ACLARACIONES: los pensamientos están entre comillas (´´´´)

los diálogos entre guiones ( - )

cambio de escena: puntos y asteriscos (...****...)

DECLAIMER: como saben ni Inuyasha ni ninguno de sus personajes me pertenece, son creaciones de Rumiko Takahashi.

UNA NUEVA AVENTURA Y UN NUEVO AMOR

LA MARCA

Entre las montañas la claridad comenzaba a asomarse en el cielo anunciando que pronto amanecería, dejando atrás aquella tenue luz nocturna que alumbraba a la elegante figura que se encontraba volando. Sus magulladas ropas y su larga cabellera eran empujadas hacia atrás por la brisa que chocaba contra él, no es que fuera volando muy rápido pero esa noche el viento estaba fuerte y el contacto rudo con este era inevitable, la temperatura baja no ayudaba mucho, no es que al él le molestara pues cosas como el frio y el viento eran irrelevantes para él, gracias a su condición de Taiyoukai nada de esto le molestaba pero sabía que aquella mujer Humana que llevaba dormida en sus brazos podría incomodarle eso.

Giró su vista hacia abajo mirando el rostro inconsciente de la sacerdotisa, detallando por primera vez aquella pálida piel que, aunque un poco manchada de suciedad por la batalla, alumbraba casi tanto como la de él, bajó su vista hasta su pecho verificando que este hiciera su movimiento característico, ella estaba respirando, lento, pero lo hacía, agudizó su audición para escuchar el suave latido del corazón de la miko, ella solo permanecía inconsciente debido al cansancio. Aparentemente no moriría...

Inconscientemente subió un poco su vista hasta su cuello buscando algo que gracias a que su traje de sacerdotisa se había soltado un poco dejaba a la vista, allí se encontraba bajo algunos mechones azabaches pero aun visible aquella marca que él había hecho en ella, lo que al principio parecía una sangrienta mordida ahora se encontraba cicatrizada gracias a los beneficios que le otorgaba su sangre a ella, él podía apreciar con total claridad dos franjas purpuras como las que el poseía de nacimiento, estas están ligeramente curvadas hacia abajo similar a dos cuartos menguantes colocados con gracias uno sobre otro sin que estos se juntaran. Aspiró profundamente para sentir sin mucha dificultad aquel nuevo aroma de la humana, aquella extraña mezcla de olores que brotaba de ella sin dificultad, como si ella fuera nacida con esa esencia...

Todo esto causaba molestia en él, era el gran Sesshoumaru, señor de las tierras del Oeste, un Gran Taiyoukai, un gran guerrero al que todos Temían, su mera presencia hacia temblar a cualquiera que osara enfrentarlo, él era alguien que jamás en su vida fuera marcado a una hembra y no es que no sintiera atracción del género femenino sino que él nunca fuera creído que alguien estuviera realmente apta para ser llamada su compañera, para tener esa clase de título, para portar su marca y mucho menos que existiera alguien que mereciera compartir sangre con él, es que ni siquiera La youkai más fuerte lo fuera tentado hacer algo así y no es que fuera conocido a una hembra que estuviera a su nivel pero su Orgullo jamás se lo permitiría, Su nombre y su fama no podía mancharse con alguien inferior a él. pero ¿Dónde estaba su orgullo ahora? se preguntaba, probablemente se había ido al mismo infierno... ahora su vida había dado un vuelco y lo que él creía correcto se había esfumado, se había quedado allí en el fondo del inframundo cuando su demonio interno decidió tomar de compañera a una humana o tal vez se había quedado en aquel lago donde había compartido sangre con ella... dejó soltar un gruñido de molestia al recordar eso, como es que él el demonio más temido había terminado en una situación similar a la de su padre, al que tanto le reprochó.

No... su situación no se parecía en nada, su Padre se enamoró de una simple humana por la que termino de perder su vida, por escogerla a ella es que decidió no curar su maldición por ella y por el Hanyou que acaba de dar a luz, la prueba más clara de porque la unión de un demonio y un humano era indebida, ya que daba resultado la creación de seres que serían repudiados por ambas especies, seres que sufrirían el rechazo de por vida, no encajarían en ningún lugar.

No... pero él no era como su padre, sí, él marcó como suya a una humana pero porque él perdió el control fue porque su youkai interno al sentir el peligro de aquella que portaba su sangre decidió hacer lo único que podía mantenerla con vida, el nunca pierde el control pero esta vez los deseos de su bestia fueron tan fuertes que el no pudo controlarse y odiaba no poder controlarlo, controlar esa nueva necesidad de mantenerla viva, esa humana se había vuelto una debilidad para él, tanto como la pequeña Rin, la necesidad de protegerla la encontraba parecida a la que tenía con la niña pero la vulnerabilidad que tenía con la pequeña si lo aceptaba, era consciente de ello, en cambio con la miko él nunca tuvo la opción de escogerla, de elegir protegerla pero ya todo estaba hecho aun sin su voluntad, aquella humana que llevaba consigo era su debilidad, sabía que su youkai interno de ahora en adelante jamás dejara que algo le pase y por ende él tampoco, pues no es algo que pueda controlar no es algo de lo que pueda deshacerse.

El cuerpo que llevaba en sus brazos comenzaba a temblar, sacándolo de sus pensamientos haciendo que mirara otra vez a la humana con él, observando como esta se encontraba tiritando debido al frio. La rodeó con su estola buscando proporcionarle más calor pues como sabia los humanos eran muy débiles y podrían morir con cosas tan simples como el frio. No... él no podía darse el lujo de tener otra debilidad, pero irremediablemente y para pesar de él ya la tenía. la Sacerdotisa dejo de tiritar y entonces Sesshoumaru sacó su mirada de ella para posarla en el horizonte nuevamente, ya estaban cerca del castillo.

La claridad comenzaba a darle en el rostro, podía sentir el viento golpeando su cara se sentía como pequeñas cuchillas sobre su piel que la estaban molestando, al menos daba gracias de sentir su cuerpo caliente, rodeado con algo tan suave que la hacía no querer abrir los ojos, no querer despertar probablemente aún estaba soñando y prefería quedarse así, seguir dormida, habían cosas que ella no quería enfrentar en ese momento cosas que le causaban vergüenza el solo hecho de recordar.

-Humana...- esa voz la sobresaltó, reconoció al dueño de esta, sin necesidad de abrir sus ojos, ella no estaba en un sueño como creía, estaba de vuelta a la realidad y con la persona que le avergonzaba ver. El Taiyoukai ya se había dado cuenta del cambio en la miko, había notado cuando esta despertó y no entendía porque se rehusaba a abrir sus ojos, había visto como sus mejillas por un momento se habían teñido de un rosa fuerte, le pareció muy extraño y creyó que tal vez ella podría estar enfermando.

Ella Abrió sus ojos encontrándose con aquel gélido mar dorados que la observaban, su rostro estaba sereno como siempre no veía un signo de que estuviera molesto, su semblante era el acostumbrado y la mirada que posaba sobre ella volvía a ser de indiferencia.

-Se-Sesshoumaru… estas bien- dijo con un poco de nervios, era más una afirmación que pregunta. sintió tranquilidad y vergüenza al verlo. - ¿Que me sucedió? -se animó a preguntar, siendo evidente que ella se encontraba volando con el Taiyoukai, cosa que hizo que se sonrojara ante la cercanía. por lo visto ya habían logrado salir del inframundo. Había un brillo en sus ojos apenas se abrieron que el Taiyoukai pudo percibir, muy similar al que había visto unas horas atrás.

-Te desmayaste...- le dijo, Kagome se sorprendió un poco pues ¿en qué momento había quedado inconsciente? ¿en qué momento se volvió una carga para ellos? mientras tanto sin que la miko lo notara él estaba detallando el comportamiento de la humana, la notaba un poco nerviosa y no entendía el por qué, pero al parecer ella estaba en buen estado después de todo.

- ¿A dónde vamos? – preguntó, un tanto confundida, al no saber exactamente que hacía en los brazos del Taiyoukai.

-A las tierras del Oeste- respondió desviando su mirada de la marrana, sintiendo una sensación extraña al dejar de verlos. dio un ligero gruñido para alejar las ideas de su cabeza. Kagome alcanzó a escuchar el gruñido que la peli plata soltó, pero creyó que tal vez su pregunta no le había agradado, así que prefirió no preguntar por qué el viaje para allá.

- ¿Dónde está el resto? - preguntó la miko recordando que la última imagen que vio fue la espalda del Hanyou cuando este iba a usar a Tessa IgA para salir.

-Vienen tras Nosotros- Respondió sintiendo desde que se alejó del campo las presencias de Roku y Hatsoriu quienes podrían haberlo alcanzado en cualquier momento, pero no lo habían hecho, habían mantenido cierta distancia de él. Un poco más atrás podía sentir que su medio hermano venia junto al youkai lobo y los dos humanos.

Kagome inclinó un poco su cabeza hacia su izquierda, mirando por encima del hombro del Taiyoukai a ver si lograba ver a alguien, pero atrás de ellos no venía nadie y ella no podía sentir nada. Sesshoumaru silenciosamente había expandido su youki evitando que Kagome sintiera presencia alguna.

-ese sonido... -dijo la Azabache captando la atención de Sesshoumaru que no había sentido nada.

-Aves del paraíso- dijo el Inu mientras de un momento a otro se vieron rodeados por una docena de estas.

Kagome instintivamente movió una mano a su espalda tratando de agarrar una de sus fechas recordando que no las tenía con ella y lo que era peor ni siquiera sabían donde estaban, ella se encontraba desarmada y sin poder ayudar a Taiyoukai, no es que el estuviera necesitando su ayuda pero no le gustaba sentirse inútil ni una carga, obviamente interfería con la movilidad del peli plata pues él la tenía sujeta con sus brazos, una posición que hasta ahora notaba muy incómoda para el Ana.

-No te muevas- le ordenó a la azabache mientras ponía el peso del cuerpo de la humana en un solo brazo y en su estola, liberando el otro brazo y de inmediato se notó un resplandor verde en la punta de sus garras, apareciendo el verduzco látigo el cual con una sola agitada ya había partido en dos a cuatro aves. Hizo un rápido movimiento para esquivar a una de las aves y volvió a agitar su látigo acabando con el resto de ellas. cayendo los pedazos al suelo.

- ¡Cuidado! - alcanzó a decir Kagome observando como venía por detrás de ellos un ave para atacarlos. ella solo cerró sus ojos.

Sesshoumaru no alcanzó a reaccionar cuando una luz azul los había envuelto y se había extendido hasta alcanzar al ave que venía a atacarlos, calcinándola por completo. Kagome al darse cuenta de que el Ana no iba a alcanzar a reaccionar hizo una barrera protegiéndolos.

- ¿Qué haces? -Le pregunto con una ceja curvada. A él no le gustaba sentirse protegido menos por una humana.

-El ave... ya estaba detrás tuyo así que yo trate de hacer una barrera...- respondió un poco incomoda por la mirada de enojo que le daba el Taiyoukai. – y funciono! – esto último lo dijo orgullosa.

-No era necesario Humana...- soltó con desprecio, la azabache pudo sentir su ira en sus palabras,

-lo sé...-dijo quitando su vista del rostro del Ana y posándola en la nada, en un punto se sintió mal al sentir el rechazo de él. -Deben tener su nido cerca. -dijo cambiando un poco el tema. -ya nos habían atacado antes a esta misma altura. - agregó recordando la vez que habían sido atacados, probablemente el Inu no lo recordara pues estuvo inconsciente para saberlo.

-Han- sin responderle nada a la miko miro de reojo el sitio donde habían venido las aves. -Ya estamos llegando. - advirtió el peliplata sobresaltando a la azabache.

- ¿Eh? - alcanzó a soltar mientras el peliplata comenzaba a defender a una gran velocidad, Kagome olvido el enojo con el Taiyoukai y por instinto se aferró a sus ropas enterrando la cara en su pecho. - ¡Me vas a hacer morir! - grito la azabache aferrándose aún más al Taiyoukai, este la miraba de reojo confundido por el escándalo de la miko, pero hizo caso omiso y siguió descendiendo a la misma velocidad...

Aterrizó sobre un terreno rocoso, las olas con su vaivén chocaban con fuerza sobre las piedras más grandes que rodeaban la orilla de la isla, de inmediato sintió como unas presencias se acercaban a gran velocidad hacia ellos, y otras ya pronto descenderían del cielo. el Peliplata soltó a la miko haciendo que esta se colocara de pie, notando que su cuerpo sin dudas había recobrado fuerzas. entre los arboles apareció la imagen de una mujer Youkai madura que los recién llegados identificaron de una vez.

