La confrontación (Parte 2)
Las rodillas y los dientes de Britta chasqueaban mientras se aferraba a la pieza de metal tratando de no demostrar el temor que sentía mientras miraba al grupo de hombres armados hasta los dientes que tenía al frente.
El silencio duró unos segundos cuando una risa estallo, era Mattis, quien carcajeaba secundado por sus bandoleros, entonces se hizo un escándalo de burla hacia Britta, la chica con apretó la mandíbula.
-¡Parece que hoy he visto de todo, primero el hijo de Borka me quiere intimidar y ahora esto, una diminuta arpía se cree que puede contra el grupo de bandoleros más fuertes de esta montaña!
Decía burlón con su máscara puesta, luego abrazó a Borka del hombro.
-Mira eso hermano, nunca nos habíamos topado con algo similar en todos nuestros años de bandoleros.
-¡Ya déjense de burlas, fuera de aquí!
Gritó la chica con los ojos llorosos de furia, ya que pese a estar llena de determinación por defender los tesoros que se encontraban tras de ella, sabía que estaba en clara desventaja y cualquier cosa que intentara hacer sería inútil contra ese grupo de ladrones.
Mattis se acercó y la chica dio un paso hacia atrás
-Será mejor que te quedes quieta, no te haremos daño siempre y cuando no des problema.
Expresó Borka de igual forma avanzando a ella, Brita alzó firmemente su lanza, entonces Mattiz hizo una seña a sus bandoleros y cruzó los brazos, entre forcejeos, Klippen y Knotas le quitaron la lanza, luego Tjorm la levantó en su espalda, la chica gritoneaba mientras sacudía sus piernas y lanzaba golpes a puño cerrado en la espalda del bandolero.
-¡Suéltenme, maleducados, barbajanes…. BRUTOS!
Los gritos de la chica fueron escuchados por la hija del bandolero su pelirrojo amigo, quienes ya iban camino a la habitación, se detuvieron al ver a sus padres y amigos sacando las bolsas de tesoros.
-¡Basta!- Gritó Ronja corriendo hacia adentro del cuarto, empujando a los bandoleros que iban cruzando, la chica corrió hacia Mattis y con coraje vio a Britta atada en un rincón, amordazada e inmóvil.
La rubia mascullo pronunciando el nombre de Ronja y la hija del bandolero dirigió su furiosa vista a su padre, quien simplemente la ignoró llevándose un cofre con la ayuda de otros dos bandoleros, Birk entonces apareció y miró a la chica, ambos se miraron y asintieron, entonces ambos se tomaron de las manos y caminaron hacia una viga de la habitación, luego Birk sacó una cadena y la ató en sus muñecas.
Los bandoleros miraron quedándose atentos a lo que hacían.
-Ronja ¿Qué …..
Preguntaba Mattis imaginando lo que estaban planeando.
-¡RONJA!
Gritó al ver a su adorada hija atar ambas manos a la viga y colocar un candado con llave, luego, le dio la llave al pelirrojo y ambos miraron a sus padres.
-¡Birk ¿Qué están haciendo?!
Cuestionó el también consternado Borka mirando a su hijo apuntar su mano a la ventana.
-Si roban esta casa, nos quedaremos aquí.
Expresó decidido el joven Borkason a su padre.
-Los soldados del rey llegaran pronto ya que hemos liberado al mayordomo y ha ido a pedir ayuda.
Dijo ahora la chica de cabello negro.
-¡¿Cómo pudiste traicionarme Ronja?!- Preguntó Mattis furioso, sacándose la máscara y tirándola con fuerza al piso. -¡Desde el día que naciste he dedicado mi vida a hacer todo lo que ha estado en mis manos para hacerte feliz…. ¿¡Así es como me correspondes?!, ¡A mí y a todos los bandoleros…. A TODA TU FAMILIA!
Los ojos de la chica se llenaron de lágrimas pero no cambió su mirada decidida.
-Desiste ahora padre o Birk lanzará esta llave afuera, entonces tú tendrás que pensar en salvar tu vida y la de los bandoleros o dejarnos aquí para que paguemos por tu crimen.
Mattis se quedó mudo unos segundos mirando fijo a su hija, Borka también miró a su heredero, quien sonreía con una mano en la cintura, los demás bandoleros se quitaron también sus máscaras mirando angustiados a su jefe.
-No podemos dejar que los soldados le pongan una mano a la pequeña Ronja….-Expresó Peljie a su jefe, bajando su botín al suelo.
-Juramos…. Que la protegeríamos siempre… Porque… Ronja… Es nuestro más grande tesoro…
Dijo ahora cabizbajo Lil Klippen, seguido de él los bandoleros de Mattis bajaron sus bolsas de robo, resignados, con la mirada baja, los bandoleros de Borka también se miraron e hicieron lo mismo, Borka resopló y lanzó a un lado también lo que acababa de robar.
-Has robado muchas veces padre, pero no podemos dejarte robar a Britta, ella es nuestra amiga y muchos trabajadores y sus familias dependen de este taller.
Expresó Ronja ahora sonriendo, Matis bajó la mirada colgando los brazos.
-¿Por qué nos hacen esto?... Saben…. Que no somos capaces de abandonarlos aquí…. ¡¿Por qué hacen esto?! ¡¿Acaso quieren que acabemos huyendo de aquí?! ¡¿Quieren que nos quiten nuestro hogar, o que nos maten?!
