Recomendación musical: Vermillion pt. 2 - Slipknot
C14 – Juegos peligrosos
Toda la taberna se iba sumiendo en un profundo y pesado silencio a cada paso del hombre que acababa de entrar. Quizás pocos, o tal vez nadie, sabían en realidad de quién se trataba, pero su larga túnica y su amplia capucha no hacían más que enfatizar su aura oscura. Y nadie era tonto, cualquier persona que emanara algo así en la época en que vivían era alguien de cuidado.
Como si supiera exactamente a donde dirigirse, el hombre se encaminó a paso seguro y vista fija hacia casi el final del salón y se sentó en un taburete de la barra haciendo sobresaltar a la mujer a su lado.
Con un leve movimiento corrió apenas su capucha para dejar ver parte de su rostro, lo suficiente para ser reconocido. La mujer jadeó, pero él en un sólo movimiento le cubrió la boca con una de sus manos y con la otra se llevó el dedo índice a sus propios labios haciéndole una seña para que guardara silencio. Ella obedeció, parpadeando rápida y nerviosamente a través de sus gafas.
-Sybill… -la llamó el con su áspera voz.
-Severus… -respondió casi tartamudeando- ¡Qué sorpresa…!
-No estoy para formalidades -dijo severamente. Ella asintió.
-Lo imaginé, pero mi tercer ojo no me advirtió de tu visita, por lo tanto no adivino el motivo de esta improvisada reunión -dijo habiendo recuperado la compostura y dejando atrás los nervios iniciales. Snape soltó un bufido.
-Espero que tu tercer ojo sea más útil que eso… -criticó. La mujer lo miró con atención, ladeando un poco la cabeza en un gesto que denotaba su intento de descifrarlo.
-Oh, creí que no creías en mis habilidades -replicó, aunque no fue una acusación.
-A situaciones desesperadas… -dejó la frase a medio decir. Ella lo miró aún con más curiosidad. Snape se cansó de eso y tomó aire antes de empezar a hablar.- Hace un tiempo, alrededor de la fecha de la batalla, comenzó a circular un rumor… -comenzó a explicar- Un rumor sobre una Profecía. -Al decir esto, la vidente se tensó notablemente. -Por tu incomodidad, deduzco que sabes a lo que me refiero, así que me ahorraré entrar en detalles.
-¿Cómo te has enterado tú? -cuestionó
-Los rumores vuelan, incluso en estos tiempos. -respondió, aunque no con muchas ganas.
-Entonces sigo sin entender que es lo que buscas, Severus… -le dijo con paciencia. Él se acercó peligrosamente y le susurró con voz trémula.
-Espero no estar interpretando una tomada de pelo, Sybill.
-No… no, para nada. -Se corrigió temerosa de la reacción que pudiera tener el otro.
-De acuerdo. -accedió- Entonces no tendrás inconvenientes en hacerme saber quién fue la vidente… tú como nadie comprenderá lo importante que es conocer palabra por palabra exacta...
-No -lo interrumpió, pero inmediatamente volvió a hablar para corregirse- No sé quién ha sido.
-Creo haber sido claro en que no me tomes por idiota…
-Severus, ¿para qué quieres saberlo? ¿por qué tanto interés sobre esa profecía? -preguntó en casi una súplica. Si mostraba tal preocupación es porque algo sabía.
-Porque creo saber sobre quienes se trata -respondió tentando a la suerte de que así la mujer hablara. Ésta ahogó un grito.
-¿Quiénes…?
-Respóndeme primero -se anticipó
-Yo… no puedo… no sé.
-Sybill… -su tono se volvió completamente más amenazador.
Sin que se dieran cuenta, a su lado apareció parada una mujer. Su estatura no era muy alta y llevaba una túnica con capucha color lavanda. Dejó caer su capucha y levantó la vista, el azul de sus ojos parecía resaltar en la oscuridad del lugar. Snape estaba listo para atacar cuando la bella muchacha habló.
-Creo que es a mí a quién buscas… Severus. Soy Tanith.
— — — — — — — — — —
Esa mañana Theo y Blaise se habían despertado más que temprano y les estaba resultando imposible volver a dormirse. Bastó un intercambio de miradas para que ambos llegaran a un acuerdo y salieran rápida y enérgicamente de la cama.
Bajaron suavemente las escaleras con intenciones de no despertar a nadie, y se dirigieron directamente al patio.
Theo miró su reloj y volvió a guardarlo en su bolsillo. Blaise le sonrió cuasi felinamente y a su grito de "¡Ya!" ambos se lanzaron a correr.
No habían pasado ni siquiera cinco minutos cuando el rintintín de una voz femenina los sacó de su concentración.
-¡Buen día Blaise y Theodore! ¿puedo unírmeles? -preguntó Luna. Los chicos se miraron entre sí y se encogieron de hombros, más que nada sorprendidos.
-Claro, ¿por qué no? -fue Blaise el que habló. Inmediatamente y sin decir nada, sólo sonriendo, esperó a que pasaran por su lado y comenzó a trotar a su par.
No pasó mucho para que los chicos le sacaran una considerable ventaja, más ella no se dejó desanimar y siguió en su carrera como si nada.
Cuando decidieron parar, vieron como la chica apenas podía con su cuerpo, pero aún así no se había quejado ni una sola vez.
-¡Vaya! -exclamó la muchacha- Ha sido un entrenamiento exhaustivo… -murmuró sin dejar de sonreír, los chicos no pudieron evitar reír, no sin cierta ternura.
-Ve a refrescarte -le sugirió Theo- Nosotros seguiremos un poco más aquí…
-Oh -susurró- ¿les soy una molestia?
-Para nada. -le aseguró Theo, quizás con demasiada urgencia a juzgar por la sonrisa de su amigo- Sólo que te ves cansada…
-¡Y lo estoy! -rió- Pero me gustaría seguirlos un poco más, le vendá bien a mi organismo. He estado demasiado holgazana y eso hace que a los peplins les parezca propicia para asentarse…-Ninguno entendió nada de lo último que había dicho, pero tampoco le dieron demasiada importancia.
-Claro… bueno, como tú desees…
-¡Gracias, son muy amables! -sonrió abriendo aún más sus ojos azules- ¿Con qué seguimos ahora?
Luna no se había quejado ni de las zancadillas, ni las abdominales, ni las lagartijas. Tardaba un poco más que ellos, pero lograba su cometido. Incluso ahora, estaba con Blaise insistiéndole a Theo para hacer algunos intercambios de hechizos.
-¿Hola? -todos se voltearon al ver a una pelirroja con el rostro lleno de interrogantes mirándolos desde la puerta- Ehmm… me asusté al despertar y ver que no estabas en tu cama… -explicó
-¡Ginny! -exclamó la otra dando un saltito de alegría- ¡Llegas justo!
-¿Ah, si?
-¡Si! Necesitábamos a alguien más para hacer unos duelos… Ya que Theo decía que sino no era justo.
