El día más esperado

Era una mañana fresca, el rocío que cubría la hierba fresca, empapaba los pies de la joven hija del bandolero, quien corría con frenesí, saltando obstáculo por pequeño que fuera con tal de ir con mayor velocidad, No le fue tan difícil escabullirse sin ser vista, ya que nadie intentaba atacar el castillo desde hace mucho y eso había generado confianza en el centinela asignado, así que ya iba a medio camino siendo vista sólo por las criaturas nocturnas del bosque.

Entonces vio a su joven hermano, caminando hacia su dirección, le saludó con un silbido levantando la mano.

La chica estaba realmente emocionada, así que corrió hacia Birk dando un salto y aterrizó directo a sus brazos.

-¡Somos libres, somos libres por todo un día!

Gritaba riendo la chica, mientras el joven Borkason le sujetaba de la cintura dando de vueltas.

-Hoy no tengo que ir al taller, ni tú al pueblo, ¡Hoy seremos del bosque de nuevo hermana mía!, luego de reír en coro, Birk bajo a Ronja al suelo, ambos asintieron y corrieron juntos al bosque mientras el sol salía por las montañas.

Ese fue en mucho tiempo el mejor día en la vida de Ronja, fue más feliz que el día en que salió al bosque por primera vez y el día en que el clan Mattis y Borka se hicieron aliados, el sol de verano calentaba más que la fogata de su casa y el viento era más suave que la sábana que la cobijaba en las noches, las flores olían más dulce que la cajeta de cabra y las hierbas crujían más que el pan fresco.

Las risas alteraron la constante calma de los Rumphobs y sus pasos alertaban a los caballos silvestres, el bosque era de nuevo de ellos y ellos del bosque.

Luego de una larga carrera, se encontraron con la laguna y sin pensarlo se lanzaron, sin sacarse la ropa exterior ni en el caso de Birk los zapatos, sólo se desataron la bolsa de comida y cayeron al agua.

Nadaron bajo el agua por unos segundos y luego salieron a tomar aire, quedaron flotando en el agua, en el estómago de Ronja quedó un neufar con una rana encima, la chica la miró y la rana saltó croando, ambos se soltaron a reír.

Cuando sintieron que su piel se arrugaba como pasa, salieron escurriendo de agua.

-Definitivamente fue... una mala idea meternos con toda la ropa...

Expresó Birk temblando de frío exprimiendo su camisa.

-Nunca vamos a secarnos así... será mejor que valla a traer algo de leña para calentarnos con una fogata.

La chica asintió abrazándose a sí misma, de igual manera con las piernas temblorosas y los dientes castañeando, así, mientras el muchacho se iba, aprovechó para sacarse la ropa y exprimirla bien, de modo que cuando Birk volvió con la leña, Ronja ya estaba medio seca por el calor del sol, esperándolo con una con una sonrisa y un pez empalado, listo para cocinar.

La madera de la fogata crujía brindando a ambos del calor necesario para secarse y a la carne de pescado para cocerse, el joven Borkason mordió su brocheta y la hija del bandolero rio para sí misma.

-¿Qué sucede, hermana mía?

Cuestionó el pelirrojo al ver la reacción de la chica.

-Es sólo que, en aquellos días, ya estábamos hartos de comer esto siempre y ahora, me parece que es realmente delicioso.

Birk sonrió recargado de su brazo para estirar una pierna.

-El bosque parece más dulce que antes, hermana mía.

-...Y el tiempo, cada vez más corto.

Terminó diciendo la chica cambiando su sonrisa por una cara de melancolía, al mirar al horizonte y darse cuenta que el sol ya estaba poniéndose rojo.

-Vamos, no te desanimes, disfrutemos nuestro día, después de todo aún no empiezan a aullar los lobos, podemos quedarnos un rato más.

-Birk...

-¿Qué pasa?

-Estaba pensando, en la promesa que hicimos ese día de otoño, ¿La recuerdas?

El pelirrojo sonrió.

-Claro que la recuerdo, todos los días la tengo presente.

- ¿Es por eso que permanecemos cerca, Birk?

El joven pestañeo pensativo.

-¿Es por esa promesa que seguimos estando juntos?

-Claro que no, siempre ha estado en mi ánimo permanecer cerca de ti mientras tu así lo quieras.

-¿Y si yo ya no lo quisiera?, ¿Qué harías?

El muchacho se quedó mudo, Ronja lo miraba fijamente, quería una respuesta clara de su parte ya que la idea de que probablemente Birk no la quisiera del mismo modo que ella y siguiera a su lado solo porque ella así lo quería, realmente le molestaba.

Después de todo, cuando ella le pidió que fuera su hermano el pelirrojo respondió con "Si eso es lo que quieres, hija del bandolero".

-Si mi hermana no quiere estar más cerca de mí, entonces yo no podré hacer nada.

Respondió con una sonrisa contrastando con unos ojos tristes, los ojos de Ronja se llenaron de lágrimas con esa expresión suya de disgusto, sin parpadear y con el entrecejo fruncido.

-...Y me moriría probablemente...

