estaba hablando su hermana.
Al principio creyó que se trataba de otro de los amigos de Luna, uno por el que estaba visiblemente interesado, en cambio una joven de cabello rubio lo saludo con una sonrisa.
-No hay problema, en realidad yo también traje a mi hermana-
Al escuchar eso, pudo notar como la tensión en sus músculos, podía notar como ella era importante para Luna, muy importante, intento estudiar a la persona frente a él, tenía una camiseta negra en el pecho tenia estampado la palabra "electric girl" en el pecho de color amarillo, con unos pantalones celestes y zapatos rojos, definitivamente tenia la edad de Luna además de unos brazaletes con pulseras.
-Hola pequeño, Me llamo Samanta pero puedes llamarme Sam-
Notaba algo familiar en ella, ese nombre ya lo había oído antes, escarbo en sus memorias entre su día a día, en alguna reunión familiar, entre sus amigos, pero simplemente no encontraba nada, era como un recuerdo viejo escondido en algún lado polvoriento y discreto de su cabeza.
-Soy Lincoln-
Ambos se presentaron a su manera, de pronto Sam estiro del brazo a otra persona que estaba detrás de ella.
Una niña rubia de suéter blanco se hizo presente
-Y esta es mi hermana menor, Beatriz-
La niña alzo su mano en modo de saludo, hasta que sus ojos se abrieron un poco al reconocer al albino.
Lincoln recordaba a Beatriz como una compañera con la cual no tenía mucha interacción, le conocían como sweater porque siempre llevaba ese mismo suéter a todas partes sin importarle si hacía calor o no parecía cómodo, recordaba que era una buena amiga de Mildred y la chica que siempre usaba una gorra con forma de panda.
-Hola-soltó débilmente incomodo, de verdad no habían hablado mucho.
Mientras Luna y Sam hablaban con total naturalidad, ambos se quedaron en silencio, en un incomodo silencio, la rubia tenia la mirada fija en el escenario, tratando de ignorar la incómoda atmosfera entre los únicos dos menores en todo el concierto.
-"Tal vez sea por mi reputación"-
No es que fuera el matón de la clase, sino todo lo contrario, no era muy popular con las mujeres tampoco, no desde que había dado malos consejos a los chicos.
-No sabía que tenías una hermana-la mejor idea que se le ocurrió para romper el silencio.
Beatriz seguía con la vista clavada en el escenario, Lincoln bufo inconforme con ser ignorado
-Bea-alzo un poco la voz
La rubia en cambio seguía con la mirada fija en un escenario sin personas, pero con los instrumentos listos para ser tocados, Lincoln alzo la voz una vez más
-¡Sweater!-grito tan fuerte que sintió su garganta rasparse
Beatriz giro rápidamente la cabeza hacia Lincoln, parpadeo un par de veces cuando la boca de Lincoln se movía pero su voz no podía ser escuchada
-No puedes escucharme-La rubia solo un gesto de su mano apuntando su oreja y negando con la cabeza.
Buenos, por lo menos no lo ignoraba a propósito, era un alivio, saco su celular y empezó a escribir algo.
A los pocos segundos después la rubia saco su celular al sentir como este se sacudía
"Hola"
Alzo la vista de la pantalla y miro a Lincoln con una ceja enarcada.
"¿Cómo conseguiste mi numero?"
"Aun lo conservo de la vez que tuvimos que hacer equipo para hacer una maqueta con la forma de una escultura histórica"
La rubia sonrió recordando como luego de terminarla tuvieron que recorrer toda la casa y el patio para salvar su frágil trabajo de las garras de sus hermanas y mascotas, al final optaron para que la niña la resguarde en su hogar lejos del caos familiar.
-"No sabía que tenias una hermana"-
-"No hablamos mucho en la escuela, en realidad ni siquiera estaba planeado que me invitara"-
-"Así no te llevas bien con ella"-
-"Mas bien diría que nuestra relación no es la más cercana, ella tiene su música de rock y yo tengo mis suéteres"-
-"Sabes ¿Qué tal si un día vienes a mi casa de nuevo?, estoy seguro que mi Leni hará que te veas más bonita diseñándote un suéter nuevo"-
Se quedo mirando unos segundos de mas, Lincoln trataba de tener el menor cuidado de no insultar o incomodar, no podía simplemente seguir arruinando su vida social con las chicas como si no fuese nada.