-No es una obligación… -aclaró el mencionado. Blaise lo miró con suspicacia, parecía que por alguna razón el otro quería evitar aquella situación.
-¡Ni hablar! -respondió con énfasis- Estoy dentro… ¿Quién será mi pareja? -Blaise arqueó la ceja sorprendido por su disposición.
-Me gusta tu actitud, estarás conmigo. -sentenció. Ginny le guiñó el ojo.
Al cabo de un rato la pelirroja estaba casi tan sudada y agitada como los otros tres. Si bien Luna y Theo eran más que buenos contrincantes, con Blaise le estaban sacando buena ventaja dado que los dos tenían rápidos reflejos con los que esquivaban y enviaban hechizos a diestra y siniestra. Theo era un completo estratega y se movía con sutileza y destreza al mismo tiempo, sus movimientos eran desenvueltos pero firmes y concisos. Y Luna, como ya ella sabía, era una experta en anticipar los movimientos de sus contrincantes y los tomaba por sorpresa con sus particulares e inesperados ataques.
Cuando dieron por finalizado su duelo, Blaise alzó teatralmente a Ginny del suelo y comenzó a dar vueltas a modo de festejo. Luna se acercó a Theo y le posó suavemente la mano en el hombro.
-Lo siento -susurró tomándolo por sorpresa- Me he dejado estar mucho tiempo… pero te prometo que la próxima vez los machacaremos -le aseguro con una sonrisa resplandeciente a la que Theo correspondió casi por reflejo.
-¡Ni sueñes que te dejaré, Luna! -chilló Ginny habiendo llegado a escucharla.
-Mañana a la misma hora, si es que quieren volver a ser vapuleados. -les retó Blaise.
-¡Hecho! -aceptó Theo y se volvió hacia Luna que lo miraba entusiasmada- Te tomo la palabra, Lovegood…
-¡Oigan! ¿Eso significa que debo volver a levantarme temprano? ¿No podemos modificar ese término?-protestó la pelirroja haciéndolos a todos reír- ¡Hey, qué lo decía enserio!.
— — — — — — — — — —
Draco admiraba la capacidad de su mente para seleccionar las pocas buenas escenas que había tenido la visión que compartió con Hermione la tarde anterior y reproducirle sólo esas en sus sueños de esa noche.
Había dormido esplendorosamente bien, y mucho tenía que ver el calor que emanaba el cuerpo encima del suyo.
Se había despertado un par de veces en la noche, como si inconscientemente buscara cerciorarse que lo que sucedía era real, o que ella seguía allí.
La primera vez, sus posiciones se habían mantenido tal y como se habían dormido primeramente. Ya para la segunda en algún momento habían decidido voltearse y era ella la que descansaba prácticamente al completo encima de él.
La sensación era completamente inexplicable.
A pesar de no ser la primera vez que dormían juntos y de haber sido esa primera vez muy especial para él, no tenía punto de comparación.
Era una experiencia mágica. Literalmente. No con intención de caer en la cursilería barata.
Draco podía sentir perfectamente como sus magias se acoplaban, se abrazaban, se mezclaban. Era cálido, embriagante, confortable… era mantener los ojos cerrados, respirar lentamente y saber que todo está bien. Estar a salvo, estar en su lugar en el mundo.
Lejos estaba de relacionarse a lo sexual, era tan puramente emocional que hasta lo asustaba.
Lo mejor era saber que Hermione se sentía de la misma manera, y estaba seguro de eso. De otra forma su magia no se sentiría tan a gusto con la suya, y ella no se acurrucaría contra él ronroneando en busca de su calor.
Ademas que el estar así con ella era increíble no sólo por ser algo que nunca en sus años de "enamoramiento" habría imaginado que sucedería, sino que también le resultaba increíble el cómo lograba hacerle olvidar de todo.
En ese momento no podía creerse poca cosa para ella, no merecerla. No podía pensar en todo el mal que había hecho, que le había hecho. No existía su pasado mortífago, ni su pasado lleno de dolor. No había guerra, no había miedo, no existía la incertidumbre sobre cuanto tiempo más permanecerían con vida.
Era ella. Sólo podía pensar y concentrarse en ella y en las sensaciones que le producía.
¿La calma antes de la tormenta? Podría ser… Pero a él en ese momento no le importaba ni siquiera irse al mismísimo infierno.
Parecía estar bajo algún tipo de alucinógeno. Rió suavemente al pensarlo.
El leve movimiento de su pecho al hacerlo hizo que Hermione comenzara a removerse.
Sintió perfectamente como despertaba y reaccionaba al tomar consciencia. El que no se tensara ni siquiera por un segundo, sino que gruñera y se volviese a acurrucar en su cuello con tal familiaridad y naturalidad, incrementó la sensación que venía experimentando.
Probablemente ya tendría otro ataque moralista que intentara boicotear su idea. Pero en ese momento, la idea de no tenerla así para él, le producía una tristeza que hasta le costaba reconocer. Tenía que lograr apartar ese sentimiento, alejar a sus demonios y fantasmas y arriesgarse por lo que realmente quería.
Quería a esa mujer para él.
-No quiero despertar. -protestó contra su cuello- No quiero enfrentarme al mundo…
-Por mi, puedes armar tu trinchera aquí mismo si quieres. -le ofreció, Hermione sonrió radiante.
-Gracias… -le dijo mirándolo a los ojos por primera vez- Y no por el ofrecimiento, por toda la noche…
-Créeme que lo he disfrutado más que tú- -le guiñó el ojo haciéndola reír. -No ha representado ningún tipo de sacrificio.
-Puedo imaginarlo… -le dijo siguiéndole el juego- De todas formas ha significado mucho para mi y quería darte las gracias…
-¿Cómo has dormido? -le preguntó sintiéndose un poco incómodo con su insistente gratitud.
-Mejor que en mucho tiempo -respondió honestamente- Verdaderamente siento todo mi cuerpo relajado como hacía tiempo…
-Bueno, sabes que puedes repetirlo cuando quieras -le volvió a guiñar el ojo ganándose un leve golpe en el pecho.
-Bajaré a desayunar, ¿vienes? -le invitó, comenzando a incorporarse.
-Pensé que no querías salir de aquí -replicó.
-Del querer al poder hay una gran diferencia, cielo… -canturreó desde la puerta.
-Antes que te vayas, quería decirte algo -la frenó mientras se ponía de pie parándose frente a ella.- Es lo único que diré de nuestra visión hasta que estés preparada -le aclaró, y antes de volver a hablar bajó la cabeza hasta llegar sugerentemente a su oído- Ahora entiendo por qué recibiste tantos halagos en mi cumpleaños… estabas verdaderamente espectacular, Hermione. Eras la visión más perfecta que tuve en mi vida, y saber que te habías puesto así para mi lo vuelve todo aún más excitante. -finalizó. A Hermione se le secó la boca de golpe, y antes que pudiera decir algo. Draco salió de la habitación dejándola estaqueada allí..