-Sesshoumaru- sama Ha regresado. - decía la youkai azabache haciendo una pequeña reverencia, fijando se vista en la miko junto a él. - Mi hijo...- dijo fijando su vista de nuevo en su señor, ella estaba preocupada al ver que solo ellos dos habían vuelto.

-Historia-kun está bien Hiyori san- le respondió la azabache con una pequeña sonrisa haciendo que la youkai diera un ligero respiro de alivio. entonces un olor llego a sus fosas nasales haciéndole caer la Katana que llevaba en la mano, miró a la miko y no pudo ocultar su sorpresa al sentir ese nuevo olor que Expedia la humana. "No es posible..." pensó. sin poder creer lo que su desarrollado olfato percibía.

-Ya están por llegar. - anunció el peliplata, estrechando sus ojos, ya se había percatado de la actitud de la Youkai, sabía de donde provenía aquel asombro y le molestaba que fuera tan obvia. ella se sobresaltó al escuchar la fría voz de su señor, lo miro como buscando que este le confirmara o le corrigiera si ese aroma que estaba percibiendo era real, tal vez estuviera equivocada. Kagome miro confundida a la youkai, extrañándose del cambio de actitud de esta, era como si algo malo fuera pasado, algo de lo cual ella no se había percatado.

-No es de tu Incumbencia Hiyori- sentenció el Taiyoukai haciendo que esta callara lo que sea que fuera a decir con respecto a eso, no tenía por qué dar explicaciones y mucho menos a sus sirvientes. el rostro de la youkai volvía a su estado de antes, haciendo que esta omitiera cualquier cosa con respecto al tema, sin embargo, no dejaba de sorprenderse... se agachó para tomar su Katana y amarrarla de nuevo a su traje.

Un enorme perro azul descendió de los cielos justo en la orilla donde estaban los que recién habían llegado, seguido por un dragón de dos cabezas, la gran bestia comenzaba a disminuir su tamaño y adoptando su forma humanoide en cuestión de segundos. Un elegante Inu youkai peli azul terminó por tocar el rocoso suelo al igual que aquel dragón de dos cabezas que llevaba consigo aun azabache.

-Ryouku san, Historia kun- mencionó la miko observando a los recién llegados.

-Me complace ver que se encuentra bien Kagome-sama- le respondió la peli azul con una sonrisa pícara y un honorifico que dejo un poco confundida. Sesshoumaru frunció el ceño ante la evidente burla. El azabache montado sobre el lomo del dragón permaneció callado, todavía no terminaba de aceptar la situación, todo lo ocurrido le dejaba un sabor amargo en la boca.

-Historia! - grito la Youkai al ver a su hijo con su ahora abierto y unas vendas en su cuerpo, se aproximó a él mientras este bajaba con sumo cuidado del Dragon. - ¿Que te sucedió? -pregunto preocupada.

-Me descuidé un poco en la batalla, pero estoy bien. - le respondió dedicándole una ligera sonrisa para tranquilizar la youkai mayor.

-Hiyori...-llamó el Taiyoukai, haciendo que esta dejara de inspeccionar el cuerpo de su hijo para fijar su vista en su señor. - Llévate a la miko contigo a una de las habitaciones. - le ordenó, mientras esta asentía y se acercaba lento a la azabache, quien retrocedió unos pasos un poco sorprendida porque no entendía que quería el peliplata.

- P-pero por qué? - pregunto nerviosa aun retrocediendo al acercamiento de la youkai, sin entender muy bien la actitud de todos en especial la de peliplata quien ante la pregunta la fulminó con la mirada, dándole a entender que su pregunta estaba demás.

-Dale comida y cambia sus ropas. - le dijo a la youkai, quitando la vista de la miko haciendo que esta ante la petición que había hecho el Taiyoukai a Hiyori se tranquilizara un poco y parara de retroceder. Sesshoumaru sentía la presencia de su hermano como ya se aproximaba a ellos, eso le molestaba, él no estaba del mejor humor para lidiar con su medio hermano en este momento, aunque sabía que la venia por la miko cosa que le causaba más molestia aun, por eso pidió que se la llevaran - Voy a buscar a la Bruja Makoto. - dijo mirando a la humana esta vez, la cual no entendía que tenía que ver la bruja ahora con el peliplata.

-Vamos miko...- dudo un momento. - Kagome-sama- corrigió la youkai, para referirse a esa humana antes los ojos de todos merecía ser llamada con respeto ella era su señora.

-Solo Kagome, Hiyori por favor. no es necesa...-

-Lo siento Kagome- sama no puedo llamarla de otra forma. - le interrumpió la youkai, Tomándola por la mano y jalándola un poco para indicarle que debía seguirla.

-Solo acostúmbrese Kagome- sama a ser llamada con el debido respeto que su posición amerita. - le dijo el Peli azul con una sonrisa.

- ¿Eh? ¿de que estas hablando Ryouku? - preguntaba sin entender muy bien mientras una cómica expresión de nervio se colocaba su rostro, este le iba a responder con mucho "gusto" cuando fue interrumpido por una dura voz.

-Ah- Uhm- llamó al peliplata al dragón de dos cabezas haciendo que este inmediatamente se posara al lado de la miko entendiendo la orden en silencio que le había dado su señor. -Llegaran más rápido. - le dijo a Hiyori haciendo que esta asintiera y captara el mensaje del Taiyoukai, debían llegar rápido al castillo.

-Permítame ayudarla a subir Kagome-sama- le decía a la sacerdotisa quien ya estaba subiendo al Dragon.

-No es necesario Hiyori-sama. - le contesto con una sonrisa mientras le hacia un ademán con la mano. La youkai asintió y tomó de las riendas al dragón y se perdieron entre los arboles a gran velocidad.

-Ryouku- llamó a la peli azul, mientras lo miraba. -Quédate aquí esperando a que llegue el inútil de Inuyasha y su grupo, evita que molesten a la humana. -

-Sesshoumaru... Entiendo que quieras protegerla, pero no es necesario que la alejes de las únicas personas que tiene para entablar una conversación- decía de manera irónica sin borrar su sonrisa del rostro, el Taiyoukai lo fulminó con la mirada. - No la puedes alejar de ellos para siempre-

-No Me malinterpretes Ryouku, la Humana no permanecerá en estas tierras se ira con ellos después de que la bruja Makoto la vea. - le decía mientras lo miraba de reojo, ya listo para marcharse. - Mientras tú, evitaras que la vean. - ordenó comenzándose a elevar mientras trataba de sentir en el amplio terreno la presencia de la bruja.

-Que Muchacho tan terco...- decía Ryouku poniendo una mano en su cabeza. - Se niega a aceptar las cosas... a quien quiere engañar? - decía mientras miraba a Historia que seguía mirando donde la miko había desaparecido. - Como si se pudiera alejar de ella...- decía mientras soltaba una pequeña risa, esperando ser acompañado por la del joven a su lado, pero este parecía estar disgustado.

-HEY! Hatsoriu- llamó al azabache que se encontraba distraído según él.

- ¿Para qué quiere que la señorita Kagome la vea Makoto? Esa bruja no debería estar cerca de la sacerdotisa otra vez, no es de confiar. - le decía el azabache sin mirarlo, su mirada seguía perdida allí en los arboles donde había desaparecido la miko.

-Sesshoumaru esta consciente de todo eso, No es algo que te deba preocupar no es así? - le dijo la peli azul mirando a su compañero notando su extraña preocupación.

- ¿por qué no debería preocuparme? La señorita ha sido buena con todos, Sobre todo con Sesshoumaru que parece odiarla más de lo debido aún después de que ella ayudó a salvarlo. - decía recordando la última vez que el peliplata había atacado a la joven en el bosque, sin duda se le había ido la mano. - por eso temo que Sesshoumaru insista en buscar a Makoto para que revise a la señorita Kagome, conociendo el odio que le tiene no vaya a ser hacer que le pida que le haga algo malo a Kagome, para librarse de lo que hizo. - decía mirando serio a la peli azul. - como si ella fuera la culpable de que él la marcara. -

-pues sí, que la marcara se venía venir, después de que intercambiaron sangre ellos quedaron de cierto modo condenados a estar unidos. - decía mirando en la misma dirección que el azabache. - solo bastó que Sesshoumaru sintiera que Kagome estuviera en peligro de morir para que su bestia interna decidiera marcarla. De otra forma dudo mucho que él hiciera tal cosa. - culminó mirando a su compañero notando como había captado la atención del joven. -En realidad no sabemos que ocurrió en el inframundo que fue lo que detonó que Sesshoumaru reaccionara así...-

-cargaba a colmillo sagrado con ella ¿si lo notaste? - solo obtuvo un asentimiento por parte de la peli azul. -Sesshoumaru se la tuvo que haber dado para que Tenseiga la protegiera. -

- ¿Así tuvo que haber sido, aun crees que Sesshoumaru busca a Makoto para que le haga daño a la sacerdotisa? - decía mientras dejaba escapar un bufido. -creo que si él fuera querido deshacerse de Kagome tuvo más de una oportunidad para hacerlo. -

-tal vez... aun así no confió en la bruja. gracias a ella es que Kagome...-dudo un momento en decir lo que quería.

-Esta unida a Sesshoumaru. - interrumpió Ryouku mientras veía como el rostro del joven se tornaba molesto, no contra él, sino por su comentario. - es cierto, ella fue la culpable, pero Ahora las cosas son así, y tu deberías aceptarlo, por lo menos referirte a ella con respeto al menos delante de Sesshoumaru para evitar problemas. - le aconsejo ganando una mirada de sorpresa. - No seas tan obvio Hatsoriu. - culmino con una risa.

-Yo la respeto, Ella es Mi amiga. - le soltó con molestia el azabache, ya se había puesto en evidencia de lo que comenzaba a sentir por la sacerdotisa.

-Pero ella ahora es de Sesshoumaru. - le recordó la peli azul.

-Él no la quiere. -

-No por eso deja de ser suya. - le contestó tratando de hacerlo entrar en razón.

-Él va a dejar que se vaya, entonces volverá hacer libre. - le dijo el azabache mientras Ryouku enarcaba una ceja de incredulidad. - Cuando la deje ir yo la acompañare. -

-Y tu acaso le creíste a Sesshoumaru? - preguntó con burla. - El tal vez no acepte aun lo que hizo, pero por más que quiera jamás se va a poder alejar de ella no totalmente. ella es la mujer que lleva su marca y su sangre. Él no lo va a controlar. -dijo ganándose se una mirada molesta del azabache. - dejarías tu hogar de toda la vida para irte con ella? una mujer que ya está marcada- preguntó incrédulo. su compañero solo desvió su mirada de él.

-Sesshoumaru no es Inu Taisho sama... yo le servía a él y si me he quedado es siéndole fiel a su memoria ayudando a proteger su legado y también por mi madre. Ahora que ya está su hijo, no es necesario que me quede aquí sirviéndole a Sesshoumaru. - dijo con amargura, evidentemente no le caía bien el pèliplata.

Ryouku dio un suspiro de resignación ante lo dicho por su compañero, él nunca le había tenido aprecio a Sesshoumaru, por su actitud, por lo diferente que era de su padre y ahora tenía un nuevo motivo una mujer.

-Creo que no eres el único, tienes competencia. - dijo sintiendo como aquellas presencias comenzaban a aterrizar. el azabache arrugo su nariz sintiendo a los recién llegados.

- ¿Donde esta Kagome? - preguntó el Hanyou sobresaltado.

-Se encuentra descansando. - le contesto el ambarino azabache, mientras el Hanyou entrecerraba sus ojos en desconfianza.

-Vinimos por ella. – dijo el lobo acercándose a ellos con un semblante serio.

-Creo que en este momento no va a poder ser. - dijo Ryouku con un tono más amistoso que el de los presentes, tratando de aplacar los ánimos. - Ella llego muy agotada aquí, Sesshoumaru pidió que la dejaran descansar en el castillo hasta que despertara. - mintió, pero él tenía que cumplir con su orden y hacer que ellos desistieran de su idea de ver a la miko al menos no por los momentos.

- Entonces iremos a buscarla, ella no tiene por qué estar aquí, con nosotros se recuperará mejor. - dijo el Hanyou mirando fijamente a ese par de ojos que parecían ocultarle algo.

-La señorita Kagome se encuentra bien Ryouku- sama? - preguntó el monje tratando de ser más Cortez que sus acompañantes.

-Si monje, ella solo está cansada y Sesshoumaru pidió que se le dejara descansar antes de dejarla ir. -

-Y quien es Sesshoumaru para decidir eso? - decía la taijiya un poco alterada al notar que probablemente no los dejarían ver a la azabache hoy. - ella es nuestra amiga, vive con nosotros. -

-Tal vez vivía...- dijo Hatsoriu sabiendo que la miko estaba ya sola antes de llegar a las tierras del Oeste. la azabache arrugó su ceño, molesta, alzo su mano hasta su boomerang el cual llevaba con ella. lista para atacar si debían avanzar hasta Kagome a la fuerza.

