Hola! Me vuelvo a reportar… disculpa se que tarde un poco pero se los recompensare con lo largo del capitulo, espero lo disfruten! A leer!

ACLARACIONES: los pensamientos en comillas (´´´´)

Las conversaciones entre guion ( - )

Cambio de escena: puntos y asteriscos (...****...)

DECLAIMER: pues como saben ni Inuyasha ni ninguno de los personajes me pertenecen de ser así ya fuera unido a esta pareja en la serie un tiempo... son creaciones de Rumiko Takahashi. si hiciera milagros haría a Sesshoumaru de carne y hueso y lo clonaría para todas... Hahahaha disfruten

UNA NUEVA AVENTURA Y UN NUEVO AMOR

CAPITULO X: EL CORAZON DE SESSHOUMARU.

-es tu decisión joven miko- corrigió al notar, como esta se había distraído por la mención de su nombre.-lo salvaras?- pregunto, haciendo que la miko cayera de nuevo en la realidad , y fijara su mirada en el Inugami inconsciente en la turbia agua, recordando la gravedad del asunto.

-si-contesto asintiendo, este vez decidida- hare todo lo que pueda para ayudarlo.-decía segura de su decisión, ella no se rendiría, no podía dejar que alguien muriera por su culpa, si podía ayudar lo haría, no tenia mucho que pensar o no quería pensar en nada en ese momento. La anciana dio una ligera sonrisa, al oír la respuesta de la miko, ella se la esperaba sin duda.

-de acuerdo joven miko, entra al lago.- la azabache rápidamente se desprendió de su traje de sacerdotisa, para quedar solamente con la fina yukata que tenia debajo. Lentamente introdujo un pie en el agua, sintiéndola endemoniadamente helada y enviándole una leve descarga a través del todo el cuerpo que hizo que sacara su pie rápidamente.

-que fue eso?-pregunto la joven mas para si misma que para el resto.

-tranquila…es solo energía, este lago ha sellado los poderes demoniacos de Sesshoumaru por un momento, así no te hará daño al sentir tus poderes espirituales…- dijo tranquilamente la anciana.

la miko introdujo su pie nuevamente sintiendo la misma descarga de la vez pasada, pero debía ser fuerte si quería salvarlo, así que rápidamente introdujo el resto de su cuerpo al agua, sintiendo una fuerte descarga que le causo un gran dolor, dolor que desapareció a los pocos segundos.

-el lago te acepto.- aclara la anciana, la miko solo asiente y se acerca al peli plata inconsciente, comenzando a sentir como su cuerpo temblaba debido a la fría agua y el viento que soplaba no la favorecía en nada.-solo pon tus manos sobre el agujero, olvídate del resto, es ahí donde inicia el conjuro.-

Esta bien…-la miko se acerca mas, detallando deliberadamente el bien formado torso del Taiyoukai, haciéndola pensar que tal vez no había visto tantas cosas en sus vidas o tal vez no había vivido los suficiente para verlas… un orificio en el blanco pecho del peli plata la había hecho volver a la realidad del asunto, regañando a su mente por ponerse a imaginar esas cosas en momentos tan críticos, dio una nueva mirada todo parecía extremamente grave, alrededor de la herida se veía una gran mancha color violeta con tonos negros que poco a poco se iba expandiendo, tenia varios cortes en los brazos y en el resto de su torso, pero sin duda esa herida le quitaba importancia al resto.

-no tenemos mucho tiempo.- recordó la bruja al notar como la joven detallaba las heridas del Taiyoukai. Sacándola de su trance.

-si- dijo para finalmente acortar la distancia, poniendo sus manos sobre el orificio, del cual comenzaba a brotar sangre de nuevo, el resplandor rosa en sus manos no se hizo esperar, posteriormente cerro los ojos para concentrarse lo mejor posible, sin que lo controlara una enorme Kekkai se formo alrededor del lago dejándolos a ellos tres a salvo dentro del campo de energía y al resto inconscientemente afuera. Sintió como el agua comenzada a tapar su cabeza, abrió de nuevo los ojos para ver como ambos descendía al fondo, no supo en que momento se habían resbalado de la roca, intento moverse para salir por oxigeno el cual ya le estaba faltando, pero sus manos no pudieron separarse del pecho del peli plata, así como su cuerpo tampoco respondía a sus ordenes, simplemente no podía moverse.

-tranquila estarán bien…- dijo una ronca voz, que Kagome creyó alguna vez escuchado pero que ahora en este instante era imposible de recordar.

lo inevitable paso, no soporto mas y abrió la boca para buscar instintivamente oxigeno, sabia que no lo conseguiría y moriría ahogada, para su sorpresa eso no sucedió, estaba respirando tranquilamente, abrió los ojos viendo donde se encontraba, notando como habían llegado al fondo del lago, mirando hacia arriba, detallo la borrosa figura de la bruja, todo a su alrededor estaba completamente oscuro, el lago era tan negro como se veía desde afuera, dio un vistazo a su compañero el cual pareciera no haber sentido ningún tipo de cambio. Cerro sus ojos nuevamente concentrando su energía, viendo como su mente y cuerpo entraban en una especie de trance, estaba viendo recuerdos que no le pertenecían a su memoria, estaba compartiendo pensamientos con el Taiyoukai, trato de abrir los ojos y no lo logro, solo pudo observar las imágenes que comenzaban a filtrarse a su mente.

Se encontraba en un bosque, este le era muy familiar pues, si no se equivocaba su mente era el que había recorrido hace algunas horas, en estas tierras... Escucho dos voces conocidas una que imposiblemente olvidaría y la otra era muy similar a la que le acaba de hablar. Se acerco para ver si podía escuchar mejor y mirar a los dueños de esas voces, alejo algunos arbustos y los vio. En esa escena estaba Sesshoumaru tal y como lo imaginaba pero este era un poco diferente al que recordaba, aquí estaba mas joven, su pelo estaba recogido con una trenza que le llegaba a la cintura pero sus facciones y su voz lo delataban, era el sin duda alguna, aun se veía adulto pero un poco mas joven del Sesshoumaru que conocía, estaba discutiendo con la otra figura, que reconoció inmediatamente como el padre del Taiyoukai y el hanyou, era Inu Taisho el que estaba frente a el aunque de este solo viera la espalda, pero recordó de quien era esa voz. Se movió un poco mas. Buscando una mejor vista ante la escena que miraban sus ojos, encontrándola rápidamente pero tropezando y cayendo sin poder evitarlo. Su identidad había quedado expuesta de alguna forma, sabia que ahora que no estaba en sus escondite debía responder muchas preguntas por parte de ambos peli platas, pero ellos parecían no haberse inmutado ante el estruendo que causo la sacerdotisa, a Kagome le pareció extraño puesto que ellos la habrían detectado, mucho antes gracias a su agudo olfato pero era como si no estuviera ahí, entonces lo recordó, esto no era real, al menos alguna vez lo fue pero para ella no, ella estaba viendo recuerdos ajenos, llego a la conclusión que no importara lo que hiciera solo seria una espectadora, ya que era imposible que cambiara algo, que ya había sucedido en esos recuerdos. Se acerco mas, esta vez, se puso al lado de ambos youkai, lo suficientemente cerca para poder oír el motivo de su discusión.

-¿Ahora traes, sucios humanos al castillo, padre?- interroga sarcásticamente el joven dejando ver su enojo en sus palabras, el peli plata mayor lo ignoro.

-es una sola Humana Sesshoumaru… no tengo porqué pedirte permiso para hacerlo.- dijo tranquilamente, mirando una flor creciendo en unos de los arboles.

-Hn… solo manchas el honor de nuestra especie con tus actos… nadie le respetara a un Taiyoukai que tiene a humanos bajo su tutela…- decía tajante, era obvio que no estaba de acuerdo con ninguna de las decisiones de su padre.

-te equivocas Sesshoumaru… Mancharía nuestro honor si no la fuera ayudado, di mi palabra a sus padres de que la protegería y la cumplo, como todo lo que digo.-seguía impasible el youkai mayor, exasperando más a su hijo.

-solo usted padre, es capaz de dar su palabra a unos humanos que apenas llego ver, solo usted cometería una tontería como tal….-contesto el Inugami menor, ganándose ahora una mirada de su padre.

-ya esta decidido Sesshoumaru…ella se quedara… tus palabras no harán que cambie mi decisión…velare por la seguridad de esa joven y tu también lo harás…- culmino, comenzando a caminar hacia otra dirección, dando por terminada esa conversación, era una orden y su hijo la tendría que acatar quisiera o no, tal vez no le fuera dado esa responsabilidad sino fuera reprochado sus actos, poco a poco haría entender a su hijo que su forma de pensar hacia la vida humana era muy errada….

La azabache, solo se quedo observando como el peli plata mayor se alejaba de su hijo y como este quedaba con una evidente molestia por la decisión de su padre, ella no sabia que no era la única espectadora de esa escena, unas orbes doradas miraban a lo lejos la misma escena, preguntándose que hacia la azabache en ese lugar, que hacia ella en sus recuerdos o peor aun porque no había sentido su presencia, tenia pensado acercarse para confrontarla, pues el sabia que ella lo debería ver, sabia que nadie mas se percataría de ellos, pues lo que estaba delante suyo eran puras ilusiones, recuerdos muy antiguos de su vida, en un solo instante todo el panorama se oscureció, para posteriormente comenzar a mostrarles un nuevo recuerdo, uno que Sesshoumaru sabia bien no era suyo y tampoco pertenecía a la miko, que solo observaba como todo cambiaba a su alrededor.

Era de noche, había fuego por todos lados, el castillo como el resto de las cabañas de esa aldea, eran consumidos por el fuego, habían niños llorando, personas corriendo asustados tratando de escapar de las ardientes llamas, el olor a muerte estaba en todo el lugar. Sesshoumaru, solo observaba como todo se destruía pues el sabia que no podía cambiar nada siendo solo recuerdo ajeno a ellos lo que estaban viendo en ese momento, la miko a unos metros delante de el capto su atención, esta se encontraba sumamente nerviosa, gritando y tratando en vano de ayudar a varios aldeanos heridos y a punto de morir, se podía ver la desesperación en achocolatados ojos , ella quería ayudar pero bien sabia el, ella no podría hacer nada, se acerco lentamente hasta colocarse a sus espaldas.

-Miko…- trato de captar su atención, lográndolo, haciendo que la joven sacerdotisa saltara del asombro al escuchar su voz.

-Sesshoumaru…- tartamudeó un poco al mencionar su nombre, pues le sorprendía encontrar al actual Sesshoumaru, en ese lugar, el mencionado solo desvió su vista de ella mirando nuevamente como toda la madera crujía al quemarse con el fuego.

