La película pasaba de manera tan acelerada como era digna de ser llamada una película de acción, pero esto no era visto por ninguna de las dos hermanas, su atención se centraba en su hermano y hermana menor, como dos policías encubiertos a punto de atrapar a dos criminales buscados por la ciudad, pero no eran policías y sus hermanos distaban mucho de cometer algún crimen.
Lori miraba seriamente hacia ellos, en parte enojada por tener que espiar a sus hermanos un día sábado, en parte asustada de ver ante sus ojos lo que no quería ver y otra parte aun mas asustada, porque no sabría cómo reaccionar, miro a Luna, jugando por su celular, pero al momento de oírlos hablar o siquiera oír algo raro levantaba rápidamente la cabeza con sus ojos clavados en un punto blanco y otro marrón claro que lograba destacar ante sus ojos gracias al brillo emanado por la pantalla que abarcaba toda la pared del frente, se quedaba viendo unos momentos, para luego cambiar a la pantalla y otra vez a su celular, Lori levantaba y pisaba rítmicamente su pie, jadeo frustradamente, a solo unas pocas escenas más de la película de irse y dejar todo este asunto atrás, pero algo en sus tripas le decía que se quede, que corrobore lo dicho por Luna hizo que ella se quede pegada en aquel asiento como una estatua.
-¡Mira!-grito Luna en voz baja, como si estuviese reteniendo un vozarrón que quisiera salir de su garganta, grave y rasposa
Lori se fijo en ellos tan rápido como podía, Luan reposaba su cabeza en el hombro de Lincoln apoyándose tanto como podía sin dejar de ver la pantalla frente a ella, ambos cercanos y tranquilos, el primer instinto de Lori fue pensar en cosa-s indebidas, pero tan rápido como ello pasaba en su mente se esfumaba, ella también lo había hecho usando a su brazo flacuchento como almohada, pero algo le dio una mala sensación.
-"Estúpida Luna y sus estúpidas paranoias raras"-una amarga sensación revolvió su estomago, sintiendo sus entrañas removerse y retorcerse-"Estúpidos pensamientos perturbadores"-de verdad que no podía sacar la imagen mental de ellos dos, unidos a través de un beso-"Estúpida Luna"-
Despejo su mente concentrándose en esa infantil película, debía mantener firme hasta que Luna deje de estar tan paranoica con esos dos.
Solo estaban unidos, tanto como lo habían estado Lori y el o también cuando Lucy no se despegaba de Lincoln, pasaba mucho durante cortos periodos de tiempos en la niñez de todas, cuando veían el mundo de un modo más infantil, simple e inocente, se maldijo internamente por no traer aunque sea unas malditas palomitas de maíz para pasar el rato, su hambruna peleaba con su malestar ocasionado mas por su psique que por su biología, cerro sus ojos y se inclino hacia atrás, dejando pasar la sensación que le molestaba hasta que fuese soportable o se decidiera entre tener o no hambre, su vista se poso de nuevo en sus hermanos pequeños, interactuando normalmente con las otras chicas, no parecían estar incomodas o extrañadas por parte de ellos dos, eso le dio un aire confortante , así que lo único que pudo hacer fue esperar a que la película termine.
Se sentía totalmente cómoda reposando su cabeza encima del brazo de Lincoln, no quería mirar a aquellas dos niñas, se sentía frustrada de tener que mantener un poco de distancia de su hermano, pero ellos no le sacarían esto, sería tan cariñosa como pudiera con él en silencio, esperando un momento que pudiera obtener su atención y derramar todo el cariño que se permitiese en esa situación.
Lincoln en cambio trataba de no ponerse más nervioso de lo que se sentía, parecía que ante la mas mínima acción errónea por parte suya podía llegar a desencadenar todo un alboroto, cuando Luan se acostó encima de el, sintió los bellos de su cuerpo erizarse, aunando entre la sensación de felicidad y pánico entre mezclándose en su estomago, pero por nada del mundo alejaría a Luan, dejaría que la felicidad gane reprimiendo en su cabeza cada posibilidad de un escenario horrible, solo concentrándose en la película.
