Bebamos vino como amigos
-¡Mira lo que me trajo el mayordomo Hubert el día de hoy al puesto!
Expresó la chica de cabello obscuro y alborotado frente a su querido amigo, mientras balanceaba los pies una y otra vez, sentada en la carreta donde transportaban la mercancía jalada por dos caballos, buscó en la bolsa que llevaba atada a su cintura y sacó una carta extendiéndola con gran emoción.
Birk, quien caminaba al lado por el estrecho camino entre las montañas y el desfiladero, sonrió sujetando la carta.
-Es de Britta, ¿No es así?
La chica sonrió lanzando una risa mientras acomodaba sus piernas en forma de cruz en la carreta.
-Estaba esperando llegar al fuerte para que la leyéramos juntos, pero….
La chica hizo una pausa cambiando su sonrisa por una cara de duda.
-Ahora que lo pienso, ¿Por qué viniste a recogernos precisamente hoy?
Birk abrió los ojos de par en par y por un momento dibujó una expresión de incomodidad ante la pregunta, luego la evadió desviando la conversación a un punto anterior.
-Hace mucho tiempo que no recibíamos una carta de Britta, me pregunto que nos contará en esta ocasión.
Expresó con una gota de sudor en la frente, miró con el rabillo del ojo a la chica y ésta no le despegaba la mirada con cara de pregunta, sin duda cuando hacía una pregunta era casi imposible que olvidara buscar la respuesta, el joven evitándole de nuevo la mirada abrió la carta.
-¡Dime!, ¿Qué es lo que dice?
Preguntó emocionada finalmente.
Birk aclaró la garganta comenzando a leer la nota.
"¿Cómo están, mi querida hada del bosque y mi querido cazador de arpías?.
Puedo apostar por completo la fortuna de mi familia que mi preciosa Ronja se ha convertido en toda una mujer verdaderamente hermosa y que Birk ahora es un muchacho fornido y apuesto."
Ronja rió ante lo último.
-Seguro Britta debe esperar que te hayas vuelto, inmenso como Borka, pero yo creo que eres más como mi papá.
Birk torció la boca al oír lo último y siguió con la lectura.
"Yo he tomado clases de equitación, esgrima y tiro con arco, estoy segura que el día que vuelva al bosque, al fin podré cazar esa arpía y ponerla en la sala de mi casa.
Pero sobre todo, deseo verlos de nuevo, quiero que vean como he mejorado y ver cómo Birk ha mejorado sus habilidades como herrero artesano, tu, mi querida Ronja, debes ser muy astuta, porque seguro otro tipo de arpías querrán llevarse al cazador a su siniestra trampa.
Espero verlos pronto, mis mejores deseos, Britta Norrgarden."
Terminando de leer, ambos se miraron.
-¿A qué se refiere con eso de "otro tipo de arpías"?
Preguntó Ronja, Birk bajó la mirada pensativo con la mano en la barbilla
-Tal vez, no sea el cazador, sino más bien un tonto gnomo gris se quiera llevar al hada del bosque…..
La chica cuestionó, aún más confundida, el joven entonces alzó la mirada y le sonrió a su hermana.
-Oye, Ronja, escapemos al bosque mañana.
-¿Escapar al bosque?
Birk hizo una seña a la chica para que se acercara, ya que sus madres estaban a pocos metros conduciendo al frente de la carreta, la chica acercó su oído y Birk le dijo en voz baja.
-Dime, ¿Hace cuánto no vamos juntos al bosque?
-Bueno… desde que iniciamos con lo del negocio de la plata, hemos estado tan ocupados, que sólo te he visto en la hora del almuerzo y la hora de la cena.
-Que te parece, querida hermana, si mañana, antes del alba, tomamos una rebanada de pan y queso y escapamos en secreto al bosque, todo un día seremos libres de hacer lo que nos plazca.
Ronja dibujo lentamente una enorme sonrisa.
-Será como en los viejos tiempos.
La castaña asintió repetidas veces.
Así los chicos llegaron al castillo, esta vez, se abrieron las puertas y Ronja entro dando saltos con una enorme sonrisa.
Su padre y los bandoleros tal como el día anterior se quedaron desconcertados al ver el cambio tan repentino de humor de la chica de un día al otro.
-¿Qué pudo hacer la diferencia?
