Recomendación musical: For you - Passanger


C1 – Velaverunt

Tuvo que recordarse incontables veces el porque hacía lo que estaba haciendo.

La máscara en su rostro pesaba como si mil hipogrifos pendieran de ella, el frío de la noche le calaba los huesos traspasando la gruesa capa que lo cubría como si fuera desnudo. Toda la seguridad sobre el triunfo en esa guerra se iba disipando a cada paso que daba dejando atrás la protección de su mansión.

Por primera vez no le importaba morir, lo que le importaba era que nadie más lo hiciera después de esa noche… lo que importaba era que ellas sobrevivieran.

Los seguidores del Señor Tenebroso estaban alborotados. La expectativa era palpable en el aire. Las máscaras no dejaban más a la vista que pares de ojos brillantes con sed de muerte, de sangre, de diversión. No quiso pensar lo que reflejarían sus orbes grises en ese momento, ya que seguramente incertidumbre, asco y temor serían algunas de las cosas que podrían encontrarse.

Aunque "su Lord" había insistido en llevarlo en la primera línea de formación, junto a sus padres y su tía Bellatrix, él no accedió prefiriendo mantenerse en medio del tumulto; pasando desapercibido desde el comienzo, no llamaría la atención luego cuando se separara del grupo. Extrañamente el líder de los Mortífagos no puso ninguna resistencia a su elección.

Desde su lugar podía notar el terror que sentía su madre por tenerlo separado de ella y que le pasara algo. Aunque Narcissa no se lo hubiese dicho abiertamente, sabía que estaba en aquél lugar por un solo motivo: velar por su seguridad. Ella había tenido la oportunidad de quedarse en Malfoy Manor –ahora cuartel personal del mestizo demente- haciendo guardia por cualquier acontecimiento o percance que se pudiera suceder. Y aunque al principio no había profesado negativa alguna, la cosa cambió al saber que él iba a participar en la batalla y que hasta era probable ocupara la línea de fuego.

Draco intentó por todos los medios hacerla desistir, pero como buena Black demostró su mayor grado de testarudez hasta negándose a escucharlo. A pesar de morirse de ganas de pasar el mayor tiempo posible con su hijo antes de que esta "misión" se llevara a cabo, siendo el futuro de todos los participantes un gran signo de interrogación, trataba de evitarlo de cualquier manera posible para no dejarse persuadir.

De esta manera, Draco se encontraba con la situación de no sólo tener que cuidar su propio trasero, sino que también sabía se la pasaría al pendiente de los de dos mujeres.

Aunque desde su posición Narcissa no tuviera la posibilidad de verlo, él si podía hacerlo claramente, lo que le contaba a favor. Pero sabía que a la hora que se abriera fuego se comenzarían a dispersar y la cosa se le complicaría, sobre todo cuando el otro canalizador de sus preocupaciones lucharía en su contra.

Las cosas saldrían redondas de poder tenerlas a ambas en el mismo sitio y así poder tenerlas vigiladas con facilidad. Pero la realidad era que de estar en el mismo lugar terminarían matándose entre ellas, y no por otro motivo que el de pertenecer a bandos diferentes.

Porque Hermione no sabía que él en realidad esa noche se entretendría atacando mortíos a su par, y si las cosas salían bien, no se enteraría de ello nunca. Y tampoco estaba en sus planes hablar con su madre y contarle como había decidido convertirse en traidor siendo un infiltrado de La Orden.

No sólo estaba el hecho de no saber como reaccionaría ante esto, era su madre y lo amaba, se lo estaba demostrando en esos momentos dispuesta a luchar con la mismísima muerte por el sencillo motivo de guardar por él, como si se tratara simplemente de una de esas noches que se quedaba en vela tomándole la mano y acariciándole el cabello cuando de pequeño y tenía pesadillas porque había tormenta. Pero una traición era una traición, y tanto para los Malfoy como para los Black, podía ser sencillamente la firma a tu sentencia de muerte. Sino que también, era consciente que de contárselo, la estaría poniendo en un peligro aún mayor al que de por sí ya se estaba sometiendo por el sólo hecho de saberlo, y eso en ninguna de sus posibles variantes era una opción viable.

Si, definitivamente esa noche se las iba a ver complicadas.

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Ya era medianoche y todo pintaba por quedarle un rato largo todavía.

Draco se había pasado toda la batalla atacando mortífagos escondido en distintos recovecos del castillo. El conocer tan bien cada rincón de su colegio le suponía ahora de una gran ventaja, ya que la mayoría de sus víctimas nunca habían visto venir desde donde venía el ataque.

Pero también conllevaba una desventaja.

Sabía que su padre había logrado esconderse junto a su madre en algún lugar porque había escuchado a Bellatrix chillando sobre lo cobarde que era Lucius, que había vuelto a huir y que si no tuviese cosas más interesantes que hacer lo cazaría ella misma y lo rostizaría como a un pavo.

