Una propuesta interesante

El sol salió en el castillo de Mattis, la mañana era húmeda y nublada, una enorme manta de vapor se extendía en el bosque, desde la ventana del castillo, se veía como una enorme nube que se espesaba conforme se bajaba la vista.

La hija del bandolero dio un vistazo antes de bajar, bajó con cuidado de no hacer ruido al creer que su padre probablemente seguía ahí sentado con la mente en blanco, escuchó ruido en la cocina y giró rápidamente su vista en dirección al sonido.

Era Lovis quien se encontraba revolviendo el caso lleno de queso cremoso con su cucharón de madera.

-Mattis se fue hace un rato al taller.

Dijo mirando a la chica, adivinando como siempre su pensamiento.

-Me preguntaba, si el estará deprimido.

Agregó la joven castaña con la mirada baja, su madre se cruzó de brazos y le sonrió.

-No tienes nada de qué preocuparte Ronja, él pronto va a hacerse a la idea, estoy segura de que su corazón se calmará cada vez que te vea sonreír.

La chica dibujo entonces una enorme sonrisa.

-Entonces, voy a mostrarle lo feliz que estoy.

La mujer asintió devolviéndole el gesto y la hija del bandolero salió corriendo.

Mattis estaba en el taller, martillando una pieza de hierro prendida de rojo con un martillo junto con los demás bandoleros, entonces apareció Ronja con el sonido de la hierba cocando velozmente con sus pies descalzos.

-¡Mattis!- Gritó con ánimo.

El hombre se secó el sudor de la frente y alzó la mirada en dirección de la chica, Ronja dio un salto enredando sus brazos en el cuello de su padre, los bandoleros dejaron sus actividades para mirarla.

-¿Qué sucede?

Preguntó el jefe de los bandoleros al ver la acción de su hija.

-Quiero decirte, que soy la persona más feliz de esta tierra.

Expresó con una gran sonrisa.

-Ah, supongo que es porque esa sanguijuela ha aceptado tus sentimientos, ¿no?

Respondió el hombre con desdén.

-No, es porque soy tu hija, la hija del bandolero Mattis, eso me hace feliz, ser parte de esta familia me llena de felicidad.

Mattis la miró conmovido, los bandoleros se aproximaron.

-No importa lo que suceda, siempre amaré a Mattis el jefe de la montaña y señor de las bestias, a nuestro Lil-Klippen, a Fjosok, Joen, Jutis a Knotas, Labbas, Peljie, Sturkas, Tjegge, Tjorm y por supuesto a Turre

Mattis contuvo su llanto, sorbió la nariz mientras su labio inferior temblaba, los bandoleros también contenían su llanto algunos hasta se secaban las lágrimas con sus mangas o sollozaban.

-¡La hija de Mattis es nuestro más grande tesoro!- Gritó Peljie con ánimo y los ojos vidriosos.

-¡LA HIJA DE MATTIS ES NUESTRO MÁS GRANDE TESORO!- Le secundó el resto, la chica sonrió a todos y miró a su padre.

-Ronja... si tu eres feliz, no puedo hacer otra cosa más que sentir lo mismo...

Expresó Mattis abrazando a su hija.

Mientras tanto en el pueblo, Birk caminaba con una carreta de herramientas, acompañado de su madre, un agitado Hubert llegó hasta ellos con una carta en la mano, el joven la recibió un poco extrañado, ya que hace pocos días habían recibido una carta de Britta y por lo general pasaba un par de meses antes de que recibieran otra.

-Esta vez, es una carta del viejo Rasmus.

Expresó el mayordomo agitado., tomando profundos respiros de aire y con la frente sudada

-Estuve buscándote todo el día de ayer, pero no logré encontrarte.

-Me tomé un día de descanso.

Respondió el muchacho pelirrojo guardando la carta en su bolsillo.

-¡¿No vas a leerla ahora?!

Preguntó el mayordomo desconcertado de que el chico la guardara.

-No tengo prisa, acostumbro leer con Ronja las cartas de nuestros amigos.

El mayordomo Hubert jugaba con sus dedos desesperados.