Oh, él sí que sabía hacer una salida...
— — — — — — — — — —
-Pelirroja… -la llamó Blaise. Ginny se volteó hacia él con el ceño fruncido.
-No me llames así.
-¿Por qué? Eres pelirroja… -respondió como si aquello fuera la cosa más lógica y con más sentido en el mundo.
-Y tú eres negro y no escucho a la gente llamándote así -replicó cruzándose de brazos. Vaya, la Weasley tenía su punto, cada vez le gustaba más. -Bueno, ¿qué querías? -preguntó anticipándose a que Blaise soltara alguna respuesta ingeniosa, de ésta manera, ella había ganado la batalla.
-No estés enojada con Granger. -soltó.
-Yo no estoy enojada con Hermione…
-Ah, ¿entonces es costumbre tuya el andar fulminando a las personas con la mirada? Lo tendré en cuenta para cuando me toque… -ironizó. Ginny soltó un suspiro
-No estoy enojada con ella, sólo frustrada… -reconoció. Blaise sonrió acercándose a ella.
-Debes darle tiempo, han pasado demasiadas cosas en este último tiempo…
-No parece tener problemas para hablar con Parkinson -puntualizó- Un mes que pasamos separadas y perdí a mi mejor amiga...¡lo qué me faltaba!
-Ha sido un mes complicado. Hermione ha sido muy atenta con nosotros intentando acoplarnos y hacernos sentir cómodos… Eso le ha traído problemas por el otro lado, y ella ha tenido que dividirse y amoldarse a la situación. Debe estar cansada de estar en el ojo de la crítica y teme que ustedes también la juzguen.
-Yo no soy mi hermano. -replicó ofendida.
-Nadie ha dicho eso. Pero quiero creer que Granger tampoco esperaba esa reacción de él… tenle paciencia, demuéstrale que está equivocada y ella irá bajando la guardia, pero no seas dura con ella, es lo que menos necesita… -Ginny asintió lentamente.
-¿Por qué haces esto? -Le preguntó directa. Blaise se encogió de hombros.
-Ya te lo he dicho… ella ha sido la única en tratarnos bien cuando llegamos. Es lo mínimo que puedo hacer.
— — — — — — — — — —
Hermione sonrió al salir de su habitación y encontrarse a Draco apoyado en la barandilla de la escalera, esperándola.
Sin decirle nada, ni apenas hacer una mueca, él estiró su brazo ofreciéndoselo para que se tomara de el, lo cual Hermione hizo inmediatamente, sin menguar las risas.
-¿Estás bien? -le preguntó guiándolos hacia las escaleras- Y quiero que seas sincera conmigo…
-Sí, lo estoy, -respondió enternecida por el gesto- Realmente el que hayas estado conmigo anoche, o ahora mismo -apretó su agarre- ha sido muy importante.
-No dudes en buscarme… -si bien fue un ofrecimiento, sonó casi como una súplica- Si empiezas a sentirte mal, o a pensar mucho en ello… -Hermione asintió.
-Lo haré. -Después de unos segundos volvió a hablar- Tú…. ¿Tú crees que realmente sean visiones? Es decir… ¿que hayamos previsto el futuro?
-No se me ocurre otra cosa -respondió tristemente.- Aunque estuve dándole vueltas y quizás no sean lo que parecen. Ya sabes que la adivinación es una rama inexacta… quizás las situaciones que vimos, al ser tan fugaces, no estén en el contexto que parecen estar… ¿me explico? -Los ojos de Hermione brillaron.
-¡Perfectamente! Eso podría ser verdaderamente un alivio…
-Tampoco podemos confiarnos de ello. -se apresuró a aclarar.
-Lo sé -reconoció- Debemos tratar de evitarlas como sea… ¿Crees que debamos contárselas al resto?
-No lo sé, podría volverse un tanto apocalíptico todo, no sabes como pueden tomarlo -Hermione asintió dándole la razón- Ya nos ocuparemos de ello… -aseguró él mientras entraban en el comedor, donde todos clavaron su mirada en ellos de inmediato.- Estaremos bien. -murmuró por lo bajo, depositándole un beso en la cabeza y la soltó para ir a sentarse al lado de sus amigos.
Hermione quedó parada en su lugar sin saber que hacer por unos segundos. Recién entonces se dio cuenta que había estado orbitando alrededor de Draco desde ayer a la tarde, y ahora le costaba volver a independizarse.
Se mordió el labio mientras pensaba en ir a sentarse con los Slytherins, pero Astoria ya había acaparado la atención de Draco, por lo que desechó inmediatamente la idea con una incomodidad en la boca del estómago.
-¡Hermione! -escuchó como Ginny la llamaba, demasiado alto como para hacerse la desentendida- Ven, Luna ha preparado unos waffles exquisitos…
El tono amable y despreocupado de su voz le indicó que estaría "fuera de peligro", y la familiaridad en su trato le hizo sentir un pinchazo de culpa.
-Buenos días, chicas -las saludó una vez se sentó con ellas.
-Hola, Hermione -le sonrió Luna- ¿Cómo has dormido?
-Mejor de lo que pensaba -contestó.
-Eso es bueno -comentó Ginny interviniendo por primera vez.
-Ginny, yo quería…
-Herms -le interrumpió- No pasa nada… entiendo. Ya hablaremos de ellos cuando te sientas cómoda -le sonrió. Hermione le sonrió en respuesta y Luna las abrazó a ambas por los hombros.
-Me alegra que ya no haya momentos incómodos entre nosotras -suspiró.
Ginny levantó la vista al sentir una mirada sobre ella. No se equivocó al suponer que se trataba de Zabini, quién al conectar con sus ojos le guiñó uno, haciéndola sonrojar. Desvió la mirada inmediatamente.
Hermione no perdió detalle de aquél pequeño intercambió y sonrió para sus adentros. Después de todo, parecía que su vida no iba a ser la única revolucionada por una serpiente.
— — — — — — — — — —
-Buen día, Draco -le saludó Astoria cuando él terminó de saludar a sus amigos y de aguantar sus bromas por haber bajado con Granger tomada del brazo.-¿Te encuentras bien? Nunca bajas tan tarde a desayunar… -Él arqueó una ceja sorprendido por tal señalamiento, mas lo dejó pasar.
-Buen día, Tori… -correspondió al saludo- He dormido bien, gracias por preocuparte. Sólo que mi cama estaba más interesante esta mañana y me retuvo un poco más… ¿Tú como estás?
-Bien… aunque mi cama no tiene nada de interesante -intentó bromear.
-Has estado tanto tiempo en ella que debe haber perdido un poco el encanto… -Astoria rió festejándole la broma.
-Si, la verdad es que ya estoy cansada de descansar. Verdaderamente mi cuerpo se siente mejor... necesito más acción que sólo estar allí tendida… -Draco percibió un tono de provocación que decidió ignorar.
