Hola, te agradezco el haberle dado una oportunidad a esta historia y continuar leyendo hasta este capítulo.

Se que quizás no soy muy entusiasta colocando notas de autor ni intentando interactuar con los lectores (es la vejez). Pero creo que este es el momento de decirte Gracias por leer y regalarme un comentario, siempre los leo y procuro contestar a la brevedad.

En esta ocasión y porque no puedo responder por PM a lachicaderojo quiero decirte gracias por tu comentario, sí sé que es triste para el pobre Chat andar solo por los tejados… pero estará bien, Marinette volverá, no sé cuándo, dónde o cómo, pero volverá.

Sou: No comas ansias, eventualmente, todo se irá aclarando en los primeros capítulos.

Sin más, he aquí el capítulo 8. Que lo disfruten.

Ambos hombres llegaron a diferentes horas y completamente empapados, esta vez Adrien no se vio obligado a entrar por la ventana y se decidió a abrir la puerta. Del otro lado estaban todos reunidos alrededor de alguien, eran casi las once de la noche y por supuesto que debían estar preocupados; las voces de fondo hablaban sobre el nuevo héroe y se mostraban esperanzados con su afortunada aparición.

En la esquina junto a la cocina, estaba Yves, escurriendo agua, con su expresión seria, tal como todos los días, pero sus ojos mostraban un brillo inesperado, estaba tratando de esconder el hecho que se sentía emocionado; Adrien recordó cómo se sintió después de la primera vez que se transformó en Chat Noir y no pudo evitar sonreír con melancolía, áquella también había sido la primera vez que había visto a Ladybug, quien se mostraba tímida y un poco indecisa sobre el hecho de ser ella quien protegería a Paris de Hawk Moth.

Adrien caminó hacia su habitación intentando pasar desapercibido…

¡¿Dónde estabas?! - se escuchó una voz desde la cocina, Adrien miró con cautela a la emisora de esa voz maternalmente enfurecida y sonrió con nerviosismo revolviendo su cabello húmedo con un una mano mientras que con la otra marcaba distancia entre él y la dama que se encontraba caminando hacia él.

Hola… hum… emmm… Hola Cy- bèle… sigues despierta , ¿eh? - la cara de la chica estaba cada vez más enfurecida, caminaba con la actitud de un felino cazando a su presa, con el ceño fruncido y la mirada fija en su objetivo. A espaldas de ella, Yves se erguía para escuchar mejor la plática de los dos jóvenes y de esta manera el plan de Adrien de pasar desapercibido, se había ido directo al desagüe.

Yves sintió que debía parar a la pelinegra antes de que se "descompusiera" y empezara a gritar y regañarlos por todo. Así que la sujetó del brazo haciendo una ligera presión para impedirle llegar hasta donde el rubio. La joven se volteó de un giro y tiró de su brazo para zafarse del agarre del ex cadete.

¿Quiénes se creen ustedes, uh? - reclamó ella colocando ambas manos a la altura de sus caderas - ¿es que acaso no les importa tenerme con el alma en un hilo? - y sí, Cybèle se había roto, comenzó a llorar a cuenta gotas - pudieron morir, allá afuera con todo el alboroto de hoy - susurró - ¡tú! - señaló a Adrien - ¿dónde estabas? ¿ya comiste? - el rubio negó con miedo - ¡¿y no piensas hacerlo?! ¡mírate! Estás empapado, te vas a enfermar - sus lágrimas empezaban a salir con más rapidez. Adrien no sabía qué decir, ahogó en su garganta un "lo siento" que no pasó desapercibido de los oídos de su compañera- lo sientes - dijo para después aventarle el trapo que llevaba en la mano - ¡y tú! - se giró hacia Yves dándole un empujón que apenas y lo logró moverlo - ¿dónde estabas Yves? - Cybèle comenzaba a balbucear entre lágrimas - ¿crees que porque eres un ex cadete no me preocupas? ¿te burlas de mi? Pensé que no regresaban, cuando dieron las diez.

Cybèle, no sobre actúes - le dijo el de ojos ámbar, mientras que el otro culpable le hacía señas con la mano el gesto militar que habían adoptado todos en el refugio para abortar una misión, agitando su mano derecha con la palma hacia el piso contra su pecho y hacia el aire, pero ya era tarde, Cybèle le había propinado una bofetada tan fuerte que le giró el rostro; cuando Yves regresó su mirada al frente, la pequeña bestia bufaba de enojo, mientras sus lágrimas ya le tenían empapado el rostro. Entonces, la chica lo abrazó.

