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Save The Date
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La cena de la noche anterior había sido tan tranquila, y a pesar de que Luna había llevado a Rolf para evitar que Smith le coqueteara, el chico terminó pasándose las miradas de Scamander por algún lado, porque no se inmutó en seguir coqueteándole durante toda la velada, al final, ella había sido la culpable de una pelea entre su amiga y su novio, no podía con la culpa, y aunque se había disculpado con ella, y Luna le había dicho que no se preocupara, sabía que las cosas no estaban más bien que mal.
"Vaya que cara." Se burló Smith.
"Bueno, no es como si hubiese podido dormir." Sonrió.
"Vamos Weasley, dejarte sin poder dormir era algo que no esperaba." Sonrió. "Supongo que mi encanto contigo es…"
"Ahm, perdón por interrumpir." Sonrió Susan. "Pero tienes un par de pergaminos en tu poder que necesitan estar ahora en imprenta."
"Cierto, es que…" Su rostro se volvió una mueca de terror. "Sus, ¿los ocupas ahora mismo?"
"Ah, sí."
"¿No hay forma de que… bueno, ya sabes, atrases un poco la entrega?"
"¿Qué ocurre?"
"Olvidé pedírselos a Malfoy." Hizo un mohín.
"Bien, sólo porque supongo que él ya los tiene, sólo se le olvidó dártelos."
"Confío en ello."
Tenía unas enormes ganas de aporrearse por no revisar que le faltaba la parte de Draco, y es que, había estado evitando ir hasta el escritorio del chico, o se la pasaría ahí, como idiota observando lo atractivo que era, y él terminaría notándolo, mientras se burlaba de ella, porque no era correspondida, que ahora se llevaran bien, no le quitaba el lado cruel que Malfoy siempre había tenido.
Camino a grandes zancadas hasta las chimeneas, más que nada, porque estaba prohibido correr en el atrio, chocó con varias personas, hasta que se detuvo cuando vio a un varón de piel oscura, sonrió y avanzó rápidamente hasta él.
"Zabini, Zabini, disculpa, Zabini." Lo sujetó del brazo.
"Oh, Ginevra Weasley ¿qué puedo hacer por ti? No presto dinero." Se burló de ella.
"Gracias, pero no ocupo dinero, quería saber si podías decirme donde vive tu amigo Malfoy."
"Mi amigo Malfoy." Se burló. "Te diré esto, como conocidos, y porque me daría pena verte tras él, con las nuevas circunstancias."
"¿Qué? Pero…"
"A Draco no le gustas, de hecho, pensé que sí, pero me dejó en claro por la noche-madrugada que no eres su tipo, ya que olvidó poner un hechizo silenciador y tuve que ponerlo yo, o él y Astoria Greengrass ¿la recuerdas?" Ginny asintió. "Bueno, pasaron una gran madrugada, salí por la mañana y ellos no habían abandonado la cama, por eso pidió permiso para faltar, pero supongo que lo sabes, por que trabajan juntos."
"Gracias por los detalles mórbidos innecesarios, Zabini." Sonrió incómoda. "Yo sólo necesito su dirección por asuntos de trabajo, no porque él me interese de alguna manera." Sonrió enfadada. "Ahora que estamos en el mismo canal, sólo dime dónde encontrarlo."
GD
Los golpes en la puerta no cesaban, a pesar de que Astoria le había dicho que los ignorara, llegó un momento en que no los soportó, así que intentando controlar su malhumor —que no pudo, porque abrió la puerta queriendo lanzarle un maleficio a quien se encontrara al otro lado de la puerta—.
Su enojo se evaporó en cuanto vio el cabello pelirrojo frente a él, no estaba muy alegre que digamos, y eso lo sorprendió, e incomodó, por su mente había pasado muchas formas en las que Ginevra pondría un pie en su apartamento, claro que sorprenderlo cuando había pasado una noche alocada con una entrometida chica, no era una de ellas.
"Oh, decidiste salir de la cama." Soltó en un tono extraño.
"¿Qué-Qué haces aquí?" Frunció el ceño.
"Olvidé pedirte tu parte y bueno, logré que atrasaran la imprenta, pero no por mucho, no pienso interrumpirte de más, sólo… quiero el pergamino y me iré.
"¿Cómo sabes que estoy con alguien?" Elevó las cejas.
"Ah, intuición, supongo." Bajó la vista, él estaba sólo en bóxer.
