Recomendación musical: Human - Gabrielle Apin
C7 – Revelaciones
El segundo despertar de Draco fue mucho menos placentero. Hermione, todavía poco consciente de sus actos, pegó un pequeño gritito sobresaltándose al notar cuanto tiempo se había dormido y que ya debía ser cerca del mediodía, lo que provocó que Draco, más que placenteramente dormido, se asustara y en un brusco movimiento terminara cayéndose al piso, con toda la ropa de cama incluida.
Hermione, tapándose la boca con la mano, se inclinó lo suficiente para verificar el estado del chico, pero cuando lo vio sacudiendo la cabeza desconcertado le fue completamente imposible lograr retener la carcajada.
Draco quiso frustrarse. Indignarse. Despreciarla. Tener el coraje de mandarla a los mil demonios. Draco quiso, pero…
-No sé que encuentras tan gracioso -intentó espetar enojado, pero si las palabras salen entremezcladas con rastros de risas mal contenidas, es muy difícil que te tomen enserio.
-Lo mismo que tú -logró decir Hermione sin parar de reír. Su risa era tan fresca y distendida que era imposible no sólo disfrutarla y relajarse con el sonido, sino que también terminar contagiándose. No fue distinto para Draco que terminó cediendo y entregándose también a las risas.
-Pequeño ratón de biblioteca, me has tirado de la cama… ¡de mi propia cama! -Fingió indignación, provocando otra ola de carcajadas
-Tú… tú te has caído solo -Y más "jajaja's"- Eres un pequeño hurón revoltoso
-¡Deja de reírte y ayúdame a levantarme!
-Deberías verte desde aquí, la perspectiva es alucinante…
-Que bueno que conseguiste boleto de primera fila
-Oh, si, yo también me alegro mucho -le sonrió tendiéndole la mano- No todos los días se encuentra al impecable y aristocrático Draco Malfoy desparramado por los suelos.
-No todos los días amaneces con Draco Malfoy… -le picó con voz seductora poniéndose de pie. Luego de tragar grueso al ver todo su cuerpo, sólo cubierto por unos pantalones de satén, imponente frente a ella, soltó otra pequeña risa para disimular y le siguió el juego.
-Tienes razón, he sido doblemente honrada. ¡Merlín, que muchacha afortunada he resultado ser!
-¿Quién lo diría, no? Ve y juega algunas apuestas, es tu día de suerte.
-Marcaré este día en mi calendario.
-Trata de ahorrarte los corazones…
-No sé si pueda cumplirlo -le sonrió. De repente cayó en cuenta lo inverosímil de lo que estaba sucediendo, reconociendo lo cómodo que era el bromear con Malfoy. Se alegraba de poder haber dejado atrás las cosas… y no sólo refiriéndose a las pesadillas de esa noche. Había hecho bien en seguir ese palpito con Malfoy… Trelawney se lo pensaría dos veces antes de decirle que no tenía su ojo interior desarrollado si supiera, ¡já! Aunque también había pensado que al despertar, Malfoy le diría de todo y la tiraría de la cama… y el que terminó despertando en el piso terminó siendo él. Volvió a sonreír ante el recuerdo.
-Granger, no es que quiera privarte de seguir pasando tiempo conmigo, pero temo que tu novio se preocupe y venga con intenciones de tirar la puerta abajo pensando que te tengo secuestrada bajo tortura, o se cree alguna de sus grandes fábulas -chasqueó la lengua. Por un momento Hermione pensó que era hasta cómico el rechazo que se tenían ambos chicos.
-¡Mierda, tienes razón, debe ser tardísimo! -volvió a exaltarse recordando el motivo que había desencadenado la caída de Malfoy. Draco sacudió la cabeza con diversión.
Se incorporó rápidamente pero tuvo que parar en seco tras darse cuenta que no sabía como despedirse. Él se dio cuenta y a pesar de estar tentado en hacerla sufrir un poco más, tuvo un destello de bondad y se la simplificó.
-Está bien, Granger, ve… Luego te veo -fue como si le diera permiso, como el envión para que se subiera al tren y se fuera sin más. Hermione asintió con una sonrisa.
-Te veo abajo, Draco -le saludó y salió corriendo a su habitación.
Draco suspiró y volvió a dejarse caer sobre la cama.
Maldita Granger.
No sólo no le había revolucionado con su presencia, sino que tenía que dejar todo su aroma impregnado en la almohada.
Maldita y mil veces maldita.
Y maldito él por dejarse afectar y estar olfateándola como un jodido sabueso.
Le costaba encontrarle un sentido a lo que aquella mujer pretendía. Pero ahí radicaba el problema, y lo sabía, aunque eso no hiciera más que desconcertarlo. Ella no pretendía, ella era. Si hacía algo era porque así le salía, sin pensarlo mucho. No tenía prejuicios y tampoco resentimiento. Era tan pura que lo único él podía pensar era en lo fácil que sería mancillar su alma, y eso le aterraba. Porque eso era todo lo que Hermione Granger representaba para él, lo que lo había atraído hasta la locura, y lo llevaba a lo que era hoy. No podía arruinar lo único puro que tenía, aunque justamente fuera no teniéndola.