-Vas a tener que buscarte algo para hacer para no aburrirte… aunque aquí las opciones no son muchas. -Draco sentía la mirada de Hermione y de Pansy sobre él, se preguntaba si había otro hombre soltero en el mundo que fuera tan vigilado.
-El problema con aburrirme y estar tanto tiempo sin hacer nada es que los recuerdos no me dejan en paz -suspiró.
-Creo que todos buscamos ocupar nuestras mentes para no caer en ello. -concordó.
-Si… por suerte ustedes se tienen los unos a los otros. -dijo, y Draco se perdió cómo al decir esto la morena había desviado su mirada hacia Hermione.- Yo sólo tengo a Daphne…
-Somos Slytherins, Tory… -le respondió con determinación- Si nos necesitas estaremos para ti, somos familia.
-Entonces, ¿puedo buscarte cuando esté aburrida?
-Claro -le respondió sin saber muy bien por qué su instinto le decía que algo de todo aquello no estaba del todo bien.
— — — — — — — — — —
-¡Voy a matar al maldito idiota! -Pansy entró hecha un torbellino a la habitación de Hermione. En la cena se había vuelto a repetir la escena de Draco hablando con Astoria del desayuno y ella simplemente no podía soportarlo, así que o iba y se descargaba con su amiga, o mataba al infeliz.
Lo que no tuvo nunca en cuenta fue que su amiga ya estaba acompañada. Luna y Ginny la miraban boquiabiertas mientras que Hermione intentaba contener la risa.
-¿Siempre entra así? -preguntó Ginny anonadada.
-Nah, de vez en cuando nada más… -rió
-Uhm… ¿lo siento? -dijo sin en realidad sentirlo mucho, porque sin importarle estar interrumpiendo, fue y se sentó en la cama al lado de Luna, frente a Hermione. -Deja de reírte, de lo que te hablo no es gracioso, ¿no tienes nada para decir? -le reprochó exasperada. Hermione soltó un profundo suspiro.
-No sé que quieres que te diga, Pans… Tienes razón, es un idiota que no piensa en ti.
-Es un buen comenzar… -le reconoció.
-Pero… -remarcó- Tampoco puedes controlar todo lo que hace… Ni siquiera sabes de que hablaban.
-¡No importa! ¡Estamos hablando de Astoria SoyZorra Greengrass! -Ginny y Luna no pudieron contener la carcajada- ¡Tienes que decirle algo, Hermione!
-¿Yo? -la pregunta salió casi como un gritito histérico.
-¡Si, tú! Tú puedes decirle lo que sea
-¿Sales con Draco Malfoy? -preguntó Luna, inocentemente
-¡No! -se apresuró a responder. Pansy chasqueó la lengua.
-Detalles… De todos modos te escuchará.
-Y estoy segura que si vas y le dices que te hace daño con su actitud, él te escuchará también… -replicó. La otra bufó con molestia.
-Cómo si a ti no te molestara… -protestó poniéndose de pie y yendo hacia la puerta. -Busquen raciones en la cocina, voy a buscar mi pijama. Esta noche haremos noche de chicas. -sentenció sin buscar la aprobación de ninguna de las otras tres. Sin embargo, los ojos de Luna se iluminaron de inmediato.
-¡Sí! Podremos comer la bolsa de dulces que tengo guardada -comentó con ilusión.
-¿Tienes una bolsa de dulces guardada? -le preguntó Ginny con un tono un tanto amenazante.
-Así es.
-¿Y por qué la has mantenido guardada? -Luna se encogió de hombros.
-Porque esperaba una situación especial...
— — — — — — — — — —
Tras la excusa de ir a buscar sus dulces y tras ir a su habitación para tomarlos, Luna se desvió un poco, no parando en el piso de la habitación de Hermione sino yendo directamente hasta el patio de la Mansión.
Theo estaba recostado en un árbol, con un cigarrillo en los labios, tal como esperaba.
Se acercó a él a paso apresurado, llamándole la atención incluso antes de pararse frente a él. Theo la miró interrogante. Luna solía simplemente aparecer en silencio y sentarse a su lado hasta que terminara su cigarro.
-Esta noche no podré quedarme… y dudo que mañana aparezcamos temprano a entrenarnos -le anunció- Tendremos una noche de chicas, ¿sabes? -Theo la miró con atención, más no respondió.- Quería dejarte unas chucherías antes que nos las acabemos -le sonrió alcanzándole una rana de chocolate y un medallón de menta. -Buenas noches, Theodore –le saludó y salió corriendo. Dejándolo allí, separando los labios únicamente para dejar escapar el humo de sus pulmones, sin haber sido capaz de emitir palabra.
— — — — — — — — — —
No había sido un día agotador por alguna razón específica. Pero Draco se quedó dormido apenas apoyó la cabeza en la almohada.
Quizás, mucho tenía que ver que todavía sentía el perfume de Hermione en toda su cama.
A pesar de ello, su sueño era extremadamente ligero. Tanto, que apenas se abrió su puerta por unos segundos y él ya estaba con los ojos abiertos.
Todavía adormilado, notó como un cuerpo pequeño se subía a su cama para luego treparse por el suyo. Se tensó cuando unos labios dejaron un beso húmedo sobre su cuello.
Instintivamente llevó las manos a la cintura de la muchacha para alejarla, pero ésta lo malinterpreto e hizo que sus cuerpos se rozaran íntimamente y volvió a besarlo, esta vez una cadena sobre su pecho.
Su cuerpo reaccionó inmediatamente, más su cerebro todavía llevaba el control.
Aquella no era la proporción de cintura correcta, ni la textura de su pelo, mucho menos el aroma…
-Astoria… -su voz sonó más jadeante de lo que habría deseado.
-Draco… -respondió con picardía quitándose el camisón. Draco pudo sentir el roce de sus pechos contra su piel.- Estaba un tanto aburrida en mi habitación, y recordé lo que me habías propuesto esta mañana…
-Creo que me has malinterpretado -dijo, intentando volver a sacársela de encima con el mismo poco éxito. No quería ser brusco con ella, pero no se la estaba dejando fácil.
-Yo no lo creo… -mencionó haciendo referencia a su miembro endurecido al cual tomó repentinamente con la mano y comenzó a masajear.
De un sólo movimiento Draco giró dejándola a ella debajo de su cuerpo. Astoria rió creyendo haber logrado su cometido y le abrazó la cintura con las piernas, más Draco la tomó fuertemente por los hombros separándola.
-He dicho que te estas confundiendo, Astoria.
-¿Por qué tan tenso y serio? Vamos, sólo quiero divertirme un rato…
-Yo no -espetó con rudeza- Vete. -Pero Astoria tenía problemas en acatar sus órdenes y se arrimo a él hasta morderle la oreja con deseo.
-Es sólo una noche, Draco.
-He dicho que te fueras -siseó entre dientes.
-Creo que he decidido ignorarte -dijo entre risas, creyendo que podría convencerlo y todo le resultaría gracioso.