Tonto - le dijo y se aferró más a él - nunca le digas a una mujer que está sobre actuando. - entonces, toda la molestia del pelinegro se esfumó - nunca hagan eso otra vez- dijo ella contra el pecho de Yves.

Adrien se acercó a ella y puso su mano en el hombro de la joven. Te prometo que no vuelve a pasar Cybèle, por favor ya no llores. Cybèle se giró hacia Adrien y también lo abrazó, Adrien le respondió el abrazo mientras se hacía la promesa de no volver a inquietar a nadie en el refugio; comenzaba a darse cuenta que, aunque él no lo quisiera así, al fin tenía algo parecido a una verdadera familia.

Yves envidiaba la facilidad de Adrien para tratar con las personas y ser empático; él no se atrevía a decir que lo sentía, no sabía por qué y tampoco sabía qué decir, así que optó por ser él.

Por ese carácter tan feo que tienes, tu novio te dejó - dijo con una sonrisa algo tímida mientras le alborotaba el cabello. Para su sorpresa, Cybèle comenzó a reír combinando sus lágrimas con su risa.

Adrien también se reía, mientras que deseaba tener la seguridad que Yves demostraba todo el tiempo. Soltó a la joven y se relajó un poco, le gustaba ser procurado por alguien y que este le demostrara cuán importante era, evitó comparar a Marinette con Cybèle, ambas eran diferentes de manera abismal, pero al mismo tiempo tenían dos cosas en común que le hacían doler el pecho cada vez que lo pensaba: su cabello negro, aunque sin los reflejos azules y esos ojos azules expresivos que en ese instante lo hacían sentir el hombre más malvado del mundo.

¿Puedes imaginarlo Agreste? Pobre, lo compadezco. "¿dónde estabas? ¿ya comiste? ¡mírate! Estás todo empapado, te vas a resfriar" - imitó Saint Eve - somos hombres, no nos subestimes.

Yo creo que el chico fue muy afortunado - sonrió Adrien - teniendo a alguien que siempre se preocupara por él - Cybèle seguía riendo. - pero admito que sentí miedo, tu mirada era escalofriante.

Y eso que tu no recibiste la bofetada, tiene buena derecha - se talló la mejilla.

Del otro lado de la sala, el anciano maestro sonreía, sabía que nuevamente había hecho una buena elección, tenía la mano en su bolsillo izquierdo, donde tenía el collar del zorro, miraba a Cybèle y no terminaba de convencerse que podría ser una buena miracouler, tiene mucho yang, pensaba para el mismo, sin embargo disfrutaba la escena, la juventud siempre lo animaba de buena forma.

Adrien se despidió primero, seguía húmedo y debía meterse a bañar, Yves se quedó con Cybèle ayudándole a poner en orden, los trastos que quedaban en la cocina.

tú también estás mojado, deberías ir a bañarte - le dijo Cybèle sin despegar la mirada de los trastos que estaba lavando. Yves le respondió que se bañaría tan pronto como Adrien saliera del baño; la joven pasó otro plato húmedo al pelinegro, quien secaba los trastos con un trapo y los acomodaba en la alhacena.

Cybèle, ¿qué piensas del nuevo héroe? - preguntó algo tímido, no quería dejar morir la oportunidad de platicar amenamente con la chica, dado de que siempre chocaban sus carácteres y terminaban sin hablarse durante días.

La pelinegra quitó el cerquillo de su cara con la ante palma de su mano y miró a Yves como pensando su respuesta, "creo que el es una bendición" , resaltó, Yves no se había dado cuenta que había estado conteniendo el aire hasta que exhaló con alivio. Y bajó la cabeza sonriendo disimuladamente y mirando de soslayo a la chica quien ya había regresado al quehacer; ella tendió el último plato a su compañero y se dio la vuelta para quedar de frente a él.

Pero creo que debe aprender a no preocupar a su compañera de refugio - Yves se puso pálido y dejó el plato en su lugar para después secarse las manos y enfrentar la realidad - ¿pensaste que no me daría cuenta?

Ahora todo lo que había dicho sobre morir ese día, estar preocupada y demás, tuvo sentido. "También se que Adrien es Chat Noir".