-Cálmate exterminadora. -dijo Ryouku con voz seria observando como la situación se volvía cada vez más tensa. -Porque simplemente no puedes dejar que tu amiga despierte para que ella se vaya con ustedes. ¿Tienes prisa? -

-No tenemos apuro, pero no ella no tiene por qué estar un minuto más en estas tierras, no confiamos en ustedes...- soltó el joven lobo, contestando por Sango.

-Nosotros nunca le hemos hecho ni le haremos daño a la miko, no sé por qué tu preocupación Lobo. - le respondió la peli azul.

-Quien nos asegura que de verdad dejaran ir a Kagome con nosotros? - preguntó el Hanyou ganándose la mirada ahora seria de la peli azul.

-Ya Sesshoumaru lo ha ordenado, apenas la sacerdotisa despierte dejarla ir si ella quiere. - le contesto. el Hanyou entrecerró sus ojos en desconfianza hacia esas palabras

- ¿por qué la dejaría ir? - preguntó el lobo.

- ¿y por qué no lo haría? -

-porque ella es suya ahora. - sentenció el lobo, haciendo que una punzada de dolor apareciera en el pecho del Hanyou al recordar eso.

-si ustedes conocen a Sesshoumaru tanto como yo deberían saber que eso no es motivo para que la miko que quede en este lugar ni cerca de él, por lo que tengo entendido no fue algo que el haya querido, así que no entiendo su preocupación. -contestó la peli azul cruzándose de brazos y mirando a todo el grupo. -si lo dudan cuando ella despierte pueden ir a buscarla. -

- ¿y por qué no ahora? - preguntó el lobo enarcando una ceja. - iremos hasta donde esta y esperaremos a que despierte.

-no tienen permitido entrar al castillo. - le intervino el azabache colocándose frente al lobo de forma altanera, le comenzaba a fastidiar la insistencia de este. Kouga no retrocedió ni le quitó la vista de encima no se dejaría intimidar.

-es verdad. - dijo la peli azul suavizando su voz, colocando una mano sobre el hombro de Hatsoriu para que este se calmara. haciendo que las facciones de todos los presentes se relajaran un poco - pero la sacerdotisa pronto despertará y entonces se podrán marchar, pueden esperarla aquí sin ningún problema. -

-Creo que debemos respetar lo que dice Ryouku. - decía el monje dándole una pequeña palmada al Hanyou captando su atención. - nosotros estamos de visitantes en las tierras de Sesshoumaru, es él quien decide. - continuaba el monje sonriendo un poco para calmar la tensión.

-pero ¿y Kagome? - preguntaba la Taijiya entrecortada al ver como su esposo parecía estar de acuerdo con quienes tenían a su amiga.

-No te preocupes Sango, ellos ya prometieron que nos la dejaría llevar cuando despertase, además. - continuo. - la señorita Kagome ha pasado por mucho a Inuyasha le consta. - decía mirando al Hanyou. -es normal que se está tomando su tiempo 'para despertar, quien sabe de cuando no descansaba bien. - Sango suavizo su mirada ante esas palabras pues ahí si Miroku tenía razón, su amiga ya había pasado por mucho lo menos que ellos debían hacer era por lo menos dejarla descansar. Asintió mostrando que estaba de acuerdo en esperarla ahí.

-Ken! como ustedes quieran. Fuera por mí ya la fuera ido a buscar para irnos de aquí sin tener que verle la cara al idiota de Sesshoumaru. - decía mientras se ponía de espalda a ellos y se dejaba caer sentado con sus piernas y brazos cruzados. Kouga por su parte al ver la resignación del Hanyou no dijo nada más, sin embargo, no dejaba de mirar a ambos Inuyoukais, no confiaba mucho en ellos, parecían ocultarles algo.

Un imponente figura volaba con gracia sobre la espesura del bosque, a pesar de su velocidad sus agiles sentidos lo hacían esquivar sin dificultad alguna los árboles y ramas que se encontraban en su camino, además él ya se conocía todo este terreno lo recorrió innumerables veces siendo más joven, claro, debía admitir que los arboles eran aún mucho más grandes a lo que recuerda tan altos que apenas y se colaban rayos de sol entre ellos.

Podía sentir la presencia de la bruja, ya muy cerca, no tuvo que buscarla mucho pues ella parecía querer ser encontrada también, como si supiera desde mucho antes que el pisara sus tierras que él la buscaría, dejo soltar un gruñido ante aquella suposición, el hecho de creer que Makoto ya sabía lo que pasaría le dejaba un amargo sabor. Ella se encontraba justo ahí, en aquel lugar donde empezó todo, aquel lugar que el preferiría no volver a pisar, ese donde fue condenado a estar unido a una humana, aquel lago de las almas que tanto odiaba.

-Makoto. - llamo a la anciana youkai que se encontraba mirando al lago parecía no haber sentido su presencia, pero Sesshoumaru sabía que no era así ella ya lo había sentido.

-Sesshoumaru has vuelto. - dijo girando un poco su vista hacia atrás. sonriendo un poco - veo que lograste acabar con Ratsuyuko. - termino por girarse poniéndose de frente al youkai viendo como esta tenía el ceño fruncido parecía molesto.

-Dudo que eso sea algo que te importe. - dijo cortante sin creer en la sonrisa de la anciana.

-Pero que dices? - dijo la bruja mirándolo aun con ligera sonrisa. - si sabes que yo soy una fiel sirviente a tu familia, sino me importara tu bienestar cachorro no fuera movido ni una mano para ayudarte. -

- ¿Por qué permitiste eso? - le preguntó agravando su mirada la sabia que ella tenía conocimiento de lo que le estaba hablando.

- ¿Qué cosa joven lord? - preguntó la bruja sin entender "bien" a que se refería.

-Sabes muy bien de que hablo - dijo mientras dejaba escapar un poco de su youki, advirtiendo a la bruja que dejara el juego. - la sangre. - la vieja youkai entreabrió un poco su boca dejando escapar un sonido de sorpresa, cuando de inmediato volvió a poner su rostro sereno.

-Te refieres a la unión de sangres que hiciste con aquella joven sacerdotisa. - soltó una pequeña risa, cosa que hizo enfurecer más al youkai. - ¿cómo podría impedirlo? - preguntó volviendo a un tono serio, al ver que el peliplata en cualquier momento no dudaría en atacarla. -cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, ya el intercambio estaba hecho. -

-Mientes. - acusó

-No Joven, no miento de notar que eso iba a ocurrir...- fue interrumpida.

-no habrías hecho nada. - sentencio el Inu, mientras fruncía su ceño. la anciana lo miro y dudo en contestar.

- Tal vez...- respondió haciendo molestar más al Taiyoukai. -Ella te estaba salvando la vida de haberla interrumpido tu no estuvieras frente a mí en este momento. -

-Hubiera preferido no estar aquí, si era mi momento de morir. - le dijo mientras la miraba.

-pero ella no Quería que tu murieras, por eso se arriesgó aun sabiendo que tu no lo agradecerías y probablemente la matarías. - decía la anciana tomando asiento en uno tronco que se encontraba en el lugar. Sesshoumaru desvió su mirada de la bruja fijándola en el lago del cual pequeñas luces brotaban. Por más que le costara aceptar era verdad la humana había vuelto a arriesgar su vida por él y él no había sido muy agradecido con ella, no es como si él se lo fuera pedido, pero ella igual lo había hecho.

-Se que la marcaste Sesshoumaru. - le dijo captando la atención de este. - Pude sentir su olor desde que pisaron las tierras. - el peliplata estrechó ligeramente sus ojos. - no te culpo, ella es una sacerdotisa muy poderosa, tenía siglos sin conocer una así. -

-Yo no quise marcarla. - le dijo con su tono frio.

-Lo sé. - contesto mientras sus arrugados labios formaban una pequeña sonrisa. -Dime Sesshoumaru ¿por qué vienes hacia mí? ¿que necesitas? si crees que yo se revertir lo que hiciste, este equivocado muchacho. hasta donde yo sé no hay forma de revertirlo-

-Eso ya lo sé...-

- al menos que...- hizo una pausa, observando como el peliplata parecía interesado en lo que diría. - Tu decidas terminar con su vida. eso es lo único que te pudiera desligar de la Humana ir contra tus propios intentos de mantenerla viva y acabar con su vida. -

- Que beneficios le da a la humana mi sangre? - pregunto desviando su mirada de la bruja, ignorando su sugerencia, cambiando un poco el tema.

-era eso...- soltó un soplido la bruja. -es diferente en todos. Puede tener una larga vida como la tuya, probablemente no envejecerá o lo hará al mismo tiempo que tú por ser su compañero, sanación Rápida. - decía mientras rodaba sus ojos y se rascaba con su índice el mentón tratando de recordar más. - aunque su cuerpo seguirá siendo frágil. pero tengo la certeza de que eso ya lo sabes. - miro fijo al Taiyoukai. - a estas alturas los cambios que te dije ya los tuvo que haber tenido, por lo que debes estar consciente de ello, no creo que adquiera nada más. -

-Ella pudo hacer despertar a Tenseiga, Una espada que tenía tiempo sin servir. -le dijo haciendo captar su atención.

- ya veo... No sé mucho sobre las espadas, pero tu sangre tuvo mucho que ver, eso y tus sentimientos. -

-a que te refieres.? -

-Tus sentimientos de querer protegerla también creo que influyeron mucho. - el Inu la fulminó unos segundos con su mirada. - dime Sesshoumaru has tenido algún cambio aparte del emocional. - le preguntó, el peliplata sintió esas palabras con cierta Ironía, él no tenía ningún cambio emocional, el seguía siendo él y sus ideales los mismos.

-Su energía sagrada no me hace daño. - contestó, tratando de controlarse pues necesitaba la información. haciendo que a la anciana se la abrieran los ojos por la impresión.

-Esa Jovencita es una sacerdotisa única. - dijo aun con la sorpresa es sus ojos. - Ella te ha hecho más fuerte Sesshoumaru, con su poder te ha vuelto tolerante al poder espiritual. -

-entonces no solo seré inmune a su poder...-

-Lo serás a toda energía sagrada. - le respondió, haciendo que este relajara su facción, él se había convertido sin querer en un ser casi inmortal, un demonio sin ninguna debilidad ante los poderes espirituales.

- Después de todo, mezclarte con la sacerdotisa no fue nada malo para ti Sesshoumaru. -le dijo con un poco de sorna en sus palabras, haciendo que el peliplata volviera a su semblante frio.

-Necesito que la veas. - ordenó el Taiyoukai.

- Para mí será un placer ver a esa joven otra vez. - dijo mientras el Inuyoukai daba media vuelta para volver al castillo y esta se apresuraba a seguirlo. -La Nueva Señora del Oeste. - dijo con una sonrisa, mientras veía como el Taiyoukai se elevaba.

Se encontraba caminando por un pasillo amplio muy agradable a su vista pues en ambos lados y a lo largo del recorrido había unas ventanas que a pesar de estar a la misma altura que la copa de los arboles con frutos dejaban entrar toda aquella claridad del exterior, dándole una vista hermosa al lugar, seguían caminando por aquella alfombra elegante que parecía guiar a una de las habitaciones, ella no había estado en esta parte del castillo, eso era seguro. La Youkai con cabellos azabaches caminaba junto a ella o más bien la llevaba con su brazo alrededor del de ella, Kagome trataba de seguirle el apresurado paso a Hiyori quien prácticamente la arrastraba con ella, sabía que no era su intención, era solo que Hiyori no estaba acostumbrada a tratar con humanos, en realidad la youkai estaba caminando a su paso normal y no se percataba de que el caminar humano es más lento y torpe que el de ellos.

Al final del pasillo se dejaba ver una enorme puerta de doble entrada la madera más fina a su parecer, y con gravados teñidos un marrón más oscuro que el de la madera que le daba un toque más hermoso a la puerta, era evidente que se trataba de una habitación principal. Hiyori empujó despacio una de las puertas se notaba que eran pesadas.

-Adelante Kagome-sama - le dijo la youkai mayor, haciéndole una pequeña reverencia, apartando su cuerpo de la entrada dejando a la vista el hermoso cuarto.

