Como se los prometí… después de 2 semanas y mas de 11 mil palabras… regrese con la continuación…
ACLARACIONES: los pensamientos en comillas (´´´´)
Las conversaciones entre guion ( - )
Cambio de escena: puntos y asteriscos (...****...)
DECLAIMER: pues como saben ni Inuyasha ni ninguno de los personajes me pertenecen de ser así ya fuera unido a esta pareja en la serie un tiempo... son creaciones de Rumiko Takahashi. si hiciera milagros haría a Sesshoumaru de carne y hueso y lo clonaría para todas... Hahahaha disfruten
UNA NUEVA AVENTURA Y UN NUEVO AMOR
CAPITULO VIII: LA MALDICION DEL DRAGON.
La youkai esboza una maquiavélica sonrisa – al fin te encontré Inuyasha…- dice Akira con cierta burla en sus palabras.
-que es lo que quieres!- pregunta el peli plata al ser ignorada su primera pregunta-
La joven youkai solo sonríe…-no sirve de nada que la ocultes…- dice, olfateando el aire… a pesar de que la lluvia se había llevado cualquier aroma, aun estaba el olor de aquellos que permanecían ocultos de la lluvia, bajo sus techos. Ella no conocía el aroma de la miko, pero supo de inmediato cual era al sentir el olor de Inuyasha mesclado con el de una humana en cuya fragancia también habían rastros de energía pura, dedujo que ese aroma pertenecía a la miko que su amo buscaba, puesto que lo único que sabían era que ese hanyou se había establecido en la aldea con una sacerdotisa.
-no se de que hablas!- grita el hanyou mientras da un gran salto para atacar a la youkai con colmillo de acero, esta se percata del rápido movimiento del peli plata y lo esquiva, dirigiéndose ahora hacia una de las cabañas que estaba algo apartada, todos los presentes incluyendo Inuyasha se fijan en la dirección a la que se dirige la youkai sin conocer aun el motivo. El hanyou temiendo que esta haga mas daño a la aldea, corre tras ella para atacarla nuevamente con su espada.
La youkai velozmente lo esquiva y lanza con un extraño resplandor con su Katana, provocando que la cabaña quedara echa añicos, la joven dragón sonríe de lado al creer que había conseguido por fin a la miko, al disiparse toda la nube de polvo que se levanto por el derrumbe, la sonrisa de la youkai se borro, al ver que en el interior de ese lugar no había absolutamente nadie.
-Hiraikotsu!- grita soltando el enorme boomerang aquella castaña, que había salido al escuchar el alboroto, el arma rozo el brazo de la youkai que aun estaba distraída ante su evidente error, esta se reincorporo rápidamente al sentir el tibio liquido color carmesí correr por todo su brazo, la exterminadora, había logrado levemente herirla. – Miroku, lleva a Shippou y Rin a la cabaña con los niños y Kaede, protégelos…- el monje asintió, haciendo lo que su esposa le había dicho, el no podía hacer mucho en esa batalla, tal vez Sango tampoco pero con Kirara serian de mas ayuda para el hanyou. El monje entro con la anciana, el pelirrojo y la azabache a la cabaña donde se encontraban los otro menores, a su alrededor creo un campo de energía para protegerlos.
-maldita me las pagaras…- dice enojada la youkai mientras rápidamente iba a donde estaba la castaña dispuesta a atacarla.
-Kaze No Kizu!- el hanyou intervino a tiempo con su ataque evitando que su compañera fuera herida.
-maldición…!- exclama la youkai, casi fue alcanzada por el ataque del peli plata, esta no se arriesgaría a entablar una batalla con el hanyou, pues sabia que estaba en evidente desventaja, ella solo vino acatando ordenes de encontrar a la sacerdotisa, cosa que no consiguió, pero al menos ahora sabia el paradero de Inuyasha que era algo que se lo habían pedido de un principio, el regreso a la aldea pero la miko no esta con el, esa era otra novedad, la youkai dio un salto hacia atrás colocándose sobres los escombros de la cabaña destruida, todos, el peli plata y la exterminadora tenían su vista en la joven que parecía no contraatacar. La dragón se agacho sacando de entre los escombro un haori perteneciente al traje de una miko, aspiro un poco el aroma y supo que pertenecía al de la sacerdotisa que buscaba su amo. – me llevare esto conmigo.-dice elevándose lentamente del suelo y con una sonrisa macabra, al menos ya sabia el aroma de la miko, le llevaría esa prenda a su amo el cual estaba en busca de esa mujer. Los presentes solo miraron con duda la escena.
-¿que demonios estas planeando?, para que quieres la ropa de Kagome!- reacciono el hanyou al notar que la youkai se estaba marchando con aquella prenda en sus manos.
-Hn.- sonrió de lado. –con que así se llama la sacerdotisa.-Dice mirando con burla al hanyou la miraba con mucha ira.-si tanto te preocupa esa mujer, ve a las tierras del este, el territorio de mi señor, allí te estará esperando mi amo y tal vez puedas salvarle la vida a la miko…- dice riendo y despareciendo completamente del lugar.
-grrr….- Inuyasha solo gruñía de rabia e impotencia, Kagome estaba en peligro y el no estaba a su lado para protegerla.
-¿esa mujer tiene a Kagome?- pregunta la castaña consternada, bajando de Kirara, sus ojos se estaban llenando de lagrimas al imaginar que algo muy malo le estaba pasando a su amiga en este momento.
-¿que fue lo que sucedió?- interroga el monje saliendo del interior de la cabaña seguido del resto- ¿que era lo que quería esa youkai?- cuestiono nuevamente el azabache.
El hanyou bajo su cabeza tapando con su fleco su mirada del resto de sus compañeros, apretó con fuerzas sus puños y sus colmillos a tal punto de incrustar sus garras en sus palmas, sentía tanta impotencia en ese momento. ´´si fuera estado a su lado…´´ pensaba nostálgicamente el peli plata.-ellos… tienen a Kagome- por fin dijo dejando asombrados a todos los presentes con excepción a Sango que no pudo aguantar mas y dejo escapar varias lagrimas silenciosamente.
-QUE! Quien tiene a Kagome!- el primero en reaccionar fue el kitzune, el cual estaba muy alterado al saber que su querida amiga podía estar en peligro. El pequeño zorro solo salto hasta la altura de Inuyasha moviéndolo bruscamente desde su brazo para que este contestara, pero era ignorado por el hanyou.
-Inuyasha…-dice el monje notando lo mal que estaba el peli plata- ¿que fue lo que sucedió con la señorita Kagome?.- pregunta acercándose, el Kitsune ya había dejado de zangolotearlo y estaba sentado en el suelo llorando, aun si conocer bien lo sucedido.
-esa youkai…- dijo lentamente el hanyou. –dijo que ellos tenían a Kagome… y que debía ir a las tierras del este a salvarla…-
-¿ellos?- cuestiona el monje a no entender a quienes exactamente se refería.
-si… la youkai parece ser solo una súbdita que sigue órdenes de alguien más- responde el peli plata dándole a entender al monje porque decía ´´ellos´´
-ya veo… -contesta el houshi analizando la situación.
-así que por eso quieres que vayas a las tierras que pertenecían a Ryukotsusei…- dice Kaede, quien había escuchado todo y también sacaba sus conclusiones.
-eh?-todos, incluyendo Inuyasha habían quedado sorprendidos por las palabras de la anciana, puesto a que ninguno había caído en cuenta al lugar donde iría el hanyou.
-¿eso es todo, lo que te vino a decir esa youkai?- pregunto la anciana al peli plata, el cual asintió como respuesta.
-esperen…- interviene Sango, secando las lagrimas de su rostro, ella a pesar de estar llorando aun escuchaba todo y había algo que al hanyou se le había pasado decirle al resto.- ella, se llevo una prenda de Kagome que saco de los escombros….- dijo llamando la atención de todos los presentes menos del hanyou el cual no veía la importancia de lo que la castaña estaba diciendo.
-aun no la tienen- se apresuro a decir la anciana, todos menos el monje quien había sacado la misma conclusión, se le quedaron viendo, incluso el peli plata que no entendía exactamente a que se refería Kaede.
-¿a que te refieres anciana Kaede?- cuestiono el hanyou.
-ellos aun no han capturado a la señorita Kagome- se aventuro a responder el monje.- ese demonio se llevo una pertenencia de la señorita, lo cual quiere decir quería saber cual era su aroma para poder encontrarla. Shippou comenzó a frotar sus ojos secándose las lagrimas que salían de estos, aun había esperanzas de encontrar a Kagome a salvo. Inuyasha simplemente estaba sin palabras era cierto, el monje tenia razón… no había motivo para que la youkai se llevara una pertenencia de Kagome, solo quería saber el aroma de la joven así seria mas sencillo saber su paradero.
-entonces… debo encontrarla antes que ellos la capturen…- dice decidió el peli plata, dispuesto a partir de una vez.
