Recomendación musical: No one's here to sleep - Naughty Boy ft. Bastille
C5 – Pesadillas
Cuando Remus Lupin se apareció en Grimmauld Place, lo hizo con el cuidado de quien entra en campo minado.
Snape lo había bien advertido del campo de batalle en el cual se había convertido la casa de su mejor amigo. Le había contado con pelos y detalles lo imposible que era mantener a los dos grupos de ex estudiantes en un mismo sitio cinco minutos sin que empezaran a volar maldiciones.
Por eso, cuando Remus Lupin se apareció en Grimmauld Place, no estaba preparado para lo que sus ojos tenían para mostrarle.
— — — — — — — — — —
-Toma -le espetó Hermione apoyando un frasco, que suponía debía tener alguna poción, en la mesa frente suyo.
-Dime, GENIO -hizo especial remarque en esa palabra- ¿Qué se supone que me estás dando?
-Lo siento -se disculpó rápidamente. Debía empezar a asimilar la ceguera de Malfoy o seguiría pasando vergüenza constantemente-Es una poción de sueño
-No recuerdo haberte pedido una… -Hermione se mordió el labio. Había planteado mil veces la escena en su cabeza y sabía como reaccionaría por inmiscuirse, igual se ponía nerviosa.
-He notado que estas durmiendo mal… o no estás durmiendo, no sé. El caso es que encontré esta mientras revisaba mis pociones y…
-¿Y quién te ha dado vela en este entierro, Granger? ¿Qué jodidos te importa si duermo o no lo hago?
-Te necesitamos al cien por ciento, Malfoy -dijo con firmeza. Había practicado especialmente esa frase- Es tu responsabilidad…
Draco pareció meditarlo por un momento, aunque en realidad estaba bastante divertido por la situación. Por mucho que le demostrara lo contrario, le encantaba que Hermione pusiera atención en él.
-¿Y cómo sé que no quieres embaucarme? ¿Si es un veneno? ¿Una poción en mal estado? ¡Ya sé! ¿estas intentando aprovecharte y darme una poción de amor, Hermione? -Ella soltó una carcajada que fue música en los oídos de Draco. Si él ya estaba bromeando con eso, es porque había resultado más sencillo de lo que creía.
-¿No eres tú el experto en pociones? Sería bastante difícil embaucarte, ¿no lo crees? -rebatió
-Touché… tú si que eres lista, Granger -Y tras guiñarle el ojo tomó el frasquito y lo guardó en el bolsillo de su túnica.
Como si hubiesen estado esperando el momento para entrar, tras finalizado ese pequeño intercambio, todos fueron llegando e instalándose en el comedor.
-¿Alguien tiene ganas de intercambiar unos hechizos? -preguntó de pronto Theo.
-¡Cuenta conmigo! -exclamó contento Blaise, como un niño al que le proponen ir al parque.
-No dormí bien -se excusó Pansy- Pero puedo hacerles de árbitro…
-¡Perfecto! -celebraron los dos amigos al mismo tiempo
-Yo creo que estaría bien... -se encogió Harry de hombros, dubitativo- ¿Qué dices, Ron?
-Yo… no lo sé…
-Yo seré la segunda árbitro, así hay parcialidad… ¿te parece, Ron? -Se ofreció Hermione, sabiendo donde pinchar. A Ron le gustaba batirse a duelo, pero la desconfianza le estaba frenando en demasiadas cosas.
-Esta bien, estoy dentro…
-¿Draco? -preguntó Pansy, esperanzada
-Prefiero divertirme desde fuera, por ahora… -se excusó. Jamás admitiría su inseguridad al manejar su varita sin su visión. Sabía que era perfectamente capaz, pero todavía había algo que lo frenaba… ni siquiera había intentado hechizos sencillos.
-Está bien…. -aceptó la morena con un dejo de tristeza- Ahora, ¡hagamos el sorteo!
— — — — — — — — — —
Hora y media después, todos estaban en el patio dando un espectáculo de duelo.
Blaise le había ganado a Ron y ahora se las veía complicadas con Theo, que ya le había ganado a Potter.
-Tenían razón con lo que debíamos practicar… -le murmuró por lo bajo Harry a su amigo.
-Igual ha sido divertido -Le restó importancia a la derrota, llamando la atención de todos.
Pansy estaba arbitrando el duelo, mientras Draco les gritaba cosas tanto a modo de burla como para alentarlos. Hermione reía a su lado.
Y ese paisaje, completamente desconcertante, improbable e inverosímil en este mundo y en cualquier otro, donde esos tres Gryffindors y esos cuatro Slytherins estaban no sólo conviviendo pacíficamente sino también pasando un buen rato, fue con el que se encontró Remus Lupin.
