Recomendación musical (que a su vez es una recomendación de Luladark 3 ): Secrets - One Republic
C10 – Expuesto
Cuando un día empieza de una manera como aquél, simplemente no hay una chance, ni muy pequeñita, de que ese sea un día tranquilo, o al menos, normal.
Todos fueron sacados de sus confortables sueños por unos más que insistentes golpes en la puerta.
Algunos no lo pensaron mucho y saltaron de la cama directamente, otros se atrevieron a corroborar sus relojes provocando que se les oprimiera el pecho de temor. Esa situación a las 4:45 de la madrugada no podía augurar nada bueno, nunca.
Llegaron a encontrarse todos en el hall, -incluso Draco, al que Hermione había prácticamente arrastrado escaleras abajo cuando lo vio desconcertado parado en su puerta- antes que alguien siquiera se atreviera a preguntar quién estaba del otro lado, parecían todos víctimas de un encantamiento petrificador.
Harry pareció reunir el valor suficiente al sentir el respaldo de todos sus compañeros tras él. Además, le gustara o no, era su casa y correspondía que fuera él quien hiciera algo… fuera lo que fuera.
-¿Quién es? -preguntó intentando sonar lo más firme posible.
-Severus Snape. Guardián del secreto. Estuve enamorado de tu madre toda mi vida y por eso me uní a La Orden del Fénix -respondió de carrerilla, se notaba la urgencia en su voz, y que hubiera recurrido a revelar ese último dato no hacía más que re-afirmarlo. -Ahora abre la maldita puerta, Potter -Harry no perdió más tiempo y quitó todos lo encantamientos que mantenían a su ex profesor afuera.
Cuando la puerta se abrió le dio paso a una imagen que los dejó a todos con la boca abierta. Hasta Draco, que no podía ver lo que sucedía, sintió todo su cuerpo tensarse.
Snape estaba vestido con su traje de mortífago, la máscara colgada en su cinturón y un rostro de denotado cansancio.
Pero eso no era lo peor.
A sus dos lados levitaban dos chicas, una rubia y otra de pelo negro a las que la mayoría reconoció al instante.
-¡Daphne! -gritó Hermione acercándose a la rubia y revisando la gravedad de sus heridas.
-Ella está bien -le indicó Snape con su característico tono monótono- Sólo la aturdí para que no me reconociera y no supiera a donde las traía -Hermione asintió comprendiendo.
-¿Daphne Greengrass? -preguntó Draco con sorpresa.
-Ajá -afirmó Pansy- y su hermana, Astoria.
-¿De dónde las conoces tú? -preguntó Ginny directamente a Hermione.
-Sólo conozco a Daphne, de la biblioteca… -reconoció- Nos hicimos amigas allí.
-Creo que no es momento de trivialidades -volvió a intervenir el profesor- Como les he dicho, Daphne está bien, pero las cosas para Astoria son más complicadas… ella realmente está inconsciente.
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-Sólo sigo sin comprender por qué no le avisó a La Orden antes -protestaba Harry. Snape se contenía las ganas de palmearse la frente, era la trigésima novena vez que se lo explicaba, y los Slytherins querían golpear a Potter por memo.
-No funciona así, Harry, no… no debe ser tan fácil. -para sorpresa de todos, fue Hermione la que intervino. Harry se apretó el puente de la nariz por debajo de las gafas.
-Si Severus dijo que fue una llamada de imprevisto, no hay nada que se pudiera hacer -ratificó Draco con una seriedad que no daba lugar a réplicas- debes presentarte ante él de inmediato y luego no tienes margen para actuar por tu cuenta.
-Sobre todo cuando los Greengrass pretendían huir en ese momento y su propósito era, justamente, impedirlo.
-¿Quién… quién los…? -Pansy era incapaz de terminar de formular la pregunta, sin embargo Snape le entendió perfectamente.
-Él mismo. -respondió y a los cuatro desertores de sus filas les recorrió un escalofrío, eso sólo significaba que la ejecución de la muerte de los padres de sus compañeras había sido de todo menos corta y rápida.
-Me pregunto cómo se habrá enterado de su plan… -pensó la morena en voz alta.
-Él siempre se entera de todo -replicó Draco entre dientes.
-Fue el grupito de Manson el que le fue con el chisme -escupió Snape. Hermione casi sonríe al notar el desprecio que también sentía su profesor por aquél Mortífago.
-Maldito cabrón -gruñó Blaise. Para todos los Gryffindors fue una sorpresa ver ese enfado en Zabini, era la primera vez que se mostraba así desde lo que llevaban de convivencia. Él parecía ser siempre el que podía mantener la sangre fría.
-Las cosas con él siguen empeorando -agregó Snape- cada vez sus beneficios son mayores y su grupito es cada vez más destacado entre el resto. Se hacen llamar "Generación Oscura" -señaló con burla- No entiendo esa idiotez de ponerse nombrecitos, como si ello ayudara a ganar una guerra -refunfuñó. Todos se removieron incómodos.
-¿Y qué se supone que debemos hacer con ellas? -Pansy era genial cambiando de tema. Snape dirigió una mirada a las dos chicas recostadas en las camas que habían transfigurado a partir de los sillones y suspiró.
-Por ahora cuidar de ellas, les dejaré unas pociones… luego te explicaré como hacerlo -le señaló directamente a ella. A Pansy le hubiera gustado protestar, pero su instinto de supervivencia le indicó que era mejor quedarse callada. -Y es importante que por el momento no les den más información que la estrictamente necesaria, nada de contarles donde están en específico, por lo que si todavía queda algo que señale que ésta es la Mansión Black, deben encargarse de ocultarlo. Tampoco pueden saber que fui yo quien las trajo. Basta con que sepan simplemente que están a salvo.