Kagome asintió y dio unos pasos adentrándose a la habitación, sorprendiéndose no solo por lo grande que era sino por lo que había adentro. enormes ventanales semi cubiertas por elegantes cortinas de sedas las cuales se encontraban recogidas para que la luz iluminara el lugar, una de ellas abierta dejando entrar la agradable brisa de afuera, una enorme cama con sabanas blanca y cobertor color vino, muchas almohadas y una gran cabecera, a los lados dos pequeño mesones, sobre el piso de madera había una gran alfombra que combinaban con los colores de la cama, en realidad todo lo que había en la habitación parecía estar arreglado para que combinara, colgando del techo un enorme candelabro de cristal, el cual tenía velas apagadas en él, y bajo de esta unos detalles que guindaban y sonaban cada vez que el viento entraba. En realidad, jamás pensó que vería cosas tan "modernas" en el Sengoku, todo lo que había le recordaba a su época, ella jamás había visto camas como estas aquí, sabia la gente normal dormía en modestos futones e incluso hasta la realeza humana de esta época lo hacían. Claro ella nunca había conocido un castillo de un Taiyoukai como Sesshoumaru, el pertenecía a una de las cuatro familias más poderosas de Youkai que había, sin embargo, jamás creyó que estas cosas existieran y mucho menos que no parecieran nada primitivas más bien estaban bien acabadas.

- Kagome-sama - llamó la youkai, sacando de su ensoñación a la joven - Su baño está listo, le recomiendo meterse ahora antes de que el agua se enfrié. -

- ¿uh? - fijo su vista en la bañera de metal al lado de la youkai, no se había percatado si esta estaba allí cuando entro a la habitación. - ¿un baño? - preguntó aun sin caer en cuenta de lo que le decían.

-Si Señora - afirmó la youkai rodando hacia ella un espejo grande que había en la habitación logrando que la miko se viera en él. - creo que lo necesita-

-AY POR DIOS! - gritó la joven azabache viéndose por primera vez en mucho tiempo en un espejo, siempre veía su reflejo en el agua, pero hacia cuanto no se acercaba a un lago? -COMO ES QUE HE ANDADO POR AHI DE ESTA FORMA Y NADIE ME HA DICHO NADA!- Exclamaba mirándose al espejo, no es que ella fuera vanidosa o que tuviera o se creyera modelo de esas que antes podía ver en las portadas de revistas, no se sentía perfecta pero como mujer no lo gustaba andar sucia ni mal presentable por ahí, era cierto que el Sengoku había hecho su personalidad más sencilla puesto que aquí no usaba maquillajes que de vez en cuando usaba en su época y no se hacía ningún peinado extraordinario, solo le gustaba pasar desapercibida entre la juventud, una joven más, al menos eso era lo que ella prefería ser en esa época. No por eso andaría por ahí como si se fuera revolcado en charcos de lodo y sangre.

-no la quise ofender Kagome- sama, además su aspecto es entendible pues viene de una batalla. - le decía la youkai mientras una gota de sudor bajaba por su frente, le hacia un ademan con la mano para que no se preocupara.

-" Sesshoumaru siempre me estuvo viendo de esta forma..."- pensó mientras maldecía internamente por ser tan descuidada. -" y yo lo besé así como estoy!" - recordó mientras su cara se teñía de un rojo fuerte por la vergüenza de solo imaginar que durante la cercanía que tuvo con el peliplata ella tuviera ese aspecto tan desagradable, -" y ese estúpido youkai con su perfecta cara."- se dijo así misma sabiendo que a pesar de que el Inuyoukai había tenido la peor parte de la batalla, su rostro ni su cabello tenían rastro alguno de suciedad, solo algunas magulladuras en su ropa pero ella era una TOTAL DESASTRE. Se comenzaba a preguntar si tal vez hasta ella oliera mal, no se sentía ningún olor desagradable, pero estaba segura de que olía mal, solo que tal vez su nariz se acostumbró al mal olor o tal vez había perdido el olfato en la batalla.

- Kagome- sama -la volvió a llamar la youkai siendo espectadora de los repentinos cambios de ánimo de la humana, lo cual le causó extrañeza pues no sabía muy bien que le sucedía. - retire su ropa, el agua se va a enfriar. - logró captar la atención de la chica.

-eh? si... disculpa Hiyori-sama - le respondió con cortesía, mientras quitaba el nudo de su traje de sacerdotisa, notando a colmillo sagrado aun con ella, Sesshoumaru no se la había quitado a pesar de que ellos ya no estaban en el inframundo y que ella ya no dependía de la espada, no le dio mucha importancia y la dejo con sumo cuidado en el suelo mientras comenzaba a dejar caer sus piezas de ropa, quedando solamente en su yukata, dudando un poco en retirarla pues la youkai aun seguía frente a ella esperando que se metiera al agua.

-No se preocupe, puede terminar de desvestirse, yo la voy a ayudar con su baño. - le dijo la youkai.

- no es necesario. - respondió la miko con una sonrisa nerviosa y agitando de lado a lado sus manos, ella podía bañarse sola, no necesitaba ayuda, además el hecho de que una persona desconocida la bañara no era algo normal para ella. la youkai enarco una ceja sin entender muy bien a la humana.

-al menos permítame ayudarle a lavar su cabello. - le insistió

-está bien...-le respondió la joven azabache con un suspiro de resignación al ver que la youkai no le iba a permitir bañarse sola.

dio unos pasos acercándose a la bañera, termino de dejar caer la prenda que la cubría y metió la punta de su dedo pulgar del pie en el agua, tocándola por instinto notando como esta estaba agradablemente tibia, hundió el pie hasta el fondo y seguidamente metió el otro, se agacho dejándose caer sentada en la bañera mientras el agua la cubría hasta el cuello.

-ahí por fin un baño. - dijo la miko, echando su cabeza hacia atrás permitiendo mojar todo su pelo, sentí como el agua tibia comenzaba a relajar cada musculo de su cuerpo, probablemente tenía tiempo sin tomar un baño como este.

-Tome- le dijo la Youkai con su mano extendida y en ella una esponja, con algo cremoso esparcido en ella, primera vez que lo veía en esa época, era como una especie de barra de jabón. -Frótela por su cuerpo. - le sugirió. la joven asintió tomando la esponja mientras la Youkai se disponía a verter unos líquidos en el agua.

- Q-que es eso? - preguntó con tono inseguro.

-Son esencias Kagome-sama, limpiaran su cuerpo y le dejaran un agradable olor. -le respondió mientras terminaba de verter el ultimo poquito de líquido del frasco.

Kagome suspiro relajada, aflojo sus hombros y hundió la esponja en el agua para luego disponerse a pasarla por cada centímetro de su cuerpo, realmente se sentía primitiva, ella quien venia del futuro cuestionando a una youkai de cientos de años sobre productos de higiene, como si ella no los conociera, la verdad es que nunca había escuchado hablar a alguien de eso por lo que ya su mente se había acostumbrado a vivir sin algunas cosas. pasaba con fuerza la esponja por su cuerpo, podía sentir que la mugre se había incrustado por sus poros, quería deshacerse de la suciedad, probablemente no iba a tener otro buen baño como este en mucho tiempo así que debía aprovechar. dejo caer su cabeza hacia atrás mientras Hiyori tomaba su larga cabellera azabache y se disponía a verter un poco más de esencia en este para restregarlo dejando caer la suciedad de este en una vasija mientras de otra sacaba agua limpia para usarla en el cabello de la joven, la youkai repitió el proceso un par de veces más asegurándose que quedara limpio.

-Listo señora, su cabello ya está limpio. - le dijo sacando un poco el exceso de agua de este.

-Hiyori...- llamo La joven a la youkai haciendo que esta fijara su vista en ella. - No me llames señora, No lo soy, el hecho de que Sesshoumaru y yo hayamos accidentalmente compartido sangre no nos hace ser nada, por lo que no tienes motivo para llamarme con tanta formalidad. ¿Solo dime Kagome sí? - culmino la miko fijando su achocolatada mirada en ella.

-" ella no lo sabe..."- pensó la youkai con asombro, dudando al mismo tiempo de responder, por lo que prefirió mantenerse en silencio.

-Bueno... creo que ya es hora de salir. - dijo la joven para posteriormente hundirse por completo en el agua quitando de su cuerpo todo rastro de espuma que había.

Hiyori la miro detenidamente notando como la humana ya tenía varios segundos bajo el agua, comenzó a preocuparse y apresuro su mano al agua, pero antes de que esta tocara la superficie del agua, varias burbujas comenzaban a aparecer, como resultado del aire expulsado por la miko bajo el agua, de pronto una cabellera azabache salió del fondo, dejando a la vista a la humana quien agarró rápidamente una bocanada de aire.

- Es suficiente. - decía para ponerse de pie mientras tomaba su cabello con sus manos y lo colocaba a su lado izquierdo para estrujarlo y sacarle el exceso de agua, mientras lo hacía inconscientemente sus ojos se fijaron en el espejo que hacía rato atrás Hiyori había puesto delante de ella, miro notando una visible mancha que resaltaba en su blanca piel.

-creo que me falto limpiarme mejor aquí.- dijo mientras tomaba un poco de agua de la bañera entre sus manos y se la llevaba hasta su cuello, justo ahí donde estaba su "mancha", hizo un poco de presión y arrastró hacia abajo su mano esperando que fuera suficiente para quitar la suciedad pero solo sintió un ardor en el sitio que le hizo soltar un quejido de dolor, quito su mano para ver que ocurría notando que la insistente mancha seguía ahí. - Pero que es esto. - dijo acercándose aún más al espejo tanto como el borde de la bañera se lo permitió, parpadeo un par de veces, tratando de aclarar su vista, se inclinó un poco más al espejo logrando ver con mejor claridad su reflejo. Trató de contener un gemido de sorpresa, pero le fue imposible. -esto no puede ser cierto...- dijo con apenas audible voz mientras palpaba aquellas franjas muy parecida a dos cuartos menguantes, muy parecidas a aquellas marcas que poseía cierto Inuyoukai, eran el mismo color. entonces lo que pasó por su mente la dejó pálida.

Hiyori se encontraba mirándola, notando su cara de horror y sorpresa al ver aquella marca, ella no había sido consciente de aquella verdad que todos sabían, de aquella verdad que brotaba por sus poros y por sus pulmones en cada exhalación, era la única inocente de ello, pero ya no más, no era algo que se pudiera ocultar y estaba irremediablemente gravado en su cuerpo, era inevitable que ella no se enterara.

- Kagome-sama - la llamó la youkai, tratando de que ella saliera de ese shock, que le había provocado la noticia, pero la joven seguía mirándose al espejo con sus labios entreabiertos y en su cara plasmado el asombro parecía ni siquiera haberla escuchado. Hiyori se acercó lento hasta ella con un yukata limpia en sus manos.

- ¿Cuándo? - preguntó en un murmullo audible para la youkai, quien se detuvo sin saber muy bien que contestarle, pues ni ella sabía exactamente como ocurrió, solo sabía que la humana se había ido de las tierras del Oeste con una pseudo marca la cual estaba casi extinta y regresó marcada como la Señora del Oeste.

-Asumo que fue durante su batalla Kagome-sama, no tengo mucho conocimiento al respecto. - poniéndole la yukata sobre sus hombros cubriéndola de aquel viento frio que se comenzaba a colar por el ventanal.

-Pero en qué momento fue? - se preguntaba a sí misma, mientras por su mente recapitulaba rápidamente toda la batalla, no encontrando ningún recuerdo de cuando el Taiyoukai la había marcado, como ella podía haber olvidado algo así?, respiro profundo y entonces recordó que ella había perdido el conocimiento un par de veces mientras estaba en la batalla. - Tuvo que haber sido en ese momento. - murmuro para sí misma. - ¿Pero... Inuyasha no me dijo nada- dijo intuyendo que el Hanyou lo sabia y no le había comentado nada, lo que es más asombroso aun como lo había permitido? -Nadie me dijo nada. - dijo volviendo su vista hacia la youkai.

-Yo creí que usted ya lo sabía...- le respondió la Youkai.

¿El ojo de la joven le dio un tic ante la respuesta, era cierto como podía ella no saberlo? como podían todos asumir que ella no sabía que su cuerpo había sido marcado? el único que era consciente de que ella no sabía nada era Inuyasha y este no estaba aquí para darle respuestas. ¿Ella se había transformado en la "mujer" de un Inuyoukai que dice odiarla, lo más sorprendente es qué lo llevo hacer tal cosa? Tenía muchas dudas, pero no había nadie con ella capaz de respondérselas, las únicas dos personas que podían no estaban ahí.

-Señora...- la llamó Hiyori, la chica aún tenía la cara pálida, la noticia la había afectado o parecía simplemente no creerla. Kagome la volvió a mirar ahora entendiendo todo, el trato respetuoso, la atención, esta hermosa habitación, todo era porque ella estaba marcada, ella era de verdad la Señora, por eso la youkai insistía en llamarle así. -salga, el agua ya está demasiado fría. - le sugirió la youkai, Kagome cayó en cuenta de que era verdad cuando el helado viento entro por el ventanal, golpeándola y ayudando hacerla reaccionar, se terminó de cubrir con la Yukata y entonces se dispuso a salir.

