Vaya si ha pasado tiempo! desde ya me disculpo. Pero lo importante es que estoy nuevamente aquí Y ruego que aún haya alguien por aquí). Quien no ha alucinado con todo lo que sucedió en el final de temporada. Yo grité de emoción!. Pero bueno, vayamos a lo que nos importa jajaja. Quiero saludar a mi fiel amiga Maky! este va por ti.
Descargo de responsabilidad: Si Criminal Minds fuera mía. En el final de temporada hubiera existido un beso Jeid...
Ya lo sabes corazón. No hay más gritos que esta voz
Luis Fonsi
No es una sorpresa (Final)
Sirenas, sirenas, gente corriendo de aquí para allá. El olor a desinfectantes casi lo mareó al recordarle su tiempo en la enfermería de la penitenciaría. Pero no era momento de pensar en ello o de quedar atrapado en una espiral.
No.
Había algo mucho más importante. Alguien mucho más importante.
El viaje en su auto hasta el hospital que García le había indicado, se le tornó demasiado largo. La incertidumbre de no saber con que se encontraría. Ni como estaría ella lo hizo conducir de un modo que rozaba lo imprudente.
Su compañera solo le había proporcionado la información básica. Y eso y nada para él fue casi lo mismo.
Caminaba de un lado a otro, sus movimientos variaban entre meter las manos en los bolsillos, sacarlas y llevarlas a su rostro. Ganarse una mirada de fastidio por parte de la recepcionista al ser consultada a cada momento y así. Hasta que apareció
Un paramedico empujaba la camilla que la trasladaba. Su corazón se detuvo por un momento.
Y luego todo comenzó a suceder de manera rápida.
Se acercó a ella quien ya extendía la mano en su dirección. Entrar en contacto con su piel fue lo que le permitió volver a respirar. Y evidentemente a ella le sucedió lo mismo
- Todo va a estar bien - le susurró.
Luego lo obligaron a soltarla ya que debían curar sus heridas que para su alivio eran superficiales.
La vio desaparecer tras las puertas vaivén y sintió a su corazón encogerse.
- Todo va a estar bien - se repitió.
... ... ...
Observar su sueño era algo a lo que estaba acostumbrado. Al menos cuando sus tiempos les permitían compartir la misma cama. Pero, más allá del simple hecho de velar por la mujer que se ama. De estar atento a sus ceños fruncidos por si sufría alguna pesadilla para calmarla, su risa, su llanto al soñar con su hermana.
Siempre, una pequeña voz en su cabeza, preguntaba. Si soñaba con él. Si aquellos suspiros largos y profundos podrían ser dedicados a su amigo. La respuesta estaba frente suyo.
- Spence...- la escuchó decir con voz débil, sin embargo para él fue un golpe demasiado duro.
Luchando con el nudo en su garganta y su orgullo herido. Hizo como si no hubiera escuchado nada.
-¿Cariño? ¿como te sientes? - dijo sintiendo las palabras quemarle por dentro. Y fue a peor cuando al abrir sus ojos, la decepción apareció en la mirada de Jj.
La realidad estaba allí, estaba en la carta que encontró ella ya no le pertenecía. Quizá nunca lo hizo. Su lugar ya no era a su lado.
- Will... me siento un poco mareada. ¿Se sabe algo de Emily? ¿el equipo? - preguntó tratando de incorporarse en la cama.
Él sin saber si es que aún contaba con permiso para tocarla. Con sus manos al aire intentó que se recostara nuevamente.
La brindó una sonrisa tranquila.
- Ya todo acabó - le dijo dándole más de un significado a sus palabras.
Jennifer lo miró aun aturdida por los medicamentos. Pero leyendo entre lineas.
- ¿Henry y Michael? - reconoció su intento por desviar la conversación
- Llamé a alguien para que los cuidara - dijo observando como la mirada de su esposa buscaba afuera de la habitación.
-Spencer está afuera - le informó sabiendo que era a él a quien buscaba, a quien amaba.
Era horrible la sensación de saber que a partir de que cruzara la puerta, todo su mundo cambiaría para siempre.
