Recomendación musical: What if - Safetysuit
C11 – Vade retro
Todos parecían al pendiente de lo que se sucedía dentro de la habitación de Draco. Ginny y Luna, al menos, habían optado por aguardar dentro de la que estaban compartiendo con Hermione, pero los Slytherins, naturalmente menos sutiles, hacían guardia en la puerta, parados con los brazos cruzados y una mirada fiera que hizo a Hermione bajar la cabeza y correr los pocos metros que la separaban de su habitación, sintiéndose aún peor.
Ninguno de los tres se inmutó con esto, ni siquiera Pansy, que parecía haber desarrollado una especie de amistad con la castaña. Tras su salida, alzaron la cabeza y entraron.
Ninguno sabía lo que había pasado. Habían bajado justo para ver a Granger correr escaleras arriba, a Potter hecho una furia y a sus amigas llamándola en vano. Cuando la comadreja se había asomado pidiendo explicaciones y Potter se lo llevó a su habitación, donde comenzaron a resonar una serie de gritos, su instinto les dijo que nada bueno estaba sucediendo.
Slytherin es una casa reconocida por su unidad. Pero ellos trascienden eso. Ellos son hermanos. Lo que sumado a lo anterior, hacía que su hermandad fuera más fuerte que cualquier otra. Ya quisieran los Gryffindors experimentar algo como lo que ellos tenían.
Y era por eso que no les importaba montar ley de hielo con Granger hasta enterarse que había sucedido. A ellos no se les caía la moral por pedir disculpas si después ameritaba. Ellos primero marcaban territorio y defendían lo suyo… a los suyos.
-¿No van a dejarme ni un segundo en paz? -protestó Draco al sentirlos entrar.
El rubio no se había movido mucho desde la salida de Hermione, no le habían dado tiempo. Pero toda su expresión hizo que ninguno necesitara demasiadas explicaciones, Pansy sintió algo dentro romperse.
-¿Está todo muy mal? -tanteó, sentándose a su lado.
-Define "muy" -ironizó- Se enteró de todo -suspiró frustrado, tirándose el cabello hacia atrás.
-¿Cómo? -preguntó Theo con denotada sorpresa.
-No lo sé -reconoció- Creo que algo se le escapó a Potter… no lo sé, pero realmente no importa mucho ahora, ¿no?. -Pansy lo abrazó.
-Debo suponer que no lo tomó a bien… -dijo Blaise. Draco soltó una risa amarga.
-A menos que creas que el que haya entrado a los gritos acusándome de mentiroso y egoísta sea una declaración oculta… -ironizó- Ustedes suelen encontrar señales en lugares inhóspitos.
-Lo siento. -se apenó Pansy, sintiéndose tocada con esa última frase del rubio. Éste chasqueó la lengua.
-No es tu culpa. No creí ni fomenté nada que no quisiera.
-Pero te insistimos a que lo hicieras -agregó Blaise.
-Puede ser. -reconoció- Pero no me siento mejor echándoles las culpas… Yo sabía que las cosas tenían que mantenerse como siempre, pero yo acepté intentar buscarle un nuevo rumbo.
Tras caer las últimas palabras se instaló un silencio sepulcral. Cada uno procesaba sus propias culpas internamente porque sí, en mayor o menor medida todos se sentían culpables, todos habían colocado su granito de arena apostando en una relación que creían que podía suceder.
Porque todos añoraban la felicidad, y que la de su amigo estuviese tan cercana, tan al alcance… Ellos querían hacer todo para acortar esa distancia, por dar ese empujón que los reuniera. Querían que Draco fuera feliz, por él y por todos ellos.
Dijo que necesitaba tiempo para asimilar las cosas -volvió a hablar sin que lo incentivaran- le dije estaba bien y que sabía donde encontrarme… pero -soltó el aire- no estoy dispuesto a dejar esa puerta abierta.
-¿A qué te refieres? -se interesó Theo.
-No lo sé. No quiero esperarla, porque eso mantendrá viva una esperanza que no me hace bien.
-No seamos hipócritas, sabemos como funciona esto para nosotros, nos abrimos, nos dañan, nos cerramos. Fin de la historia.-bufó Blaise
De repente, Pansy se puso de pie y se dirigió con ímpetu hacia la puerta.
