La celebración de las bestias
-Señorita Britta, me temo muy a mi pesar que el joven Birk, es una persona fuertemente sospechosa.
Decía el mayordomo de la hija menor de los Norrgarden entre susurros, la chica hizo un puchero con la boca y colocó sus manos cruzadas, martillando con los dedos su brazo.
-¿En qué te basas para decir eso Hubert?
-Pregunté en la aldea y nadie conoce a un Mattisburg, en realidad, nadie conoce al joven Birk, lo describí hasta el más mínimo detalle y nadie lo ha visto por los alrededores, ni siquiera los niños de su edad lo identifican, además…. Si me lo permite decirlo, el muchachito tiene amigos muy extraños…
Britta azotó su pie en el suelo, como advertencia.
-¡Pues no te permito decir eso!
-Pero señorita, si se fija bien, la niña Ronja, la cual se nota algo salvaje, parece ser muy cercana a él y eso también es muy extraño, si él fuera hijo de un importante comerciante no simpatizaría con esa gente tan arrabalera…
-¡Basta!, Ronja y Birk son mis amigos así que ten cuidado con lo que dices, si son unos arrabaleros mucho mejor, ellos son mucho más interesantes y sinceros que ese grupo de engreídos que vivía en la ciudad y sólo se preocupaban de ver quien tenía más dinero, así que ya deja tus insinuaciones e intrigas que me estás haciendo enfadar mucho.
-Pero… ¿Qué le voy a decir a sus padres?, si se enteran que usted tiene trato con esos niños…
-¡Pues no les digas nada y ya!
Gritó furiosa con las manos en la cintura.
-¿Y qué les escribo en la carta que enviaremos este mes?
-¡Que sigo igual de miserable y aburrida como antes, porque entérate Hubert que así estaría ahora si no hubiera conocido a Ronja y Birk!
Terminó diciendo la rubia dándose la vuelta, se marchó furiosa dando pasos remarcados en el piso, haciendo que su cabello rizado se balanceara a su compás, luego de unos metros se dio la vuelta y apunto al mayordomo.
-¡Y más te vale no tratarlos mal o te las verás conmigo!
El hombre asintió haciendo una reverencia.
-Espero la señorita no tenga problemas por esto…
Expresó angustiado lanzando un suspiro.
Esa tarde, en la guarida de Mattis, los bandoleros, incluidos los secuaces de Borka, miraban un plano en la mesa, sonriente, Mattis dio unas palmadas en la espalda a Peljie.
-¡Hiciste un buen trabajo, pudiste memorizar las entradas y las salidas de esa casa a la perfección!
-Gracias jefe.
Agradeció sonrojado el bandolero, después de todo, rara vez, Mattis agradecía algo, es más, no había día en que el pobre Peljie no fuera regañado por su jefe o por la estricta esposa del mismo.
-Aún falta saber en dónde esconden la plata y sus pertenencias valiosas.
Replicó Borka con los brazos cruzados.
-Un paso a la vez mí estimado Borka, un paso a la vez.
Indicó Mattis sin dejar de sonreír, denotando que estaba optimista por el robo y que la información recién recibida sería de gran ayuda.
-Mañana enviaremos de nuevo a un bandolero, esta vez tiene que obtener la mayor cantidad de información posible y le preguntará a tu pequeña serpiente si sabe algo, cualquier detalle de la casa nos será muy útil.
Se dirigió a sus bandoleros.
-¿Quién quiere ir?
Al instante, todos levantaron la mano animados, sin duda todos querían ir ya que era tener un día de descanso de sus obligaciones de bandoleros, además era un delicioso almuerzo seguro.
-Oigan ¿y porque no le pedimos a la pequeña Ronja que investigue sobre la casa?, seguro Birk no puede moverse de la cama y no ha podido ver más allá de la puerta de su cuarto.
Dijo Joen con su expresión perdida, al instante Lil-Klippen y Sturkas le agacharon la cabeza a la mesa para que se callara.
-¡Guarda silencio! ¿Qué no ves que es nuestra oportunidad de descansar un día y poder comer hasta reventar?