-no pierdas tu tiempo, no podrás ayudarlos…- le dijo fríamente pero tratando de sonar lo menos cruel posible fallando, gracias a que su tono de voz era el mismo. La sacerdotisa volteo de nuevo a ver a los aldeanos, corriendo y algunos muriendo en sus narices pero ella no podía hacer nada, ella no pertenecía a este tiempo igual que la escena que vio hace pocos segundos, no la podían ver porque ella no existía en ese momento, no pertenecía a ese recuerdo, lo mismo ocurría ahora, solo podía ver como las personas morían lentamente y como esa gran aldea era consumida.

-lo se… yo solo…- no pudo continuar, escondió sus ojos bajo su fleco, sus lagrimas querían salir ante la impotencia, pero ella evitaba que estas se escaparan, le daba dolor lo que presenciaba pero tenia que aceptar que no podría cambiar nada y no quería parecer mas patética ante el Inugami a su lado. Sesshoumaru, pudo sentir el aroma salino acercándose, sabia que la miko solo retenía las lagrimas que causaban aquellas imágenes pero el no le diría nada… a el no le afectaba en nada ese tipo de imágenes a la cual estaba acostumbrado pero algo en su interior estaba evitando que se sintiera completamente tranquilo en ese momento.

- ese maldito se escapo…-escucharon una ronca y familiar voz detrás de ellos, era Inu No Taisho quien llegaba a la aldea.- Hatsoriu… lleva a estos humanos a otro lugar, yo me encargo de los youkai que quedan.- ordeno a un mas joven Hatsoriu, el cual no dudo en acatar su orden, guiando a varios humanos ocultos y rescatando a las pocas personas que quedaban en las cabañas vivas. El gran general se acerco rápidamente a donde sentía el aroma de un par de ogros que aun no se había marchado de ahí, estaban en lo que era un castillo de la época que pertenecía a esa aldea, este no era muy grande pero de el no quedaba mucho, ya que el fuego se había consumido gran parte, el grito de una mujer se escucho, el peli plata no dudo en ir hasta el lugar, encontrándose con uno de los youkais ogros, asesinando salvajemente a un hombre, miro a su alrededor y vio a una mujer temblorosa a unos metros, se imagino que ella era la dueña del grito, pero se equivocaba otro grito de dolor resonó en el lugar.

-Papa!- una jovencita, que se encontraba oculta detrás de el cuerpo de la mujer salió corriendo con sus ojos empapados de lagrimas hacia su padre quien había sido asesinado por uno de los youkai, fue detenida por la mujer que la protegía…-suéltame!- grito la joven niña, tratando de zafarse del agarre de la mujer. Kagome y Sesshoumaru seguían observando todo, una sin saber a donde la llevarían esos recuerdos y el otro frunciendo el ceño al reconocer a la joven, que era sostenida por la mujer, lo sabia ese era un recuerdo de su padre pero no sabia el porque el lo estaba viendo, aunque fue algo que jamás supo con certeza la llegada de ella a sus tierras.

-no, Misaki-Hime… es peligroso, no la puedo dejar ir, su padre me pidió que cuidara de usted.- decía, mientras con un fuerte jalón, atrajo a la jovencita a su pecho quien no dudo en seguir llorando, ante lo que acababan de ver. La mujer que tenia a la joven niña en sus brazos, se percato, de como los cuerpos de los youkais caían despedazados al piso, busco rápidamente con la vista quien había hecho eso, encontrándose con el peli plata que las miraba, sin mucha expresión en su rostro. –No, Nos haga daño…-suplico la mujer.

-no lo hare…-respondió tranquilamente.- huyan rápido de la aldea antes que el fuego se los impida- ordenó, la mujer mayor no dudo en acatar la orden llevándose a la jovencita de ahí, quien no quería dejar el cuerpo de su padre en ese lugar.

-escucho, al hombre tosiendo, sabia que estaba vivo, pero no le dijo nada, a las humanas porque no podrían hacer mucho, a ese humano se le escapaba rápidamente la vida de las manos.

-Gracias señor…-escucho, el peli plata quien no dudo en acercarse al hombre moribundo.

-no es necesario que me lo agradezca- respondió, observando al humano a sus pies, acostado, con una herida de la cual no paraba de brotar sangre, sin duda este hombre no seguiría vivo por mucho tiempo, no habían mensajeros del inframundo a su alrededor, esperando que muriera para llevarse su alma. Era extraño-¿quieres vivir?- parecía una pregunta obvia, sobre todo para alguien en esas condiciones, el podía revivirlo con Tenseiga, no es que siempre la usara pues bien sabia no todas las muertes la podía evitar pero esa joven princesa se quedaría sin su padre, sola sin nada, con aquella mujer que parecía ser su nana, el podía darle una segunda oportunidad a ese humano pero la respuesta de este lo sorprendió.

-no señor, no puedo ser revivido…- respondió sorprendiendo al Taiyoukai, quien sostenía a Tenseiga y notaba como esta no palpitaba para ser usada, corroborando la respuesta del humano…

-¿Por qué?-pregunto con un deje de preocupación en sus palabras.

-Protéjalas, solo eso le pido, proteja a mi hija.- dijo el hombre, mientras su respiración iba despareciendo con cada palabra.

-la protegeré…-responde, haciendo que en el rostro del humano se forme una sonrisa y con esto se termine de ir su vida. Un nuevo grito, llamo su atención, cuando llego al lugar vio, como la mujer luchaba inútilmente con un youkai ogro que nunca capto su nariz, esta trataba de proteger a la joven niña, siendo gravemente herida por las garras del youkai.

-Yuuna-sama! – jovencita salió corriendo, hacia donde había caído el cuerpo de la mujer, Inu No Taisho, con su espada acabo rápidamente con la vida del miserable ogro, se acerco, a donde estaba la joven, llorando sobre el ahora cuerpo inerte de la mujer…

-señor ayúdeme a llevarla a otro lugar, para poder curarla…-pidió entre sollozos la joven, el Inugami solo pudo estrechar sus ojos ligeramente con un poco de tristeza por la escena, la mujer estaba muerta y la joven niña no lo había notado aun.

-niña… ella esta muerta...- respondió suavemente, ganándose la mirada de los vidriosos ojos de la joven, de los cuales no tardo mucho en seguir soltando lagrimas. El Inugami, lo sabia, ella ahora era su responsabilidad, no solo porque se lo había prometido al padre de la niña, sino porque el se había ligado a su seguridad al protegerla en dos ocasiones, no se lo podía explicar en ese momento, seguramente la joven opondría rotundamente resistencia a dejar ese lugar, donde estaban los cuerpos de dos personas muy queridas para ella. La joven, se lanzo sobre el inerte cuerpo e la mujer y comenzó a sollozar fuertemente, no podía creer como le habían arrebatado la vida a sus únicas dos personas mas queridas. Eran muchas desgracias en un solo momento y mas para una joven que parecía estar entrando en la adolescencia. Inu Taisho debía llevársela pronto de ese lugar, así que sigilosamente se acerco, a la joven niña que estaba dándole la espalda y con la menor fuerza posible para no dañarla le dio un ligero golpe en la nuca, dejándola completamente inconsciente, tomando su cuerpo antes que esta impactara con el suelo, era la única forma en que se la podía llevar, esa jovencita no quería salir e ahí, miro nuevamente con tristeza ahora reflejada en sus ojos a la chica inconsciente en sus brazos, tenia un largo cabello castaño claro, su piel pálida, pero sin opacar sus mejillas ligeramente rosa, ojos (por lo que vio) color oliva, sin duda alguna era muy diferente de las jóvenes que vivían en la aldea, sus ropas indudablemente eran de una princesa, una princesa humana…

Sesshoumaru no podía creer lo que aun veía, el recordaba bien a esa joven, jamás supo por todo lo que paso para antes llegar a las tierras de su padre, Inu Taisho sin duda era el que le estaba mostrando ese recuerdo, el porque no lo sabia pero se imaginaba que era por las tantas veces que en el pasado reprocho sobre la estancia de ella en el castillo pero no fue siempre… un olor a sal, llego rápidamente a su nariz, le pertenecía a la miko a su lado sin duda alguna, esta no pudo retener mas sus lagrimas, una de ellas escapo de sus ojos que permanecían cerrados, tratando de tranquilizarse, no lográndolo por completo, se seco rápidamente la única lagrima sobre su mejilla, no queriendo en el fondo que el Inugami lo notara, demasiado tarde, pero el peli plata no dio nada.

-porque estamos viendo estos recuerdos…?- preguntaba con voz baja la miko peri sin voltear a ver al Inugami.

-se porqué me encuentro aquí…. No se porqué tu lo estas…- respondió, tranquilo evitando, la mirada de la miko, obviamente su padre quería que recordara algo que el había tratado de no recordar hace mas de un siglo, si eran sus recuerdos, pero sabia que el que acababa de ver era ajeno a el, debía ser su padre quien trataba de explicarle, algo pero esa sacerdotisa no tendría porqué estar ahí, viendo cosa tan privadas, que murieron en su mente hace ya tanto tiempo. La miko sintió un leve calor en sus manos, dio un rápido vistazo a estas, recordando el motivo que la llevo hasta ahí, un ligero resplandor rosa salía de sus palmas, ese era el motivo por el cual estaba conectada con la mente del Inugami, ella estaba intentando deshacer el conjuro, solo que por razones no lógicas, ella había quedado conectada con el, observando todo lo que estaba pasando en la inconsciente mente del peli plata, aunque ella tampoco pareciera estar consciente pues las visiones que compartía con el Taiyoukai así lo indicaba, ella también estaba en una especie de trance pero no había dejado jamás su labor de quitar la maldición, eso lo pudo notar al ver el resplandor en sus manos.

…*****************…..

Comenzaba a caer la tarde, la temperatura comenzaba a descender lentamente a pesar del que el sol trataba inútilmente de proporcionar calor, llevaban varias horas viajando sobre el lomo de Kirara, no habían podido dormir en lo que resto de noche, bueno al menos shippou, no había podido pegar un ojo puesto que estaba pendiente del camino y que Rin, no se cayera, ya que la joven niña no aguanto mucho mas y se quedo profundamente dormida, aunque sabia que Jaken no la dejaría caer, pues era capaz de dar su vida por Rin , no solo por el afecto que sabia sentía por la azabache y que no admitía sino porqué de igual forma perdería su vida sino la salvaba pues Sesshoumaru lo mataría. No hubo mucha conversación durante el viaje, pues la niña se había dormido rápido y Jaken no conversaba pues el youkai sapo parecía muy deprimido todavía tanto que en el largo trayecto no había refunfuñado nada, ni había armado una pelea con el kitsune. El pelirrojo por su parte estaba muy concentrado en el camino, esperando que todo saliera bien, que Kagome estuviera bien y en como le explicaría la situación al resto, ya estaban a unos pocos kilómetros de la aldea de la anciana Kaede, Kirara iba descendiendo poco a poco. Las frías brisas hicieron que la niña comenzara abrir sus ojos, parpadeando un par de veces y frotando un poco sus ojos para poder mejorar su visión.