-Yo creo que es importante que leas esa carta pronto.

Undis se paro frente al hombre con los brazos cruzados y una mirada altiva.

-¿Y usted como sabe que debe leerla pronto? ¿Recibió instrucciones acaso cuando se la entregaron o es acaso que ya leyó el contenido?

EL hombre sonrió nervioso, sin duda, lo que sucedió fue lo segundo.

Birk entonces sacó la carta y la leyó con cuidado, al llegar a una línea en especial comenzó leer más rápido, su mirada desconcertó a su madre que enseguida preguntó por el contenido del mensaje.

El joven mostró frente a su madre una tarjeta de pergamino con un cello en cera rojo de dos grifos con un escudo y una corona, Undis lanzó un gesto de sorpresa.

Birk y su madre regresaron de inmediato al castillo, Birk pidió reunir a todos, sin embargo Ronja no estaba, había ido junto con su madre a vender al pueblo, el chico masculló al saber que no se encontraba, pero finalmente reunidas ambas pandillas mostro la tarjeta que contenía la carta.

-¡Ese es el cello del rey!

Expresó Lil-Klippen desconcertado, el resto miró boquiabierto.

-¿Qué significa esto?

Preguntó Mattis sujetando la tarjeta.

-Nosotros no somos amigo de sus soldados, nos ha buscado por décadas, Nos ha declarado la guerra indirectamente, ¡¿Qué significa esto?!

Decía molesto restregando la tarjeta frente a la cara de Birk, el chico serió resopló.

-No me digas que finalmente los Norrgaden nos delataron con el rey.

Expresó Borka igual de molesto.

-¡Te dije mil veces que debías dejar de comunicarte con la hija de esos...

-No es nada de eso.

Interrumpió Birk, desdobló la carta y comenzó a leer.

-"Mi muy estimado y joven zorro pelirrojo

Han pasado algunos años desde la última vez que nos vimos pero, todavía recuerdo con ánimo aquellos ojos azules iluminados con la incandescencia del acero en llamas, debo contarte que hace un par de meses para mi fortuna, me encontré con una de tus piezas en una de las tiendas de la gran capital del reino, pude notar enseguida tu trabajo al ver la firma que lo identificaba, supe entonces que tu trabajo, aunque no es perfecto, esta cerca de alcanzarlo.

Por ello he decidido heredarte a ti, la afortunada encomienda que me llegó hace poco; gracias a las relaciones de la señorita Britta con las altas familias, mi trabajo ha llegado hasta la corte, por lo que fui solicitado para trabajar como uno de los herreros que sirven a la corona, este trabajo fue lo que esperé por toda mi vida ya que, es el más alto honor que un herrero artesano puede tener.

Sin embargo muy a mi pesar, la propuesta ha llegado demasiado tarde, ya que los años que cargo encima me han quitado el ánimo y las fuerzas para ejercer el mandato debidamente.

Por ello he decidido enviar a mi aprendiz más habilidoso para cubrir el puesto, sé que tus habilidades necesitan pulirse, pero nunca había visto tanta chispa en los ojos de alguien al realizar este trabajo, la dedicación que pones en cada pieza y la pasión con la que haces de la plata algo hermoso fue lo que me hizo pensar en ti de inmediato.

Si llegaras a aceptar el trabajo, sin duda la recompensa sería tal, que podrías dar sustento a tu familia de por vida.

Debes, sin embargo estar consiente que fabricarás tanto armas que lastimarán a la gente como joyas que adornaran la cabeza de las personas más importantes del reino.

Vendré por tu respuesta el último día de verano y regresare de inmediato a la capital, por lo que si tu respuesta es positiva, te espero frente a la casa de los Norrgarden antes de que llegue el atardecer

Espero pienses cuidadosamente en el brillante futuro que te espera si cumples ese cometido."

El chico suspiró levantando su mirada lentamente a los demás, quienes miraban con desasosiego, boquiabiertos, guardaron un incómodo silencio unos minutos y luego lanzaron una exclamación de asombro.

-¡Herrero de la corona!