Sin embargo, Granger hacía que los momentos que compartían se dieran de una manera tan natural que no era capaz de arruinarlos. ¡Había dormido con ella, joder! Nunca en toda su vida había pasado toda la noche con una mujer simplemente durmiendo, y que la sensación que le dejara este hecho fuera tan lleno de paz y comodidad era lo único que lo aterrorizaba.
Ni siquiera había vuelto a pensar en sus pesadillas.
El puto calor en su pecho volvía a arder cada vez que recordaba su tintineante risa al despertar.
Sus pensamientos habían comenzado a alterarlo al punto que le costaba abrocharse los botones de la camisa. Mierda.
Era tan fácil despreciarla cuando ella respondía a sus insultos con fiereza. Le frustraba hasta la locura que ahora cada vez que intentaba fastidiarla ella le sonriera y le lanzara alguna frase comprensiva. Sólo faltaba que le palmeara la espalda.
Su cuota de "obra de bien" debería verse satisfecha con el darle la hora al pelirrojo pobretón y desagradable que tenía como novio. Novio. Como pinchaba la puta palabra.
Definitivamente tenía que dejarse de joder con todo este asunto.
Estaba a punto de descargar su chasco contra el primer mueble con el que se topara, pero los suaves golpes en la puerta lo frenaron en seco.
-¿Estas listo? -la voz de la dueña de sus pensamientos sonó tras la puerta- ¿Quieres que te espere para bajar?
Se encontró a sí mismo obligándose a respirar profundamente para tranquilizarse y abriendo la puerta dispuesto a bajar con ella.
¿Dónde jodidos quedaba todo lo que había pensado?
-Vamos, Granger -intentó sonar duro, pero como siempre, la Gryffindor parecía burlarse de su rudeza y le dio tan poca importancia que se tomó de su brazo y echó a andar.
El imaginarse la cara del Weasley cuando los viera bajar lo puso de buen humor otra vez. Ojalá y estuviera bajo las escaleras...
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La realidad no fue mucho más distinta al deseo de Draco.
Weasley no estaba esperando bajo las escaleras, pero sí lo estaba en el comedor, donde Hermione entró todavía sujeta a su brazo, hablándole sobre como podría transfigurar el acónito, que crecía como yuyo en el jardín, en arbusto ardiente, para poder hacer más esencia de díctamo.
Pero nadie prestó atención a lo que hablaban.
La imagen de los dos tomados del brazo era demasiado fuerte como para percatarse de algo más.
Sólo Blaise con sus comentarios incómodos fue capaz de reaccionar sacando a todos de su paralización.
-Buen día, bellos durmientes -Hermione abrió la boca para preguntarle como conocía el cuento muggle al que hacía referencia, pero enseguida tuvo a Pansy al lado tomándola del brazo y haciéndoselo descruzar del de Draco.
-Lo siento Granger, esta semana Draco es mi esclavo…
-¿Qué día es? -preguntó Draco antes que cualquiera reaccionara.
-Viernes 29 de Mayo, por lo que faltan exactamente siete días para tu cumpleaños y ocho para el mio…
-Ahí está tu error, querida mía… -Pansy lo miró con confusión- Hoy tú eres mi esclava… tu semana comienza mañana -sonrió orgulloso a lo que la morena hizo un mojín soltando un bufido.
-De acuerdo, tú ganas, Granger… -para sorpresa de todos volvió a dirigirse a la castaña, que seguía parada en el mismo sitio incapaz de moverse y perderse algo de aquella extraña conversación. Aprovechando su aturdimiento, la morena volvió a tomarle el brazo y a enlazarlo con el de Draco como en su posición inicial.
-De todos modos, gracias por recordármelo, Pans… Me viene de maravillas que me prepares el desayuno.
-¡Cómo si no fuera a hacértelo de todas formas! -chilló y se dirigió hacia la cocina.
Todos, menos Ron que mantenía la mirada clavada en los brazos enlazados de esos dos, rieron ante la pequeña escena.
-Voy a ayudarla y a prepararme el mio -anunció Hermione soltándose, esta vez por su cuenta, del brazo del rubio- ¿Alguien quiere algo?
Harry, que bien conocía a su amigo y anticipó su berrinche, habló para impedírselo.
-¿Puedes hacerme otro par de huevos? Temo que se me quemaron un poco y no los disfruté -mintió.
-¿Podrías alcanzarme otro vaso de zumo, por favor? Si no es molestia, claro… -Hermione, aunque sorprendida por que Theo le pidiera algo, asintió entusiasmada. Le gustaba que los grupos comenzaran a unificarse, por lo que sería la primera en trabajar por ello.
Cuando llegó a la cocina, Pansy llevaba bastante adelantado el desayuno de su amigo. Ni siquiera se volteó a mirarla cuando le habló.
-Granger, tengo un trato para hacerte.
-Si vas a pedirme favores, lo principal sería que empieces a llamarme por mi nombre, ¿no crees?
-Está bien, está bien, como quieras -dijo no sin bufar con cierta burla antes- El hecho es que… necesito ir al pueblo a comprar algunas cosas y quiero que me acompañes.
-No es seguro que salgamos, Pansy -el tono marisabidilla de Hermione salió a flote. Un chasquido de lengua fue la respuesta que recibió.
-No seas tan correcta, Hermione -enfatizó en el nombre, no sin cierto tono de aburrimiento -Somos chicas grandes y podemos cuidarnos… pensé en que podríamos ir a Londres muggle, si te parece menos peligroso. Como sea… hablaré con Severus y él me autorizará. La pregunta es si estás dentro o no.