-¿No confía en ellas pero las trajo aquí igualmente? -preguntó Ron anonadado.
-Las estoy poniendo a salvo -le respondió impasible- Pero eso no quiere decir que vayan a formar parte de esto.
-¿Entonces se marcharán cuando se recuperen? -preguntó Pansy con ilusión.
-Cruzaremos ese puente al llegar a él -gruñó el hombre. Realmente lo ponía de pésimo humor tener que responder preguntas o dar explicaciones, sobre todo cuando se trataba de un grupo de críos que debería aceptar lo que se les decía sin cuestionar. -Estoy cansado, así que es todo por hoy. Ahora hablaré con la señorita Parkinson y volveré en unos días para saber cómo evoluciona todo.
-Severus -lo llamó Draco con cierta impaciencia, no quería darle tiempo a que desapareciera velozmente como tenía por costumbre hacer- Necesito hablar con usted.
-Dije que estaba cansado, muchacho.
-Es… es importante. -insistió. Y si había algo que Snape sabía era que Draco nunca lo presionaría conociendo su estado, ni tampoco insistiría así frente al resto si en verdad no había algo que realmente lo preocupara.
-Está bien. -soltó en un suspiro derrotado. Su baño caliente y su confortable cama deberían esperar. -Espérame en tu habitación, hablaré con Parkinson primero…
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-Espero que lo que tengas que decirme valga la pena por demorar mi descanso -gruñó Snape entrando a la habitación de Draco, quien ya lo esperaba sentado al borde de la cama.
-¿Tienes idea de lo jodidamente complicado que es entablar una conversación contigo cuando te muestras tan poco receptivo?
-Sí. -sonrió de lado. Draco negó con la cabeza.
-Es sobre mi maldición -comenzó, captando la atención del otro.
-¿Pudieron averiguar algo?
-No -suspiró y se pasó una mano por el cabello, frustrado.- Pero ha habido ciertos… cambios -Snape frunció el ceño pero lo incitó a seguir. -Es como si mis otros sentidos se estuvieran potenciando. Puedo escuchar pequeños susurros que antes no… la respiración o el bombeo del corazón de alguien si está lo demasiado cerca -recordó aquella situación con Hermione- Y de alguna forma es hasta como si pudiera verlos… es como que percibo la magia de las personas y sé dónde están y hacia dónde se mueven. -tomó una respiración profunda. -He pasado tanto tiempo con esta gente que ya logro identificar quien es quien…
-Eso no suena como algo malo…
-Lo sé. Pero me asusta. -admitió. Snape se permitió una pequeña sonrisa.
-Deberías hablarlo con la Señorita Granger y con Theo… quizás los ayude en la búsqueda. -Draco negó con la cabeza.
-No es una consecuencia de la maldición. Estoy seguro -y el tono de su voz lo ratificaba- No lo siento ajeno a mí, al contrario… se ha ido desarrollando tan progresivamente que lo he podido ir reconociendo como mi propia magia…
-Entonces Draco, no reniegues de ello. -El tono utilizado por Snape se puso extremadamente serio- Puedes lograr grandes cosas si le das un buen uso y entrenamiento. Eres un ser mágico. Es tu magia defendiéndote ante las adversidades que la maldición pudiera presentarte… tienes magia muy poderosa, chico. ¿Estás entrenando?
-No. -soltó con sequedad- No me he atrevido a hacer magia desde entonces… -Snape bufó.
-Pues deberías -replicó y se mantuvo callado por un momento- Arreglarás entrenamientos con Pansy. Es la más hábil y evitará de cualquier forma que puedas lastimarla.
-Está bien. -aceptó. Sabía que no ganaría nada protestándole a su padrino, era una batalla perdida de cualquier forma.
-Hazme el favor e intenta hacer magia sin varita -le pidió misteriosamente- y comunícale al resto que en la semana vendré a organizar los entrenamientos. Se les terminaron las vacaciones, es hora de hacer algo con ustedes… -Draco asintió, notando como su padrino se ponía de pie.
-¿Cómo van las cosas con Granger? -Draco se encogió de hombros
-Es complicado… -suspiró. Severus casi suelta una carcajada… casi.
-Siempre será complicado… Y Draco, lamento no estar aquí más para ti, con todo lo que estás pasando…
-Lo entiendo, padrino, en serio -le sonrió quedamente. Severus asintió, aún con esa extraña sensación de culpa.
-Maldito Potter… no puedo desaparecerme, debe haber activado la seguridad de nuevo. Ahora tendré que bajar para salir por la puerta. -se quejó. Y esta vez, Draco se permitió reír abiertamente. Al fin de cuentas Severus no era más que un quejica.
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Harry y Ron habían sido los únicos capaces de volverse a acostar luego de la sorpresiva visita de su ex profesor. Draco no había vuelto a bajar de su habitación, y el resto de los Slytherins se habían recluido en la biblioteca por alguna razón que desconocían. Pero Hermione se había encargado de asegurarle a Pansy que la iría a buscar si se sucedía alguna novedad con las hermanas Greengrass. Difícilmente Daphne se despertara si ellos no lo hacían, y habían pactado que lo mejor era despertarla a la mañana… aquella sería la única forma en que descansaría. Pero todavía estaba el tema de Astoria que los tenía con los ojos pendientes en ella.