-¿ya estamos llegando?- pregunto mientras bostezaba.

-si Rin-chan, falta poco…-contesto el pelirrojo con una sonrisa.

-buenos días Jaken-sama…!-le dice volteando a ver al pequeño youkai a sus espaldas.

-hola Rin…- es lo único que pudo decir, en realidad se veía bastante triste, tanto que este no le contestaba con sus regaños cotidianos, ella debería estar igual que el pero confiaba en que Kagome no la defraudaría, si la miko había dicho que salvaría a su señor pues era cierto, ella no le mentiría. Aunque sabia que Jaken no confiaba en las palabras de nadie para el Sesshoumaru no sobreviviría.

-serán buenas tardes Rin, duermes mucho…- reclamo el kitsune, atrayendo la atención de la jovencita, no quería que su amiga se pusiera tan triste como el sapo que los acompañaba, así que mejor era entretenerla, aunque sea por un poco.

-eh?... es tan tarde…-miro el cielo para corroborarlo, viendo como debían ser al menos las 3 de la tarde ya.-Gomen ne!- se disculpo la muchacha. El gruñido de Kirara atrajo su atención.

-ya llegamos- dice el zorro, mientras la Mononoke desciende a la aldea.

Todos notaron cuando Kirara comenzaba a descender, así que rápidamente salieron a recibir a los niños, que se habían escapado.

-Rin, Shippou-chan!- la primera en llegar fue sango, seguida de cerca por el monje quien llego con Kohaku y de ultimo Kaede quien había llegado en un caballo para alcanzar a los jóvenes.

-creo que estamos en problemas…- dijo por lo bajo el kitsune, a la niña quien asintió con lo dicho, mientras la Mononoke terminaba de tocar tierra.

-¿se encuentran bien…?- pregunto la castaña detallándolos, ambos chicos estaban bajando del lomo de Kirara.

-si, estamos bien-contesto el pelirrojo quien no pudo continuar, porque la castaña exploto..

-¿como se les ocurre irse solos a buscar a Kagome!?- ambos niños tragaron saliva, ya se esperaban ese tipo de reacción por parte de Sango.

-es cierto fue una mala decisión, les pudo haber ocurrido algo- intervino el monje, calmando, a su esposa ero sin dejar de sonar serio… el gruñido de Kirara atrajo la atención de todos, ella mostraba al verdoso youkai quien no había bajado aun de su lomo.

-Kirara que…-no pudo concluir cuando observaron la que la gata de dos colas le mostraba.

-es Jaken..- dijo el monje sorprendido, Kirara se sacudió, logrando que el pequeño youkai cayera de boca al suelo y su báculo sobre el…

-oye! Ten mas cuidado gato!-reclamaba el verdoso youkai, volviendo a su estado de siempre por unos momentos. Obteniendo un gruñido por parte de la Mononoke.

-¿encontraron a Kagome?- pregunto, la anciana acercándose a donde estaban los recién llegados, cuando el kitsune iba a contestar, una voz, mejor dicho un grito intervino.

-Kagome!- una mancha roja se acercaba a ellos a toda velocidad, era el hanyou indudablemente, quien, no había encontrado a la azabache y había regresado a la aldea, para ver si ella había vuelto, si estaba bien o si al menos alguien sabia de ella, iba desistir de la idea de regresar a la aldea, cuando sintió el aroma de la miko mesclado con el de los niños, eso fue lo que lo hizo salir como loco y regresar, ella podía estar con ellos.-¿donde esta Kagome?- pregunto mirando a los chicos, obviando el hecho de que Jaken los acompañaba.

-Inuyasha…- mencionaron los tres adultos aun sin creer que el hanyou había regresado.

-ella… ella...-comenzó a balbucear Rin, que no sabia como contestar ante la insistente y desesperada mirada del hanyou sobre ellos.

-ella no ha regresado…- se adelanta a aclararle, el monje, poniendo una mano en su hombro.

- Tsk…! ellos huelen a Kagome… se que se encontraron con ella…-dice el hanyou un tanto alterado al pensar que tal vez le querían ocultar algo.

-Ellos fueron a buscarla hace un par de días, el mismo día en que te fuiste….- contesto el monje tranquilo.

-Y al parecer si pudieron encontrarla…- dijo Sango un tanto molesta por el comportamiento del hanyou, recordándole que un par de niños habían conseguido lo que el no…

-Keh! –soltó, ignorando el comentario de la Taijiya, mirando de nuevo a los niños.- ¿porque no regreso con ustedes…?-pregunto un poco mas calmado el peli plata.-¿en donde esta?-

-nos encontramos con ella al suroeste, en un bosque, fue ella quien nos salvo de un youkai que trato de atacarnos, así fue que la encontramos…-dijo el kitsune comenzando a relatar los hechos…

-ella iba a regresar con nosotros para asegurarse que estuviéramos bien, pero…- Rin no sabia como continuar exactamente.

-un youkai dragón muy fuerte, apareció para atacarnos y tu perro tonto, no estabas ahí para enfrentarlo, se suponías que llegarías a ella primero!- Inuyasha frunce el ceño ante esas palabras.

-ese maldito, la pudo encontrar…-dijo para si mismo el hanyou, ero el resto pudo escuchar ese comentario claramente, iban a preguntar pero el peli plata interrumpió de nuevo.- ¿Kagome esta bien? ¿No le paso nada?- preguntaba con mucha preocupación en sus palabras, dudando de querer escuchar la respuesta, porque si algo le pasaba era por su culpa, como lo había afirmado el kitsune.

-si, esta bien… y no gracias a ti precisamente.- respondió molesto el joven zorro, dejando un tanto sorprendido a los mayores por su comportamiento.

-Sesshoumaru-sama llego a tiempo para salvarnos!-dijo la Rin muy animada al recordar ese instante, pues el era su héroe, siempre lo seria…

-¿Sesshoumaru?- preguntaron todos al unísono creyeron haber escuchado mal, aunque la idea no parecía tan ilógica pues Rin estaba con ellos.

-si, el llego en el momento en que ese tal Ratsuyuko se quería llevar a Kagome…-continuo, el kitsune, dejando a todos sorprendidos y al hanyou, molesto al saber que aquel sujeto pudo encontrar a la azabache.

-entonces, Sesshoumaru acabo con el…-dijo el monje, Inuyasha le molesto ese comentario, pues su hermano siempre se metía en cosas que no debía, aunque en el fondo estaba agradecido de que matara a ese youkai que quería hacerle daño a la miko. Un llanto se escucho, Inuyasha por primera vez noto la presencia de Jaken, que estaba tirado en el suelo chillando.

-por culpa de esa humana, mi amo bonito se esta muriendo!- dijo Jaken en un mar de lagrimas.

-no diga eso, Jaken-sama, Sesshoumaru-sama lo hizo para protegernos a todos incluyéndolo a usted…- dice, la niña inocentemente.

-solo tenia que darle a la humana… si lo fuera hecho, nada de esto fuera pasado…- dice, soltando otro ruidoso llanto, de los que solo el sabe soltar.

-¿de que estas hablando renacuajo…?- Inuyasha, tomo del traje al pequeño youkai, quien no paraba de llorar pero ahora también estaba asustado de lo que le fuera hacer el medio hermano de su amo.

-el youkai Dragón no murió, solo quedo muy herido y logro poner una maldición letal, sobre Sesshoumaru- el peli lata vuelve afijar su vista en el kitsune pero con Jaken en sus manos aun..- el esta muriendo…-concluyo el kitsune.

´´así que ni Sesshoumaru pudo acabar con ese desgraciado…´´ pensaba molesto el hanyou, soltando bruscamente a Jaken para darse media vuelta.- me sorprendes que no conozcas a testarudo de Sesshoumaru, renacuajo, sabes que si lo provocan no habrá poder que lo detenga de pelear.- aclaro el peli plata tratando un poco de calmar al chillón sirviente de su hermano.

-la señorita Kagome, se fue con ellos…- dijo la niña continuando el relato del pelirrojo.

-¿ellos?- repitió el hanyou mirando a la pequeña azabache.

-si, es que Totosai y Myouga iban a buscar a una bruja que deshiciera el conjuro de Sesshoumaru.-aclaro rápidamente el niño zorro.

-al parecer las cosas están muy complicadas…- dijo el monje interviniendo, teniendo un asentimiento de la anciana y de su esposa.

-Si Kagome se quiso ir con ellos, es porque es algo muy grave o tal vez se sienta culpable…- dice Sango pensativa..

-es que ella tuvo gran parte de la culpa!- vuelve a escupir el verdoso youkai, ganándose un chichón proporcionado por el hanyou.

-Feh! De que hablas Sango, ella no tuvo la culpa de nada….- dice el hanyou ignorando a Jaken quien se seguía quejando.

-conoces a Kagome, ella no dejaría solo a alguien que estuviera en esas condiciones.- dijo Kaede, sin querer mencionar la palabra muerte porque Rin estaba muy segura de que su señor se curaría y el fastidioso sapo Youkai, no paraba de chillar, ella no quería empeorar las cosas con esa palabra.

-Keh! Esa tonta, no tenia que haberse involucrado en ese problema, es de Sesshoumaru de quien estamos hablando, no de un indefenso youkai o humano…-dijo el hanyou con un poco de molestia, ganándose la mirada acusatoria de todos.

-Inuyasha…- dijo el monje seriamente.

-¿que?- dice el hanyou, inconsciente de sus palabras, el monje señala con la vista a la joven niña, que ahora tenia una mirada triste, todos sabían que se debía a las palabras del peli plata pues para ella su señor no era malo.

-en estos momentos, es en que desearía que estuviera Kagome aquí para que lo enviara tres metros bajo tierra…- dijo la taijiya, con molestia haciéndole un desprecio al hanyou, que aun no entendía nada.

-¿de que están hablando? Tsk…! No importa, ¿saben como se llama bruja a donde fueron?- pregunta a los mas jóvenes, obteniendo una respuesta negativa de estos.

-no lo recuerdo…- responde Shippou, rascando su cabeza pensando.

-fueron a buscar a la bruja Makoto…-responde Jaken pero sin voltearlo a ver, sorprendiendo a todos por su colaboración con el hanyou.

-¿y… en donde queda?-pregunto un poco confundido el peli plata.

Jaken se voltea y lo ira incrédulo…- ¿no la conoces? ¿Acaso No sabes donde quedan las tierras de tu padre?- responde con cierta burla el verdoso youkai, quien al menos había dejado de chillar un momento volviendo a ser el mismo.

-¿las Tierras de mi padre…?-pregunta al igual de sorprendido que el resto por dicha información a excepción de una persona.

