Recomendación musical: We might be dead tomorrow - Soko
C15 – Triada
Las despertaron con unos para nada delicados golpes en la puerta. Fue Ginny, balbuceando maldiciones por el camino, quién se levantó a abrir.
La sonrisa de Blaise Zabini creció incluso más, a punto de transformarse en una carcajada, al verse recibido por una dormida y muy despeinada pelirroja.
-Buenos días, rayito de sol -la saludó. A espaldas del moreno podía ver alejado a Theo Nott negando con la cabeza, evidentemente él no había apoyado la idea de ir a despertarlas.
-¿Tienes idea de la hora qué es?
-Por supuesto -respondió resuelto- son las seis de la mañana y nosotros tenemos programado un entrenamiento que no pueden volver a postergar.
-¡Oh, eso! -se quejó recordando a qué se refería- ¿de verdad tenemos que hacerlo?
-¡Yo quiero ir! -gritó Luna de fondo- Les machacaremos el trasero…
-¿Dejarás que crea eso? -la provocó
-Danos 5 minuto para alistarnos -respondió determinante. Era tan previsible…
-¡Esa es mi pelirroja! -celebró- Las esperaremos abajo -anunció antes de guiñarle el ojo y voltearse.
Theo seguía sacudiendo la cabeza.
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El despertar de Draco fue mucho más agradable, desencadenado por una seguidilla de besos en su mejilla.
-No tienes idea de lo adorable que te ves mientras duermes -le murmuró la voz de Hermione al oído, haciéndolo sonreír.
-¿Y por eso me has despertado? -bromeó
-Exactamente, no podía soportar que te vieras tan adorable…
-Voy a tener que vendarte los ojos más seguido, entonces -mencionó- porque yo siempre me veo adorable… -Hermione se sonrojó enseguida, recordando los acontecimientos que produjeron sus ojos vendados, Draco rió al notar su repentina tensión- No tienes nada de que avergonzarte, princesa -le guió el ojo- Ahora… ¿tienes algunos más de donde han provenido esos? -preguntó "inocentemente" tocando sus labios, intentando volver a aligerar el ambiente. -Realmente ha sido el mejor despertar en la historia de los despertares -Evidentemente logró su cometido porque inmediatamente Hermione estaba riendo.
-Es probable… -dijo, haciéndose la misteriosa.
-Comprobémoslo -sentenció Draco girando sobre si mismo y quedando encima de ella, acorralándola sobre el colchón.
-Draco… -jadeó, poniendo las manos sobre su pecho en un intento de mantener distancia- No tengo de esos besos.
-¿Hay mucha diferencia entre esos y los otros? -le provocó.
-Sí. -Respondió desviando la mirada. Draco se retiró inmediatamente de encima de ella, soltando un bufido.-Draco…
-Déjalo ahí.
-No quiero…
-¡Entonces dime que jodidos es lo que quieres! ¡realmente no te entiendo! -gritó exasperado.
-Disculpa si te es tan difícil de entender que aún no estoy lista… -replicó defendiéndose.
-¿No estás lista para besarme pero sí para que nos manoseemos como lo hicimos anoche? ¿O sólo quieres besarme cuando estoy enojado contigo o estás ebria?
-Lo que más me gusta de estar contigo es que nunca me presionaste, no empieces ahora… -El rostro de Draco se ensombreció.
-Oh, ahora discúlpame tú por ser tan egoísta y buscar algo que me rescate de toda esta mierda. -farfulló al tiempo que se ponía de pie y se dirigía a la salida.
Hermione fue capaz de reaccionar recién cuando escuchó el estruendoso ruido de la puerta cerrándose. Entonces se maldijo en diez mil idiomas por ser tan idiota, y recién después de eso salió tras él. Esta vez no dejaría enfriar las cosas, no dejaría el tiempo pasar. Era consciente de su metedura de pata y no veía el porqué no actuar ahora, sino que al contrario.
No se molestó en golpear la puerta, entró directamente a la habitación del rubio encontrándose con que éste tuvo el tiempo suficiente como para destruir varias cosas a su paso.
Lo divisó en la cama, tirado boca abajo en lo que parecía un intento de ahogar su cabeza con la almohada. Ella sabía que él era perfectamente consciente de su presencia por mucho que no lo demostrara y no se hubiese movido un ápice.