-Hiyori discúlpame- le dijo a la youkai, sabiendo que ante la impresión su comportamiento no había sido el mejor con la mayor, ella no tenía que pagar los platos rotos de algo en lo que no tuvo nada que ver.

-No se preocupe Kagome-sama- le dijo mientras sus labios se deslizaban hacia los lados dedicándole una sonrisa. - Venga, le ayudaré a ponerse su Kimono- la tomó del brazo apartándola del espejo para evitar que siguiera pensando en la marca.

Hiyori abrió un enorme armario hecho de madera de roble, había mucho espacio en él y solo un par de trajes terriblemente familiares para la joven, junto a estos un bello Kimono azul rey con flores rojas, era evidente que este no estaba guardado allí hacía mucho, no como los trajes que estaban junto a él, este había sido traído recientemente y dispuesto para ser usado por ella, La youkai tomó entre sus manos la prenda que estaba perfectamente doblada y sin ninguna imperfección y la abrió mientras se acercaba a la joven. Kagome dejo que sus brazos se deslizaran bajo la prenda, poniéndosela y calzando perfecto con su cuerpo, la tela del kimono era gruesa hecha especialmente para los días de frio que ya estaban llegando.

-Hiyori-san - de quien es esta habitación? - preguntó un poco más calmada, la verdad es que tenía que evitar pensar en eso pues nadie la había dado al parecer mucha importancia al asunto de ella estuviera marcada, se sentía melodramática, después habría tiempo de hablar con el Taiyoukai.

-Aquí dormía el joven Sesshoumaru cuando aún era un cachorro, le encantaba esta habitación por sus ventanas. - le respondió, Kagome ya suponía esas respuestas por el par de trajes que estaban guardados en el armario, los trajes típicos del Inuyoukai. - después la Señora Irasue se lo llevó a vivir con ella cuando se separó del señor, así que desde entonces esta habitación ha estado sola.

-No creo que a Sesshoumaru le agrade que este aquí. -

-No se preocupe, esta habitación es suya ahora al señor Sesshoumaru le preparare la que era de su señor padre, usted si quiere puede mudarse a esa cuando esté preparada. -le dijo la Youkai, sin tomar en cuenta lo que esas palabras causaban en la miko.

-Preparada para qué? - pregunto con trémula voz. la Youkai la miró sin entender su nerviosismo ni su pregunta.

-Usted es su mujer, supongo que alguna vez tendrán que compartir la habitación. - le dijo de forma tan calmada como si eso fuera lo más normal del mundo, tal vez para ella lo era, pero para la joven él solo pensarlo hacia que sus mejillas se colorearan de un rojo fuerte.

-No creo que este en este castillo por mucho tiempo Hiyori- san. - le dijo la muchacha con un tono de resignación en sus palabras pues ella sabía que nada de esto era un compromiso verdadero.

-Esta lista Señora Kagome. - exclamó satisfecha mientras daba el ultimó toque con el cepillo al cabello de la joven. La joven iba a voltear para mirarse al espejo, pero el cuerpo de la youkai se interpuso evitando que se viera.

-siéntese, ya mando a traer su comida. - le dijo la youkai guiándola hasta la pequeña mesa estilo japonés que había en la habitación, la joven se arrodillo sobre el cojín que estaba junto a mesa y se dispuso a esperar. -YURA! - llamo Hiyori y de inmediato una youkai zorro abrió la puerta entrando con una bandeja de frutas y agua. en el centro una hermosa taza de arcilla en esta una crema de verduras, cuyo olor hizo rugir su estómago recordando que probablemente ya tenía casi un día sin comer.

Se le dejó todo en su mesa y Kagome se dispuso a comer, le dio el primer sorbo a la crema la cual para ella estaba increíblemente deliciosa, se apresuró a seguir comiendo, en realidad tenía mucha hambre. Bocado tras bocado dejaron aquella taza totalmente vacía, la azabache tomó un sorbo de agua y luego agarró una manzana de la bandeja la cual se dispuso a comer de inmediato.

Una prepotente presencia tras la puerta la hizo tragar fuerte aquel trozo de manzana que había mordido, sintió como le comenzaba a faltar el aire de repente, su palpito se aceleró y una gota cristalina de sudor se deslizó por su sien. Esa presencia tras la puerta ella la podía conocer donde fuera.

Finalmente, ambas puertas se abrieron dejando a la vista las dos presencias recién llegadas a la habitación, Hiyori se apresuró a ponerse delante de estas haciendo una ligera reverencia.

- Sesshoumaru-sama - dijo dándole la bienvenida al recién llegado, quien ignoro por completo a la Youkai mientras su mirada se fijaba al fondo de la habitación, justo ahí frente al ventanal donde se encontraba la mujer azabache, sentada al frente de una pequeña mesa, al parecer sus órdenes habían sido obedecidas, pues la humana se encontraba muy distinta a como el la había visto hacia unas horas, ya la habían aseado, puesto nueva ropa e incluso se encontraba comiendo o al menos lo estaba puesto que la humana parecía haber parado abruptamente de comer la fruta que sostenía en su mano, a Sesshoumaru le pareció ver por un momento que esta se le caería de las manos que temblaban, no entendía nada el comportamiento de la joven, busco su mirada encontrando una mirada que había visto muchas veces... Temor... pero también había algo de confusión en aquellos ojos y un brillo parecía estar haciéndole una pregunta silenciosa, algo que él no podía descifrar.

Otra fría brisa entro de golpe por el ventanal, el Inuyoukai aspiro ligeramente sintiendo las feromonas de la joven, quiso mirarla de nuevo y buscar por qué cuando su vista se desvió a aquella marca que antes no estaba visible y ahora apenas se notaba gracias a que el viento agito un poco sus cabellos, entonces lo entendió todo, de pronto parecía tan obvio el comportamiento de la humana.

Ella ya la había notado...

-Veo que te encuentras bien Joven Sacerdotisa. - dijo la anciana cortando el incómodo silencio que se había creado en la habitación. -Como es que era tu nombre? - le pregunto captando la atención de la miko, quien apartó su vista del Inu y la fijo en la anciana.

- Kagome, Makoto-Sama. - respondió, dejando la fruta a medio comer de nuevo en la bandeja, simplemente su apetito había desaparecido ya.

-Ah...Kagome... cierto. - dijo la anciana con una sonrisa. - te prometo que mi vieja memoria no lo va a volver olvidar Kagome-sama. - dijo acentuando el honorifico a propósito solo para molestar un poco al Inuyoukai. La azabache asintió desconfiando al sentir la burla en sus palabras. Otro silencio se volvió a instalar en la habitación.

-Hiyori, encárgate de tus otras tareas. - ordenó el Inuyoukai rompiendo el silencio.

-Si Señor...- la mujer acató la orden entendiendo que lo que fuera que fuese hablarse en ese lugar no era de interés de nadie más solo de aquellos que se habían quedado en la habitación.

Kagome sintió un poco de desesperación al ver a la Youkai alejarse pues con ella era de todos con quien se sentía segura en este momento no quería tener que cruzar palabra alguna con el peliplata.

-Dime Kagome... ¿cómo te has sentido? - pregunto la anciana acercándose lentamente a la humana.

-B-Bien...- respondió esta por inercia pues los nervios no la dejaban pensar con claridad. no sabía exactamente qué era lo que hacía Makoto con el Inu allí.

-Me alegra...- respondió la anciana con una pequeña sonrisa. -Bien Sesshoumaru- dijo volteándose hacia el Inu. - ¿qué era lo que te preocupaba? - le dijo enarcando una ceja. - es Obvio que la Joven está bien, ella misma lo confirmó.

Sesshoumaru le dedicó una de sus miradas fulminadoras, la cual la bruja ignoró.

-Makoto ¿qué sabes acerca de portales de tiempo? - la pregunta sorprendió tanto a la bruja como a la joven azabache que se encontraba en el lugar. - ¿Puedes hacer funcionar uno, aunque sea por un momento? - fue directo al grano, el no necesitaba que el portal se abriera permanentemente con que fuera unos minutos bastaba, lo suficiente para que la humana regresara a su casa. el trataría de cumplir la promesa que hizo.

-Sesshoumaru...- dijo por lo bajo la miko, sin poder creer lo que escuchaba, sentía alegría y confusión. ¿el de verdad la ayudaría a volver a su casa?

-Es un poco complicado, joven Sesshoumaru...- respondió, rascando su cabellera canosa. -tendríamos que saber que portal es y si puede ser reactivado o más complicado aun si al momento de activarlo va a trasladar a la persona a donde ella quiere.

-Pero es posible? - pregunto con seriedad.

Makoto dudo un momento en responder.

-Si, es posible... pero tendría que ver el lugar donde estuvo el portal alguna vez. - le respondió mirándolo con intriga. - ¿Para qué quieres volver al pasado Sesshoumaru, dejaste algo pendiente? o acaso pretendes reparar algún error? -le dijo mientras su mirada se fijaba en la sacerdotisa

-No quiero ir al pasado, necesito enviar a alguien 500 años hacia el futuro...- le respondió, ignorando las insinuaciones de la bruja. los ojos de la anciana se abriendo casi tanto como su boca por el asombro.

- ¿a quién? - pregunto con voz entrecortada.

-A ella...- dijo sin señalar a la miko, pero no era necesario pues la bruja sabía que era la humana.

-pero ¿por qué? -

-No es de tu Incumbencia- respondió, estrechando sus ojos.

-Para volver a mi casa Makoto-sama. - dijo colocándose de pie en un instante. - ¿podría usted ayudarme? - le pregunto mientras sus ojos suplicantes miraban la arrugada cara de Makoto quien aún parecía no entender nada.

-Tu...- dijo señalándola. - ¿vienes del futuro niña? -la joven asintió, aun esperando ansiosa la respuesta de la anciana.

-Siempre supe que eras diferente pues tu aura no se parece a la de ningún humano o youkai de este tiempo, pero...- hizo una pausa tratando de asimilar todo. - jamás imagine que habías venido del futuro. ¿cómo lo hiciste? ¿qué haces aquí? -

-Yo...- dijo dudando en que responder un segundo pues la historia era algo larga y confusa. - solo fui arrastrada a esta época a cumplir una misión desde un portal que se abrió en el templo de mi casa. -

- ¿cuál era esa misión? -interrumpió la anciana

-El shikon no Tama...- respondió la joven. - yo tenía que juntar los pedazos de la perla al ser la rencarnación de una poderosa sacerdotisa de esta época que murió. el portal se mantuvo activo todo ese tiempo y yo podía ir a mi casa y volver aquí todas las veces que quisiera, cuando todo acabo, el portal se cerró y me quede en el futuro, en mi casa. -

-pero aun así estas aquí...- le dijo la bruja

-si- respondió cabizbaja. - tiempo después el portal volvió a abrirse y me dejo volver, pero esta vez me dejo atrapada en esta época. - le explico la azabache, omitiendo cual fue su principal motivo que tal vez hizo que el portal se abriera.

-pero eso nos dice que tu misión aquí no ha terminado niña...-le dijo tratando de entender la historia. - aun así, lo extraño es que el portal no quedara activo como la última vez, pues el que tu estés aquí de una forma u otra altera el futuro de dónde vienes, el simple hecho de que no pertenezcas a este tiempo debería ser razón suficiente para mantener el portal abierto. -

-el portal ya había cumplido su ciclo de cerrarse al momento que la dejo en su época, puede que la humana usara sus poderes para reactivarlo, no creo que tenga nada más que hacer en este tiempo de ser así el portal seguiría abierto. -dijo el Inu proporcionándole una mirada acusadora a la miko, pues sabía que ella misma había buscado la manera de volver a esta época y lo estaba ocultando.

- ¿tu hiciste algo para abrir el portal niña? - le preguntó la anciana, creyendo que la teoría del peliplata pudiera no ser tan errada.

-No...- respondió, Sesshoumaru entrecerró sus ojos en desconfianza, la miko no estaba siendo sincera con ellos.

-no dudo que los poderes de la joven sean capaces de abrir un portal, pero se necesitan otros conocimientos para eso. - le decía la anciana al Taiyoukai, quien no parecía muy convencido.

- ¿Que necesitas para abrir el portal nuevamente? - pregunto el Inu.

-Primero que nada, necesito ir al lugar donde estaba y ver si hay algo de magia en este que pueda utilizar...-

-Estamos a medio día de la aldea donde se encontraba el portal. - dijo Kagome

-Entonces partiremos al atardecer, Makoto prepara todo. -dijo el Inu dándose media vuelta para salir de la habitación, acompañado con la bruja. daría algunas instrucciones a sus hombre pues no sabía con exactitud cuanto estaría por fuera.

-Sesshoumaru! - lo llamó al ver que la elegante figura casi salía de la habitación, este no hizo más que detener su andar. - ¿puedo hablar contigo un momento.? - le pregunto con voz un poco temblorosa.