-Tierras del Oeste pertenecen al clan Inu, esas son la tierras de tu padre…- responde tranquilamente Kaede acercándose a ambos, para ella esa leyenda era antigua, también le sorprendía que el hanyou no la conociera.

-veo que no esta enterado de todo lo referente a su difunto padre…- decía, Jaken con burla ganándose otro chichón mas proporcionado por el hanyou.

-Totousai me menciona algo de eso hace mucho tiempo… pero nunca lo confirme, ya que según el no se odia acceder a ese lugar…-decía el hanyou con los ojos cerrados recordando y con un poco de molestia.-ese maldito de Sesshoumaru, de seguro si sabia de su existencia y ha vivido ahí todo el tiempo…-

-te equivocas Hanyou- dijo Jaken ganándose otro golpe mas del peli plata.- señor Inuyasha…-corrigió.- mi amo Sesshoumaru desde que lo conocí nunca pudo acceder a las tierras que por ley le corresponde…- decía Jaken, recordando vagamente la ultima vez que lo vio intentar destruir el campo de energía.-como ve el señor Inu Taisho fue muy cruel con mi amo bonito pues dejo una barrera para que nadie entrara a ese lugar…-concluyo Jaken.

-entonces… ¿Sesshoumaru morirá?- pregunta confundido.- si nadie puede acceder a ese lugar que hacen buscando a una bruja que se encuentra allá?-ante el simple hecho de recordar eso, el pequeño youkai se puso de nuevo a chillar, porque para el las palabras del hanyou eran cierta no tenia sentido que fueran a ese lugar si no odian acceder, Rin También entristeció su mirada al escuchar eso.

-No se!- respondió Jaken mientras chorros de lagrimas salían.-mi amo bonito morirá con la misma maldición que murió su señor padre..!- decía entre el llanto, el verdoso youkai, sorprendiendo a Inuyasha con esas palabras.

-Sesshoumaru-sama se pondrá bien Jaken-sama, ya vera!- dice la pequeña acercándose, tratando de sonar positiva pero no ayudaba en nada que el hanyou y el verdoso youkai fueran tan negativos, ella quería convencerse de sus palabras pero la conversación de estos solo la estaba haciendo dudar.-Kagome-san prometió ayudarlo, se que así será.- dijo la niña azabache sonando nuevamente segura de eso, al recordar la promesa.

-¿como que la maldición de mi padre…?- dijo Inuyasha, no queriendo creer lo que el sapo youkai le decía, ambos trataron de ignorar a la joven niña, que seguía atenta escuchando.-es imposible que ese maldito la haya creado.- el peli plata sabia de que forma murió su padre, si había muerto salvándolos pero el Taiyoukai fuera sobrevivido al fuego y a un montón de madera sobre el, incluyendo al humano que lo ataco pero ya su cuerpo estaba muy débil, el venia de una batalla con Ryuukotsusei donde este le dejo gran parte de su veneno en su cuerpo, así como muchas heridas y por ultimo el conjuro que terminaría rápido con su vida, murió porque el decidió salvarlos en vez de buscar una cura al conjuro.

-si la puede crear…- dijo Jaken volteándolo a ver.- mi amito se confió, no creyó que ese youkai pudiera hacer algo como eso pero la verdad es que parece que el ha robado todas las técnicas de su padre, por eso adquirió esa poder.

-maldición…-gruño, gruño el hanyou por lo bajo, se sentía algo impotente por no haber acabado con esos youkais cuando tuvo la oportunidad, el no debió dejar que este se escapara. Debía buscarlo y acabar con el de eso no tenia duda, era probable que para esta batalla estuviera solo, pues lo dicho por Jaken, no lo dejaba con otra forma de pensar, para el Sesshoumaru no sobreviviría al conjuro, si, el Taiyoukai era fuerte pero su padre también lo era y murió, no le agradaba mucho a la idea de enfrentarse a ese enemigo solo, aunque no lo admitiera abiertamente los poderes del desgraciado de su hermano serian útiles y sabia que si unían fuerzas saldrían con una victoria segura, lo lograron con Naraku, este sujeto no seria la excepción, todo eso seria si sobreviviera, el hanyou era muy pesimista ante esa posibilidad, que si no lograban entrar a la tierras de su padre, no lo lograría. El tenia algo mas que hacer antes de buscar a el youkai Dragón.-iré por Kagome.-soltó un poco mas tranquilo, decía dejarla a ella a salvo primero, antes que a ese youkai se le ocurriera buscarla, debía dejarla fuera de todo este problema si quería que estuviera bien.

-es lo mejor en este momento…-dice, el monje mirándolo seriamente.

-si, no sabemos por cuanto tiempo estará a salvo, ese youkai puede regresar en cualquier momento para llevársela y no creo que Totousai y Myouga puedan hacer mucho mas que intentar escapar con ella,- dijo, Sango, haciendo que la niña azabache se tensara un poco, al notar que nadie estaba contando con la posibilidad de que su señor sobreviviera pero al menos Sango y Miroku no lo decían abiertamente,

-deja que te acompañemos Inuyasha, lo mejor en estos momentos es que estemos todos uniendo fuerzas,,,.- dijo sabiamente Miroku.

-Keh! De acuerdo pero que no se les ocurra intervenir en una batalla, no me perdonaría que algo malo les pasara, ahora que tienen a sus hijos.-contesto Inuyasha, mirando a otro lado, tratando de no sonar reocupado pero ambos lo conocían bien, sabia que el siempre había estado velando por el bienestar de todos. Ambos sonrieron y partieron a su cabaña a buscar lo necesario para el viaje.

-yo también voy…!-decía el kitsune un tanto alegre de ver al grupo como en los viejos tiempos.

-no Shippou tu te quedaras.-respondió el orejas de perro tranquilo, alejándose del lugar.

-pero ¿porqué? Sango y Miroku irán también, no seré un estorbo…-

-es peligroso para ti, además…-contesto ahora volteando a verlo seriamente.- quiero que tu quedes a cargo de la protección de la aldea en caso de que ocurra algún ataque.- el hanyou no tenia ganas de pelear con el pequeño zorro en estos momentos, así que le propuso algo que sabia al pelirrojo lo haría sentir útil y no lo haría sentir excluido de esa situación. El kitsune miro con un asombro a Inuyasha no creyendo haber escuchado bien, Kaede creyó que tampoco había escuchado bien le sorprendió lo maduro que se comporto el hanyou, en vez de como usualmente hacia pelear con el niño zorro.

-esta bien, no los decepcionare! -Decía mas contento el Kitsune, reflejando en su mirada seguridad, trasmitiéndola al mismos tiempo, el seguía siendo un niño a pesar de que ahora era casi tan alto como Rin, era bueno que conservara su ingenuidad.

Kaede por su parte, se llevo a Shippou, Rin y al nuevo y chillón integrante con ella, para distraerlos un poco, sabia que los tres estaban tristes y preocupados por diversos motivo, el sapo youkai era muy obvio que lloraba de antemano por la muerte de Sesshoumaru, Rin estaba triste porque aunque ella creía que el Taiyoukai se salvaría, la reciente conversación la dejo muy insegura. Shippou aunque era el que mas tranquilo se veía del ese grupo, la anciana sabia que le preocupaba mucho el bienestar de Kagome al igual que todos, el también quería que todos saliera bien de esta situación, incluyendo al frio peli plata pues de no ser así, su amiga estaría triste por mucho tiempo.

Miroku y Sango llegaron a donde Inuyasha los estaba esperando, dejaron a sus hijos a cargo de Kaede, esperando no tardar mucho en terminar con toda esta situación, ambos se montaron en Kirara y siguieron al hanyou a su nueva dirección, las tierras del oeste.

….**************************…

Ya habían transcurrido unas tres horas desde que Kagome, se hundió hasta al fondo del lago con el Inugami, largas horas que habían pasado observando distintos recuerdos, la mayoría pertenecientes al Taiyoukai, otros a su padre y uno que otro recuerdo de otro Inuyoukai caído ¿ porque veían todo esto? Porque ella ya estaba conectada a los pensamientos del peli lata, al estar ambos en ese lago lleno de almas pertenecientes a distintos Inu youkais, a veces se filtraban otros recuerdos referente a las tierras, reflejando solo preocupación por proteger ese territorio.

Ahora todo a su alrededor se transformaba en un hermoso bosque, sin duda era un nuevo recuerdo. El Inugami vio a su alrededor definitivamente este pertenecía a el, hace varios siglos atrás, el lugar en donde estaba era en estas misma tierras, solo que todo lucia diferente porque había muchos arboles no tan grandes en esos momentos, así como otros faltaban por aun no existir. Kagome, vio a un pequeño niño albino, de al menos unos 8 años, parecía concentrado, estaba mirando todo a su alrededor como si esperase algo. Lo reconoció de inmediato era Sesshoumaru, su pelo estaba recogido por una trenza igual, sus facciones eran la misma, aun siendo tan niño seguía teniendo una expresión fría en su rostro.

-no escaparas mocoso…-dijo una voz, con tono de burla, saliendo de los arboles mostrando su identidad, era un youkai leopardo, al parecer estaba detrás del niño pues este se veía un tanto agotado.

-yo no huyo de nadie…-suelta el albino secamente, cosa a Kagome le sorprendió, debería tener miedo pues estaba en clara desventaja contra ese youkai.

-cerrare tu gran bocota para siempre mocoso.- el youkai se abalanzo encima del pequeño albino este logro esquivarlo pero no la segunda vez, ya que recibió un fuerte puñetazo que lo envió lejos.-ese es todo lo que tienes pequeño insecto…- decía con sorna el youkai.

-cállate- decía el pequeño mientras se paraba limpiando el hilo de sangre que comenzaba a salir de su boca, de la mano del albino uno de sus dedos comenzó a brillar con un destello verde, inmediatamente un látigo Salió, de este atacando al mas grande, algo que no funciono ya que el youkai alcanzo a escapar rápidamente, ante que el niño lo tocase. El pequeño frustrado se lanzo a atacarlo brotando de sus pequeñas garras el mortal veneno. Su oponente solo esquivaba los inútiles intentos de ataques del niño, riéndose.

-eres débil…-dijo para finalmente dale un zarpazo al niño, dejándolo herido y tirado en el suelo a varios metros de el.-eres una vergüenza para ser un Taiyoukai, patético para ser el hijo de Inu Taisho…-decía riéndose macabramente, afilando sus garras para dar el golpe final, acercándose a paso lento al niño que trataba con todas sus fuerzas de ponerse de pie.

-No!-grito, Kagome acercándose rápido al pequeño, tocando su espalda notando que se encontraba desarmada completamente, se agacho para levantar al niño pero su mano traspaso el brazo del albino, ahí fue que recordó, ella no podía evitar nada…miro su mano, temblaba por el pánico de que sucediera algo, busco con su mirada al Taiyoukai adulto y no lo encontró, el la había dejado sola en ese lugar, probablemente se había alejado porqué no le interesaba ver algo que el ya había vivido o no le importaba recordar….