Pregunto en voz alta Lil-Klippen, entonces seguida de Ronja entro Birk con un costal de cosas, al instante Mattis gruño comprendiendo que el cambio de la chica, se debía al joven pelirrojo, se levantó de la mesa y se colocó frente a Birk cruzando los brazos mirándolo ligeramente hacia abajo, ya que los 40 cm de diferencia de hace unos años, ahora sólo eran 5.
-Dime, pequeña serpiente, ¿Exactamente de dónde vienes?
-Fui a traer a Undis, Lovis y Ronja.
Respondió sonriente.
-¿Y se puede saber quién te pidió que tú, fueras por ellas?
El chico lanzó una risa burlona.
-¿Y desde cuando yo necesito que tu me digas que hacer?
Mattis al instante gruño entrecerrando sus manos como si fuera a estrangular al muchacho, el cual ni se movió sin desdibujar su sonrisa.
-Basta de tonterías, Mattis, ve a traer leña antes de que llueva.
Ordenó Lovis con las manos en la cintura.
-¡Espera un momento Lovis, aún no termino con esta sanguijuela!
-Vamos Mattis, no desobedezcas a Lovis, no tienes nada que decirme ¿cierto?, no pierdas el tiempo que ya casi es hora de la cena.
-¡Arggggg voy a….!
Fue interrumpido por su esposa, quien le dio un golpe con el cucharon de madera en la cabeza, Mattis por reflejo del golpe se agachó y luego volteó a ver a Lovis con una lágrima en el ojo y un chichón en la cabeza.
-¡Dije que fueras por leña!, El cielo está crujiendo, en cualquier momento va a llover y la leña húmeda no sirve para nada, si todos mueren de frío en la noche, tú serás responsable.
Los bandoleros rieron en tono bajo viendo a su jefe acceder a las órdenes de su esposa, Mattis volteó furioso y callaron para luego seguir riendo cuando salió de mala gana del castillo, la mujer entonces centró la vista en ellos y al instante callaron nuevamente.
-¡Lil-Klippen y Sturkas ¿Les quitaron la lana a las ovejas como les dije en la mañana?
Ambos bandoleros se miraron y asintieron con una sonrisa nerviosa y temblorosa.
-Bien, porque quiero verla lavada y seca después de la cena en la mesa, voy a hacer unas telas para el invierno.
El bandolero más joven rubio y el pelirrojo despeinado regresaron sus miradas hacia ellos con temor.
-Oye Birk…- Agregó Tjorm mirando al chico, quien ya se había sentado a comer su avena. –Hoy saliste temprano del taller cuando escuchaste a Sturkas hablar de lo que le pasó a Ronja ayer.
El chico se quedó congelado con su cuchara de avena a punto de metérsela a la boca, al instante todos los presentes concentraron su mirada en él.
-Es cierto, en cuanto me escuchó hablar del asunto, se montó en Salvaje y se fue.
Afirmó Sturkas hablando con los brazos cruzados y los ojos cerrados, luego abrió un ojo para ver a Birk, quien rió disimuladamente, luego todos giraron su mirada a Ronja.
-¡¿Por qué le contaron eso a Birk?!, ¡Para mí eso fue muy desagradable y por su culpa Birk terminó peleándose con ese tipo!
Protestó la hija del bandolero y todos regresaron la vista al pelirrojo.
-¡¿Es verdad eso Birk?! ¡Tú, te peleaste con ese tipo!- Preguntó Peljie emocionado
Luego Tjorm lo abrazó del cuello mientras Jutis asentía repetidamente.
-¡Así se hace Birk, debes defender a nuestra Ronja pase lo que pase!
Labbas Tomó un jarro y Knotas sirvió vino en el hasta que se desparramo y se lo dieron a Birk, quien sujetó el tarro con la cara de ligero desconcierto oscilando la mirada de un bandolero a otro, Tjorm se bebió todo un tarro de vino y al terminar resopló con las mejillas rojas.
-Teníamos miedo de que uno de esos brutos y buenos para nada del pueblo, se fuera a robar a nuestra Ronja, pero pensándolo bien y como decía mi madre "Más vale diablo conocido que demonio por conocer"
-Así no era el dicho…
Agregó Lil –Klippen.
Ronja resopló, no entendía nada de lo que decían, para ella eran palabras sueltas sin ningún sentido, Lovis entonces le sujetó del hombro y le pidió que fueran a la cocina.
-Deberías sacar a Birk de esa charla de brutos
La chica cruzó los brazos y respondió en tono indiferente, recordó la pelea que tuvo en el pueblo y lanzo un "jum".