Pero a Draco no le causaba gracia.
Astoria pegó un pequeño chillido cuando sin aviso previo Draco se incorporó y la tomó cargándosela al hombro. En dos zancadas llegó hasta la puerta, la abrió, y la bajo del otro lado.
-Buenas noches -soltó antes de cerrarle la puerta en las narices.
Astoria ni siquiera se molestó en volver a intentarlo, ni siquiera supo si Draco había sellado la puerta. Demasiado humillada se sentía parada allí, completamente desnuda, con la ropa en su mano.
Humillación que hubiese sido peor de saber que Pansy estaba escondida tras una columna atestiguando todo, quién luego se metió en la habitación de Hermione con una sonrisa deslumbrante en el rostro.
Estaba orgullosa de su amigo.
— — — — — — — — — —
A la mañana siguiente, las cuatro chicas bajaron juntas a desayunar luego de su pijamada. Sólo Daphne se encontraba ya allí, quien las recibió sonriente, pero no les llamó la atención dado que era bastante temprano.
Ya estaban terminando de comer cuando Astoria hizo su entrada. Sin siquiera dirigirles una mirada, le dio un beso en la mejilla a su hermana y se sentó a su lado.
-Buenos días, Daph -le saludó
-Tory… ¿dónde te habías metido? -Le susurró por lo bajo intentando pasar desapercibido, lo cual es imposible de hacer estando frente a un grupo de cotillas.- No creas que no me di cuenta que no dormiste en nuestro cuarto. -Astoria rió sin disimulo.
-Ay, Hermana… ya somos grandes, debes imaginarte que cosas estoy haciendo si no aparezco a dormir. -Evidentemente ella no tenía problemas con ser escuchada, al contrario, parecía tener toda la intención que así fuera. Daphne la miró con los ojos muy abiertos, mientras Pansy aguantaba la carcajada, Ginny escupía su jugo y Hermione empezaba a sentir el nudo en la boca del estómago cada vez más agobiante.
-¿Con… con quién...?
-¡Cómo si hubiera tantas opciones! Con Draco, obviamente...
Si Hermione hubiese aguantado cinco segundos más en la habitación tras aquella declaración, hubiera visto como Pansy se arrojaba, literalmente, sobre la morena.
-¡Eres una maldita mentirosa! -gritaba mientras Ginny luchaba por sostenerla y que no dejara pelada a su antigua compañera de casa.
-Parkinson, detente. -forcejeaba sin éxito- ¡Si no paras me darás motivo para romper nuestra tregua y poder hechizarte! -le amenazó logrando que la chica bajara un poco los decibeles.
-¿Qué buscas, Astoria? -escupió con asco, mirándola de arriba abajo con soberbia- Eres una pobre chica que busca atención, lo entiendo… pero ¿qué ganas mintiendo?
-Ya tú quisieras que fuera mentira -respondió con el mismo tono. No se esperó que Pansy rompiese a reír a carcajadas en su propia cara.
-¿Te crees tus propias mentiras? -se burló- Porque yo escuché a Draco echarte de su cuarto, y te vi perfectamente parada desnuda en su puerta cuando te sacó a la fuerza… ¿Necesitas que te siga rebajando? -la acusada se puso más pálida de lo que en realidad era, y con un bufido de indignación se dio vuelta marchándose de allí, cómo si alguien la hubiese injuriado y ofendido.
-Yo…. Lo siento -dijo Daphne sin saber muy bien que decir en realidad.
-Tú no tienes que disculparte por nada, Daph -la excusó Pansy- No tienes la culpa de la hermana que te tocó.
— — — — — — — — — —
Por mucho que intentaron fue imposible hacer que Hermione saliera de su habitación hasta después del almuerzo.
Se habían puesto de acuerdo para decirles a sus respectivos amigos la misma mentira: Hermione se encontraba descompuesta. Pansy albergaba la esperanza de poder hablar con ella antes que se cruzara con Draco y estallara la bomba equivocada, pero las cosas no salieron a su favor.
No tuvo más remedio de salir de su enclaustre cuando Lupin hizo aparición en la casa. Su plan era excusarse para el entrenamiento y volver a recluirse, pero para ella las cosas tampoco fueron según su plan.
Remus no estaba allí para entrenarlos, había convocado a una reunión y por sus modos no parecía ser por nada bueno.
-Chicos, traigo noticias… y no muy buenas. -comenzó una vez estuvieron todos reunidos y asegurados que las Greengrass no escucharan nada, confirmando lo que se estaban temiendo.- El profesor Snape nos ha pasado el dato sobre inminentes ataques. Voldemort planea atacar tres lugares al mismo tiempo, para no darnos tiempo a abarcar todos -explicó- Severus nos asegura que dos de ellos serán distracciones para el objetivo principal, éstos serán el Callejón Diagon y la academia de Aurors, dejando a San Mungo como principal ataque… él también supone que el orden de inicio de ataque será este mismo. -respiró profundamente masajeándose el puente de la nariz.
-¿Podremos participar? -preguntó Harry con ansiedad.
- Ninguno ha estado feliz con la idea, pero no tenemos alternativa… los necesitaremos. Al menos a un grupo.
-¿Cómo es eso? -preguntó Ginny temiendo la respuesta… la dejarían afuera.
-Llevaremos sólo a Harry, Hermione, Ron… y a uno de ustedes -respondió mirando a los Slytherins.
-Yo iré -respondió Draco de inmediato. Si Hermione iba, quería estar aquí.
-Aprecio el entusiasmo -le respondió el profesor- Pero para esta primera vez estábamos pensando en Blaise o Theo… no queremos ponerte en riesgo hasta que estés completamente afín a tus nuevas cualidades.
-¿Y por qué no yo? -intervino Pansy antes que Draco le saltara a la yugular al hombre lobo.
-No creí que estuvieran todos tan ansiosos por participar -mencionó, haciendo que esta vez fuera Blaise quien se enojara.
-Oh, debe ser por ese complejo Gryffindor de creer que son y pueden ser los únicos en arriesgar el pellejo.
-No estamos seguros sobre cuanto sepan acerca de sus traiciones… -argumentó ignorando el comentario- por lo que cuanto más tiempo podamos cubrirlos y que no sepan que están con nosotros, mejor. Y usted, señorita Parkinson, es la que tiene más desconcertado al otro bando -Pansy alzó una ceja, mitad sorpresa y mitad desconfianza.- Ginny, Luna… está de más aclarar que al ser menores…
-Ya, ya… deja de repetir la misma bobada -lo cortó la pelirroja. Así y todo, fue una sorpresa que se lo tomara tan tranquila.
-Los ataques serán el viernes -declaró.
-¿Pasado mañana? -se quiso asegurar Hermione.