-¿Qué es lo tan de vida o muerte que necesitas comprar? -Pansy viró los ojos, ¿no podía decir que sí y ya?
-El viernes a la noche haré una fiesta por el cumpleaños de Draco, y el mío, por supuesto… para hacer una fiesta se necesitan cosas, ¿sabes?. Generalmente haría estas compras con Draco, pero creo que se terminará sintiendo mal por… bueno, ya sabes, y no es la idea. Blaise y Theo odian ir de compras conmigo, así que se me ocurrió, ¿por qué no una salida de chicas?
El primer pensamiento de Hermione fue que Parkinson estaba loca. Hacer una fiesta con todo lo que estaba sucediendo era la idea más frívola que podría haber tenido. Pero después lo pensó mejor.
¿Se iban a pasar lo que durara la guerra amargados y llorando? ¿Y si morían víctimas de ésta? ¿No valía la pena disfrutar en cuanto cabía mientras pudieran?
Quizá tenía razón el día anterior cuando pensaba sobre su egoísmo. Quizá el estar sacrificando tanto por la comunidad mágica despertaba dentro de ella una parte que quería mantener cosas para sí, que su vida le siguiera perteneciendo de alguna forma, poder mantener por poco que fuera lo que podía mantener.
Entonces, la idea dejó de parecerle una locura.
Además, si llegaba a conseguir el permiso de Snape para salir, de lo cual Pansy estaba muy segura, el salir de compras con ella se le presentaba como un gran paso en su maquiavélico plan para unificar "La Resistencia".
-Ultima pregunta, lo prometo -se anticipó antes que la morena le espetara algo- ¿Cómo te comunicarás con Snape?
-Usaremos el perro mensajero, claro…
-¡Parkinson! -le gritó furiosa al caer en cuenta que estaba refriéndose así a Lupin
-Lo siento, lo siento... -no quería hacer enojar a Granger ahora que necesitaba tenerla de su lado- es la costumbre.
Hermione no quitó su cara de reprobación, pero no dijo más nada.
-Entonces… -le apremió- ¿Me acompañas o no? No tengo taaanta paciencia.
-Te acompaño…
-¡Excelente! -interrumpió
-Pero sólo si conseguimos ese permiso -terminó la oración, haciéndole caso omiso.
-Ya no estamos en Hogwarts, ¿lo sabes, verdad?
-Parkinson…
-Vale, vale… con autorización o nada. -Hermione asintió sonriente.
De pronto se acordó del inicio de la propuesta.
-¿Y yo qué gano?
-¿Disculpa? -inquirió alzando una ceja.
-Dijiste que tenías un trato para ofrecerme… un trato es una cosa a cambio de otra
-Sé lo que es un trato, sabelotodo… Simplemente pensé que te darías por contenta con la idea de salir de aquí... Déjame pensar… -apoyó su mano en el mentón y revoleó los ojos como si realmente estuviera pensándolo. -¿Qué tal si te enseño a cocinar?
-¿Y que te hace creer que necesito que me enseñes? -rebatió con una confianza que en realidad no tenía.
-Oh, me basta con ver tus platos de cada día, o estar presenciando cómo se te pasan esos huevos en este momento… -mencionó como al pasar, mientras le señalaba los huevos de la sartén que, efectivamente, se estaban pasando.
Hermione enrojeció hasta el cabello y no le quedó otra que aceptar a rebajarse como alumna de cocina de Pansy Parkinson.
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La carta de Snape llegó el miércoles, junto con el límite de la paciencia de Pansy que ya estaba caminando por las paredes e ideando como convencer a la "Miss Correcta Granger" para salir de todos modos.
-¿Enserio crees que te va a seguir? -rió Blaise- ¡Estás hablando de Granger! La misma Granger que te quitaba puntos por correr por los pasillos, o comer varitas de regaliz durante las clases de Binns, ¡esa Granger!
-La misma que ayudó a escapar a Sirius Black, ocultó un dragón en el colegio, y hechizó a McLaggen en las pruebas de Quidditch para que Weasley tuviera el puesto de guardián… ¡y vaya a saber cuantas cosas que no nos enteramos!
-Espera… ¿cómo sabes lo de Weasley? ¿Por qué no nos dijiste nada? -le cuestionó el moreno, ignorando todo lo demás.
-Estaba en el campo de Quidditch en ese momento, y no vi la necesidad… Slytherin se veía beneficiado con Weasley cuidando los aros -se encogió de hombros
-Claro está que Granger es capaz de hacer lo que sea, hasta incumplir las reglas, por ayudar o cubrir a sus AMIGOS -intervino Draco haciendo énfasis en la última palabra- Ahora… ¿por qué habría de ayudarte a ti?
-Yo también soy su amiga ahora -replicó. Sus tres amigos estallaron en carcajadas.
-Pansy, querida, yo sé que tienes problemas con el concepto de la palabra amistad… -le habló Theo, como quien se dirige a un niño pequeño- Pero no puedes ir por ahí pensando que cualquier persona con la que intercambias un par de palabras es tu amigo, ¿sabes?
-Además… ¿tú amiga de Granger?, ni siquiera en una dimensión paralela -se burló el rubio.
