ACLARACIONES: los pensamientos en comillas (´´´´)

las conversaciones entre guion ( - )

cambio de escena: puntos y asteriscos (...****...)

DECLAIMER: pues como saben ni Inuyasha ni niguno de los personajes me pertenecen de ser asi ya fuera unido a esta pareja en la serie un tiempo... son creaciones de Rumiko Takahashi. si hiciera milagros haria a Sesshoumaru de carne y hueso y lo clonaria para todas... hahahaha disfruten

UNA NUEVA AVENTURA Y UN NUEVO AMOR

CAPITULO III: Un misterioso hombre.

Sus pies se movían a un ritmo sobrenatural sobre las ramas de aquellos arboles que rápidamente dejaba atrás, provocando un movimiento brusco en las hojas y la caída de algunas en el suelo, el cuerpo del mitad bestia que saltaba velozmente en ellos era el responsable de provocar dicho desorden en aquel tranquilo lugar. En sus hombros se encontraba una pulga cuyo pequeño cuerpo se aferraba fuertemente a las ropas del Hanyou, llevaban una semana exactamente buscando el lugar donde se encontraba una de las poderosas gemas, pero cada vez que llegaban al lugar donde encontraría el portal que los llevaría a su objetivo, este desaparecía como si nunca fueran estado realmente cerca, llevaban días recorriendo la región del sur y nada, que sucedía? No estaban seguros de que pasaba es como si esa gema no quisiera ser encontrada. Al menos no por él, los dos seres llegan al lugar donde se sentía la presencia, pero otra vez nada ocurría y esta desaparecía.

El joven Hanyou hastiado de la situación se dirige a la vieja pulga que lo acompañaba- Myoga, la esencia que nos trajo acá desapareció Otra vez… que rayos está sucediendo aquí!- esto último lo grita a todo pulmón.

El pequeño Youkai tampoco sabía que pasaba exactamente pero tenía una ligera sospecha- amo Inuyasha recuerde que el protector de esa gema la cuidara con su vida si es posible por lo que es seguro que tampoco deje pasar a este lugar a cualquiera, por eso se oculta de nosotros- dice la pulga al joven mitad bestia.

Aquel Hanyou estaba que mataba a cualquiera al escuchar las palabras del viejo- que quieres decir, que ese sujeto me considera inferior por eso no puede entrar a ese lugar- exclama el joven al sentirse subestimado por aquel guardián.

-No se si sea realmente por eso amo Inuyasha, pero estoy seguro que el viejo Tootosai nos puede dar mas información al respecto- dice Myoga tocando con una de sus patas su mentón.

-Bien, entonces vamos ya hemos perdido mucho tiempo tratando de buscar ese lugar al que no nos dejan pasar!-dice esto y rápidamente sale corriendo del lugar a visitar a un viejo amigo de su padre.

…**********************************************************….

El sol estaba en su punto máximo irradiando con su luz a esa hermosa aldea donde todos los pequeños corrían y en el ambiente se sentía tanta tranquilidad. Tres niños corrían alegremente hacia una pequeña cabaña donde se encontraba una joven miko que había llegado hace una semana al lugar un poco herida, los pequeños ven a la mencionada salir de donde estaba –SEÑORITA!- gritan los tres a todo pulmón, la joven chica no pudo mas que sonreírles a los pequeños que la estaban buscando – ¿que pasa Kioshi ? Pregunta al mayor – queríamos agradecerle que nuestra madre se encuentra muy bien de salud gracias a sus cuidados-dice el niño haciendo una pequeña reverencia – no tienen que agradecerme de nada chicos, ahora quien me acompaña a buscar agua al rio?- pregunta la mayor a los tres niños –YO!- gritan todos.

Así muy sonrientes van todos al pequeño rio que esta cerca del lugar, la joven miko mientras caminaba con los niños sobre esas hermosas flores que crecían por toda la aldea, recordó el dia en que llego a la aldea.

