Recomendación musical: Moondust - Jaymes Young


C4 – Loop

Al día siguiente, la mayoría de los habitantes de Grimmauld Place habían amanecido temprano debido a que básicamente ninguno había pegado un ojo.

Tonks había sido la primera en levantarse y bajar al comedor, por mucho que intentó salir en silencio de la habitación para no despertar a Hermione, se chocó con absolutamente todo mueble que tenía hasta el camino hacia la puerta. Lo que no sabía es que la castaña fingía su sueño y únicamente por ello no se había despertado.

Desde su cama escuchó los primeros movimientos en los pisos de abajo, Harry y Ron también se habían sumado a la metamorfomaga, pero por alguna razón ella todavía no estaba lista para salir debajo de sus cobijas.

Supo que no le quedaba otra alternativa que levantarse cuando escuchó que Snape se había aparecido en el comedor. Tomó fuerzas y salió de la cama en un sólo movimiento, cuanto más se tardara más difícil se le iba a hacer.

Bajó las escaleras con el sueño aún pegado a ella. Al pasar por la puerta donde se suponía que descansaban Theo y Blaise se escandalizó al ver a Pansy Parkinson saliendo de ella, despeinada y con un rostro somnoliento no mucho mejor que el suyo.

-Buen día, Granger -le saludó en medio de un bostezo, pasando por su lado como si nada. Hermione no fue capaz de salir de su estupor a tiempo para responderle el saludo y se cacheteó mentalmente por ser tan juiciosa… ¿qué le tenía que interesar a ella las actividades de los Slytherins mientras no la molestaran a ella o generaran algún disturbio en la convivencia? Y fue ese pensamiento el que la llevó a saludar quizás con demasiado entusiasmo a Theo Nott cuando salió tras su compañera.

-¡Hola Theo!

-Emm… hola! -respondió avasallado

-Alguien despertó de buen humor… -le siguió Zabini al asomarse. Hermione se cacheteó mentalmente por segunda vez. A ellos les mostró una sonrisa un tanto tensa.

Los cuatro bajaron las escaleras sin mencionar más nada, de lo cual Hermione se sintió más que agradecida, ese día parecía que no iba a ser capaz de pronunciar palabra sin meter la pata bien hasta el fondo.

En el comedor ya los esperaban sentados Snape, Tonks, Ron y Harry, con el desayuno para todos servido sobre la mesa. Los dos últimos miraron inquisitoriamente a Hermione al verla bajar con los Slytherins, más ella hizo un gesto restándole importancia y lo dejaron estar. Evidentemente Ron había amanecido más tranquilo de lo se había ido a dormir.

Apenas había apoyado el trasero en su asiento cuando Snape rompió el silencio.

-¿Alguien puede ir a buscar a Draco?, es imperioso que forme parte de esta reunión.

-¡Yo voy! -Pansy estaba levantándose para ir a buscarlo cuando la exclamación de Hermione la hizo volver a su sitio, no sin ocultar una sonrisa traviesa- Lo… lo siento. Es que olvidé algo en mi habitación y como tenía que subir… Pero, ve tú.-se retractó llena de vergüenza, mordiéndose el labio. Pero a pesar de sus palabras, no se había movido ni un ápice.

-Oh, no, mejor ve tú… la verdad es que no tenía ganas de subir tantas escaleras -mintió. Para ninguno de los tres Slytherins era un secreto lo que Draco sentía por aquella muchacha, así que ahora que tenían la oportunidad, harían todo lo que estuviese a su alcance por ayudarlo.

-Mmm… bueno -musitó mirando al piso, saliendo de allí a paso apresurado.

Los tres amigos de Malfoy se sonrieron cómplices, y el gesto no pasó desapercibido para Harry y Ron que los miraron con sospecha, al igual que a su amiga retirándose. Tonks mordía su tostada como si la situación que se acababa de dar fuera algo cotidiano. Y Snape… Oh, Severus Snape trataba sin éxito de ocultar la que sería su sonrisa más sincera desde hacía ya mucho tiempo.

Quizás y las cosas para su ahijado no serían tan malas como el había creído…

— — — — — — — — — —

No había pegado un ojo en toda la noche, por lo que no perdió detalle de la llegada de su padrino y de su reunión con sus compañeros de convivencia, así que no se sorprendió cuando golpearon la puerta.

-Pase -respondió desanimado, suponiendo que del otro lado estaría Blaise, quien no perdería oportunidad para molestarlo.

-Ehmmm. Buen día, Malfoy -Hermione había subido impetuosa y de la misma manera había golpeado la puerta, el problema fue cuando recibió respuesta y se dio cuenta de lo que estaba haciendo, su preocupación creció al no recibir respuesta- ¿Malfoy?

-Estoy aquí, Granger -respondió sólo por instinto, era evidente que aunque él no la pudiera ver, ella sí lo hacía. Todavía le costaba creer la presencia de la castaña en su habitación como para ser capaz de formar una oración más elaborada.

