Recomendación musical: Marchin on - OneRepublic (ft. Timbaland)


C5 – Una nueva Resistencia

Durante lo que restó de la semana, y quizás un poco más, Draco se sentenció a no bajar de su habitación ni siquiera para comer. De nada valían las insistencias de sus amigos o que Pansy protestara cada vez que le iba a alcanzar su plato a la habitación.

Claro, bastaba que Draco dijera que nadie se lo había pedido y que no le llevara nada, para que a ella se le pasara el enfado y en la próxima comida volviera a subir con su plato.

Igualmente, desde aquella fatídica noche, sus tres amigos se habían tomado por costumbre el instalarse a cenar a su habitación. Si bien la primer noche lo agradeció, las siguientes siguieron auto-invitándose y no había grito que valiera para correrlos de allí.

Pansy había resultado ser una gran cocinera, lo que los chicos agradecían profundamente, dado que los Gryffindors lo primero que habían dicho era que cada uno se ocuparía de su comida, pensando que en realidad estarían complicando a las serpientes… Claro que les duró a hasta que vieron el primer plato elaborado por la morena que en comparación al suyo parecía un manjar de reyes.

Y esto los llevaba a esa noche, sentados todos en la cama de Draco, con Pansy mirando con ojos brillantes como sus tres hombres comían con ganas su Bouillaisse.

Era normal que durante la cena los chicos pusieran al corriente a Draco sobre las cosas que sucedían durante el día… dedicaban gran parte a detenerse en reírse sobre cosas de los Gryffindor. Pero esa vez hacía rato que nadie hablaba y para Draco no pasaba para nada desapercibido. Podía percibir como intercambiaban miradas, aunque no pudiera verlos, le resultaban audibles los suspiros y carraspeos, y el aire se cortaba con una varita de regaliz.

Había algo que no le estaban diciendo y él estaba comenzando a perder la paciencia.

-¿Van a hablar o van a seguir lanzándose la bola con la mirada? -los apremió por fin. Si antes estaban dudando el decirle lo que fuera que querían decirle, luego de escuchar su tono, se les hacía todavía más difícil.

-¿A qué te refieres, hermano? -Blaise intentó hacerse el distraído, pero no le salió. Theo se golpeó en la frente ante el tono evidente usado por su amigo. Pansy suspiró.

-Creemos que es hora de que salgas de aquí… pero temíamos tu reacción cuando te lo dijéramos y por eso no nos animábamos…

-¿Sólo eso? -preguntó con sospecha.

-Si…

-Pues, si saben como iba a reaccionar, ¿Para qué siquiera lo piensan?

-Estamos preocupados por ti -Pansy seguía siendo la única que se animaba a hablar.

-No es necesario… ¿qué puede pasarme mientras esté encerrado en una habitación?

-Autodestruirte -touché

-Pans, no seas…

-Draco, ni te atrevas a decirme nada porque tú habrás perdido la visión, pero yo no, y veo perfectamente el desorden que hay en tu habitación cada vez que entro. Parece que un huracán pasara por aquí… y no es solamente eso, también te veo a ti, estás cada vez más demacrado ¡y esta vez no puedes decir que es porque no estas comiendo bien!

-Pareces mi madre…

-Gracias. Estoy segura que tía Cissy estaría muy orgullosa de mi al ver como te regaño por ser un imbécil

-¡No soy un imbécil! -rugió acercando su rostro violentamente hasta el de su amiga- ¡La guerra hace estrago en todos!

-¿Te crees que yo, justo yo, entre todos nosotros no lo sé? -los ojos se le llenaron de lágrimas, lo que afectó notablemente en su garganta- Pero no intentes tratarme de idiota… como bien has dicho, ha hecho estragos en todos…. Pero yo no veo que ninguno aquí esté en las mismas condiciones que tú.

-Pero también tú lo has dicho… yo soy el que está ciego, no tú…

-¡Maldito seas, Malfoy!, tienes a todo el mundo averiguando como solucionarlo… es una puñetera maldición, lo que quiere decir que de alguna manera puede resolverse, sólo hay que encontrar la forma…

-Lo cual puede tardar toda mi vida.