"Cierto, pero no es porque…"
"El pergamino, Draco."
"Sí, pasa, pasa." Se hizo a un lado.
"No, esperaré aquí."
"De acuerdo."
Entró hasta las cosas que se había llevado, y sí, entre todo estaba el pergamino que no le había entregado, al parecer, su enojo por verla charlando tan animada con Smith lo había hecho cometer más de un error, claro que nunca esperó a que lo descubriera entretenido con otra mujer.
"Gracias."
"Oye, ya que no harás nada para…"
"Luego hablaremos, estoy ocupada, en serio necesito entregar esto."
"Usa mi chimenea." Sugirió.
"No te ofendas, pero…" lo observó y alzó una ceja. "No gracias."
Se alejó de ahí con paso firme, no podía ni siquiera imaginar a quién había recurrido para tener esa dirección, regresó al interior de su apartamento, sí que tenía esa maña de interrumpirlo cuando estaba dispuesto a invitarla a salir.
Tal vez había sido lo mejor, después de todo, había atinado bastante bien en eso de que no estaba solo, e iba a ser un poco incómodo para ambos, si Astoria los escuchaba ponerse de acuerdo para una cita —no cita—, para San Valentín.
Regresó hasta la habitación, había pedido llegar tarde al trabajo, pero creía que ya era hora de romper la burbuja de aire en la que Astoria estaba, con eso sería suficiente para que dejara de molestarlo, ese había sido el trato, un acostón y dejaría de acosarlo vía lechuzas, nada más que eso, y adiós chica.
Cuando llegó al trabajo, escuchó la risa divertida de Ginevra, así que se dirigió al área de descanso, que era de dónde provenía ese melodioso sonido, entró con una sonrisa, que por fortuna pudo mantener, ya que ella hablaba con Susan, y Susan no le preocupaba, a menos que… le gustaran las chicas a Ginevra.
"Me alegro que pudieses llegar." Se burló Susan.
"A mí también me alegra." Rió. "Hola." Saludó a Ginny, que le sonrió un poco incómoda.
"Hola, Malfoy." Saludó lo más neutral que pudo, posiblemente sí había arruinado un poco las cosas esa mañana.
"Siento lo del pergamino." Idiota, quizás debió decir —Siento que estuviera en la cama con otra cuando tocaste a mi puerta—.
"No te preocupes, pudimos salvar el día." Rió.
"Yo iré a trabajar, sólo café, y haz lo mismo, no has llegado tan temprano."
"Claro." Le sonrió Draco.
Avanzó hasta la cafetera, que para su fortuna, era donde estaba recargada Ginevra, que tenía una envoltura morada como la de la otra vez en la mano, meneándola un poco incómoda, sin saber que decir.
¿Y si la besaba?
Eso sería más que obvio y le evitaría muchas cosas que decir, sólo una explicación que podía resumir a un simple —Me gustas—.
A la mierda todo, la besaría, que Merlín lo amparara de una reacción furiosa, se acercó a ella sin previo aviso, y acercó su rostro al de ella, hasta que sus labios estuvieron a un par de centímetros de besarse.
"Tengo que trabajar." Se alejó rápidamente, antes de que Draco avanzara más y pudiera besarla.
"Ginevra." Intentó detenerla.
"Claro, lo olvidé." Se rió nerviosa y tomó su taza de té. "No te tardes o Susan te sacará arrastrando de aquí y te pegará a tu escritorio."
"Claro."
¿Necesitaba una prueba más concreta de que no le interesaba? Ya lo había rechazado, una chica no esquiva un beso a menos que realmente no lo desee, eso era todo, era el límite que podía tener de rechazos por parte de una chica.
Avanzó hasta su escritorio con su humeante taza de café, le observó de reojo, ella evitó mirarlo por completo, así que eso confirmaba sus pensamientos, no haría incómodo el trabajo para ninguno de los dos, ya lo había decidido.
"Malfoy, necesito que te apures un poco." Soltó Susan.
"Claro, no me levantaré de este escritorio hasta que no termine mis pendientes."
"Esa voz me agrada, pero por favor, no vuelvas a llevártelos contigo."
"No ocurrirá de nuevo."
"Confío en ti." Posiblemente era la única, pensó Draco.