De un momento a otro sintió hambre, sin despegar la vista de la pantalla acerco su mano al envase del popcorn, de un momento cuando su intención era agarrar algo delgado.
-Lincoln-murmuro Luan.
Moviendo rápidamente sus ojos en dirección de su hermana y un rápido vistazo a su mano, estaba envolviendo su mano alrededor de la muñeca de Luan, ella lo miraba sin expresión, esperando algo, el no se hizo esperar y empezó a bajar su mano hasta apretar la de Luan con cariño, el afecto fue recibido con la misma intensidad, frotando suavemente la piel del dorso con su pulgar, el silencio dejo de ser tan pesado para volverse suave y cómodo, respiro hondamente poniéndose tan cómodo como pudo.
-Lincoln-
Y tan pronto como vino se fue, con una habilidad de pensamiento y reacción rápida, agarro un puñado de popcorn y se lo metió rápidamente a la boca, masticando fuerte y rápidamente, casi ahogándose en el proceso y sintiendo su garganta llenarse por dentro de todo alimento digerido, con una sonrisa temblorosa y el pecho caliente por todo lo que trago miro a Jordán como si hubiese olvidado su existencia, en parte era verdad, cuando estaba con Luan, las personas se minimizaban, haciendo que les preste menos atención, Jordán lo miraba con el ceño fruncido levemente, como si adivinara que su presencia fue olvidada de un momento para otro, pero para tranquilidad de Lincoln una sonrisa burlona se marca en la comisura de sus labios.
-¿Me das un poco de tus palomitas?, Beatriz se acabo las nuestras-La rubia se sonrojo un poco y le dio un golpe lento hacia el hombro de su amiga
-Claro-
Lincoln agarro el envase que era sostenido por los muslos de Luan y se los acerco a las dos chicas a lado suyo.
-¡Eso es mío!-exclamo Luan-¡No deberías de tomar las cosas de los demás!-dictamino Luan
-Tu deberías aprender a compartir mas Luan-contraargumento Lincoln, dirigiéndole una sonrisa burlona sintiendo el envase moverse por las manos que agarraban el popcorn de su interior.
Rodo los ojos tomándoselo como una broma devuelta
Y así, tan pronto como había comenzado la película había terminado, las luces se prendieron, fue cuestión de segundos para que todas las personas sentadas se levanten, dirigiéndose en una desordenada fila charlando y empujándose entre ellos.
-Creo que será mejor quedarnos un momento, ya saben, para que no nos empujen o aplasten-
Ninguna quiso replicar, la sala se sentía como si fuesen sardinas enlatadas, todos pegados en sus asientos, otros menos rápidos tuvieron que llegar y sentarse en las escales apartándose por cada persona que se despegaba de su asiento para comprar algo o ir al baño, casi de inmediato se formo una multitud medianamente tranquila de personas directo hacia la puerta de la salida, que no importaba que esta llegaba a ser muy ancha, no podía ser pasada por todas las personas de una vez.
A Jordán se le ocurrió decir algo, Lincoln no prestaba atención más que una que otra palabra, de repente su nerviosismo escalo varios niveles, de entre las personas pudo distinguir entre caras y personas algo que le resultaba en el sentido más literal de la palabra: familiar.
Pero fue tan rápido como cuando uno voltea rápidamente la mirada y se pierde de una cosa que estaba buscando, logra reconocerlo de reojo, pero el cerebro tarda el mismo segundo que sigue uno recorriendo la mirada para volver y darse cuenta que ya no estaba o nunca estuvo en primer lugar.
Se forzó a descartarlo de su mente, siguiendo a las chicas que ya se dirigían hacia la salida.
-¿A dónde vamos ahora?-pregunto Beatriz, bebiendo con gusto su gaseosa marca Fanta de naranja.