Sólo el abrazo de Hermione que corrió a su encuentro en cuanto lo vio, fue lo que logró sacarlo de su estupor.
— — — — — — — — — —
A pesar de no ser portador de buenas noticias, Remus no podía borrar la sonrisa de su rostro. En la mesa frente a él, los chicos se habían mezclado entre ellos de una manera que jamás ni Dumbledore hubiese imaginado.
El chico Nott hablaba animadamente con Hermione. Ron soportaba las cargadas de Zabini, mientras Harry reía a su lado. El más joven de los Malfoy tenía a Parkinson colgada del brazo cuchicheándole animadamente mientras él no quitaba sus ojos de Hermione, como si pudiese verla a pesar de su notable impedimento.
Fue éste último el que inició la charla.
-Bueno… ¿A qué has venido? -preguntó sin ningún tipo de tacto. Le valía madres la falta de educación, de tonto tenía bien poco y la inesperada llegada de su ex profesor tenía un trasfondo que lejos estaba de ser una cordial visita.
-¡Malfoy! -lo reprendió Hermione. Harry negó la cabeza con una sonrisa… ya regañaba a los Slytherins como lo hacía con ellos, ¡pobres!
-Esta bien, Hermione -intercedió Lupin- Malfoy tiene razón. No he venido aquí de visita, por mucho que quisiera. Traigo novedades y no han de ser buenas… -Todos pusieron toda su atención en él, a la espera de que siguiese hablando- Los Mortífagos han vuelto a atacar -anunció. Se escucharon varias exclamaciones ahogadas. Pansy tomó la mano de Draco por debajo de la mesa., lo que no pasó desapercibido a los ojos de Hemione- Esta vez ha sido un pueblo muggle, cercano a Hogwarts.
-¿Un pueblo muggle? ¿Por qué diantres gastaría fuerzas en un pueblo muggle en estos momentos? -Ron y Harry tomaron con ofensa dicho comentario y miraron a Hermione esperando su reacción, pero evidentemente ella había entendido el verdadero sentido de la frase.
-Ya se está haciendo del mundo mágico, tiene Hogwarts bajo su poder… es como retroceder casilleros -Agregó Blaise
-Como dijo Draco… está gastando fuerzas en algo que no tiene sentido -pensó Theo en voz alta, como solía hacer- Tiene que tener un trasfondo, y no puede ser bueno.
-Es lo mismo que nos preguntamos. -suspiró Remus- Hasta Severus se ha mostrado sorprendido… sobre todo porque no lo convocaron antes de dicho ataque, se enteró cuando ya había sucedido, al igual que todos.
-¿Desconfiarán de él? -preguntó Harry con cierto temor
-Lo dudo… -intervino Draco- Quien-ya-tu-sabes no duda, no pregunta. Si sospechara de Snape, ya lo habría convertido en el almuerzo de Nagini… -Nadie fue capaz de hablar luego de esa idea. Sólo Pansy que se mostraba ajena a la conversación soltó una oración muy por lo bajo.
-Está entrenando nuevos Mortífagos
-¿Qué dices, cariño? -Le preguntó Draco, él único que estaba lo suficientemente cerca como para escucharla susurrar.
-Está entrenando nuevos Mortífagos -repitió esta vez más fuerte, tomando ahora ella el centro de atención.
-¿Cómo sabes eso, niña? -se interesó Lupin, con cierta impaciencia.
-Yo… -titubó, recordar eso no era algo que le resultara sencillo- Cuando Voldemort nos estaba entrenando a mi y a mi hermano, nos llevó a ver como destrozaban e incendiaban hasta el polvo un pequeño pueblito muggle. -suspiró- Nosotros no hicimos nada porque él decía que para aprender primero había que saber observar, que en la próxima razzia que hicieran sí participaríamos. Sería como nuestro "bautismo". -Todos se quedaron en silencio.
-Ahora que lo dice -recordó Draco- Nott… ¿recuerdas que algo así mencionó mi tía? -Theo lo miraba intentando hacer memoria- Ella lo llamaba nuestra celebridad… que sería una gran sorpresa.
-Cierto.
-¿Nunca participaron de una? -preguntó esta vez Hermione.
-Nunca nos sacaron de nuestra Mansión -respondió Draco- Nos obligaban allí a torturar a quienes llevaban como rehenes o nos torturaban a nosotros si no estaban conformes con nuestro desempeño -Torció el gesto con desagrado ante el recuerdo. Hermione sintió un nudo en el estómago y cómo se le secaba la garganta, arrepintiéndose de haber formulado la pregunta.