Caminó lentamente hasta rodear la cama y subirse a ella del lado contrario al que él se encontraba. Draco apenas se movió cuando ella desplegó algunos besos por su espalda desnuda.
-Lo siento… -susurró en su oído.
-Lo siento, pero yo no lo siento… -replicó todavía contra la almohada. Ella se permitió sonreír.
-Lo sé.
-Me frustras.
-¿Por qué? -Recién entonces se volteó para clavar sus profundos ojos velados en ella. Secretamente, Hermione amaba cuando él hacía eso.
-Porque por momentos pienso en mandar todo a la mierda contigo, en volver a levantar un muro entre nosotros y dejarme de joder con todo esto. Pero después pasa lo de estos días, y te siento tan cerca, y me haces tan jodidamente bien, que en lo único que puedo pensar es en cómo carajos hacer para que sientas algo por mi, porque me muero por tenerte conmigo. -confesó. Hermione tuvo que tragar saliva ante la crudeza de su sinceridad.
-Sabes que siento algo por ti,
-Y tú sabes a lo que me refiero… -replicó.
-Entonces dime qué es esta necesidad de estar cerca tuyo, de tocarte. Estas ganas de quedarme todo el día encerrada en esta habitación contigo, porque mañana no sé lo que pueda pasarme allí fuera y lo único que quiero hacer hasta entonces es estar contigo…
-Mañana no te sucederá nada -gruñó
-Draco, no sabemos…
-No... te va... a suceder... nada -siseó lentamente palabra por palabra, cómo si buscara que no escapase de su entendimiento. Hermione le sonrió con ternura, mas asintió dándose por vencida.
-Realmente lamento lo que te dije allá, lo que menos pienso es que me presiones, me tienes una paciencia infinita…
-Olvidémonos de eso -ordenó. -Ven aquí… -le pidió aunque él mismo tiró de ella hasta abrazarla contra su pecho- Ya tendremos tiempo de hablar, pero no hoy. Hoy nos quedaremos aquí todo el día como tú quieres…
-Gracias -musitó besándole la mejilla- Eres un poco bipolar, ¿sabes?
-¿Bipolar? ¿Qué es eso? -preguntó contrariado. Hermione soltó una risa, aveces se olvidaba que había términos que eran enteramente muggles.
-Nada, amor. Nada… -La palabra escapó de sus labios sin siquiera haberla pensado. No iba a corregirse, obviamente… no cuando el estremecimiento de Draco bajo ella le resultó contagioso. Cerró los ojos y volvió a acurrucarse contra él.
Ese día no enfrentaría el mundo, ya suficiente tendría de ella mañana. Ese día disfrutaría se su propio refugio.
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No supieron cuándo se quedaron dormidos, y por ende, tampoco sabían cuánto lo habían hecho.
Sólo supieron que se despertaron cuando la puerta se abrió de golpe dando paso a un risueño Blaise.
-¡Mierda! ¡Lo siento! -exclamó al darse cuenta que su amigo estaba con compañía- Yo que vengo aquí, preocupado por ti, y ¡mírate! Tú más que campante.. ¡qué digo! -bromeaba.
-Blaise, cállate… -Hermione no pudo evitar reír ante el "tono amenazador" del rubio.
-Está bien, está bien… tú disfruta que nosotros nos preocupamos por ti.
-Ya viste que estoy bien, ya no tienes de qué preocuparte -le siguió el juego- Ahora ¡lárgate! Y ni se te ocurra decir nada abajo sobre esto…
-Con una condición -Draco y Hermione temblaron ante el tono y el brillo perverso que cruzó por los ojos del moreno, pero de todos modos esperaron a escucharlo.-Yo seré el padrino del bebé…
-¡Lárgate! -le gritó su amigo al tiempo que le arrojaba una de las almohadas. El otro reía a carcajada limpia.
Tomaré eso como un sí, ¡Yupiii! -celebró retirándose rápidamente, antes que decidieran arrojarle la otra almohada.
Un rato después, cuando golpearon la puerta y al abrir se encontraron una bandeja rebosante de comida, ninguno contuvo la sonrisa. Blaise podía ser cargoso, hiperactivo e inmadura... pero era un excelente amigo... el mejor, de hecho.