-Si, si… lo que ustedes quieran. Yo les demostraré que puedo ser amiga de Granger -les sacó la lengua, demostrando la mujer madura que era.
Antes que alguno pudiera seguir burlándose, una melena castaña apreció de sopetón asomándose por la puerta de la sala de estar.
-¡Pansy, Snape nos ha dado el permiso! -exclamó con una sonrisa, zarandeando el papel que llevaba en la mano.
La morena se volvió a sus amigos y alzó las cejas en una clara seña de "se los dije". Luego se volvió a su "amiga"
-¡Genial, Mione! -le sonrió abrazándola por los hombros y llevándosela de allí- ¡Vamos a preparar la lista de compras!
-Maldita serpiente… -siseó Draco entre dientes. Sospechaba que su amiga y sus nuevas amistades le darían más que un dolor de cabeza.
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-Granger… no es bueno que te fíes de Pansy -Draco la había tomado por sorpresa cuando Hermione terminó de subir las escaleras para meterse en su cuarto. Le había dado vueltas al asunto toda la tarde, pero no había encontrado una forma propicia para encarar el tema, así que simplemente lo soltó.
-¿Disculpa? Creí que era tu amiga… -le replicó Hermione, cruzándose de brazos frente a él, dispuesta a escuchar lo que él tenía para decirle… mentiría si dijera que no la había tomado por sorpresa.
-Lo es, no te confundas… Pansy es como mi hermana.
-¿Entonces? -alzó una ceja, interrogante
-Es una serpiente -se encogió de hombros como si fuera respuesta suficiente. Lo cierto era que él no confiaba en lo que su amiga podría hacer, o mejor dicho decir, si se hacia cercana a la castaña. Pansy siempre tenía buenas intenciones, pero también la maldita costumbre de meter las narices donde no le incumbía… Sin contar que le encantaba hacer el papel de celestina. No, nada bueno podía salir.
-Tú también lo eres.
-Si, y ya he insistido en que deberías alejarte de mi.
-Lamento decirte que tendrás los mismos resultados.
-¿Por qué insistes tanto? ¿Acaso te gusto? -le provocó. De alguna manera debía quebrarla, y si no era insultándola, la haría avergonzar. Supo que lo logró porque tardó unos segundos en responder.
-No, prefiero a Parkinson, te estoy usando para llegar a ella -respondió con sorna.
-Oh, sólo tenías que decirlo, no hacía falta tanto teatro…
-Draco, estaba bromeando -se vio en la necesidad de aclarar, el muchacho rió.
-Lo sé, Granger -negó con la cabeza… cómo si fuera a creerle algo semejante -Pero yo hablo enserio… es mejor que te alejes de mi.
-De ti y de Pansy.
-Bueno… con que empieces con alguno…
-¡No lo haré! -chilló furiosa- Nunca dejé que nadie me dijera que hacer, menos lo haría ahora… además, si no puedo confiar en ti, ¿con qué criterio debería hacerte caso ahora?
-Es un resquicio de bondad y honestidad que estoy teniendo, aprovéchalo -Draco cada vez tenía los dientes más apretados. Nadie lograba sacarlo de sus casillas como esa maldita leona, controlaba todas sus emociones, hasta los extremos.
-En eso te equivocas, Draco -refutó poniéndose seria y golpeándole el pecho con su dedo índice- Eso es lo que tú te has esforzado en demostrar, en lo que pones empeño día tras día por mantener… una máscara que ya carece totalmente de valor. Eres un ser humano como todos nosotros, tienes miedos y pesadillas como todos, y tienes más que un resquicio de bondad en ti. Lo sé y estoy segura de ello, aunque te empeñes en maltratarme para hacerme pensar lo contrario, métete en la cabeza que por mucho que hagas, no cambiaré de opinión.
-¿Ni aunque sigas siendo una simple sangre sucia para mi? -le provocó. Situaciones extremas conllevaban medidas extremas.
-Si -respondió firme. Hasta podía imaginársela levantando el mentón, señalando al cielo con la punta de su nariz- Porque sé que no lo piensas. Que es tu estupidez por mantener las apariencias la que habla. Y sabes, no siento lástima por ti por tu ceguera, siento lástima por ti porque creo que verdaderamente no te das cuenta. Estamos todos del mismo lado y de nada sirve mantener lo que éramos antes de la guerra porque sencillamente ya no lo somos…Y no puedes escaparte de eso, corre todo lo que quieras, pero lo que verdaderamente eres y sientes te alcanzará, y será mejor para ti que dejes de lado tu orgullo, lo abraces y lo aceptes por tu propia cuenta lo antes posible -Respiró profundamente soltando el aire de golpe.- Me encantaría que te animes a mostrarme tu verdadera cara, y me dejes ser parte…así como me dejaste velar por tus pesadillas. No serás más débil por ello, al contrario, estoy segura que podemos hacernos bien mutuamente. -Y para finalizar su discurso, se puso de puntillas y le besó la mejilla- Que descanses, Draco…
Y allí lo dejó, con ganas de tomarla del brazo, voltearla, acorralarla contra la pared, besarla con fuerza y cantarle unas cuantas verdades. Mierda que le dolían las ganas, en las manos, en los labios, en la boca del estómago.
Pero tuvo que conformarse con darle un puñetazo a la pared.
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A la mañana siguiente, Pansy hizo un escándalo al ver las fachas con las que Hermione pensaba salir.