-Oh, claro… Yo… ¡Snape! Snape requiere que bajes al comedor con nosotros para la reunión. Dice que es muy importante que estés y por eso he venido a buscarte, y bueno, aquí estoy- Habló de corridito debido al repentino ataque de nervios por el cual estaba pasando. La mirada en negro del rubio la intimidaba en sobremanera.

-Respira, Granger -se burló Draco soltando una risita. Hermione enrojeció inmediatamente. si no respiraba era por el nudo que se le había formado en el estómago por los nervios y no por hablar, pero claro que no lo iba a corregir, si ni siquiera ella sabía que era lo que la tenía así. No era la primera vez que hablaba con Malfoy, aunque sí después del raro encontronazo que habían tenido la noche anterior. Y ella sola se había metido allí, en la boca del lobo.

Así y todo debía reconocer que esa pequeña risa de Malfoy la había relajado.

-¿Vienes? -se atrevió a preguntar. Draco seguía recostado en la cama con la vista clavada en ella, como si fijándola pudiera comenzar a verla. Obviamente, era inútil.

-No creo que tenga muchas opciones… -se sinceró. De lo que menos tenía ganas era de tener que reunirse con todos y escucharlos hablar por vaya a saber cuanto tiempo.

-No será tan malo… -Hermione no supo bien que decir, pero sentía la necesidad de decir algo. Draco bufó.

-Si tú lo dices... -Y ahí estaba de nuevo esa sonrisa.- ¿Tú te responsabilizarás si muero de un ataque de aburrimiento? -¿Draco Malfoy estaba acaso bromeando con ella? ¿No había sido el mismo quien la noche anterior se vio en la necesidad de aclarar que ellos no eran ni podrían ser amigos? No iba a ser ella quien se lo reprochase, claramente.

-¡Lo prometo!- Se sintió una tonta acompañando la frase con la acción de alzar una mano y llevarse la otra al pecho. De alguna manera Draco lo supo.

-¿Hiciste el gesto? -rió

-Si -admitió avergonzada- Lo siento.

-No te preocupes, es lo más divertido de mi condición -siguió con su sonrisa, aunque levemente fue menguando- Además se siente bien saber que me tratas aún olvidándote de lo que me sucede…

-Anoche te dije que no lo hacía por lástima ni nada parecido… -Draco solamente asintió y Hermione no tuvo nada más que acotar- Entonces, ¿te veo abajo?

-Granger, evidentemente el tema es más duro de afrontar para ti que para mi, pero debes hacerlo… Estoy cieee-goo -se burló- Tendrás que ayudarme a bajar si quieres honrarte con mi presencia -Hermione volvió a enrojecer.

-Me siento una idiota -susurró por lo bajo- Claro que te ayudaré… sólo dime qué debo hacer… -En un solo movimiento Malfoy se había puesto de pie para luego posicionarse detrás de ella. Le colocó la mano sobre el hombro y presionándolo levemente al sentirse algo mareado por la ola de aroma a vainilla que lo había asaltado desde el cabello castaño y que había provocado que sus rodillas se aflojaran.

-Sólo camina, yo te sigo. -Hermione asintió, un tanto nerviosa por la cercanía de Malfoy… si su memoria no le fallaba, lo cual además era poco probable, era la primera vez que el rubio la tocaba intencionalmente.

Hermione emprendió su camino a paso firme y seguro… pero lento, muuuuy lento, lo que empezaba a exasperar un poco a Draco.

-Granger, aprecio tu cuidado, pero estoy ciego, no tengo problemas motrices…

Ella no dijo nada, sólo se mordió el labio y aceleró su andar. Ya estaba dejando de sentirse avergonzada por empezar a irritarse por sus comentarios, estaba haciendo lo mejor que podía, aún cuando no tenía ni siquiera porqué ocuparse ella de hacerlo, y él no hacía más que chicanearla.

Entraron al comedor bajo la atenta mirada de los presentes. Recién entonces Hermione se sintió incómoda con aquella cercanía y casi corrió a su asiento luego de asegurarse que Draco se ubicara sin problemas en el suyo.

Habían quedado uno frente al otro.

-Bueno, ahora que estamos todos… -comenzó Snape, poniéndose de pie, con una mueca de sonrisa algo disfrazada.

-¿Qué noticias hay, colega? -interrumpió Tonks ansiosa. Severus la miró poco amigablemente de soslayo pero lo dejó pasar.

-Ninguna buena, debo admitir -su rostro se ensombreció por completo- Ustedes mismos han presenciado varias, por lo que se imaginarán que las bajas han sido realmente muchas… La más importante, la de Albus Dumbledore. Su muerte no sólo obligó que nuestras participaciones como dobles agentes debieran salir a la luz por nuestra seguridad y al mismo tiempo lo complicaran todo, sino que ahora Hogwarts está a su mando. -Varios ahogaron un grito; si bien era una posibilidad que todos habían evaluado, el escuchar la confirmación no era menos que terrible.- He confirmado que no sospecha de mi participación en este bando, porque me ha puesto a cargo como director. Imaginarán que a pesar de ello, las cosas no serán fáciles porque tendré a los Carrow respirándome en la nuca.