-Granger va a escucharme -sentenció. Y lo siguiente que se escuchó fue su portazo de salida.
-¡Mierdaaaa, Pansy!
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Hermione no tuvo tiempo a reaccionar cuando Pansy entró hecha un torbellino a su cuarto la tomó del brazo y la empujó estrellándola contra la pared.
No reaccionó pero cuando fue consciente de lo que sucedía le indicó con una simple mirada a Ginny, que ya estaba lista para saltarle encima a la morena, que lo dejara estar. Ella se merecía lo que fuese que fuera a pasar.
-Agradece que no te arranco tus feos pelos ahora mismo -siseó entre dientes- Draco no se merece este trato, no después de todo lo que hizo por ti. Los Slytherins damos el corazón una sola vez en la vida, Draco te dio el suyo y no pudiste hacer otra cosa que pisotearlo… creí que eras otra clase de persona, Granger, de verdad que sí… No te atrevas a acercarte a él a menos que estés decidida a actuar como se supone que lo harías. -dijo. En ningún momento aflojó su agarre sobre Hermione, no hasta que terminó de hablar y la soltó de golpe yéndose así tal como llegó.
Al instante que perdió el soporte que el agarre de Pansy representaba, Hermione se desmoronó al suelo y comenzó a llorar abrazada a sus rodillas.
-Creo que hay algo que no nos estamos enterando… -susurró Luna, con esa ingenuidad tan característica suya.
-Estoy contigo, Luna.
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Los días transcurrieron de la manera más extraña en Grimmauld Place.
Era irónico que con todo lo que había costado llevar una convivencia medianamente normal, con saludos de buenos días y buenas noches, y hasta algunas palabras de intercambio durante las comidas compartidas, ahora todo se diera vuelta otra vez.
Sin contar las nuevas habitantes, de las que apenas tenían noticias, pues Astoria si bien había entrado en sí, estaba demasiado débil como para mantenerse despierta por más de unos minutos, y su hermana había plantado campamento a su lado, desafectando a una agradecida Pansy de sus funciones, total, fuera de la habitación el ambiente parecía tan tenso que hasta le daba cierto temor salir, y estaban todos en un pacto de secretismo del cual no parecían variar las palabras "No importa. Por el momento sólo debes saber que están a salvo". Sus vidas habían dado un vuelco hacia el más profundo drama sin siquiera haberse dado cuenta, y su nuevo, y aunque seguramente transitorio, hogar, de dulce no tenía nada.
Más allá del drama Greengrass, los Slytherins parecían más herméticos que nunca.
Malfoy ni siquiera había asomado sus platinados cabellos fuera de su habitación, y los otros tres habían optado por usurpar su habitación y congregarse en ella a toda hora. Sólo un par de veces encontraron a Nott y a Zabini fumando en el patio, pero nadie se atrevió a acercarse… Sólo Luna, pero lograron hacerla entrar en razón a tiempo.
La actitud de Hermione tampoco distaba mucho, lo que había conllevado a varias discusiones con Ron, ya que Harry había optado contarle lo sucedido… o al menos su versión de ello. Ginny y Luna apresuraron la limpieza en el ático, ya que por mucho que intentaron hablar con Hermione, ella se negaba a explicar más allá de un "Pansy tiene razón, Draco arriesgó su vida todo este tiempo por mi y yo se lo pagué lastimándolo", por lo que entendieron que la castaña necesitaba un tiempo para ella, para ponerse en claro antes de exteriorizar lo que fuera que le pasaba.
Fue recién, cuatro días después, cuando Snape irrumpió en el lugar y los obligó a "mover sus traseros al jardín", que todos volvieron a verse las caras. Las dos hermanas permanecieron en el dormitorio que solía ser de Pansy, y pusieron el jardín bajo un encantamiento para no ser descubiertos si llegaban a bajar.
Uno podía ponerse a apostar si Draco o Hermione llevaba un peor aspecto, pero quedaría en pardas.
Hermione se sintió aún más culpable al ver el estado de Draco, no siendo consciente del suyo propio; él, que había estado desarrollando un poco más sus dones recientemente descubiertos, se veía acongojado por la brumosa energía que la rodeaba a ella.
Para Snape no pasaba por alto, claro está. Pero el hombre, que podía ser ducho en muchas cuestiones, era un cero a la izquierda en cuestiones de sentimientos, emociones… y personas.