-espera Inuyasha, nosotros iremos contigo…-dice el monje a lo cual Sango asiente.
-si, yo también voy… debemos encontrar rápido a Kagome…- decía el kitzune que había dejado el llanto de lado y tenia un nuevo optimismo plantado en el rostro.
-no lo harán…- responde al hanyou cerrando sus ojos, cruzándose de brazos, el sabia que sus amigos tenían responsabilidades ahora, no podía dejar que ellos dejaran a sus hijos solo para que lo acompañen.-ustedes no pueden marcharse de aquí, tienen muchas responsabilidades en este lugar, volveré con Kagome pronto, se los prometo.-
-deja que vaya contigo….! Ahora soy mas fuerte….- suplicaba el Kitzune, jalando la manga de su traje.
-no Shippou tu también debes quedarte, iré solo… será mas fácil encontrarla…-dice el hanyou dándose media vuelta nuevamente.
-pero no sabes en donde esta…- seguía reprochando el pequeño zorro.
-aun así debo darme prisa y encontrarla…-
-se dirigió al suroeste…- dijo la Kaede tranquilamente interviniendo.- a la aldea de la sacerdotisa Shigemi.
-eh? ¿Como sabes anciana?- pregunta el hanyou.
-yo misma le di indicaciones de que fuera primero a esa aldea, esa sacerdotisa es muy famosa y probablemente la puede ayudar a seguir haciendo crecer sus poderes espirituales, no se si aun se encuentra allí, pero date prisa Inuyasha…- culmino la anciana.
-esta bien… prometo traer a Kagome a salvo…- dijo el peli plata para finalmente emprender una carrera hacia el bosque, perdiéndose tras los enormes arboles y la oscuridad de la noche que comenzaba aparecer en el lugar. Por alguna razón no hizo caso a las instrucciones de anciana, ya que no creía que Kagome estuviera aun en esa aldea, prefirió seguir el rastro que había dejado aquella youkai, ella iría a donde estuviera su amo y si lograba derrotarlos, ellos no le harían daño a su preciada miko y así el tendría mas tiempo de encontrarla, prefería acabar primero con aquellos que amenazaban en matar a la azabache.
La noche ya estaba presente en el cielo, no había luna puesto que estaba oculta bajo las oscuras nubes de la lluvia que había cesado hace unas horas, después de la partida del hanyou, analizaron la situación y lo mejor era esperar a que todo saliera bien y que Inuyasha llegara primero a Kagome que los youkais, todos regresaron a sus cabañas, a la siguiente mañana arreglarían todo los estragos que hizo el demonio en la aldea. Sango y Miroku volvieron a lado de sus hijos en la cabaña, Kohaku recién había llegado de su entrenamiento y había sido informado de todo lo ocurrido, ahora también estaba en casa de su hermana, pasaría la noche ahí y probablemente se quedaría un par de días antes de irse a entrenar nuevamente y ahora llevarse a Kirara con el puesto que el lugar donde entrenaría quedaba muy alejado de la aldea. La anciana Kaede se encontraba junto a los dos niños de los cuales ella cuidaba ahora, todos en la aldea se encontraban ya descansando, todos, excepto la joven niña azabache que no lograba conciliar el sueño, Rin se movía de una lado al otro del futon donde estaba, en su mente aun estaban todos los sucesos de ese día, ella también le preocupaba lo que pudiera suceder con aquella miko a la que había tomado mucho cariño en ese año que convivio a su lado, deseaba poder hacer algo para ayudar también ¿pero como? Ella no tenia grandes habilidades como las de un hanyou o youkai, hasta ahora estaba aprendiendo lo básico del entrenamiento de sacerdotisa, no podía hacer mucho aunque quisiese.
-¿tu tampoco puedes dormir verdad?- esa voz la saco de sus pensamientos ella creyó que era la única despierta, se voltio para ver el origen de la voz, encontrando a su amigo Kitzune fuera de su futon que estaba al otro extremo de la habitación, este se encontraba sentado sobre aquel viejo piso de madera mirando la nada preocupado también por aquella azabache la que veía casi como una segunda madre, hasta que noto, por el aroma de la jovencita a su lado que no era el único despierto y preocupado por la situación.
-Shippou-chan, ¿que haces despierto?- pregunta la joven niña sentándose en el futon.
-tampoco puedo dormir… Kagome me preocupa mucho…- dice el zorro cruzando sus brazos y cerrando los ojos.
-si… a mi también…. Pero hay que confiar en que el señor Inuyasha traerá bien a Kagome-sama!-dice la niña tratando de sonar lo mas optimista posible, quería creerse sus propias palabras.
-Inuyasha es un tonto…-dijo el kitzune, estaba molesto pues el hanyou jamás debió separarse de la miko, ni ella debía haberse marchado de esa aldea, pero si el peli plata no se fuera ido Kagome no estaría en semejante peligro ahora. Rin solo sonrió al ver el mohín de su amigo.
-pero seguro llegara a tiempo a la señorita Kagome…-dice la menor tratando de calmar al pelirrojo con sus palabras. Cosa que no lograba, el pequeño Kitzune a cada minuto de espera, le daban ganas de poner en marcha su plan.
-yo también la iré a buscar- dijo al fin, levantándose, dejando completamente desconcertada a la niña a su lado.
-pe… pero como llegaras? Es muy peligroso…-
-no te preocupes, yo soy un youkai recuerdas, puedo buscarla por su olor ´´aunque sea difícil´´- pensó el joven zorro –además mis entrenamientos me han ayudado mucho, no me pierdo tan fácil, y ahora soy mas fuerte, no tanto como Inuyasha pero tampoco soy débil…- dice el Kitzune decidió, caminando hacia la salida de la habitación, no sin antes dirigirle una sonrisa y un ´´adiós´´ a la niña de la que se había hecho muy amigo pero antes de salir la vos de la azabache lo detuvo.
-yo voy contigo- dijo decidida Rin, parándose y llegando rápidamente al lado del Kitzune que estaba frente a pesada cortina, listo para marchar. Ella también deseaba ver y saber como se encontraba la miko.
-no Rin-chan, debes quedarte… seria muy riesgoso para ti…- dijo el ojos verde mirando fijamente a la niña azabache haciendo que esta frunciera un poco el entrecejo.- además, si vas tardaríamos mucho mas en llegar, porque caminaríamos, yo me podría transformar pero no por tanto tiempo…- dice el Kitzune intentando que su amiga piense mejor su decisión.
-Kohaku…-dijo la joven niña, que se encontraba pensando en una solución a la excusa de su amigo. El Kitzune la miro un poco atónito, porque había mencionado al joven exterminador en ese momento, en realidad ellos no hablaban de nada que tuviera que ver con este.
-¿que sucede con Kohaku?- pregunta confundido el pelirrojo.
-el nos puede prestar a Kirara un rato para buscar a Kagome-sama!- ahora si el pequeño zorro había entendido el objetivo de su acompañante.
-si… pero nadie debe saber que vamos a buscar a Kagome… si se enteran, no nos dejaran ir…-
-mmm… Kohaku- kun no le dirá a nadie… además, es de noche, todos están dormidos, no notaran que no estamos…. Así que vamos.- dijo en voz baja la azabache para posteriormente agarrar de la mano al Kitsune y jalarlo hasta la salida de la cabaña de Kaede, por supuesto sin hacer ningún ruido que pudiera despertar a la anciana que se encontraba durmiendo en su futon, casi en la entrada de la cabaña.
Ambos, salieron silenciosamente, una vez fuera del lugar echaron a correr hacia la dirección donde se encontraba la cabaña que compartía Sango y el monje con sus hijos, donde seguro, estaría el joven que estaban buscando y la pequeña Mononoke… Shippou se detuvo a unos metros de la cabaña.
-pero… si entramos a buscarlo es probable que todos se despierten- dijo un poco nervioso el Kitzune, el sabia que tanto el monje como la ex taijiya, tenían un buen oído, ya que debido a tantos conflictos de esta época, todos siempre estaban alerta. La azabache que lo acompañaba, también se quedo pensando en esa posibilidad, si eran descubiertos ellos no podrían hacer nada mas. Pero la voz de un tercero los saco a ambos de su preocupación.
-¿que están haciendo?- pregunta un joven azabache, con ojos marrones tras ellos. Ambos voltearon entre asustados y sorprendidos, no conocieron esa voz en ese momento.
-Kohaku – kun!- la primera en reaccionar fue Rin, que se abalanzo, hacia el joven a abrazarlo, cosa que hizo sonrojar al chico, ella sabia que el había llegado esa noche a la aldea pero no pudo saludarlo, pues Kaede los había llamado a dormir, así que estaba muy contenta de verlo, hacia varias semanas que el joven no regresaba de sus entrenamientos, además sintió mucho alivio al igual que el pelirrojo de que fuera el y no alguien mas quien los descubriera…. Si no estarían en problemas.
-Te buscábamos a ti!-dijo animosamente la joven separándose del chico, sin hacer tanto ruido, el kitzune solo suspiro, si que el exterminador les había dado un buen susto.