Un estruendo se escucho por todo el bosque, Kagome volteo a ver de donde provenía, notando al youkai, estampado en un árbol sangrando, debido a las garras que tenia atravesándole el abdomen, la miko reconoció la figura como el padre de Sesshoumaru.

-¿que haces en mis territorios?- preguntaba, ejerciendo mas presión en sus garras, provocando que la sangre surgiera de la herida, el youkai solo rio.

-he venido a ver que tan fuerte es tu cachorro lord… todo un fiasco a mi parecer..-decía con burla, haciendo aumentar la ira en el peli plata mayor que desenvainó a Tessaiga para darle fin al youkai.

Una sola agitada de la espada y el enemigo se había reducido a polvo, se dirigió al lugar donde estaba su hijo tirado aun intentando colocarse de pie, lo alzo en sus brazos para transpórtalo a casa, solo obteniendo que el pequeño albino se removiera en sus brazos, exigiendo que lo soltase.

-no era necesario tu ayuda… ahora suéltame que estoy bien.-decía molesto, el niño, obteniendo solo una mirada de su padre que en ese momento no supo descifrar pero que hicieron que el cachorro callara y cerrara los ojos haciendo un desprecio, mientras ambos desaparecían en una ráfaga de viento.

Kagome vio la mirada, del Taiyoukai mayor, reconociendo tristeza en sus ojos, similares a los del hanyou mas que a los del propio Sesshoumaru, viendo también un poco de miedo pero no orgullo de su hijo, ni tampoco vergüenza de que no haya acabado con el youkai, el sabia que era solo un niño pero dolía ver como al pequeño no le gustaba tenerlo cerca, ni siquiera gracias había dado el niño por haberlo salvado solo un desprecio. La miko sintió como su estomago se contraía ante aquella escena era muy triste, el simple hecho de ver que el Taiyoukai desde pequeño le gustara ser independiente y ni siquiera tener algún afecto con su padre.

A la azabache no le dio tiempo de recuperarse de esa imagen, cuando todo a su alrededor se volvía distorsionar, llevándola a otra época, era un nuevo recuerdo pero este ni en sus sueños mas locos lo imagino.

Estaba atardeciendo y se encontraba en un pequeño rio, con una hermosa cascada, por supuesto debía ser otra de las partes de las tierras del oeste que no conocía, una muy bella y bien guardada, no se veía a nadie a su alrededor, se sorprendió al ver al Taiyoukai aparecer nuevamente a sus espaldas, no decía nada y tenia su mirada fija en un punto del paisaje, sorprendiéndose de ver como sus fríos ojos se derretían para por un segundo mostrar cierta melancolía, el sabia lo que sucedería mas no lo quería presenciar, rápidamente quito su vista y dio media vuelta para marcharse no si antes dirigirse a la miko a su lado.

-tampoco te deberías quedar en este lugar, me parece desagradable que estés viendo cosas que no te incumben, así que vete…-dijo para seguir con su andar. La miko sabia que tenia razón y en cierta parte se sentía mal por eso, pues estaba viendo cosas muy privadas del Taiyoukai y no era lo correcto pero tampoco era su culpa, así que si que no se iría solo por que se lo pidiese.

-no, me quedare…- dijo para acercarse al rio y mojar sus manos en el, extrañada de que eso si lo pudiese tocar.

-has lo que quieras…-dijo perdiéndose tras los matorrales no queriendo presenciar la tonta escena que venia, no queriendo recordar…

Alguien se acercaba lo pudo escuchar debido a las hojas que se movían pero no era ningún youkai pues la presencia demoniaca no se sentía. Una joven de al menos unos diecisiete años apareció tras los arboles, cabello castaño y ojos de un hermoso color oliva, tenia unas vestimentas muy refinadas, sin duda era una princesa. Vio como la joven sonrió al ver el pequeño rio y rápidamente dejo de un lado sus sandalias, quitándose dos enormes capas de su vestimenta, quedando en una yukata color crema, la joven suspiro por su logro y se sentó en la orilla para sumergir sus pies en el agua y así poder refrescarse de tan caluroso día.

Kagome reconoció a la chica, era la misma que había rescatado Inu Taisho de aquella aldea, la misma pequeña hime humana, obviamente no tan pequeña ahora. Al final si se había quedado bajo la protección del padre de Inuyasha como lo dijo, cuantos años había pasado desde aquel evento? probablemente unos cuatro o al menos eso fue lo que calculo la azabache que observaba detalladamente a la joven. La castaña sumergió sus manos en el agua para poder sacar un poco y mojarse su blanco rostro. Una presencia maligna se acercaba, Kagome la reconoció pero lo que mas le causo impresión es ver como la chica también la había sentido y en vez de alarmarse una sonrisa se formo en sus finos labios. Un mas joven Sesshoumaru salía detrás de los matorrales, su apariencia no había cambiado en nada desde la imagen que recordaba cuando estaba discutiendo con su padre por la estancia de la humana en el castillo, lo único que diferenciaba a este antiguo Sesshoumaru del actual, era que el joven que tenia al frente no portaba armadura alguna, solo su peculiar traje blanco, este tenia trenzado su plateado cabello y ahora a diferencia de la imagen anterior algo extraño se notaba en sus ojos. La azabache se sorprendió un poco pero siguió observando la escena.

La castaña ni siquiera había volteado a ver el recién llegado, aun tenia plasmada la sonrisa en su rostro viendo el hermoso atardecer.

-esta vez tardaste mucho Sesshoumaru- dijo para luego voltearlo a ver con la misma sonrisa, el mencionado solo frunció el ceño.

-sabes que no puedes estar en los limites de este territorio, es peligroso.-dijo, ignorando la molesta sonrisa de la joven, que solo soltó un suspiro de resignación al oírlo.

-no estuve sola mucho tiempo además nadie se atrevería a atacarme, sabiendo que estoy bajo tu protección y la de Inu Taisho-sama.-dijo la joven tranquila mirando el anaranjado cielo.

-suenas muy confiada…-decía, sin ninguna alteración en su voz acercándose a la orilla, colocándose de pie junto a la castaña.-tenemos muchos enemigos, cualquier cosa que puedan hacer para molestarme lo harán- dijo para luego mirarla.- y tu solo les facilitas las cosas…-decía tratando de hacerle entender a la terca joven que estaba en peligro en ese lugar.

-eso quiere decir que… si me hicieran algo, ellos lo harían solo para molestarte?-pregunto juguetonamente la muchacha al entender lo que el Taiyoukai decía, el peli plata solo alzo una ceja mirando el comportamiento de la castaña, no había notado que eso fue lo que quiso decir con sus palabras, se maldijo por hablar demás.

-molestarnos...-aclaro el Inugami incluyendo a su padre, apartando su mirada de los insistentes y juguetones ojos oliva,

-yo confió en ti, se que siempre llegaras a tiempo para salvarme Sesshoumaru…-decía fijando su vista en la misma dirección que el Taiyoukai hacia el cielo.

-¿por qué estas tan segura….?-decía sin apartar la vista del vacío.

-solo lo se…-respondió, la joven volteándolo a ver.- se que nunca dejaras que algo me suceda…-

-no, mientras estés en este lugar…-respondió, sin querer aun corresponderle la mirada a la castaña, esta sonrió al oír eso…

-¿y fuera de aquí..?- pregunto tranquila, fijando su vista en el demonio.

-cuando decidas marcharte dejaras de ser mi responsabilidad, te cuidaras a ti misma…-respondió fríamente volteándola a ver.

-aun así… creo que siempre estarás cuando este en peligro…-decía con dedicándole una sonrisa, respuesta que hizo que el Taiyoukai levantara una ceja por la seguridad de la chica.-además no creo que quiera irme algún día de acá…-respondió mirando tristemente al rio.

-tal vez ahora no… pero pronto querrás hacer y tener una familia como la de cualquier otro humano y ese día te querrás ir para conseguirlo.-explico sereno, el peli plata mirando la copa de los arboles, sintiendo algo que no sabia interpretar ante tal posibilidad.

-pues entonces no quiero tener una familia si eso me aleja de ustedes… quiero estar siempre a tu lado Sesshoumaru, hasta que muera…- dijo la castaña mirándolo con los ojos vidriosos, no le gustaba la idea de pensar en dicha posibilidad. Hubo un largo silencio, el Taiyoukai estaba en el fondo tranquilo con la respuesta de la muchacha pero no sabia porqué le gustaba tanto haber oído eso.

-No digas tonterías mujer…- contesto al rato, mientras una casi imperceptible sonrisa se formaba en su rostro, la chica también se calmo al oírlo pues eso significaba que a el no le había molestado su comentario y que probablemente no tenia ningún problema con que así fuera. Sonrió, estaba feliz…

-regresemos al castillo…-dijo mientras daba media vuelta para alejarse.

-Hai!-dijo animosamente la castaña, secando las pocas lagrimas que habían escapado de sus ojos, se levanto con tanta prisa que resbalo, estaba a punto de caer en el agua cuando un par de brazos evitaron su caída. Sesshoumaru había evitado que la joven se cayera, jalándola de uno de sus brazos y atrayéndola hacia si, provocando que chocara con su pecho. La joven alzo la vista, para buscar los ojos de Sesshoumaru, encontrándolos mirándola fijamente con un extraño brillo, la joven estaba hipnotizada con tan bello ser pero se asombro al sentir la tibia mano del Taiyoukai sobre su rostro, acariciando su mejilla, quitando algunos castaños cabellos que se habían desordenado por tan bruscos movimientos, el peli plata acerco su rostro hacia el de la joven, la cual esperaba un contacto que nunca llego.

-ten mas cuidado…- susurro a escasos centímetros de sus labios, se alejo para deshacer el contacto entre ellos.- termina de vestirte hay que regresar…-informo nuevamente con su usual tono de voz, mientras se alejaba pero no mucho para que la humana lo alcanzara.

-s..si…-alcanzo a tartamudear la chica que solo había quedado mas confundía de lo que estaba pero feliz. Se apresuro a recoger las otras capas de su Kimono que había dejado tirada junto a sus sandalias y camino rápidamente por la dirección el la que ya había desaparecido el peli plata.

Kagome, no lo podía creer, nada de lo que estaba delante sus ojos podía ser real, bueno sabia que en realidad no lo era pues eran recuerdos pero nunca había visto a Sesshoumaru actuar así antes, simplemente era irreal, algo se estrujo en su interior ante esa escena, no podía identificar que era lo que estaba sintiendo pero estaba segura que ya lo había sentido antes, solo no recordaba porqué o no quería llegar a saber el porqué, rápidamente lo atribuyo a lo triste de la escena, no quería llegar a otras conclusiones, no otra vez. Solo pensaba en que era lo que le pudo haber sucedido al Taiyoukai para que cambiara. Miro a su alrededor, no encontrando la mirada ambarina del Inugami, cosa que agradeció pues no quería verlo en ese momento.

