Sus pasos eran lentos y cansados, estuvo toda la mañana fingiendo aprender cuando su atención estaba centrada en un lugar diferente, en un momento diferente, hablando con una persona diferente y haciendo algo completamente diferente, mientras los demás niños iban alegres, prácticamente corriendo a sus hogares, su amigo lo seguía como un fiel soldado sigue a quien debe proteger

Noto a su amigo confundido –más de lo habitual, su amigo pareció un chico al cual acababan de dejar en un lugar desconocido y pedía a gritos con la mirada un guía para poder volver a casa—pero Lincoln no estaba perdido geográficamente, el estaba perdido en un problema del cual muy difícilmente alguien podría explicarlo más, no había un mapa ni una guía o un libro para solución ese problema, sus palabras de esa mañana bien podrían ser tomadas como una referencia entre los miles de libros que existían, al final del día no eran mas que palabras sacadas de un libro que se podía encontrar en cualquier librería en un estante de autoayuda.

Y aunque fuese poco lo que podía aportar en un área donde ambos eran novatos y ciegos, sin experiencias ni guías, aun así se ofrecía para ser quien lo ayudase, no importa lo descabellado o falible que fuese el plan que Lincoln Loud lanzaría, porque sabía que lo haría, tarde o temprano, justamente por una razón, porque era el y no se necesitaba mas para saber que aquello era prácticamente una profecía a punto de cumplirse.

Pero no dijo nada en todo el camino, simplemente siguieron caminando como dos trotamundos que habían perdido las ganas de hablar luego de un mal día.

Para Lincoln ese mal día paso cuando se dio cuenta de que no volvería a ver a su hermana en lo que restaba de día, pero al final era lo mejor, no sabría que decir ni que hacer, no sabría lo que ella diría o haría, sus pasos se volvían cada vez más lentos antes de cualquier posibilidad, ninguna buena.

-"Lo siento, no volverá a suceder"-

-"Esto nunca sucedió, ¿Me oíste?"-

-"Solo fue un accidente"-

Cada pensamiento lo volvía a hundir en un pozo donde sentía que se ahogaba, como si estuviese caminando debajo del mar con el agua chocando contra su cuerpo atrasándolo y llevándolo con una fuerza indomable hacia el abismo oscuro, ese sentimiento depresivo que atacaba su corazón era algo que estaba fuera de lugar, tenía que dejar de pensar en la posibilidad de que lo sucedido hubiese sido algo sensato, algo aceptable siquiera, pero aquello era descabellado, era inmoral e incorrecta para la sociedad, si se lograba catalizar lo que le llenaba de esperanza no tendría futuro, no en este mundo, no en ese país, no en su casa, mucho menos en su casa, en especial en su familia, seria alejado de ella y de toda su familia, aquello era como una visión horripilante de un futuro que no quería que sucediese, fue como si hubiese despertado un sentimiento de pánico al llegar a su casa.

Pero se mantuvo firme pese a todo, pese al miedo que se extendía como veneno dentro de su cuerpo, entumeciendo su valentía, ralentizando su andar y dañándolo tanto que quiso llorar, pero se mantuvo firme ante su decisión.

Tenía que terminar el asunto y olvidarlo lo antes posible.

Y aquello se sentía como si una flecha lo atravesase en su pecho, ocasionándole un dolor tan fuerte que soltó un quejido involuntario.

-¿Te pasa algo Lincoln?-Pregunto Clyde, de repente su amigo había tocado su pecho y cerrando los ojos, de repente sus ojos se abrieron alarmados y sintió el pánico apoderarse de él-¡¿Estas sufriendo un infarto?

-No-dijo renegando con la cabeza-simplemente….fue una sensación desagradable-dijo con amargura, casi como si hubiese perdido sus fuerzas para continuar su camino a casa-muy desagradable-recalco en voz baja mientras reanudaba su andar lentamente.