Había visto pasar a los idiotas de Potter y la comadreja tratando de ocultarse bajo una capa de invisibilidad que no llegaba a cubrirle los pies, y hasta les salvó el trasero atacando a un mortío que también se había percatado del detalle. Y bueno…. También debía admitir que disfrutó un poco haciendo que una pequeña roca rebotara en la cabeza del pelirrojo.

Había visto a un Weasley morir. Se había cruzado al sin cerebro de Longbottom, para su sorpresa, dándole lucha a uno de los oscuros. Y fue testigo de como la Weasley menor se escapaba de la Sala de Menesteres junto a una mujer de pelo rosa. Pero nada de Hermione.

Descartaba la idea, no por menos hermosa, de que Granger no estuviera en aquél lugar. Había escuchado hablar de ella y hasta le pareció ver su maraña castaña doblar por un corredor. Lamentablemente estaba demasiado ocupado en ese momento como para salir tras ella.

Los nervios cada vez eran mayores y estaban comenzando a afectarlo en su conducta. Se daba cuenta que por estar al pendiente de verla pasar, estaba descuidando su propia espalda; tenía que dejar de ser tan idiota, muerto tendría menos chances de mantenerla a salvo.

Comenzó la batalla con la mente lo más fría que era capaz. Logró mantenerse así un buen rato llevando la cuenta de cuantos Mortífagos daba de baja, pero llegó un momento que fue imposible continuar con el conteo.

Ahora era el momento indicado de volver a recobrar el control. Por alguna razón todo parecía mucho más calmo. En su experiencia sabía que aquello no presagiaba nada bueno, que era sólo la paz para tomar envión y que todo estallara con más fuerza. Así que debía prepararse para ello.

Estaba intentando acompasar nuevamente su respiración junto al latir de su corazón cuando la vio.

Hermione había volado, literalmente, escaleras abajo y golpeado contra una columna. Un impulso lo había hecho salir de su escondite para auxiliarla, pero inmediatamente vio la figura de Greyback bajar los peldaños hasta encontrarse con ella. La sangre se le heló.

Se movió rápidamente de detrás de una columna hacia otra. Sabía que precipitarse iba a ser perjudicial para ambos de cualquier forma, necesitaba pensar su jugada y para ello necesitaba tener una mejor visión de la situación.

Ni siquiera pudo empezar a trazar algún plan en su cabeza cuando escuchó una voz de mujer lanzar un Expelliarmus, seguido por el impacto del cuerpo de aquella bestia -porque ni siquiera él se atrevía a llamarlo hombre- contra el suelo.

Contuvo la respiración hasta confirmar que no había sido Granger quien había cometido semejante acto de inconsciencia, sino qué seguía desmayada en el suelo.

Inmediatamente el hombre lobo se incorporó y arremetió contra su atacante, olvidándose por un momento de Hermione. Completamente mimetizado con su parte animal, se echó sobre la joven en un solo movimiento fiero y clavó sus afiliados dientes en el desprotegido cuello de la muchacha, a la que pudo reconocer como la ex novia de la comadreja. La chica no era de su especial agrado, sino que por el contrario, pero aún así tuvo que cerrar los ojos y desconectar su mente al escuchar sus alaridos de dolor.

Éstos cesaron más rápido de lo que esperaba. Ferenir Greyback era bien conocido por las atrocidades a las que sometía sus víctimas. No le importaba en donde estuviese, no le importaba si una guerra se estaba desatando a su alrededor, él se tomaría todo su maldito tiempo en disfrutar de su tortura, de cómo se retorcían debajo suyo, de como la carótida de su víctima dejaba de pulsar. Había sido demasiado pronto.

Volvió a dirigir la vista hacia allí para encontrarse a Hermione sobra la otra muchacha intentando reanimarla, y a su profesora de Transformaciones, parada a los pies de la escalera, mirando como si no lo creyera, al hombre lobo inconsciente en el piso con una bola de cristal rodando al lado de su cabeza.

-Señorita Granger -escuchó que la llamaba una vez vuelto a entrar en sí- Es en vano

Vio como Hermione asentía mientras se secaba las lágrimas de los ojos y volvía a reposar la cabeza de la otra muchacha en el suelo.

-Yo me encargo de ella… Busca a Potter. Ya es la hora.

Y Draco no supo a qué se refería, pero de ninguna manera podía ser algo bueno.

Al menos al seguirla mantuvo la cautela de seguir su camino ocultándose tras las columnas o recovecos que se lo permitían y no había salido tras ella limpiamente, sujetándola del brazo y gritándole "¿A dónde mierda crees que vas, Granger?" como todos sus sentidos le llevaban a hacer.

La vio encaminarse hacia el Gran Comedor y sintió su corazón dejar de latir. Se estaba metiendo en la boca del lobo, en el centro de la tormenta, en medio del fuego cruzado. Conocía el instinto altruista de los Gryffindors pero esto ya rozaba la estupidez.

Pero todo podía salir peor, y Draco sabía eso muy bien. No por eso no dejó de sorprenderse de lo jodido que podía ser el universo con él.