FLASH BACK:

La noche se hacía presente en aquel bosque y con ello el silencio caía sobre el tenebroso lugar, ya habían transcurrido tres días desde que su viaje había iniciado y hasta ahora no sabía si quiera si estaba cerca a la aldea que aquel señor que se encontró en el camino le indico, la verdad es que ella siguió al pie de la letra la dirección que le dio aquel anciano, pero se suponía que debió haber llegado hace un buen rato y hasta ahora lo único que seguía viendo eran arboles tenebrosos, la descripción que le dio aquel señor de la aldea capo mucho su atención, un lugar que parecía resguardado por energía espiritual tanto que los demonios nunca se acercaban y debido a ese poder sagrado crecían hermosas flores por todo el lugar eso solo significaba que había una sacerdotisa muy fuerte ahí la cual seguro le podría enseñar a hacer esa kekkai que tan grande que protegía el lugar, pero tenía una duda podía existir dicho lugar cerca de tan escalofriante bosque? La verdad era que ella ya creía que su sentido de la orientación la había abandonado por completo y que ahora estaba perdida en aquel horrendo lugar, la joven montada sobre aquel animal divagaba en sus pensamientos cuando de repente escucho un fuerte ruido.

-Quien anda ahí- pregunta la joven un poco asustada

-ayúdeme señorita-dice un niño poniéndose al lado de la miko para resguardarse, en su cara se veía el miedo, y por los múltiples raspones que tenía en sus brazos y piernas podía deducir que había estado corriendo un buen rato por este lugar, pero por que?

-GGRRRRR….. ven niñito prometo que no sentirás nada te voy a comer de un solo bocado gggrrr…-era un enorme ogro que perseguía al pequeño.

-Aléjate de el asqueroso…-grita bajándose del caballo y sacando la katana que le había dado su amiga, era hora de probar si el entrenamiento había valido la pena, si tenía miedo por supuesto que si pero debía ser fuerte para proteger al niño.

-aahhh pero que tenemos aquí, ahora si me voy a dar un banquete heheheh…-el ogro se lanza al ataque pero Kagome lo logra esquivar tenia que acabar con el y rápido.

-niño sube al caballo y aléjate de este lugar- le grita la miko al pequeño, el niño inmediatamente le hace caso a la joven y trata de huir pero el ogro lo agarra, Kagome lo iba a impedir pero fue fuertemente empujada contra un arbusto lleno de espinas.

-no te escaparas de mi- dice esto mientras una sonrisa macabra surcaba en sus labios, el niño grita asustado mientras el ogro lo acercaba a su boca, cerro sus ojos resignado y de repente… cae al suelo.

-se… señorita- Kagome le había enterrado la katana con un poco de poder espiritual en la cabeza del ogro haciendo que este se desplomara del suelo e casi inmediatamente se desvaneciera.

-Estas bien- pregunta al niño –hai, pero usted esta sangrando, déjeme ayudarla- el niño corre hasta llegar a lado de la joven, que ahora estaba sentada en el suelo.

-no te preocupes, no es nada, solo son unas pocas espinas que se me enterraron en la piel, como te llamas pequeño, porque estas solo en un lugar como este?- pregunta al niño.

-mi nombre es Kioshi, vivo en una aldea que está cerca de acá y… yo solo estaba buscando quien ayudara a mi mamá, hace días enfermo, y donde vivimos no hay quien pueda asistirla, no quiero que mi madre muera…-dice el niño triste al recordar el motivo que lo hiso salir a buscar ayuda – usted es una miko cierto? Podría ayudar a mi mama por favor…-

-no te preocupes-dice levantándose de donde estaba sentada y montándose sobre el caballo – ven sube tu también y guíame hasta donde está tu mama que hare todo lo posible para sanarla- le dedica una sonrisa al pequeño, este sube rápidamente al caballo comienza a decirle a Kagome donde estaba la aldea.

Anduvieron alrededor de veinte minutos, hasta que Kagome comienza a divisar un hermoso lugar y escucha al niñ decir- ya estamos llegando señorita mire ahí es- le dice con una sonrisa a la joven. ´´este debe ser la aldea que me dijo aquel anciano pero… como es posible que aquí no viva ninguna sacerdotisa capaz de curar a la mama de Kioshi, entonces quien mantiene esta kekkai (barrera) sobre este sitio?´´ se preguntaba mentalmente la joven miko.

Decide ponerle fin a su duda y preguntar -oye Kioshi aquí no vive una sacerdotisa?-

-no señorita, la miko Shigemi la protectora de esta aldea murió hace unos meses…-respondió el niño mientras llegaba a la cabaña donde estaba su madre- venga señorita aquí es- dice Kioshi mientras se baja rápidamente del animal y lleva al interior de su casa a la sacerdotisa.

Kagome cumplió con su promesa al niño, curo a su mamá, la señora había sido mordida por un animal venenoso, así que rápidamente saco las hierbas que necesitaba de su bolso, las molió, y las mesclo con agua hirviendo haciendo un efectivo brebaje el cual una vez listo se lo dio de beber a la mujer cuya temperatura corporal y signos vitales empezaron a normalizarse rápidamente, la señora debía beber esa medicina por varios días para desaparecer por completo el veneno.