Le reclamó el bandolero rubio en tono bajo, procurando que Mattis no lo escuchara.
-¡Además el jefe nos ordenó no involucrar a la pequeña Ronja, ella no debe enterarse de nada!
-¿Enterarme de qué?
Al escuchar la aguda voz niña(puedes quitar) de Ronja, los bandoleros, se quedaron congelados con expresión de sorpresa y lentamente giraron sus cabezas en dirección de la voz de la chica.
Ahí Ronja, los miraba sonrientes, llevando una pila de trastos a lavar, entonces los bandoleros le regresaron la sonrisa sólo que con tintes de nerviosismo y disimulo.
-¿Y bien, que es lo que no debo saber?
Preguntó nuevamente la chica, Mattis volteó a ver a Sturkas, quien había sido el que metió la pata.
-Pues… que… Lil-Klipen… ¡Tiene una novia!
-¡¿Qué?!
Replicó al instante el bandolero más joven recibiendo al instante un golpe en la cabeza de su jefe indicándole que siguiera la corriente.
-¿Es eso verdad?
Cuestionó la chica emocionada.
-Bueno… ella aún no me ha aceptado.
Respondió el rubio trastabillando una respuesta que no lo comprometiera demasiado.
-¡Ya verás que lo hará!
Agregó Ronja dejando los trastos en la mesa y tomando al bandolero de las manos.
-¡Nuestro Lil-Klippen es muy valioso, al igual que cada uno de nuestros bandoleros, cualquiera se sentiría feliz de compartir su corazón con ustedes.
Los ojos del bandolero, se llenaron de lágrimas sonriendo con alegría, luego estalló en llanto abrazando a la chica.
-¡Gracias pequeña Ronja, eres un ángel!
Luego, los demás le secundaron formando un enorme abrazo colectivo, la chica parpadeaba desconcertada.
-¡Eres nuestro tesoro más grande pequeña Ronja!
Expresaron en coro, Mattis hizo a los bandoleros a un lado, miró a su hija, serio, para casi sonreír al instante cargando a su hija en los hombros.
-¡Escuchen todos, desde el día de su nacimiento, Ronja es el tesoro más valioso que este clan ha tenido, así que de una vez les digo que la protegeré con mi vida!
-¡Así se habla jefe!
Lovis negó con la cabeza resoplando, sirviendo la cena.
-¡Así que de una vez, voy a declarar que aquel que quiera poner los ojos en mi palomilla, primero tendrá que vencerme a mí, el señor de las bestias y jefe del clan de bandoleros más grande, en una pelea de las bestias!
-¡Y a mí también!
-¡Y a mí!
Decían los bandoleros agregándose uno a uno a la lista de defensores de Ronja.
-¡Protegeremos a Ronja!
Gritó Mattis alzando el brazo.
-¡Protegeremos a Ronja!
Repitieron los bandoleros levantando sus jarros de vino.
Entonces de la nada, Borka se levantó cruzando los brazos.
-Me pregunto qué harás cuando mi heredero te venza en ese torneo de las bestias.
Declaró seguro, los bandoleros de Borka le miraron extrañados, al ver la seguridad en que miraba a Mattis, quien junto con su grupo se había quedado callados ante tales palabras.
-¿Qué insinúas Borka?
Interrogó el bandolero castaño con seriedad y exigiendo una respuesta inmediata.
-Undis me dijo que el día en que tu hija saltó el desfiladero del diablo para entregarse como rehén voluntaria e hicimos el intercambio de rehenes, Birk le dijo que él y tu hija eran hermanos.
-¡Ah, si! ¿Y eso que?!
-No sé cómo lo hayas tomado tú, pero Undis me dijo que ambos se juraron estar juntos de por vida ya que los dos se debían la vida el uno al otro y desde dónde yo lo veo, jurar estar con alguien de por vida es un compromiso serio, un compromiso que los bandoleros de Borka cumplimos porque tenemos palabra.
Ronja miró a su padre, el resto de los bandoleros le siguieron con la mirada, Mattis entonces lanzó una risa.