- No pongas esa cara, JJ - le dijo tranquilo ante la expresión perpleja de la agente. - Solo dame tiempo de buscar un lugar, ya luego iremos viendo - luchó por parecer fuerte, pero su rostro no pudo ocultar su dolor.
- Will... yo...-
- No tienes que decir nada. Si fuera él una mala persona quizás sería más fácil. ¿No sé? ¿enojarme quizá? Pero es un buen chico - hablaba con resignación. Era lo único que le quedaba.
Las lagrimas inundaron los ojos azules y no era lo que pretendía.
- Voy a decirle que pase - dijo levantándose de la silla.
- Lo siento - la voz de Jennifer salió quebrada.
- No más que yo, cher. No más que yo - se acercó a ella sintiendo el amargo sabor de la despedida y con todo el amor del que era dueño por ella. Depositó un beso en su frente.
- Hablamos después - se despidió sin esperar respuesta.
No quería saber nada, no quería que le explicara como amaba a otro hombre. No, en ocasiones es mejor el silencio.
Salió de la habitación encontrando de inmediato a Spencer caminando de un lado a otro. Lucía diferente. Y no solo por el exterior. Hubo algo en su mirada al encontrarse con la suya que le dijo que estaba frente a un nuevo hombre.
- Ya despertó - le respondió a la pregunta no formulada. - Quiere verte -
La sonrisa fácil apareció.
Ambos se asintieron y no dijeron más.
Toda estará bien... Pensó mientras salia del hospital.
... ... ...
Llevaban en silencio mucho tiempo, o tal vez no mucho. Pero para ambos parecía una eternidad. Después de la emoción del momento del reencuentro, de decirle que estaba contento de que estuviera bien, de compartir la alegría de haber acabado con un enemigo y rescatado a su amiga.
Todo se volvió Torpe...
Miradas que se encontraban y esquivaban. La verdad quemando en la punta de la lengua. Y confesiones de un sentimiento que se tornaban insoportables.
La mano de Jennifer descansaba a un lado de su cuerpo. Él la observó, y recordó cuando ella fue a visitarlo a prisión. El guardia les había impedido el contacto al decir.
¡Sin Tocar!
Estando a punto de fundirse en un abrazo, y solo Dios sabía cuanto necesitaba de su calor.
Sin embargo tuvo que obedecer y solo grabar en su memoria ese momento para atesorarlo en la soledad de su celda utilizándolo de compañía.
Mientras pensaba en ello con su mirada fija en la pequeña venda, su propia mano actuó por voluntad propia. Con la delicadeza rozando la reverencia con la que siempre la trataba pasó sus dedos ligeramente por la herida cubierta.
Sintió alivio al ver como la mujer que amaba giraba la mano para enredar sus dedos.
- Spence... - dijo con voz tierna llamando su atención , sus ojos avellanas la observaron. - Hay mucho que quiero decir. Que iba a decirte... -
Se aclaró la garganta mientras de forma distraída hacía círculos con su pulgar.
- Platón dijo una vez... - comenzó sintiéndose nervioso, pero la mirada de Jennifer lo animó a que continuara. Era la única persona que jamás lo miraría raro cuando él decidiera introducir a un filosofo en una conversación que nada tenía que ver con la teoría de la vida.
Sin embargo, en ese momento lo hacía por otra razón, con otro fin.
-¿Que dijo? - insistió expectante.
- La mayor declaración de amor, es la que no se hace. El hombre que siente mucho, habla poco... -
Soltó el aire contenido, agachando su mirada.
- Por lo general, soy alguien que habla y se pierde en sus palabras. Y sin embargo, la única cosa que de verdad he querido decir. Es la que he callado -
- Ya sabes, tal vez es como dice Mr. Knightley - ella le habló con un toque de diversión y ternura.
-¿Que dice?- dijo con interés.
- Si te quisiera menos. Tal vez podría hablar más -
No necesitaron más nada. Sus miradas lo decían todo. Compartieron una sonrisa, y con un valor que luego se preguntaría de donde salió. Se acercó hasta ella se inclinó y besó suavemente sus labios.
- Todo esta bien - susurró
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Buuuuuueno espero que esto haya sido compensatorio respecto al tiempo que los abandoné. Mil gracias por estar!