-No tengo tiempo...- respondió, mientras un silencio incomodo se instaló en la habitación. -deberías encargarte de tus amigos y del Hanyou que llegaron hasta aquí, diles que partiremos en unas horas. - le dijo para continuar su camino y salir por completo de la habitación.

"creo que no será tan fácil hablar con él después de todo." pensó, mientras dejaba escapar un suspiro de resignación. Unos pasos captaron hacia ella captaron su atención, abrió sus ojos observando a la youkai azabache ya frente a ella.

- Kagome-sama - no sabía si continuar. -es cierto lo que se habló acá? - le pregunto dejando un poco desconcertada a la miko.

- ¿escuchaste todo Hiyori? - le pregunto incrédula pues se notaba que la youkai no parecía del tipo que escuchara conversaciones ajenas.

-Si. - contesto con cara de preocupación. -es muy difícil con nuestros oídos no escuchar todo lo que se habla en este lugar y más si uno se mantiene muy cerca de la habitación. -le dijo mientras apenas una visible sonrisa se veía en su rostro luego este volvió a su semblante de preocupación. - el señor Sesshoumaru quiere mandarla lejos de acá...-

-Hiyori...- la llamo con voz suave para hacer que esta se tranquilizara un poco. - eso lo hace para ayudarme.

-es verdad que usted es del futuro? - pregunto aun si creer mucho. La joven asintió.

-Sesshoumaru me había prometido que me ayudaría a volver a mi época, me alegra que aun exista una posibilidad de volver. - le explicaba contenta a la Youkai.

-Esta es su casa también Kagome-sama, lo que está haciendo el señor me parece que es solo una excusa para deshacerse de usted. - la joven movía su cabeza a los lados negándolo.

-Hiyori, yo de igual forma iba marcharme del castillo, Sesshoumaru y yo no hemos tenido nunca un compromiso, ni siquiera algo como una relación, No tengo porque estar aquí- le dijo con una triste sonrisa.

-aun así, él la marcó...-

-el motivo de esta marca aun lo desconozco, pero estoy segura de que fuese cual fuera no es porque me quería como suya. -

-Usted no entiende todavía la complejidad de eso...- le dijo la mayor, sorprendiendo a la más joven que no supo que decir...- Vamos Kagome-sama sus amigos la están esperando...- le dijo Hiyori tomándola por la manga del kimono para llevarla hasta donde estaba el grupo.

El sol estaba en su punto más alto, gracias a la temporada no se sentía calor alguno pero eso no impedía que rey astro brillara fuertemente, brindando una confortable calidez al frio que había hecho ese día, acabando con casi toda la sombra que proporcionaba el frondoso árbol donde solitariamente un Hanyou se encontraba recostado, su plateada cabellera ya comenzaba brillar bajo la luz lo cual hacía que para él la espera fuera más molesta, ya habían pasado dos horas desde que prácticamente los obligaron a esperar lejos del castillo que le dieran noticias sobre la azabache a quien habían ido a buscar, no es que él tuviera paciencia para esperar y mucho menos hacer caso a una orden de su medio hermano de no acercarse, de ser por el ya estarían con Kagome y probablemente camino a la aldea pero la razonabilidad del monje y la exterminadora de "no querer" ningún tipo de problema por el bienestar de Kagome los obligó a esperar, si... porque él no era el único que sentía la necesidad de buscar a la miko y largarse de ahí. Inuyasha no necesitaba tener abiertos los ojos para sentir como Kouga hace un camino nuevo paseándose de aquí para allá casi tan desesperado como él.

El pequeño ronquido de Myouga que se encontraba dormido en el hombro del Hanyou resonó como un rugido ante sus sensibles oídos, haciendo que se sobresaltara y se pusiera de pie en un segundo.

-AYYYY!- Grito la pulga despertándose al sentir como su cuerpo caída, esperando el golpe el cual no llego, pero si fue sujetado por unas garras. este abrió los ojos al sentir que fue salvado de su eminente caída encontrándose muy cerca de unos ojos dorados.

-Así que eras tu anciano...- le dijo mientras cerraba sus ojos y una gota resbala por su frente

-No sé en qué momento me quede dormido amo Inuyasha jijiji- se reía mientras juntaba la punta de sus dedos apenado. seguidamente fue dejado caer por el peliplata.

-ya han tardado mucho en darnos noticias de Kagome...- decía la exterminadora mientras miraba unas pequeñas flores que había en el suelo, ignorando el pequeño alboroto que se había armado la pulga y el Hanyou. - ¿creen que estará bien? - pregunto aun sin apartar su vista del suelo.

-estoy seguro de que la señorita Kagome estará bien...- le respondió el monje mientras colocaba una mano en su espalda. - recuerda que estuvo mucho tiempo expuesta a la oscuridad del inframundo, seguro tuvo que usar mucha de su energía para mantenerse viva, ahora solo necesita descansar para recuperarse. - le susurro Miroku tratando de calmarla, el resto se mantenía fuera de aquella conversación. aquellas palabras no podían acabar con su ansiedad.

-Kagome...- dijo Kouga en voz baja pero audible para todos y más para el Hanyou que se puso de pie al escuchar ese nombre.

-¿donde esta? - pregunto el peliplata.

-se siente a lo lejos...- le respondió Kouga, podía sentir su presencia acercándose lentamente a ellos no estaba sola, se notaba y su olor, aunque con una mezcla confusa para él era inconfundiblemente el de la miko. - Viene hacia nosotros. -advirtió el youkai lobo al notar que los débiles sentidos de Inuyasha aun no la detectaban.

-Keh! ¿y que estamos esperando? hay llegar hasta ella- dijo Inuyasha, agotándose el ultimo poquito de paciencia que les quedaba, Kagome estaba cerca y ellos no perderían tiempo de ir a buscarla.

Y con asentimiento del lobo y del resto se apresuraron al encuentro con Kagome.

-NO PUEDEN MOVERSE DE AQUI! - Dijo el Inuyoukai Hatsoriu haciéndose presente junto a Ryouku, ambos habían aparecido de la nada.

-Lo siento Inuyasha, no hemos recibido órdenes de tu hermano de que se muevan de aquí o se encuentren con la sacerdotisa- trato de explicar lo más tranquilo posible para evitar un enfrentamiento, pues él no quería eso.

- ¡Yo no necesito el permiso de Sesshoumaru para acercarme a Kagome, Ryouku! - le contesto exasperado.

El filo de una hojilla desenvainándose se escuchó...

-No te puedes acercar aun...- dijo Hatsoriu quien había desenvainado su espada para enfrentarse si era necesario. Muchas cosas estaban pasando para el colmo aguantar la necedad del Hanyou.

-Así que quieres pelear. - dijo Kouga con una sonrisa mientras sonaba sus nudillos. se inclinó un poco para agarrar impulso y enfrentarse al azabache.

-Hatsoriu Basta! - la voz de una mujer detuvo el evidente enfrentamiento que se daría lugar. -El señor Sesshoumaru, me dio la orden a mí de traer hasta aquí a Kagome-sama- explico la madre del azabache, mientras este con un gruñido enfundaba su espada.

Tras la mujer Youkai, se asomaba lentamente otra cabellera azabache.

-Kagome...-dijeron a Kouga e Inuyasha, mientras el joven lobo detallaba aquella mujer que terminaba dejándose ver. lucía un kimono muy fino y lindo pero aquella prenda se quedaba corta con la hermosa mujer que tenían al frente. su belleza se había enfatizado más de lo que ya era.

-Inuyasha. - dijo acercándose en un solo paso para abrazarlo. este le correspondió el abrazo, pero aun el desconcierto se veía en sus ojos al igual que el del lobo. realmente era su Kagome?

-joven Kouga, Sango, Miroku. -

-Como te sientes Kagome-chan? - pregunto la exterminadora abrazándola fuertemente.

-estoy bien, los extrañe mucho. - dijo dedicándole una sonrisa a su amiga.

-Me alegra saber que ya está mejor señorita. - dijo el monje. - se ve que está bien- Kouga estrecho ligeramente sus ojos viendo como ellos no veían la diferencia que había en Kagome tal vez no la podían detectar como lo hacía él o el Hanyou.

-Kagome... me da gusto saber que está bien, pero...-hizo una pequeña pausa no sabiendo si era apropiado decirlo. - si necesitas ayuda para salir de este lugar sabes que puedes contar conmigo-

- ¿eh? - salió de su boca sin entender.

-Lo que te ha pasado no fue tu culpa, es culpa de este perro sarnoso por no cuidarte. - dijo Kouga poniendo sus manos en los hombros de Kagome dándole un ligero apretón para confortarla.

la mirada de la azabache pasó de una confundida a una muy triste volteó la cabeza hacia Inuyasha recordando que aún tenían algo pendiente, él le había permitido que Sesshoumaru la marcara y se lo había ocultado. Inuyasha desvío la mirada de aquella que le hacía una pregunta silenciosa que él ya sabía.

el sonido de un filo captó la atención de todos. Haciendo girar su vista a donde provenía.

-no tienes derecho de llevártela lobo intruso, abandona estas tierras y vuelve a tu hogar- Hatsoriu ya había desenvainado al escuchar las intenciones del lobo.

-Es decisión de ella, no la tuya. - decía el joven lobo mientras soltaba a la azabache y se ponía de una manera cómoda si debía atacar.

- ¿PERO QUE ES LO QUE LES SUCEDE A USTEDES DOS? - Pregunto exaltada. - ¿ACASO CREEN QUE SOY UNA REHÉN EN ESTE LUGAR? -

-Usted es la señora de estas tierras ahora, su lugar es aquí al lado de Sesshoumaru-sama mi deber es protegerla de cualquier que se la quiera llevar - explico el youkai azabache mientras veía como la sacerdotisa se acercaba a él.

-Te equivocas Hatsoriu...-decía mientras movía su cabeza a los lados. - Yo no soy la señora de este lugar, Sesshoumaru ya me dijo que debía irme al atardecer junto a mis amigos, no es necesario que se cree una pelea por lo que ustedes creen que es mejor para mí- culminó hablando en tono suave para calmar a los youkai. Tanto el lobo como Hatsoriu estaban asombrados por la declaración de la azabache. A excepción de La Youkai mayor que ya sabía todo.

- ¿es verdad Kagome? - pregunto el Hanyou Y ella asintió

-ya ven, que no hay nada de qué preocuparse...Kagome regresará con nosotros y todo volverá a la normalidad. - la exterminadora no podía sentirse más aliviada ante la noticia.

-Era de esperarse que Sesshoumaru-sama la dejara marcharse, marcar a una humana ya es mucho para él no me lo imagino viviendo como pareja de una. - decía la vieja pulga quien yacía sobre el hombro del Hanyou oculto bajo unas plateadas hebras de cabello. Esa mirada volvió a instalarse en los ojos de la joven.

-Inuyasha... ¿Podemos hablar? - pregunto la azabache

-bueno, lo mejor será dejarlos solos. Tenemos todo el camino a casa para conversar. -decía el monje tomando por la mano a su mujer, siendo seguido por Kouga.

-Anciano Myouga...- decía el Hanyou mientras miraba como el viejo seguía con ellos.

- ¿Eh? A si... Bueno yo también los dejo. - decía con risa nerviosa mientras de un salto se agarraba de la cabellera de Ryouku quien ya se estaba alejando del lugar seguido de Hatsoriu y su madre.

-Kagome yo...-no sabía si seguir.

- ¿Por qué lo permitiste Inuyasha? ¿Por qué dejaste que Sesshoumaru lo hiciera? - necesitaba saber que había hecho que Inuyasha se hiciera a un lado y dejara que su hermano la marcara.

-Kagome tú estabas muy mal, aun teniendo sangre de Sesshoumaru en ti, el inframundo estaba absorbiendo tus energías, te debilitaste al punto de desmayarte, Tenseiga ya no te estaba protegiendo y yo no sabía por qué - Hizo una pausa observando aquellos ojos tristes una vez más. - Le pedí a Sesshoumaru que hiciera que colmillo sagrado te brindara su energía otra vez, él estaba transformado luchando con Ratsuyuko, no parecía escuchar y lo siguiente que vi fue a él sosteniéndote mientras clavaba sus colmillos en ti, pero no era él completamente Kagome, tenía los ojos rojos semi transformado. -

-Como aquella vez en el lago...-interrumpió la joven. Este sólo asintió

-Por algún motivo el hecho de saber que estabas muriendo hizo que el demonio interno de Sesshoumaru tomara control de él y este sabía lo que debía hacer una vez que te marco Tenseiga comenzó a brindarte su energía y protegerte de nuevo. - culminaba el Hanyou desviando su mirada recordando aquel suceso.