La chica en cambio lanzo una pequeña sonrisa nerviosa sintiendo un poco de calor en sus mejillas rosadas, volvió la atención a su celular y empezó a escribir con un poco mas de ánimo.
-"Claro me encantaría"-
Le devolvió la sonrisa con una sensación de aceptación creciente en su ser.
Las luces del estadio se apagaron en un parpadeo, lo único que alumbraban los rostros de ambos niños eran las pantallas de sus celulares, miraron con suma atención el escenario, las luces de esté se encendieron con fuerza, cada reflector apuntando a un lugar en concreto mientras una luz multicolor los inundaban.
Cuando un hombre ingles con una melena larga y castaña entro y se paro en medio del escenario, frente a una legión de fans frente a él supo que por fin la parte divertida había empezado, agarro el micrófono con energía y se preparo para dar el mejor concierto de su vida –o al menos eso había prometido—
Fue difícil esquivar en grupo la avalancha de personas que venían detrás de ellos, teniendo cuidado de no ser empujados o pisados, separarse podía empeorar la situación en especial si los que se separaban eran los niños, las mayores habían prometido a sus respectivas madres cuidarlos con cautela.
No se calmaron hasta que por fin pudieron pasar por las dos grandes puertas, ninguna de las mayores soltó la mano de sus hermanitos.
-¡Eso fue increíble!-grito Luna visiblemente más calmada y con el humor renovado.
-Sin duda ¡Mick Swagger es lo máximo!-secundo Sam
El camino a la van familiar se lleno con la charla que estaban teniendo Sam y Luna, en cambio Lincoln y "Sweater" siguieron con su charla a base de textos, a la rubia le había parecido divertido, entre gestos y fotos graciosas, al final Lincoln también termino por tomarle el gusto.
Finalmente llegaron en el auto, mientras conducía, Luna enviaba una sonrisa cómplice a su desprevenido hermano, Sam fue la única en el auto que pudo notar la mirada de Luna, se quedo viéndola de reojo unos momentos, momentos que parecían eternos
Y dentro de ella deseaba que fuese así, quedar con esa imagen y ese momento para siempre
El viaje paso sin más contratiempos, más que lo apurada que estuvo Luna porque se habían pasado con la hora de llegada impuesta por su madre, claro que eso pareció muy lejos cuando su músico favorito entro en escena, sin mencionar la compañía hicieron que el tiempo valiera la pena usar cada segundo de su tiempo.
-Ya llegamos-dijo Luna estacionando el auto frente a una casa
Era una casa simple, con las paredes de madera, ventanas y un tejado de color rojo, unas pequeñas plantas rojas ocultas detrás de las vallas de madera amarilla, solo una casa normal de una familia normal, pacifica por la noche, cuando la joven dueña del hogar no tenia que ensayar o practicar alguna tonada alocada, pero además de eso no había mucho que resaltar en ese barrio,
-Sí, la pasamos genial ¿No Bea?-
-Super-genial-secundo la pequeña con una sonrisa en su rostro dirigida a Lincoln.
El chico no dudo en devolverle la sonrisa, tal vez al final del día se había conseguido una nueva amiga después de todo.
-Me alegra oír eso, porque no duden que la volveremos a invitar la próxima vez que salgamos las tomaremos en cuenta para que nos acompañen-
-Está bien, tal vez digamos que si, adiós, recuerda que aun tienes que llegar a tiempo a casa Luna-rio con gracia al ver la cara pálida con los parpados abiertos y la cara en una mueca de sorpresa al imaginarse a una enojada madre Loud mirándola con los brazos cruzados
Ambas rubias se despidieron de los hermanos Loud al bajarse del auto, la mayor miro con una sonrisa dirigida a su hermanita.
-¿Te divertiste en el concierto?-
-¡Fue genial!, ¡Lincoln es un chico agradable!, me divertí mucho-
-Eso está bien-ambas se dirigieron a la puerta del hogar-pero más bien esperaba algo que tenga que ver con el concierto y no de Lincoln-
-Ah…-la verdad era que no le había prestado mucha atención al concierto
-Pero veo que te entretuviste con algo mas-sonrió con picardía al ver el rojo de sus mejillas-Vamos mamá nos espera para la cena-y con eso dicho ambas desaparecieron detrás de la puerta roja de su casa.