-Draco, trabajarás con Granger -fue lo primero que dijo, y aunque nadie se atrevió a contradecirlo, se ganó más de una mirada asesina. -Nott con Weasley chica. Zabini con el otro Weasley. Parkinson con Lovegood. Potter conmigo.
Otra vez las protestas murieron en murmullos por lo bajo mientras todos se iban ubicando frente a sus respectivas parejas. Y a pesar de la cuasi palpable incomodidad que pululaba alrededor de Draco y Hermione, sin dudas, el que peor la estaba pasando era el-niño-que-vivió.
-Si son un poco perceptivos se darán cuenta en la manera que nos he emparejado -comenzó- Es hora que comiencen a enfrentarse a los hechizos y maldiciones a los que se enfrentarán el día que salgan al campo de batalla… y para ello lo primero es conocerlos. La magia debe ser comprendida como tal. Un hechizo no es malo o bueno por sí sólo, lo es por los motivos con el que los ejecutamos. -explicaba mientras todos escuchaban con atención.- Ustedes son magia, por lo tanto, la magia que expulsan en sus hechizos, son ustedes mismos, son su esencia. Al momento de ejecutar un hechizo, es la particularidad de nuestra magia y la manera en que la dominamos lo que los hace más o menos poderosos, lo que nos hace más diestros en algún tipo de encantamientos que en otros. -Para muchos fue muy fácil volver a situarse dentro de una de las polvorientas aulas de Hogwarts presenciando una clase de aquél profesor- Por eso, se dice que un mago ducho en la magia negra, es un mago oscuro. Porque la afinidad a la energía con la que debe maniobrar su magia ha hecho que toda su magia tienda siempre a recurrir a ese canal de energía. ¿Comprenden? -todos asintieron.- Para comenzar a formarlos como una unidad, primero deben conocerse individualmente. Para ello, empezaremos con trabajos de reconocimiento de magia. Veremos cual es "su canal de energía recurrente", por simplificar la teoría. Así sabremos con que magia serán fortalecidos y a su vez, debilitados. Sabremos que perfeccionar y de que saber protegernos… -tomó una respiración profunda antes de continuar.- Mi canal de energía es oscuro, siendo afín a las artes oscuras. Mi debilidad está en las emociones, por lo que me veo vulnerable ante la magia espiritual. Un oponente para mi, podría ser, casi sin temor a equivocarme, la señorita Lovegood el día que aprenda a dominar completamente la amplitud de esta rama de la magia… lo cual estará al suceder si es aplicada en esta formación. -Luna asintió efusivamente, emocionada.- Ahora, no todos los canales energéticos son tan fáciles de reconocer como en el caso de su compañera, por ello intentaremos experimentar con simples hechizos de distintas ramas para ver a cuales se ven más atraídos o con mayor facilidad. -Sin poder evitarlo, la mano de Hermione se alzó por sobre su cabeza. Snape casi rió.- Señorita Granger…
-¿Cuántos canales son exactamente? ¿Sólo utilizamos uno?
-Uno es el canal por el cual nuestra magia fluye cotidianamente. Nosotros podemos cambiar ese carril. Pero también es cierto que así como somos afines a uno, hay otros que nos serán complicados o hasta imposibles de dominar… -Hermione asentía asimilando la información- Los canales son seis: el espiritual, el sensorial, el mental, el elemental, el natural y el oscuro.
-¿Quiere decir entonces que así como un mago cualquiera podría experimentar magia negra, un mago oscuro podría hacerlo con magia blanca?
-Le costará muchísimo probablemente, pero es posible. El canal oscuro es muy difícil de soltar una vez que te acomodas en él.
-Imaginar a mi padre lanzando un Patronus resulta hasta tragicómico -murmuró Theo por lo bajo.