Tras un "Por sobre mi cadáver" gritado a todo pulmón, a la castaña no le quedó alternativa que subir y cambiarse.
¿Qué tenía de malo salir con pantalones de jogging y zapatillas?
Cuando volvió a bajar, recibió la aprobación de la Slytherins y suspiró de alivio. No tenía ganas de volver a subir y revisar que podía ponerse. Por suerte esos jeans de tiro alto y su remera de tirantes negra eran suficiente para conformarla.
Hermione tardó un poco más en asimilar lo que su compañera llevaba puesto, y una vez lo hizo no pudo contener la risa.
-Pansy, ¿de veras piensas ir con una túnica púrpura a Londres Muggle?
-Oh.. no había pensado en eso -torció el gesto y lentamente sus ojos comenzaron a llenarse de pánico- ¡No tengo ropa muggle!
Y un rato más tarde, Hada Madrina Hermione solucionó el asunto. Pansy había quedado contenta con aquella remera negra que le quedaba justo sobre el ombligo y acentuaba sus pechos. Se había dejado la pollera tableada del uniforme, que según "la experta", como llamaba a Hermione, también usaban las muggles.
-¡Vaya que eres atrevida, Granger! -exclamó al verse en el espejo. La aludida enrojeció hasta el cabello.
-A mi no me queda así… -se defendió, lo cual era cierto… ella no tenía esas curvas voluptuosas- Así que la atrevida eres tú, en cualquier caso…
-Oh, pero querida, eso no es novedad… -le guiñó el ojo- Ahora sí, ¿lista? ¿Tienes todo? -Hermione asintió. -¡Genial! ¡Vámonos, entonces!
-¡Hermione, espera! -gritaron al unísono su mejor amigo y su novio. Harry la abrazó al llegar a ella.
-¿Estás segura qué estarás bien?
-Si, Harry, sólo serán unas compras en Londres… estaremos bien.
-Parkinson, más vale que vuelvas con Hermione en una pieza y ni un sólo rasguño, ¿he sido claro? -Como no podía ser de otra forma, fue Ron el que habló.
-Y yo que creía que todos los dramas de la desconfianza ya se habían terminado… -suspiró- Weasley, sólo para que sepas, tus amenazas me tienen completamente sin cuidado. Pero descuida, traeré a Granger mejor de lo que me la llevo -le guiñó el ojo y tomó a Hermione del brazo, obligándola a meterse en los polvos flú, antes que alguien más les hiciera perder el tiempo.
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-Hermano, usaré estas palabras para cerciorarme que no escapen a tu entendimiento, ¿vale? Pues, ¡eres un soberano idiota!
-Gracias, Blaise, lo he entendido a la perfección -ironizó
-Que bueno, ahora ve y haz algo al respecto… -se cruzó de brazos esperando la reacción del rubio. Pero Draco se quedó sentando, con sus ojos negros puestos fijos en él, como si de repente pudiera ver que le habían salido tres cabezas.
-A ver… ¿Y que esperas que haga, GENIO?
-Mover el culo.
-Impresionaré a Granger con ello, estoy seguro.
-Tienes un culo precioso, Draco, pero no creo que así la conquistes -sonrió de lado, incapaz de no figurarse la escena en su mente.
-Genial, porque no quiero conquistarla
-¡Y ahí está el síntoma principal de tu idiotez! -chilló, poniéndose de pie de un salto- ¿Quién eres y qué has hecho con Draco Malfoy?
-No sé… quizás me afectó la maldición.
-Deja de bromear con eso, imbécil -le reprendió. Blaise estaba cabreado, y a Draco se le estaba acabando la paciencia- En ningún mundo paralelo el Malfoy que conozco sería capaz de realizar taaaantas buenas acciones sólo por el hecho de ser un hombre con moral y honradez. Gilipolleces.
-No debes viajar a ningún mundo paralelo, Blaise -suspiró hastiado, pasándose la mano por el cabello- Estoy aquí frente tuyo, realizando toda esa sarta de gilipolleces a las que haces referencia. No tengo intenciones de sacar beneficios de esto, sólo quiero que esta guerra acabe y mantenerla a salvo mientras tanto.
-Lo que no entiendo es el por qué.
-Porque no la merezco. -Y se equivocó si pensó que con esa respuesta zanjaría el tema.
-¿Y me dirás que la comadreja sí? -Blaise sí sabía donde picar.
-No -gruñó
-Me parecía… -sonrió conforme- Por lo que si tú no haces nada al respecto, te matarás en el proceso de mantenerla con vida, para que luego ella se case con el pobretón y con suerte te dará reconocimiento nombrando a uno de sus siete hijos como tú -A Draco le recorrió un escalofrío ante la idea.
-No es necesario ser tan apocalíptico, Zabini.
-Entonces no seas tan estúpido y haz algo.
-No entiendo por qué te afecta tanto lo que haga o deje de hacer con Granger.
-Porque no soporto ver a una mujer tan interesante rebajada a quedarse con algo como Weasel… -chasqueó la lengua y revoleó los ojos- Y porque me pone de nervios verte dejar la vida por una mujer, y que te creas tan poca cosa como para merecerla. Has desertado, has puesto tu pellejo en juego… ¡joder, Draco, hasta perdiste la vista por proteger su trasero! Debes dejar de creer que no la mereces, te has ganado a esa mujer a tu propio pulso. Hiciste por ella lo que a Weasley no le alcanzará la vida.