-¡Owen murió en la batalla, Draco! -estalló soltando todas las lágrimas que tenía guardadas- Él no volverá, no hay manera que lo haga… ni ahora ni en un millón de años, ¿entiendes eso? -Draco se quedó sin palabras- Mi hermano murió hace una semana y yo no estoy encerrada en mi habitación destruyéndome. Estoy haciendo todo por terminar con esto y hacer pagar al hijo de puta que me lo quitó… aunque ello conlleve tener que tragarme a tres Gryffindor cada día de aquí hasta que podamos derrotarlo. -Tomó aire tratando serenarse y volver a componer su actitud altanera- Así que deja de pensar que todo lo malo te sucede a ti, que es a ti al que le sucede todo lo peor… hay un mundo sufriendo fuera de tu ombligo… tus amigos están sufriendo, Draco.

Y soltando la última frase se fue, sin siquiera esperar a ver la reacción de su amigo. De ninguna forma había planeado que la conversación se diera como se había dado. Ella sólo quería ver bien a Draco, insistir un poco para que saliera a la luz… a pesar de todo ella entendía lo atormentado que estaba, pero por ello mismo sabía al camino que aquél tormento lo llevaría, y no podía permitírselo… no podía permitirse perder a nadie más. No sabía por qué, ni que había sido lo que había pulsado el botón rojo haciendo que estallara de la manera que lo hizo.

Cuando Pansy salió de la habitación, tanto Blaise como Theo se pusieron de pie para ir tras ella, en completo silencio. Nadie sabía que decir luego de eso, no había palabras para agregar.

Sin embargo, antes de cruzar la puerta, Blaise no pudo contener su lengua.

-Granger ha vuelto a preguntar por ti...

— — — — — — — — — —

Cuando a la mañana siguiente Draco decidió bajar a desayunar, causó en todos gran conmoción.

Todos sus amigos sonrieron sinceramente, pero Pansy dejó su máscara de superficialidad de lado, sin importarle que los Gryffindors miraran, y con lágrimas en los ojos se puso de pie y en dos pasos se arrojó sobre él, abrazándolo.

-Gracias.

Pero lo único que provocó que Draco no pudiera contener la sonrisa fue Hermione Granger tirando su cuenco de cereales al piso y soltando una serie de maldiciones como consecuencia. ¡Cómo le gustaba alterarla con su mera presencia!

-Oh, ¡el Príncipe de las Serpientes ha decidido honrarnos con su presencia! -ironizó Ron

-Weasley, si hubiera sabido que me habías extrañado tanto te hubiese hecho antes el honor -chasqueó la lengua- Una verdadera pena…

Ron se puso rojo de la furia y apretó sus puños, pero no fue capaz de responderle nada.

-Hermione, ¿estás bien? -inquirió Harry al ver que su amiga estaba acuclillada en el piso sosteniéndose la mano con un trapo. Draco sintió de golpe una presión en la boca del estómago.

-Si, Harry, sólo me corté con la cerámica del cuenco.. -explicó. Él enseguida se acercó a ella, ayudándola a incorporarse mientras seguía tomándose la mano con dolor.

-Déjame ver eso…

Al momento en que Hermione corrió el trapo destapando su herida, todos pudieron ver la cantidad de sangre que brotaba de ella. Mismo Hermione se sorprendió de que al parecer el corte era más profundo de lo que creía.

-Debemos curar eso rápido -apremió Harry

-Pansy es buena con las curaciones -acotó Blaise sin siquiera pensarlo. La mencionada no se ofendió, sino que asintió apoyando el comentario.

-Nosotros podemos ocuparnos de ella -espetó Ron de mal modo.

-Sólo nos ofrecimos para ayudar, comadreja…-hasta ahí había llegado la buena voluntad de Pansy Parkinson.

-No necesitamos su ayuda.

-Lo cierto es que si -opinó Harry, acomodándose los anteojos- No seas necio, Ron -dijo al ver la expresión de su compañero- Ninguno de los dos es bueno con las curaciones, siempre es Hermione quien se ocupa de ello… y no es la mejor idea que lo haga tratándose de su mano hábil.

-No confío en ellos -protestó.

-Yo si -intervino Hermione, opinando por ella por primera vez- Parkinson, por favor… ¿podrías?