-Malditos… -escupió Draco por lo bajo.

-Es un problema no sólo para los alumnos del colegio, sino que al tenerlo bajo su poder…

-Tiene al Ministerio y al mundo mágico agarrado por las pelotas -completó Nott como un pensamiento para si mismo expresado en voz alta.

-No parará hasta hacerse con el Ministerio… pero es astuto, va de a una cosa por vez -agregó Pansy.

-Por lo que no irá a por el Ministerio en primer momento… se apoderará de todo lo que pueda hasta debilitarlos al punto que prácticamente tenerlo servido en bandeja… -Esta vez fue Zabini el que aportó. Los Gryffindors los miraban asombrados. Era bien conocida la astucia de los Slytherins, pero cosa muy distinta era verla en práctica y admirar la manera en que las ideas de uno se iban complementando con la del otro. Ron lo asoció directamente a los gemelos, que acostumbraban a terminar la frase del otro, pero el recuerdo de Fred le hizo revolver el estómago y prefirió hacer la imagen a un lado.

-Si tomó poder en Hogwarts, -habló la serpiente que faltaba- demos por sentado que se ha hecho del Hogsmeade, y ya tachemos de la lista Azkaban… ¿qué sigue? ¿Gringotts? Tener bajo su poder el dinero de todo el mundo mágico sería meter bastante presión al Ministro.

-O puede ser peor... -se sumó Hermione, llamando y recibiendo la atención de todos, sobre todo de los Slytherins que la miraron ansiosos por su participación- San Mungo.

-Es una apuesta arriesgada, pero no por ello poco probable -apoyó Theo.

-San Mungo tiene demasiados Aurors en este momento -intervino Snape. Hermione se sintió orgullosa porque su profesor estuviera evaluando su idea.- es más fiable que vaya por algo más bajo perfil en este momento… necesita causar terror para que los Aurors deban separarse para abarcar y proteger más campo. No dudo que tomará el hospital… pero lo dejará para el final.

-Nadie puede robar en Gringotts -se metió Ron, pero su tono era bastante más conciliador que el utilizado la noche anterior- ¡todo el mundo sabe eso!

-Él no va a robar, Weasley -le contestó Blaise- Él va a tomar el lugar. El dinero no saldrá de allí… de ninguna forma… y ese será su golpe.

-Los duendes son los seres más despreciables de este mundo -siseó Draco alzando la vista por primera vez- Él encontrará algo con el suficiente valor para comprarlos y tenerlos a su merced… si mantenerlos con vida no les suena lo bastante atractivo.

-Malfoy, tus ojos te hacen más escalofriante de lo que jamás creí que podías ser…

-Gracias, Weasley… no era necesario que confesaras que mi imagen te quitaba el sueño -respondió con sorna. El comentario de la comadreja le había molestado, todavía no sabía como sentirse respecto a su, esperaba, temporal condición. Pero tenía claro que las referencias a ello no le hacían gracia en lo más mínimo.

-Ya trataremos ese tema luego. -intervino Snape antes que Ron siquiera atinara a responder y se armara otra trifulca- Personalmente coincido con la conclusión a la que han llegado, pero lo cierto es que no hay mucho que podamos hacer de momento. Si bien seguiré en Hogwarts, seguiré siendo parte de sus convocatorias, por lo que me figuraré la forma de hacerles llegar las novedades.

-¿Ya no vendrá? -Hermione sintió un pequeño vértigo en la boca del estómago. Era la primera vez que deberían manejarse solos realmente.

-Entenderá, señorita Granger, que me será complicado ausentarme reiterativamente de mi puesto, eso levantaría sospechas y sería una verdadera tragedia, ya que soy el único espía en lineas enemigas que puede adelantar, aunque sea un paso, lo que sucederá. -explicó- Probablemente de aquí en más me comunique con el Profesor Lupin -Tonks se puso alerta al escuchar el nombre de su esposo- Lo mismo voy a pedir que cualquier inquietud o novedad que deban hacerme llegar, lo hagan por medio de él. De todos modos yo intentaré pasar cada vez que pueda -Todos asintieron a la vez.

Un silencio incómodo se formó en el cuarto y Snape se regocijó un poco. Aprovechó para mirar a cada uno de los que lo acompañaban.