-No creo necesario hacerlo, después de todo, Birk es uno de ellos a estas alturas.
-¿Sucedió algo?
Cuestiono la madre al escuchar a su hija expresarse así, la chica negó aunque su madre sabía que mentía.
-Bien, aquí hay algo de leche fresca para Undis y sus bandoleos.
Indicó la mujer señalando un gran jarro sobre la mesa.
-¡Yo lo llevaré!
Expresó la chica animada.
Lovis resopló y lo bajó hacia la chica, Ronja al instante colgó los brazos al sentir ese peso, pero hizo un gran esfuerzo y lo levanto.
-Yo creo que deberías pedirle ayuda a Birk con eso.
-No… yo puedo…
Respondió con esfuerzo llevando la carga por las escaleras, Lovis sonrió para sí misma, sin duda Ronja era tan testaruda como Mattis.
-¡Vamos Birk!, ¡Esto merece una celebración!
Alzó su voz el bandolero castaño de gorro de igual forma ebrio, el resto le siguió con un ¡Hey! En coro levantando sus tarros.
-¡¿Quién diría que esta pequeña serpiente terminaría siendo uno de nosotros?!
Expresó Sturkas con una pierna en la mesa.
-Es verdad…. Birk…. ¡Nunca nos disculpamos contigo por la paliza que te dimos ese día!, y tu… has hecho tanto por nosotros…. ¡Birk, tú eres nuestro compañero!... ¡Tú eres nuestro amigo!
Decía Tjorm con los ojos llorosos terminando otro tarro.
-En verdad, no es necesario recordar esas cosas….
Decía con un ojo cerrado inclinándose al lado opuesto donde el bandolero bebía salpicando vino.
-¡Claro que lo es!, ¡El día de hoy mis queridos compañeros, bebamos en nombre, de nuestro buen amigo el zorro pelirrojo!
Comenzaron con la música, Joen tocando la tambora, Labbas la cítara, Turre la gaita Aragón y Knotas el tambor, todo era diversión y de repente entró Mattis.
La chica cruzó todo el castillo hasta llegar a aquella brecha entre la guarida de Mattis y la de Borka, ahora existía un puente que habían construido los bandoleros para conectar ambos lados, al llegar a ese punto ya llevaba el jarrón casi por el suelo, sintiendo que sus brazos hormigueaban, apretaba con fuerza la mandíbula, sin duda era testaruda, la única forma de que dejase su autoimpuesta misión, era que se le cayeran los brazos.
-¡Vamos Ronja tu puedes!
Expresó pujando para animarse a sí misma, dio un paso y otro más, su frente se cubrió de sudor y finalmente la puerta de los Borkason apareció, hizo un último esfuerzo y se colocó al frente, dejó la jarra en el suelo jadeando con fuerza con la espalda torcida y una mano en la cadera, entonces la puerta se abrió repentinamente, al instante la chica se enderezó y saludó como si nada.
-¡He traído leche fresca!
Dijo sonriente a Undis, quien le respondió la sonrisa.
-Hola Ronja, que cosas tan extrañas deben estar pasando en este bosque para que vengas a nuestra guarida.
-Hola Undis, Birk está ocupado perdiendo el tiempo con mi padre, así que yo la traje.
Respondió orgullosa señalándose a sí misma como si la tarea hubiese sido una gran proeza.
-Bien, te lo agradezco.
Respondió la mujer, enseguida cambio su sonrisa girando la cabeza al interior de la guarida.
-¡Borka!
Gritó, al instante apareció el inmenso ex bandolero pelirrojo.
-¡Valla! Pero si es la hija de Mattis.
-¡Hola Borka!
Saludó la chica con las manos en la cintura, el hombre se quedó unos segundos en silencio, su esposa entonces lo codeo con fuerza.
-¿Qué esperas para invitarla a pasar?
-¡Ah!... si… pasa hija de Mattis.
La chica paso sonriente.
Los bandoleros de Borka, que estaban sentados en la mesa enseguida se quedaron desconcertados al ver a la hija del bandolero, se hicieron a un lado preguntándose de quien se trataba.
-¡Buen día, bandoleros de Borka!, oh… ¿Quizá debería llamarlos "herreros del zorro pelirrojo"?
Saludó con su confiado temple amistoso, uno de ellos reconoció ese tono de voz y le habló al oído al otro bandolero que tenía a su lado.