Hermione, Luna y Ginny se habían mantenido sentadas a su alrededor.
De tanto en tanto Luna se aseguraba de cambiarle los paños fríos que le había colocado sobre la frente y de que su corazón seguía latiendo.
-No es para tanto, Luna… -había protestado la pelirroja una de las veces en que ésta había apoyado la cabeza sobre su pecho para escuchar su corazón. –Sobrevivirá.
-¿Cómo estás tan segura? -inquirió. Por su cara esperaba una revelación sobre dotes adivinatorios en su amiga, pues mostró bastante decepción cuando ésta solo se encogió de hombros.
-No creo que Snape fuera tan insensato de dejarla a cargo de Parkinson y unas cuantas pociones si la cosa fuera tan grabe.
-Pobre Pansy -dijo Luna de repente- Si Astoria muere sentirá que es su culpa…
-¡Luna! -exclamó Hermione espantada por las ocurrencias de la rubia- ¡Astoria no morirá y nadie deberá sentirse culpable!
-Sólo pensaba…
-Piensa en cosas más felices -le urgió Ginny- En Theodore Nott por ejemplo… he visto como lo mirabas hace un rato -Luna se sonrojó de inmediato.
-¡Pero qué cosas dices, Gin! -intentó hacerse la desentendida, pero la mirada de sus dos amigas no le dio lugar a escapatoria- Está bien -re rindió- Me parece muy guapo -volvió a sonrojarse- y tan normal que me extraña…
-¿Normal? ¿Estamos hablando del mismo Theodore Nott? Porque el Theodore Nott que conozco yo es de todo menos normal…
-¡Ginny! -la reprendió Hermione- Theo es normal… Sólo un poco misántropo, quizás.
-Sí, un poco… ¡como digas! -ironizó
-Igual me gusta -afirmó Luna.
-Si quieres mañana puedo presentarlos de manera más… ¿personal? -ofreció Hermione. Los grandes ojos de Luna se iluminaron
-¿Harías eso por mi?
-¡Claro! -Luna sonrió aún más.- Y tú, Gin... ¿quieres alguna presentación especial con Zabini? -bromeó
-No, te agradezco, puedo presentarme solita -sonrió con malicia. Pero luego se quedó unos minutos estática como si acabara de caerle la ficha sobre algo- ¡Oye! ¿Porque me ofreces directamente a Zabini y dejas fuera a Malfoy de la ecuación? ¿Hay algo que no nos hayas contado? -preguntó con picardía
-No… yo…
Pero otra vez fue salvada por algún ángel de la guarda que le cuidaba las espaldas, porque Astoria Greengrass eligió ese preciso momento para comenzar a balbucear y removerse en sueños.
-¡Iré a buscar a Pansy! -se ofreció poniéndose de pie de inmediato.
-¡No te escaparas de esta, Granger! -llegó a escuchar la advertencia de la pelirroja mientras subía las escaleras.
Terminó de subir los dos pisos a velocidad sorprendente, no tanto por urgencia en comunicarle a Pansy sobre las reacciones de Astoria… si era honesta, no era para tanto, la chica no es que hubiera despertado, después de todo. Era el miedo a que Ginny pudiera interceptarla en el camino y continuara con su interrogatorio.
Maldito demonio pelirrojo.
Cruzó la puerta de la habitación y se sorprendió del silencio que reinaba. Tuvo que adentrarse un poco para empezar a escuchar sus voces.
-¡No puedo creer que esté aquí! ¡Y encima me encargan cuidarla! -protestaba Pansy verdaderamente exasperada- No creo que haya persona que deteste más en la tierra…
-Se me ocurre al menos un nombre… -señaló Blaise.
-Ni se te ocurra ir por ahí, Blaise -la voz de Pansy se había oscurecido notablemente.
-Lo siento. Pero hace una hora que te estas repitiéndote, cariño…
-Es que… ¡simplemente no puedo creerlo! -Hermione había llegado justo detrás de una estantería desde donde podía ver a Pansy caminando en círculos y despeinándose la melena. Estaba por develar su ubicación cuando ésta volvió a hablar instándola a permanecer oculta un poco más -Arruinará todo entre Draco y Granger, lo saben, ¿no?
-No hay nada entre Draco y Granger -señaló Theo, pero ninguno le llevó el apunte.
-No hay forma que Astoria pueda interferir…
-¡Oh, claro que sí! ¡Es una pequeña zorra arpía!
-Tengo la leve sospecha que no te agrada… -Theo parecía mantener una conversación consigo mismo.
-Puede regalársele a Draco que él la despachará… y tú también sabes eso.
-¡No, no lo sé! Son hombres después de todo… ¡Lo echará a perder!
-Pans -la llamó en tono conciliador- Draco le ha dedicado a Granger desde la primera hasta su última masturbación... Créeme que no lo cagará ahora. -Theo estalló en carcajadas ante la mención.
-¡Todavía recuerdo cuando lo hizo después que ella le pegó en tercero! -siguió riendo.
-Demasiada información -se quejó la morena con una mueca de desagrado.
-Oh, era sólo para que no tuvieras dudas de cuanto le importa Granger a nuestro amigo y que no lo echará a perder por, como tú la has llamado, una zorra arpía.
Pansy suspiró, pero Hermione no se quedó a escuchar si decía algo más, de repente se sentía demasiado mareada como para quedarse. Olvidó completamente el mensaje que debía entregar y a tientas, sosteniéndose de las estanterías, salió de la biblioteca. Ni siquiera fue consciente o se preocupó por si había hecho ruido al salir. Simplemente quería irse de allí.