Terminó diciendo, la chica entonces se quedó en silencio esperando que el joven siguiera hablando.

-El día que pensamos que íbamos a morir en el río, ambos comprendimos que mientras uno permanezca con la persona a quien ama no importa lo que suceda, uno será feliz. Sin en cambio si tu mi querida hermana decidieras dejar de estar a mi lado, yo no podría hacer nada, no puedo ser tan egoísta para pedirte que permanezcas conmigo si ya no lo quieres así, pero yo... Inevitablemente me moriría, porque yo ya no sería feliz.

Respondió finalmente sonriendo, recostándose en el pasto con los brazos en la cabeza a modo de almohada.

-¡¿Cómo puedes decir eso tan a la ligera!?, ¡No puedes morir sólo por eso! ¡Tu sabes muy bien que odio que no le tomes a tu vida la importancia que se merece!

Gruñó la castaña, con los puños cerrados.

-Fue culpa tuya por preguntar eso, además ¿Cómo pretendes que viva sin corazón?

-¿De qué estás hablando?

-Desde que tú la hija del bandolero, me robaste el corazón, supe que nadie más podría recuperarlo.

Respondió el pelirrojo, giñándole el ojo,

Ronja se ruborizó hasta las orejas mirando al despreocupado Birk que le miraba fijo como si nada.

-¿Y cómo puedes saber eso, saber que nadie más podría robarte el corazón?

-Lo sé Ronja, así lo decidí hace mucho, ¿No te lo dije? podré tener amigos, incluso más hermanos, pero tú eres la persona más importante y especial para mí, eso ya no podemos cambiarlo, yo quiero estar contigo siempre, todas las estaciones, en los soleados días de primavera y en las tormentas de nieve.

La chica se quedó muda, nunca le había sucedido, pero ahora sentía que la cara le explotaba hasta las orejas, Birk se acercó a su cara quedando de frente.

-¿Qué te pasa hermana mía? Te has puesto colorada.

-Estoy molesta.

-¿En serio?

-¡Si!, ¡Yo he pensado durante mucho tiempo como decirte lo que siento, que eres mi persona especial, la persona a la que yo más quiero y tú lo has hecho fácilmente!

Birk sonrió y con tono amistoso respondió a su hermana.

-Yo debería estar más molesto entonces, porque te quiero desde que de niño te vi corriendo en el bosque, aun cuando sólo sabía que eras la hija del bandolero Mattis, ¿Y sabes que es lo que me molesta más? Que llevo pensando en esto demasiado, tenía la certeza de que ya sabía leer tus pensamientos y podía saber lo que sentías por mí, pero perdí toda esa seguridad cuando escuché que ese chico coqueteaba contigo en el pueblo.

Ronja hinchó las mejillas.

.-¡Eso es imposible, yo nunca preferiría a un tonto como ese antes que a ti!

Birk lanzó una carcajada.

-Bueno, eso quiere decir que los dos somos unos cabeza hueca, tu, por preguntar como sabría si alguien más podría robarme el corazón y yo por creer que podrías amar a alguien más.

La chica sonrió y entonces ambos rieron juntos, luego la choica le sujetó la mano con las suyas.

-Entonces, Birk Borkason ¿Quieres ser mi persona especial para siempre?

El chico hizo un gesto de hilaridad.

-Eso debería preguntártelo yo.

Y se inclinó para besarla en la frente, Ronja dibujó una sonrisa con ternura, su corazón estaba feliz, palpitaba rápidamente, aunque sentía clama y calidez en su alma, por primera vez, la hija del bandolero sentía lo que era estar verdaderamente enamorada y eso le hacía inmensamente feliz, ya no había ese pequeño hueco en su corazón cuando pensaba en que pasaría si Birk prefería alguien más.

De igual forma el pelirrojo estaba feliz después, de todo a nadie le gusta que le coqueteen a la persona que le gusta y aunque él aseguraba que si alguien ponía los ojos en la chica él se haría a un lado, en el fondo sabía que haría lo imposible para que eso no sucediera.

Entonces un Rumphob pasó chocando con el pie de Ronja interrumpiendo, ambos muchachos miraron a la criatura, quien solo regresó la mirada a su camino, iba a paso veloz con ese curioso modo de caminar con un champiñón fluorescente en la mano.

-¡Vallamos a ver el sendero de luces de los Rumphobs!

-Sugirió la chica animada.

Birk asintió y ambos bajaron por la colina, con cuidado bajaron para no ser escuchados y entre los matorrales se deslizaron pecho tierra y así entre las hojas pudieron ver a los Rumphobs caminar en caravana cada uno llevaba un champiñón luminoso de linterna.

-Es precioso ¿no es así?, es como un inmenso río de estrellas, desearía que este día nunca se acabara y pudiera quedarme a tu lado todo el tiempo.

Birk miró la cara sonriente de Ronja con sus pupilas iluminadas por las luces y sus mejillas encendidas de la felicidad, el joven Borkason sonrió también y se acomodó en el hombro de la chica cerrando los ojos.

-Aun cuando no podamos estar juntos todo el tiempo, podremos ver la felicidad a través de los ojos del otro.