-mmm?¿ A mi?-
-si, es que necesitamos que nos ayude- se aventuro a decir Shippou, debían ir al grano de una vez, no podían perder tanto tiempo, aun faltaban varias horas para ser media noche, pero ellos no sabían que tan lejos podía estar la miko.
-¿y en que los ayudo?- pregunto, el joven un poco confundido, esos dos se traían algo y aun no terminaban de decirlo.
-¿nos puedes prestar a Kirara?- pregunto la azabache con una sonrisa.
-¿Kirara?-cuestiono el joven mientras la nombrada daba un salto al hombro de este, maullando en saludo. Antes del que chico continuara, el pelirrojo se apresuro a decir el resto.
-si, es que queremos ir a buscar a Kagome, solo será un momento- (mintió) el joven zorro no tenia idea de cuanto tiempo seria, pero supuso que si le decía al exterminador que tardarían mas de un día se podía negar, ellos no sabían cuanto se podía tardar… la gata de dos colas era rápida pero…¿Qué tan lejos estaba la miko que buscaban?
-ustedes solos… eso es muy peligroso…sobre todo si es de noche…-decía el exterminador, sabiendo que los ataques de youkais se daban mas cuando el sol se ocultaba.
-onegai… Kohaku…- decía la azabache mirándolo con suplica.- regresaremos antes que amanezca y se den cuenta…- seguía diciendo moviendo un poco el brazo del joven insistentemente, provocando que nuevamente este se sonrojara por el acto de la joven Rin.
-si, Kohaku… si vamos con Kirara podemos encontrar rápido a Kagome- continuaba Shippou, sabiendo que la gata tenia un olfato mas agudo que el mismo, ya que esta había tenido siglos para desarrollarlo mejor.
-de acuerdo…-dijo resignado el azabache, ante las suplicas de ambos, si lo pensaba bien, era mejor que Kirara los acompañase, tal vez llegarían rápido, y esta los protegería a toda costa, el sabia que el Kitzune no solo había crecido de estatura, si no que sus poderes también pero no confiaba mucho en lo que el joven zorro pudiera hacer para proteger a Rin y sabia que la Mononoke seria de mucha ayuda al momento de algún enfrentamiento con un youkai en el camino, el no quería que nada le pasara a la joven niña azabache, que tenia al frente, se había encariñado mucho, tal vez mas de lo debido…-estas de acuerdo ¿cierto Kirara?- cuestionaba el joven a la gata en su hombro, haciendo que esta diera un maullido de aceptación y diera un salto hacia el suelo transformándose. El joven los acompañaría, pero el no entraba en el lomo de la Moonoke, ya que con Rin y el estirado de Shippou irían incomodos, además en caso de que no volviesen antes del amanecer (cosa que estaba seguro que sucedería, solo que los jóvenes no se lo mencionaron) alguien tendría que explicarle al resto para que no se preocuparan.
-Gracias Kirara!.-decía el zorro subiéndose de un salto a la gata, la cual solo contesto con un alegre gruñido.- a ti también Kohaku…-dice el ojos verde sonriendo al exterminador.
-arigato Kohaku!.-dice Rin dándole un pequeño abrazo al joven para después correr hacia Kirara y con ayuda de Shippou subirse.-volveremos pronto.-decía mientras se despedía con una sonrisa.
-eh, si….- contesto el joven desconcertado y algo ruborizado por el comportamiento de la (no tanto) niña azabache. Solo vio como la gata ascendía a los cielos para rápidamente desaparecer con ambos niños.
El sol comenzaba a salir de su escondite, irradiando con su luz todo el lugar, provocando que los habitantes de esa aldea, despertaran para comenzar un nuevo día. Una mujer castaña empuja la puerta corrediza, haciendo que la luz entrara con fuerzas al interior de la cómoda cabaña, con este acto, dos pequeña salieron corriendo al exterior a jugar, todas las mañanas hacían lo mismo, apenas despertaban las gemelas salían lo mas pronto posible del hogar para seguro meterse en algún nuevo lio.
-buenos días- saludo el azabache ojos azules, a la castaña que estaba recargada en la puerta observando a las pequeñas, se acerco mas a ella depositando un beso sobre sus labios, si… a pesar de los nuevos problemas que tenían ahora, siempre se relajaba ante aquella escena, diciéndose así mismo que jamás se cansaría de ver a su mujer.
-Buenos días- contestaba con un susurro y levemente sonrojada la castaña, si que ese monje la descontrolaba… el bebe aun se encontraba dormido sobre un futon, ambos se miraron por varios segundos a los ojos pero la tranquilidad del momento fue interrumpida por el grito de las gemelas.
-Buenos días Kaede-oba chan!- gritaron al unísono las enérgicas niñas, recibiendo un saludo por parte de la anciana, Sango y Miroku salieron de la cabaña para recibir a la vieja miko… era raro que viniera a visitarlos y sobre todo tan temprano.
-¿como amaneció… Kaede-sama?- el monje fue el primero en hablar recibiendo con una sonrisa a la recién llegada.
-muy bien… pero vine a ver si aquí se encontraban los niños…-dice, para después mirar alrededor notando que todo estaba relativamente tranquilo, cosa que no sucedería si estuvieran todos esos chiquillos juntos. Ambos sabían a quienes la vieja miko se refería.
-no, ellos no han venido hoy…- contesta Sango Tranquilamente. La anciana solo frunce el ceño, no sabia lo que sucedía.- suelen venir mas tarde…-eso Kaede lo sabia ya que ambos despertaban y la ayudaban con algunos labores, después solían ir a visitar a Sango y al monje y hacer un caos junto a las gemelas.
-pero ¿no los vio salir anciana Kaede?- preguntaba el monje con una ceja levantada, nadie entendía que sucedía.
-no, cuando desperté, ellos ya no estaban…. Y nadie en la aldea los ha visto- la anciana cierra los ojos tratando de calmarse, pues ya estaba preocupada.
-es extraño… ¿a donde se fueron?- se preguntaba así misma la taijiya.
-no se preocupe, iremos a buscarlo al bosque- dijo el monje, ya que si ambos no estaban, era probable que anduvieran recolectando bayas o jugando en el lago, no se podían poner a pensar en cosas peores si no los buscaban por los alrededores primero. Como respuesta solo tuvieron el asentimiento de la anciana para después, ambos salir a buscarlos pero cuando estaban por alejarse del lugar, el joven exterminador los detuvo.
-no los encontraran…- dijo Kohaku mientras se acercaba a donde estaban todos mirándolo y con cara de sorpresa ante sus palabras. El azabache evidentemente venia del bosque, traía su arma en manos, dando a entender que se encontraba practicando como lo hacia siempre.
-¿porque lo dices…? ¿Sabes en donde están Kohaku?- pregunto Sango.
-se fueron a buscar a Kagome…-todos tenían una clara impresión en sus rostro, no podían creer que ese par se hayan escapado para ir a buscar a la miko.- Kirara también fue con ellos, volverán pronto, eso me dijeron-
-¿como? Eso es muy peligroso… porque no nos dijeron… nosotros no hubiésemos dejado que fueran solos…- decía la castaña, aunque el hanyou no quisiera ellos fueran hecho otro grupo para buscar a su amiga.
-probablemente creyeron que no los dejaríamos ir….- dice el monje saliendo de su asombro y analizando todo.
-tenemos que ir…- dice la castaña decidida, no dejaría que nadie mas corriera peligro.
-no…hay que dejarlos, aseguraron volver pronto- dijo la anciana interviniendo, era lo mas lógico quedarse…- además, ellos marcharon con Kirara, están protegidos y ustedes no tienen una forma rápida de llegar a donde están…. Ni un youkai que los guie, lo mejor es que esperemos a que regresen…- el monje solo asintió ante lo dicho, de la anciana y la castaña. No dijo nada, solo se veía la gran preocupación en su rostro pero era mejor que esperaran, Kaede tenia razón, sin un olfato desarrollado que los acompañase, no encontrarían a ninguno de ellos, además de que se irían caminando y seria difícil saber sobre el paradero de alguno.-
…*************…..
Era de día aun y por los cielos volaba una silueta, ya no estaba en su forma Dragón, no, era muy arriesgado llamar tanto la atención cuando evidentemente era buscado además, estar en su forma humanoide hacia que fuera casi invisible debido a la gran velocidad que iba, ya se encontraba llegando al solitario bosque, en el cual su madre le aseguro que estaba la miko que necesitaba, tenia que llegar a ella pronto, acabar con la vida de la joven y adquirir sus poderes, ya no seria el Taiyoukai mas poderoso que hay, ahora seria completamente invencible, inmune ante cualquier ataque espiritual y su poder demoniaco seria mas grande que el de cualquier otro youkai, si ansiaba tener mas poder en sus manos, luego se encargaría de los hijos del Inu Taiyoukai Inu Taisho. Voló por varios minutos hasta que en su camino se había atravesado alguien que no había sentido.