Echó un vistazo a la puerta cerrada de Malfoy y la sensación se incrementó. Sin embargo, sabía que antes de enfrentarlo tenía otro lugar a donde buscar respuestas.
De repente se sintió un poco más segura con su cuerpo y bajó con prisa las escaleras. Ni siquiera le dio importancia a los gritos de sus amigas preguntándole por Pansy. Tenía un sólo objetivo en mente y ese fue aporrear la puerta de Harry hasta que se dignara a abrirle.
-Tú y yo tenemos que hablar. -sentenció. Harry no sabía sobre qué, pero su actitud le dijo que nada bueno le esperaba. Se volvió pálido como el papel.
-Claro, Herms… ¿qué sucede?
-Aquí no -respondió sin perder la brusquedad. Lo tomó del brazo y lo arrastró hasta el patio trasero de la Mansión.
-Vas a decirme absolutamente toda la verdad, Harry… no quiero ni mentiras ni medias tintas, ¿está claro?
-Claro… -afirmó aunque no muy seguro.
-Vale. Entonces me dirás exactamente cuál es la razón por la que Malfoy está aquí -sentenció cruzando los brazos sobre su pecho y frunciendo los labios. Harry pasó del blanco al rojo por la furia.
-¡Maldito Bastardo! ¡Le dije que ni se atreviera a decirte…!
-¿Qué hiciste qué? -gritó Hermione de golpe colérica.
-Yo…
-Empieza a explicarte, Potter… -¡Mierda! Hermione no sólo le siseaba al hablar, sino que lo estaba llamando por su apellido, estaba verdaderamente jodido.
-¿Qué es lo que te ha dicho?
-Él no me ha dicho nada, pero tú te has deschavado solo.
-¿Entonces por qué viniste a preguntarme?
-¡Eso no importa! -se quejó- Deja de intentar cambiar de tema y empieza a hablar -Harry suspiró, no le quedaba alternativa que hacerlo.
-Por ti… se ha unido a La Orden por ti. -Hermione se dejó caer en el césped, no aguantando el peso de esas palabras- Parece que el hurón mantuvo sentimientos ocultos por ti desde siempre…
-¿Qué le has dicho?
-Le amenacé -reconoció avergonzado- Le prohibí decírtelo.
-¿Por qué? -Hermione no mostraba ninguna emoción, parecía soltar las preguntas así sin más.
-Porque quería protegerte…
-¿No crees que eso debería haberlo decidido yo? -Esta vez su voz se vio impregnada de tristeza.
-Lo siento…
-¿Qué más sabes? -Harry sacudió la cabeza, negando.
-Lo sé todo. Sin embargo no creo que sea a mí a quien corresponda contarlo -Hermione asintió aceptando sus palabras. -¿Hablarás con él? -Hermione volvió a asentir- ¿Qué pasa con Ron?
-Ron no tiene nada que ver con esto.
-Si tú lo dices… -Hermione se sintió repentinamente ofendida por esas palabras. Se paró de golpe y le dio la espalda para volver a entrar en la casa.
Necesitaba encontrar más respuestas.
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Draco todavía estaba dándole vueltas a los asuntos que había hablado con su padrino cuando la puerta se abrió de golpe y sintió al torbellino Granger pasar por ella.
Si no fuera Draco Malfoy, experto en ocultar sus emociones, hubiese pegado un salto del susto.
-¿Por qué no me dijiste que estabas enamorado de mí? -le gritó furiosa. Draco pudo sentir perfectamente como el estómago se le contraía en un nudo y la sangre abandonaba su rostro.
-¿Qué? -fue lo único que fue capaz de responder
-¡Me engañaste como a una tonta! -siguió protestando- Todo este tiempo creyendo que estábamos construyendo una relación, afianzando un vínculo de confianza…. Y tú lo hacías a base de mentiras desde un principio -La voz de Hermione comenzó a quebrarse y Draco sintió desesperar. Estaba en medio de una colisión de sentimientos encontrados. -Eres un egoísta, no has cambiado en eso…
-¿Yo egoísta? -explotó- No sé qué te has enterado ni como, pero la verdad es que estoy aquí arriesgando mi pellejo y rompiéndome el culo en esfuerzos por ti… no sé cómo puedo ser egoísta por ello -inmediatamente se arrepintió de haberlo dicho. Como él le acababa de decir, no sabía cuánto ella sabía. No podía andar hablando de más- Además yo no te engañé ni te mentí. ¿Alguna vez me preguntaste mis intenciones? ¿Alguna vez te dije "me cambie de bando porque me simpatiza Potter"? ¿Alguna vez te he dicho que no me gustaras? Porque me parece que últimamente te he dado pistas de todo lo contrario. Así que no veo tampoco ni el engaño ni la mentira… Ilumíname, Granger.
-¿Por qué me lo has ocultado? -preguntó cautelosa. Draco había logrado bajarle unos cuantos decibeles a causa de avergonzarla.
-¡Es cosa mía! Son mis sentimientos, ¡yo decido que hacer con ellos!
-¡Eso es egoísta! Yo también estoy metida en esa ecuación…
-Dime, ¿qué te cambia saberlo? No me interesa ni tu lástima ni tu compasión… así que, ¿te cambia en algo?
-No lo sé… puede ser… -reconoció indecisa. La verdad era que ni siquiera ella estaba segura de lo que sentía y lo que esta nueva revelación le provocaba, ¿cómo, entonces, podría respondérselo a él?