-No es una mala hipótesis -acordó Lupin, intentando retomar el tema- En realidad es la única que manejamos. Si ese es su modo de entrenar nuevos mortífagos, está indicándonos que está mejorando y ampliando sus filas… algo lógico teniendo en cuenta sus planes y como hemos achicado sus números en los últimos enfrentamientos.
-Aunque ellos también achicaran los nuestros -comentó Ron por lo bajo.
-También cobra sentido el porqué no le informaron a Snape… -agregó Harry no queriendo profundizar en el pensamiento de su amigo.
-Eso no es todo… -volvió a suspirar el profesor- Snape sospecha que mañana habrá otro ataque, pero en el mundo mágico. Hay que estar atentos.
-¿Participaremos? -preguntó Hermione
-No de momento. Pero será importante que estén al pendiente por cualquier cosa que llegue a suceder…
— — — — — — — — — —
La visita de Remus los había dejado bastante turbados a todos. Casi nadie había probado su cena, y rápidamente se fueron excusando para ir abandonando el lugar.
Todos habían tomado distintos caminos, y extrañamente fueron pocos los que se encaminaron a su habitación… sólo Draco se había encerrado en la suya y Blaise lo había imitado luego de acompañarlo hasta la puerta, aunque el rubio insistió que ya había aprendido a manejarse por allí y no era necesario. Fueron los primeros en levantarse de la mesa.
Atrás de ellos fue Nott, diciendo que quería investigar que había en el desván por su encontraba algo útil, quien se disculpó y subió las escaleras hasta el altillo.
Harry y Ron, a pesar de la compañía de Hermione, comenzaron a sentirse incómodos con la presencia de Pansy y se largaron a tomar un poco de aire al jardín trasero.
Por su parte, Hermione, tentada en afianzar ese raro vinculo que estaba formando con la morena, se ofreció a juntar la mesa y ayudarla a lavar los trastes, pero a pesar de que no uso un mal modo, la forma en que ella le había dicho que no era necesario, le fue suficiente para notar que en realidad la Slytherin necesitaba estar a solas. Así que con un asentimiento comprensivo, la dejó sola allí con sus pensamientos y se dirigió a la biblioteca, necesitaba despejar su mente antes de siquiera intentar dormir.
Pansy agradeció que Granger no se pusiera a pesadearla y hubiera captado sus pocas ganas de compartir el ambiente con alguien. Si los chicos no hubiesen empezado a marcharse uno por uno, seguramente ella hubiese sido la primera en levantarse e irse.
Lavó parsimoniosamente todos los platos y trastes, y una vez acabada su tarea, sacó una botella de Whiskey de fuego que había guardada en la alacena, un vaso, y se sentó en la mesa. Podría haberle pegado el trago desde directamente el pico de la botella y sentir violentamente el fuego del licor quemar su garganta, pero ella era una señorita y ni la peor de las desolaciones le haría perder sus modales. Sonrió contra el vaso y dio el primer sorbo.
— — — — — — — — — —
Theo sonrió orgulloso con el desmadre que había armado a su alrededor. ¡Vaya que había encontrado cosas útiles allí arriba! Un montón de jarrones, adornos, vajilla y distintos tipos de frascos, todos capaces de romperse en mil pedazos una y otra vez. ¡Cómo disfrutaba destruir cosas cuando se sentía así! Era un modo terapéutico de descarga… si él fuera medimago se lo recetaría sus pacientes.
Luego de pasar una hora rompiendo y volviendo a armar todo lo que se encontraba, decidió que ya era suficiente y bajó a su habitación.
Primero pegó el oído a la puerta, ningún sonido del otro lado. O bien Blaise ya se había acostado, o había puesto un hechizo silenciador. Temiendo que la respuesta fuera ésta última, con los ojos cerrados, abrió suavemente la puerta.
-Estás fuera de peligro, hermano. Ya he terminado la fiesta -Murmuró Blaise. Lejos estaba el tono jovial que lo caracterizaba. Su voz estaba varios tonos por debajo del habitual y bastante más ronca también.
Theo terminó de abrir la puerta, mucho más confiado, y sonrió al ver lo que el huracán Zabini había dejado tras su paso… él por lo menos se había tomado el trabajo de arreglar el altillo…
— — — — — — — — — —
-Realmente confío en ellos -soltó Harry al aire. Volutas de vapor salieron de su boca al hablar, el aire estaba verdaderamente frío.
-Lo sé -suspiró Ron- Es cierto que cada vez encuentro menos motivos para desconfiar de ellos, pero… igualmente hay cosas que no me cierran, ¿sabes? Que de un día a la mañana hayan decidido pasarse de bando… todos sabemos que los Slytherins no son ni valientes ni mucho menos altruistas
-Lo cierto es que no es algo que haya pasado de la noche a la mañana, Ron, y lo sabes… hace un año y en algunos casos quizás más, que están infiltrados para Dumbledore.