-¿que es lo que quieres Akira…?- pregunta el peli negro con el ceño fruncido a la youkai que estaba al frente obstruyéndole el paso.
-pero que humorcito traes hoy, Ratsuyuko…- dice la joven con mucha burla, haciendo que la ira del joven crezca.
-no tengo tiempo para tus tonterías…. Y deja la confianza conmigo.-dice el Dragón para retomar su camino pero la voz de la joven lo detiene.
-disculpa mi comportamiento señor… creo que me deje llevar por mi emoción ante lo que tengo para usted.- el peli negro volteo a verla, quería ver que era eso tan importante que había conseguido, la youkai saco las prendas que había guardado en su armadura y se la lanza al Taiyoukai. –aquí esta, el aroma de la sacerdotisa de nombre Kagome.- el dragón solo pudo ensanchar la sonrisa maquiavélica que tenia en su rostro, al menos su súbita había conseguido algo bueno.- la miko no esta en la aldea con el hanyou… esta sola ahora.-
-lo se… tengo que llegar a ella rápido, buen trabajo Akira…también vengaremos la muerte de Atsuko.- dice el pelinegro enterrando su nariz en la prenda que tenia en la mano, debía grabárselo bien para buscar a la miko. Ambos youkais estaban tan metido en la conversación que no notaron que eran vigilados, por un joven peli plata.
-¿m… mi… hermanos esta muerto?- la youkai , estaba con una mano en el pecho, no lo podía creer, no tenia ni idea de semejante noticia.- ¿Cu… cuando murió?.- algunas lagrimas se estaban empezando a formar en sus ojo.
-Sesshoumaru lo mato…- dice secamente el peli negro sin hacer caso alguno al dolor de la joven dragón. Al escuchar esto la youkai solo apretó sus puños con mucha rabia, ella viviría para hacerle pagar a esos dos la muerte de su hermano, por suerte aun tenia a su señor de su lado, el la ayudaría a vengarse. La joven pudo pensar en nada mas pues un fuerte ataque la mando al suelo.
-Kaze no Kizu!- el hanyou de vestimenta roja, había salido al ataque, siguió a la youkai pues como imaginaba esta iba a informarle a su amo sobre algo.
-al parecer trajiste visita…- dice el Taiyoukai, que aun flotaba en el aire, el había esquivado el ataque.- Inuyasha-sama… a que debo su presencia…- decía con mucha burla en cada palabra mencionada, haciendo que el hanyou le hirviera la sangre. Solo se escuchaba el gruñido de Akira, que se estaba poniendo en pie lista para atacar si así se lo ordenaban.
-¿tu eres Ratsuyuko cierto?- era mas una afirmación que pregunta.- ¿porque enviaste a esta mujer a atacar?¿ Que es lo que quieres de Kagome!- pregunta el peli plata agarrando fuertemente el mango de su espada, listo para lanzar otro ataque.
-veo que conoces mi nombre príncipe…- dice el Taiyoukai soltando una risa con sus palabras.- lamentablemente ahora no lo puedo atender… lo estaré esperando en mi castillo.- concluye para marcharse no sin antes mirar a la youkai.-Akira…- esta asintió, sabia lo que le estaba ordenando, que se encargase del hanyou, mientras se marchaba, mas el palpita al ver las intenciones de escapar del pelinegro se lanzo al ataque, para desgracia de Inuyasha, el joven dragón se había dado cuenta antes, y volteando rápidamente, agarra la cuchilla de Tessaiga, deteniendo el ataque del hanyou.-creo que no fui claro…- decía mientras asestaba sus garras en el abdomen del peli plata y con la otra aun sostenía a colmillo de acero. Todo fue muy rápido el hanyou no pudo reaccionar a tiempo, no supo en que momento el Taiyoukai le había clavado las garras, ahora se encontraba sangrando por la gran herida en su abdomen, iba a devolverle el golpe, pero al intentarlo fue sorprendido por Ratsuyuko, quien le había arrebatado a Tessaiga, y le había dado una patada tan fuerte que lo mando a metros de distancia. El youkai solo se quedo observando su mano la cual estaba ardiendo, la espada lo estaba rechazando, no aguanto mucho y lanzo a Tessaiga lejos, cayendo al lado de su dueño.-nos volveremos a encontrar Inuyasha-sama pero esta vez tendrá mas razones para intentar acabar conmigo- dijo soltando una baja carcajada, y desaparecer de ese lugar, debía encontrar a la sacerdotisa pronto, pues sabia que Akira no aguantaría tanto con el hanyou, esta no era fuerte como su hermano, así que aspirando profundamente se percata de que estaba mas cerca, de la miko de lo que creía.
El hanyou se estaba poniendo de pie, simplemente no dejaría que llegara antes que el donde estaba Kagome, pero se dio cuenta que no estaba solo aun, pues la youkai seguía ahí, esperando que se levantara para pelear.
-quítate de mi camino- dijo el peli plata haciéndose aun lado y correr hacia su destino, pero Akira se le volvió atravesar.
-no interferirás con los planes del señor…- dijo sacando una delgada Katana. Estaba dispuesta a pelear.
-ggrrr…primero acabare contigo…- dice el hanyou cayendo en el juego, y dispuesto a terminar esa batalla pronto para buscar rápido a la miko.
Lo olía en el aire, estaba demasiado cerca y lo sabia, el olor de la sacerdotisa estaba casi por todo el bosque, fue descendiendo poco a poco perdiéndose en la maleza, era ahí donde estaba mas fuerte el olor de la joven, aterrizo delicadamente sin ruido alguno, no debía alertar a la miko, así que bajo la intensidad de su youki, casi hasta desaparecerlo, y camino hasta la dirección que debía estar la humana, escucho risas, eran voces de hombres, también los podía oler, supuso que no estaba sola, pero eso no importaba pues eran solo humanos, apresuro el paso, hasta que de un salto llego a donde se escuchaba el alboroto.
-¿quien eres?- preguntaba una de los hombres poniéndose de pie y apuntándolo con su lanza, siendo seguido por los demás.
-¿en donde esta la mujer?- pregunta, secamente al notar que no se encontraba ahí como su olor indicaba.
-¿de que hablas! Lárgate de aquí si no quieres problemas idiota.- dijo el que parecía el jefe, el youkai noto que eran bandido, lo confirmaban el montón de cosas recolectadas y algunas pertenencias de mujer, que imagino pertenecían a esa sacerdotisa, no había otra forma de que su olor estuviera aquí, su sangre hirvió, el no tenia tiempo para equivocarse, mucho menos para perder con esas escorias que lo estaban burlando.
-imbéciles…- dijo haciendo tronar sus nudillos, afilando sus garras, para después lanzarse a atacar a todos los humanos que trataban inútilmente de asustarlo, corto y degolló a los cinco bandidos ahí presentes, le había hecho perder mas tiempo, después de asegurarse que estuvieran todos muertos, se elevo lentamente para retirarse del lugar, debía seguir buscando…
….*********************….
Estaba atardeciendo, el cielo se coloreo de aun fuerte naranja manchado con algunas partes roja, solo faltaban horas para que anocheciera, y estaban asustados, llevaban dos días buscando a Kagome, Kirara había logrado captar el aroma de la miko, pero este estaba esparcido por ese bosque desolado, siguieron el rastro hasta que este los llevo a la salida de ese tenebroso lugar, la joven ya no se encontraba ahí… el día pasado había caído una tormenta haciendo que de la tierra desapareciera cualquier aroma, eso les dificulto todo, pues tenían que empezar de cero otra vez. Hoy en la mañana la Mononoke logro conseguir el aroma de Kagome, pero lo habían seguido casi todo el día y aun no la encontraban. Pronto anochecería y ellos tenían que descansar y comer algo, mañana seguirían de nuevo el rastro, se sentía cansados de volar en el lomo de Kirara todo el día, y ni hablar de la pobre gatita que segura estaba mas cansada que ellos por aguantar su peso.
-buscare algunas bayas…- dijo la joven niña, mientras se internaba tras los arboles.
-esta bien, yo hare la fogata- contesto animosamente el Kitzune, recolectando algunas ramas que estaban a los alrededores para encender el fuego, estaba en un campo amplio, tal vez seria un poco peligroso pues estaban expuestos a ser atacados, pero se veía un lugar muy tranquilo con varios arboles a los alrededores para esconderse en caso de algún peligro. –Kirara ¿me ayudas…?- pedía el niño zorro, apuntando a la montaña de ramas que había hecho, oyó un maullido de la gata como asentimiento, y después esta se transformo para lanzar fuego de su hocico, luego volvió a su forma de ´´pequeña gata´´.- gracias!- dijo alegre el pelirrojo frotando sus manos, para ponerlas sobre el fuego. –Rin ya se tardo, que te parece si la buscamos Kirara? Así podremos pescar algo para la cena de regreso…- se escucho un maullido de la gata y así ambos se perdieron tras los arboles justo por donde se había ido la niña.