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Ya habían dado buena cuenta de la comida que Blaise les había llevado y aún seguían sin salir de la cama. Ni siquiera habían hecho o hablado de algo en especial, sólo compartían el momento, disfrutando de pequeñas caricias, de la mera presencia del otro.
Pero, si bien Hermione trataba con todas sus fuerzas de hacer a un lado el pensamiento, el hecho que al otro día debería pisar el campo de batalla nuevamente no era algo que pudiera olvidarse fácilmente. Sobre todo con esa rara sensación ahí… en la boca del estómago.
-Realmente tengo una mala sensación sobre mañana. -soltó por fin. Draco suspiró.
-Yo igual -reconoció- Estoy tratando de convencerme que es mi paranoia, pero estoy entrenado para no pasar por alto ese tipo de cosas.
-¿Qué crees que sea?
-Es lo que estoy tratando de pensar, pero no hay nada que se me ocurra, más que todo sea una distracción para un fin aún mayor, o simplemente que algo se nos vaya de las manos y desencadene a otra cosa… no lo sé, la verdad no lo sé. -se quejó con frustración.- Sólo intenta mantenerte a salvo… -le pidió, Hermione asintió con fuerza.
-¿No vas a pedirme que me quede? -preguntó con cierta extrañeza. Draco se mostraba sumamente preocupado, en la reunión se había visto conteniendo fuertemente sus emociones, pero sin embargo en ningún momento había siquiera insinuado algo así.
-No -reconoció. Hermione alzó las cejas con sorpresa- ¿Acaso serviría de algo además de hacer que te enojes conmigo? -Hermione negó- Por eso mismo… Sé con quien estoy tratando, te conozco, Granger, sé que lucharás aunque sea la última cosa que puedas hacer, nunca nada te frenaría. Y aunque me aterra, y me encantaría que te quedes aquí a salvo, sé que esa no serías tú, y estaría negándote justamente el fuego que me ha atraído siempre de ti. -sonrió- No voy a ser yo quien te prive de ser quien eres… -con los ojos llorosos Hermione se arrojó sobre él, abrazándolo con fuerza.
-Gracias -susurró mientras se separaba para poder mirarlo. Draco no contestó, pero con suavidad extendió su mano y le tocó el labio que ella inconscientemente se mordía, haciéndola soltarlo. -Nunca terminaré de entender cómo sabes exactamente qué estoy haciendo… -Draco rió.
-No lo creo… Hermione Granger siempre se las ingenia para entender lo que sea -bromeó.
-Idiota -susurró, ahora sonrojándose.
-He pasado demasiado tiempo de mi vida observándote -se sinceró- Llego a prever que gesto vas a hacer aún antes que lo hagas… por ejemplo, -continuó, percibiendo su desconcierto- sé que cuando estás nerviosa te muerdes el labio, que cuando estas concentrada leyendo te pasas la lengua por los labios, o que te acomodas el pelo detrás de la oreja cuando estás concentrada en general, que golpeas la pluma contra la mesa cuando te cuesta algún ejercicio, conozco la forma exacta en que frunces el ceño cuando algo escapa de tu entendimiento, la forma en que abres desmesuradamente la boca cuando no te puedes creer alguna de las idioteces que la Comadreja ha dicho, o cómo tus mejillas se tiñen de rojo… y conozco el rojo exacto -especificó- y bajas la cabeza cuando alguien te halaga… tal como ahora. -señaló acariciándole el rostro. Hermione se relajó ante la caricia, inclinando la cabeza en busca de más contacto y sonriendo. -Merlín, eres tan hermosa…
Aquello se le antojaba como una de las mejores declaraciones jamás hechas. No podía evitar siquiera preguntarse si Ron siquiera se percataba de la mitad de aquellos gestos, lo dudaba.
Si bien ella no solía desmerecerse, siempre al compararse con las demás chicas del colegio supo cual era su lugar… o al menos el que ella creía.
Los chicos buscaban el ideal de belleza. Estaban en una edad en que nada se comparaba con una cara bonita y unas largas y torneadas piernas. Y para ella estaba bien así.
Ella tenía lindas piernas, pero no quería que la juzgaran por ello. Ella quería alguien que la quisiera por su personalidad e inteligencia, por utópico que pareciera. Y por ello estaba hecha a la idea de que Hogwarts no sería el lugar donde conociera a esa persona. Eran todos demasiado jóvenes como para fijarse en las cosas que, según ella, realmente importaban.