-Centrándonos en el entrenamiento -volvió a hablar Snape, cortando toda posibilidad de risas por el comentario de Theo- hoy empezaremos con el canal espiritual. -Los ojos de Luna se iluminaron.- Al ser una rama elemental, es magia simple, pero no por ello poco poderosa. Su poder no radica en la inteligencia o los dotes del mago, sino en su fe. Por ello, es una de las ramas a la que es difícil acceder si no es la naturalmente propia. No es un conocimiento que se puede aprender, la fe es intuitiva… no radica en el cómo, sino en el porqué. Y también es la más difícil de perder, ya que si bien la fe es innata, hay que alimentarla y protegerla diariamente… si el mago pierde la fe, pierde su canal mágico. -Todos se quedaron callados ante el último dato, y Luna sintió una gran responsabilidad sobre sus hombros.-Saben el poco tiempo que dispongo, así que hoy plantearé unos ejercicios que quedará en ustedes practicar hasta mi próxima visita. -Todos volvieron a asentir. Snape sintió una sádica satisfacción por que todos le respondieran como si aún estuviesen frente a su profesor- Vuelvan a centrarse en su pareja.
El planteo de los ejercicios era simple. Intentaba, a través de la canalización espiritual, absorber energía del compañero, y a través de esa vinculación, realizar un hechizo simple, que debido a esto se volvería mucho más potente. Si bien era uno el que canalizaría toda la energía, ambos debían abrir dicho canal para que funcionara.
Luna con Pansy iban bastante encaminadas. A la rubia no le había costado canalizar ni ejecutar el Aguamenti que empapó a casi todos los presentes, pero a Pansy, si bien no le había costado guiar su magia al canal y abrirlo, sí le estaba costando el poder tomar la energía de Luna.
Ron había sido una sorpresa por la rapidez en la que pudo canalizar la energía de Blaise, pero fallaba un poco a la hora de manipularla para lanzar su hechizo. Pero a su turno, todas las miradas se las robó Blaise cuando en un solo intento canalizó y salió disparado unos cuantos metros por encima de la Mansión tras invocar un Ascendio.
-Buena elección -le felicitó Theo entre risas.
-Estuve tentado por un Fiendfyre -se encogió de hombros y todos sus amigos agradecieron a las deidades que hicieron que su amigo decantara por la otra opción, porque sí, bien sabían que Blaise habría sido capaz...
Theo y Ginny estaban casi empardados, a diferencia que la pelirroja al menos había podido encaminar su magia por ese canal.
Hermione parecía apenas intentarlo y Draco estaba perdiendo la paciencia. A él no le había costado mucho abrir su canal, y apostaría que tampoco le pasaría a Hermione si ella misma no hubiese estado boicoteándose desde un principio.
Después de escuchar la explicación de Snape, había sentenciado por idea propia que ese no sería su canal. Que ella era una persona demasiado lógica y que nunca se había dejado dominar por las emociones, por lo que ni siquiera sabía como buscar.
Por ello Draco ahora estaba conteniéndose las ganas de zamarrearla y hacer que se concentrara realmente en el jodido ejercicio de una vez. Pero probablemente ni así lo lograría, Granger era la persona más cabezadura y orgullosa que conocía.
Y ese simple pensamiento le provocó una idea.
-¡Vamos! ¿Y a ti te llaman la mejor bruja de nuestra generación? Nos estás dejando a todos mal parados, Granger. ¿Qué sucede? ¿Te sacan los libros con encantamientos que puedes memorizar y ya no eres taaan buena? -Y así encendió la mecha. Todos lo supieron, por eso todos se voltearon a ver como estallaría la bomba.
Hermione levantó la vista hacia él, primero con un atisbo de dolor, pero no pasó mucho para que se fuera transfigurando a uno de furia. Draco tragó grueso esperando lo peor, pero nada pasó de inmediato. Con determinación, Hermione alzó su varita y lo apuntó directamente, dispuesta a llevar a cabo el ejercicio costara lo que le costara. Draco sabía donde picar, no había dudas, como tampoco las había sobre que ella sabía que él lo había hecho a propósito. Pero a ninguno de los dos le importaban esas circunstancias, sólo que el golpe había sido dado.
Ni el propio Snape pudo encontrarle explicación a lo que sucedió. Por que sí, Hermione encontró perfectamente su canal, pero a la hora de querer tomar la energía de Draco, olvidó dejar su cuerpo en su sitio.
Como consecuencia lo que se vio fue a Draco Malfoy salir despedido hacia la propia Hermione, chocando con ella y acabando uno sobre el otro arriba del césped.
La peor parte se la llevó él, que en el poco tiempo en que llegó a responder logró voltear los roles girándolos y así quedar él debajo a la hora del inevitable impacto.