FIN DEL FLASH BACK

Esos fueron los sucesos que la llevaron hasta esa aldea donde no vivían muchas personas como en otras, parecía muy especial, los aldeanos le dijeron que se quedara a vivir en ese lugar, tanto que le ofrecieron la cabaña donde vivía la antigua miko todo para que se quedara Pero no ella no podía establecerse ahí, si ya se había encariñado mucho no solo con niños sino con todos los aldeanos ellos eran muy atentos con ella, esas personas de verdad la necesitaban, querían a alguien que pudiera asistirlo cuando alguien enfermara o pasara algo, quien protegiera la aldea, lamentablemente esa idea no estaba en sus planes ella tenía que seguir su viaje ese fue el motivo que la hiso quedarse en ese lugar desde el principio, pensó que la sacerdotisa que vivía aquí le podría enseñar la forma de hacer una poderosa kekkai como la que rodeaba esa aldea y alejaba a los youkais de la zona pero la sorpresa es que no había nadie que la entrenara aquí, solo gente buena que la necesitaba.

-señorita no se quede atrás- una pequeña jalaba de la manga del Kimono de la sacerdotisa que iba metida en sus pensamientos.

-Eh? Si vamos Yura, ah por cierto ya les dije que me digan Kagome-

-hai Kagome -sama- gritan los pequeños, mientras a la chica se le formaba una gran gota en la nuca.

´´aaahhhh… es imposible contradecirlos, me recuerdan mucho a la joven Rin… como estarán todos allá´´ pensaba la miko.

-Hai, vamos a apurarnos que se nos va hacer de noche- dice la joven sacerdotisa.

-Hai Kagome-sama- los niños la siguen con los llevando con ellos el agua que habían sacado del rio

Así la joven miko junto a sus pequeños acompañantes, recorren el corto trayecto que había de donde estaban hasta la aldea, al llegar los niños llevan su tazones de agua a casa de Kioshi, Kagome entra a ver como sigue la mujer, ella se había recuperado realmente rápido, se acerco a revisar donde tenia la mordida y cambio ese vendaje.

-como se siente michiko-sama-

-gracias a sus cuidados muy bien señorita- responde la mujer

-me alegra escuchar eso, este es la ultime dosis del brebaje-dice esto agregando las hierbas al agua que ya había montado a hervir.- su hijo es muy valiente señora, se arriesgo solo para que alguien la viniera a curar-

-si pero es un testarudo, no debió arriesgar su vida de esa forma, si le fuese pasado algo jamás me lo perdonaría- dice la mujer parándose del futon.- gracias a kami que te encontró a ti-

-no es para tanto señora, tome ya está listo- dice la miko entregándole una pequeña taza con el liquido preparado a base de una selección de hiervas medicinales.

La señora tomo su medicina y dándole las gracia ala oven se dispuso a salir del lugar a tomar un poco de aire fresco y a ver que su hijo no se metiera en problemas, fue seguida por la joven sacerdotisa que al salir se dirigió a el lugar donde estaba cortando leña un hombre que en su rostro estaban reflejados los años que había vivido y las canas que cubrían su cabeza demostraban la sabiduría que el tiempo le había otorgado, era el patriarca de la aldea.

-No debería esforzarse tanto señor-

El anciano es sorprendido por la joven que estaba atrás de el –Kagome-sama, como esta? Que se le ofrece?- pregunta el señor a la miko.

-nada señor, vengo a informarle que mañana a primera hora partiré de la aldea-

-como? Pero por qué no se queda un tiempo señorita? Se ha ganado el cariño de todos-dice el anciano la joven.

-no puedo señor. Tengo que seguir mi viaje porque aun me considero una aprendiz-

-ya veo jovencita, estas buscando quien te entrene-

-si señor, pensé que aquí había un sacerdotisa que me enseñara a hacer una barrera como la que protege la aldea- dice la oven para ver si el anciano la podía ayudar en algo.

-una barrera señorita? No creí que este lugar estuviera realmente protegido- dice el anciano rascando con su dedo índice su cabeza.