Nymphadora Tonks estaba muy concentrada mordiéndose las uñas, ajena a todo. Granger alternaba su mirada entre Malfoy y sus taza de té, mientras éste mantenía la cabeza enterrada entre sus brazos. Blaise molestaba a Parkinson y Theo Nott se veía perdido en sus cavilaciones, seguramente aún pensando en el tema tratado. Por su parte Potter y Weasley se veían incómodos en sus asientos… el segundo de vez en cuando miraba sospechosamente a los tres que tenía en frente, pero enseguida dirigía la vista hacia otro punto cualquiera.

-Me alegra ver que al menos ya soportan estar en la misma habitación sin maldecirse -habló por fin- Espero que no me decepcionen respecto a esto. Han demostrado por lo pasado ya ser personas adultas, y es necesario para La Orden que sea así en todos los ámbitos. De aquí en más, no me importa que métodos usen para lograrlo, pero es vital que empiecen a tratarse, a confiar en el otro. Son un equipo, y sus vidas dependen de los demás. No pido que se hagan amigos, pues eso no puede importarme menos… pero deben generar un vínculo de confianza, o esto no funcionará. Deberán delegar y cada uno tomar una función acorde a sus características.

-Yo podría venir de vez en cuando y ayudarlos, muchachos -se alegró Tonks- No conozco a tus chicos, Sev -el hombre frunció la boca ante este apelativo- pero trabajando podré hacerlo y si ellos lo permiten, puedo ayudar a armar un esquema de trabajo -les sonrió a los Slytherins que intentaban descifrar qué clase de mujer era esa- De estos tres puedo decir que Harry es el más hábil físicamente, Ron es bueno en estrategias y Hermione se lleva todo el cerebro -la aludida se sonrojó levemente ante la mención, aunque no fuera nada que no le hubiesen dicho anteriormente.

-Aquí las equivalencias serían: Theo cerebro. Pansy agilidad y Blaise estrategia. -En vez del profesor, fue Draco el que habló.

-¿Y tú? -preguntó Ron sin ocultar su tinte burlesco

-Yo tengo un poco de todo -respondió con arrogancia.

-Por algo es el líder -respaldó Nott.

-Poco le va a valer ese titulo aquí… y en ningún lado, teniendo en cuenta que no puede ver -Y reforzó esta última frase levantándose de su asiento e inclinándose hacia delante para levantar su dedo medio frente a los ojos ausentes de Malfoy. Sin embargo, y antes que ninguno se lo esperara, Draco le atrapó el dedo con su mano y comenzó a apretar con fuerza.

-Date cuenta, comadreja, que ni con todas tus luces y sentidos puedes ser mejor que yo sin ellos -Ron tenía ganas de gritar del dolor pero no iba a darle el gusto. Para todos los demás fue notorio el color rojo del cual se iba tiñendo su rostro, aún así ninguno intervenía… él solito se lo había buscado.. -Así que antes de insultarme o insinuar que no soy capaz de algo, piénsatelo dos veces…. La próxima vez puede que te deje un dedo menos para que te sea más fácil recordarlo. -Y dicho esto lo soltó. Así. Como si nada hubiese pasado.

-Bueno, bueno, bueno… -intentó poner orden el hombre al mando- Hablando de la convivencia pacífica… -ironizó- no era esto a lo que me refería. Ahora, han sacado un tema que quería tratar… la maldición que recibió el señor Malfoy.

-Por mi podría seguir así…

-Pues yo le aseguro, señor Weasley, que va a sernos de mucha más utilidad con todos sus sentidos alerta… aunque bien acaba de demostrar que puede defenderse sin uno de ellos, no queremos correr riesgos, sino ganar ventaja. -Ron rebufó en su lugar, cruzándose de brazos- Volviendo al tema, dicha maldición, para mi sorpresa, escapa de mi conocimiento. He encontrado algunas similares, pero ninguna con las características que he podido notar hasta el momento, por lo que estoy sospechando o que se trate de algo muy antiguo, o bien sea una mezcla de varias. Cualquiera sea la opción correcta, deberemos de estudiar mucho para poder revertirla… Señorita Granger -Hermione saltó en su lugar sorprendida por la mención.- Me gustaría contar con usted en el tema de investigación, la Mansión Black cuenta con una gran biblioteca por la cual podría comenzar,y luego podría acercarle algunos otros tomos de no encontrar respuesta.

-Por supuesto -dijo con seriedad, aunque sonriente por el orgullo de recibir una tarea.

-Podrá contar con el Señor Nott para que la ayude… -el chico le sonrió de inmediato. Draco bufó.

Pero Snape no puedo decir mucho más, un dolor en el brazo captó toda su atención, alertándolo.

-Debo irme. Me están llamando.

Y sin más, desapareció.

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Como Hermione ya pensaba sumergirse en la biblioteca, Draco le pidió si podía guiarlo nuevamente hasta su habitación, llamando la atención de todos los presentes.

-No es una obligación… -aclaró ante el pesado silencio.