No sabía si le dolía más la espalda o su cabeza que había chocado con la de Hermione por el rebote al caer.
-Señor Malfoy, o usted está muy aferrado a su magia, o la Señorita Granger no sabe diferenciar energía de materia… -Y aunque nadie lo pudiera creer, Severus Snape estaba bromeando.
Cuando las carcajadas sonaron, ninguno de los dos se había atrevido a moverse, en gran parte por el dolor, y en otra, que ninguno reconocería, por esa extraña comodidad en la proximidad de sus cuerpos.
Pero como siempre hay alguien aguando la fiesta, Ron se precipitó sobre ellos y levantó a Hermione como si se tratase de un gran acto heroico, proseguido por preguntas sobre cómo se encontraba y si necesitaba algo.
-La peor parte se la ha llevado Draco… -El rubio, aún tendido en el suelo, mantenía los ojos cerrados hasta que la escuchó pronunciar su nombre. Maldito efecto.
-Por ello mismo, me parece apropiado que lo acompañe hasta su dormitorio para que repose un poco -Sugirió Snape, aunque sus sugerencias siempre sonaban como órdenes. A Draco le hubiese gustado reír… su padrino haciendo de celestino era algo verdaderamente patético.
-Si, Claro. -Obviamente, Hermione aceptó al instante ignorando las protestas por lo bajo de su novio. Tomó de la mano a Draco para ayudarlo a levantarse y la sensación le gustó tanto, que aún ambos estabilizados, no fue capaz de soltarlo.
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Draco no sabía muy bien como sentirse o como tomar el hecho de que Granger no lo hubiera soltado en todo el camino.
Él había albergado el sentimiento por mucho tiempo y ya estaba acostumbrado a él, pero nunca había tenido que actuar en consecuente. No sabía si dejarla tomar su mano todo el camino o soltarla bruscamente, si acorralarla contra la pared y besarla o gritarle que se fuera y lo dejara en paz de una vez.
Ninguna parecía una opción correcta.
Ingresaron a su habitación, donde Draco pensó, erróneamente, que acabaría todo, que lo soltaría y con una sonrisa tímida se despediría, alegando nuevamente que lo lamentaba y esperaba que estuviera bien. Pero no. Hermione ingresó a la habitación sin soltarlo. Lo arrastró hasta la cama y ni aún sentados sobre el colchón desenredó sus manos.
Los latidos de Draco se precipitaban en su pecho. El desconcierto funcionaba como la mejor adrenalina. Resultaba excitante de esa mujer el no saber nunca con que iba a salir. Tuvo que tragar fuerte ante la sensación de que el corazón se le escaparía por la boca cuando ella se arrojó sobre él, abrazándolo.
Nunca se acostumbraría a la sensación de sus brazos sobre su cuello, de su cuerpo pegado al suyo.
Respiró hondo, aletargando el momento. Guardando su olor, la sensación de su cuerpo, su calor. Era como una droga, algo que sabes que te está haciendo daño y así y todo no puedes dejar.
Ya estaba fantaseando con qué sucedería si la recostaba sobre el colchón cuando Hermione comenzó a separarse lentamente.
-Lo siento -murmuró. Draco enarcó una ceja.
-¿Por el golpe o el abrazo?
-Por lastimarte -susurró. Inmediatamente él supo que ella estaría con la cabeza gacha, mirándose las manos.
-Era inevitable.
-No necesariamente. -replicó- No tenía por qué tratarte mal. La noticia me tomó por sorpresa y de alguna manera me sentí herida. No pensé en que estaría lastimándote a ti.
-Entiendo.
-Draco…
-No, enserio, Hermione, lo entiendo.
-¿Y por qué siento que todo está mal entre nosotros? No puedes fingir como si nada hubiese pasado -Draco soltó un fuerte suspiro antes de responder.
-Porque quizás no lo está. Porque quizás así tienen que ser las cosas y no al revés. Lo raro era la relación que creíamos estar formando. Nosotros no estamos hechos para ello… nuestro destino es otro.
-No puedes hablar en boca del destino -protestó.
-Me remito a los hechos, no más que eso -repuso.
-¿Vas a olvidarte de todo lo que hemos avanzado? -preguntó con sentido dolor. Draco le acarició el rostro con la yema del dedo.