- a que se refiere? No sabia que este lugar estaba protegido de cierta forma?- interroga la joven al no creer que el señor no tuviera conocimiento alguno de eso

-no, señorita… aunque Shigemi-sama al morir nos dijo que quemáramos sus restos, los esparciéramos alrededor de la aldea y después leyéramos esta especie de conjuro que esta en un pergamino que nos dio y que con eso ningún youkai dañaría este lugar- dice el anciano a la joven- pero en realidad nosotros no creímos que el conjuro fuera a funcionar solo lo hicimos como última petición de la sacerdotisa Shigemi-

-ya veo… usted me dijo que Shigemi-sama les dio el pergamino, me puede decir donde esta? Creo que ese es el conjuro que hizo la kakkai.-

-mmm… como patriarca el pergamino ha permanecido a salvo bajo mi poder- contesta el anciano, Kagome ya estaba sospechando que tal vez el señor no se lo mostraría cuando algo la tomo por sorpresa, aquel hombre metió la mano a su kimono y saco el pequeño papel que tenía en sus ropas- tome, se lo doy por razones muy sencillas, usted ha sido muy atenta con nosotros, se que lo necesita además en mejores manos no puede estar que en las de otra sacerdotisa, ahora puede continuar tranquila su viaje señorita-

Kagome aun no salía de su asombro, no siempre se conocían personas tan buenas y que confiaran a la primera en alguien-eehh… arigatou takoushi-sama- la joven mira detenidamente el pergamino y puede leer claramente el conjuro pero ella no podía estar diciendo eso cada vez que necesitara hacer una kakkai.

-creo que debe buscar a una sacerdotisa experimentada para que la ayude con eso- dice el anciano señalando el pergamino, la joven asiente y se aleja del lugar dedicándole una sonrisa de gratitud a aquel hombre.

Si ella sabía hacer barreras pero solo de vez en cuando y estas la cubrían a duras penas a ella y dos acompañantes mas, por eso debía buscar a alguien que le enseñara como controlar el tamaño de sus Kekkais, podría ser Kaede esa anciana con todos los años de experiencia sin duda que la podía ayudar a descifrar el método que estaba en el pergamino para controlar las barreras a su antojo pero eso significaría que fallo de cierta forma porque ella decidió hacer este viaje para lograr que sus poder espiritual alcanzara el máximo potencial pero si regresaba ella misma estaba dando su brazo a torcer en lo que ya tenia decidido.

La joven después de haberse marchado de donde estaba aquel amable señor, se quedo mirando el ocaso pensando unos momentos en que haría, hasta que lo decidió, mantendría su promesas a sí misma y terminaría de fortalecer sus habilidades lejos de la aldea donde hacia un tiempo ya vivía, así que a paso lento se dirigió a la pequeña cabaña que muy amablemente le dieron los aldeanos, teniendo en mente una sola cosa seguir su con su viaje, si todos sus amigos confiaban en ella como para que viajara sola por toda la región, porque ella iba a dudar, los iba a defraudar, es que acaso no podría defenderse sola? Bueno en realidad todos sabían que no era así, bueno excepto Inuyasha que si se fuera enterado de esto, lo más probable es que no la fuera dejado ir pensando en que le pasaría algo en el camino, el joven hanyou no se daba cuenta de lo fuerte que se había hecho su Kagome. La miko entro a la vieja cabaña y se dispuso a descansar.

-Mañana partiré temprano es mejor que me duerma ahora…- dice la joven mientras lentamente cierra sus ojos pero una imagen viene a su mente antes de caer en los brazos de Morfeo –inu…yasha..- dice casi en susurro mientras se queda completamente dormida.

…******************************************…

Su espada atacaba a una velocidad increíble a los centenares de demonios que tenia sobre él, no eran más que débiles youkai que se atrevían a desafiarlo pero pagarían caro su error, un enorme y poderoso rayo color verde salió de su Bakusaiga desintegrando al centenar de ilusos que creían que podía si quiera tocarlo.

-solo son basura- dijo un joven alto de cabellera plateada, ojos dorados, una estola en su hombro y un Kimono blanco con bordes rojos en las manga y tonos morados muy peculiar mientras agitaba su espada.

Esta escenas se estaban repitiendo con frecuencia, seguidamente se enfrentaba a una cantidad incontable de demonios, siempre con el mismo propósito destruirlo pero todos estos seres tenían el mismo fatídico final eran eliminados por Bakusaiga.