Expresó Borka desconcertado.

-¡No puedo creerlo!

Agregó Sturkas.

-¿Quién diría que el propio rey invitaría al hijo de un bandolero a trabajar para el en su castillo castillo?

Decía Klippen rascándose la cabeza.

Mattis frunció el ceño, los bandoleros entonces callaron y le miraron interesados en su reacción, el cruzó los brazos y meditó en silencio con los ojos cerrados, luego los abrió dirigiéndolos directamente al pelirrojo-¿Qué piensas hacer, pequeña serpiente?

-Este asunto nos incumbe a todos, por eso quise leer esto ahora, ustedes son mi familia, por lo que la recompensa sería para todos.

Borka y Undis se miraron desconcertados.

-¡Dejar de trabajar para siempre!- Expresó Peljie emocionado.

-¡Tendríamos dinero sin hacer absolutamente nada!

Mattis resopló y puso su mano en el hombro del apesadumbrado Birk.

.Escucha, pequeña serpiente, ya tienes la edad suficiente para tomar tus propias decisiones, si aceptas o no, no te lo tomaremos a mal ¿entiendes?

Birk parpadeo mirando al jefe de los bandoleros.

-¡Pero jefe! ¡¿No oye lo que acaba de decir?!

Replicó Klippen.

-¡Dejar de trabajar!

Remarcaba Peljie insistiendo con ambas manos, el resto asentía pensativos, entonces el bandolero rubio con el rulo encarrujado en la frente preguntó

-¿Y que hay de Ronja?

El resto entonces, dejó de asentir y se miraron entre ellos debatiendo de si Birk debía aceptar o no, Mattis se impacientaba por el ruido de la multitud.

-¡Dije, que la decisión la tiene el hijo de Borka!

Reafirmó el hombre levantando la voz., las bandoleros se miraron.

-¡Si decide irse o quedarse es su decisión!

Birk sonrió, lanzando una ligera risa

-Mattis, gracias

Agradeció el muchacho, los bandoleros colgaron los hombros resignados y el resto s e miraba preguntándose los unos a los otros con la mirada, cuál sería la respuesta final de Birk

-Birk, ese hombre parte hoy al atardecer

Expresó angustiada Undis.

Birk dio un respiro y sonrió.

-Será mejor entonces, que parta ahora o no lo alcanzaré.

El chico salió corriendo entonces hacia el establo, montó en su caballo Salvaje y partió a toda velocidad hacia el camino que lo conducía a la casa de los Norrgarden, Mattis le miró serio en la puerta del castillo y no dijo una palabra más, los bandolero tras de el no podían comprender porque Mattis no había intervenido si el chico estaba pidiendo su opinión y el futuro de todos dependía de su decisión.

Al paso de unas horas, la idea no dejaba de rondarles por la cabeza, algunos no lo decían pero realmente les preocupaba lo que pasearía después.

-No puedo creer que esto suceda justo cuando él y Ronja ya estaban juntos...

Decía Klippen a Peljie caminando hacia el establo.

-Si Birk se va tal vez, se lleve a Ronja con él, ¿Qué vamos a hacer si se la lleva?

-Oye, pero si ese fuera el caso, entonces él tendría que ir por ella y luego verse con ese hombre, ¿no escuchaste que hoy al atardecer se va, el atardecer será en un par de horas y ese lugar queda lejos?

-¡Pero entonces no vamos a poder despedirnos de ella!

Ambos se miraron mudos unos segundos.

-¡Tenemos que ir a alcanzarla!

Estaban por despegar su carrera cuando se detuvieron al instante mirando a Ronja frente a ellos.

-¿Qué es lo que les trae tan apresurados muchachos?

Preguntó la chica con una sonrisa, cargando a una gallina.

-¿No estabas en el pueblo?

-Regresé por el almuerzo de mamá Lovis

-¡P... pero entonces, Birk...!

-¿Birk? Paso al pueblo hace un rato, me dijo que no importara lo que sucediera, no veríamos de nuevo.