-No es tan simple.
-Lo sé… pero podrías empezar con dejar de espantarla con tus palabrotas y tratarla más cortésmente… no te hagas el idiota que bien sabes tratar a una mujer.
-Granger no es como las otras -gruñó
-Por eso mismo… no la conquistarás rechazándola. Tú mismo sabes que las cosas con ella pueden resultar más sencillas de lo que parecen… lo sé porque nunca te he visto tan fastidioso -rió
Draco no emitió palabra. Por un lado porque sabía que todo lo que dijera, Blaise bien podría utilizarlo en su contra, tenía ese don. Y por otro, porque tampoco tenía mucho para decir… podría seguir repitiendo las razones por las que estaba mal, por las que ella no lo merecía, por lo que no sería correcto… pero todo llevaría al mismo final, y en Blaise teniendo razón. Así que mejor dejar de agrandar su ego, y quedarse callado. Caro que el moreno no lo dejaría así.
-¿Y tú, Theo? ¿Que opinas? -le preguntó al muchacho castaño que estaba sentado en una esquina de la habitación ojeando un libro. Aunque pareciera muy compenetrado en éste, ellos bien sabían que Nott tenía la capacidad de estar en dos lados al mismo tiempo.
-Que Draco es un imbécil, y que si no piensa hacer nada con Granger que me avise… yo no tengo tantos dilemas de moralidad y no dejaré que se quede con el sin cerebro que tiene como novio.
Draco viró la cabeza inmediatamente hacia él y lo miró con fiereza.
-Ni se te ocurriría… -amenazó. Theodore soltó la carcajada.
-Tranquilo, colega… en el fondo todos sabemos que en algún momento despertarás y dejarás de ser tan memo.
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A Hermione le estaba costando la vida seguirle el tranco a Pansy.
Poco importaba que fuera Londres Muggle donde se encontraban, la morena se movía por el lugar con una desenvoltura envidiable. Entraba y salía de las tiendas sabiendo qué encontrar y cuanto pagar por ello, nunca perdía los modales y tenía un gusto exquisito, aunque esto último no fuera realmente ninguna novedad.
No había abierto la boca en toda la mañana más que para decir "mira que bonito" "entremos aquí" "no pagaré una fortuna por esa paparruchada" o cosas por el estilo.
A esta altura, Hermione iba cargada de bolsas, con la lengua afuera, muerta de calor y varios pasos retrasada de la morena.
Luego de entrar en una tienda y comprar unas velas color verde, como no podía ser de otra manera, se paró frente a ella por primera vez y la miró sonriente.
-¡Ya hemos comprado todo para la fiesta! -su felicidad era casi palpable, Hermione se preguntaba cuanto influía una salida de compras en algunas mujeres- Es hora de relajarnos y ocuparnos de nosotras… -Ahora la tomó del brazo y su andar bajó varias revoluciones- Cuéntame algo de ti, Hermione…
-¿Algo como qué? -preguntó a la defensiva, no por otra cosa que su arrebatada sorpresa.
-No sé, si se supone que seremos amigas, debemos saber cosas de la otra, ¿no crees?
-No sabía que estabas interesada en mi amistad -reconoció con notable vergüenza. Pansy sólo le sonrió, invitándola a proseguir. -No sé que pueda decirte, evidentemente no soy buena haciendo amigos… -se mantuvo pensativa por un momento -Creo que soy tan simple y básica como lo que ves… me gustan los libros, me rige más el cerebro que las emociones, mis amigos son lo más importante que tengo… No sé, no se me da bien esto…
-Bueno, preguntaré… -decidió ante la poca imaginación de la castaña para contar su vida e intereses- ¿Eres virgen?
-¿QUÉ?
-¡Eso! Venga, Granger… es sólo una pregunta, estamos entre chicas. -Hermione suspiró, incapaz de ocultar su sonrojo.
-Si
-Lo imaginaba… -se encogió de hombros, provocando que la castaña se girara a mirarla detenidamente.
-¿Y eso por qué? ¡Tengo un novio! -Pansy le sonrió con dulzura, a Hermione le resultó casi burlesco.
-El pelirrojo bien puede seguir pasando por tu mejor amigo… sinceramente, a veces creo que tienes más piel con Potter que con él.
-¿Por qué dices eso? -inquirió esta vez con curiosidad. Pansy volvió a alzar los hombros.
-Es eso… piel. Hay gente que la tiene y gente que no. Y yo no veo que ustedes la tengan… se tratan como amigos que se besan en los labios…
-No estoy lista para ir más allá…-reconoció defendiéndose
-No va por ahí, querida. Puedes no tener sexo con alguien y tener piel de todas formas. -suspiró, intentando encontrar un ejemplo o las palabras correctas para explicarse- Es un magnetismo. Sentir que tu piel esta imantada a la suya. La necesidad de tocarlo, de estar en contacto, de mirarlo. Es que su piel te dé escalofríos ¡eso!. Es justamente lo que diferencia la conexión que tienes con un amigo cualquiera a la que tienes por ese "alguien". Y tú no la tienes con Weasley, se nota.
Hermione se quedó meditando las palabras por un momento. No mentía cuando decía que no era buena con las cosas referidas a los sentimientos, ella era un ser racional, y hasta ahora había estado bien con eso.