-No lo tomo como tal -le sonrió. Draco se sorprendió a sí mismo pudiendo notar el gesto por la leve variación en la vibración de su voz- No tengo ningún problema en acompañarte... vamos -Y dicho esto lo tomó de la mano y tiró de él. Ni siquiera quería pensar en lo que estaba haciendo, simplemente quería salir de allí.

Draco la notaba temblar bajo su tacto y se preguntaba si ella también lo podía sentir a él estremecerse. Sabía que el caso de su nerviosismo distaba mucho del propio, pero tampoco dijo nada, sólo se limitó a apretar levemente su mano, casi como por casualidad… como la misma casualidad por la que ella aceptó el gesto y lo imitó.

Llegados los últimos escalones, Hermione comenzó a aminorar la marcha. Por alguna razón no quería llegar y romper esa rara burbuja de confort que se había formado alrededor de ella. No quería hacerse muchas preguntas al respecto, pero era Hermione Granger y el querer tener una explicación a todo era inevitable.

-¿No te parece raro que esto no nos parezca raro, sino que todo lo contrario? -soltó al fin, una vez llegados a la puerta del rubio. Él soltó una carcajada ante el trabalenguas-

-Es el acontecimiento más raro que se ha sucedido en el mundo mágico -acordó- Sobre todo teniendo en cuenta que anoche….

-Sí, lo sé -interrumpió y luego soltó un suspiro- ¿Algún día podremos conversar?

-¿Quieres pasar? -soltó la pregunta sin pensar y quiso golpearse la cabeza contra la pared. Estaba bajando la guardia con ella, y nada bueno podía salir de eso. Su corazón palpitaba con más fuerza cada vez que tenía contacto con ella, o que sentía su interés puesto en él… pero no quería construir castillos sobre ello, para ella probablemente no fuera más que su reciente descubrimiento, algo que necesitaba descifrar para estar en paz consigo misma y una vez lo hiciera se alejaría, como era natural que lo hiciera.

-Si, claro -Y pese a todo lo que se estaba repitiendo mentalmente, no pudo frenar a su corazón de que diera un vuelco en ese preciso instante. Por el tono de voz de la chica pudo imaginar su mirada brillando como cuando encontraba un nuevo libro en la biblioteca que nunca había leído. Ahora su corazón bombeaba como el galopar de un Thestral.

Ingresaron tentativamente a la habitación. Ninguno de los dos estaba seguro del terreno al que se estaban adentrando. Ingresar juntos en aquella habitación conllevaba en meterse en algo mucho más complicado que ello, y era lo único de lo que ambos estaban conscientes. Sin embargo se aventuraron a hacerlo.

Los recibió la penumbra del lugar. Hermione tuvo que forzar a sus ojos a acostumbrarse a ella para poder enfocar.

-¿Tan mal está? -Draco malinterpretó el silencio de la muchacha. No tenía idea en las condiciones de la habitación que había ocupado. Lo único que había comprobado era que la cama era lo bastante cómoda y amplia para él.

-No podría decirte, en realidad… ¿Te molesta si abro las ventanas? -Draco se encogió de hombros.

-No es algo que me afecte, la verdad… hazlo tranquila.

Hermione se apresuró a hacerlo apenas recibió la aprobación de Draco. Al instante la habitación se llenó de los rayos de sol que provenían del exterior… a pesar de todo lo sucedido la noche anterior, hacía un día hermoso en Londres. Respiró un poco de aire puro antes de volver a cerrar los vidrios.

Al voltearse, vio que Draco ya se había sentado al borde de la cama, y hacia allí se dirigió para hacer lo mismo.

-Dispara, Granger -Hermione se mordió el labio ante la clara invitación a preguntar, pero luego frunció un poco el ceño.

-No quiero hacerte una entrevista, Malfoy -se quejó

-No, pero eras tú la que quería hablar… así que comienza.

-Esta bien -aceptó. Y fue más fácil e inevitable de lo que ella creía el que su lengua perdiera el control- Estoy confundida... y no me gusta la incertidumbre, yo… yo necesito respuestas para todo -Draco se mordió la lengua para no decir que era algo que él ya bien sabía- Y lo cierto es que esto me deja muchos interrogantes, cosas que no entiendo…

-¿El punto, Granger?

-Hace una semana tú me odiabas… y yo… yo precisamente no te apreciaba tampoco. Y en una noche todo se da vuelta. Resulta que eras un espía de La Orden, que me salvas la vida y que… que podemos compartir espacio sin matarnos, ni insultarnos e incluso sentirnos cómodos…. Al menos yo me siento de esa manera -se apresuró a aclarar, antes que él lanzara algún comentario desdeñoso.

-Quizás no te odié nunca… -Y ante el prolongado silencio, se vio en la obligación de aclarar- Es cierto que en un principio te despreciaba por… -le costaba encontrar las palabras sin ser hiriente- tu status de sangre… -esperó para ver si recibía alguna reacción por el término utilizado, pero al no hacerlo prosiguió tranquilo. -Pero luego me tocó a la fuerza darme cuenta que había cosas más importantes… los insultos se volvieron costumbre y rutina, y luego una manera de cubrir mejor mi tapadera.