Envaino su espada y con un leve vistazo al área se aseguro de que no le faltara ni uno solo por matar. Así aquel ser de mirada dura se dispuso a retomar su andar, en su mente un sinfín de preguntas daban vueltas por su cabeza, que estaba creando la parición de tantas bestias como esas mejor dicho quien? Y porque siempre lo enfrentaban? Es que acaso el sujeto que estaba haciendo esto no se percataba de que esos seres tan estúpidos no le hacían rasguño alguno? Que ganaba ese tipo eso lo averiguaría el mismo. Llevaba tres meses buscando al autor de este juego pero sin suerte alguna, se había alejado de su fiel sirviente porque sabía que este lo seguiría y solo sería un estorbo, era mejor que se quedara y siguiera visitando a su pequeña protegida en la aldea para que esta no se preocupara. Esto era un problema suyo, alguien se estaba burlando de el, lo estaba haciendo perder el tiempo pero no importa seguiría buscándolo hasta hallarlo y hacerle pagar su atrevimiento. Con este pensamiento el Taiyoukai siguió su camino dispuesto a encontrar al sujeto que le estaba enviando toda esa cantidad de demonios.

…********************************************…..

En un lugar cerca de la cueva del viejo herrero Totosai.

-KAZE NO KIZU!- gritaba un hanyou que se había topado con otra poderosa bestia en su camino, mientras su poderoso viento cortante destruía a su oponente.

- Rápido amo Inuyasha, ya estamos llegando- dice la pulga en sus hombros haciendo caso omiso a la hazaña del joven y es que no era el primer demonio que destruía el hanyou en sus dos días de viaje buscando al herrero ya habían perdido la cuenta de cuantos habían sido, no sabían que estaba ocurriendo por que tantos monstros en tan pocos días y todos contra el? Esperaba que solo fuese su imaginación.

Algo que si estaba asombrando el joven era que su pequeño acompañante no se le había despagado por nada – oye Myoga algo esta raro- dice el hanyou a su acompañante.

-a que se refiere amo Inuyasha?-

-bueno es solo que es extraño que no hayas huido hace rato, tu no eres de los que se queda a presenciar una batalla de cerca- dice el orejas de perro poniendo una de sus garras en su mentón.

-cof, cof que insinúa amo Inuyasha yo siempre estoy a su lado apoyándolo- dice Myoga cruzando sus patas y cerrando sus ojos intentando parecer convincente.

-no me vengas con esa Myoga, siempre desapareces cuando las cosas se ponen peligrosas!- el anyou le recrimina a la pulga.

-no es momento para recordar viejos tiempos amo, ahora apúrese y lleguemos rápido donde Totosai- le recuerda su acompañante salvándose de la discusión con el mitad bestia por ese momento.

El chico corre y salta de roca en roca como solo un ser con esas habilidades sobrehumanas sabe hacerlo, hasta que divisa la entrada de la cueva donde ahora habitaba el segundo fiel amigo de su padre, al entrar al lugar observa a su alrededor varias espada colgadas en fila sobre la rocosa pared que seguramente aquel hombre estaba forjando para otras personas, con sus redondas orbes dorada busca al herrero por todo el espacio hasta que encuentra al viejo Youkai de kimono verde con algunas rayas negras recostado en el mesón de piedra donde trabajaba, parecía dormido pero él no tenía tiempo para esperar que ese anciano se despertara.

-Totosai….- dice el mitad bestia moviendo suavemente el hombro del youkai, pero este ni si mutaba parecía que estaba dormido profundamente -oye anciano despierta- intenta el joven Hanyou mientras sujetaba los hombros del herrero y lo sacudía bruscamente ya estaba perdiendo la paciencia –viejo perezoso despierta de una vez!-lo dice prácticamente gritando, pero nada, aquel hombre aun no se despertaba.

-TOTOSAI!- grita a todo pulmón el joven, tan fuerte que a las afueras de la cueva los pájaros volaron de los arboles pero consiguiendo al fin su objetivo.

-eh? Qué pasa?-dice el anciano despertando de un solo salto mirando a su alrededor buscando al causante de tanto alboroto hasta que fija su vista al frente –ah Inuyasha eres tu… se mas considerado casi me matas del susto con ese grito niño-

- pero que dices anciano si te estoy despertando hace un buen rato- respondía el hanyou con una vena marcada en su frente ese viejo si que lo sacaba de quicio.

-Totosai…- dice la pulga saltando al mesón de piedra para captar la atención del youkai.

-ah Myoga, ha que han venido? Encontraron las gemas?- interroga a la pequeña pulga.

-no, ese es el motivo que nos trae aquí, Inuyasha y yo hemos tratado de localizar al guardián de sur pero cada vez que estamos cerca, el rastro hacia el portal desaparece- dice la preocupada pulga.