-Claro -le sonrió particular a Ron, con cierto tinte de triunfo. Draco a su lado negó la cabeza divertido, imaginando la situación- Díganme que tienen un botiquín de primeros auxilios…

-Harry -se dirigió Hermione- en mi bolso debe quedar algo, aunque no sé cuan útil pueda resultar, agotamos bastantes cosas… -Harry asintió y salió corriendo escaleras arriba hasta el cuarto de su amiga.

No tardó mucho más en volver con el bolso y empezar a volcar su contenido sobre la mesa. Ninguno se había movido de su lugar, sólo Pansy que ahora había pasado de estar al lado de Draco por estar acuclillada al lado de la silla donde habían hecho sentar a Hermione, sosteniéndole la mano para examinar la herida.

-Lo bueno es que parece que no tienes nada incrustado… sólo ha sido el corte -le sonrió Pansy

-Eso es bueno… -Hermione sabía que no era más que eso, pero sentía adecuado contestarle algo de la misma manera cordial con que la chica se estaba comportando con ella.

-Hermione, ¿nunca has desarmado esto desde que llegamos? -preguntó Harry bastante sorprendido de encontrar allí todo lo que habían llevado a su viaje. Hermione miró al piso, avergonzada

-Quería tenerlo listo por cualquier cosa… -Se justificó. Y ya nadie encontró sentido a burlarse de ella.

-Es sólo que es complicado encontrar algo aquí -se rascó la cabeza. De dentro del bolso ya había sacado ropa, un toallón, tres libros, una bolsa de dormir, una carpa, su Nimbus y hasta unas espectrogafas… Harry levantó estos últimos y Hermione sólo se encogió de hombros.

-Luna me los dio, no podía negarme

-¿Qué son esos? -curioseó Blaise sacándole las espectrogafas de la mano y poniéndoselas -¡Wooow, hermano!, ¿qué clase de brujería es esta? -rió divertido por el efecto de visión multicolor que daban las gafas

-Unas gafas tontas, creadas por el quisquilloso -espetó Hermione, pero ninguno le llevó el apunte. Blaise le pasó las gafas a Theo que observaba todo maravillado, y cuchicheaban tratando de explicarle a Draco el efecto psicodélico que tenían. Hermione bufó.

-¡Hombres! -exclamó Pansy por lo bajo, como jugando complicidad con la castaña.

-¡Aquí está! -celebró Harry al fin. Sacando una pequeña bolsita, y de allí varios frasquitos con pociones de distintos colores.

Pansy se acercó rápidamente a él y comenzó a inspeccionar con que era con lo que contaban. Suspiró aliviada al levantar un frasco en particular con el líquido de color marrón.

-Queda algo de esencia de díctamo, alcanzará justo para curarte eso. Por suerte sí tenemos bastante poción para heridas. -comentó acercándose a Hermione.

-Entonces no hace falta que gastes el díctamo…

-No seas tonta, Granger. La necesitas y la utilizarás… ya veremos como la reponemos. -Hermione no fue capaz de replicarle a Pansy. Quizás el hecho de que la morena estuviese tratándola tan bien la intimidaba como para llevarle la contra.

-Yo me puedo ocupar de eso -habló Draco por primera vez. Hermione había tratado de evitar mirarlo todo este tiempo, pero esta vez le resultó imposible, al escucharlo hablar alzó la cabeza como por un resorte. Su voz se escuchaba ronca, Hermione se lo adjudicó al horario tempranero, pero en realidad los nervios de Draco por no poder estar viendo lo que sucedía con la mano de la castaña habían provocado que el nudo de la boca de su estómago se trasladara a sus cuerdas vocales.

-¡Eso sería genial, Drake! -exclamó Pansy, aprovechando la distracción para pasarle la poción para heridas a Hermione, haciendo que ésta profiriera un gemido por el escozor que producía. -Lo siento…

-¡Ustedes han perdido la cabeza! -gritó Ron poniéndose de pie. Hasta entonces se había mantenido al otro extremo de la mesa con los brazos cruzados, enojado porque Harry y Hermione le dieran lugar a esas serpientes. -¡Está ciego, joder! ¿cómo pretenden que sea capaz de elaborar una poción sin hacer explotar la casa? Y aún si no explotara… ¡Quién sabe que le pasaría a quien la use!