-Sí. Por lo que espero entiendan cuan preocupados estamos con la escasez de tiempo.. -habló.-Este grupo se encargará del Callejón Diagon, junto a Nymphadora, Bill, Fleur, George y un equipo de Aurors, ya que será sólo una distracción y es donde correrán menos riesgo -explicó- El ataque está previsto para la noche, pero comenzaremos a cubrir las zonas desde más temprano. Dora vendrá a buscarlos con un traslador a las seis de la tarde. Ahora… si me disculpan, debo retirarme. -anunció, y sin más se apareció, dejando a todos sorprendidos.
-¿Qué diablos? -gritó Pansy- ¿el tipo éste viene a decir que se llevara un grupo a campo de batalla en dos días y sin más se va? ¿Soy la única que piensa que esto es una locura? ¿Que está mal?
-No, Parkinson -para sorpresa de todos fue Harry quién habló- Debe haber algo que están ocultándonos, no sé… ha sido demasiado raro todo.
-No nos ha explicado nada, no sabemos absolutamente nada… -se frustró Hermione pasándose las manos por la cara- Lupin no suele ser así.
-¿Estará en su época del mes? -preguntó Blaise medio bromeando.
-No, aún no es Luna Llena -respondió Draco con seriedad. A él también había algo de todo eso que no le cerraba, y el hecho que lo dejaran afuera de la misión no lo dejaba más tranquilo.
Tras un minuto donde todas las conversaciones comenzaron a entremezclarse y dispersarse, Draco aprovechó para acercarse a Hermione.
-¡Hey! ¿cómo te encuentras? -preguntó refiriéndose a la supuesta descompostura de la que Pansy le había contado. No entendió porqué Hermione clavó su dura mirada en él, y le habló con tanto resentimiento,
-¿Acaso te importa?
-¿De qué hablas? ¡Por supuesto que me importa! -respondió, pero Hermione no se detuvo a escucharlo, y aprovechó la distracción de todos para volver a subir a su cuarto.
Pero Draco no se la dejó tan simple y salió tras ella.
Hermione siguió ignorándolo durante todo el trayecto hasta que finalmente llegó a su cuarto. Aunque su idea era encerrarse rápidamente allí, no contaba con la velocidad de Draco quien, con dificultades visuales y todo, había llegado justo para frenar la puerta antes que se cerrara.
Dio un salto sobresaltada hacia atrás, lo que Draco aprovechó para adentrarse en el cuarto. La puerta dio un fuerte estruendo al abrirse de golpe y chocar contra la pared.
-¿Qué demonios te sucede? -gritó enfrentándola luego de cerrar y silenciar el lugar.
-Déjame en paz -murmuró dándole la espalda. Draco inmediatamente la sujetó del brazo dándola vuelta otra vez.
-¡No hasta que no sepa que demonios anda mal contigo! No creo haber hecho nada para que estés enojada conmigo.
-¡Vaya que tienes memoria a corto plazo! -espetó. Draco parpadeó sorprendido
-¿Realmente he hecho algo? Hermione, no tengo idea de que me estás hablando…
-¡Te acostaste con Astoria, idiota! -estalló- Me presentas el papel de chico enamorado, buscas confundirme y luego vas y te acuestas con esa zorra… ¿qué clase de persona eres, Malfoy?
-Detente ahí, Granger -El rostro de Draco mutó de la sorpresa al enojo en cuestión de segundos. -Primero, yo no me he acostado con Astoria…
-¡Ella no ha dicho lo mismo! -gritó, interrumpiéndolo.
-¿Qué?
-Astoria se ha encargado de difundirlo hoy en el desayuno… al cual bajó tarde porque la mantuviste entretenida -escupió con rencor.
-No tengo idea sobre donde ha pasado la noche, pero no ha sido conmigo…
-Dejó bastante en claro tu nombre, Draco -acentuó
-¡Y yo estoy diciéndote que es mentira! -gritó furioso- No sé que está buscando la imbécil, pero no ha pasado la noche conmigo. Es más, lo ha intentado y la saqué yo mismo de aquí. -Hermione pareció calmarse, aunque respiraba tan fuerte que su pecho subía y bajaba sin control. -Y segundo -remarcó, volviendo a su conteo inicial- ¿Con qué cara vienes a decirme algo tú? -espetó- No sólo que nuevamente vienes directo a acusarme, sino que me reprochas algo de lo cual no tienes derecho, porque no sé si debo recordarte, Granger, que tú tienes un jodido novio… ve con tus planteos a él, yo no me los llevaré gratuitamente.
-Yo… no estoy con Ron -susurró extremadamente por lo bajo.
-¿Qué? -a pesar de haberla escuchado, la noticia era meritoria de ser confirmada.
-Le pedí un tiempo.
-¿Y por qué has hecho eso? -Hermione lo miró contrariada por la pregunta.
-Porque estoy confundida, y no es justo.
-¿Tengo que ver?
-Claro que sí.
-¿Y te parece justo enterármelo así y recién ahora?
-Draco…
-No, Granger, no. -se alejó- Vete con tu hipocresía a otra parte… Yo tengo que rendirte cuentas de todo lo que hago, a pesar de que sabes sobre mis sentimientos, pero tú… tú puedes hacer y deshacer a nuestro alrededor a tu antojo, ¿verdad?
-No es así.
-¿No? Dejas a Weasley porque estás confundida conmigo, pero no me lo comunicas. ¿Me comunicarás si me eliges? ¿O me llegará la invitación a tu casamiento con la comadreja porque yo no soy suficiente y decidiste que él era mejor? -Draco estaba siendo duro y lo sabía, podía escuchar los suaves sollozos de su compañera, pero ni aún así era capaz de parar su lengua venenosa.-Hermione, vete… -intentó suavizar su tono- Nada saldrá bien de lo que pueda decirte en este momento, estoy molesto y no puedo contenerme. Será lo mejor.
-No lo haré. Dime lo que tengas que decirme, no será nada que no merezca -lo enfrentó, secándose las lágrimas.
-Deberías valorarte un poco más… -le reprendió. Hermione soltó una carcajada seca.
-Y tú dejar de contradecirte.
-Que yo esté enojado no significa que tú debas aceptar que te maltrate -cuestionó- Por eso quiero que te vayas, porque sé que te diré cosas que no te mereces y que luego no me dará la vida para arrepentirme… -En vez de irse como le estaba pidiendo, Hermione se acercó hasta él y alzó su mano para acariciarle suavemente el rostro.-No soy tan bueno como crees, soy dañino.
-Trabajaremos en ello… -resolvió- Sólo mírame y dime que Astoria miente, y me quedaré aquí.
-¡Claro que miente! -exclamó- ¿Cómo podrías siquiera cuestionarlo después de todo? -Hermione se vio invadida por la vergüenza a la hora de responder.
-No lo sé… Tú al fin de cuentas eres hombre, y tienes necesidades, y… ¡ella es hermosa!, he visto como todos los chicos la miran…
-Pero no eres tú. Y eso es suficiente para tirar abajo cualquier argumento tuyo -le sonrió. Esa mujer podía llevarlo del desconcierto, a la furia, y luego a la ternura en un simple paso.