Luan sintió molestia ante esa pregunta, sea lo que sea que harían ellos quisiera que fuese solo entre ellos, sin la participación de ninguna otra persona más, se supone que salieron para una cita, pero ahora con la inesperada aparición de las chicas tal vez tuvieron que volver a casa más temprano, en donde no podían actuar libremente –aunque eso bien se podría extender por todas partes—y eso llegaba a frustrarla, los sábados y domingos eran los únicos días donde podían tener citas, el resto del tiempo tendrían que quedarse en casa.
-No lo sé-
Fueron segundos de un silencio incomodo, sin saber qué hacer, donde ir, viendo pasar la gente en multitud por la calle dirigiéndose a un destino diferente de ellos, hasta que a Lincoln se le vino a la cabeza una paisaje que recordaba con mucho anhelo.
-¡¿Qué tal si vamos a los bolos?!-
Sus acompañantes lo miraron expectantes antes de dar el visto bueno, con rapidez se fueron a un lugar de juegos, mientras Beatriz y Jordán hablaban animadamente de la película, Lincoln se acerco cuanto pudo, sintiendo alegre como la piel de su brazo se frotaba con el de Luan, ella soltó una sonrisa que a Lincoln le pareció la sonrisa más hermosa que hubiese visto, una sonrisa que conforme pasaban los días se volvía mas hermosa, no solo su sonrisa, sus gestos, ojos, todo en ella se hacía más bello con el tiempo, quiso agarrar su mano por todo el camino como cuando tuvo una corta oportunidad en el cine, pero tenía que resistirse, demostrarle todo el cariño que Luan merecía en medio de la calle no era buena idea, así que eso era todo lo que podía ofrecerle a Luan.
Ella parecía totalmente gustosa de aceptar el afecto mínimo, sacudiendo deliberadamente su brazo de forma discreta, extendiendo sus dedos para tocar los de Lincoln, mas no llegando a enredar sus dedos con los de Lincoln, cosa que odiaba de sobremanera, era una de las cosas que más le gustaba.
-¿Es bueno el lugar donde nos vamos Lincoln?-
Despegándose un poco de su hermana –para disgusto interno de ambos—respondió con neutralidad
-Si, esta bien-
Ninguna volvió a preguntar, siguieron el camino pasando alrededor de un parque de la zona
La verdad Lincoln no acostumbraba a ir a ese lugar, hubo dos ocasiones en el cual llego a visitarlo en sus salidas familiares, la comida era regular y disfrutable, los servicios aparte del boliche no varían a un par de juegos temáticos y el lugar estaba tan bien cuidado como lo estaría un local promedio, en resumen nada que resaltar más que por su ambiente tranquilo y cómodo, eso en muchas ocasiones era bueno para los locales de entretenimiento pequeño, recordando como Lynn lograba destacar por su puntería, Lana ensuciándose con la comida, todos los demás estando tan hiperactivos y energéticos como siempre, sintiendo el peso de la nostalgia apoyándose en su pecho.
Buenos recuerdos
Luan permanecía un poco alejado de el, tal vez Luan se dio la idea de que aquel lugar era el menos indicado para estar así de juntos, por lo que resguardo por lo menos medio metro de distancia a su lado.
Esta cita se iba descarrilando del camino que Lincoln había planeado hace solo una noche, con un cuaderno y un lápiz en su mano tachando con fuerza cada idea desechada, le tomo como dos hojas programar un día de cita –Bueno, no un día, más bien una mañana—, todo para que a la mitad se vaya al garete, por primera vez desde que Lincoln conoció a esa dos chicas quiso gritarle que se fueran y llevar a Luan a cualquier otra parte.
Por su mente vinieron dos recuerdos en el cual pudo manifestar el día en que estrello su bicicleta contra la suya, su bicicleta nueva y reluciente, claro que la ira provenía del miedo y no fue mas allá de quedarse con la cara roja y maldecir el día en que los padres de Jordán la concibieron.