-La falsa marca termino de cicatrizar es por eso por lo que colmillo sagrado había dejado de protegerme, entonces gracias a esta marca la espada reaccionó otra vez. - dijo la joven para sin querer tocarse el cuello. - ¿por qué me lo ocultaste Inuyasha? Tuve que enterarme de esto sola y aún estoy confundida con todo. -

-Kagome... No había tiempo para explicarte eso, yo tampoco sabía cómo reaccionar, él te había marcado pero salvado al mismo tiempo. De otra forma tu cuerpo no lo fuera soportado más y tu fueras...- no pudo seguir fue interrumpido por un repentino abrazo de la joven.

-Inuyasha...- ejerció más presión en su abrazo. - estoy aquí, sigo con vida-

-"Kagome"-pensó mientras daba un tierno beso a su cabeza. - ahora tendrás una larga vida, pase lo que pase yo me encargare de que sea lo más feliz y pacífica posible. Te lo prometo-

-Inuyasha... Hay algo que debes saber. - Decía con tono suave tomando distancia del Hanyou poco a poco

- ¿Que pasa Kagome? -

-Sesshoumaru me ayudará a volver a mi casa, a mi época. - decía con un ligero tono de felicidad en su palabra mientras recordaba con nostalgia la promesa del Inuyoukai, el Hanyou solo la veía un poco incrédulo, no parecía algo propio de su hermano, aunque él hace tiempo no hacía cosas propias de él, había un cambio, aquella escena de aquel beso volvió a su mente dándole una punzada en el corazón. - ¿No te alegra? - la voz de la joven lo hizo reaccionar ante la situación actual.

- ¿Que? ¿Pero qué estás diciendo Kagome? ¿Como él podría hacer eso? - pregunto el Hanyou cruzándose de brazos.

-Bueno yo no estoy muy segura si funcionará -decía mientras colocaba un dedo en su mentón- pero vendrá con nosotros y traerá a la bruja Makoto a ver si ella puede hacer que se active el portal nuevamente - explicaba- sería bueno volver a ver a mi familia- miro al cielo- "deben extrañarme mucho también" pensó con tristeza.

-Escúchame Kagome- el Hanyou captó su atención de nuevo. -a mí me gustaría verte feliz otra vez, yendo a tu época y volviendo a visitarnos, pero - la miro serio- no quiero que te ilusiones con esto, si no llegase a funcionar yo deseo que puedas llegar a ser feliz en esta época, sea con quien decidas estar...-dijo esto último con voz baja pero audible.

- ¿A qué te refieres Inuyasha? - Preguntó con nervios. -"será que él ya se dio cuenta de algo y si nos vio..."- sus mejillas se enrojecieron fuertemente la idea de que el Hanyou haya visto "aquello" le daba vergüenza.

- ¿Has hablado con Sesshoumaru? - Evadió la pregunta de la azabache con otra por los momentos sentía que era mejor no incomodarla diciéndole lo que el vio.

- ¿Eh? "parece que no se dio cuenta de nada"- pensó soltando un suspiro de alivio. - pues... No mucho, él me fue a ver junto con Makoto para decirme que era posible activar el portal del pozo devora huesos. -

- ¿por qué de pronto él está interesado en que regreses a tu época? - levantó la ceja en señal de desconfianza mientras la joven permanecía en silencio. "Maldito Sesshoumaru... Solo quiere alejarse de ella"

- porque yo le dije que extrañaba mi hogar. -respondió recordando el momento de la promesa. - "Aunque Sesshoumaru no tenía motivos para prometer algo así, lo hizo para tranquilizarme, a veces deja ver su lado bondadoso, aunque le cueste admitirse así mismo que tiene uno." - el bufido del Hanyou la sacó de sus pensamientos.

-no creo que esa sea la verdadera razón-

- ¿a qué te refieres? - lo que dijo el Inu la intrigó

-nada…- contestó serio. -creo que deberías ir hablar con el -

- ¿que? - se desconcertó por un momento. -pe…pero- fue interrumpida

-creo que necesitas saber más sobre como esa bruja activara el portal- mintió, en realidad era una de las razones. -No confió en ella Kagome además ya casi atardece- la joven asintió.

-pero no sé dónde se encuentra... - dijo apenada mientras una gota recorría su sien.

-Él no está muy lejos de aquí- le aclaró - si caminas un poco más al este adentrándote tras los arbustos lo encontraras. - culmino mientras la miraba serio -" el realmente no puede alejarse mucho de ella"- pensó con molestia al sentir a su hermano tan cerca de ellos.

- bien, volveré pronto - le dijo aun sin entender bien la razón de porqué Inuyasha le pidió que fuese.

- te esperaremos cerca de la orilla... - la azabache dio media vuelta aun dudando en ir.

-" la verdadera razón de activar el portal, es alejarte para siempre de ella, pero acaso no es suficiente con vivir lejos de este lugar? - pensó mientras veía como la figura del chico desaparecía tras la maleza.

No había caminado mucho o al menos eso sentía, cuando pudo detectar el aura demoniaca de Sesshoumaru, apresuro su paso con temor que el Inuyoukai se alejara al sentirla acercarse a él. Había cosas que ella quería saber, quería aclarar, pero sabía que no tendría la valentía para preguntarlas por los momentos era mejor hacer como si nada fuera pasado. El sonido de una corriente de agua la hizo volver a la realidad. Sentía como la presencia de Sesshoumaru se encontraba más cerca.

-"no se ha alejado... "- pensó. Mientras comenzaba a correr para terminar de llegar hasta el Youkai.

-AYYY! - alcanzo a gritar mientras se detenía justo a la orilla de la corriente. El agua la detuvo abruptamente haciéndola caer sentada, estuvo cerca de caer por tratar de alcanzar al peliplata. Suspiro profundo sintiéndose torpe.

- ¿Qué es lo que buscas? - la voz del Inu la sobresaltó, giro su cabeza y ahí lo encontró a dos pasos de ella, mirando el agua que corría, por la que hacía algunos segundos casi caía.

-discúlpame Sesshoumaru, no era mi intención molestarte- dijo reincorporándose y sacudiendo su kimono.

-tu sabía que estaba aquí humana y aun así viniste. - la miro.

-es cierto... - le contesto mientras sus mejillas se coloreaban un poco. -" que me sucede"- pensó. Era inevitable, era últimamente como un reflejo cada vez que lo veía. Miró esos ojos dorados brillaban con el anaranjadizo atardecer, estos la miraban tranquilamente, él hablaba, pero no había molestia alguna en su mirada. - pero tu sabía que venía y no te fuiste- contesto con más seguridad. El youkai sintió el desafío en sus palabras.

- no tengo porqué - le contestó apartando su mirada y fijándola en al cielo ahora. -ya es hora de marcharnos-

-Sesshoumaru espera! - dijo mientras en un impulso agarraba el brazo del peliplata al ver que este ya había dado media vuelta para irse.

- ¿qué quieres? - preguntó girando su vista hacia ella, pero sin dejar el contacto. Había molestia en su mirada, pero no a causa de que le sacerdotisa lo agarrara sino porque a él le agradaba el contacto, le agradaba sentir el calor de la joven y eso le molestaba. No tenía que sentir esa satisfacción por ella, pero era algo incontrolable y lo odiaba.

-perdón- dijo soltando al Inu, al mirar cierto enojo en su mirada. Trato de reponerse rápido para continuar. - ¿crees que Makoto pueda hacer algo para activar el portal? - le preguntó captando la atención del Inu cuya mirada se volvía sin expresión nuevamente.

-ella dice que es posible. - le contesto sin entender a donde iba la conversación.

- no confió en ella, no confió en sus intenciones. -

- haces bien - le dijo tomando por sorpresa a la miko. - a pesar de los años de servicio hacia mi padre, desconfió de ella, pero confió en que probablemente es la única que puede hacerlo. - dijo mirando como en los ojos de la miko se plantaba la preocupación.

- tengo miedo de que una vez que ella active el portal, este no me lleve a mi época. - era una posibilidad que la bruja había planteado, el Inu estrecho su mirada reconociendo que Podía ser verdad, que algo como eso era probable. - discúlpame tal vez solo estoy exagerando- dijo la miko curvando sus labios en una ligera sonrisa mientras su mirada aun seguía igual.

- yo me asegurare de que Makoto te transporte a tu época - le dijo llamando su atención, el youkai ya estaba de espaldas a ella. - vamos, nos están esperando-.

El youkai hizo un par de movimientos con su estola, dándole a entender a la sacerdotisa que no caminarían, ella asintiendo se acercó a él y se agarró fuertemente de la esponjosa piel, en menos de un segundo ya estaban en el aire, pero antes de agarrar velocidad le dijo algo.

- si Makoto comete un solo error la mato- la joven se sorprendió ante aquel ultimo comentario.

-ahhh! - no alcanzo a decir nada más pues el Inu se encontraba yendo rápido, la azabache se abrazó con más fuerza de la estola colocando su cabeza en ella.

-"gracias Sesshoumaru"- pensó quedando más tranquila con la conversación.

-Kagome está tardando mucho en regresar…- decía sango mientras miraba al cielo mientras este ya comenzaba a mancharse de tonos rojizos.

- ya viene directo hacia acá- contesto el joven lobo quien estaba con los ojos cerrados y brazos cruzados. Sentía como la presencia del Inu se acercaba a velocidad.

Las orejas del Hanyou se movieron al escuchar como su medio hermano decencia del cielo, giro su vista hacia esa dirección siendo seguida por todos los presentes.

-Sesshoumaru-sama- decía Hatsoriu. Haciendo una inclinación para recibir al Inu quien terminaba por pisar tierra.

Cuidadosamente posaba su estola tras de él, ayudando a la miko a caer de pie mientras Todos los observaban.

-Señorita Kagome- recibió el monje con una sonrisa a la joven.

-ya estamos listos Kagome-chan- decía su amiga con una sonrisa mientras se montaba en Kirara y le extendía la mano para que subiera.

Kagome miraba al lobo quien la miraba, pero se mantenía callado como nunca. Y el Hanyou no se atrevía a decirle nada tampoco era como si la sola presencia de Sesshoumaru en el lugar pusiera tensa las cosas Y silenciaba a estos personajes que nunca se quedaban callados ante nadie. Se disponía a tomar la mano de su amiga cuando una voz capto su atención.

-Ah Uhm ya está listo - decía Ryouku acercándose a ella con el dragón de dos cabezas. - me temo que no todos van a poder ir en lomo de Kirara, será mejor se vaya con Ah Uhm. - le explicaba con una ligera sonrisa. En el fondo lo hacía porque sabía que Sesshoumaru prefería que fuese así.

El Leal dragón de inmediato se agacho a la altura de ella para que se subiera, esta sintió a lo dicho por la peli azul no muy segura pero aun así sentía que era lo mejor.

- ¿dónde está Makoto? - Pregunto el Inu.

-dijo que debía buscar algunas cosas antes de venir, pero ya debería estar aquí- respondió el Inu peli azul.

- ¿por qué andas de cascarrabias Sesshoumaru…? - preguntaba la vieja bruja haciendo Acto de presencia al lugar, en su espalda llevaba un saco muy cargado. - ¿solo me tarde unos pocos minutos que más puedes pedir de esta anciana? - esto último lo murmuró haciendo una cara de drama como si realmente estuviera cansada.

El Taiyoukai giro sus ojos ante aquella palabra, pero la ignoro

-ya hemos perdido mucho tiempo. - dijo Inu mayor mientras se elevaba en el aire para tomar dirección a la aldea.

-me ayudarías joven - pregunto a la azabache quien se había quedado mirando a la dirección donde se había elevado el Taiyoukai.

-Keh! No me diga que necesita ayuda anciana- dijo el Hanyou incrédulo.

-eh? - la miko volteo rápidamente a ver a la anciana que ya tenía su mano extendida esperando la ayuda. - claro, Ah Uhm ¿podrían bajar un poco por favor? - enseguida el dragón bajo su cuerpo a la altura suficiente para que la anciana pudiera subir.

La azabache extendió su mano y sujeto fuerte la de la anciana al momento del contacto un chispazo se vio, la joven instintivamente iba a soltar la mano de la anciana, pero esta la sujeto con más fuerza para terminar de subir, ignorando aquella descarga.

-lo siento mucho Makoto-sama- alcanzo a decir viendo como la mano de la youkai se encontraba rojiza.

-no te preocupes niña, no ha pasado nada- le dijo la mayor mientras sacudía su mano como restando importancia al asunto. - "que es esta energía? ¿Como no pudo controlarla?"- se preguntaba a sí misma como una sacerdotisa tan bien entrenada como ella no iba a controlar su poder espiritual… Temió algo que esperaba no estuviese sucediendo. Todos miraban la escena un poco extraña.