Había estado bien con los besos castos del pelirrojo, con tomarse de las manos y los abrazos cálidos. Él la hacía sentir protegida de una forma que Harry no provocaba… y en eso había basado su concepto del amor. Aquello de lo que Pansy le hablaba siempre le había resultado algo cuasi inaccesible, que sólo unos pocos tienen el placer de sentir y que en general no es más que materia de novelas rosa.
Pero ella le hablaba de todo de una manera tan real, tan cercana. Algo que parecía al revés, extraño que no le sucediera.
-¿Eso es el amor? -preguntó más para sí, aunque lanzó la pregunta en voz alta.
-¿Cuántos años tienes? ¿Cinco? -se burló Pansy, pero al ver la cara con que Hermione la miraba, llena de interrogantes y confusión, no le dio el alma para seguir riéndose de ella. -No, Hermione. No necesariamente sea amor. Es química, y generalmente desemboca en el sexo. Eres grande y debes saber que el sexo y el amor no siempre van de la mano. Pero sin dudas, para que haya amor tiene que haber piel, así como en algún momento tendrá que haber sexo.
-Que tengas sexo con alguien no significa que ames a esa persona, pero si amas a esa persona, tendrás sexo con él.
-Si él te lo permite, claro -le sonrió con burla… tanto no podía contenerse.
-Claro -se sonrojó- ¿Tú tienes piel con Draco? -soltó sin filtrarlo por su cerebro. Cuando reaccionó, Pansy estaba riéndose a carcajadas.
-¿Draco y yo? -siguió riendo- Si yo no estuviera fallada, probablemente… aunque creo que funcionaría mejor con Blaise -se encogió de hombros- Pero sin duda tengo mejor piel contigo que con Draco, ¡Por Morgana! -y volvió a reír. Hermione recordó lo que le había dicho a Malfoy la noche anterior y se acopló a las risas. -¿Y tú?
-¿Yo qué? -preguntó nerviosa por que la atención volviese a recaer en ella.
-Con Draco -le guiñó el ojo- ¿Tienes piel?
-¿Estás loca, Parkinson? -la mencionada estalló en carcajadas nuevamente- Oh, ¡claro que lo estás!
-¿Por qué tan así? Yo no veo que se estén llevando tan mal…
-Pero eso tampoco sugiere lo contrario -replicó, cruzándose de brazos- Que no llevemos bien no significa que haya piel, tú misma me lo has dicho… además, apenas reconozco el término como para relacionarlo…
-Entonces dejas abierta la posibilidad… -insinuó. Hermione la miró con el ceño fruncido- No es tan malo, Granger, afloja… no le diré nada.
-No hay nada que tengas que decirle -objetó- Además, dudo que a él le interese lo que sea de mi…
-¿A qué te refieres? -Hermione alzó los hombros, restándole importancia.
-Confiaré en ti, ¿vale? -Pansy asintió con un dejo de aburrimiento- Hay algo que hace que quiera acercarme a él, ¿sabes?, ni siquiera sé por qué, pero siento que podemos calmar nuestros demonios juntos -rió ante su propia comparación- Debes creer que estoy loca. Sé que me hizo la vida imposible durante Hogwarts, pero hay algo que me lleva a querer ver lo que esconde, quiero que me deje entrar… Estoy segura de que es lo correcto. Pero él no hace más que evitarlo, que mandarme lejos...
-Draco ha cambiado mucho -sonrió con nostalgia- Y créeme que lo que menos hace es odiarte. Lo que él odia es todo lo que representas en su vida, habrá sido un imbécil de chico, pero está arrepentido y recordarlo le hace mal. Está sufriendo mucho por esta guerra.
-¿Y por qué…?
-No puedo decírtelo -le interrumpió sabedora de hacia donde se dirigía su pregunta- Así como confiaré lo que tú me digas, guardaré lo que Draco me ha confiado… Puedo decirte que aunque parezca que él se deja llevar por el viento que mejor sopla, él tiene un motivo y sus decisiones giran torno a eso. Fue capaz de dejar a su familia, a su madre… de enfrentarse a sus creencias, al mago más temido, a todo lo que la magia representaba para él. Todos lo hicimos, por distintos motivos, más, o menos nobles. -suspiró- Debes tenerle paciencia, Hermione… y personalmente te pido que no dejes de luchar por esa convicción que tienes. Yo también creo que puedes darle a Draco la luz que le está haciendo falta…
-¿Por qué crees eso? -Pansy giró los ojos.
-Por lo mismo que tú, Granger… una fuerza misteriosa de la clarividencia me ha poseído -le sonrió de lado, Hermione entendió que no necesitaba preguntar más.
-Que bien me hizo hacer fotosíntesis -suspiró alzando la cara al Sol, cambiando radicalmente de tema.
-Está bien que digamos que tu pelo parece un arbusto, pero tampoco para que produzcas un complejo de planta, Granger… -bromeó
-¡Pansy! -chilló aunque entre risas.
-Lo siento, lo siento… la fuerza de la costumbre es mayor -le sacó la lengua- Ahora… entremos a esa tienda, necesitas renovar tu armario y yo conseguir algo de ropa muggle propia.