-fue mejor que se fuera...-decía la azabache para si misma, pues esa era un recuerdo muy privado, que probablemente fuera sido mas incomodo si el Inu estuviera ahí.-yo también debí haberme ido…-decía en un susurro, pensando que era mejor haberle hecho caso al peli plata y perderse en el bosque hasta que otro recuerdo se formara.

Todo a su alrededor se volvió a distorsionar, indicando que otra imagen aparecería ante ellos, era de noche y se encontraba en un bosque, Kagome reconoció a lo lejos el pequeño rio del recuerdo pasado, pero ahora a su alrededor solo había sangre y algunos arbole quemándose en el suelo estaban los cuerpos, de dos Kitsune, estaban muertos alguien los había asesinado.

-Los Señores están llegando!-escucho el grito de una Inuyoukai fiel sirviente de la familia, la miko la reconoció era Hiyori, obviamente un poco mas joven, en el rostro de la mujer se veía la preocupación.

Sesshoumaru e Inu Taisho llegaron al lugar donde estaban asesinados dos de sus sirvientes pero en el aire había otro olor a Sangre que ambos conocían.

-¿que paso aquí?-preguntó Inu Taisho mirando s a su leal sirviente.

-¿en donde esta Misaki?-pregunto demandante el Inugami menor al sentir el aroma de la sangre de ella.

-un grupo de humanos unidos a dos youkai leopardos los atacaron en los límites de las tierras.-respondió preocupada la Inu.

-¿que hacia Misaki en ese lugar? Les dije que mientras no estemos ella no podía pasear en los limites.-dijo Inu Taisho Tratando de mantener la calma, ya que su hijo estaba que asesinaba a la Inu.

-la señorita insistió, por eso fue acompañada por dos sirvientes señor. Luego fueron atacados y no pudieron defender a la joven y se la llevaron…- respondió la mujer azabache, mientras derramaba una lagrima, ella también le se había encariñado con la joven

.no es tu culpa…- contesto el Inu mayor, Sesshoumaru solo gruño y se fue siguiendo el rastro de sangre de Misaki.

El olor llego a su fin había dejándolo donde el aroma se hacia mas fuerte, no tardo en ver en inerte cuerpo de la chica.

-Misaki!- se acerco en un abrir y cerrar de ojos a ella, levantándola del frio y duro suelo, moviéndola un poco para ver si reaccionaba.-despierta…-dijo cerrando los ojos y apretándola hacia si mismo, podía sentir como los latidos de la castaña eran cada vez menos frecuentes, ella estaba muriendo y no podía hacer nada.

-Sesshoumaru viniste por mi…-dijo en un débil susurro la castaña, sorprendiendo al youkai de que aun pudiese hablar.

-Llegue tarde…-le responde, en ese momento su fríos ojos dejaron de serlo para volverse un mar de emociones.

-no lo hiciste, es mi culpa…-contesto, llevando a duras penas su temblorosa mano a la mejilla del Inu Youkai.

-no lo es…- le respondió, acomodándola en su brazos pegándola lo mas posible a su cuerpo ya que la castaña iba perdiendo su temperatura.

-quisiera haber tenido mas tiempo a tu lado…-dijo mientras una lagrima salía de sus ojos, una que nunca llego a su destino final pues fue secada por el, quien al escuchar eso solo agacho su cabeza cubriendo así lo que sus ojos mostraban… demasiada debilidad para el… no quería perderla y menos así…

-buscare a esos malditos y yo mismo acabare con ellos…- decía aun sin dejar ver la expresión de sus ojos

-no los odies… fueron muchos humanos como yo, los que hicieron esto, solo seguían ordenes de los youkais…- decía mientras acariciaba el rostro del albino.

-no los defiendas… ellos no son como tu, solo son unos malditos por hacerte esto….-respondió tensándose, al recordar como le habían arrebatado la vida a la joven. La chica sonrió al oírlo pues el no cambiaria nunca y ella no lo iba hacer desistir de que les arrancara la cabezas a quienes hicieron esto, de pronto sus ojos se fueron cerrando…-Misaki!.-la llamo el, la chica logro abrir un poco los ojos pero de verdad ya no aguantaba el cansancio su vida se estaba acabando.

-Te amo Sesshoumaru…-dijo, jalando el rostro del Inu hacia ella y poder darle un beso en los labios al menos, ese recuerdo se quería llevar, ya que el destino no les quiso dar mas tiempo a ella para poder enamorarlo como ella ya lo estaba de el desde que lo conoció.

Sesshoumaru, simplemente se quedo quieto, no sabiendo que hacer jamás se había esperado tal acto de la chica, en el fondo ansiaba el contacto pero no sabía porqué. El solo dejo que ella lo besara, beso que no duro mucho pues la joven ya estaba muriendo.

-No me olvides…- le dijo con su regalándole su ultimo aliento con esas palabras.

-nunca…- alcanzo a decir, pues su interior aun era un caos, lo le gustaba lo que estaba sintiendo era tristeza por la muerte de la chica y ahora estaba mesclado con algo más que no sabia reconocer. La castaña no alcanzo a escuchar pues su vida ya había escapado con sus últimas palabras.

La levanto suavemente, aun sabiendo que ella no podía sentir nada ahora. Voló rápidamente hacia donde estaba su padre con el resto de los sirvientes tenia la esperanza que la pudiera regresar a la vida con Tenseiga, seria lo único que le pediría a este. Inu Taisho lo vio llegar, como lo suponía la joven estaba muerta, el también se encargaría de hacerle pagar a los culpables por esto pero debía mantener la calma, por su hijo y por lo que suponía lo que venia a pedirle.

-Padre, Revívela...-dijo sin emoción alguna en sus voz, jamás dejaría que todas esas emociones que tenia por dentro se reflejaran en su voz y fuera descubierto. Inu Taisho a pesar de lo que ya la castaña le había contado algunos años atrás lo intento… tomo a Tenseiga y entrecerró sus ojos buscando a los mensajeros del inframundo, confirmando lo dicho por la joven, no veía a ninguno.

-No puedo…-contesto lo mas tranquilo que pudo, esperando que su hijo entendiera.

-porqué?- pregunto fríamente mirándolo, sospechaba que tal vez su padre no quería revivirla, pero el recordó que el también le tenia mucho aprecio a la castaña y por culpa de el y sus ordenes fue que el también la llego a querer.

-no puedo ver a ningún mensajero del inframundo.- no había tiempo de explicarla lo que el todavía no entendía bien, le sucedió igual como en el momento en el que trato de revivir a la familia de Misaki, no pudo hacer nada. Según le había dicho la joven, su padre y ella ya habían muerto antes, no al mismo tiempo pero si había ocurrido, fue por la ayuda de una vieja bruja la cual Inu Taisho jamás reconoció su nombre que las almas de ella y su padre regresaron. El lo sabia Tenseiga no podía devolverle la vida a alguien que ya había muerto pero aun no se lo había dicho a su hijo y este no era el momento.

-Sesshoumaru frunció el entrecejo, deposito suavemente el inerte cuerpo de la castaña en el suelo para que el resto se encargara de hacerle una tumba y se elevo por los aires, desapareciendo en una ráfaga de viento y luz. Buscaría a los culpables.

Kagome quedo completamente sin palabras, no podía creer lo que acababa de ver sus ojos, ese Sesshoumaru era tan distinto al que conoció años atrás, inclusive distinto al de ahora que estaba un poco cambiado, simplemente no parecía el. Jamás creyó que alguien pudiera amar a ese ser tan frio, solo la pequeña Rin que lo adoraba pero creyó que la niña era muy joven para conocer lo cruel que podía llegar hacer, igual sabia que el tampoco trataba a la pequeña como al resto de los humanos, es por eso que Rin le tenia mucho aprecio al peli plata. Nunca imagino que una humana se enamorara del Taiyoukai, parecía imposible sabiendo la repulsión que tiene hacia los humanos y mas que este correspondiera parecía aun mas ilógico. Pero así era, el la quería y parecía no haberse dado cuenta, lo vio en sus ojos cuando vio aquella mujer morir. Algo se estrujo en su interior al recordar eso, al recordar esa escena, lo conocía era dolor ¿porqué? Ella no lo sabia bien pero prefirió creer que fue por lo triste de esa historia y la impresión de ver al Taiyoukai tan diferente en esa época, ella sabia que a pesar de lo que vio estaba segura de que el en ese tiempo era el mismo Taiyoukai frio que conocía.

-´´o solo con ella era distinto…´´- pensaba, mientras esa verdad dejaba un amargo sabor en su boca, se reprocho por eso, pues aquella joven había sufrido mucho, solo quería estar al lado del Taiyoukai y la vida no le dio mucho tiempo ara seguir con su deseo.

-¿para que me muestran todo esto…?- preguntaba al viento, pues ella a pesar de ser solo una espectadora muchos de aquellos recuerdos le afectaron uno mas que otros, el hecho de no poder haber revertido nada de no lograr salvar a alguien la hacían sentir peor, ¿para que estaba ella en ese lugar? ¿Para que esas almas dejaron que se conectara mentalmente con el Taiyoukai? Algo querían decirle, eso es seguro pero no encontraba lógica a nada de lo que vio, la mayoría eran recuerdos muy personales de el que ella hubiese deseado jamás ver ¿entonces porqué se quedo ahí?, por tonta, porque el Inu se lo había advertido le dijo que se fuera, no tenia nada que hacer ahí.- ¿Como se supone que salga de aquí?- dijo nerviosa, la soledad la estaba empezando afectar, miro a su alrededor aun viendo los cuerpos inertes de la joven y el par de sirvientes, ya había pasado un buen rato y esa imagen no se había distorsionado, no venia otro recuerdo, lo cual en cierta forma agradeció pues ella no quería ver nada mas. Dio media vuelta y salió corriendo de ese lugar, quería salir no quería seguir ahí, no debía seguir en ese sitio, quería volver y alejarse de todo, terminar de ayudar al Taiyoukai y marcharse, ¿a donde? Aun no lo tenia claro, probablemente siguiera viajando o tal vez desistiera de la idea y regresara a la aldea, eso no importaba por ahora solo quería salir de allí, quería irse, corría pero solo veía arboles no se sentía ninguna presencia, siguió corriendo raspándose con algunas ramas debido a la poca visibilidad vio la tenue luz de la luna al final de su recorrido, por fin se había alejado lo suficiente pero no había logrado lo que quería salir de esos recuerdos. Llego al final de su recorrido, estaba nerviosa, no sabía porque, sentía tristeza tampoco lo entendía, sintió un dolor en sus brazos notando los raspones en estos, no eran grave pero si dolía.