-Ni aunque quisiera podría hacerlo, bonita. -La palabra casi que se le escurrió entre los labios, pero intentar corregirse lo dejaría más en evidencia, así que prosiguió- La ilusión de creer que podía salir de mi estigma fue linda mientras duró, me dio un montón de armas para seguir luchando… Siempre velaré por ti, por tu seguridad. Lo que siento por ti seguirá existiendo. Pero lo haré como hasta ahora, desde lejos. Es lo más fácil.
-Lo más fácil no es siempre lo mejor -le respondió con la voz afectada por las lágrimas que ya no había podido contener más. -No puedes decidir por mi, no es justo.
-Ni tú misma puedes decidir por ti -sonrió- crees que me debes algo por todo lo que has visto que eh hecho por ti, y no es así. Entiendo que lo sientas así, porque está en tu naturaleza, porque no puedo protestar por tu nobleza que es lo que tanto me gusta de ti. No es una cuestión moral. Lo que siento es mio, y por consecuente, decido por mi. Necesito mantener distancia, necesito que te alejes porque representas una tentación constante para mi…
-¡Basta! ¡Cállate! ¡No es justo! ¿quién te piensas que eres para sacar cuentas de qué es lo que siento?
-Te conozco más que tu misma, créeme.
-Entonces deberías darte cuenta que lo que me pasa no va por un ataque de moralidad, que estoy hecha un lío desde antes de enterarme de todo. -Draco cerró los ojos, debía permanecer fuerte en su convicción y no dejar que lo engatuzara con sus palabras.- No quiero perderte. No quiero perder lo que construimos. Que sigas confiando en mi, y que yo pueda hacerlo contigo.
-No puedo seguir en donde quedamos, Granger… entiéndelo. -Su tono se volvió duro pero no con ella, contra sí mismo, ya que cada vez le costaba más y más mantenerse estoico.
-¿Por qué? Si pudiste mantener tus sentimientos hasta entonces…
-¡No tienes idea de lo que costaba! ¡No tienes idea de las discusiones que he tenido con mis amigos por ello! Además, tú misma lo dijiste… no podemos hacer como si nada hubiese pasado.
-Draco…
-No, Hermione, detente. -insistió, jalándose el cabello- Si me has tomado al menos un poco de cariño, o respeto al menos, hazlo. Deja de insistir y vete.
Muy a su pesar, Hermione asintió con tristeza y le soltó de las manos. En vano intentó secarse las lagrimas porque éstas seguían cayendo incesantes de sus ojos. Ni siquiera fue capaz de darle una segunda mirada antes de dejar la habitación.
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Había pasado un largo rato sentada en el piso con la espalda apoyada en la puerta de su cuarto. No lloraba. Simplemente sus piernas no habían podido sostenerla más. Tenía la cabeza escondida entre sus piernas, a las cuales a su vez estaba abrazada.
Quería encontrarle un sentido. Cuál era la razón por la que se veía tan afectada por el rechazo de Draco Malfoy.
Vale, de por sí ella era una persona a la que la desaprobación de los demás le afectaba más de lo considerablemente sano. Vale también que en ese tiempo había desarrollado un cariño particular por el rubio, disfrutaba de su humor ácido, sus comentarios sarcásticos, admiraba la relación que tenía con sus amigos, su supervivencia, se había acostumbrado a su presencia silenciosa, a sus roces sutiles. Draco era la expresión corpórea del "Alerta permanente" de Ojoloco, siempre atento, siempre vigilando.
Ahora también entendía porqué se sentía protegida a su lado. Siempre se lo había adjudicado a lo sucedido el día de la batalla, sumado a la manera en que él mismo parecía emanar seguridad por los poros. Sí, ahora entendía que todo iba más allá, que era mucho más profundo. Él realmente la había estado protegiendo, incluso desde antes que ella fuera capaz de imaginarlo siquiera.
Lo había tenido tan poco en su vida realmente. Apenas unos meses, y ahora la idea de perder eso poco que tenían la angustiaba hasta dolerle el pecho.
Todavía le era raro el pensar en todo lo que él había hecho por ella, pero sobre todo, lo que sentía por ella. Probablemente si hubiese sido un enamoramiento surgido en este último tiempo, no le extrañaría tanto, pues ella misma se encontraba intentando darle un sentido a lo que le pasaba con él. Pero todo había comenzado hacía demasiado tiempo. Draco Malfoy había pasado casi la mitad de su vida enamorado de ella, sacrificando cosas por ella, cuidándola desde lejos… y ella había hecho su propia vida completamente ajena a eso, completamente ignorante de lo que sucedía a sus espaldas. No era su culpa, pero la idea le daba cierta incomodidad.