DG
Ginny Weasley corrió tan rápido como pudo, tenía una semana haciendo ejercicio, necesitaba ponerse en forma, eso de que no pudiese gustarle a ningún chico ni decente ni poco decente la tenía de muy mal humor, sumando con que Draco Malfoy había jugado con sus sentimientos, le había hecho creer que la besaría, sólo para sujetar el azúcar que estaba detrás de ella, y para rematar, su camisa estaba llena de labial de la otra chica con la que había pasado la noche.
Posiblemente eso era lo que le mantenía motivada, se pondría en forma, como cuando estaba en las Arpías, y le demostraría todo lo que se había perdido por una insignificante Greengrass.
"Me sorprende que tengas energías para ir a ejercitarte después del trabajo." Se burló Hermione.
"Bueno, utilizo todas las energías que podría usar y gastar en el sexo."
"Eso no, eso no es agradable."
"No me digas que tú y Ron siguen por el camino del celibato." Se burló.
"No, pero mi intimidad con Ron es mía."
"Vaya que sí." Sonrió.
"No has avanzado con Malfoy entonces."
"Sale con Astoria Greengrass."
"Ella es una chica adorable, sí que no la tienes fácil."
Ginny observó su cabello rojo fuego, sonrió y observó a la castaña, que estaba entretenida con asuntos de su trabajo.
"Oye ¿podrías hacer un simple hechizo?"
"¿De qué?" interrogó frunciendo el ceño.
"Para el cabello."
"Estoy ocupada, no tengo tiempo para cosas sin importancia, Ginny."
"Cierto." Sonrió. "Iré a casa, me toca cocinar."
"Suerte conquistando a Malfoy sobre Astoria."
"Gracias."
Su apartamento estaba en silencio, significaba que Luna no estaba, así que se dedicó a cocinar tranquilamente, no tenía prisa alguna, en lo que llegaba Luna.
Ginny se sentó en el sofá a esperar a que su amiga y compañera de apartamento apareciera, pero no lo hacía, su estómago se estaba devorando uno a otro y ella no se dignaba a aparecer, se sirvió un poco y giró cuando escuchó ruidos, así que sujetó su varita y abrió la puerta de la habitación de su amiga.
Luna estaba recostada sobre la cama, en posición fetal, mientras lloraba, así que ahí había estado todo el tiempo, el corazón se le estrujó, ella era la culpable de todo eso, se sentó en la cama y se acostó junto a su amiga.
"Todo estará bien, Luna."
"Terminé con Rolf." Sollozó.
"Tranquila, todo estará bien."
Ella preocupándose por conquistar a un tipo, sin importarle romper la relación tan bonita —aunque no su favorita—.
No cenó, se quedó ahí, abrazando a su amiga, hasta que se tranquilizó, y claro, para animarla, tenía que hacer que se distrajera a como diera lugar.
"Ven, intentemos algo."
"No tengo ánimo." Murmuró.
"Te divertirás, lo prometo."
Todos en la oficina la observaron raro cuando entró, muchos se agachaban y reían discretamente de ella, pero Ginny no estaba de tan buen humor, y no tenía nada que ver con su apariencia.
"Oh, vaya… ¿qué?" Su mirada castaña se elevó hasta Draco, para que no continuara su comentario.
"¿Chocolate?" Ofreció un empaque color morado con una franja blanca.
"No me gusta el chocolate." Se excusó él.
"Nunca confíes en nadie a quien no le guste el chocolate." Murmuró ella.
"Lo que digas." Sonrió y se alejó cuando le dejó el pergamino en la mano.
Ginny suspiró, se suponía que Luna le dejaría el cabello de un tono azabache, pero no, el hechizo le había fallado, porque no había tenido humor de hacerlo, sólo quería volver a la cama a llorar, desde luego que cuando dejó todo ese desastre incapaz de solucionar, comenzó a reírse como loca y su aspecto mejoró, así que sólo por eso, no dijo nada del desastre.
Intentó concentrarse en los pergaminos frente a ella, pero cada que un mechón de cabello resbalaba por su rostro se asustaba, porque ya no era rojo, sino un color extraño; se levantó enfadada y fue hasta el área de descanso, aún tenía tiempo antes de tener que entregar todo a imprenta.
"Buen look, Weasley." Sonrió Smith.
"Muchas gracias." Ginny no dijo nada más, no quería darle el placer de saber que había logrado que Rolf terminara con Luna.