-Eso no quita que sea sorpresivo… por no decir sospechoso.
-Créeme que todos tienen sus motivos… lo he visto.
-Si me contaras quizás fuera más fácil…
-Ron -le reprendió- Ya hablamos de esto. Somos un equipo o algo así ahora, no quebraré su confianza… Snape me lo mostró porque era la única manera para que los aceptara aquí, y creo que eso ya es demasiado para ellos… -Su voz se volvió un tanto más dura- Deberá bastarte con confiar en mi y en mi criterio si no eres capaz de dejar de desconfiar de sus verdaderos motivos.
-Lo sé, Harry, lo siento… -bajó la cabeza- Sólo que es bastante frustrante estar afuera de todo.
-Tú te pones fuera de todo, Ron. Tú los alejas y te los pones en contra… No conocer sus secretos no te deja al margen de nada…
Ron ya no dijo nada. Sabía que Harry, desde su punto de vista, tenía razón en lo que decía. Pero sin embargo había una barrera delante de él que no lo dejaba acatar a ello y confiar en las serpientes. No era tampoco el prejuicio por los de su clase, es decir, las serpientes bien se sabe son traicioneras y ponzoñosas… Iba por otro lado. Tampoco iba a jactarse dotes adivinatorios que nunca tuvo ni iba a tener, pero había aprendido que esas sensaciones no debían dejarse pasar por alto.
Quizás dejaría de montar numerito contra las serpientes en cada oportunidad como hasta el momento, pero no bajaría la guardia… Alerta Permanente como bien les había enseñado Ojo Loco. Sobre todo con Malfoy… a ese rubio oxigenado sí que no podría dejarle pasar ni una. Tantos años de desprecio no podrían borrarse porque el señorito ahora tuviese un acto noble, ¡claro que no!. Todavía no entendía como Hermione podía andar de rositas con él, dejando atrás todos los insultos que había recibido de su parte en todo este tiempo. Si bien confiaba en su criterio, porque no podía negar que en inteligencia les ganaba por lejos a todos, cuando se trataba de ver la bondad en las personas, Hermione se lo tomaba realmente enserio y escarbaba muy profundo con tal de encontrar aunque sea una mísera gotita. A ella le encantaban las causas perdidas. Y a él no le gustaba ni medio la situación.
-Será mejor que vayamos a acostarnos… mañana será un día largo. -Sugirió Harry. Ron sólo asintió y se puso de pie tendiéndole una mano a su amigo para ayudarlo a levantarse. Una vez de pie, ambos volvieron a entrar a la mansión.
— — — — — — — — — —
Luego de matar media botella de Whiskey de Fuego, Pansy se había quedado dormida sobre sus brazos, recostada en la mesa.
Cualquiera que hubiese entrado en aquél momento, la podría haber visto temblar y sacudirse sin control, mientras profería una serie de quejidos y gritos de terror.
Se despertó de un sobresalto, con el rostro empapado en lágrimas. Aún despierta sentía el pecho contraído y le costaba mucho respirar.
Uno a uno los recuerdos de aquél sueño comenzaron a golpearla.
Las torturas presenciadas. El incendio de aquél barrio muggle que le habían mostrado en su entrenamiento. Los cortes que había tenido que curar en Theo. Draco sufriendo una intensiva sesión de Cruciatus.
Intentó ponerse de pie pero las piernas le fallaron. Las imágenes seguían llegando y ella no era capaz de controlarlo.
-Basta, por favor, basta -chilló.
Comenzó a arrastrarse por el piso, necesitaba salir de ahí, necesitaba llenar de aire sus pulmones, necesitaba que las imágenes cesaran.
Otra vez Draco, esta vez inconsciente y empapado en sudor y sangre. Los ojos de Blaise inyectados en sangre el día que mataron a su madre frente de ellos. Las personas que creía cercanas dándole la espalda y uniéndose a las filas del Señor Oscuro. Owen.
Jadeó. Sus pensamientos no podían seguir por ahí.
-No, no, no, no -gritaba. Sentía el pecho desgarrándosele un poco más con cada recuerdo.
La primer demostración de magia accidental de su hermano. Su abrazo de despedida cuando comenzó sus clases en Dumstrang. Su primer baile juntos. Su confidencia sobre su primera chica. Las noches escondidos bajo las mismas sábanas para contarse sus secretos. Su rostro ya adulto. Su determinación al no querer unirse al bando oscuro. El día que a pesar de su oposición lo marcaron. La sangre. Owen en el piso gritando. El rayo verde.