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Pansy volvió a Grimmauld Place con una sonrisa rebosante y los brazos cargados con bolsas. Hermione no iba mucho más liviana, pero en su rostro no había ninguna sonrisa, sólo la muestra del cansancio.
Blaise y Theo se acercaron inmediatamente, y en un gesto de caballerosidad, del que Hermione se daba cuenta que siempre hacían gala, tomaron sus bolsas y las dejaron sobre la mesa.
Granger estaba tan fatigada que ni siquiera le salió una palabra de agradecimiento, los chicos debieron contentarse con una sonrisa sincera a la que respondieron con un asentimiento de cabeza. Ellos bien sabían lo que era salir de compras con Pansy Parkinson, verdaderamente se compadecían de la muchacha.
Habían salido cerca del mediodía y vuelto casi a las seis de la tarde. De más está decir que Harry y Ron caminaban por las paredes, y Draco había optado por encerrarse en su cuarto antes de descargar sus nervios en esos dos.
En cambio, tanto Theo como Blaise, y podría haber sido Draco si no se tratara de Granger -quien borraba toda su lógica-, estaban bastante tranquilos por el simple hecho de conocer a Pansy. Con suerte que aparecieron antes de la cena y la morena no coaccionó a la otra muchacha para quedarse a cenar por ahí.
Aunque por la cara de cansancio que traía Granger, hubiese sido muy, muuuuy difícil de persuadir.
Ni siquiera quiso esperar a que Pansy, quien se había ofrecido, terminara la cena. Arrastrando los pies, se despidió de todos y se dirigió a darse un baño antes de acostarse. Harry y Ron despejaron el comedor casi de inmediato, todavía les costaba compartir ambiente con las serpientes, sobretodo si no estaba su amiga para mediar.
Obviamente, ninguno de los tres se quejó por haberse quedado solos.
Al contrario de la otra chica, Parkinson estaba llena de energía. Rápidamente se puso a la labor de preparar la cena y en poco tiempo estaban sentados a la mesa disfrutando de ésta.
-Me preocupaba que decidieran cenar fuera y nos dejaras sin comida… -dijo Blaise luego de saborear el primer bocado.
-No sobrevivirían sin mi, no sería capaz -acotó orgullosa, en verdad lo creía.
-Claro que no, cariño -le guiñó el ojo- Pero ya sabes… quizá el encanto Gryffindor había nublado tu juicio y preferías quedarte con ella…
-Estuve tentada... -los tres rieron.
-Que no te escuche Draco, hoy casi me echa una maldición por sugerir que iría a por ella -sonrió Theo, recordando el momento.
-¿Tú eres idiota? -preguntó entre risas- Él no allanó el camino para que tú te sirvieras el premio.
-Lo sé, pero él se está comportando como un idiota con Granger… es un desperdicio -chasqueó la lengua moviendo la cabeza en desaprobación.
-La verdad que sí… si yo fuera Draco ya estaría intentando meterla en mi cama -admitió Blaise.
-¿Se la imaginan? Yo no…. Dudo si allí también será una leona o comenzaría a preguntar porque haces cada cosa y porque produce lo que produce -bromeó.
-Una leona -dijeron los dos muchachos al mismo tiempo.
-Definitivamente -agregó Blaise.
-Sólo basta mirar como pierde los estribos cuando se la provoca un poco… ya sabes, los nervios, las hormonas -se achicó de hombros- lo mismo…
-Es sexy… sexy es la palabra...
Y así siguieron su conversación por un rato bastante largo. Pero Hermione, a quien el baño le había abierto el apetito y había bajado a prepararse un sándwich, ya había escuchado suficiente como para inflar su ego lo sanamente recomendable.
Las serpientes creían que ella era sexy.
Las serpientes la veían como una leona en la cama.
Las serpientes la consideraban lo suficiente como para meterla en su cama.
Mierda.
Se mordió el labio en una mezcla de vergüenza, nerviosismo y picardía.
Había pasado mucho tiempo desde que había dejado de pensar en ella como mujer, en producirse y preocuparse en mostrarse como una. Las palabras de esos tres fueron como un baldazo, recordándoselo.
Sonrió.
Había pensado meter toda la ropa que Parkinson le había hecho comprar en rincón de su placard, pero quizás, y sólo quizás, si al día siguiente seguía sintiéndose tan atrevida como ahora, le diera un mejor uso.
n/a: Hola, hola! Nuevo capítulo y las cosas un poco más enredadas! :P
No es muy difícil adivinar que el próximo capítulo abarcará la fiesta de cumpleaños de Draco y Pansy... lo cual debo reconocer que soy tan obsesiva que me fijé específicamente que día caía el 5 de junio de 1998 para tener la exactitud en la historia jajaja.
Estoy un tanto insegura sobre cuan rápido estoy moviendo las fichas entre ellos, pero bueno... ustedes sabrán decirme!
Agradezco por los comentarios recibidos, no hace falta que repita que son como "el alimento para el escritor", verdad? jaja. Pero me sepan que me hacen sentir muy bien y me motivan mucho a seguir escribiendo... Les pido a aquellos que dejan mensajes tipo "anónimo" dejen aunque sea su nombre, y hasta un e-mail si quieren recibir respuesta!
Alguien le da bola a las recomendaciones musicales? jajaja
Espero que este capitulo les haya gustado también.
Nos leemos el próximo viernes?
Buen fin de semana!
Ilwen (09/10/2015)