Se encontraba caminando sin un rumbo bien definido pero no de regreso, después que se marcho de donde la anciana Naoko, logro conseguir la salida del bosque ´´gracias a Kami´´, estuvo un par de días en una aldea que había conseguido después de un día de andar sola, la acogieron muy bien, pues no tenían sacerdotisa ahí, y necesitaban con urgencia de los servicios de una, parecía que las miko estaban escasas pues las aldeas a donde ha estado, ninguna tenia una sacerdotisa pero era un poco de suerte para ella pues los habitantes siempre se ofrecían a darle alojamiento como siempre ella aceptaba, pues dormir siempre a la intemperie no era bueno y menos cuando llovía, no permaneció mucho tiempo en esa aldea pues debía seguir su viaje y de nuevo a pie, ya que no pudo conseguir que le regalaran un caballo, ahora se encontraba vagando por los arboles, mientras a cada momento todo se oscurecía mas, su sentido de la orientación le volvió a fallar, intentaba torpemente llegar a la dirección que le habían dado en aquella aldea, según a donde la enviaban se encontraba una miko muy buena, pero ya no sabia si iba en el camino correcto al parecer se había desviado hace un buen rato.
-ayy no… me perdí- soltaba la miko mientras suspiraba profundamente. ´´ahora tendré que dormir aquí´´ pensaba la joven, mirando los alrededores, se veía tranquilo y despejado pero no tanto ya que los arboles hacían un buen trabajo al rodearla, así no corría riesgo de ser atacada, soltó el pesado bolso que traía en la espalda, y por un momento lo miro con nostalgia, ese era el único recuerdo de su época, eso y las ropas que trajo el día que volvió, cuanto extrañaba a su familia, cuanto daría para que el pozo volviera a funcionar de nuevo y ver a sus seres queridos una vez mas, saber como estaban, y que pudiera volver al sengoku como los viejos tiempos…. Pero ´´eso ya no es posible….´´ pensaba tristemente, el pozo respondió ante sus sentimientos por Inuyasha esa vez, le dio la oportunidad de volver al Japón feudal pero solo esa vez… no había vuelta atrás, ella irremediablemente siempre tenia que perder algo, ahora dudaba que por mas que fueran sus ganas de volver, el pozo se reabriera y de ser así ¿volvería? Esa era una pregunta que podía evadir, pues estaba segura de que lo que pensaba era casi imposible. Saco unas cobijas y algunas frutas que tenía en el bolso y se dispuso a comer, después iría a buscar algo de leña, para intentar hacer una fogata. En todo el tiempo que estuvo viajando, nunca pensó en buscar a alguien que la ayudara a activar el pozo, porque la perla no es lo único que se necesitaba para que este funcionara, de ser así ella jamás fuera vuelto al Sengoku pues, el pozo se fuera sellado para siempre pero no, ella pudo volver y sin ayuda de la perla, alguien debía saber como reactivarlo aunque dudaba que la pudieran ayudar, ¿que diría?
-´´ hola vengo desde el futuro, llegue hasta acá por un pozo que funciona como portal, se cerro y ahora no puedo regresar, me podía ayudar.? Sabe algo de la magia de los pozos?''- simplemente sonaba ridículo pensar que alguien le creería, o la ayudaría, aunque debía admitir que en el futuro la fueran dado de loca, hay si que nadie le creería pues, la magia no existe en el futuro por lo menos en esta época las personas creían en youkais, los veían y les temían pues era la única amenaza para ellos, pero allá no había nada de eso. Si, tal vez su idea no era tan descabellada después de todo, alguien debería saber de ese tipo de magia, para reactivar el pozo, solo que no tenia idea de quien?. Una miko, una bruja, un youkai, ¿quien podía saber esa información?. La joven suspiro amargamente, debía dejar de pensar en eso, e ir por un poco de leña, así que se interno tras los arboles, para recolectarla.
Llevaba unos minutos recolectando leños, hasta que escucho la corriente de un rio, podía ir a buscar agua y tal vez darse un baño, de todas formas no se había alejado mucho de su improvisado campamento y ya faltaba poco para que oscureciera, apresuro su paso para llegar a la orilla del rio pero un grito la detuvo.
-ayúdenme!- se escuchaba el grito, era evidentemente una joven, preparo su arco y flechas y corrió en dirección de la voz.
-fuego mágico- gritaba el pelirrojo mientras lanzaba varias llamas azules en dirección del youkai, no lo mataría pero al menos lo distraería. –¿Rin estas bien?- preguntaba el zorrito mientras ayudaba a levantar a su a compañera, la joven niña asintió poniéndose de pie.
-cuidado- advirtió la niña azabache al Kitzune pues el youkai estaba tras ellos dispuesto a atacarlos, escucharon un gruñido, era Kirara que había atacado al youkai, tenia sus grandes colmillos enterrado en uno de los brazos de este, haciendo que olvidara a los niños que intentaban escapar y se concentra en la gata de fuego.
-no escaparan- el youkai le dio un fuerte golpe a la gata haciendo que esta aterrizara lejos, nuevamente fijando su atención en ambos niños que estaban asustados, esperando el ataque. Una flecha le rozo la nariz al youkai haciendo que volteara en esa dirección.
-no te atrevas…- dijo, la miko templando otra flecha en el arco.
- Kagome, Kagome-sama!- gritaron ambos niños, saltando de la impresión.
-tu serás mi cena y esos pequeños el postre-
-ve…!- exclamo la joven soltando la flecha que atravesó el pecho del youkai ogro, desintegrando casi todo su cuerpo a excepción de uno de los brazos que siguió flotando hasta agarrar firmemente el cuerpo de la miko, asfixiándola…- maldito- apenas pudo decir por la falta de oxigeno, llevo su mano con mucha dificultad hasta la cintura donde por suerte tenia aun su Katana, y con todas su fuerzas la saco, haciendo que esta resplandeciera color rosa, debido a el poder espiritual que Kagome había pasado a esta, al sacarla destruyo por completo la mano que la agarraba, terminando al fin con el youkai, la joven se dejo caer de rodillas… -estuvo cerca- dijo para si misma la miko.
-Kagome!- gritaron ambos lanzándose encima de la joven haciendo que esta terminara de caer al suelo.- te extrañe mucho!- decía el Kitzune con varias lagrimas en sus ojos esmeralda.
-la extrañe señorita…- dice Rin abrazando a la miko y ambos siendo correspondidos por esta que los abrazaba fuertemente, una lagrima se quería escapar, ella también los había echado de menos.
-¿que están haciendo acá? ¿Donde están los demás?- preguntaba, con un poco de emoción en sus palabras, ya quería verlos a todos y que vieran que estaba bien…
-este…- los dos chicos no sabían como explicar.- es que nosotros vinimos solos a buscarte.- se aventuro a decir Shippou bajando un poco la cabeza apenado.
-¿QUE? ¿Ustedes solos? ¿Pero porque?- la azabache mayor si que estaba asombrada de que ambos niños fueran a buscarla, sobre todo que estaban bien.
-Kagome es que una youkai ataco la aldea y te esta buscando, no sabemos porque, pero no era para algo bueno…- el kitzune trataba de explicarse lo mas rápido posible.- Inuyasha salió en tu búsqueda pero nosotros estábamos muy preocupados y vinimos a buscarte sin decirle a nadie-
-Gomen ne Kagome-sama!- dijo la joven niña, después de la breve explicación de su compañero. Esperaban que la miko no se molestara mucho con ellos.
-¿Inuyasha?... ¿el… regreso…?-
-si señorita y fue a buscarla….-Rin fue la primera en reaccionar y responderle.
.pero como vez, sigue siendo un perro tonto… porque no ha llegado aun…- decía el pelirrojo cruzándose de brazos.
-así que esta bien… - decía la joven en tono de voz bajo. 'y vino a buscarme´´ pensaba, estaba tranquila de que haya regresado con vida de su misión y sobre todo que la haya ido a buscar.
-si Kagome, pero no tenemos tiempo! Debes volver con nosotros, una youkai te esta buscando y es mejor salir de aquí rápido!- el pequeño zorro se había puesto nerviosos y movía el hombro de la azabache mayor de un lado para otro, el chiquillo media lo mismo que el torso de Kagome, provocando que su fuerza fuera mayor para mover a la sacerdotisa. La Mononoke salto a su regazo, maullando, de acuerdo con lo dicho por el pelirrojo.
-Kirara ¿como estas?- decía acariciando el pelaje de esta- descuiden… no he sentido ninguna presencia maligna en los alrededores- soltándose un poco del insistente agarre del kitzune.-podemos descansar aquí esta noche, es mas peligrosos viajar cuando esta oscuro- mirando al cielo viendo como la luna les brindaba claridad con su luz. – acompáñenme a buscar mis cosas y vamos a donde esta su campamento.- decía, la miko poniéndose de pie, siendo ayudada por ambos niños.