Había llegado hasta la puerta del comedor cuando se desmoronó completamente. Cuando Harry y Ron la encontraron, atraídos por su llanto, estaba tirada en el piso boca a bajo, convulsionando.
Harry utilizó toda su fuerza para intentar incorporarla, pero la fuerza que hacía Pansy no se lo permitía por miedo a lastimarla. Por mucho que la llamara, ella parecía no escucharlo y no hacía más que llorar, gritar y retorcerse en su brazos.
-Ron, busca a Nott y a Zabini -le ordenó. El pelirrojo que hasta entonces se había quedado de pie, sin saber como intervenir en la situación, asintió rápidamente y salió disparado escaleras arriba.
Entró a la habitación de los chicos cual torbellino. No le importó que luego le recriminaran su falta de modales por no golpear o lo que fuere, aunque dudaba que lo hicieran cuando conocieran los motivos. De todas formas, ni siquiera les dio tiempo a reaccionar cuando habló.
-Parkinson, abajo…
Y no necesitó palabra más para que los dos se pusieran de pie y corrieran hasta allá.
Ninguno de los dos se sorprendió al verla así. Había un sentimiento cruzándoles por el rostro, algo verdaderamente triste… pero no sorpresa.
Quienes si se sorprendieron fueron los dos Gryffindors al ver a Nott acercarse a paso firme a su amiga y lleno de determinación estamparle la palma de la mano en su mejilla.
-¿Qué caraj…
-¿Estás bien, pequeña? -El insulto de Ron murió al ver como tras la cachetada recibida, Pansy parecía haber vuelto en sí y había clavado sus ojos, todavía llenos de lágrimas, en los de Nott.
Solamente tuvo que asentir para que esta vez fuera Blaise quien se acercara y la alzara pasándole un brazo debajo de las piernas y otro por la espalda. Enseguida ella se escondió en su pecho y escucharon como volvía a sollozar, aunque esta vez mucho más tranquilas.
-Gracias… nosotros nos encargamos desde ahora -agradeció Theo con un cordial movimiento de cabeza antes de salir detrás de Blaise, sin esperar a ver la reacción o a escuchar la respuesta de los otros dos.
— — — — — — — — — —
Había agarrado cinco libros distintos, y de ninguno había podido pasar del segundo párrafo. Primero se justificaba con que eran los libros los que no lograban atraparla… pero cuando fue tras Historia de Hogwarts y lo mismo sucedió, le resultó evidente que el problema radicaba en ella.
Con un suspiro cansado se puso de pie dispuesta a volverlos a su sitio. Si bien podía realizar esa acción con magia, prefirió ir ella misma metida entre las estanterías de libros. Si la lectura no la había ayudado en su misión de despejar su cabeza, quizás eso si lo hiciera un poco.
Lamentablemente, todo se volvió en su contra ni bien comenzó a caminar. Se le hizo imposible no dejar vagar su mente entre las noticias que Remus había ido a comunicarles.
No le habían pasado por alto las reacciones de los cuatro Slytherins cuando su ex profesor comenzó con el relato de lo sucedido. Todavía le costaba adjudicárselas a un sentimiento… había ira, impotencia, rabia, asco, dolor, tristeza… pero no podía identificar una que prevaleciera sobre el resto.
Se sentía bastante egoísta porque el primer pensamiento en surcar su mente fue el alivio de tener a sus padres bajo resguardo… y después, recién entonces, horrorizarse y entristecerse por toda esa gente inocente.
Quizás ella no fuera tan perfecta y bondadosa como todos creían.
Pero, ¿cuánto de malo tenía eso? ¿Tanto como para castigarse?
Que Merlín la perdonara, pero ella sentía que no.
Se mordió el labio y dejó el último libro en la estantería. Se quedó con Historia de Hogwarts entre los brazos, lo llevaría a su habitación por si antes de dormir le apetecía leer y lograba concentrarse.
Apenas salir de la habitación le llegó el ruido de lo que sucedía pisos abajo. Sólo tuvo que bajar un tramo de las escaleras para encontrarse a Zabini cargando a Pansy en brazos, mientras ella sollozaba, para luego meterse en su habitación con Theodore Nott detrás.
Volvió a morderse el labio y lo sintió arder. Debía dejar ese maldito hábito.
Volvió a subir y antes de meterse en su habitación se volteó a la puerta del rubio. Para su sorpresa ésta se encontraba entre abierta, quizás había intervenido en lo que sea que había sucedido con Parkinson.
No sin cierta prudencia, golpeó suavemente.
No recibió respuesta y volvió a golpear.
Nada.
Sintiéndose una intrusa, pero movida por su preocupación, decidió asomarse para cerciorarse que todo estuviera bien.