-¿Qué mierda quieres de mí, Granger? -espetó frustrado. Esa mujer lo iba a volver loco. Su reacción no le había dado lugar a la suya propia sobre como sentirse al saberse descubierto, sólo estaba reaccionando al ataque, y sin embargo, si alguna vez hubiese pensado en dejar salir todo a la luz, no hubiese querido ni remotamente que se sucediera así.
No pretendía que al enterarse, Granger correspondiera a sus sentimientos y fuera a buscarlo para besarlo y declararle su recíproco amor. Pero no esperaba que le gritara por ello tampoco.
-No lo sé, ¿todo, quizás? Desde cuándo, para empezar…
-¿Desde cuándo me gustas, desde cuando lo sé, o desde cuando lo asumo? -re-preguntó. Su tono y toda su actitud se habían relajado notablemente, haciendo que ella también tomara una postura más relajada.
-¿Por qué no las tres? –su tono le hizo soltar a Draco una pequeña sonrisa.
-Me gustaste la primera vez que te vi en el Expreso, buscando la rana de Longbottom.
-Sapo -le corrigió ella sin poder evitarlo. Draco revoleó los ojos.
-Lo que sea… -le restó importancia y continuó- Lo supe desde segundo, por eso puse más empeño en maltratarte… -Hermione recordó inmediatamente la primera vez que la llamó sangresucia- Y lo acepto y convivo pacíficamente con ello desde cuarto.
-Wow -Hermione estaba total y verdaderamente sorprendida. La había dejado sin palabras, y tratándose de ella era más que un decir- Eso es como… desde siempre
-¿Creías que cambiaría de bando, renegando de mi familia y arriesgándolo todo, incluso y sobre todo mi vida, sólo por lo que podría ser un capricho pasajero? -Hermione no contestó, sólo se avergonzó más si aún cabía posibilidad- No, Granger, estaba bien seguro que estaba hasta los huesos por ti.
-Es tan utópico escuchar todo esto de ti… -reconoció
-Créeme que es igual de utópico para mi estar diciéndotelo.
-¿No pensabas hacerlo nunca, verdad?
-No -respondió con sinceridad- Estaba bien así… como te dije antes, no quiero tu lástima ni compasión.
-¿No has pensado que podías conseguir otra cosa de mí?
-¿Sinceramente? Ni lo he soñado. He sobrevivido a esto a base de no hacerme ilusiones respecto a ti. Tengo bien en claro quiénes somos y qué represento yo en tu vida.
-No puedes decir que las cosas no han cambiado entre nosotros.
-No, pero no lo suficiente para que me crea cosas que no son. Sin ir más lejos, tú sigues con Weasley…
-Eso es más complicado de lo que parece -suspiró avergonzada.
-Puede ser. Todo es complicado cuando se trata de sentimientos, créeme que lo he aprendido de primera mano -ironizó- Por eso mantuve las cosas de igual manera que todos estos años, no quería que esta convivencia forzada cambiara eso, no quería complicar más las cosas innecesariamente.
-¿No tiene nada que ver que Harry te haya amenazado si me confesabas algo? -Draco casi rió.
-No. En el mismo momento que intentó hacerlo lo mandé a la mierda. Nadie rige mi vida ni mi manera de manejarme en ella… si hubiese sido mi intención, te lo hubiese dicho, por mucho Potter dando vueltas.
-Me hubiese gustado que lo hicieras…
-¡Y a mí me hubiesen gustado tantas cosas en la vida, Hermione! -sintió algo removerse dentro al escucharlo pronunciar su nombre- No entiendo por qué insistes. Nada hubiese cambiado.
-¡Quizás lo hubiese cambiado todo! -Draco chasqueó la lengua.
-Lástima que nunca lo sabremos,… -se burló sin creerse la posibilidad de lo que la castaña le decía.
-No entiendo por qué te cierras tanto.
-Si no lo hubiera hecho hasta ahora, estaría muerto… ya ves, no me ha ido mal con este modus operandi -Hermione odiaba cuando se ponía así de idiota.
-Siento que hemos vivido en distintos mundos -reflexionó Hermione en voz alta.
-No ha distado mucho de eso -le reconoció
-Quisiera saber más…
-Voy a decirte todo lo que quieras saber.
-No sé por dónde empezar…
-Podría mostrarte… sé que eres insaciable en cuanto se trata de adquirir conocimientos. -Hermione se mordió el labio preguntándose cuantas cosas más habría aprendido Draco sobre ella.
-Muéstrame -aceptó
-¿Sabes Legermancia?
-Sí, pero no tendría oportunidad frente a tu Oclumancia. -Draco rió
-La idea es mostrarte mis pensamientos, no ocultártelos… sólo voy a guiarte, pero tú debes entrar. -Hermione asintió aceptando, y Draco le hizo una seña con la cabeza para que prosiguiera.
Sacó su varita del bolsillo y lo apuntó, clavando su mirada directamente en esos ojos negros, más tormentosos que nunca.
-¡Legermens! -murmuró, sacando boleto de primera clase a una visita guiada por los pensamientos de Draco Malfoy.
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Estaban en la Estación King Cross, Draco saludó a sus padres, reteniendo un poco más la vista en su madre que lo despedía con la mano mientras lloraba, pero pronto algo más le llamó la atención, y con un último saludo se dio la vuelta y se dirigió hacia el interior del vagón al que había visto entrar a esa niña.
Justo cuando estaba por ingresar, la puerta se abrió y casi se choca a la pequeña que estaba persiguiendo.