Hermione sintió algo vibrar dentro suyo ante la respuesta. Siempre reaccionaba como una idiota cuando se trataba de Draco y él terminaba dándole esas respuestas.
Inconscientemente se mordió el labio y centró la vista en los de él… ¿estaba muy mal si lo besaba ahora?
-No -la voz de Draco la sacó de sus cavilaciones, leyéndole la mente- Ni se te ocurra besarme ahora… no quiero que nuestro primer beso sea por un maldito intento de hacerme sentir mejor… -se dio la vuelta.
-No te besaré… pero que quede en claro que no iba a hacerlo por eso -aclaró.
Se quedaron parados unos momentos sin ninguno saber que hacer, hasta que finalmente Draco habló.
-¿Vas a decirme que ha sucedido con la comadreja? -Hermione soltó el aire, en algún momento tenían que tocar el tema, y las cosas no estaban precisamente como para evitarlo. Se sentó en el borde de la cama y tiró de su mano para arrastrarlo a su lado.
-No hay mucho que decir… le he pedido que lo dejáramos, al menos por un tiempo.
-¿Qué motivo le diste?
-El verdadero -respondió con confianza- Qué las cosas entre nosotros no estaban bien, qué sentía que estábamos teniendo una relación por costumbre y qué estaba confundida acerca de como me sentía contigo…
-¿Y cómo es eso? -le picó divertido. A Hermione le hubiese gustado poder borrarle esa sonrisita de la cara.
-¿Es necesario?
-Claro… -Hermione suspiró.
-Hay cosas que se supone que debo sentir con Ron y no sucede, y sin embargo sí contigo… -La cara de confusión de Draco prácticamente la obligó a seguir hablando- Es cómo si nuestros cuerpos estuvieran imantados y necesitara estar cerca tuyo -reconoció con vergüenza- me siento cómoda y segura… y se siente bien, porque sentirme segura no significa ponerme en papel de damisela en apuros, puedo ser valiente, ser yo misma, e igual sentir que hay algo mayor que me hace sentir segura… y lo siento cuando estoy contigo.
-¿Él nunca te ha hecho sentir así? -Hermione negó con la cabeza.
-Volver a Ron siempre me ha hecho sentir como volver a casa… pero, Ron necesita mantenerme encerrada fuera de peligro para ponerme a salvo, y eso hace que yo misma desconfíe de mi capacidad, o que me ponga triste pensar en que él no me cree capaz. Ron busca su seguridad en mi, no puede funcionar como un ida y vuelta…
-¿Por qué no? -replicó- Tú dices que te sientes a salvo conmigo, y yo también busco mi seguridad en ti. En estos meses has venido a socorrerme de mi mismo más de una vez… es sólo una cuestión de saber amoldarse al otro.
-Quizás sea eso -concedió- Quizás no todo el mundo se amolde a cualquiera. No lo sé. Es parte de mi confusión… pero que así fuera respondería varias cosas.
-¿Cómo qué? -Definitivamente no le gustaba esa faceta cuestionadora del rubio.
-¡Eso que te digo! -chilló frustrada- de por qué me siento tan a gusto contigo, por que me siento tan atraída. Pero necesito tiempo, necesito conocerte bien y definir lo que me pasa antes de tomar cualquier decisión...
-Así que te sientes atraída… -susurró peligrosamente, ignorando todo lo dicho después.
-Sabes que sí. -respondió avergonzada, asesinando su labio inferior con sus dientes. Draco pasó su dedo índice suavemente por su boca hasta que lo soltara. -¿Cómo es que siempre sabes lo que estoy haciendo? ¡es frustrante! -Draco rió abiertamente, cada vez que lo hacía Hermione sentía tiritar.
-Porque puedo verte… -respondió, la cara de confusión de Hermione le hizo volver a reír- No hay una explicación, ni siquiera Severus pudo encontrarla… pero es como si mi cuerpo, mi magia, se está defendiendo de mi ceguera. Me brinda otras herramientas para poder, no sé, defenderme… -Hermione asintió, comprendiendo- Puedo reconocer tu magia, tu energía, y soy más perceptivo de olores y sonidos, hasta movimientos. Últimamente estoy pudiendo identificar la presencia de objetos, aunque no sepa que son, y poder esquivarlos…
-Cómo si reconocieras la materia que ocupa lugar en el espacio… -procesó en voz alta.
-Algo así.
-Suena fascinante. -sonrió
-Es útil…
-Entonces, ¿ya no necesitas tocarme para reconocerme? -dijo con picardía.
-Oh, no… claro que sí. Esa es una experiencia incomparable, querida… -respondió haciéndola reír. De repente una idea cruzó por su cabeza. -Dame un segundo. -le pidió mientras se ponía de pie y sacaba su varita para atraer una de sus corbatas. Hermione lo miró intrigada. -Igualdad de condiciones -señaló acercándose a ella y envolviendo sus ojos con la corbata, la cual anudó atrás.
Hermione se puso nerviosa de inmediato. Pero no por miedo o preocupación, era ansiedad… adrenalina. Estiró la mano intentando tocarlo, pero no lo alcanzaba.
-Siente mi respiración y me ubicarás. -Pero no fue necesario llevar su consejo a práctica porque al escucharlo hablar pudo encontrarlo fácilmente. Acunó su rostro en su mano con ternura por un momento, hasta que Draco la sujetó y la incitó a recorrerle el resto de la cara.
Se mordió el labio concentrada en sentir cada centímetro de piel recorrida. Draco tenía la piel extremadamente suave y lisa, a excepción de un pequeño lunar en el borde de su barbilla; se dio cuenta que a simple vista nunca lo había advertido. La forma de su rosto le resultó más afilada de lo que percibía, cómo su nariz y los pómulos. Su frente era ancha y sus cejas rectas. Le llamó la atención cuan definidos eran sus labios, su forma ligera de corazón aunque delgados, pero donde mas se entretuvo fue en su cabello, estaba bastante más largo de lo que lo llevaba en el colegio, pero lo cautivante era su extrema suavidad.
Se quedó un segundo estática cuando él empezó a hacer lo mismo con ella, recorriendo su rostro con sus frías manos tramo a tramo.
Cuando salió de su estupor, Hermione bajó las manos por el largo cuello de su acompañante, quien la imitó como si de un espejo se tratara. Vagó por sus hombros, que resultaron más anchos de lo que creía y siguió camino abajo por sus brazos, donde se tomó el pequeño lujo de apretar ligeramente, comprobando su dureza. Esta vez Draco se dejó hacer.
Volvió sobre su marcha para esta vez desviarse hacia su torso formado y firme, su estómago plano… podía notar incluso a través de la ropa que estaba marcado. Una loca idea se formó en su cabeza, demasiado tentadora como para tener fuerza de voluntad y refrenarla.
Uno a uno fue desprendiendo los botones de su camisa. De Abajo hacia arriba.