-Draco siempre fue capaz de preparar pociones con los ojos cerrados, así que no habría diferencia… -habló Nott, con la necesitad de interceder por su amigo

-¡Ustedes son una manga de chiflados!

-Ron… es suficiente -otra vez a Potter se les estaban agotando sus reservas de paciencia- No estamos en condiciones de ponernos en exquisitos ni mucho menos. Snape quiere que empecemos a delegarnos cosas y a trabajar como grupo, y es una buena manera de empezar…

-¿Ahora le harás caso a Snape?

-Sí cuando crea que lleva la razón, como ahora…

-Cuentas con nuestro apoyo, Potter -Blaise habló por el grupo, Harry inclinó la cabeza como agradecimiento.

-Llevamos una semana aquí y no hemos hablado de nada, ni preparado estrategias, ni entrenado, ni nos hemos equipado… no podemos sentarnos a esperar noticias y luego salir al campo de batalla como venga, no sobreviviremos mucho.

-Nott tiene razón -apoyó Hermione- Es más, deberíamos aprovechar sus conocimientos en artes oscuras para aprender a defendernos mejor… lo siento por eso -se disculpó Hermione viendo la cara de los Slytherins y temiendo que tomaran a mal su comentario.

-No tienes de que disculparte -habló Draco- de hecho, es lo más sensato que se ha dicho aquí desde hace un tiempo… Ninguno de nosotros está orgulloso de haber conseguido esos conocimientos de la manera que lo hicimos -se sinceró- Pero ya que los tenemos, deberíamos sacarle provecho.

-Yo no "entrenaría" con un tipo que está ciego -volvió a protestar Ron.

-Creo que ha quedado en claro que con o sin mis cinco sentidos puedo hechizarte en cualquier momento, Weasel -siseo entre dientes.

-No es necesario que lo hagas Ron… puedo entrenar yo con Malfoy… o Harry -agregó ante la mirada de sospecha de todos, y esa tan perturbadora e indescifrable del rubio- Tú puedes entrenar con cualquiera de ellos.

-No confió en ninguno.

-Entonces puedes sentarte en medio de la batalla y esperar que te cuezan a maldiciones Ronald -se exasperó moviendo los brazos y obligando a Pansy a tomar con más fuerza su brazo para que se quedara quieta y poder terminar de curarla -Lo siento, Pansy.

-Podríamos estipular días y horarios de entrenamiento… a nosotros nos vendría bien algo de lo que ustedes saben, también. -comenzó a hablar Theo, dejando de lado las discusiones con Weasley

-Un cronograma, ¡me encantan los cronogramas! -festejó Pansy, y a Hermione se le hizo que la convivencia con esas serpientes sería más fácil de lo que hubiese imaginado jamás.

-Voy a necesitar materia prima para realizar as pociones -demandó Draco- No se hacen del aire…

-En el desván solía haber varias cosas -comento Harry pensativo- Luego con Ron te haremos un inventario y podrás decirnos que más hace falta -Draco asintió. Ron resopló.

-Hay algunos ingredientes que pueden ser transfigurados por otros -agregó Hermione, captando la total atención del rubio.

-Entonces necesitaré ayuda con eso… -admitió- No he practicado transformaciones desde que… bueno…

-Yo puedo ayudarte -se ofreció Hermione, víctima de esa inminente e inexplicable necesidad de pasar tiempo con él- A mi sí se me dan bien, y podría ayudarte a practicar también, si quieres…

-No es necesario que malgastes tu tiempo en mi, Granger. Theo puede ayudarme con eso…

-Me gustaría hacerlo -Se mordió el labio avergonzada por la rapidez con la que había arremetido su respuesta, pero no quería darle al castaño la oportunidad de aceptar.

-Hermione, no es necesario que pases todo tu tiempo haciendo beneficencia… -volvió a molestar Ron

-No es beneficencia -respondió, pero más que aclarárselo a Ron, lo que quería era que Malfoy no pusiera eso en duda- En verdad me gustaría ser útil ayudando…

-Puedes ayudarnos a nosotros, ¿sabes?