-¿Y anoche por qué dijiste…? -Draco se tomó unos segundos antes de responder.

-Porque verdaderamente creo que es así. Ni la guerra ni esta improvisada convivencia podrán cambiar quienes somos ni lo que hemos hecho. Somos enemigos naturales. Nuestros amigos lo son. Nuestra historia abre abismos entre nosotros… como tú misma has dicho, lo raro es que podamos estar juntos sin matarnos, mantener una conversación, sentirnos cómodos con el otro. Y por algo eso es una rareza.

-No tiene por qué ser así… -replicó

-¿Quién dice que no es lo mejor? Por algo las cosas son así desde un principio.

-Deberías aprender a correr riesgos -Draco soltó una risa amarga.

-Creo que ya he tomado demasiados… he alterado demasiado el orden de algunas cosas.

-¿Te arrepientes?

-No. -la respuesta fue tan directa y seria que le erizó la piel.

-¿Entonces por qué…

-Porque no -no la dejó terminar su pregunta, él ya sabía por donde iba y necesitaba zanjar el tema.

-Yo te demostraré que estás equivocado, Draco Malfoy… -sentenció poniéndose de pie. Maldita y testaruda Gryffindor.

-¿Por qué tanto empeño en cambiar las cosas? Has vivido la mayor parte de tu vida con este esquema, ¿cuál es tu necesidad por darlo vuelta?

-Porque creo que vales la pena… Y por cierto… la habitación tiene mucho verde, te gustaría.-Y otra vez soltó la frase y cruzó la puerta. Dejándolo solo con sus pensamientos revueltos.

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No hacían ni 5 minutos que Hermione había entrado a la biblioteca cuando escuchó, perdida entre los estantes, cómo Ron la llamaba desde la puerta. Inevitable le fue pensar en el lío que se le hubiera armado si el pelirrojo hubiese ido unos momentos antes y no la hubiera encontrado.

-Estoy aquí -habló lo suficientemente fuerte como para que su voz le sirviera de guía. Segundos después ya lo tenía detrás suyo.

-Hola -la saludó como si fuera la primera vez que se cruzaban en el día.

-Hola -respondió sin quitar la vista del pesado tomo que revisaba en sus manos. Ella no solía ser resentida, pero estaba verdaderamente molesta por la actitud sobreprotectora que venía teniendo hacía días con ella, llegaba a ser ofensivo que la subestimara de aquella forma. Se sentía un poco culpable por mantener esa posición a pesar de todo lo que había pasado la noche anterior, sobre todo contando la muerte de Fred… pero ella también estaba dolida por esas muertes, y la noche anterior él no se había acercado a ella ni para dar ni para recibir consuelo, sólo había querido discutir.

-¿Cómo vas con eso? -evidentemente le estaba costando encarar el tema y por lo tanto comenzar a entablar una conversación, pero ella no se lo haría más fácil.

-Recién empiezo.

-Ah...claro.

-¿Necesitas algo? -a Hermione ya le estaba molestando que se quedara allí mirándola sin decir nada.

-No…Si… bueno, yo en realidad quería hablar contigo.

-Habla, entonces.

-Hermione, no es necesario que seas tan dura conmigo…

-Si así pretendes arreglar las cosas, empezaste mal, Ronald. -El tono monótono de su voz le dolía más que si le gritara.

-Tienes razón -se rascó la nuca- Me porté como un idiota… pero no es porque no crea en tus capacidades y en que puedes cuidarte sola, ¡sólo me preocupa que te pase algo!

-A mi también me preocupa que algo te pase… a ti, a Harry, a Ginny, ¡A todos! Y no por eso los intento encerrar para que no salgan a luchar.

-Alguien tiene que hacerlo…

-¿Y por qué tienes que ser tú? ¿Por qué no puedo ser yo? ¿Por qué no puedes ser tú el que se quede preocupado por si algo sucede, completamente incapaz de hacer algo, y tiene que ser al revés? -Su tono de voz iba creciendo a medida que hablaba, y Ron parecía ir empequeñeciendo.

-¿Sirve que te prometa que nunca más sugeriré algo ni siquiera parecido? -Supo que discutiendo no iba a lograr su cometido y que lo perdonara, debería encarar otro tipo de táctica, así que decidió darle esta vez el punto a ella y darse por vencido mientras la abrazaba por la cintura desde la espalda.

-Puede servir para empezar… -No, definitivamente no era difícil hacerle bajar la guardia. Ron de alguna manera siempre representaría una debilidad para ella y él sabía bien aprovecharlo. -Pero no creas que saldrás de rositas de esta, Ronald… ¡sigo muy molesta! -Ron rió suavemente en su oído.