Caminaron algunos metros, hasta donde la sacerdotisa había dejado su bolso, con unas mantas, las tomaron y se fueron hasta donde se encontraban la fogata que habían encendido los niños. Al llegar la joven nota, que los niños hicieron su campamento a la salida de los arboles, quedando expuestos de cierta forma, miro al suelo la gran fogata que habían armado con algunas frutas a los lados y un carcaj y flechas.
-Rin-chan porque no tenias tu arco y flechas cuando fuiste atacada.- decía la azabache mayor a la mas joven que se veía un poco apenada.. la niña estaba siendo instruida para ser sacerdotisa en el futuro, Kaede y ella la entrenaban todas las tardes, era bueno mantener a Rin ocupada con algo, además le seria muy útil en el futuro para defenderse si decidía marcharse de la aldea cuando fuera mas grande, hace algunos meses le habían regalado su primer arco y desde entonces la enseñaban a usarlo sin muchos avances, era complicado, fue difícil incluso para la miko mayor y eso que era unos años mayor que la niña cuando se vio obligada a aprender a usarlo.
-es que… solo iba a ir por más bayas y algo de agua no me tardaría mucho…. Además…- seguía la niña mientras jugaba con sus dedos.- aun no lo domino muy bien Kagome-sama.- la mayor se enterneció al escuchar la confesión de la niña, no podría molestarse con ella, no era su culpa que usar el arco fuera tan complicado.
- esta bien…pero no vuelvas a salir sin tu arco- decía la joven, acariciando la cabeza de la menor. –Ahora, a dormir, mañana tendremos un largo viaje de regreso.- decía sacando otras cobijas de su bolso puesto que lo niños no habían llevado ninguna para ellos. Colocaron una en el suelo y se acostaron sobre esta, Kagome quedo en el medio de ambos, con Rin a su izquierda y el kitzune a su derecha este se encontraba con la cabeza recostada sobre ella, Kagome solo miraba tranquila la escena, por mas que el pelirrojo se fuera estirado, por dentro seguía siendo el mismo pequeño que le encantaba dormir abrazado a ella. Con esta ultima visión cerro sus ojos marrones para descansar.
La luna estaba en la mitad del cielo, indicando que ya había transcurrido la mitad de la noche, pero el no descansaba tranquilo, se encontraba siguiendo un rastro muy familiar para el, no estuviera dirigiéndose a la dirección donde estaba el aroma, si no fuera por hace algunas horas, capto el aroma de un youkai dragón que no conocía dirigiéndose exactamente al mismo sitio. El peli plata se encontraba camino a ´´visitar´´ a Totosai para confirmar lo que le había dicho el dragón que mato hace días, cuando sintió su respuesta acercándose al mismo lugar donde se encontraba el olor de su protegida, sabia que la joven niña no estaba sola se sentía con ella el olor conocido del kitzune, que también vivía en la aldea y…. el de esa mujer, no sabia que hacia su protegida tan lejos de la seguridad de la aldea, ahora ella y sus acompañantes estaban en peligro, ya que el youkai que sintió se dirigía exactamente a ellos, se debía dar prisa pues ese dragón le llevaba ventaja, sabia que era probable de que se tratara del youkai que buscaba, solo debía llegar a tiempo. Miro hacia atrás notando que aun no era alcanzado por su sirviente, pensando en que debió enviarlo a velar por el bienestar de su ´protegida en vez de dejarlo seguirlo en su búsqueda….
Se despertó al sentir dos presencias malignas acercándose a ellos, una era vagamente conocida y la otro era totalmente desconocida para ella, miro al cielo notando que aun era de noche y probablemente era media noche…cuidadosamente para no despertar a los niños se puso de pie y corrió hasta donde estaba su arco y flechas, después tomo la Katana y se la acomodo a un lado, debía estar preparada si el peligro se estaba tan cerca, dio un vistazo a la azabache y el pelirrojo que aun dormía y no quiso despertarlos pero si corrían peligro debía hacerlo para que estos se resguardaran en un lugar seguro.
-Rin, Shippou-chan despierten… decía suavemente moviendo a ambos niños logrando despertarlos.
-uhm…? ¿Que sucede Kagome…?- preguntaba Shippou frotándose sus ojos esmeraldas.
-Tienen que buscar un lugar seguro, se acerca una presencia maligna, apresúrense!-
-¿que? Tenemos que marcharnos rápido Kagome, ya te encontraron…!- decía el Kitzune parándose de un salto. Kagome no los expondría a tanto peligro, sabia que no había tiempo de huir, y si era ella a quien buscaban debía dejar que los niños se fueran con Kirara a un lugar seguro.
-no hay tiempo Shippou deben regresar sin mi, Kirara- la mencionada se coloca a su lado transformándose rápidamente- vamos suban…- les decía ayudando a Rin a subir.- Shippou…-
-no te dejare sola Kagome…- decía agitando fuertemente su cabeza en negación. –Si te pasa algo…- no logro terminar.
-nada va a pasar , solo, váyanse después los alcanzo…- decía, haciendo que el pelirrojo la mirara con ojos lloroso y se montara sobre Kirara, tampoco quería Kagome se preocupara de protegerlo si era atacada, sabia que era muy fuerte… pero ¿que tanto?, nadie aseguraba que saliera con vida si era a ella a quien buscaban esos sujetos. Kirara se elevo para retirarse cuando una voz conocida los hizo parar.
-Kagome!- era el hanyou que se acercaba rápidamente hacia ellos.
-Inu… ya… sha…- sentía como su corazón latía rápido, al verlo, el estaba vivo y la había encontrado… pero… algo no estaba bien, algo que hizo que la joven reaccionara rápido y sacara una flecha del carcaj y la templara en el arco, lista para atacar al recién llegado.
-pe… pero ¿que es lo que estas haciendo Kagome…?- tartamudeo, el ´´hanyou´´ no esperaba tal acto de la miko.
- ¿Kagome porque le apuntas a Inuyasha?…- gritaba el zorrito de donde se encontraba, el no se había percatado tampoco, hasta que el rugido de Kirara mirando con rabia al peli plata evito que continuara hablando. –¿Que te sucede Kirara?- si, la Mononoke también lo noto.
-¿quien eres?- pregunto templando mas el arco, lo que hizo que reaccionara fue recordar que en ningún momento sintió la presencia del hanyou acercándose a ellos y mucho menos la sentía ahora que ´´estaba´´ de frente a ella, ese era un impostor.
-veo que he sido descubierto…-decía con una sonrisa, cambiando el aspecto del hanyou por su verdadera forma, un joven youkai azabache, con ojos rojos, y piel pálida, vestía un hakama y haori negro con algunos detalles.- que astuta eres… Kagome…- decía mientras se acercaba más a ella.
-cuidado Kagome!.- grito el Kitzune pero la miko había soltado la flecha sagrada que solo rasgo la manga del traje del youkai, este lo había esquivado a tiempo.
-casi…- dijo ensanchando su macabra sonrisa y lanzándose a atacar a la miko, pero Kirara interviene rápido. –estúpido Mononoke.- dice dándole un fuerte golpe, haciendo que la gata se estrelle contra el suelo y sus acompañantes caigan a un lado de la miko.
-están bien…?- preguntaba mientras ayudaba a parar a la niña que solo se había ganado algunos raspones por el aterrizaje igual que el pelirrojo, pero este samaria rápido.
-si señorita…- decía, al fin de pie.
-salgan de aquí…- decía, ambos dudaron pero decidieron hacerle caso a la miko.
-no se irán….- decía el youkai acercándose a ellos.- serán testigo de la muerte de esta sacerdotisa, ustedes se encargaran de informarle al hibrido de su muerte…- antes de que pudiera siquiera agarrar a la miko, un látigo verde lo impidió rasgando la piel de su brazo. Sesshoumaru llego a tiempo, y no se equivoco pues el youkai andaba tras alguien de ese grupo, antes de que el youkai reaccionara, el peli plata agarro con Mokomoko (su estola) a los tres que casi eran atacados, soltándolos rápidamente tras el.
-Sesshoumaru-sama!- la primera en reaccionar fue la niña, mas era la alegría de volver a ver a su señor que el miedo ante el otro youkai, pues sabia que nada les sucedería si estaba su señor.
-Sesshoumaru…-dijo por lo bajo, la miko que aun no lo podía creer. Este le dedico una de sus frías miradas pero ella lo sabia, había captado el mensaje que le dio, tenían que alejarse de ahí y buscar un sitio seguro.- vamos…- dijo agarrándolos de la manos para salir rápido de ahí, llegaron tras unos arboles donde había caído la Mononoke que estaba levantando.
-¿a que debo su interrupción joven lord?-
-¿quien eres?- ignorando totalmente su pregunta, desenfundando lentamente a Bakusaiga, su olor lo delataba era otro youkai dragón de eso estaba seguro pero no sabia si el era quien buscaba.