-¿porque corres?- Kagome se sobresalto al escuchar la fría voz, creyó que tal vez el Taiyoukai si había conseguido salir de ahí y la había dejado sola, no, el se encontraba tranquilo mirando el cielo nocturno. El Inugami olio la desesperación de la miko, la tristeza de lejos, sabia que se había quedado en ese lugar viendo todo, ese no era su problema el, se lo advirtió, lo único que le molestaba era que esa humana estuviera observando esos recuerdos que el había enterrado hace muchos siglos, memorias que estaba seguro su padre se encargo de mostrarle, para que no olvidara todo el pasado, para que no la olvidara a ella, esa castaña de quien ridículamente se había encariñado, tonto a su parecer, pero todo fue culpa de su padre, si nunca la fuera llevado a vivir con ellos, si nunca la hubiera dejado bajo su protección eso no fuera pasado, ni ese ridículo recuerdo existiera. La respuesta de la miko llego tarde, pero lo logro sacar de sus pensamientos.

-no lo se…- decía mientras cerraba sus ojos intentando calmarse, tratando de controlar su agitada respiración, buscando fuerzas para mirar al demonio, ella sabia que el no le estaba prestando la mas mínima atención pero después de lo que vio, solo sentía vergüenza mirarlo. –Solo quiero salir de aquí….- dijo, el resplandor comenzó a salir de sus manos, ella no se había percatado aun pero el Inu si sintió la energía espiritual aumentando.

-¿porqué no lo hiciste antes?-cuestionó el peli plata enarcando una ceja, molesto ella era la salida y no lo sabia, la miko abrió los ojos sorprendida al escuchar esa pregunta pues no la entendía, miro la dirección donde el tenia su vista clavada, su mano estaba brillando, iba a decir algo pero la luz se extendió, cegándola por completo.

…******************…

Habían pasado varias horas, levantaban aproximadamente dos en el lomo de la Mononoke, gracias a que el aroma de Kagome seguía intacto pudieron rastrearla y casi llegar hasta donde estaba. La isla se veía a lo lejos estaban cada vez mas cerca, el hanyou se encontraba montado sobre Kirara al igual que sus dos compañeros, era la única forma de cruzar el mar y poder llegar a su destino.

-estamos cerca de una barrera, la puedo ver…- decía el hanyou concentrado mirando, pensando en que era lo mas seguro en esos momentos. El monje asintió pues el también la estaba viendo.

-Kirara baja la velocidad un poco…-pidió Sango, la Mononoke solo gruño en aprobación, reduciendo su velocidad.

-no parece que sea una barrera tan fuerte…-decía el monje observándola detenidamente.- es probable que no este funcionando.-

-aun así… hay que tener cuidado.- advirtió el hanyou serio, esperando llegar pronto al destino.

La enorme gata de dos colas lentamente se introdujo en la barrera, esta tampoco causo efecto alguno sobre ellos.

-la atravesamos sin ningún problema- decía el monje mas tranquilo.-en realidad no estaba funcionando como lo creíamos.-

-Rápido Kirara no hay que perder mucho tiempo, Kagome puede estar en peligro…- dijo el hanyou, la gata solo soltó un gruñido y descendió hasta las tierras.

Al tocar tierra el Hanyou se bajo rápidamente del lomo de la Mononoke para salir corriendo hacia el b bosque siguiendo el rastro de Kagome.

-bien… parece que ahora tenemos que seguirlo - decía el monje mientras una enorme gota corría su cuello, Kirara siguió el rastro del peli plata.

Una energía maligna se acercaba a el rápidamente, lo estaban siguiendo, debía darse prisa pues no quería perder su tiempo peleando, debía llegar a donde estaba Kagome lo mas rápido posible, pensó en Miroku y en Sango, ellos estarían en peligro si los dejaba atrás pues el youkai los atacaría a ellos.

-Maldición…-gruño, deteniéndose, prometió que no dejaría que ellos se involucraran en una pelea. El enemigo no tardo en llegar, dándole una patada, haciéndolo chocar con un roble, en menos de un segundo Inuyasha ya tenia una filosa hoja sobre su cuello.

-¿quien eres y que estas haciendo en las tierras de mi señor…?-cuestionó mientras ejercía mas presión en su filosa Katana, el sabia que todos debían estar atento pues con la aparición de Sesshoumaru la protección de la isla se había debilitado hasta casi desaparecer pero mientras el nuevo señor de las tierras no pudieran defenderla de todos los enemigos que quisieran invadir, ellos debían hacerlo, Inu Taisho así lo pidió.

-Grrr- gruño el hanyou, abriendo sus ojos para mirar a su atacante- que te hace creer que te lo diré…- dijo desafiante mirándolo a los ojos con una sonrisa. Para su sorpresa el joven lo soltó dejando que el hanyou cayera al suelo.-QUE DIAB…-

-eres el hijo del Inu Taisho-sama! Inuyasha, el hanyou…-dijo un tanto asombrado el joven de cabellera azul claro, ojos violetas y algunas marcas youkai que indicaba que era un Inu. Al peli plata aquella afirmación le molesto.

-veo que ya me conoces…-dice para posar su mano en Tessaiga preparándose para cualquier ataque.

-no voy a pelear con usted…-dijo refiriéndose a el con formalidad que creía debía tratar al hijo de su difunto amo.-soy Ryouku, un fiel servidor de su padre y su mano derecha…- respondió haciendo una ligera reverencia, el era uno de los pocos que se quedaron en esas tierras después que todos se enteraron que una humana llevaba en el vientre un hijo de su señor, una abominación para la mayoría que decidieron marcharse.

-Tsk… no es necesario que expliques, lo imagine….- decía el hanyou haciendo un desprecio no estaba acostumbrado a tanta formalidad y menos si venia de un youkai puro.-estoy buscando a Kagome…- soltó al fin recordando a lo que iba.

-¿a quien?- el joven youkai no conocía a nadie con ese nombre.

-Inuyasha!- Sango y Miroku alcanzaron al hanyou notando que estaba acompañado de un youkai desconocido, rápidamente Sango puso su mano en su Hiraikotsu dispuesta a atacar.

-no es necesario, no es un enemigo.-le informo el hanyou al recién llegado.

-¿sabes algo de Kagome?- le pregunta la taijiya ignorando la mirada del youkai sobre ella, no soltando su boomerang, ella no confiaba en ese sujeto.

-la humana…- dijo Ryouku sin ninguna expresión, al hanyou no le gusto como llamo a la miko pero se relajo.-ella esta al norte de las tierras.- decía algo obvio pues el hanyou ya la había detectado en esa dirección.

-¿que hace en ese lugar?- pregunto el monje, perdiendo cualquier desconfianza con aquel youkai que sabia solo protegía esas tierras.

-la bruja Makoto pidió que ella estuviera en ese lugar con ellos, están tratando de salvar el Joven Sesshoumaru, Tootosai y Myouga-sama también se encuentran ahí por petición de Makoto….- el no sabia mucho de los planes de la bruja pero fue ella quien quiso que todos los acompañaran en vez de encargarse ella misma de la situación. Inuyasha bufo al escuchar como se dirigían a Sesshoumaru.

-debo llegar pronto puede estar corriendo peligro…- dijo el hanyou.

-déjeme acompañarlo- se ofreció gentilmente el youkai.

-Feh! Como quieras..!-dijo para partir hacia el norte a buscar a Kagome, siendo seguido por el youkai y por Sango y Miroku quienes montaban a Kirara.

Abrió poco a poco sus ojos, aun estaba algo cegada por aquel resplandor, parpadeo varia veces hasta que logro ver los arboles a su alrededor, miro el cielo y ya era de noche, miro al Taiyoukai que tenia al frente, que aun seguía inconsciente sus manos seguían en aquel gran agujero ubicado en su pecho que parecía haberse cerrado bastante, también se había reducido la gran mancha negra alrededor de la herida, ahora se podía apreciar el pálido y fornido pecho del Peli plata, faltaba poco para poder revertir la maldición, luego cayo en cuenta, ya estaba en la superficie, habían logrado salir de aquel lugar de recuerdos, miro con alegría su alrededor, el oscuro lago y las almas saliendo, entrando y danzando sobre este. No sabía como habían logrado subir a la superficie después de estar en el oscuro fondo.

-usaste mucha energía espiritual sacerdotisa…- le dijo, respondiendo aquella incógnita de la miko.-encontraste la forma de salir de aquel mundo niña y trajiste a Sesshoumaru contigo.- ahora si Kagome no entendía bien.

-¿como que aquel mundo? De que esta hablando?…- cuestiono la azabache.

-el mundo de los muertos miko, no te perdiste en los recuerdos y lograste salir…-

-quiere decir que ¿yo estaba muerta?-

-no pero el casi estaba muerto, te conectaste a través de tus poderes con el, trayéndolo contigo de regreso.- aclara la bruja.- debo reconocer que no me equivoque al decir que tenias un gran poder espiritual, inigualable, al menos no al de ninguna miko de esta época- decía la bruja con una pequeña sonrisa. Kagome desvió su irada de la bruja al Inuyoukai, mirando la expresión serena que tenia, el seguía dormido.

-pero el aun no reacciona.- insistió la azabache quien no había visto un cambio en el.

-solo esta inconsciente, aprovecha eso para terminar de deshacer el conjuro niña, concéntrate y vuelve a usar tu poder como hace unos momentos.

-en realidad no recuerdo como lo hice…-decía un poco avergonzada, la miko solo alzo la ceja confundida.- pero lo intentare.- concluyo para concentrarse y hacer que el resplandor que estaba saliendo de sus manos se intensificara un poco mas…

Llegar a la parte norte fue fácil a pesar de lo extensas que eran esas tierras, gracias a su naturaleza youkai no fue problema alguno llegar en minutos allá. Detuvieron su carrera al ver una enorme Kekkai protegiendo el lago donde se encontraba Kagome.

-esto es…- balbuceaba el a hanyou, sin poder creer aun que aquella azabache fuera la causante de esa gran protección.

-este campo de energía, lo hizo la señorita Kagome.-dijo el monje tranquilo pero detallando tranquilamente la gran barrera frente a ellos.

-así que es una miko…-dijo el youkai peli azul acercándose viendo tal protección.-entonces será imposible entrar a buscarla hasta que ella no quite la Kekkai.-decía mientras lentamente se acercaba a la barrera y posaba un dedo en esta, notando como inmediatamente era repelido por el campo de energía.

-Maldición…- gruño el hanyou desesperado, un ruido lo distrajo.-¿que es eso?- pregunto a Ryouku que estaba a su lado.