Con Beatriz fue con otro accidente que involucro un jugo de manzana, justo cuando estaba sentado disfrutando de su sándwich preparado por su madre Beatriz pasaba apresuradamente con charola en mano, el maldito jugo de manzana se tambaleo hacia a un lado con la pajilla, apuntando hacia abajo, el liquido termino cayendo como un rio en su entrepierna, quiso usar algo para tapar la mancha añadida a su pantalón pero antes de que pudiese pensar en algo, sus amigos se dieron cuenta y empezó un coro de risas, le tocaba correr hasta el vestuario donde siguieron riéndose de el, maldiciendo de nuevo con tanta fuerza que su madre lo mandaría a lavar su boca.
Pero ahora se sentía más vivido, más crudo, como un motor a toda potencia en su pecho, rugiendo con una fuerza tan caliente que quemaba lista para salir en un potente grito.
Pero en ves de eso salió como una exhalación relajada en forma de suspiro, dejando un regusto caluroso en su estomago, cenizas de rabia quedaron pegadas en su interior que poco a poco iban desapareciendo.
Les tomo aproximadamente veinte minutos llegar, entre charlas y anécdotas sueltas, pero eso no impidió que cada uno se cansara, con las piernas temblorosas, la respiración agitada, el pecho doliente y el sudor recorriendo por sus frentes, no eran los mas atléticos pese a todo, pero el implacable sol lanzaba sus rayos sobre ellos con fuerza, pero finalmente lo hicieron, con un empujón entraron al local, una brisa helada les dio la bienvenida, con un suspiro de satisfacción entraron raudamente al local, vieron una multitud de mesas y varias filas de carreteras para lanzar los bolos, a su lado derecho se extendía un cajero con forma de I de dos metros de ancho, los empleados iban y venían, algunos llevando pedidos en bandejas y otros limpiando mesas, se acercaron impacientes siendo atendidos por un hombre con barba recién rasurada, mirando con aburrimiento al frente en ningún punto en particular, tal vez deseoso de volver a casa y hundirse en su sofá o cama a un lado de su mujer o novia.
Lincoln se movió raudo, el había propuesto el lugar por lo tanto el hablaría por el grupo para pedir todo lo necesario para su comodidad en el lugar, terminaron en una mesa, en la tercera fila, no pidieron comida, estaban llenos y contentos con el cine –Y el caso de Lincoln y Luan se añadía los dulces que comieron momentos antes además añadiendo lo del árcade—así que la caminata les había sentado de maravilla, no tardaron en ponerse cómodos y como Lincoln era el de la idea se le había dado el honor empezar.
-Miren esto y asómbrense del increíble Lincoln precisión Loud-una sonrisa arrogante cruzo su rostro, mostrando sus dientes blanquecinos, con un giro de muñeca y un gesto con el brazo, la bola de plastico patino con fuerza sobre la superficie lisa del suelo, un sonoro brin la bola choco contra los pinos blancos.
-Sera, Lincoln sin-precisión Loud-corrigió Beatriz riéndose en compañía la niña de nombre Jordán y Luan.
Lincoln contesto con un gruñido salido desde las paredes de su garganta al ver cinco pinos intactos de los diez que anteriormente estuvieron postrados firmemente, ahora estaban en formación de pirámide
-Ahora dejemos que la maestra haga su truco-Con audacia y una gran porción de arrogancia, Beatriz saco una bola de acero del dispensador que tenían a la derecha de la carretera, ingresando su dedo anular, índice y el dedo del corazón en los huecos, con fuerza lanzo la bola, el sonido satisfactorios de los pinos derribados retumbaron en el horizonte, siete pinos cayeron al piso, dio un giro con su cuerpo miro a Lincoln con una sonrisa aun mas petulante en su rostro-Así-
Lincoln volvió a gruñir de frustración para deleite de la rubia, ambos volvieron a sus asientos, uno más feliz que otro, Luan se levanto con prisa, nunca había sido tan buena en esto por lo que sus recuerdos del lugar estaban aun mas escondidos entre las nieblas del tiempo en su cabeza seguía pareciéndole un lugar un poco menos que lejano, a excepción de vagos metrajes de momentos familiares, pero aquello bien podía se podía camuflar con el recuerdo de cualquier otro lugar, pero no tenia objeción para irse a otro lugar así que opto por guardar silencio y probar volver a recordar viejos tiempos.