-¿Ayudarlos con qué? ¡Si ni siquiera tienes una tarea, Ronald!

-¡Con lo que sea, Hermione… se supone que eres mi novia! -Y esas palabras provocaron otro nudo en el estómago de Draco, dándole unas profundas ganas de marcharse de allí.

-¿Y eso que tiene que ver? -volvió a responderle alterada. Pansy se cansó de luchar con la mano de Hermione y se puso de pie para gritar.

-¿Pueden terminarla ya? -todos se quedaron callados para mirarla con terror- Weasley, me tienes los huevos al plato con tus sandeces… ya nos quedó claro que no confías en nosotros; de hecho a nosotros tampoco nos hace gracia trabajar con un inepto como tú, pero queremos terminar esta guerra de una maldita vez y sabemos que tirando todos para el mismo lado será a única manera de lograrlo… Así que si no estás adentro, empieza a colaborar un poco más y a no ser tan gilipollas. Sino, me importa muy poco que Potter sea el dueño de la mansión, pero yo misma te daré tal patada en el trasero que te mandaré a tu casa sin ninguna escala. -Ron boqueó, buscando las palabras para protestar, pero no las encontraba. Buscó en la mirada de su amigo algún tipo de apoyo, pero Harry parecía estar de acuerdo con lo que Parkinson había dicho- Y tú, Granger -volvió a hablar- deja esa puñetera mano quieta así puedo terminar de curarte de una vez por todas.

De más está decir que Hermione obedeció sin chistar y nadie, absolutamente nadie en la sala, fue capaz de llevarle la contra. Orgullosa por su cometido, Pansy volvió a su tarea.

-Entonces, ¿la nueva Orden del Fénix ha sido conformada? -sonrió Hermione, contenta por haber llegado a un acuerdo entre todos. Le entusiasmaba la idea de poder trabajar en conjunto con los Slytherins; dejando de lado por su particular deseo de conocerlos humanamente, debía ser muy necia para no admitir todo el conocimiento del que podría hacerse, era una gran oportunidad para su intelecto.

-¡Ni sueñes que haré algo bajo ese nombre! -protestó Malfoy… cuando parecía que se iba a consolidar la paz en el lugar, algo nuevo tenía que prender la chispa. Simplemente parecía que era imposible que de ahora en más reinara el acuerdo en la Mansión Black.

-¿Qué tiene de malo el nombre?, ¿Prefieres Ejército de Dumbledore?

-¡Por Morgana, ni lo insinúes!

-Deberíamos buscar algo nuevo, algo que nos represente a nosotros -Comentó Pansy se encogiéndose de hombros- Estoy cansada de tomar la posta de mis antecesores, de hacerme cargo de herencias… Somos un grupo nuevo, estamos resistiendo por ello… deberíamos buscarnos un nombre propio, hacer algo por nosotros.

-¿Es necesario un nombre? -preguntó Draco con frustración. La verdad es que todo le parecía una idiotez, igual los iban a terminar matando a todos.

-Resistencia suena bien… -comentó pensativo Theo, tomando una de las palabras utilizadas por su amiga.

Harry miró a Hermione encogiéndose de hombros, ella le sonrió.

-Me gusta.

-Será "La Resistencia", entonces… ¡Salud! -celebró Blaise levantando una taza con café con leche que había sobre la mesa y salpicando todo a su alrededor.

Y por primera vez todos rieron. Sin distinciones de casas, amistades, ni bandos. Ahora eran uno solo… aunque probablemente en diez minutos volviesen a discutir ya mostrar sus discrepancias. Ahora ni siquiera Ron, aunque intentaba, podía ocultar la sonrisa.

Puede que nunca se hicieran amigos o terminaran de llevarse del todo bien, pero al menos, acababa de quedar pactado, tirarían todos para el mismo lado.


n/a: Hola! Pude cumplir! jajaja Por ello el capítulo es un tantito más corto que los dos últimos, pero bueno... de todas formas era necesario, y además preferí poder actualizar en tiempo y forma!... Ya saben los problemas de tiempo que estoy teniendo estos días!

Espero que haya sido de su agrado, ya saben como hacérmelo saber!

Gracias a las que siguen leyendo :)

Ilwen (25/09/2015)