Hermione no sólo se adentro en el ojo de la tormenta como había pensado Draco. Al meterse en el Gran Comedor, Hermione fue directamente a enfrentarse con la muerte.

A penas cruzar las puertas se encontró de frente con sus dos mejores amigas, en una fiera lucha contra Bellatrix Lestrange. Dos contra una y así y todo apenas podían aguantarle el ritmo a la mujer.

Pero Bellatrix no era la mano derecha de Voldemort sólo debido a su fidelidad, aunque no fuera poca cosa. Bellatrix era la mujer con vida más astuta en la faz de la tierra. La más inteligente, veloz y sádica.

Por eso, no necesitó esperar a que Hermione se uniera a la linea de sus atacantes. Apenas los castaños rizos de la Gryffindor se asomaron por la puerta, la mortía ya estaba lista para atacar.

Draco agradeció el entrenamiento que su tía le había otorgado. Él siempre supo que algún día le sacaría provecho y todo el dolor al que se había sometido valdría la pena. Porque gracias a ello, Draco sabía exactamente como iba a proceder aquella bruja. Sabía que no le pasaría por alto la entrada de Hermione, sabía que dejaría a las otras dos atacarla para que se distrajeran creyéndola con la guardia baja mientras que ella enfocaría sus fuerzas en un nuevo objetivo y absolutamente nadie se lo vería venir… claro, eso creería ella porque no sabía el juego que estaba jugando su sobrino, y que él si se lo vería venir.

Tan predecible ese Cruciatus… No iba a arriesgarse matando a la amiga de Potter sin presentarla a los pies de su Lord, ¡siempre tan leal!. Pero le tenía el odio suficiente como para no aguantarse el infligirle todo el dolor que le fuera posible.

La tomó tan de sorpresa que en el tiempo que ella lanzó su hechizo, él pudo contrarrestarlo con dos.

Con uno movió a Hermione del lugar donde impactaría, llevándose con ella a sus dos amigas. Con el otro dejó inconsciente a la maldita bruja.

Nadie supo de donde vino el impacto. Nadie menos un servidor del Señor Oscuro que fue lo suficientemente rápido para quitarle la máscara con un simple hechizo, lo cual lo hizo virarse y correr en dirección contraria.

Sin darse cuenta que Hermione reconocería su cabello platino. Sin darse cuenta que aquél Mortífago lo perseguiría.

Llegó hasta la puerta de la Sala de Menesteres, más no llegó a entrar. Por el rabillo del ojo llegó a ver a aquél hombre parado a sus espaldas, levantando su varita hacia él. Lo enfrentó al mismo tiempo que lanzaba un hechizo, pero éste llegó a defenderse.

Todo era un idea y vuelta de luces saliendo de sus varitas. Todo iba bajo control para Draco, era prácticamente una batalla ganada, hasta que vio a Granger asomándose por un corredor y entonces todo salió mal. Bastó esa milésima de segundo de distracción para que los papeles se dieran vuelta.

-¡Velaverunt! -Draco ni siquiera pudo intentar reconocer el hechizo, porque enseguida su visión fue anulada completamente, era la sensación de tener una nube negra dentro de los ojos. -¡Avada…!

-¡Petrificus totalus! -No necesitaba su visión para reconocer quien le había salvado el pellejo. -¡Malfoy! ¡Por Merlín, sabía que queras tú! ¿Pero qué…?

-Vete

-Pero...

-¡Qué te vayas, maldita sea!

-No me iré sin respuestas

-Idiota -gruñó por lo bajo- No sí tu te percatas de la situación, pero no es el mejor momento para mantener una conversación… -Draco pudo notar por el movimiento del aire que Hermione había asentido. Por mucho que sacudía la cabeza y se restregaba los ojos, no podía quitarse eso de la vista.

-Malfoy, ¿estás bien? -inquirió al verlo tan inquieto

-Lo estaré cuando me saques esta cosa de los ojos…

-¿De qué me hablas?

Y por el tono de su voz supo que de verdad no sabía a lo que se estaba refiriendo.

Es decir, que no tenía nada tapándole los ojos.

Es decir… estaba realmente jodido.


n/a: Vieron que cumplí? Es viernes y aquí estoy con el segundo capítulo!

Como pueden ver, voy a tomar algunas cosas si y otras no de la historia oficial en cuanto a la batalla. de aquí en más va a predominar el no-cannon, obviamente :P

La idea de las recomendaciones musicales, obviamente están vinculadas al capítulo... espero poder hacer una por capítulo como hasta ahora, aunque creo que va a ser medio complicado jajaja

Gracias a todos los que ya aparecieron con el primer capítulo, es hermoso contar con su apoyo desde el inicio :)

Espero que les haya gustado este segundo "pispeo" a la historia... donde algunas cosas se empiezan a vislumbrar mejor y otras a oscurecerse...

Un beso grande, y será hasta el viernes que viene. Espero sus opiniones y tengan un lindo fin de semana!

Ilwen - (21/08/2015)