-Con eso me basta.. respetaré tu molestia, pero no esperes que me de por vencido -le susurró depositándole un beso en el cuello antes de darse vuelta y salir de allí.

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Draco había permanecido en la misma posición desde que Granger había dejado la habitación: sentado en el borde de la cama.

Una parte de sí daba saltitos por todo lo que había ocurrido con la castaña: había estado lo más cerca de ella de lo que jamás estuvo ni imaginó estar, y ella misma había insistido en afianzar una "amistad" con él, o algo similar al menos.

En todos sus años de enamoramiento platónico, nunca estuvo en sus planes el traerlo a tierra, pensarlo como algo que podía ser una realidad. Granger y él estaban destinados a ser enemigos porque así se había escrito desde el momento cero de su relación. Hay cosas que pueden ser, pero lo de ellos era imposible. Tanto se había arraigado a esta idea que se conformaba con intercambiar algunas palabras filosas en el pasillo para saciar su necesidad de ella. Eso era todo lo que él esperaba tener.

Cuando decidió unirse a la Orden, lo hizo bajo la rigurosa promesa que su participación sería completamente secreta, para todos y especialmente para ella. Tanto Dumbledore como Snape intentaron hacerlo disuadir de esa idea, sobre todo éste último, que insistía con que debía aprovechar todo lo que pudiera de ella, que luego se arrepentiría, que le diera a Hermione la oportunidad de conocer y decidir y que no la entregara en bandeja de plata a la que parecía ser su única opción: Weasley.

Él sabía que su padrino hablaba desde su experiencia, y por lo tanto también sabía que había una parte de él que entendía su decisión. Si bien Weasley estaba lejos de ser material que Hermione mereciera, sabía que tampoco él era merecedor de su atención. Él no era merecedor de nada tan puro y noble como ella era. Simplemente los hombres como ellos estaban destinados a amar desde las sombras, a velar por su seguridad para que otro se lleve el premio.

Y hasta entonces había estado bien con eso.

Pero había venido Granger y pretendido poner su mundo patas para arriba. Aunque era cierto que lo sucedido no valía como para hacerse ilusiones, era inevitable empezar a pensar cómo serían las cosas si él las dejaba ceder, entrar.

Entonces ahí saltaba su parte más racional. La que ponía un alerta y lo persuadía a lanzarse un Avada a él mismo para acabar con tantos delirios. Si él sabía y había tenido claras las cosas hasta entonces, ¿por qué darle un lugar a la esperanza?

Y así sus dos partes tironearon sus pensamientos de un lado al otro durante el resto del día, hasta que, cuando él suponía debía ser la hora de la cena, alguien tocó la puerta.

Había aprendido a la fuerza a no confiarse sobre ello, así que antes que nada, preguntó quien estaba del otro lado.

-Pansy, imbécil -fue la amorosa respuesta que recibió.

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Luego de varios regaños de su amiga por no haber bajado a comer nada en todo el día, había aceptado bajar para la cena cuando una pregunta desencadenó en un tema que produjo que se quedaran un rato más en la habitación.

-Pansy… confío en tu buen gusto, ¿qué tal está la habitación? -la morena soltó una carcajada y le acarició la cabeza con ternura, como si se tratase de un niño pequeño.

-Es muy linda, Drake…

-Descríbela -Demandó. Pansy suspiró pero accedió a su pedido.

-A ver, es amplia… podrás caminar tranquilo sin chocarte con nada. Tiene un ventanal enorme con cortina, tu cama es tiene doseles, pero ya debes haberte dado cuenta… Hay algunas fotografías en las paredes, una cómoda de mármol grande al otro lado de la habitación y un ropero empotrado al lado de la cama…. Ah! Y dos mesas de luz, una a cada lado de la cama, de mármol también.

-Sí, esas las noté también…

-Sin dudas te llevaste la mejor habitación… Es tan… Slytherin. Abunda el color verde -comentó con orgullo.

-Eso mencionó, Granger…

-¿Granger? ¿Granger ha estado aquí dentro y tú lo dices así como así? -Draco ya se estaba maldiciendo por abrir su bocota.

-Tampoco es para tanto, Pans…

-¿No es para tanto? Están cercanos como si no tuvieran el pasado que tienen… ¿es maravilloso!

-Sabes que no.

-Claro que sí… ¿Qué es lo negativo que encuentras en esto? ¡No puedes ser tan pesimista… terminarás como Severus!

-Es mi problema si termino siendo como termino siendo… ¡no te metas!

-Y ahí viene la agresividad… Sabes que conmigo no funciona. -Draco bufó- De verdad, Draco, no te entiendo. Osea, ntiendo que mientras todo haya sido imposible e improbable, te conformaras con ser su protector o lo que sea… ¿pero ahora? ¿por qué te conformas con tan poco si puedes obtener más?

-Sigue siendo imposible e improbable.