-Oh, lo siento -murmuró ella apenada. Las mejillas se le habían teñido de rojo y a él le pareció adorable. Le llamaba la atención en sobremanera que una persona pudiera tener el cabello así de forma natural. Lo peor es que a ella parecía quedarle bien. Por alguna extraña razón le gustaba.
-No es nada -aceptó- Draco Malfoy -le tendió la mano.
-Que maleducada, disculpa nuevamente… Soy Hermione Granger -le aceptó la mano y Draco sintió como la pequeña temblaba, aunque casi imperceptiblemente, entre la de él. No sin cierta reticencia la soltó. -Siento ser maleducada nuevamente, pero estoy ayudando a un niño a encontrar a su sapo… ¿por casualidad no has visto uno andando suelto por ahí? -a Draco le sorprendió la cualidad de aquella pregunta, pero no lo demostró y le respondió como si la situación planteada no fuera de lo más extraña.
-No, para nada… Pero, suerte con la búsqueda.
-Gracias, Draco, eres muy amable -le sonrió- Nos vemos en el castillo, ojalá y nos toque ser compañeros de casa -le dijo animada antes de meterse en el siguiente vagón, continuando con su inusual búsqueda. Draco deseó con todo su corazón que Hermione tuviera razón y fueran compañeros… así quizás podría volver a provocar y deleitarse con otra de sus deslumbrantes sonrisas.
Hermione se había olvidado casi por completo de aquella conversación, pero ahora que la revivía, recordaba por qué: se había obligado a hacerlo. Desde la primera vez que Malfoy la había despreciado supo que la situación en el tren había sido más que malinterpretada por ella, y ese chico no merecía que guardara ningún buen recuerdo de él, por pequeño que fuera.
Ahora empezaba a arrepentirse.
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Draco entró corriendo a la Mansión Malfoy ignorando las reprimendas de su padre. Su madre lo esperaba en el otro extremo de la habitación con los brazos abiertos y no paró hasta verse encerrado en ellos.
-Te he extrañado, hijo…
-Yo también madre.
-Deja los sentimentalismos Cissa, lo harás un blando… -la voz de Lucius llegó desde su espalda. Narcissa no le hizo mucho caso porque sólo separó a su hijo para tomarlo por los hombros y poder apreciarlo mejor.
-¡Cuánto has crecido! -Draco sonrió con orgullo- Debes contarme todo, ven… -lo arrastró hasta sentarse en uno de los sillones de la sala de estar. -Ahora sí, dime… ¿ya has conocido alguna niña…? -preguntó con picardía. Se escuchó un bufido del hombre mayor.
-¡Tonterías!, pregúntale por cosas importantes, mujer…
-Para mí es importante -replicó ella. Draco se debatía a quién debía hacerle caso, pero la mirada de su madre lo instaba a que le respondiera.
-Hay una niña… -comenzó con cierta vergüenza- Es muy bonita, madre. Y es la mejor de mi clase… pero, lamentablemente ha quedado en la casa equivocada y se hizo amiga de Potter -escupió con enfado
-Oh…
-¿La mejor de tu clase? ¿Cómo es que estás consintiendo eso, Draco? Un Malfoy nunca es segundo en nada…
-Lucius, no seas tan duro con el niño…
-No me digas como debo criar a mi hijo -le hizo callar. La mujer lo miró con furia, más no le contestó.
-¿Cuál es su nombre?
-Hermione… Hermione Granger.
-¿Granger? -otra vez era la voz de su padre- No conozco ninguna familia Granger… No quiero que te acerques a ella, Draco, ¿me has entendido?
-Pero padre…
-¡Nada! Sólo debe ser una asquerosa sangresucia o mestiza. Te quiero lejos de ella. -Draco iba a volver a hablar pero su padre lo apuntó con su varita. Narcissa dio un salto en su asiento- Vete a tu cuarto… enseguida tendré una conversación contigo para que aprendas cuál es tu lugar y cual el de esa gentuza…
Hermione se asustó cuando se vio repentinamente arrastrada del recuerdo. Supuso que Draco no quería que viera lo que pasaba a continuación, podía jurar que Narcissa estaba por empezar a hablar.
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-Oh, así que esa es la señorita Granger… -escupió Lucius caminando por las calles del Callejón Diagon. Acababan de salir de Flourish and blotts.
-Sí, padre.
-Es una sangresucia.
-Lo sé.
-Házselo saber, entonces. Quiero que le enseñes cuál es su lugar. No que la mires con cara de cordero degollado.
-Sí, padre.
-Ni siquiera es digna de mirar…. -farfulló por lo bajo, dando con esa frase, terminada la conversación.
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Hermione reconoció inmediatamente la enfermería de Hogwarts y pudo verse petrificada sobre uno de los camastros.
-¡Maldita sea, Granger! -Draco caminaba en círculos al lado de ella, con la impresión de querer arrancarse sus platinados cabellos de la cabeza- ¡Cuando le dije a los idiotas de Potter y Weasel que quería que fueras la próxima víctima no lo decía enserio! Sólo quería cabrearlos… -se lamentó. Súbitamente se acercó a ella y le tomó la mano -Por lo que más quieras, no te atrevas a morirte, Hermione…
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-Tienes que dejarte de joderla -Era Zabini el que hablaba. A Hermione le había costado un poco reconocerlo debido a su juventud.
-Es divertido.
-Créetelo.
-Es sólo una sangresucia.
-Repítetelo y capaz empiece a significar algo para ti.
-Métete en tus asuntos, Blaise.