Decía desesperado Mattis a los dos muchachos.
Britta miraba de un lado al otro, sin poder decir una palabra, Birk sujetó con fuerza la llave que tenía en su mano entrecerrándola en su puño.
-Sólo quiero que no escuches, Mattis.
-¡No tengo nada que oír de ti, pequeña serpiente traicionera!, ¡Confiamos en ti y nos traicionaste, te confié a Ronja y la has metido en esto!
-¡Eso es mentira padre!
Interrumpió la chica.
-Birk se ha esforzado mucho para ayudarlos, trabajó muy duro toda la primavera para recuperarse del accidente y aprender para ayudarnos.
-¡¿De que estas hablando?!
Preguntó furioso Mattis exigiendo una respuesta concisa, con su mano libre, el joven Borkason, sacó de su bolsillo un colgante de plata, ese colgante que había estado elaborando con esmero y dedicación.
-Yo aprendí a hacer esto…
Los bandoleros lo miraron sorprendidos con la boca abierta.
-Eso… es hermoso jefe…-Expresó Juttis, recibiendo al instante un golpe en la cabeza por parte del jefe de las bestias.
-¡¿Cómo puedes saberlo si ni siquiera puedes ver bien?!
El hombre hizo una mueca y luego se cruzó de brazos.
-Si… tal vez, sea muy bonito y todo, pero ¿Eso de que nos va a servir?
-Skalle-per, nos dejó un regalo, papá…. No pensaba decírtelo porque eres un cabeza dura….
Los bandoleros comenzaron a reír en susurro, Mattis volteó furioso y callaron al instante con sonrisas nerviosas.
-Con el regalo de Skalle-per y lo que aprendió Birk, podemos abrir un taller y vender piezas de plata, ya no tendremos que robar, podemos vivir honestamente sin temer que el alguacil y los soldados del rey nos atrapen o tengamos que huir del fuerte…
-¡Tú puedes vivir de eso Ronja, pero yo soy un orgullosos bandolero, no pienso dejar de serlo sólo porque…
Birk estaba por intervenir cuando Ronja le negó con la cabeza deteniéndolo.
-Escucha, padre…
Dijo con un a mano en el oído, cerrando los ojos, Mattis miraba desconcertado tratando de escuchar algo, luego de buscar con su mirada un rato, finalmente pudo escuchar el sonido de los pinos contra el viento.
-Eso es….
-Es el susurro de Skalle-per… ¿No lo escuchas?...- Preguntó la chica, sonriéndole a su padre. –Tú mismo me lo dijiste, puedes oír su susurro diciéndote que te acompaña…. El murió tranquilo y con una sonrisa, por eso puede susurrarte, porque su alma está en paz, pero, papá… si tu mueres en la horca, ¿Crees que podrás susurrarme cundo te necesite?, ¿Crees que yo podré ser feliz si sé que te has ido para siempre de esa forma?, Sin poder despedirte de mí y de todos, como lo hizo Skalle-per….
-Ronja…
Expresó Mattis con los ojos llorosos, luego dio un trago de aire tratando de calmarse y finalmente bajo al piso el cofre, rindiéndose al fin.
-Siempre lo he dicho… tienes mi corazón entre tus hermosas manos…
La chica sonrió, Birk entonces abrió el candado y la chica corrió hacia su padre, dándole un gran abrazo, el resto de los bandoleros se unió haciendo un abrazo masivo, Birk sonreía girando su muñeca, cuando Tjorm lo jaló para que formara parte del abrazo.
-¡Bien a fue suficiente, apártense!
Gritó Mattis sintiéndose asfixiado.
-Será mejor que nos larguemos antes de que lleguen los soldados….
-Sobre eso….
Interrumpió Ronja sonriente, jugando con su pie.
-Nunca liberamos al mayordomo, sigue inconsciente en el piso de abajo.
Terminó diciendo Birk burlándose como siempre de la inteligencia del progenitor de su hermana.
-¡¿Qué?!
Expresó Mattis furioso, luego resopló resignado, lazando la cara al techo.
-Son un par de tramposos…. Vámonos de aquí, antes de que me arrepienta…
Birk y Ronja rieron en complicidad.
Fueron saliendo uno a uno y cuando Peljie estaba por salir Ronja lo detuvo, el bandolero le sonrió nervioso, la hija del bandolero extendió su mano exigiendo con una mueca en su cara, Peljie entonces sacó de su gorro un collar de esmeraldas y lo entregó a la chica marchándose con una risa fingida.
Birk estaba desatando a Britta, una vez liberadas sus manos, la chica empujó a Birk y ella misma se quitó la mordaza de la boca.
-No te culparemos si nos odias a partir de ahora, pero si quieres puedes desquitarte conmigo.
Expresó Birk colocando una rodilla en el suelo y bajando la mirada.
Brita cruzó los brazos hinchando una mejilla.
-En verdad sentimos lo que sucedió, nosotros en verdad no queríamos hacer nada en tu contra, sinceramente te apreciamos, Britta.
Dijo ahora la hija del bandolero, la rubia, se dio la vuelta dándoles la espalda y contó los segundos con su pie, luego regreso su vista hacia ellos, quienes la miraban nerviosos.
-Ya se los dije, de ninguna forma puedo enojarme con mi hada del bosque y mi cazador de arpías.
Expresó finalmente con una sonrisa, Ronja comenzó a reír seguida de Birk.
