La tenue luz del día iluminaba los pasillos del palacio, allí fuertes pasos se escuchaban anunciando la llegada de alguien importante. Al final del camino se daría a cabo la reunión que decidiría el futuro de todas las cuatro regiones, cada lord con sus respectivos hombres de confianza se encontrarían allí. A Sesshoumaru claramente le parecía ridículo la situación, tener que viajar tres días hasta llegar al sur en compañía de su general, Jaken, Inuyasha, fue aún más exasperante de lo que pensó, un completo calvario.

La reunión con sus homólogos tenía un simple objetivo: descubrir la forma de hacer frente al enemigo que se aproximaba del país vecino, y con quien ya habían perdido varias batallas, pequeñas villas, terrenos y vidas. El enemigo como tal, era un demonio con apariencia humana normal, sin embargo su resistencia al youki y cualquier tipo de habilidad demoníaca, lo hacía en extremo peligroso. Nuestro grupo de guerreros en ese momento no presentía todos los acontecimientos y cambios que se avecinaban.

-Lord Sesshoumaru, tengo entendido que tú, tu hermano, el general y el Lord Lobo ya se han enfrentado en batalla con el demonio Jun-Waru en persona, y además no sólo han perdido sino que también sus poderes como grandes demonios no han funcionado. ¿Es eso cierto?- preguntó el Lord del Sur, un demonio lagarto, bajo y corpulento, con la piel llena de escamas y mucosidad.

Sesshoumaru templaba la mandíbula de tal comentario, no era momento de alguna impulsividad, sabía a ciencia cierta que la batalla había sido un fracaso, que Él había fracasado; pero definitivamente no le daría ese gusto de nuevo a nadie. - Es cierto que el enemigo tiene una gran resistencia contra los poderes demoníacos, es por eso que he indagado con mis fieles sirvientes y creo tener la solución a NUESTRA incapacidad - contestó Sesshoumaru con la ironía puesta en su boca.

- Aparentemente para hacer frente a Jun-Waru, se necesita de un poder de naturaleza contraria, en este caso, necesitamos a alguien con poderes espirituales a nuestro favor. Sin embargo es claro, que un humano insignificante no sería capaz físicamente de pelear con un demonio así... - Sesshoumaru meditó sobre la información que se daría a continuación, precisamente por el hecho de que él tampoco tenía certeza sobre el asunto, dejando así a Jaken para que continuara.

-... Hay una leyenda... -siguió Jaken - ...sobre un medallón, forjado por monjes en tierras sagradas, que les dio la capacidad de controlar a grandes demonios que aterraban las tierras humanas. Ellos fueron los precursores de la invasión humana, y del exterminio paulatino de los demonios... Según se dice, ese medallón da capacidades superhumanas además de amplificar el poder espiritual de aquel que lo use. Desafortunadamente esté desapareció hace siglos y aún no ha sido encontrado.

-¡Keh!.. Sí sólo es una leyenda, ¿entonces para qué la cuentas?, ¿cómo pretendes que encontremos esa baratija Sesshoumaru? - comentó Inuyasha a quien no le atraía ni poco tener que depender de semejante artefacto.

Jaja, no te preocupes Beeestia.. Al fin y al cabo tu olfato para encontrar cosas es nulo, es mejor que dejes este asunto en manos de los demonios completos, ¿no crees? - el choque de miradas entre Koga e Inuyasha iba anunciando una enésima pelea.

-Cof, Cof .. Perdón por interrumpir la disputa, pero mi Amo el Gran Lord Sesshoumaru y yo también nos encargamos de eso. Hemos recurrido a un árbol milenario capaz de sentir las energías naturales del mundo. Es él quien nos ha dicho que el artefacto no se encuentra en este mundo, sino en el "reflejo futuro del mismo".

-Y eso qué significa? - preguntó el Lord del Este.

Sesshoumaru en pocas palabras resolvió el acertijo, y observando el ceño de Inuyasha aclaro el próximo destino de su misión: - El medallón se encuentra en el futuro, así que deberemos viajar a allí para recuperarlo...