-Hiciste que te atacara un hipogrifo, Draco. No quiero que te mates.
-No lo haré.
Draco estaba por arrastrarla hacia otro recuerdo cuando hubo uno que le atrajo la atención y logró escabullirse hasta él.
-¿Qué ha sucedido? -otra vez era se trataba de Blaise. .
-Nada -respondió osco.
-Granger le pegó. A puño cerrado. -la información salió entre las risas contenidas de Theodore Nott. Quien no contuvo ni un poco su propia carcajada fue Zabini.
-¿Qué le has hecho?
-Nada -el tono fue el mismo.
-Volvió a tocarle las narices ¿qué iba a ser? -tradujo Nott.
-Theo, ¿puedes callarte, maldita sea?
-Alguien tiene que informar a Blaise… -se excusó. Blaise seguía descostillándose de la risa.
-¿Le has contado que te toqueteas pensando en ella? Draco, ¡esas no son maneras de conquistar a una chica! -se burló.
Hermione volvió a sentir esa sensación de ser arrastrada, Draco no debía estar nada feliz con su travesura, podía sentirlo.
— — —
Otra vez le costó un poco ubicarse, pero una vez que lo hizo sintió su corazón encogerse.
El Mundial de Quidditch.
-¿Qué mierda hace ella aquí? -se preguntaba Draco en voz alta mientras corría- ¡Si ni siquiera le gusta el Quidditch!
Cerca pudo observarse a ella y a sus dos amigos corriendo hacia donde estaba él. Se escondió detrás de un árbol y cuando Ron pasó por su lado levantó el pie para hacerlo tropezar.
-Bueno, con pies de ese tamaño, lo difícil sería no tropezar -les escupió con asco. La verdad era que con Weasley le salía natural, aún a pesar de la desesperación que estaba pasando. A Hermione no le costaba reconocerla como propia.
Dentro del mismo recuerdo empezaron a abordarla otros pensamientos al respecto. Eran los pensamientos que Draco había tenido entonces… se sorprendió ante que aquello fuera posible.
Draco intentaba encontrar la manera de alertarla sin delatarse o al menos, disimular la situación lo máximo posible.
Si por él fuera la tomaría del brazo en ese momento y la sacaría él mismo de allí.
Fue así que asimiló que si algo le llegaba a suceder a ella, no podría soportarlo. La sensación era dolorosa como una puntada en el pecho.
-¿No sería mejor que echaran a correr? No les gustaría que la vieran, supongo…
-¿Qué quieres decir? -Draco comenzó a sudar cuando ella se dirigió a él, pero pudo disimularlo.
-Que van detrás de los muggles, Granger…
El recuerdo comenzaba a desvanecerse cuando otra frase llegó a su cabeza… no sabía si había sido de Draco o su propia mente recordando.
-Mantén agachada tu cabezota, Granger...
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Esta era fácil… Torneo de los tres magos.
Reconoció la decoración del castillo de inmediato, pero sobre todo, se reconoció a ella misma tomada del brazo de Krum.
-Draco… ¡Draco! -reconocería la insistente voz de Pansy en cualquier sitio.
-¿Qué quieres, Pansy? -prácticamente le ladró.
-No me importa que me ignores toda la noche. Pero estás haciendo el tonto con Granger.
-Yo no…
-No te gastes -advirtió- Sólo te falta el hilo de saliva pendiendo de tu boca.
-Es que… -quiso justificarse pero no encontraba las palabras.
-Está hermosa, ¿verdad?
-Sí -suspiró derrotado- Más que hermosa…
-Bueno, ya lo has dicho en voz alta. Te quitaste un peso de encima. Ahora, disimula si no quieres problemas… hasta el par de trolls de Vincent y Gregory se darán cuenta y le irán con el cuento a tu padre…
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-¡Estoy harto de todo esto! -se quejaba el mismo Draco.
Por la ambientación del lugar debía tratarse de un cuarto de Slytherin.
-Ya queda poco para terminar el año -suspiró Pansy- Con esto nos hemos ganado el favor de nuestros padres y con suerte nos dejarán en paz por un tiempo…
-No te confíes -fue Theo el que habló.
-Si me siguen tocando las pelotas, huiré -sentenció Blaise, cruzándose de brazos cual niño encaprichado. Todos sonrieron sabiendo que era una gran utopía.
-Ojalá fuese una posibilidad -respondió Pansy.
-Creo que en verano me tatuarán La Marca -soltó Draco de golpe.
-Todos tememos lo mismo, amigo…
-No quiero servirle a ese idiota con dotes de superioridad -volvió a quejarse Blaise- Si no fuera por mi madre…
-Todos lo hacemos por nuestros padres, Blaise -dijo Draco- a ninguno le hace verdaderamente gracia. Nadie sostiene su bandera de ideales.
-Tú menos que nadie -le sonrió Pansy
-No empieces… no quiero siquiera pensar en ella. Sólo complica más todo.
-Ni que lo digas… estás jodido, hermano -adhirió Theo.
-Gracias, tú sí que sabes hacer sentir bien a un amigo. -Theo se encogió de hombros.
-No puedes protegerla por siempre, Draco.
-Lo sé. Pero lo haré mientras esté a mi alcance.
-Conseguirás que te maten… -Y el silencio de Draco, como si no le importara en realidad que aquello pasara, los dejó a todos sin ganas de seguir hablando.
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-Matará a mis padres -Estaban en el mismo lugar, pero sólo Pansy lo acompañaba. Draco tenía los ojos rojos de aguantar lágrimas y todo a su alrededor estaba hecho un desastre.