Entonces recordó el cuaderno. Todas las palabras que había leído en él. Los celos que había sentido hacia una mujer que había terminado siendo ella misma. Draco sentía por ella un amor romántico, de protección y también de deseo, pensarlo hizo que se le encendieran las mejillas.
Ella sabia que no era una muchacha fea, era bien conocedora de sus dotes como de sus defectos. Tampoco era tonta como para ignorar lo que despertaba entre el sexo opuesto. Sabía que Ron la deseaba, claro que sí. Pero Draco… Draco hablaba de una pasión que para ella era desconocida, y que por lo tanto se creía incapaz de despertar. Asumir lo que provocaba en el chico, le producía cierta excitación a ella misma.
Mecánicamente se levantó para sentarse en su cama y sacar del cajón de su mesita de noche aquél diario que guardaba con tanto apego. Abrió una página al azar y leyó:
Agosto 20, 1997
Lo único que no pueden quitarme son los sueños, por eso allí te busco. Bajo la protección de un cielo que te guarda, o en la oscuridad de un nivel bajo tierra donde esconderte. Un sitio con todas las visiones donde al dormirme te pueda encontrar, donde me aguardes tras la puerta, tan libre y pura, tan tú.
Viajo a tu lado al cerrar los párpados, rogando que la razón no se quite las cadenas y poder aislarme un poco más de mi terrible realidad.
¿Qué estarás soñando a estas horas?
Yo, contigo.
Septiembre 4, 1997
Quisiera que pudieras leerme la mente.
Que supieras todo lo que pasa por mi mente al verte, cuando clavo mi mirada en tu nuca,
La mente se me vuelve atrevida y tu inocencia vuelve a mis deseos más groseros.
Quisiera que pudieras leerme la mente.
Así si sonrieras al mirarme, podría asumir que sabes lo que pienso y estas de acuerdo. Y podría arrastrarte ante el primer corredor vacío, y podríamos fundirnos en la primera sombra, cuando toque tu cuerpo, cuando gimas mi nombre.
Y aprenderé a besar en tu boca, y aprenderé a bailar en tu cintura.
Septiembre 19, 1997
Como regalo de cumpleaños te daría mi corazón. En una linda caja y un moño acorde.
Así serías completamente dueña de esta bomba de tiempo.
Y mis ojos al mirar mirarían por tus ojos, y mi destino al traerme el futuro te traería a ti.
Y yo podría cumplir con mi propio pacto, con ese desafío con el que volví a encontrar un sentido al mundo.
Y no te hundirías sin tener mi mano en la tuya.
Y tus sueños no morirían sin el calor de mi abrazo.
Pero entonces recuerdo que ya te lo he dado, aunque tú no lo sabes.
¿y cómo puedes ser dueña de algo que no sabes que posees?
¿Cómo puedes desear mi calor en tus inviernos, si me crees tan frío como el hielo?
El texto seguía un poco más, o quizás no… Hermione no lo supo porque no fue capaz de voltear a la página. No por la culpa por estar violando la privacidad de su dueño, sino porque cada palabra le dolía más profundo que la anterior… porque el hielo la estaba quemando.
Por primera vez desde que lo había descubierto, se abrazó al diario, dejándose caer en la cama, y ahogando sus sollozos en la almohada.
Pero Draco la escuchaba, claro que sí. Y tuvo que hechizarse a su cama para no salir corriendo a reconfortarla, como todo su ser le pedía a gritos que hiciera.
n/a: Buenas! Atrasada y con capítulo un poco más corto que los últimos, pero es lo que la facultad y su etapa de finales me ha permitido!
Agradezco todos los reviews del último capítulo... creo que fueron récord hasta el momento :P
Qué les pareció este? Un poco de transición, pero cargando una dosis de drama y novedades a la historia. Hacen apuestas? Qué rama mágica dominará cada uno?
Espero que les haya gustado, ya saben como hacérmelo llegar!
Buen fin de semana para tutti!
Cariños.
Ilwen (04/12/2015)
