Chat Noir se sentía aliviado, ya tenía ayuda, ya no era él solo contra el villano de la mariposa; sonrió, parecía que sus fuerzas regresaban paulatinamente al sentirse acompañado. Se puso en marcha, de dos saltos llegó a la planta alta y después corrió en dirección al claro, otro trueno se escuchó ahora más cerca y entonces la lluvia comenzó a caer.

La villana tenía pensado correr tras su viejo enemigo, pero primero debía recuperar su teléfono, así que corrió en dirección al del traje azul y quiso golpearlo, pero éste le detuvo el golpe.

Me temo que tienes un pago atrasado, tendremos que suspender tu línea telefónica - el del kwami del pavo real tenía la mano de Lady Wifi sostenida y de un giro la mandó del otro lado de la plaza.

La morena cayó sobre sus nalgas, era molesto no tener su teléfono móvil puesto que no podía contraatacar, giró su rostro hacia la derecha y se encontró con una tienda de telefonía celular y sonrió. En la azotea, Chat Noir buscaba la torre de Wifi, corrió hacia un poste blanco y se detuvo.

¡Cataclismo! - convocó el gato negro con su mano empuñada, la energía destructiva ondulaba en la mano del joven héroe, de un salto, destruyó la torre de wifi provocando que ésta misma se erosionara cayendo solo como un polvo metálico color rojizo.

Al mismo tiempo, el héroe del pavo real mantenía a raya a la villana y en un ágil movimiento de su muñeca, hundió el teléfono en la agua de la fuente, "ahogando" el dispositivo hasta que la pantalla se apagó.

Lástima - miró Peacock cómo se apagaba el sistema operativo del teléfono - era una buena marca.

Justo después de que el teléfono celular se hubo apagado, Lady Wifi se desmayó, el héroe azul se acercó con cautela y vio que su oponente yacía tirada, apoyada sobre su costado y con el cabello enmarañado sobre la cara. Sintió lástima por ella, porque ante sus ojos, solo era joven inocente que había sido akumatizada, esta vez, a traición.

Peacock recogió sus pasos hasta la fuente y sacó de ahí el teléfono de su oponente, justo después, algo en su cinturón comenzó sonar, en la pluma tintineaba una luz, el héroe tomó el objeto y grande fue su sorpresa al ver que era un abanico que deslizaba una mini pantalla que lo comunicaba con Chat Noir quien mostraba una expresión feliz, le comunicaba que la torre había sido destruida y eso significaba que las personas paralizadas ya deberían estar bien, quedó en que iría a cerciorarse que así fuera y que luego le veía en el claro para hablar un momento, ya que su transformación pronto se terminaría, el de azul aceptó y fue en ese momento que cortó la comunicación, se acercó a Lady Wifi y la cargó en su espalda hasta llegar al claro; tiempo que el héroe de negro aprovechó para ver si las personas seguían en la plaza, para su sorpresa, todos habían huído y solo unos cuantos seguían en el estacionamiento.

Ni siquiera se asomó y prefirió ir al encuentro de su compañero de lucha, estaba cansado y la lluvia seguía incesante. Cuando llegó al punto de reunión su anillo ya daba la última advertencia y se destransformo, por suerte, el nuevo no había llegado aún y pudo sentarse en el suelo húmedo, y después de un momento obligó a su cansado kwami a que lo transformase, los minutos pasaban y su nuevo compañero parecía no aparecer hasta que miró hacia las escaleras eléctricas y pudo ver su silueta que le invitaba a acercarse a él, Chat Noir caminó con paso suave hasta el otro joven quien le hacía un ademán de que se acercase.

Estando frente al héroe de azul, Chat Noir procedió a presentarse, con su jovialidad habitual, declaró que habría preferido que su compañera fuese una dama; a lo que el nuevo dijo que pensaba igual: una dama, de cabello negro, de preferencia largo, se empezó a reír diciendo que estaba divagando y finalmente se presentó como Peacock, lo cual parecía bastante lógico.

Cambiaron el tema a algo más importante, la villana, entonces Peacock señaló que Lady Wifi había sufrido un desmayo luego de que el teléfono se sumergiese en el agua y que no diese señales de despertar; ambos hombres intercambiaron teorías sobre el porqué había sucedido.

¿Tú conoces a la persona que nos escogió? - miró interesado el héroe azul.

Chat Noir escuchó que su anillo le daba el primer aviso, lo volteó a ver, seguramente Plagg estaba exhausto, así que se apresuró a decir que conocía al anciano, pero que no podía revelar ninguna información hasta que fuera necesario, pero el del kwami del pavo real pensaba lo contrario y no dudó en externar que el creía que era mejor que entre ellos se conocieran para apoyarse cuando fueran civiles, pues en la opinión del joven, la unión hace la fuerza y el conocimiento es poder.

¿Al menos puedo saber qué pasó con Ladybug? - lo que el pelinegro quería era un gesto de sinceridad por parte del rubio, saber si este confiaba en él, pero al ver su rostro se dio cuenta que de verdad había sido mala idea.

Eso es algo que ni yo se - admitió - sólo desapareció.

Su anillo volvió a sonar, así como el miraculous de Peacock, Chat Noir advirtió que ese era su aviso para desaparecer y le aconsejó que no dejara a nadie conocer su identidad civil.

De este modo, Chat Noir se retiró de la escena, mientras a la distancia podía verse los truenos decorando el cielo nublado.

Ya eran las ocho de la noche, y Adrien seguía vagando por la calle, llevaba puesto el hoddie impermeable color negro y caminaba bajo la lluvia pensando en su lady, los recuerdos mezclado entre Marinette y Ladybug rondaban como fantasmas y le hacían sentir melancólico. Tenía pensado dar un rondín luego de que Plagg cenase su queso, no quería estar en el refugio, el simple hecho de pensar en dormir y soñar nuevamente con la desaparición de Ladybug, le generaba depresión. El rubio sentía que todo era su culpa y justamente se culpaba de haberse quedado parado miserablemente embobado viendo a su padre tomar el miraculous de la creación.

Adrien, quita esa cara de zombie - dijo Plagg desde la bolsa del hoddie donde se guarecía de la lluvia - me das miedo.

Adrien miró su bolsa y sonrió melancólicamente a su compañerito de batalla, se apoyó de espaldas contra una pared y declaró: "la extraño Plagg, mi Marinette".

El amor es tan asfixiante - dijo secando las lágrimas del rubio - la comida es mejor, nunca te abandonará y siempre podrás contar con ella.

Era cierto que Plagg era poco sentimental, pero le partía el alma ver a su amigo así y quería reconfortarlo aunque fuese un poco. El que había sido un testigo silencioso porque vio como Adrien se fue enamorando poco a poco de Ladybug hasta llegar a Marinette y de lo bien que se veían juntos en los últimos días a priori de la batalla contra Hawk Moth.

Honestamente Adrien, creo que deberíamos descansar hoy - dijo el pequeño kwami arqueando su espalda - estoy deshecho. Necesito mi cama. Si sabes contar, no cuentes conmigo - y terminó metiéndose a la bolsa del hodie.

Tienes razón Plagg, vamos a descansar - y comenzó a caminar de vuelta al refugio bajo la lluvia y a paso lento.