-¡Y ahora te mientes a ti mismo! Desde el momento en que Granger se preocupa por ti, viene aquí, te habla… ¡Por Morgana, Drake, yo si veo como te mira!

-¿Có… Cómo me mira? -se interesó.

-Como si quisiera traspasar la materia y ver que hay dentro de ti. Por alguna razón está interesada en conocerte, y debes aprovechar eso… además de que sigue peleada con Weasley.

-Cuando vea lo que hay dentro terminará de espantarse e irse… y con Weasley volverá tarde o temprano, siempre lo hace.

-Lo de Weasley ya lo veremos -y el tono de su voz resultaba un tanto sospechoso- Pero sobre ti, ¿realmente crees que cuando vea que no eres un engreído que sólo se interesa por salvar su trasero sino que has hecho todo esto porque la amas y quieres ponerla a salvo ella se espantará?

-No lo digas así, suena demasiado cursi y me da náuseas.

-Llámalo como quieras, el resultado es el mismo. Además, querido, si tanto quieres tenerla lejos, qué te importa arriesgarte e intentarlo… por ahí sales ganando.

-No quiero ilusionarme. No quiero romperme.

-Y ahora tú suenas como un cursi… pero no puedo vomitar porque tengo el estómago vacío, así que vamos a cenar.

Draco agradeció que diera por zanjado el tema porque ya no tenía ganas de seguir pensando en eso… Pansy lo hacía sonar de una forma en la que parecía que valía la pena arriesgarse, que no tenía nada que perder y que conseguiría mucho más de lo que habría aspirado nunca. En ese momento decidió que ya no pensaría más en qué hacer y en cómo actuar con ella… que lo dejaría ser.

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Bajaron hacia el comedor animadamente. Iba abrazando a Pansy por su cintura y de tanto en tanto aprovechaba su posición para hacerle cosquillas. Draco era bastante juguetón y bromista con sus amigos cuando no estaba de mal humor, claro que eso era lo que pasaba la mayor parte del tiempo, por lo que todos aprovechaban y valoraban esos momentos.

A pesar de tener la misma edad, es más, Pansy cumplía años sólo dos días después que Draco, él la trataba como si fuese su hermana pequeña. Lo cual era algo a lo que ella no ponía ninguna objeción. Le encantaba que la cuidaran, la malcriaran y mimaran como lo hacían… aún así si con ello venía la parte sobreprotectora y celosa.

Por eso cuando los vieron entrar, Theo y Blaise su sumaron al plan "molestar a Pansy" despeinándola y haciéndole más cosquillas, disfrutando ese momento de dicha ente tanta tensión y tristeza.

El único que parecía extrañado por la situación era Harry, sentado en un extremo de la mesa, sintiéndose un poco culpable por estar inmiscuido en el medio de ese momento tan personal para ellos.

Estaba a punto de pararse para salir de allí, cuando Ron y Hermione entraron a la habitación, provocando que el ambiente se cortara por completo.

Pansy, a pesar de su velocidad, al ver que ambos iban tomados de las manos, quiso en un movimiento rápido sacar a Draco de allí. Pero el rubio no era ningún tonto, no había que ser un genio para notar como todos se habían tensado de golpe cuando alguien entró al comedor.

Además, el idiota de Potter le había ganado de mano y hablado antes que ella pudiese siquiera atinar a hacer algo.

-¡Hey! Que bueno que estén juntos de nuevo… Y por favor, dejen de pelearse, piensen en lo difícil que es para mi estar en el medio -bromeó. Pero él y Ron fueron los único que rieron.

Hermione no se animaba a alzar la vista, conocedora de los ojos negros de Draco clavados en ella. Se sorprendió al sentir a todos los Slytherins poner una postura defensiva, como si estuvieran protegiendo al rubio de un ataque muy peligroso e inminente.

Para Draco esa fue la única prueba que necesitó para tirar a la borda todo lo que se había dicho a sí mismo escaleras arriba. Lo mejor sería sepultar ese amor, y seguir siendo los mismos nemesis de siempre.

-Pans, cariño, ¿puedes llevarme a la habitación?… de repente siento ganas de vomitar.


n/a: Holaaaa! Volvi :)

Para las que no están en el grupo (facebook/ groups/ FansIlwenMalfoy) y no se enteraron, la semana pasada no pude actualizar porque operaron a mi mamá de la cadera, está en reposo absoluto y es todo un caos! Por suerte se me dio por llevar la pc a la facultad, y en las horas que estaba libre me he puesto a escribir, y he logrado finalizar el capitulo para el día acordado... de hecho hasta es un poco más largo para compensarles :)

Espero que no se hayan olvidado de mi :P y contar con sus comentarios nuevamente... ¡es hermoso leer sus opiniones!

Ojalá haya sido de su agrado, y sirva para compensar mi falta la semana pasada! jaja

Espero llegar por aquí para la semana próxima!

Un beso grande!

Ilwen (18/09/2015)