La confrontación (Parte 1)
Birk y Ronja bajaban velozmente las escaleras cuando se toparon con el mayordomo que corría despavorido a gritos en dirección a la cima de la torra en donde estaba el cuarto de Britta.
-¡Señorita Britta, debo rescatar a la señorita!
Repetía angustiado, cuando vio a Ronja y a Birk en medio de las escaleras se detuvo.
-¡¿Qué diablos hacen aquí!?, ¡Ayúdenme a sacar a la señorita Britta, unos bandoleros entraron a la mansión y….
Fue abruptamente interrumpido por Mattis, quien enmascarado, le sestó un golpe en la nuca dejándolo noqueado, cayendo al suelo, los presentes bajaron la mirada para verlo caer y luego la alzaron mirándose con desconcierto.
-¡¿Qué demonios hacen aquí?!
Preguntó el jefe de las bestias sacándose la máscara.
-Eso es lo que yo debería preguntar, padre.
Replicó Ronja cruzando los brazos.
El hombre rio nervioso evitándole la mirada a su hija, esa terrible mirada de desapruebo que sin duda había heredado de Lovis, esa mirada que le hacía regresar las pupilas a ella para enseguida desviarlas una y otra vez.
-Bueno… pues... verás.
-Es inútil que finjas Mattis, Ronja no es igual de cabeza hueca que tú, sin importar lo que le digas, está todo muy claro.
Expresó Birk burlón, con una ceja levantada y una inmensa sonrisa.
-¡De todas formas que hacen aquí ustedes dos, se supone que no deberían saber nada!
Bociferó Mattis revolviéndose el cabello, entonces entraron Lil-Klippen acompañado del resto de bandoleros tras él.
-¡Esta todo listo jefe!, ¡Los guardias y los criados han sido atados y ya sólo falta encontrar el cuarto de lo teso….
Se quedó mudo al ver a Ronja y Birk tras Mattis, quien dio media vuelta rechinando los dientes, Lil- Klippen lanzó una risita de nerviosismo.
-¡Se supone que le sacarías información a la sabandija, no que le contarías nuestro plan!
Lil- Klippen se acurrucó como gato asustado ante los gritos de su jefe.
-Bueno… es que pensé que sería todo más sencillo si Birk sabía todo y nos ayudaba a buscar el lugar donde guardaban los tesoros y nos decía los lugares donde se ocultaban los guardias…
-¡Sólo a ti se te ocurre contarle todo a este mocoso!, ¿¡Que no te das cuenta de que sólo sabe arruinar nuestros planes!?
Dijo furioso, tomando a Klippen del cuello de la camisa.
-¡Por favor perdóneme jefe, yo solo quería evitar que lo llevaran a la horca, Birk accedió de buena forma a ayudarnos y yo pensé que nada saldría mal…!
-Padre…
Interrumpió Ronja el reclamo de Mattis acercándose a él, justo antes de que le diera un golpe en la cabeza al bandolero rubio.
-No puedes seguir con esto, no está bien lo que quieres hacer.
Mattis soltó con fuerza al otro bandolero y se dirigió a su hija con la mirada furiosa.
-Escucha Ronja, ya he sido muy condescendiente contigo al dejar que te convirtiera en hermana de esa serpiente y aceptar que estén juntos tanto tiempo… pero de ninguna forma voy a retroceder en ese robo.
-¡No puedes hacerlo padre, no puedes seguir tomando las cosas que los demás han ganado con esfuerzo y trabajo duro así, nadamas, ¿No lo entiendes?, No es justo… No es…
-¿Y entonces que consideras justo?
Preguntó con seriedad, en ese tono que tenía cuando se ponía más necio que una mula y que denotaba que sin importar los argumentos, no cambiaría de decisión.
-¿Consideras justo que tu familia muera de hambre?, ¿Acaso quieres que salgamos huyendo del bosque, ¡Nuestro bosque!, El bosque que mi padre, el padre de mi padre y quien sabe cuántas generaciones antes ha defendido?
-¡Podemos hacer otra cosa!, ¡Escucha, Birk ha…
-¡No me interesa lo que este mocoso piense, diga o haga, si no quiere ser un bandolero por mí está bien, si tú tampoco quieres hacerlo ya no me interesa, pero de ninguna manera te permito, Ronja, que pongas tus intereses propios antes que nuestros bandoleros, si tengo que robar para mantener a mis hombres y a mi familia con vida, haré eso una y mil veces si es necesario!
-¡Escucha Mattis!
Gritó Birk, haciendo que todos le miraran desconcertados, Birk nunca gritaba, por lo general bastaba con hacer un comentario asertivo y burlón para hacerse escuchar, pero esta vez era distinto.