El youkai lanza una carcajada antes de responder…- pero que modales los míos…. Mi nombre es Ratsuyuko, lord de las tierras del este…- dijo mirando que efecto tenia en la Taiyoukai, pero este seguía con un semblante firme e inquebrantable.- y tú eres el hijo mayor de Inu No Taisho, el heredero del oeste…-
Sesshoumaru solo quería cortarle la cabeza a ese sujeto, no soportaba la arrogancia en cada una de sus palabras, la burla en ellas. Lo que mas le impresionaba era confirmar su sospecha, el youkai que tenia al frente de el, era el descendiente Ryukotsusei, el nunca fue informado de que dicho heredero estuviera con vida, de ser así el estuviera preparado, porque algo que era seguro solo seria un enemigo para el.
-entonces… suficiente de presentaciones- el peli plata se había lanzado al ataque pero fue rápidamente esquivado por el azabache, aumentando la ira de Sesshoumaru.
-no me parece lugar para nuestra batalla y mas si falta tu asqueroso hermano, además, no he venido por ti…. Mi objetivo principal es la sacerdotisa…- dice lanzando una mirada al lugar donde se encontraba la miko ocultando al par de niños y a la Mononoke, el peli plata entrecerró sus ojos, no entendía que tenia que ver esa mujer en esto.
-¿por que la quieres a ella?- preguntaba preparando su espada nuevamente.
-me temo que esa pregunta no la puedo contestar…- dice con una sonrisa, solo el debía saber eso.-dejaremos esta batalla para el próximo encuentro, ahora me llevare a la miko…- Ratsuyuko había dado un gran salto al lugar donde estaba refugiada la sacerdotisa.
-no lo harás….- Sesshoumaru se había atravesado en el medio, evitando que se acercara, atacándolo con su espada, el youkai logro retroceder pero tenia delgado corte en su rostro por el cual comenzaba a salir la sangre.
-¿la proteges Sesshoumaru?- decía riéndose mientras con su manga limpiaba el hilo de sangre que tenia en su rostro. Sacando su Katana para comenzar la pelea, era obvio que no se iba a acercar si este estaba protegiéndolos.
-yo no protejo a nadie…- decía estrechando sus ojos mirando asesinamente al youkai, que solo reía.- pero no te daré el gusto de que te lleves lo que quieras…-
La pelea había comenzado, el choque de las espadas resonaba en todo el lugar, el peli plata solo quería terminar lo mas rápido posible con esa escoria, pero el dragón también era un Taiyoukai, era fuerte, claro para Sesshoumaru no había ser mas poderoso que el mismo y de eso estaba seguro cuando consiguió a Bakusaiga y su nuevo brazo, haciéndolo entender que había sobrepasado hasta su propio padre el legendario Inu No Taisho en poder…..
Un poco alejado del lugar de batalla, se encontraban dos humanas y dos youkai observando todo desde la lejanía, escondidos tras varios arboles. Estaban concentrados viendo la pelea pero una voz los saco de su distracción.
-Rin!- Jaken venia corriendo al lugar donde se encontraba la pequeña, trayéndose a sus espaldas al dragón de dos cabezas. El pequeño youkai había notado que su amo estaba ocupado con un enemigo, así que prefirió aterrizar lejos e ir al cuidado de la protegida de su amo.
-Jaken-sama! Ah- Uhm- la niña se había lanzado sobre el renacuajo a abrazarlo.
-niña tonta ¿que haces en este lugar? deberías estar en la aldea de humanos!- decía el youkai verdoso soltándose del efusivo abrazo de la niña.
-Rin vino a buscar a la señorita que estaba en peligro…- decía refiriéndose a la azabache mayor a sus espaldas.
-ah… pero si es la tonta humana del hibrido…-
-¿que dijiste sapo feo?- levantando su puño haciendo que el pequeño youkai tragara fuerte al ver el resplandor de energía pura saliendo de su mano…
-na… nada…- esa humana a veces le daba miedo… todos fueron sacados de su discusión al escuchar un gran estruendo, los curiosos ojos se asomaron tras los arbole para ver que había sucedido notando al peli plata en el suelo, levantándose, al parecer no estaban saliendo muy bien las cosas…
-Jaken cuiden a Rin y a Shippou- decía agarrando su arco y flechas.
-no recibo ordenes de una humana como tu!- decía el renacuajo apuntándola con su báculo pero casi cae de espaldas al notar que estaba siendo ignorado completamente por la azabache.
-Kagome ¿a donde vas?- el Kitzune estaba muy preocupado.
-quédense, enseguida vengo… Kirara.- la mencionada apareció delante de ella transformada, la azabache se sube en la gata para ir en dirección a la batalla.
La pelea en el campo estaba muy pareja, ambos Taiyoukai eran fuertes y ninguno bajaría la guardia hasta acabar con esto. Las espadas seguían sonando ante cada golpe, hasta que el peli plata logra encestarle un rodillazo en el abdomen al youkai aprovechándolas milésimas de segundos enterró y saco fuertemente a Bakusaiga en el pecho del azabache, mandándolo lejos y herido…
-maldito…- el pelinegro se encontraba cubriendo con su mano el gran orificio de su pecho, para detener la sangre, el peli plata solo sonrió de lado ante su evidente victoria.
-le daré fin a esto de una buena vez…- decía mientras levantaba su espada.- Bakusaiga!- un verdoso rayo se dirigía a toda velocidad hacia el azabache, que de un momento a otro cambio su cara de dolor por una sonrisa…
El youkai había desaparecido de allí evitando que el ataque llegara a el, y apreciando rápidamente frente el peli plata que no se había percatado de tan rápido movimiento siendo cortado por la filosa arma del azabache y siendo Sesshoumaru quien ahora cayera al suelo.
-te confiaste Sesshoumaru…- decía con su malévola risa.- solo adelantas tu muerte…- el azabache se lanzo a toda velocidad sobre el Taiyoukai que se estaba poniendo de pie y parecía que no lograría esquivar el ataque. El youkai estaba cada vez mas cerca pero es detenido abruptamente por una flecha sagrada que estuvo a punto de atravesarlo, mas esta hizo un gran corte en su pecho cuando lo rozo…
-arrggg…- el azabache sentía como su pecho quemaba debido al poder puro de la flecha.- te matare- dijo el youkai lanzándose a atacar a la miko, la cual trataba de preparar otra flecha para lanzar pero debido a la velocidad del enemigo era claro que no lo lograría a tiempo, de repente el dragón estaba casi al frente de ella afilando sus garras para asesinarla, solo por reflejo tapo su rostro con sus brazos, como si de esta manera lo le pasara nada y solo espero…. Nada ocurrió, abrió sus ojos con mucha velocidad y se encontró a Sesshoumaru al frente de ella, el fue el que detuvo ese ataque.
-tu enemigo soy yo- decía sacando sus garras venenosas que había enterrado en el abdomen del youkai, rasgando todo su interior. Mando lejos al azabache para obtener un poco mas de tiempo, pues había dejado a Bakusaiga lejos debido a lo rápido que tuvo que ir para que la humana de su medio hermano no fuera destrozada, miro hacia atrás y vio la mirada de la miko la cual no salía de la impresión.- vete, esta batalla no te incumbe…- dijo mirándola seriamente y a la vez con tono amenazante, ella no debía volver a irrumpir en esa pelea.
La miko dudo un momento su decisión al ver la clara amenaza en los ojos del Taiyoukai pero no se dejaría, ella seguiría ahí.- no me iré… estas muy herido, yo lo purificare…- dijo templando otra fecha en su arco apuntando al youkai que nuevamente se estaba poniendo de pie.
-´´terca humana…´´ pensaba sumamente molesto el peli plata, como se atrevía a contradecirlo con esa advertencia? ´´seré mas claro…´´.
Antes de que la miko lanzara su flecha sintió que algo atrapaba su cintura miro rápidamente, temiendo que fuera un nuevo enemigo, viéndose rodeada por la estola del Taiyoukai. ´´un momento….mis pies…´´ si ella ya no se encontraba en tierra sino que volando, el peli plata aterrizo bruscamente cerca de donde estaban el resto oculto y la soltó, provocando que esta cayera sentada, cuando iba a reclamarle sintió las garras de Sesshoumaru alrededor de su cuello al mismo tiempo que su espalda chocaba fuertemente con un árbol.
-no me subestimes miko…que te quede claro…- decía mientras apretaba mas el cuello de la joven- no te metas, este asunto no es tuyo, si vuelves a desobedecerme seré yo quien te destroce…- apretó un poco mas, mientras que ella trataba de aguantar y no demostrarle dolor al frio peli plata, solo se limitaba a verlo y según el retarlo con la mirada, la soltó sin ninguna delicadeza dejando que el cuerpo de la chica aterrizara fuertemente contra el suelo, luego se marcho a terminar con su enemigo.
-señorita Kagome! ¿esta bien?- decía Rin siendo seguida por el grupo, ellos habían observado todo pero ninguno se atrevió a interrumpir.
La azabache asintió.- Si Rin-chan… - masajeando su cuello, seguro se le haría un moratón al día siguiente.