La puerta se abrió, y alguien se puso junto a ella, Malfoy ni siquiera le prestó atención, se preparó un nuevo café y regresó a su lugar, sin saludarla, sí que estaba de un grandioso humor con ella, pero no le dio importancia, ya había quedado en claro que sólo eran amigos cordiales.
"Aun no te reconozco." Se burló Susan.
"Yo tampoco, me asusto cada que un mechón se resbala, y no traje ninguna liga."
"Tengo en mi escritorio." Le hizo una seña así que la siguió.
"Gracias, sólo espero que pueda volver pronto a la normalidad." Rió.
"Ahora a trabajar."
"A la orden, jefa."
Ginny avanzó un poco más tranquila, la mayoría se había acostumbrado a su cambio de look más rápido que ella misma.
DG
El área de descanso estaba bastante llena, y por más que buscó una cabellera pelirroja no la encontró, así que se animó a sentarse tranquilo, sin tener que ocultarse.
"¿Verdad que sí, Malfoy?" Levantó la vista hasta Nastia.
"¿Qué?" Interrogó.
"Le digo a Smith que te vi con una hermosa chica besándote ayer en un bar."
"Oh, sí." Comenté tranquilo.
"Ya decidiste salir con alguien."
"Sí, de hecho." Buscó a la pelirroja pero no la encontró. "Estoy saliendo con Astoria Greengrass desde hace unos días."
"Vaya, pues felicidades." Felicitaron algunos.
"Gracias."
La sonrisa cordial de Draco se evaporó en cuanto los ojos castaños de Ginny se encontraron con los suyos, se había olvidado por completo de su cambio de apariencia, había estado buscando soltar aquella bomba sin que estuviera presente, pero había estado todo el tiempo frente a él; y ya no podía retractarse.
"Tengo que ir a trabajar." Murmuró Smith. "O la jefa vendrá y me sacará arrastrando de aquí."
"Cierto." Se levantó Ginny. "Aún tengo tres pergaminos que revisar y la imprenta es en media hora, con permiso."
"Lo mejor será que todos vayamos a trabajar." Murmuró Nastia y se levantó.
Draco se quedó ahí, sentado en la soledad que se había dado repentinamente, suspiró irritado ¿por qué tendría que afectarle que Ginevra lo supiera? Ya lo había rechazado muchas veces, y ella había salido con Smith, si se habían acostado o no, pues ya eran asuntos de ellos.
Se levantó, intentando lavar la incomodidad que había en su propia piel y fue hasta su escritorio, su vista fue de reojo hasta la chica que ahora tenía el cabello entre azabache y platino-dorado, no dijo nada, ni siquiera levantó la vista como normalmente lo hacía cuando él pasaba por ahí.
Se sentó en su lugar, y observó el pergamino que había dejado a la mitad, claro que ahora no tenía ni idea de qué cosa pondría para rellenar todo lo que le faltaba, y no tenía el valor de ir hasta ella y cuestionarla sobre como terminar su trabajo, a pesar de que habían compartido consejos en el pasado, eso se veía tan lejano ahora, aunque apenas hubiesen pasado un par de días.
Como podían cambiarte las cosas cuando no eras tan bien correspondido como esperabas ser, la observó, estaba compartiendo un trozo de chocolate con el idiota de Smith; a él sí que le sonreía alegre, sin importarle nada, así que se levantó, no iba a hacer de aquel rechazo algo incómodo para ninguno de los dos.
"Oye, necesito tu ayuda." Soltó despreocupado.
"Me iré." Soltó Smith.
"Claro." Le sonrió. "Dime ¿en qué puedo ayudarte?"
"En volver al pelirrojo sería lo primero." Ella sonrió divertida, así que se relajó.
El One Shot es parte del evento de San Valentín "San Valen-Drinny" de la página Facebook "Drinny All The Way".
Hola, quiero aclarar que este one shot es continuación de lo que pasó en "Cinco Pasos Para Una Caótica Navidad." Y en esta ocasión serán una serie corta de one shots usando los prompts del evento antes mencionado.
Este One Shot es del Prompt #6 "Nunca confíes en nadie a quien no le guste el chocolate."
Deseo que les guste, si lo hace, agréguenlo a favoritos o a follows, y dejen un review, sino... lo entenderé.
Caro: Los malentendidos tendrían que terminarse, pero son parte del encanto, desesperantes quizá, pero ya pronto se van a aclarar las cosas entre ellos, gracias por tus reviews.