Se agarro lo mejor que pudo, tanto de su asiento como del respaldo del asiento del frente.
Lincoln sabía que su madre daba miedo cuando estaba furiosa, lo había visto cuando rompía algo que consideraba valioso, lo llamaban de la dirección o se comportaba de forma incorrecta frente a los extraños que lo invitaban a su casa o algún lugar –no necesitaba decir que eso ocurría pocas veces— y había aprendido a preocuparse cuando ella estaba enojada.
Pero esto era una exageración.
-Luna baja la velocidad, más rápido y nos mataras-
-Ni loca hermano, llegaremos tarde-se paso una luz roja y un auto casi choca contra el lado derecho del auto, su corazón se acelero con terror al oír como las llantas del auto frenaban con fuerza-¡Fíjate por donde vamos!-
Luna dio un giro en una esquina que nada le debía a las escenas de acción que veía en la televisión, los autos, las bancas de los parques, incluso las personas pasaban rápido de su visión periférica, era un buen momento para ser un buen religioso y pedir a Dios que lleguen pronto y a salvo en casa o en el mejor de los casos que las llantas revienten y no tengan más opción que correr en medio de la noche.
Siguieron un camino recto como una flecha, en más de una ocasión sintió temor absoluto cuando dos autos se acercaban bastante a ellos o veía a una mujer mayor caminando despacio hasta el otro lado de la calle.
Finalmente llegaron a casa con una pequeña sacudida producto del repentino frenado de su hermana mayor.
-Bien hermano ya llegamos-con eso dicho se bajo rápidamente del auto
Lincoln la siguió luego de recuperarse de haber visto pasar su corta vida frente a sus ojos como si hubiese sido una película.
-Eso fue muy divertido ¡¿verdad hermano?!-Luna ignoraba completamente el hecho de que su hermanito pensó que pasarían a mejor vida-ese concierto fue fabuloso-
No fue hasta que lo menciono que recordó algo que tenía que pregunta
-Luna ¿Quién es Sam?-
-Pues es una buena amiga de la escuela-respondió abriendo la puerta-La conocí hace unos años, en un club musical, ¿Por qué lo preguntas?-
-Por nada, solo me parecía que ya había oído de ese nombre-siguió a su hermana mayor, de pronto sus ojos se abrieron en par al recordar un suceso que paso hace poco-¡Oye ¿No era Sam del chico que ibas a escribirle una carta?-
Luna apretó los labios fuertemente, el agarre en el picaporte se tenso, Lincoln se detuvo al ver que su hermana no avanzaba, se preocupo que habría dicho algo malo
-"¿Acaso le hizo algo?"-pensó molesto, nadie lastimaba a sus hermanas-Luna….siento si dije algo malo yo-se detuvo cuando vio la cara de su hermana
No estaba enojada, su rostro reflejaba preocupación y miedo.
Miedo al rechazo, miedo a la discriminación, miedo a perder a alguien tan importante para ella como lo era su familia, mas en especial el, su hermanito menor que siempre las ayudaba en todo, uno de los pocos hombres en su vida en el cual agradecía conocer.
Sintió como el miedo la desgarraba con cada escena imaginada en su cerebro, de su hermanito alejándose de ella, de sus hermanas repudiándola por sus elecciones, de sus padres rechazándola
-¿Luna?-
Trago saliva y valor.
Tenía que decírselo, su hermano no era tonto, infantil e imaginativo tal vez, pero no era un tonto, tarde o temprano lo sabría el mismo
-Era ella-hablo al fin con una voz débil, suave y quebradiza-Ella era a quien iba dirigido la carta-
Lincoln no dijo nada por unos segundos, solo se quedo mirando fijamente a su hermana inexpresivamente.
Luna en cambio estaba muerta del miedo, el silencio no la ayudaba a pensar bien, cuando quiso hablar fue interrumpida.
-Parece una persona genial-dijo simplemente.
Sabiendo lo preocupada que estaba su hermana por su respuesta, la abrazo.
La abrazo con mucha fuerza, su hermana dio una sonrisa temblorosa y devolvió el abrazo con mucha más fuerza.
-Gracias-murmuro en su oído-pensé que…-
-Nunca podría odiarte, ni aunque ames a otra chica, por lo menos una agradable-
Sip, sin lugar a dudas su hermanito era más inteligente de lo que parecía.