Y así estaba.
Apenas ingresó la cabeza pudo distinguir el cuerpo de Malfoy debajo de todas sus cobijas y su platinada cabeza asomándose de ellas. Sonrió al notar el frasquito de Poción de sueño que le había dado esa tarde vacío sobre su mesa de luz.
Sin querer seguir interrumpiendo, y sobre todo con miedo de que despertase y la encontrara allí, Hermione dejó la habitación asegurándose de cerrar la puerta.
Cuando se metió en la cama, no necesitó abrir el libro para conciliar el sueño, como víctima de un encantamiento, enseguida cerró los ojos y fue transportada a la tierra de Morfeo.
— — — — — — — — — —
Cuando los gritos de Draco Malfoy hicieron eco en la Mansión, la noche se había adentrado bastante.
Harry y Ron luchaban contra su insomnio, pensando en demasiadas cosas como para siquiera hacer el intento de cerrar los ojos y dormir.
Theo y Blaise seguían mimando a Pansy, aunque ya estuviera ligeramente más tranquila. Habían juntado sus camas para que ella se acostara en el medio y poder abrazarla ambos cómodamente. Desde la batalla en Hogwarts a la morena la atormentaban esas horribles pesadillas, por lo que en una y cada una de las noches de su estancia en aquella casa, o se iba a dormir con ellos luego de cenar con Draco, o a mitad de la noche se inmiscuía silenciosamente en su habitación.
Ya habían logrado sacarle un par de sonrisas cuando lo escucharon la primera vez y el aire se les tensó de golpe. No tuvieron que esperar mucho más para la confirmación con el segundo. Pansy estaba incorporándose para salir corriendo cuando escucharon unos pasos apresurados correr de una habitación a otra.
Aún a sabiendas de quien se trataba y que, honestamente, era lo mejor que podía pasarle a Draco en ese momento, a Pansy le costó todo el orgullo dejar su trasero en la cama y no subir a consolarlo.
Cuando Blaise y Theo le sonrieron y le besaron la mejilla, supo que había hecho las cosas bien.
Para Hermione las cosas habían sido un poco distintas porque ella sí había logrado conciliar el sueño. Por eso cuando el primer grito cortó el silencio se despertó de golpe como si alguien tironeara de ella y la sacaran de un sueño. Estaba sentada en la cama y apenas pudo situarse y hacerse idea de lo que sucedía cuando lo volvió a escuchar.
No lo pensó demasiado y tampoco había demasiado que pensar. Era Malfoy, en la habitación de al lado, gritando de manera desgarradora.
En cuestión de segundos se encontraba arrodillada al lado de su cama, batallando con su pesadilla.
-Malfoy, despierta -dijo la primera vez, pero no funcionó. El rubio seguía retorciéndose como si estuviese soportando una serie de maldiciones, lágrimas salían de sus ojos y entre los gritos de lo que parecía dolor, soltaba frases que no terminaba de comprender.
-No, ¡a ella no!
-Malfoy, por favor, está todo bien, despierta -volvió a insistir
-¡Déjenla! -gritó claramente, haciendo a Hermione paralizar por un momento. Como pudo conjuró un hechizo para encender las luces del lugar.
-Malfoy… ¡Malfoy, maldita sea! -se desesperó y comenzó a zarandearlo. Los gestos que atravesaban el rostro del chicos le provocaban tanto dolor que ella misma empezaba a sentir ganas de llorar, -Soy Granger, Malfoy… por favor… estoy aquí, todo estará bien…
-Hermione -la llamó, todavía dormido. La aludida abrió los ojos, feliz de que empezara a reaccionar, poca importancia le prestó a que la llamara por su nombre.
-Si, Draco, soy yo, Hermione… despierta y suéltame todos tus insultos por haberme metido en tu cuarto, pero despierta…-murmuró sosteniéndole la cabeza, incitándolo a abrir los ojos
-No, por favor, no… -volvía a quejarse, frunciendo su rostro.
Hermione estaba asustada, nunca le había costado tanto sacar a alguien de sus pesadillas, estaba temiendo que Malfoy estuviera siendo víctima de algo más. Ya no sabía que más hacer, estaba a punto de mandar su Patronus para llamar a alguien que la ayudara cuando decidió intentarlo una vez más.
-Me odiarás por esto… -le susurró- ¿Qué digo? ¡Me matarás cuando despiertes!
Pero aún así lo hizo. Tomó el vaso con agua que reposaba en la mesa de luz, al lado de donde había divisado el frasco de Poción de sueño, y cerrando fuertemente los ojos, se lo volcó encima de la cabeza.