-De ninguna forma voy a permitir que dudes del amor de Ronja por ustedes.
-¡Ah!
Expresó burló Mattis ante el joven Borkason riéndose en su cara.
-¿Acaso escucho a una pequeña sabandija hablar? ¿Qué no vas a permitir que? ¿Es acaso que crees que puedes hacer algo?
Birk le miraba hacia arriba con los puños cerrados.
-Te he perdonado muchas cosas Mattis, puedes hacer lo que quieras conmigo, pero no voy a quedarme sin hacer nada si cometes este robo y haces llorar a Ronja otravez.
-Bueno, pues quiero ver que es lo que quieres hacer….
Expresó Mattis retándolo, ambos se miraron con desafío en sus miradas, los bandoleros miraban desconcertados, nunca se imaginaron que Birk lo confrontara de esa forma, incluso cuando lo pillaron en el bosque y le pertieron al cara a golpes, el chico no hizo más que bajar la mirada, pero ahora, le miraba fijo, sin parpadear, la hija del bandolero estaba por intervenir cuando de la multitud apareció el inmenso Borka.
-Ya fue suficiente, Birk.
-No te metas en esto Borka, ya hemos dejado que nos pisoteen muchas veces y hemos seguido como si nada, pero ya he tenido suficiente, tengo algo muy preciado que proteger y no me voy a quedar así como si nada solo porque Mattis no entiende a palabras.
Rezongó al instante el muchacho a su padre, Borka resopló.
-Pensé que eras más listo para resolver tus problemas, hijo.
Respondió el hombre pasando derecho a su vástago, caminando por las escaleras hacia la habitación de arriba, Birk cambió su expresión, sin duda, era una indirecta de que estaba actuando igual que Mattis.
Seguido de Borka, pasó Mattis, se detuvo un segundo susurrándole algo a Birk, el muchacho pelirrojo abrió los ojos de par en par quedando congelado en ese momento, luego los demás bandoleros pasaron dejando al final a los dos muchachitos.
Ronja se aproximó al desconcertado Birk, quien entonces dirigió la mirada a donde iban los bandoleros.
-No podemos dejar que roben las cosas de la familia de Britta, si lo hacen, no solo arruinarán a su familia, los herreros, los artesanos y todos los trabajadores se quedarán sin un sustento….
Expresó Birk aún consternado.
-…No podemos contra ellos, son mayores en número y más grandes, la única forma de evitar que esto siga… es llamando al alguacil… pero, de ninguna forma podemos hacer eso… y Mattis… lo sabe….
Ronja miró a su joven amigo con la mirada frustrada, estaba tan tenso que Ronja casi lo desconocía, la chica entonces, tomó un respiro para calmarse y tomó a Birk del hombro, el muchacho la miró.
-Lo siento, hermana mía, nuevamente, las cosas salieron mal…
Ronja negó con la cabeza, tomó con ambas manos a Birk de las mejillas y lo miró fijo dándole una gran sonrisa.
-No podemos rendirnos ahora, sé que si somos perseverantes, Mattis y todos los bandoleros, nos escucharán…
Birk se quedó un momento mirándola en silencio y le devolvió la sonrisa sujetando una de las manos con las que le sostenía la cara y asintió.
Mattis, Borka y el resto de los bandoleros estaban justo por abrir la puerta donde la familia Norrgarden guardaba sus pertenencias más valiosas, Mattis llevaba un temple de molestia en el rostro, sin duda, la discusión con Ronja y Birk le había puesto a pensar un poco, sin embargo, negó con la cabeza olvidándose de cualquier cosa que estorbara en el robo y suspiró, entonces se colocó frente a los bandoleros con una enorme sonrisa.
-¡Bien señores, el día de hoy, vamos a realizar el robo del siglo!, durante años, los Mattisburg se han dedicado a robar los caminos en búsqueda de algo para llenar sus estómagos, sin embargo ahora, nosotros nos hemos aventurado más allá, ahora, podremos vivir como reyes, sin preocuparnos por un buen rato del alguacil y sus miserables soldados, así que… ¡Hoy, empieza un nuevo camino para nuestro clan de ladrones!
-¡HEY!
Gritaron en coro, entonces Mattis aun riendo abrió la puerta, para nuevamente quedar boquiabierto al ver a una muchachita rubia con una armadura puesta, con las piernas temblorosas y una lanza apuntando hacia ellos.
El resto masculló de sorpresa en coro de igual forma.
-¡No pondrán un dedo sobre mi fortuna rufianes!