-lo supuse- dice el herrero rascando su espalda – los Guardianes no te creen apto para enfrentarte a ellos, es por eso que no pueden encontrar la entrada al portal- dice lo que ya los dos que estaban escuchando sospechaban.

-eso creí… Anciano Totosai dime que hago para que esos guardianes me dejen enfrentarlos?- pregunta el mitad bestia.

-mmm…. Como sabes esos son guardianes del inframundo la única forma de enfrentarlos es que tu espada posea un poder sagrado como la de tu hermano, es la única forma de que te dejen entrar al portal y tener una victoria asegurada pero…- el anciano lo mira serio- para que tu tessaiga adquiera ese poder debes enfrentarte a la deidad del fuego que se encuentra en sureste de la región-

Myoga se queda helado ante la confesión del herrero e Inuyasha al no entender solo dijo- bueno Myoga guíame hasta ese sujeto-

-no tan rápido Inuyasha- le dice Totosai captando la atención del joven hanyou que se disponía a salir de la cueva – no subestimes a esa deidad, es un ser lleno de energía sagrada no por eso es alguien bueno ni un blanco fácil, es un ser muy temido por Youkais ya que un solo ataque que recibas de el te podría dejar en pésimo estado o muerto, se precavido muchacho no le quites el ojo de encima no es necesario que lo mates puesto a que este ser esta preso en esa isla y no hay forma de que salga a tomar venganza, solo hazle un buen corte en el cuerpo, eso bastara para que colmillo de acero adquiera parte de su poder- le dice aquel hombre de grandes ojos mirando seriamente al hanyou, luego voltea y ve a la pulga que ya había saltado nuevamente a su hombro –Myoga tú te encargaras de que Inuyasha recuerde y haga exactamente lo que le he dicho.

La pulga temblorosa asiente, la verdad es que el solo recordar a donde iban le causaba escalofríos – FEH! No es necesario que te preocupes Totosai estaré bien- diciendo esto sale de la cueva hacia la nueva dirección que se le ha indicado.

´´Solo espero que este muchacho me haga caso y no subestime a esa bestia sino me temo que no saldrá con vida de esa prueba…´´- piensa el viejo herrero mirando marchar aquel joven.

…******************************************…

La neblina caía sobre aquel mar, cuyas olas era lo único que se atrevía a tocar la orilla de aquella extraña y enorme isla que estaba peligrosamente rodeada de un fuerte veneno, ningún humano que pisara si quiera la arena de ese lugar vivía para contarlo, sino moría asfixiado por aquel turbio gas, era eliminado por uno de los youkais que vigilaban los alrededores, en el centro de la isla se encontraba un gran castillo que era donde habitaban los dueños de tan peligroso territorio, bueno solo los youkais de alta categoría eran los únicos que podían respirar sin ninguna dificultad ahí.

-Ratsuyuko-sama su madre los está esperando- dice un youkai leopardo a un joven alto de cabellera verde oscuro, ojos rojos y dos pronunciadas franjas en cada mejilla y en la frente de color negro, marcas de herencia que reflejaban su alto estatus de príncipe.

El joven se dirige al cuarto que su sirviente le indica, a su alrededor se pueden apreciar la bella arquitectura que tenia ese palacio, con un andar muy lento el youkai llega al final del pasillo de la habitación donde se encontraba una enorme silla y en ella una mujer con el aspecto similar al de sus hijo con la única diferencia que sus ojos era de color morado y estos producían miedo en quien los viese menos al joven youkai que se acercaba a ella.

-Hn… como estas madre?-

-cuando vas a buscar la tumba de tu padre? Sabes que su poder es lo único que necesitas para poder eliminar a quien le dio muerte-

-no te preocupes eso no lo he olvidado madre ya me estoy encargando de esa situación-

-mmm… a que te refieres Ratsuyuko-

-digamos que le he enviado varios presentes a mis victimas-

-no juegues tanto hijo y apresura a vengar la muerte de tu padre que esos asquerosos seres…-

El joven con una sonrisa macabra sale del lugar para dirigirse a su objetivo, la tumba de su padre…

continuara...

aawww ya, hasta aqui se los dejos por hoy, espero que le guste este capitulo... quien cree que es este sujeto? hahahah lo sabran en el proximo, gracias por leer y no se les olvide comentar...

ah gracias a todos los que ya siguen este fic y brindan apoyo con sus comentarios:

Steph A

Veruto Kaname

Azucena45

Alondra

Rosedrama

Sesshomeforever

Sasunaka doki

Anon.

Sayonara!