Draco se incorporó y tomó aire como si realmente se hubiese ahogado. Desconcertado, giró la cabeza para todos lados como si pudiese divisar algo, pero no fue necesario, un peso al borde de su cama le indicó que alguien se había sentado allí. Con los recuerdos de su pesadilla demasiado frescos se tiró hacia atrás con temor.
Hermione pareció no notar aquél pequeño gesto porque ni bien corroboró que Malfoy estaba bien, se arrojó sobre él para abrazarlo.
-Gracias al cielo que estás bien -murmuró con voz temblorosa contra su oído. Draco no terminaba de comprender que era lo que sucedía. Dos cables en su cabeza se unieron y logró sacar en limpio que Granger se encontraba bien y ahora lo estaba abrazando… si todo había sido una pesadilla, ¿esto sería sólo un sueño?. La sintió temblar contra él y supo que estaba llorando.
Guiado por una fuerza más poderosa que la propia, sus brazos viajaron hasta rodear su cintura y apretarla con fuerza. Era etérea.
Sin saber cuanto tiempo había transcurrido, Hermione se alejó un poco y lo tomó del rostro para mirarlo. El negro profundo de sus ojos fijo en ella… y a pesar de ser como un pozo negro, en ellos podría notar el desconcierto.
-Tuviste una pesadilla -se vio en la necesidad de aclarar. Su mirada no se movió de la suya- Yo… yo… ¡No podía despertarte, Draco! -Malfoy no mostraba ninguna emoción, simplemente la miraba, sin pestañear. Las ganas de llorar volvían… una parte por la tensión del momento vivido, y otra que no podía identificar. La necesidad de irse se había apoderado de su cuerpo. -Lo siento…
Pero Malfoy no la dejó irse. Su mirada y pose seguían imperturbables, pero su brazo se había levantado hasta el suyo para tomarla por la muñeca e impedirle su escape.
Porque claro, ella no sabía que Draco seguía pensando que era victima de otro sueño… uno bastante cruel para su gusto. La tenía ahí frente a él, luego de haberla tenido entre sus brazos, llorando de preocupación por él.
Poco le importaba en el momento que mañana al despertar, este sueño tan vívido le significaran mil espadas ensañándose con su corazón. Ahora la tenía ahí, tan real y suya…
Se aventuró con su otra mano a acariciarle el rostro, corrió un mechón de su cabello hacia atrás de su oreja y notó en el camino su piel mojada por las lágrimas.
-Quédate -susurró- Por favor.
Y pese a que todos sus sentidos le decían que saliera corriendo de allí mientras pudiera, ella no hizo otra cosa que asentir contra la palma de su mano.
Creó miles de justificaciones en su cabeza para sí misma. Que no podía dejarlo sólo después de lo sucedido, que quería estar ahí por si volvía a pasar. Pero ninguna la dejaba conforme. Y por mucho más que conjeturara mientras se iba recostando a su lado, no encontraba razón a esa sensación en su pecho que simplemente le indicaba que estaba bien, que era lo que tenía que hacer.
Apenas se giró para mirarlo, notó por su respiración que él ya había vuelto a dormirse. Le corrió el pelo de la frente y deseó con todo su corazón que esas pesadillas no volvieran a asaltarlo, que siguiera toda la noche con ese rostro lleno de paz que mostraba en ese momento. Y tras contemplarlo algunos segundo más, ella también se quedó dormida.
— — — — — — — — — —
Un par de horas después, Draco se volvió a despertar, pero esta vez supo que nada de lo pasado con Granger había sido un sueño.
El corazón le latía a una velocidad que no podía ser sana.
El calor del cuerpo al lado del suyo no podía ser falso. Alzó una mano y suavemente la paseo por la almohada hasta enredarse en esos risos que tanto había deseado tocar. A poca importancia de tacharse como acosador, se incorporó inclinándose un poco sobre ella y dejó llenar sus pulmones de su característico olor a vainilla.
El cuerpo le cosquilleaba de la cabeza a los pies, desde el pelo hasta las puntas de sus dedos.
Estúpido niño enamorado. Se odiaba por sentir tantas emociones dominándolo.
Era irónico como no le importaba el perder la cabeza por ella al punto de hacerse espía e infiltrarse en las filas del mago más temido, pero no soportaba el perder el control de sí mismo cuando la tenía cerca.
Sus ataques en Hogwarts eran tan ensañados a ella no por otro motivo del renegar contra lo que le producía. La insultaba porque quería insultarse a sí mismo, porque le exasperaba esa vorágine de sensaciones que le producía la santurrona amiga de Potter.