-parece alguien dormido…- decía la taijiya al escuchar los claros ronquidos de alguien. El Inu movió varios arbustos, encontrando fuera de la barrera a dos de sus compañeros y a aquellos ancianos fieles amigos de su señor.

-son Totousai y Myouga.- dijo el monje sorprendido, el youkai solo los observo sin decir ni hacer nada. El monje se acerco a donde estaban y con la punta de su báculo comenzó a moverlos para ver si lograban despertar pero no funcionaba parecían estar profundamente dormidos.

-este olor…- dijo el youkai oliendo un poco el aire, el lo conocía era una especie de somnífero para demonios como ellos.

-Keh! Ancianos holgazanes…-dijo el hanyou exasperado al ver que los intentos de despertarlos de Miroku eran en vano.-yo me encargo de despertarlos…-dijo acercándose y dándole un coscorrón a Tootosai provocando un inmenso chichón pero logro que aquel anciano reaccionara…

-eh? ¿Que sucede..?-el anciano había perdido completamente noción del tiempo y en donde estaba.

-te quedaste dormido anciano..!- reprocho el hanyou molesto al ver la cara de desorientado típica del herrero.

-¿enserio?- cuestiono, rascando su cabeza.- ah… si ya lo recuerdo…-

-a ellos los durmieron-decía el youkai notando como el aire olía levemente a aquel potente somnífero.

-uummm…?- volteo a ver al recién llegado, reconociéndolo de inmediato.- Ryouku, es bueno volver a verte…-decía el herrero, el hanyou bufo pues el anciano seguro ya había olvidado el tema que estaban hablando.

-lo mismo digo Toutousai-sama-respondió con una ligera reverencia.

-¿porque tanto escandalo?- pregunto la pulga saltando al hombro del herrero.- van hacer que me sangren los oídos.-decía el pequeño youkai, masajeando su cabeza.

-Keh! era la única forma de despertarte pulga holgazana…- dio el peli plata haciendo un desprecio.

-al parecer el efecto de es planta esta dejando de hacer efecto…- dio el peli azul, yendo en dirección donde estaban los otros dos youkais compañeros de el, viendo como estos comenzaban a removerse, despertando poco a poco.

-¿que fue lo que sucedió?- pregunto la youkai azabache poniéndose de pie.

-Makoto los durmió a todos…- respondió el youkai.

-¿porqué lo habrá hecho cuestiono?- el otro azabache, sacudiendo sus vestimentas.

-no lo sabremos hasta que la miko quite esta barrera…-dio Ryouku, señalando la casi imperceptible Kekkai. Inuyasha gruño, debía hacer algo rápido, Kagome podía estar en peligro todo era muy sospechoso.

-KAGOME!- grito el hanyou golpeando con Tessaiga, el campo de energía, siendo tontamente repelido con fuerzas por el campo, ni siquiera su Akai Yaiba ( Tessaiga que rompe campos de energía) era capaz de hacer algo contra aquella barrera.

-pero si es…- dio la youkai mayor viendo al joven que inútilmente golpeaba la barrera con su colmillo, ella conocía esa espada no habían dos iguales y si el la tenia, era obvio que se trataba del otro hijo de su señor.-el hijo de Inu Taisho-sama!- dijo asombrada, viendo el gran parecido que tenia a su difunto padre.

-si es Inuyasha…-le confirmo, Ryouku, mirando como el mencionado era repelido innumerables veces por la Kekkai de la sacerdotisa.

-KAGOME QUITA ESTO!- grito desesperado el hanyou, que claramente veía la espalda de la bruja, sabiendo que Kagome estaba ahí, su olor lo indicaba.

-es inútil amo Inuyasha…- dijo Myouga desde lejos, no era un suicida para estar tan cerca de el hanyou en ese estado.-ella no la escuchara hasta que la barrera desaparezca- aclaro la pulga.

-¿esa es Kagome?- la bruja se había rodado lo suficiente, dejando a la vista de todos a el par que estaba en el lago. Sango quien no podía reconocer bien a su amiga debido a la distancia. Atrajo inmediatamente la atención de todos, sobre todo el hanyou.

-y ese es…- terminó de decir el monje no creyendo bien l que veía, el hanyou como el resto dirigieron su mirada a aquellos que no habían visto, gracias a que la bruja estaba al frente de ellos impidiendo ver quienes se encontraban.

-SESSHOUMARU!- ahora si estaba alterado por completo no podía creer lo que veía, los únicos impresionados eran el hanyou, Miroku y Sango, el resto sabia perfectamente lo que hacia la oven ahí. Inuyasha comenzó nuevamente a atacar el campo de energía, como si esta vez fuera a romperse.

-es inútil joven Inuyasha no lograra hacer nada…-decía la youkai mayor, tomando por sorpresa al hanyou por la forma tan formal que lo llamo aquella desconocida.

-esa tonta que hace ahí, Sesshoumaru la puede matar en cualquier momento…- dice el peli plata apretando los puños, haciendo caso a la youkai, guardando su espada, tenia razón el no conseguiría nada pero esa escena le molestaba demasiado.

-al parecer también esta ayudando a curar a Sesshoumaru- intervino Totousai.

-es cierto, esta usando sus poderes espirituales. Dijo la taijiya acercándose mas, al igual que todos observando el pequeño resplandor rosa que Salía de sus manos. Inuyasha solo se quedo mirando y esperando al igual que el resto que esto terminara pronto.

La azabache cerro sus ojos, buscando mas concentración, que al parecer no conseguiría viendo al youkai que tenia al frente que aun estaba inconsciente pero su respiración se había vuelto lenta de nuevo, eso quería decir que ya no estaba grave y que no faltaba mucho para terminar de deshacer el conjuro. Logro concentrarse completamente, controlando al cien su poder, expulsando una cantidad mayor de poder a el orificio en el pecho del peli plata no la suficiente para purificarlo pero sabia que si estuviera despierto esto le fuera quemado a tal punto de que seguro acabaría con su vida.

-¡!- Kagome se sobresalto al sentir como era sujetada fuertemente de su muñeca, tratando de alearla, abrió rápidamente los ojos, no veía muy bien debía a que el resplandor no se lo permitía pero escucho un gran gruñido que resonó por todo el bosque, la presión en su muñeca aumento, haciéndola gemir de dolor, entonces fue que vio aquellos ojos rojos, Sesshoumaru había reaccionado y ahora estaba gruñendo por el dolor que provocaba esa gran cantidad de energía pura, el se estaba transformando y la estaba atacando.-Suéltame!- grito deshaciéndose del agarre, no podía continuar con su labor de quitar el conjuro, no con el Taiyoukai en ese estado, tenia miedo, los ojos de Sesshoumaru la estaban aterrando tanto como cuando Inuyasha se transformaba, debía alearse rápido de el, antes de que muriera.

Al otro lado de la barrera todos escucharon claramente aquel gruido seguido por el grito de la miko, estaban preocupados observando todo, desde el otro lado.

-KAGOME!- nervioso el hanyou, la miko podía morir delante sus ojos en ese preciso momento y el no podía hacer nada.-CORRE! ALEATE DE EL!- gritaban en vano el ambarino, mientras todo temían por la vida de la joven.- Maldito Sesshoumaru…-dijo cayendo de rodillas, apretando hasta sangrar sus manos, mirando como la miko trataba de salir del agua, de salvar su vida.

-tienes que continuar revirtiendo la maldición, falta poco para deshacerla si no sigues el morirá…-decia la bruja a la orilla del lago mirando como la miko intentaba huir aunque esa palabras captaron su atención, haciendo que se descuidara por un momento.

-¿que esta diciendo? No puedo seguir, Sesshoumaru me asesinara si me acerco!-dio molesta la miko ¿que quería la bruja que ella muriese? Después del ataque creo que dudaba si quería salvarlo, ahora lo único que quería salvar era a sí misma. En su descuido, el Taiyoukai la alcanzo, sujetándola del brazo, apretándolo hasta hacerla gritar, la jalo, quedando la azabache al frente de el, sin piedad enterró sus garras en sus hombros, haciendo que gritara nuevamente de dolor.

-escucha Kagome, debes continuar, Sesshoumaru esta fuera de control en estos momentos, el que esta atacando es su youkai interno que se sintió amenazado por tu poder, el no es consciente de lo que hace, debes terminar de revertir el conjuro pronto!- pidió la bruja, viendo como la azabache estaba tratando de soportar el dolor, abrió un poco sus ojos mirando a la bruja, escuchando atentamente lo que había dicho y respondiendo con un pequeño asentimiento.

Fijo su vista nuevamente en aquellos ojos rojos que la miraban lascivamente, poco a poco levanto fue levantando sus brazos para dirigirlo al lugar donde provenía el conjuro, en su pecho, debía terminar pronto, antes que muriera. El siguiente acto del peli plata la sorprendió, el la había jalado de sus hombros hacia si, haciendo que chocara con su pecho, el siguiente acto la atemorizo, el Inugami tenia su rostro peligrosamente cerca de la zona entre su cuello y hombro, ella se asusto el la iba a matar.

-Sesshoumaru…- alcanzo a decir en un débil susurro el dolor de las garras enterradas en ella y el temor al mirar como el peli plata dejaba al la vista sus colmillos acercándose a su cuello, moriría, debía darse prisa si quería sobrevivir. Se concentro lo mejor que pudo expulsando nuevamente una gran cantidad de energía pura en el orificio de su pecho, el resplandor fue tan grande que cegó a todos los espectadores sin saber lo que ocurría allí dentro. Sintió cono los colmillos del Inugami rozaban su cuello y lentamente ejercían mas presión en estos, haciendo que comenzara a rasgar la blanca piel del cuello de Kagome

-no lo puedo creer…- decía Totousai al igual que resto estaba sorprendido, el susto de que la chica muriera se había esfumado al ver lo que el Taiyoukai haría…

-NO KAGOME!- grito el hanyou, no podía creer lo que el desgraciado de su hermano haría el la…iba a marcar…

Continuara…

No me asesinen… Hahahaha se los deje hasta esa parte para que no esperaran mas, pronto subiré el próximo capitulo, esta vez si voy a tratar de subirlo pronto, ya que con este me descuide un poco y los días no estuvieron a mi favor… Hahaha agradezco muchos sus comentarios, realmente me asombre al ver tantos para este capitulo, así como nuevos lectores que siempre son bienvenidos, espero que sigamos así ya que sus a través de ellos me dan animo para continuar…gracias especialmente a: Roxii C, Akane Love, Lovuuu 15, Marlene Vasquez, Sayuri1707, Sami Kiryuu, Sasunaka Doki, 2Yeliz2, CataaaBrintrup, Grace, Orkidea16, Rosedrama, Aomelamasbonita y Haruma1907. Gracias por dear sus reviews! Nos leeremos pronto… ah y tranquilas después de este capitulo ya abra mas acción con la pareja…

Sayonara!