-Kagome… enserio ¿no te paso nada malo?- preguntaba el pelirrojo pues el había visto como el Taiyoukai apretaba fuertemente a su querida miko.
-el amo Sesshoumaru casi le arranca el cuello… eso le pasa por ofenderlo…-decía Jaken muy contento de que su amo haya puesto en su lugar a la humana, todos vieron como Kagome se paraba con el rostro ensombrecido, sus ojos ocultos por su flequillo, Rin, Shippou y hasta el mismo Jaken se asustaron al ver la expresión en el rostro de la miko, una que el pelirrojo conocía muy bien, pues siempre la veía cuando Inuyasha hacia algo muy malo…
-¿ofendido?-susurraba apretando los dientes la joven miko, ella no le había dicho nada, el solo se molesto porque lo ayudo, debería estar agradecido… miro al cielo y grito a todo pulmón. –ERES UN IDIOTA!- todas las aves del lugar salieron volando ante semejante grito, esta frase no paso desapercibida para el peli plata que seguía luchando, a pesar de que estabas a muchos metros de distancia la escucho como si lo estuviera gritando en su oído, ante tal comentario de la miko, solo gruño y se enfoco de nuevo en la pelea.
Seguían luchando, parecía que la batalla no terminaría pronto, ambos tenían sus cuerpos dañados pero ninguno se rendiría.
-basta de juego, Sesshoumaru…-decía el azabache dando un salto hacia atrás, para tomar distancia. – Peleemos de verdad…- las ébanos fibras de su cabellera comenzaron a flotar solas sus ojos se tornaron completamente morados, Ratsuyuko se estaba transformando.
-Hmp…-quería luchar así, pues seguiría su juego, el también pelearía en su verdadera forma… concentro toda su energía, sus plateados cabellos quedaron suspendidos en el aire, su ojos pasaron de un bello dorado a un rojo carmesí, su boca estaba tomando la forma de un hocico, sus dientes y garras crecían considerablemente.
La batalla no se hizo esperar mucho, dos bestia colosales peleaban cuerpo a cuerpo, sus únicas armas eran las heredadas desde su nacimiento, las garras y colmillos. Sesshoumaru a pesar de razonar poco con su mente debido a su transformación, estaba asombrado por el tamaño de su enemigo, pues este dragón era mucho más grande de lo que alguna vez fue Ryukotsusei, ¿que sucedía? no lo entendía, y no podía analizarlo en ese momento.
El enorme Dragón enrollo con su cola todo el cuerpo del perro blanco que intentaba atacarlo, lo apretó hasta sacar un fuerte gruñido de este y lo lanzo lejos. Ratsuyuko le ganaba en tamaño sin dudarlo, era mucho más grande de lo que fue su propio padre. El gran perro se levanto de nuevo y se lanzo al ataque…
A lo lejos se encontraban todos observando la pelea de colosales bestias, Sesshoumaru parecía estar en clara desventaja pues a cada momento era lanzado lejos por Ratsuyuko y eran muy pocos los ataques que había logrado proporcionarle a enemigo.
-Sesshoumaru-sama esta siendo herido- decía la niña nerviosa, pues no había visto a su señor con desventaja hace mucho tiempo.
-calla niña chillona, el amo Sesshoumaru es muy fuerte y le ganara a ese sujeto- decía Jaken tratando que la pequeña azabache se calmara, sin lograrlo, pues sus palabras también sonaban muy preocupado…
Kirara comenzó a rascarse su oreja con la pata, sacando al el huésped que acaba de llegar. Solo dio un maullido como saludo y todos voltearon.
-anciano Myoga ¿que hace aquí?- pregunta la miko, aplastando a la pulga que estaba tomando de su cuello.
-vine a confirmar si los rumores del hijo de Ryukotsusei eran ciertos, ya veo que si… aunque…-dice volteando a ver la batalla.- Parece mas bien el padre en vez del hijo.- el anciano, tampoco entendía a que se debía el tamaño descomunal de ese Dragón.
-ese dragón quiere a Kagome…- dice Shippou haciendo que la pulga mire sorprendido a la sacerdotisa…
-¿a Kagome-sama…? ¿Para que la busca? – dice mirando a la miko.
-en realidad no lo se…- dice preocupada mirando el desarrollo de la batalla…
-Totosai llegara en cualquier momento…- informo la pulga al resto.- también viene a ver al heredero de Ryukotsusei, pues no lo podíamos creer cuando lo escuchamos ya que ese heredero había muerto hace años según escuchamos….-
-¿muerto?- preguntaban todos, pues ahora no tenia coherencia nada… solo tuvieron un asentimiento de la pulga.
Sesshoumaru trataba una y otra vez de acertar sus ataques, pero era pocos los que lograban hacerle daño al enorme dragón que lo mandaba al suelo una y otra vez, haciendo que en cada caída su cuerpo quedara mas lastimado. Ambas bestias peleaban, con movimientos torpes pues debido a su gran tamaño y a sus verdaderas formas no había muchas técnicas que pudieran utilizar.
Sesshoumaru lleno de veneno sus colmillo y se lanzo hacia el cuerpo del Dragón, mordiendo el largo cuello muy cerca de su corazón, se escucho un rugido de dolor, de parte de Ratsuyuko, y este rápidamente atravesó con una de sus largas garras el cuerpo colosal del perro blanco, provocando un fuerte gruñido… con las pocas fuerzas que le quedaban a Sesshoumaru se lanzo a enterrar sus garras (que se veían pequeñas en comparación al enorme cuerpo del youkai.) y rasgar a lo largo el gran cuerpo del Dragón, haciendo que este se desplomara en el suelo volviendo al igual que Sesshoumaru a su forma humanoide.
Cuando el polvo levantado por tantos estruendos se disipo, todos lograron ver las grandes heridas en los cuerpos de ambos Taiyoukai, Ratsuyuko, se agarraba el pecho debido al gran dolor que provocaba el veneno del Inugami en su cuerpo, el peli plata por su parte se encontraba sosteniendo su pecho, ahí, donde la garra del dragón lo había perforado, ahí donde ahora escapaba grandes cantidades de liquido carmesí.
-terminemos con esto, -decía Sesshoumaru, desenvainando a Bakusaiga y aprovechando que su enemigo no podría esquivar un ataque mas, cuando iba a agitar su espada, algo lo detuvo…. Sentía el fuerte latido de su corazón, parecía que este iba reventarse, el Inugami solo abrió con asombro sus ojos, pues con esas fuertes palpitaciones vino algo mas… un dolor tan agudo que lo hizo caer de rodillas. El azabache solo miro la escena mientras una sonrisa malévola se dibujaba en su rostro, al ver al peli plata soportando el dolor había aparecido hace poco.
-Morirás igual que tu padre…-esas palabras hicieron que las orbes doradas enfocaran su mirada en el azabache que se estaba riendo.- te descuidaste joven lord…- decía con mucha burla, mientras mostraba sus garras, haciendo que el peli plata captara y a la vez no lo que quería decir.
-¿a que te refieres?- no, no podía cierto lo que imaginaba.
-mi veneno… no fue lo único que inyecte en tu cuerpo…-decía mientras su risa se ensanchaba.- el conjuro que causo la muerte de tu padre, también esta en tu cuerpo ahora…-
-imposible- decía, mientras ejercía más presión en la zona donde estaba la gran herida.
-no lo es…- decía mientras agarraba su Katana y la envainaba nuevamente.- digamos… que adquirí todo el poder de mi padre… y con eso la posibilidad de crear esa maldición que aprendió hace mucho tiempo, esa magia negra combinada con el veneno de un poderoso Dragón que es capaz de acabar con la vida hasta del ser mas fuerte…- el azabache miraba de forma triunfante al peli plata que estaba soportando el dolor.- Inu no Taisho… fue incapaz de curarse… y murió…- dio media vuelta, para marcharse, pues el también estaba sumamente herido, esa no era la forma en que quería acabar con ese Taiyoukai pero no le dejo otra opción… después vendría por esa sacerdotisa, pues ella era muy fuerte con su poder espiritual y el dudaba poder esquivar y aguantar un ataque mas y antes que sus planes se estropearan por completo, prefirió huir no si antes dedicarle las ultimas palabras al Taiyoukai…-nos volveremos a ver…. Claro… si sobrevives… algo que dudo…- se elevo en el aire con las últimas energías para desaparecer de ese lugar…
Continuara…
Ufff…. Hasta aquí les dejo la historia por hoy… espero que les haya gustado y dejen Sus REVIEWS!, que siempre me dan ánimos para seguir….. gracias a mis lectoras… SAMI KIRYUU, ROSEDRAMA, SASUNAKA DOKI, KIRAH SOHMA, CHOVITAP, NIKKYS Y PAMELIITHA… que han seguido este fic y sobre todo dejando sus opiniones… gracias.
Espero sus REVIEWS!
Sayonara… no tardare mucho en publicar…