Clyde lo siguió, algo le pasaba y no era tan tonto como para no pensar en que tal vez sea por esa misteriosa chica de la cual su amigo había renegado en hablar con ella, pero como decía la Dra. López, tenía que ser paciente y tal vez Lincoln abriría sus problemas a el, pero debía ser paciente y escucharlo.

-¿Por qué no vamos al árcade?-pregunto al aire, sería bueno para relajar la mente, su amigo se estaba preocupando demasiado, no había estado así ni con los dilemas que tuvo con Ronnie Anne.

Lincoln lo miro expectante antes de asentir y agradecer mentalmente a Clyde, iba a pasar toda la tarde, olvidando que tenía un problema en casa el cual tenía que arreglar con urgencia y que en realidad no sabía si quería arreglarlo, tenia que despegar su mente.

Con rapidez se dirigieron hacia el local de juego, Lincoln esperaba que una tarde lejos de sus problemas.


Se revolvía constantemente incomoda, con ganas de saltar por toda la habitación y correr el mas mínimo maratón, pero no debía, en vez de eso siguió concentrado en la pantalla de su computador, era otro show de comedia de sus artista favorito, en ese momento estaba cubierto por unas finas sabanas hasta los hombros, el suave aire del otoño se filtraba en su habitación, ella realmente disfrutaba el frío más aun cuando estaba envuelta así, pero había algo que le faltaba, como si fuese un enorme vacío a un lado suyo, no quería pensar en eso, estaba bastante bien sin saber que siquiera hubo un vacio que alguien dejo desde que tenía memoria, pero ahora estaba más presente que nunca, era un vacio que calaba en sus huesos, se concentro enteramente en los videos que tenia presente, pero nada, el vacio que la acompañaba lentamente pasaba de su cama a su pecho, impidiéndole respirar adecuadamente, causándole dolores profundos y punzantes como cuchillas filosas atravesándole, si esto era amor, entonces entendía porque Lori permanecía casi eternamente pegada a su celular, tal vez era un modo de calmar sus nervios y hacer que el dolor, la ansiedad y el nerviosismo se vaya.

Amor.

Cuando esa palabra apareció en su mente la sacudió aun más de lo que el viento podría llegar a hacer, ¿Podía considerarse eso un amor si quiera? ¿O más bien algo bizarro que evoluciono dentro de su cabeza para convertirse en un impulso infundado por su hermano menor?.

No, aquello era un pensamiento muy inútil en este punto, para ella era como negar que el sol daba calor o que el agua mojaba, era dolorosamente obvio como para negarlo.

Y eso la asustaba, tenía miedo de que todo el amor que tenía en su corazón para dar fuese rechazado como si fuese un regalo mediocre e inútil, indigna de tratar de alojarse en su corazón subiendo un peldaño más que su hermana.

Y eso la afligía.

La puerta de su habitación se abrió lentamente, Luan alzo la vista de su computadora para encontrarse con fu madre, cargando con un plato de comida el cual no era más que un poco de carne con arroz, con una sonrisa se acerco a la comediante acostada cómodamente en su cama

-¿Cómo estas cariño?-su tono era maternal que combinaba en lo profundo ocultaba un ligero atisbo de preocupación que solo ella podía trasmitir

-Estoy bien mamá-dijo apartando la computadora y recibiendo el plato de comida del cual salía un ligero humo que al chocar con su cara podía trasmitirle una ligera sensación de calor a sus poros.

Su madre sentada en una silla miro comer a su hija unos segundos, ella había visitado la habitación de su hija aprovechando que había llegado de su trabajo, exhausta se había cambiado su uniforme blanco, pantalones negros y zapatos con tacones por su camiseta holgada y unos pantalones menos apretados junto a unos zapatos cómodos, después de unos segundos acostada en su cama se había acordado de súbito de su hija enferma.

-¿Te pasa algo Luan?-pregunto Rita llevando sus manos a las rodillas de su hija-Te he notado bastante decaída últimamente-

Luan dejo de comer para mirar curiosa a su madre, ¿Desde cuando se veía decaída?-

-Claro que no mamá-respondió escarbando con su tenedor entre la comida formando cúmulos y montañas de la misma.