Ahora no la insultaba, no podía hacerlo y ya había aprendido que ni se desquitaba ni hacía que dejara de sentirse como lo hacía. Pero nunca se concilió con sí mismo, nunca asumió esas emociones como propias pero ingobernables, nunca aceptó que iban a estar ahí y no lo dejarían en paz, que era mejor darlas por hecho y dejarlas estar.
Draco Malfoy era un hombre al que le gustaba tener las cosas bajo control, y el no poder tener control sobre él mismo era sumamente impropio e imperdonable.
Nadie podía imaginarse que tras el frio, soberbio, arrogante y déspota, Draco Malfoy, se escondía un gatito de peluche, puro algodón de azúcar, arcoíris y amor hacia Hermione Granger.
Idiota.
Flojo.
Pollerudo.
Mejor volvía su atención a su acompañante y dejaba sus auto-insultos para más tarde.
Total... el momento no sería eterno, pronto terminaría y probablemente nunca se volvería a repetir, para lo otro tenía tiempo.
Hermione había comenzado a removerse en sueños suavemente, ese estado en el que estás a punto de despertar pero todavía Morfeo te tiene agarrado de un pie, y Draco lo que menos quería era que ella abriera los ojos y adiós, el momento acabase.
-Shhh -le susurró al oído mientras le acariciaba el pelo con suavidad, para que no surtiera el efecto contrario y la despertara.
A Hermione pareció gustarle el gesto porque sonrió remoloneando y se acercó más a él. Draco, ni lento ni perezoso, aprovechó la oportunidad y la acomodó encima suyo, con la cabeza apoyada en su pecho y un brazo cruzando su abdomen.
Tampoco fue lento para pasar su propio brazo encima de su cintura y con el otro seguir acariciando su cabeza.
Que Voldemort viniera y lo matara ahora. Absolutamente todo lo que había hecho por ella ya había tenido su recompensa.
— — — — — — — — — —
El turno de despertarse para Hermione llegó cuando los primeros rayos de sol se filtraron por las cortinas.
Sonrió recordando que había sido ella la que había abierto las ventanas y que él no las había vuelto a cerrar, todavía sin ser consciente de donde se encontraba exactamente.
Hermione desde chica se acostumbró a dormir fuera de casa, ya sea por quedarse con amigas, familiares o en hoteles por algún viaje. Suponía que por eso nunca se encontraba desconcertada cuando se despertaba en habitaciones que no eran las propias, siempre al abrir los ojos lo hacía sabiendo donde estaba.
Por eso, no se espantó al amanecer en el cuarto de Draco Malfoy. Se acordaba también a la perfección todo lo que había sucedido esa noche, lo que hizo que su corazón se encogiera un poco ante el recuerdo de su desesperación.
Le costó unos segundo más darse cuenta que lo que estaba debajo suyo no era el confortable colchón, sino el cuerpo del chico. Recién entonces se sobresaltó un poco y no precisamente por falta de confortabilidad.
Aún así, con sus nervios a mil por hora, no fue capaz de moverse mucho. Malfoy dormía apaciblemente boca arriba, con su respiración acompasada y su rostro pasivo… hasta se arriesgaba a decir que nunca lo había visto tan relajado. Soltó una risita al pensar en la cantidad de maldiciones que recibiría de su parte si llegase a soltarle ese pensamiento en voz alta. Él, un Malfoy, sintiéndose en paz al dormir con la Sangresucia Granger.
Se sentía aliviada de que los sueños no lo hubiesen vuelto a atormentar, y ello la llevó a sentirse culpable si llegase a interrumpir su sueño.
Ella misma sabía lo que le costaba al muchacho conciliar el sueño, y también ella misma había sido testigo de su fatídica noche. No podía despertarlo, se merecía descansar un poco una vez que podía.
Quiso moverse y darse vuelta, por si llegaba a despertar y los encontraba en esa posición, pero al intentarlo, él no hizo más que afianzar su agarre. Suspiró. Esperaba que no la despertara tirándola de la cama y acusándola de acosadora.
Oh, si… ya se lo podía imaginar.
n/a: Buenas! Cómo están? Yo contenta porque me gustó mucho como quedó el capitulo, lo cual es bastante raro... y ya comencé con el de la semana que viene :)
Parece que Hermione está en plan de volver loco al rubio, no? jajaja
La idea fue profundizar un poco más en lo que pasa cada uno, y de paso, darle un embioncito más al Dramione... veamos que hace Draco con esta ayuda que le di (? jajaja
Espero que a ustedes también les haya gustado!
AVISO: En estos días, en el grupo (facebook/groups/FansIlwenMalfoy) va a haber una sorpresita para las chicas de Argentina... así que las interesadas, estén atentas :P
Que tengan un lindo fin de semana!
Besos a todas, gracias por seguir leyendo!
Ilwen (02/10/2015)