-¡Eso no me importa, son promesas de niños, es imposible que ese pobre diablo me venza a mí y mientras no me gane no permitiré que mi Ronja y él tengan algo fuera de lo fraternal!
-Ya deberías de haberte dado cuenta que Birk ha crecido bastante en comparación a cuando lo conociste, ya en ese entonces mi muchacho podía escalar precipicios sin problemas y cazar todo tipo de animales, en unos años, será más hábil que tú y yo juntos y tú no serás más que un pobre anciano.
-¡¿Qué dijiste?! ¡Si yo seré un anciano, entonces tú serás un pobre despojo!
-¡¿Quieres ver lo que puede hacer este despojo?!
Se decían confrontándose cara a cara, gruñéndose como bestias enojadas, los bandoleros de ambos bandos aclamaban a su respectivo jefe y se insultaban entre ellos, Lovis estaba por intervenir cuando Ronja recargó su mano de la cabeza de su padre y se levantó sobre sus hombros, quedando más alta y a la vista de todos, cruzó sus brazos titubeando un poco para guardar el equilibrio.
-Nadie va a luchar de nuevo y mucho menos por una promesa cuyo significado sólo podemos encontrarlo Birk y yo.
Expresó seria y con decisión, haciendo que todos guardaran silencio.
-Nuestros clanes son amigos ahora, somos como una gran familia, nada debe separarnos de nuevo, sólo los cabeza hueca pelean por cosas como esa.
Dirigió su mirada con una sonrisa a sus bandoleros.
-Gracias por querer protegerme, pero puedo cuidar de mi misma…
Luego se dirigió a Borka de forma amable.
-Birk no pelearía por algo como eso, su hijo es un gran muchacho, se siente orgulloso de su clan y de su padre, pero quiere encontrar su propio camino, si él decide ser diferente deben respetar su decisión pase lo que pase y dejarlo conseguir lo que desea a su manera.
La chica bajó con la ayuda de su padre hasta quedar en la mesa.
-¡Eso es lo que se espera de la esposa de un bandolero!
Declaró el gran hombre pelirrojo con orgullo.
-¡Ni pienses que voy a permitir que tu mocoso se case con mi hija!
-¡Deberías agradecer que Birk quisiera casarse con la tuya arriesgándose a darme nietos con tu cara!
-¡¿Qué dijiste?!
Ronja resopló, la pelea inició de nuevo, bajó de la mesa alzando los hombros resignándose, con el escándalo a sus espaldas se dirigió a su madre.
-En verdad son unos brutos.
Expresó la mujer mirando el alboroto que se armaba.
-Tienes suerte de que Birk no sea tan bestia como ellos.
Le dijo a su hija con una sonrisa insinuante, la chica captó el mensaje de su madre y sonrió.
-¿Desde cuándo lo sabes, mamá?
-Mattis me contó lo que le dijiste, pero qué más da, todos lo sabíamos, Mattis siempre lo supo, desde el momento en que intentó nombrar a Birk heredero del clan al ver la negativa de tu parte estaba aceptándolo, ya que como jefe del clan estaba dejándote a su protección, pero a ese hombre le gusta pelear por todo, incluso por lo que ya ha aceptado, así que no le hagas mucho caso y has las cosas a tu manera y cuando lo consideres necesario.
La chica, por algún motivo sintió un gran alivio, no sabía porque exactamente, pero después de darse cuenta que Birk era su persona especial no tenía mucha presión por conocer los sentimientos que éste sentía por ella, por el momento, ella estaba feliz, después de todo, ser su hermana estaba bien para ella porque podían estar juntos, sus sentimientos eran puros y en cuanto Birk se recuperara sería completamente feliz de nuevo, no importaba si Mattis decía que era muy joven o Borka pensara en algo como el matrimonio, ella decidiría cuando estaría bien preguntar a Birk por sus sentimientos.
Mientras la reunión de los bandoleros terminaba con una celebración de música y vino luego de una acalorada discusión, Birk, con un cuerno de cera encendido, bajaba a hurtadillas al taller de los Norrgarden, colocó en un lugar prudente su lámpara y en la mesa de trabajo de su nuevo mentor, comenzó a poner en práctica lo que aprendió ese día.