Sus compañeros solían admirarla, halagarla y apreciar su inteligencia, su valentía o su carácter. Pero nadie lo encontraba atractivo.
Verdaderamente dudaba que alguien hubiese puesto atención en ella aparte de Viktor, y bueno… Ron.
Pero allí estaba Draco Malfoy tirando todas sus teorías al demonio.
A pesar que para ella él era, en aquél entonces, no más que la personificación misma del chico superficial, estereotipado y frívolo, ahora resultaba que había sido el único que verdaderamente había visto a través de ella, que la había, o al menos intentado, descifrado. Y encima de todo, la quería así como era.
Cuanto más lo conocía, se daba cuenta, que más enigmático se volvía para ella. Y eso le gustaba. Le atraía. Claro que sí… después de todo ella era Hermione Granger y le encantaban los desafíos.
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Draco cumplió con su palabra y ese día no se movieron fuera de las cuatro paredes de su habitación, y cómo si fuera poco, la mayor parte del siguiente tampoco.
La hora límite se acercaba y ellos cada vez tenían menos ganas de separarse. Eran demasiado conscientes de lo que sucedería entonces.
Estaban los dos abrazados en la puerta de la habitación. Draco ya le había anunciado que deberían despedirse allí, que él no iba a bajar, no era capaz de verla partir.
-Vuelve a mi -murmuró contra su pelo. Hermione no pudo evitar un sollozo.
-Lo haré. -respondió. Y tal como habían planteado que harían, se secó las lágrimas, dio media vuelta y se fue sin voltear, sin decir más nada.
Bajo las escaleras la esperaba una muy seria Pansy, quién la abrazó apenas la vio.
Hermione se sintió un poco consternada. Si bien se habían vuelto muy cercanas, ver a la morena con esa actitud, temblando en sus brazos, la desarmó por completo.
-Estaré bien, Pans, lo prometo…
-Lo sé… ¡Maldita sea! -chilló- ni se te ocurra resultar herida, Granger, porque te juro…. -pero su amenaza murió en su garganta rota.
Cuando pudo separarse de ella, Pansy llevó las manos a su cuello y desprendió la cadena que pendía de él.
-Eres mi hermana ahora -dijo seriamente- Me lo regaló Draco para el Baile de Navidad y desde entonces no me lo he quitado nunca -le contó mostrándole aquella cadena adornada por una "P" la inicial de su nombre, que en realidad estaba formada por una retorcida serpiente. Era plateada con incrustaciones de esmeralda. -Entiendes lo mal que me pondría si lo pierdo, ¿no? -Hermione asintió, sin vislumbrar muy bien el punto- Bueno, más te vale traérmelo de nuevo -dijo prendiéndoselo en el cuello a la castaña, y antes que ésta pudiera reaccionar, se giró y salió hacia la cocina.
-Cuidate, Granger -la abrazó Blaise, para su sorpresa- Y regresa pronto… Draco estará insoportable -bromeó, tratando de distender un poco el ambiente.
Tonks llegó con Teddy en brazos, justo cuando era el turno de Ginny y Luna de despedirse de su amiga. Harry y Ron se mantenían en el centro de la sala, bastante nerviosos, inquietos en sus propios cuerpos. Ninguno fue capaz de hacer comentario, Hermione se preguntó que excusa habrían inventado las serpientes y sus amigas ante su reclutamiento.
-Tonks… no quiero sonar descortés, pero, ¿qué diablos hacés con el bebé aquí? -preguntó Ginny. La madre del niño rió con despreocupación.
-¿Qué hay? -saludó- No te preocupes, se quedará con su tío… -respondió resuelta, todos la miraron confusos- Dicho sea de paso… ¿dónde está el rubito de mi primo? -Blaise soltó una carcajada entendiendo las intenciones de la mujer.
-En su habitación. Primera puerta del segundo piso -le indicó divertido.
-Gracias, camarada… ya regreso y marchamos -dijo, y sin más se encaminó escaleras arriba.
Al menos tuvo la delicadeza de golpear, pensó Draco cuando abrió la puerta y recibió el efusivo saludo de su prima.
-¿Qué sucede? -espetó. Tenía un humor de perros.
-Toma -le tendió al niño. Draco extendió los brazos por reflejo.
-¿Qué…?