-Oh si-grito Luan cuando los nueve de los diez nuevo pinos se habían parado al final de la carretera, Luan sonrió al ver la totalidad de los pinos siendo empujados al piso por la precisa y fuerte bola que paso entre la multitud de madera
La siguiente fue Jordán, la cual con el nerviosismo a flor de piel y con menos suerte que los demás, esta vez los pinos se quedaron rectos cuando la bola se dirigió hacia un lado de donde estaban los pinos cayendo un pequeño punto hueco detrás del final de la carretera
Jordán gruño con frustración mientras Beatriz se reía por el chiste de bolos hecho por la hermana mayor de Lincoln, dirigiéndole una mirada llena de fuego y odio hacia ellos, casi pudiendo sentir su deseo de golpearlos con la nueva bola de plástico que rodo por el dispensador.
Lincoln se desperezo de su asiento con un crujido de sus huesos, se preparo para tirar la bola seguido del sonido de pinos cayendo, luego vino el coro de risas.
Y una hora paso bajo el aire acondicionado y las risas del lugar, a poco tiempo de que Lincoln haya podido remontar la partida termino a su favor delante de Beatriz y Luan dejando a una antes frustrada Jordán en último lugar en la pantalla de puntos, Luan vio a su hermano bailar egocéntricamente frente a ellos frente a la mirada molesta de las dos féminas, pero para Luan era hermoso, no importando su faceta, el siempre lograba relucir en cualquier lugar, con su cabello tan blanco como la nieve, sus adorables mejillas llenas de pecas y esa actitud tan empática y .con ganas de ayudar a los demás cubierta por una capa de arrogancia y desinterés, todo adornado con un tono de inmadurez, pero estaba segura que aquello se transformaría con el pasar del tiempo.
Siguió mirando su cabello, algo en su nuca le pico con fuerza, como si un recuerdo intentase formarse desde lo más recóndito de su cabeza, la sensación de incomodidad siguió creciendo en su cabeza e infectando su corazón a medida que seguía mirando a su hermano, pero eso no le impidió disfrutar de sus facciones en especial de ese hermoso cabello y sus dientes que sobresalían como un adorable conejo blanco.
-"Conejo blanco"-
Pero su mente no registro un conejo sino un oso de pelaje blanco y ojos de botón
-¡Demonios!-exclamo saltando de su asiento y corriendo fuera del local
-¡¿Luan?!-
-¿Qué paso?-
-No lo se-dijo corriendo hacia el mostrador, quien atendía lanzo una exclamación de disgusto al verlo irse corriendo sin pagar, pero se quedo callado cuando Lincoln desembolso su ultimo dinero guardado-Tengo que irme a buscarla-aseguro con igual de prisa, no sin antes de despedirse de sus dos compañeras de juerga improvisadas y salió corriendo sin esperar ninguna respuesta
Las calles nunca fueron transitadas de tal manera como ahora, chocando con gente a diestra y siniestra detrás de un punto marrón en el horizonte, su cola de caballo flotaba por el viento gracias a su veloz recorrido a quien sabe dónde, Lincoln la siguió tan preocupado como podía estar en ese momento recordando su mirada de pánico como si la hubiesen robado en el establecimiento, puso todo su esfuerzo en alcanzarla, el sol atacaba inclemente sobre ellos, pero Luan seguía como una moto sobre la calle, corriendo tan fuerte que el su ropa holgada se sacudía
Corrió con todas sus fuerzas, finalmente pudo alcanzarla, no tenia la intención de empujarla o detenerla con fuerza, porque aquello ocasionaría que se caiga al piso, estaban acostumbrados a los golpes y empujones, era parte de su convivencia y su esencia, pero aquello habia muerto con Luan, no quería ni empujarla o golpearla, quería besarla hasta que sus labios se rompan y abrazarla hasta que sus brazos se cansen.