-¿Segura?-Vivió a inquirir.

Luan la miro a los ojos, aquellos que en un segundo se volvieron como si quisiera seguir atravesando todo su ser, sus inseguridades, sus miedos, sus mentiras, todo.

-Bueno-su madre parecía suavizar sus facciones, como si ella misma se hubiese puesto encima de su trampa-eh estado confundida últimamente-

-¿Confundida con que?-

Luan la miro unos segundos, su cerebro funcionando como una maquina bajo un pretexto creíble para sacarla de aquella situación, la cual llego justo al momento de que su madre abría la boca.

-¡Con mis actos!-

-¿Tus actos?-

-Si-se apresuro a decir-Es que estoy un poco asustada sobre un acto que haré con Lincoln-

-¿Y que tienen que ver Lincoln con el acto?-

-Todo-dijo suavemente como si fuese un secreto revelado, pero aunque su madre fuese la mejor detective del mundo solo sabría un fragmento del secreto-sin el este acto no funcionara y tal vez nada funcione después-

Su madre la miro unos momentos, intentando seguir atravesando sus palabras, pero lo único que pudo sacar fue un suspiro.

-¿Qué clase de acto?-

-Es complicado-

-Cuéntame-Ordeno suavemente, no queriendo parecer que atacaba a su hija, desenvolvería lo que la molestaba suave y lentamente.

-Tengo miedo de que me rechace-cuando esas palabras salieron de su boca le costó unos momentos entender que tal vez había sacado de mas-¡El acto!-se apresuro a añadir.

-¿Y porque no le dices que es importante?-

-Tengo miedo de que no lo acepte, de que termine alejándose de mí porque creía que podíamos hacer el acto juntos-

-Tal vez no sea tan malo cielo, tal vez hasta le guste el acto-Luan la miro, sus ojos llenos de preocupación brillaron como dos lucecitas en el cielo con un ardor de esperanza-Digo, sabes cómo es Lincoln, se preocupa mucho por ustedes, estoy segura que si se lo pides lo intentara-

-¿Y si no le gusta?-volvió a inquirir con miedo, pues esa posibilidad la aterraba más que cualquiera, porque aquello desencadenaría al distanciamiento y a ella a un mundo gris del cual no estaba segura poder recuperarse

-Cariño, Lincoln no haría nada que pudiera hacerles daño a ti o a tus hermanas-dijo acariciando la cabeza de su hija en un gesto cariñoso y comprensivo-inténtalo-

Luan la miro con la compresión impresa en su rostro adornado con una sonrisa radiante.

-Gracias mamá-fue lo único que atino a decir.

Su madre viendo a su hija un poco mas relajada decidió que era hora de dejar descansar a gusto a su hija, salió de la habitación, no se encontró con ninguna de sus hijas, todas estarían ocupadas en sus propias vidas escolares y ya no faltaba nada para que sus retoños vinieran de la escuela, con los músculos relajados se permitió acostar en su cama, agradecía que los problemas de su hija fuese más simple de lo que creía.


Miro su puerta como si fuese un extraño que su familia no había visto hace mucho tiempo, decidiendo si volver a aparecer en sus vidas aunque eso significase más un inconveniente que un alivio o si quiera algo que fuese medianamente aceptable.

Se había quedado con su amigo en el árcade tanto tiempo como le fuese posible evadir sus responsabilidades, no cuando su hermana estaba adentro tal vez mas confundida y temerosa que él, aunque en esos momentos era algo que en realidad no lo creía del todo posible.

Pues estaba a punto de enfrentar sus problemas de frente y tenía miedo, pues no había forma de saber que lo que estaba a punto de hacer fuese lo correcto, para los demás sería absurdo pues aquello que ellos sentían era prohibido para la sociedad.

Pero ¿Podía ponerlo a él también en esa suposición?, Antes de ayer pensaba que no podía sentir más amor por Luan de lo que sentía con sus demás hermanas, tal vez no la palabra que buscaba no era mas pero si diferente.