-Lo que quiere es matarte a ti para castigar a tu padre -le dijo, intentando contener la calma- Es una misión suicida.
-Soy consciente de ello.
-Ni él mismo ha podido matar al viejo… que te mande a ti es sólo hacerte caminar por la tabla.
-No hay nada que pueda hacer para evitarlo.
-¡Tiene que haberlo! No puedes morir, Drake -a esta altura Pansy ya estaba llorando.
-Cuanto antes lo aceptes…
-Tú quieres protegerla -dijo de golpe- No puedes hacerlo si mueres, ¡idiota! -Aquello pareció dejarlo pensando. Escondió el rostro entre sus manos y suspiró pesadamente
-¡No me puedes decir esto ahora, Pansy! ¡No puedo elegir entre mis padres y ella! No… simplemente no puedo.
-¿La amas?
-Sí.
-Entonces siempre hay una última carta para jugar.
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-Severus, ¿no crees que es un poco arriesgado haberle descubierto tu coartada al niño? -Hermione se sorprendió a reconocer a Albus Dumbledore frente a ella.
-Ya no es un niño -le gruñó el profesor.- Y ante todo, es mi ahijado. Sé lo que hago.
-La pregunta es… ¿él lo sabe?
-Claro que sí -intervino Draco sin importarle sonar prepotente. Odiaba que hablaran como si él no estuviera allí.
-Interesante… -Notaba como Snape se tensaba ante las palabras del profesor, como si lo molestara.
-No te burles de él como conmigo… está pasando por lo mismo -hizo hincapié en lo último, llamando la atención de Draco que dirigió la vista bruscamente hacia él.
-Más interesante aún… es intrigante la vida, como tiende a repetir ciertas cosas. Aunque me veo en la obligación de aclararte que nunca me burlaría de tus sentimientos, querido amigo. -Snape chasqueó la lengua.
-No divagues, Albus.
-Oh, no lo hago. Pero justamente tú mejor que nadie sabe lo difícil que es la vida de doble espía. Sabes las posibilidades que hay de que la historia vuelva a repetirse por completo.
-Admiro tu sentido de pesimismo. Pero mi ahijado no es yo.
-Y la muchacha no es Lili Potter, lo sé -Snape casi se lo come por los ojos. Draco no cabía en su sorpresa- Pero son tiempos igual de oscuros… y debo asumir que la susodicha también es nacida de muggles, ¿verdad? -Draco asintió.
-Es Hermione Granger -soltó Snape de golpe, y de la misma manera la cara del director cambió por completo.
-No importa lo que tenga que hacer -dijo Draco de pronto, sin importarle lo incómodo de la situación- Sólo quiero mantenerla a salvo.
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-¡Ahhhhhhh! -el grito de Draco fue tan desgarrador que a Hermione le heló la sangre.
-Aguanta, hermano. -Theo estaba a su lado curándole una serie de cortes que tenía dispersos por todo el cuerpo.
-Duele como la mierda.
-Lo imagino -aceptó- y también se ven como tal.
-Ahhhhhhhh -volvió a gritar- No aguantaré Theo. No puedo hacerlo más.
-Si puedes. No te atrevas a repetirlo -dijo con seriedad- Tenemos que salir de esta. Tienes que hacerlo por ella. Piensa en ella, Draco…
-Malditas serpientes arggg -chilló- ¿Por qué todos la evocan? ¿les gusta joderme?
-No, Draco. Porque ella es la única que puede mantenerte con vida.
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A Hermione le costó hacerse a la idea de que su conexión había terminado y ya se encontraba en la realidad y no hurgando en la cabeza de Draco.
-¿Satisfecha? -A Hermione le costó interpretar su tono.
-Es raro pensarlo así… es todo muy confuso para mí.
-Dime algo que no sea raro y confuso en todo esto.
-¿Te sientes mejor? Digo… ¿sirvió al menos para desahogarte? -cambió el rumbo de la conversación.
-No he pensado en ello todavía. Me basta con que tú no hagas que me arrepienta de haberlo hecho -Hermione negó fervientemente con la cabeza.
-Nunca me burlaría de ti.
-La burla no es la única forma de lastimar a la gente -replicó. Ella se vio en la necesidad de bajar la cabeza, le costaba enfrentarlo.-He quedado prácticamente al desnudo ante ti… hay muchas formas de mal utilizar esa información, incluso aunque no sea tu propósito.
-No lo haré -Draco asintió serenamente.
-No sé qué más puedo decirte, Granger. -suspiró- Todas mis cartas están sobre la mesa… estoy en cero en cuanto a secretos, te los entregué todos, son tuyos. Ahora la pregunta es si tú estás preparada para tanta verdad…
-Sólo… sólo necesito tiempo.
-Llevo años esperando sin esperar nada en realidad. Sabes dónde encontrarme.
Y eso sonó de lo más parecido a una despedida.
n/a: A qué no se esperaban que sucediera tan rápido? jajaja Creo que este capítulo es clave y sobre todo le da un nuevo dinamismo a la historia... ahora quedará a esperar cuales serán las posturas a tomar de cada uno luego de esto.
Me alegra ver que a pesar del tiempo sin actualizar han todas vuelto a aparecer sin rencores en el capitulo anterior, muchas gracias!
Como siempre, espero que el capítulo sea de su agrado... Ya saben como hacérmelo saber!
Será hasta el viernes que viene, si todo marcha bien. Buen fin de semana para todas!
Ilwen (20/11/2015)