Los bandoleros se quedaron congelados ante la respuesta de la chica y se miraron boquiabiertos, Ronja seguía con su sonrisa y los miraba sin entender porque reaccionaban así.

-No entiendo bien lo que quiso decirme.

Klippen y Peljie se sujetaron de los hombros y le dieron la espalda a Ronja hablando en tono bajo.

-¿Escuchaste eso?, Se estaba despidiendo de ella

-¡¿Quiere decir que si va a irse y viviremos como ricos?!

Pregunto animado Klippen, Sturkas le dio un golpe en la cabeza.

-¡Idiota! ¿No te das cuenta?, ¡Se despidió de Ronja, la está dejando aquí!

-¡Pero entonces eso es doblemente bueno, porque viviremos como ricos y Ronja estará con nosotros...

Finalmente comprendió lo que eso significaba y se quedó con la mandíbula y las palabras trabada.

-¡No puedes dejarlo ir así Ronja!

La chica inclinó la cabeza sin comprender la actitud y palabras extrañas de los muchachos.

-¡Debes pedirle que se quede!

-¡No importa si no somos ricos y tengamos que trabajar toda la vida, lo que importa es que tú seas feliz!

-¿De que están hablando?
Sturkas resopló para calmarse y de forma más seria, comenzó a hablarle de lo que sucedía, de la carta que había recibido del viejo Rasmus y de su partida, la chica cambio su expresión conforme le iban hablando del asunto y cuando ambos terminaron de hablar, Ronja se quedó pensativa.

-¡Todavía podemos alcanzarlo si salimos ahora!

Animó Klippen tomándola del brazo y llevándola al establo, pero Ronja se resistió, ambos la miraron.

bien, mi padre dijo que no debíamos interferir en su decisión, ¿No es así?

-¡Pero...

Replicaron los dos, Ronja sonrió con las manos en la cintura.

-Bien, debo ir por moras al bosque para la mermelada de la cena, ¿Te importaría llevarle esto a mamá?

Preguntó a Lil-Klippen, el sujeto con ambas manos la cesta que llevaba la chica y miró como se fue hacia el bosque sin decir una palabra más.

Ambos se miraron y asintieron.

-Llevemos ahora esto con Lovis, tal vez ella sepa que debemos hacer al respecto.

Sujirió Klippen.

La chica andaba por el bosque con la mirada en la nada, caminando lentamente balanceando su canasta para las moras, como el día estaba muy nublado, no vio por donde se fue, sólo siguió el sendero y cuando espabiló se dio cuenta que ya estaba muy internada en el bosque, miró en ambas direcciones y suspiró.

-Parece que he caminado demasiado...

Expresó para sí misma torciendo la boca.

-Si sigo caminando así, seguramente terminaré en la guarida de las arpías, así que será mejor que espere a que la niebla de valla en este sitio.

Se sentó el lado de un árbol, recargando su espalda del tronco y tomó una siesta.

Mientras tanto, Birk Borkason, arribaba al puente levadizo frente a la casa del risco de los Norrgaden, bajó enseguida de su caballo y caminó unos cuantos metros encontrándose con un carruaje, el viento soplaba aire salado por la proximidad del mar con el risco, ahí el viejo Rasmus le esperaba con una sonrisa.

-Veo que el apodo de "pequeño zorro pelirrojo" te ha quedado chico, ¿No es así?

Birk respondió con una sonrisa, colocando sus manos en la cintura.

-¿Y bien muchacho? El tiempo apremia, te has tardado mucho en venir, vamos, no perdamos el tiempo, sube al carruaje y partamos ahora, si viajamos por la noche, podrás ver las enormes construcciones de la capital al amanecer.

Una canción se escuchaba entre la espesa niebla del bosque, una melodía que hizo a Ronja abrir los ojos, se incorporó mirando hacia el frente y sus labios comenzaron a tararear la canción que escuchaba.

Sus ojos se quedaron estáticos en dirección a la nada, se levantó y comenzó a caminar en dirección a los árboles.

El próximo capítulo de Ronja se titulará: El sol anuncia un nuevo día... ¡Hasta la próxima! xD