-Es la hija de Mattis.
El bandolero volteó sorprendido, después de todo, hacía ya mucho tiempo que no la veían.
-¡¿Qué dices?, pero si era de este tamaño.
Expresó con sus manos señalando no más de medio metro.
-¡A un lado!- Ordenó Borka. –Voy a hablar con la hija de Mattis un momento, así que váyanse a hacer otra cosa.
-Pero jefe, aún no hemos cenado.
Protestó uno, Borka volteó con el ceño fruncido y enseguida se marcharon a paso veloz.
Ronja soltó una risita, sin duda, las cosas no eran diferentes de como eran en la guarida de Mattis, la chica tomó un asiento y Lovis fue a traer vino tibio.
-Bien Borka, ¿Qué es eso de lo que tienes que hablarme?
-Escucha, Ronja… ahhh… bien… hace un tiempo Mattis y yo hablamos de algo importante, sobre ti y sobre mi hijo.
-¿Acaso de nuevo los molesta que seamos amigos?
Preguntó la chica inclinando la cabeza con cierto grado de preocupación en la mirada.
-No.. no es eso… bien… ¿Cómo es que te lo debo decir?
Decía rascándose la cabeza con duda.
-¿Birk, te ha dicho algo?
-¿Algo?, ¿Cómo que cosa?
El hombre resopló, no sabía porque le costaba mucho hablar con Ronja, volteó a verla de nuevo, vió reflejada en la cara de de la castaña a su joven amigo Mattis y sonrió.
-Bien, Ronja, quiero preguntarte francamente, ¿Qué piensas de mi hijo?
La chica pestañeo pensativa.
-Desde que te conoció, el cambió bastante con nosotros, antes solía hablarnos de todo yo lo conocía como la palma de mi mano, sin embargo, me temo, desde que se conocieron en el bosque el comenzó a ser más misterioso, luego de la discusión que tuvimos el día que Mattis lo devolvió y de que escapó de casa, nuestra relación no ha sido la misma y lamento decirlo, pero fue para bien.
-¿De qué hablas Borka?
El hombre resopló cruzando los brazos.
-Antes, me sentía orgulloso de mi hijo, no tienes idea de lo feliz que me sentí el día en que nació y después, se convirtió en un ciervo ágil, motivado y aventurero, era tal y como lo soñé, "El futuro líder de los bandoleros de Borka"
Expresó alzando la voz, para bajarla gradualmente a un tono de melancolía.
-No había nada que lo detuviera, nada que no pudiera hacer y entonces…
Borka bajo la mirada cubriendo sus ojos con su mano, la chica vió su pesar y luego de guardar prudente silencio entonces habló.
-Me preguntaste… lo que pienso de él ¿cierto?, Pues…., para mí, él es un apersona amable, honesta y muy admirable, sin duda yo admiro mucho a Birk y trato de esforzarme todos los días, como él lo hace para ganarme también algo de su admiración. Siempre piensa en los demás antes que en él y aunque los problemas sean del tamaño del mundo… el siempre tiene una sonrisa en la cara.
-Lo sé…
Expresó Borka sollozando, alzó la mirada y tenía los ojos llenos de lágrimas y una gran sonrisa.
-Mi hijo, es una gran persona ¿No es así?, y eso ha sido gracias a ti.
La chica le miró desconcertada.
-Si mi hijo no te hubiera conocido, si nos hubiéramos quedado en el bosque de los Borka, entonces el no sería más que un vil ladrón como yo, no estoy diciendo que a mi me desagrade el hecho de haberlo sido o serlo de nuevo, yo soy un orgulloso ladrón, pero eso para Birk es poco, porque él ha demostrado ser capaz de hacer cosas más grandes y de forma honesta , es un hombre de bien, uno del que todos podemos aprender, uno, del que yo verdaderamente estoy orgulloso… y todo gracias a ti…. Ronja.
La chica de ojos negros sonrió.
-No puedo llevarme todo el crédito por eso Borka, yo creo que él siempre ha sido un gran chico, porque los buenos sentimientos que tiene son gracias a ti y a Undis , porque aunque mi padre y tu sean ladrones de corazón, no creo que sean malas personas.
El hombre se secó las lágrimas estrechando con fuerza la manga de su camisa en sus ojos.