Se reprendió mentalmente cuando sus ideas divagara mas allá de su objetivo principal pero que de cierta manera estaba ligado, pero no había tiempo para que su mente vuele, entre gritos intento detenerla pero seguía corriendo, los gritos no surtieron efecto cuando decidió seguir avanzando con todo, finalmente la resistencia de Luan probo ser más duradera que la de Lincoln, sonaba como un motor haciendo milagro por seguir funcionando, su pecho crecía y se desinflaba dolorosamente, pero siguió caminando, la perdió luego de unos minutos, pero siguió ya dándose una idea vaga de donde estaría, el cine, no sabía porque, pero lo descubriría tan pronto el aire llene sus pulmones una vez más y se adentre a la sala donde estaban, abrió la puerta encontrándose un grupo más diminuto de gente, ya habiendo pasado la hora pico, poco antes del almuerzo, donde la gente disfrutaba una película antes de ir a un local de comida rápida, nuevamente se quedo bañado en sudor, la piel y la cabeza especialmente calientes, sintiéndose totalmente incomodo y pegajoso, no hubo aire acondicionado, pero si ráfagas de vientos producidas por los tres ventiladores puestos en el techo, Luan se encontraba ahí, hablando con el encargado de la comida detrás de un mostrador.
Con pasos lentos y temblorosos, se fue acercando lentamente, como un fantasma de una película de terror, acercándose lentamente tan pálido como la luna a su víctima, solo que Luan no se asusto y Lincoln no la asesino en un desenfrenado ataque de ira, sino que Luan lo miro intensamente, con la sensación de la ansiedad impregnada en sus ojos.
-¡¿Qué te pasa Luan?!-su intención fue empezar con una charla tranquila, pero el dolor que sentía en sus pulmones y la desagradable sensacion que lo azotaba le impedía tener un mejor humor que ese.
-¡Lo perdí Lincoln!-exclamo y por un momento se oyó tan adolorida que hizo temblar su interior.
De verdad esperaba no volver a escucharla así, nunca.
-¿Qué se te perdió?-
Luan no contesto siguió hablando con el encargado de la comida hasta que finalmente se excuso saliendo por la puerta que estaba detrás suya.
Lincoln quiso seguir interrogándola pero se abstuvo, en vez de eso intento calmarla apretando su mano firme, ella le devolvió la mirada, sus ojos mostraban un brillo de tristeza como si estuviese a punto de llorar.
-Ya, está bien-le froto suavemente su espalda en un vago intento de calmarla
Estuvieron así momentos en un silencio que ninguno sabia como romper hasta que el hombre nuevamente volvió, cargando en lo alto un peluche blanco afelpado, el mismo peluche grande que Lincoln le había dado a Luan hace apenas un par de horas.
-¿Toda esa histeria por el muñeco?-
Luan no respondió, el oso de peluche cubrió la parte inferior de su cara, resaltando sus ojos del cual Lincoln no podía dejar de ver mientras abrazaba al oso, esos ojos eran su perdición y Lincoln lo sabía, toda ella era su perdición, pero el hecho de que supiese usarlo a su favor le condenaba aun mas.
-Era importante, después de todo, tu me lo diste-aseguro, su voz en un tono menor y suave de manera pronunciadamente apropósito.
Lincoln rodo sus ojos exasperado, Luan detrás del peluche sonrió porque sabía que había funcionado.
-Ya vámonos, Beatriz y Jordán se fueron, volvamos a casa-dijo agarrando su mano.
Luan asintió sin decir nada, tan pronto nuevamente salieron –eh ignorando el calor, el sudor y toda la incomodidad de sus cuerpo, resultando fácil cuando ellos dos estaban juntos—se dirigieron a su casa, para ellos la casa se volvió tensa, el silencio incomodo de la falta de presencia en la casa era extraña, al entrar Lola y Lana estaban viendo peleando por el control remoto salvajemente, no se pudo evitar la comparación a un ring de boxeo donde dientes y sangre volarían por todas partes, cada encuentro era así, la fuerza de Lana chocaba contra la ferocidad de Lola, esa pequeña escena fue suficiente para calmarlos por un lado, por el otro se sintieron como si estuviesen cerca de un incendio, así había sido desde que Lincoln beso a Luan ya hace un par de meses atrás, se sentían en líneas enemigas, vigilados bajo cada acción y gesto entre ellos, Luan escondió el gran oso como pudo tapándolo con su cuerpo a un lado de las gemelas
Paranoicos tal vez, pero Lincoln sentía que ser paranoicos los había ayudado más de una vez a superar a su propia familia.