La respiración de Draco comenzó a ser errática y profunda. Cada vez más acelerada. Y una sensación de poder y triunfo fue creciendo en el interior de ella.
Volvió a bajar, esta vez comprobando aquellas marcas musculares que había advertido tras la tela, más otras marcas se hicieron presentes al tacto: cicatrices. Paso sus dedos suave y temblorosamente sobre cada una, como si pudiera borrarlas. Draco no hacía más que estremecerse con cada uno de sus toques.
Para disimularlo, volvió a la tarea de imitarla en sus recorridos. La cintura de Hermione era estrecha, casi que podría abarcarla por completo con sus dos manos. Paseó por debajo de la tela de su blusa más no se la quitó, su venganza fue apretar suavemente uno de sus pechos cuando su recorrido lo llevó allí.
Hermione gimió, una parte sorprendida y otra dejándose llevar por la caricia. Draco, que todavía no había movido su mano del lugar, fue incitado a volver a hacerlo cuando Hermione se apretó contra él, refregándose.
Una mano vagó a su cintura, apresándola, mientras con la otra seguía atendiendo a sus pechos alternativamente, masajeando y pellizcando su ya erecto pezón. Hermione había llevado ambas manos hacia la espalda del rubio, agarrándose a él con fuerza.
-Te queda conocer la mita de mi -le susurró al oído, haciendo referencia a la interrupción de su recorrido. Hermione asintió, perdida en sus sensaciones, pero no fue capaz de moverse.
Draco no necesitó imprimir demasiada fuerza para guiarla hasta dejarla recostada sobre la cama y se tendió de costado a su lado, sin interrumpir sus caricias, aunque la mano que llevaba en su cintura se mudó hacia abajo, recorriendo impunemente su trasero.
Hermione se acomodó incluso para darle mejor acceso, y tratando de volver a tomar control de su propio cuerpo, lo imitó en el recorrido de sus manos.
Esta vez fue Draco quién jadeó y Hermione supo que quería más de eso.
Impulsada por un desparpajo impropio de ella, movió su mano del trasero del rubio a su parte delantera. Ya había tocado ahí… claro que sí, él mismo le había hecho hacerlo. Pero nada tenía que ver con la sensación que le brindaba el ser ella misma quién había tomado la decisión, sin contar todo el contexto que adornaba dicha cuestión.
Para su gratitud, Draco volvió a gemir.
Luego, puso su mano sobre la de ella y la incitó a apretar con más fuerza. Sintió como ella misma se excitaba ante ello.
De lo siguiente que fue consciente, fue de las repentinas caricias en su entrepierna, por encima de su pantalón. Pero la consciencia le duró poco, pronto era todo una gran nebulosa.
-Draco… -gimió
-Dime, Hermione… ¿Weasley nunca te ha hecho sentir así? -susurró. Hermione negó con la cabeza, o al menos esa fue su intención- ¿Nunca te ha tocado aquí? -insistió. Esta vez negó con más insistencia, casi con desesperación. El ego de Draco creció desmesuradamente en cuestión de segundos… ella sería suya, solamente suya.
Pero no era el momento.
Ella todavía jadeaba y temblaba cuando él la abrazó escondiéndola contra su pecho. No era capaz de hablar, y cuando lo intentó Draco la silenció.
-Shhh -le acarició el cabello- Ya habrá tiempo para hablar. Ahora descansa, vienen días difíciles y lo necesitarás. -Hermione asintió contra él, sin oponer ningún tipo de resistencia, pues lo cierto es que se encontraba bastante adormecida de golpe.
No se equivocó, al instante de acomodarse mejor entre los brazos de Draco se quedó profundamente dormida.
Él se quedó peinando su cabello por un momento más, contemplándola. Todavía todo lo que había sucedido le resultaba irreal, inverosímil. Sobre todo si tenía en cuenta que todo había comenzado como una discusión.
Esa mujer le hacía perder los papeles en todos los ámbitos y sentidos posibles. Todo ella era su perdición. Cuando creía que no había nada más en ella que pudiera sorprenderlo y bajarle la guardia, la había escuchado gemir su nombre.
Ya no tenía dudas, la quería para él. Teniendo que pasar todo lo que tuviera que pasar. No había forma de no perderse a sí mismo si la perdía a ella. Había cruzado la última barrera límite.
-Escógeme a mi... -susurró contra su pelo, casi como una súplica. Él haría todo lo que pudiera hacer porque así fuera.
n/a: Buenas! Aquí estoy con el hasta ahora capítulo más largo.
Creo que ya varias se habían olvidado de La Profecía mencionada en el prólogo, así que esa primer escena buscaba funcionar como refresca memoria.
Hubo un poco de interacción entre otros personajes, como venían pidiendo, y metí un poco de leña al fuego para acelerar el Anti Fans Club de Astoria jajaja
La escena del final es una de las primeras que me plantee cuando empecé a idealizar el fic en mi cabeza, así que estoy contenta de haber llegado y al mismo tiempo se siente un poco raro :P
Debo reconocer que se me ha hecho muy difícil escribir sobre Snape luego del fallecimiento de Alan Rickman. Cada escritor tiene su mambo para escribir y yo cuando lo hago suelo escuchar las voces de mis personajes en mi cabeza diciendo sus diálogos. Su muerte me puso verdaderamente muy triste y no podía aguantar escucharlo sin ponerme a llorar. Así que en una de las escenas en la que él aparecería, ha cambiado papeles con Remus... no se preocupen, ya se me pasará, no dejare a Severus de lado.
La semana pasada no actualicé porque venía un poco decaída por la baja en cantidad de reviews. Una vez que me quejé de ello alguien me dijo que debía escribir para mi, no por os reviews... y por supuesto que lo hago, pero hay una realidad que el esfuerzo de traerles un capítulo por semana o cada quince días, lo hago por ustedes. Yo también tengo una vida y cosas que hacer, pero puedo apostarles que me lleva más a mi escribir cada capítulo que lo que se puede tardar en dejar un simple review con su opinión.
Sin embargo, no puedo dejar de decir que las que si lo hacen, logran que el trabajo valga la pena. Son súper atentas, cariñosas y detallistas acerca de sobre qé les gusta y qué no, lo cual es más que importante para mi a la hora de seguir escribiendo... así que no tengo más que palabras de agradecimiento, son las mejores lectoras del fandom! 3
Habiendo hecho mi descargo, no me queda más que esperar que el capítulo les haya gustado... en el próximo se vendrá la primer pelea de bandos luego de la Batalla de Hogwarts!
Aprovecho para invitaras a pasar por mi página de Fotografía (la cual es mi carrera) para ver mis trabajos y demás a quienes le interese... me buscan como "Ilwen Fotografía", es nuevita n.n
Les deseo un excelente fin de semana!
Será hasta este o el próximo viernes, pero no más que eso.
Un gran abrazo.
Ilwen (22/01/2016)