Un amor prohibido solo por ser diferente, pero amor después de todo.

Eso no lo ayudaba para nada en su ya confundida mente, tenia que tener cuidado en sus palabras pues podían significar un paso adelante o atrás en la relacion que tenia con su hermana.

De nuevo, ninguno de sus pensamiento ayudaba a calmar su corazón, solo empeoraba las cosas, con lentitud abrió la puerta, el suave rechinido de la puerta llamo la atención de dos de sus hermanas las cuales se encontraba cómodamente viendo una película.

-¿Cómo estas hermano?-pregunto Luna despegando la vista de la televisión.

-Si, creímos que te paso algo cuando nos dijiste que querías venir solo-dijo Lucy viendo detenidamente el programa de rock clásico con Luna, algo sumamente raro.

-Ah eso, solo estaba…ya saben….quería despejar mi mente por los exámenes y eso-

Luna lo miro unos segundos, antes de asentir y volver la vista hacia la televisión.

Lincoln sintió el nerviosismo recorrer su piel y su corazón, sus hermanas en general eran difíciles a la hora de ocultar algo, pero si bien sabia Lincoln era que la mejor forma de ocultar algo era simplemente no diciendo nada y mirando sobre su hombro cada vez que sentía a alguien vigilándolo, mas de una vez lo habían encontrado haciendo travesuras o algo que no debía porque se quedaban ocultas.

Sus hermanas tenían un talento especial a la hora de ser chismosas o entrometidas, eso no era algo bueno para él.

Con pasos lentos y temblorosos subió a la planta de arriba de la casa, encontrándose en el pasillo a una Lola y Lana usando el jeep de juguete, al otro lado vio a Lynn quejándose de la casi eterna espera que tenía que hacer porque Lori no paraba de ocupar el baño.

Lincoln decidió no perder más tiempo y se apresuro a llegar hacia la puerta de su hermana, cuando estuvo a punto de abrirla alguien lo detuvo haciendo que se sobresalte.

-Lincoln ¿Qué haces?-su padre había subido las escaleras con el periódico en mano.

-Oh, yo solamente quería ver como estaba Luan, ya sabes debe ser un poco solitario y aburrido estar en casa todo el día-soltó rascándose su brazo nerviosamente.

Se sentía como un ladrón a punto de robar algo pero justo antes de poder hurtar algo venia su dueño legitimo sin saber que era el ladrón.

-Eso es bueno-dijo sonriéndole a su hijo, se notaba que Lincoln era especialmente cercano a sus hermanas, era algo que siempre le había gustado, el nunca fue tan cercano a ninguno de sus hermanos, era algo que en verdad le enorgullecía-Se que a Luan le agradara que te intereses en ella-dijo revolviendo su cabello los blanquecinos cabellos de sus hijos antes de irse.

Lincoln se sintió bien momentáneamente antes de que la sensación de sofoco lo invadiera nuevamente, en todo el día se había sentido nervioso, asustado y muy irritable, estaba cansado de sentirse así, no quería seguir así, quería estar en paz, tranquilo y dejar de pensar que estaba cometiendo algo malo, abrió la puerta lentamente, el ruido de la puerta abriéndose lentamente tratando de nuevo de parar ese momento de forma lo mas posible, pero supo que nada podía detener esto en el momento que los ojos de su hermana lo miraron con curiosidad para luego darse cuenta de su presencia, su rostro cambio a uno de paz a uno de miedo, tal vez al desconocido futuro, tal vez igual como a el, le tenia miedo a la posibilidad del rechazo y al repudio, tal vez ahora las cosas cambiar entre ellos para bien.

-Hola Luan-dijo con una sonrisa que ocultaba el flaquear y el nerviosismo en su ser-¿Puedo pasar?-y la pregunta estaba de mas, pues no pensaba salir de aquella habitación hasta arreglase todo.

O lo mande más al lado del desastre, lo que pase primero.