Subieron tan pronto como pudieron lanzando un débil hola a sus hermanas menores, el pasillo superior estaba despejado, con ello vieron que su oportunidad estuvo al alcance de sus manos, rápidamente se metieron en la habitación de Lincoln, el aire paso de tenso a cómodo
-Al fin un poco de paz-Luan prácticamente se desplomo en la cama de Lincoln, ahora entendía porque su hermana a veces se quejaba de lo pequeño que era su cama, las veces que había dormido en su cama
Un escenario fugaz vino de la mano de aquel último pensamiento, decidió moverlo de su mente, con un sonrojo creciente en su rostro y el nerviosismo recorriendo su ser
-"Demasiado pronto para eso"-
Pero no pudo evitar verlo a la cara, sosteniendo el muñeco encima suya, cruzando sus brazos encima de la espalda del animal, Lincoln la vio con una sonrisa y una ceja levantada, por su mente cruzo la idea de tumbarse a su lado y abrazarla con tanta fuerza que terminaría saltando a un lado suyo y envolverla con fuerza.
-Tu y ese oso parecen muy cercanos-
-Bueno, tu eres el primer que me da un regalo tan lindo y por eso lo hace tan especial-
-No me parece justo, de haberlo sabido te habría regalado un libro de chistes-
-No-replico con una voz infantil-Me gusta este oso, me recuerda a ti-
-Te referirás a un conejo-
-Es adorable, igual que tu-dijo al momento de dejar el oso a un lado suyo y extender sus brazos a los lados
Lincoln ni corto ni perezoso entendió el gesto, con suavidad se cayo encima de ella, entre risas y abrazos de un momento a otro sintieron la necesidad de mirarse, ambos detallando sus rostros, pero lo que mas les gustaba admirar el uno del otro eran sus ojos, para Luan el cielo se podía ver reflejado en los de Lincoln, mientras que Luan tenía unos ojos color chocolate que simplemente le parecían hermosos, el silencio se volvió aun mas suave, mas tranquilo y natural, el abrazo se intensifico al momento de que sus labios se juntaron, era un beso profundo, lleno de sentimentalismo, lento y suave.
Lincoln sabia que mientras uno hacía mas de lo mismo se terminaba aburriendo y viéndolo como una rutina, pero este no era el caso, sin embargo deseaba que se volviera una rutina, había veces que solo deseaba abrazarla o besarla tan mal que se ponía tenso y nervioso, al igual que un moribundo de sed, ella era demasiado necesaria y requerida para el.
Lincoln la envolvió entre sus brazos, su corazón marcaba dolorosamente en su pecho y pensó que era extraño, porque era tanto un sentimiento tan doloroso como dulce.
Pero en un momento, sintió como si unas garras se clavaran en su brazo, con la suficiente fuerza para sacarle la carne, era unas uñas blanquecinas pintadas de color rojizo y desde ese minuto supo a quienes pertenecían
Y ambos supieron que este sería un momento de mierda, turbiamente de mierda
-¡Lori!-
-¡Cállate!-vocifero, con los dientes apretados, las venas de sus cuellos resaltaban, sus ojos celestes profundizados con una expresión-¡Fuera!-en este punto parecía más un león que una persona, parecía que iba a lanzar un puñetazo cualquiera de los dos, con una mirada tan agria y cargada de furia contenida, pero toda concentrada, no en el, sino en Luan.