- ¿te sientes bien Kagome? - le pregunto el lobo mientras clavaba su mirada de duda hacia la anciana, temiendo que esta le pudiera estar haciendo algo. La azabache solo asintió, pero noto la desconfianza de Kouga

-es mejor que comencemos a andar, Sesshoumaru no le hará nada de gracia que estemos retrasándolo- advertía la vieja pulga apareciendo en la cabeza de Kirara.

- No tenemos por qué estar al ritmo de él. - soltó el lobo obstinado por la situación.

-vamos Ah Uhm! - pidió la joven ignorando los comentarios del lobo, el dragón se comenzó a elevar dirección a donde se había ido el Taiyoukai. Kouga miraba perplejo como la azabache había hecho caso omiso a su comentario.

-vamos Kirara-con un rugido de inmediato la gata comenzó a seguirlos.

- Kagome- dijo en voz baja el Hanyou mientras miraba como la joven que iba más adelante había cambiado. El susurro fue escuchado por Miroku que estaba sentado delante de él, este solo le dio una palmada en el hombro para reconfortarlo. El monje ya se había dado cuenta que en el corazón de la joven miko había alguien más.

Pronto llegaría el invierno y se podía sentir, El viento frío de la noche corría contra ellos y helaba cada parte de sus pieles expuesta. A pesar de que no iban con velocidad era inevitable no sufrir por la ventisca que pegaba.

- "¿cuánto faltara…?" - se preguntaba a sí misma mientras estrujaba sus ojos con las manos para aclarar su vista la que comenzaba a ponerse un poco borrosa por el cansancio. El Taiyoukai delante miraba por el rabillo del ojo como los ojos de la miko se cerraban cada cierto rato y esta trataba de mantenerse despierta. Miraba a su derecha tras él y podía ver a los tres que venían sobre la enorme gata de dos colas. El monje iba al frente de la gata mientras la Taijiya se encontraba recostada en la espalda de este descansando. InuYasha venía sentado a lo último con sus brazos y piernas cruzados, sus ojos cerrados como si estuviera durmiendo, más sabia que no lo estaba. El demonio lobo había decidido quedarse y seguir su camino aparte, probablemente volvería con su tribu.

Mas por presentimiento que por instinto giro su vista nuevamente donde la miko viendo como el cuerpo de esta se resbalaba lento del dragón quien al sentir eso lanzo un aullido ahogado para alertar de lo que sucedía. Mientras una de las cabezas alcanzaba a tomar a la azabache por sus ropas.

La joven quiso soltar un grito que no alcanzó a salir pues el temor de despertar bruscamente y ver su cuerpo suspendido a muchos metros del suelo no era precisamente un panorama favorecedor. Sintió como de pronto su cuerpo era rodeado por algo muy familiar para ella. Miro viendo como la estola del Taiyoukai la rodeaba para así sujetarla haciendo que Ah-Uhm la soltara.

-Ten más cuidado- le dijo sereno. Pues entendía que ella pudiese estar agotada por el viaje. Pero aún le molestaba esa necesidad absurda de mantenerla a salvo.

-L-Lo siento Sesshoumaru- le dijo tartamudeando mientras sus mejillas rápidamente se teñían de rojo. Estaba avergonzada de ser solo un problema más para el Inu. Aparto su vista de aquella dorada que la miraba sin expresión alguna

Al peliplata le llamaba la atención aquel extraño comportamiento de la miko quien se había puesto nerviosa con su acercamiento.

Se acercó más a ella mientras aflojaba el agarre con su estola, tomo la cintura de la azabache con ambas manos haciendo que a esta se le escapará un pequeño grito de sorpresa que ahogo al momento. Levanto ligeramente el cuerpo de la miko y la sentó de nuevo en el lomo de Ah-Uhm. Mientras ocurrió esto para él era como una especie de gozo que le daba producir tantos cambios en la miko con un simple acercamiento. Soltó su cintura. Viendo como la mujer no podía ponerse más sonrojada de lo que ya estaba la miro por un segundo grabando en su menté aquel rostro avergonzado que lo miraba con un extraño brillo. Desvió su vista y cuerpo nuevamente hacia la dirección donde iban sin decir nada más mientras Kagome miraba como se alejaba e intentaba entender lo que estaba sintiendo en ese momento. Ese momento en el que no quiera que se alejara.

-si no te sujetas te volverás a caer tonta- decía en voz alta el Hanyou, molesto, pero no del descuido de la miko, más bien era molesto no haber reaccionado a tiempo para ser el quien la ayudara. No ser el quien agitaba su respiración y teñía sus mejillas de rojo. Simplemente ya no era Él.

-eh? - giro su cabeza para ver el rostro fruncido de Inuyasha. -si- fue lo alcanzo a contestar mientras volvía su vista al camino y se sujetaba firme de las riendas de Ah-Uhm. Restándole importancia al enojo del Hanyou.

La noche se mantenía serena en la aldea de la anciana Kaede. No se sentían malas energías cerca hacia días, era como si de pronto la maldad se fuese desaparecido quedando aquella paz en la zona. No obstante, todos aún estaban preocupados esperando noticias de aquel grupo que se habían visto obligados a dejar atrás.

En las afuera de la cabaña de la vieja miko se encontraba recostado aquel peculiar youkai verde de ojos grandes. Quien miraba el cielo y soltaba unas lágrimas exageradas mientras sollozaba a cada rato. Los que dormían tranquilamente en la cabaña ya se habían acostumbrado a escuchar a tan dramático youkai quien había dormido muy poco esos días esperando el regreso de su señor.

-Amo bonito…-decía mientras miraba las nubes con sus ojos rojos de tanto llorar esperando que en algún momento descendiera de los cielos el peliplata. -´´regrese pronto´´- pensó mientras de una aspirada fuerte entraba sus mocos los que después volvían a bajar con sus sollozos.

Fue empujado de la entrada de la cabaña sin querer por el joven exterminador que se había apresurado en salir del lugar al sentir unas presencias demoniacas muy conocidas para él.

- ¿Qué es lo que sucede muchacho? - pregunta la anciana tirando a un lado la cortina de bambú que servía de puerta, atrás de ella se encontraba la joven Rin estrujándose los ojos, se había levantado al sentirlos a todos.

-Llegaron- dijo mirando al cielo mientras algunas figuras empezaban a salir de las nubes.

-EHHH- grito el youkai sapo reincorporándose desde donde había sido pateado sin querer por Kohaku. – mi amo bonito está vivo- los ojos se le pusieron brillosos y se le llenaron de lágrimas esta vez de felicidad. Sacudió sus ropas llenas de tierra y seco sus ojos rápidamente con su manga.

Las figuras comenzaron a descender dejando ver claramente las personas que habían vuelto…

-GGGRRR- Un rugido de saludo por parte de Kirara se escuchó, se sentía muy feliz de que estuvieran todos a salvo en casa. Mientras sus patas tocaban tierra, el monje, Sango e Inuyasha bajaban de un salto sin esperar más.

-Kohaku! - decía mientras era recibida con un fuerte abrazo de su hermano.

-Me alegra que estén todos bien…- decía mientras era empujado por la cabeza de Kirara quien lo rozaba para saludarlo soltando unos ronroneos.

-Amo bonito creí que había muerto- chillaba el youkai abrazándose fuerte de la pierna de Sesshoumaru y dejando caer más lágrimas en su ropa. Era molesto para el Inuyoukai, pero sabía que así lo pateara lejos el volvería a abrazarse de su pierna así que era inútil hacerlo prefería dejarlo que lo soltara el mismo.

-Sesshoumaru-sama! ¡Señorita Kagome! - saludaba Rin mientras corría hacia los recién llegado y abrazaba a la miko y después hacia una reverencia al peliplata mayor como respeto, este respondió poniendo su mano en la cabeza de la joven como cariño. – estoy muy feliz de que hayan regresado los extrañamos muchísimo-

-También estamos contentos de regresar Rin, ahora está todo bien. - le respondía mientras le dedicaba una sonrisa a la jovencita.

- ¿Que sucedió con el hijo de Ryukotsusei? – pregunto la anciana.

- Fue difícil, pero logramos deshacernos de ese maldito – le respondía el Hanyou. -espero que no vuelva a existir otro mal como el jamás. –

- ¿no ha habido novedades por aquí Kaede-sama? - le pregunto Sango.

-No, ha estado todo tranquilo aquí, tampoco hemos escuchado rumores de demonios en las aldeas cercanas. –

-eso es buena señal, quiere decir que con la muerte de Ratsuyouko estaremos tranquilos un buen tiempo- decía el monje.

- ¿Dónde está Shippou? - pregunto Kagome dando unos pasos hacia adelante mientras buscaba con la mirada al pequeño Zorro. Inconscientemente había pasado por el lado Sesshoumaru mientras y con el caminar unos mechones de adelante se movieron hacia atrás soltando su peculiar nuevo aroma, imperceptible para los humanos, pero imposible de no percibir para los youkais.

-Pe-pe-pero que…- no era posible si quiera completar la frase, se soltó espantado de la pierna de su amo quien se encontraba mirándolo con su semblante inexpresivo de costumbre, mirada que al pequeño demonio lo fuera hecho temblar si se fuera dado cuenta de que aquellos ambarinos lo miraban sabiendo lo que recién había descubierto su subordinado. -TU!- exclamó apuntando con su huesudo índice a la miko, la cual giro su cabeza para ver que estaba alegando el youkai sapo.

-Mas respeto renacuajo a como le hablas a Kagome- Inuyasha intervino al no saber que tontería podría decir el verde demonio. -ella es ahora tu ´´ama bonita´´- esto último se lo dijo imitando la voz de jaken cuando se dirige a Sesshoumaru.

La parte inferior de la boca de Jaken toco el suelo y sus ojos no podían sobresalirse más del asombro. Subió su vista donde su amo encontrándose con aquella mirada fría que no negaba lo que acaba de decir el Hanyou, se puso azul lo más probable es que se le haya olvidado respirar en ese momento. Todos los presentes a excepción de los que ya sabían, no podían evitar el asombro ante aquella noticia.

-Abajo- dijo entre dientes Kagome por la imprudencia del Hanyou al decir esas cosas de esa manera, era cierto, sí, pero no era la forma de decirlo. Dio unos pasos alejándose del Inu clavado de cabeza en la tierra. Sesshoumaru no podía evitar sentir gozo ante aquella escena

El estruendo del cuerpo del hibrido enterrándose en el suelo, hizo salir del shock a todos.

-Kagome-sama, ¿usted y Sesshoumaru-sama son esposos ahora? - preguntaba curiosa la joven Rin.

-no- no es eso Rin- decía nerviosa mientras agitaba sus manos negando.

- ¿alguien podría ayudarme a bajar? – exclamo Makoto, con su arrugada mano hacia señas para captar la atención de los presentes. – jovencito tu – dijo señalando a Kohaku.

- ¿eh? Si señora – contesto acercándose a la anciana, recibiendo primero el enorme saco que llevaba consigo.

- por poco me quedo dormida…- alegaba la bruja mientras era ayudada por el exterminador.

- creí que moriría sin volver a verte a ti o tu hermana Makoto. – dijo Kaede, acercándose a la bruja, la cual la miraba tratando de identificarla.

- Kaede… - reconoció con una ligera sonrisa. – no creí que estuvieras viva, mírate si no fuera por tus ojos no sabría que eras aquella joven, hermana de Kikyou. –- por lo visto

- Veo que aun estas en las tierras del Oeste. – decía viendo lo obvio al llegar con Sesshoumaru.

- no podía dejarlos, ni fallar a la memoria del gran jefe, me necesitaban ahí. –

- y que fue lo que te hizo salir de las tierras del Oeste. – pregunto con curiosidad.

- cumplo Ordenes y tengo trabajo en este lugar…- le respondió dejando con dudas a la anciana y quienes no estaban al tanto de nada.

- creo que todos debemos estar cansados por el viaje, porque no nos relajamos un poco. - dijo el monje para evitar que continuara el interrogatorio, sentía que no era necesario que todos supieran esa parte.

- Puedo preparar una sopa para que coman. – dijo Kaede mientras los invitaba a pasar.

- no me caería nada mal Kaede. – decía la bruja incluyéndose de primera en el ofrecimiento.

-Makoto – llamo el Inu.

Esta lo ignoro agitando su mano.

-Sesshoumaru ya estamos aquí, esperar un poco mas no cambiara nada. Necesito recobrar mis energías. – decía mientras ignorando al Taiyoukai se disponía a entrar a la cabaña.

Sesshoumaru solo dio media vuelta y se alejo molesto por la demora de los planes, pero no había nada mas que hacer, solo esperar para que todo saliera bien. Jaken por su parte aun perplejo veía como su amo se alejaba, dudo en seguirlo al final se quedó ahí petrificado, no podía creer las cosas que estaban pasando.

Continuara…