-… Es por esas cosas que dices, que creo que en verdad quieres a mi hijo, y por eso tegno que decirte, antes que sea tarde que Birk me dijo el otro día que…
En ese momento fue interrumpido abruptamente por Undis, quien interrumpió a su esposo aclarando la garganta a sus espaldas.
La hija del bandolero y el hombre dirigieron su vista hacia ella, la mujer miraba a Borka con el ceño fruncido y las manos en la cintura.
-Guarda silencio, no te corresponde a ti decir nada de eso, más te vale no meterte en donde no te llaman….
-Pero Undis, tu viste lo que pasó ayer, ¿Qué va a suceder si uno de esos vagos se atreve a llevarse a la hija de Mattis y…
Recibió un jalón de orejas de su mujer, Ronja miraba atentamente ya que le pareció confusa la conversación de la pareja.
-¡Te digo que eso no te concierne!, Ronja…
-¿¡Si?!
Preguntó la chica haciendo firmes, en su asiento.
-¿Existe alguna forma de hacerte cambiar de opinión?
La hija del bandolero negó con la cabeza.
-Cuándo decides algo ¿Es para siempre?
-Así es.
-¿Ya lo ves?
Dijo soltando con fuerza la oreja del enorme hombre pelirrojo.
-Ronja es la hija de Mattis, tú lo conoces, el no cambia sus decisiones a la ligera y Ronja lo hará mucho menos porque es una mujer y nosotras cuando decidimos algo, lo decidimos y punto, así que deja de preocuparte y meterte en sus asuntos.
-Ya entendí, no tenías que hacerlo tan fuerte.
Expreso el hombre sobándose la oreja con una lágrima en el ojo.
-Bien, ¿Por qué no te quedas a cenar hoy Ronja?
Preguntó Undis cambiando al instante su mirada y tono de voz por uno más amable y dulce.
La chica pensó unos minutos y asintió sonriente.
Así la mesa se llenó de los bandoleros de Borka, quienes miraban curiosos como la chica tomaba su sopa, la hija del bandolero no pudo evitar sentir las miradas por lo que comenzó a mirar algo pensativa.
-Dejen a Ronja comer en paz, ¿Acaso creen que es agradable comer con esas caras tan horribles siguiendo cada uno de sus movimientos?
Regañó Undis.
-Es que es extraño tener a alguien lindo en la mesa.
-¿Qué estas insinuando?
Preguntó de forma retadora la mujer rubia, ante la respuesta del bandolero.
Cuando terminó la cena, la hija del bandolero se despidió con una sonrisa de la guarida de Borka, la luna ya estaba en el cielo y el cielo lleno de estrellas.
-La familia de Birk es muy agradable
Pensaba la chica mientras caminaba por la orilla del puente balanceándose, con los brazos abiertos haciendo equilibrio., bajó el puente de un salto y entro al castillo, bajó las escaleras escuchando mucho escándalo, cuando entró, miró a los bandoleros bailando mientras Mattis bebía junto con Birk con su brazo en el hombro del pelirrojo.
-Eres un verdadero pillo… Nunca creí que fueras así de astuto pequeña serpiente….
-No me digas… pequeña serpiente de nuevo, Mattis, estoy así de poder aplastarte como a un hormiga…
Decían con la voz barrida, las mejillas coloradas y tomándose un trago de vino, la chica puso sus manos en la cintura torciendo la boca, los dos la miraron y sonrieron alzando su tarro.
-¡Hey Ronja,!, por fin has regresado, seguro estas hambrienta.
Expresó el joven pelirrojo sonriente.
-En realidad, fui a cenar a tu casa, tuve una charla interesante con Borka y Undis.
Al instante Birk escupió con fuerza el trago de vino que acababa de meter a su boca y los bandoleros callaron su música mirando al chico.
-¡¿y qué te dijeron?!
Preguntó con la cara pálida, limpiando el vino que escurría de su boca.
-Ese es un secreto.
Expresó la chica sonriendo, se dio la vuelta y se marchó a su cuarto, Birk la siguió desconcertado con la mirada boquiabierto, estaba tan tenso que hasta la borrachera se le bajó de momento, Mattis le dio un golpe en el hombro y burlón le dijo.
-¡También a ti te guarda secretos!, Dime, pequeña serpiente, ¿Puedes sentir algo de la incertidumbre que yo he sentido por estos años?
Birk , con la mirada angustiada pasó un trago de saliva, los bandoleros entonces volvieron a tocar con alegría y a bailar en grupo.