-Lo-
-¡Que te vayas fuera!-
Con un rostro remarcado de dolor, tan blanco que parecía enferma, los nervios de ambos estaban por las nubes, el miedo paso tan rápido en su sistemas que se quedaron sin saber que hacer, pero Lincoln en un pensamiento tan rápido como pudo distinguir lo que pasaba se removió entre el agarre de Lori, ella le apretó con mucho más fuerza, sus nudillos se pusieron blancos y sus dedos remarcaron la piel de Lincoln.
-¡Déjalo!-
-¡¿Cómo pudieron?!-sus fosas nasales se abrieron pasando de un león a un toro dispuestos a embestirlos con todas sus fuerzas-¡Fuera Luan, fuera!-
-¡No!-Luan se recompuso tan rápido como pudo a la vez que intentaba alejarse del agarre de su hermana
Lori la miraba con una expresión de piedra que por poco y lanzaría un grito de exasperación, su piel estaba roja de la ira, Luan se arrastraba de espalda por la cama intentando agarrar la mueca de su hermana menor al mismo tiempo que retenía a Lincoln envolviendo su mano en su antebrazo con toda la fuerza que su ira era capaz de generarle.
-¿Qué esta pasando?-Lynn asomo la cabeza por el marco.
Lynn miraba la escena entre confundida y miedo, veía su hermano siendo sujetado por Lori mientras su hermana se refugiaba de ella.
-¡Vete!-
Lynn se impresiono al oírla de forma tan molesta, nunca la había escuchado tan….iracunda, pero su orgullo le impedía moverse, quedándose estática, de un movimiento salvaje, Lorí agarro a Luan de su antebrazo con fuerza, entre quejidos y jalones Lori la saco prácticamente arrastrándola en el pasillo, una mirada de muerte congelo a un pobre Lincoln sin tener la menor idea de que hacer, Luan la miro, suplicante, pero antes de que pudiera hacer algo cerró la puerta fuertemente mientras metía a Luan a su habitación.
-¡No salgas de aquí!-le gruño.
Ella no podía hacer otra cosa más que mirarla, sus ojos aguados y rojizos hicieron que una aguja de culpa se clavara en su pecho, pero tan pronto vino la desecho, cerrando la puerta con un estruendo
-¡¿Qué paso?!, ¡¿Por qué actúas así?!-Lynn la miro exasperada, con un brillo de disputa en sus ojos, queriendo replicar.
Pero no podía, ahora solo terminaría en un torbellino de discusiones y conflictos que solo aumentaría la agresividad, era frustrante, Lori cerró con fuerza la habitación de Lincoln para dirigirse a Lynn
-No quiero ni una palabra de esto-declaro con un tono neutro contenido como un susurro de ira contenida-Hablaremos luego-
Lynn maldecía internamente, mirando ambas puertas, pero no podía desobedecer
Y cuando sus padres preguntaban por ellos, Lori simplemente dijo que se sentían muy cansados y que no saldrían de sus habitaciones.
Lori se mantuvo pensativa en el sofá en un silencio tenso para todos a su alrededor, a un lado suyo Luna peleaba contra su interior, esconderse de ellos desde el cine al boliche y viceversa no fue fácil, el calor casi los quemo por dentro, el aire acondicionado dentro del boliche fue una bendición, pudo sentir las gotas de sudor caer por su frente, pasar por sus mejillas y finalmente encontrarse en una gota por debajo de su mentón, cuando llego a casa finalmente se encontraba exhausta, se quedaron unos segundos en su auto.
Lori había manejado de vuelta, pero el aire caliente dentro del vehículo no dejaba respirar a ninguna de las dos y el aire acondicionado dentro del auto no se encendía nada más para no gastar más combustible, Luna se había tumbado fatigada en el sofá y Lori decidió refrescarse en su habitación, en ese punto Luna se había convencido de que fue un error y ahora tenía el odio tal vez eterno de Lori por haberla hecha perseguir a sus hermanos por media ciudad debajo del calor por un malentendido.
Luego, cuando la calma se envolvió en su cuerpo se deshizo al momento que Lori empezó a gritar, desde ese momento deseo haberse quedado en casa y simplemente decir que se había equivocado