-Draco… -eran pocas las veces que había escuchado a su prima hablar con seriedad- Realmente apreciaría que aceptes cuidar a Teddy esta noche, yo… Algo me dice que no será tan fácil como parece, y estaré verdaderamente mucho más tranquila y concentrada si sé que se queda contigo, eres su familia. Abajo está el bolso con todas las cosas que podría necesitar.
-¿Qué hay de tu madre?
-Se quedará en los lugares que hemos dispuesto para llevar a los heridos, pero no deja de ser peligroso, ¿sabes? -Draco asintió.
-¿Realmente soy la única opción?
-No lo sé -sonrió- Pero sí la que considero mejor…
-Gracias… -susurró sin saber bien porqué soltó tan fácilmente la palabra- Por la confianza… -Tonks se acercó y le acarició la espalda.
-Eres un buen chico, Drake.
-Mantenla a salvo -le pidió.
-Por supuesto.
Para culminar su sorpresa, luego de besar a Teddy, Tonks le besó la frente con fuerza a Draco. Él pudo notar claramente su rostro mojado por las lágrimas.
-Lo cuidaré.
-Lo sé… y yo a ella.
Y con esa última frase, lo dejó allí, solo con el niño. ¡Joder! Él nunca había estado más de cinco minutos con un niño, nunca había estado sólo con uno, y por ende, mucho menos sabía como cuidarlo.
-Bueno, Edward -le habló. Teddy le resultaba un apodo muy vulgar para alguien de su familia- Sobreviviremos a esto juntos.
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Cuando Tonks volvió a la Sala de estar, todos parecían haberse quedado congelados en el mismo lugar que cuando subió. Sonrió. Todavía podía recordar los nervios de sus primeras misiones… por suerte la experiencia le había enseñado como no permitir que éstos la abatataran.
-¿Lo dejarás con el hurón? -preguntó Ron, boquiabierto.
-Por supuesto -respondió sin más.
-No te preocupes, lo ayudaremos -intervino Pansy, antes que el pelirrojo volviese a soltar alguno de sus comentarios. No había durado mucho en la cocina, ahora se mantenía pegada a Theo.
-No estoy preocupada -le sonrió- pero te lo agradezco… sobre todo creo que mi primo lo agradecerá -le guiñó el ojo.- ¿Listos? -preguntó. Todos asintieron con reticencia. Estaban lo más listos que podrían estar, porque en realidad, ¿alguien podría estar realmente listo para enfrentarse a la incertidumbre de una batalla?
Tonks sacó una vieja gorra de baseball muggle y la colocó sobre la mesa. Una de sus manos estaba tocándola, la otra la extendió para que Hermione la tomara, y a su vez, Ron se sostuvo de ella. Harry y Theo tocaron la gorra directamente.
-Cinco… cuatro… tres… -contaba la metamorfomaga, los nervios de todos parecían subir a través de sus gargantas a medida que los números descendían- dos… -dijo -y antes que pudiera preverlo, Theo fue arrojado hacia un lado. Ahora era Ginny quien sostenía la gorra con una mano y a Luna con la otra- Uno.
La cuenta finalizó. Theo miraba el lugar donde recién habían estado todos ahora vacío y soltó una maldición. Habían desaparecido sin él.
Ahora todos entendían por qué la pelirroja se había mantenido tan tranquila. Había planeado todo.
Cuando llegaron, nadie fue capaz de reprochar nada, pues cuanto pusieron un pie en el Callejón Diagon supieron que algo no andaba bien allí.
El día estaba sumamente gris, pero no era algo de extrañar en Londres.
La gente caminaba y las tiendas seguían atendiendo con normalidad, más en el aire podía notarse algo raro, como una especie de tensión. Quizás tanta guerra los había ayudado a desarrollar ese tipo de percepción, la cual sabían que no era errónea dado que Tonks, destacada Auror, miraba con sospecha hacia los cuatro costados por cada paso que daba. Alerta permanente.
A paso cauteloso se dirigieron hasta Sortilegios Weasley. Allí los esperaban George, Bill y su esposa Fleur., quienes les contaron que habían pasado todo el día allí y que fue hacía alrededor de una hora que el ambiente había comenzado a cambiar.
Se dispusieron a armar un plan para tratar de abarcar la mayor cantidad de territorio y así mismo no quedar separados del resto si llegaba a suceder algo.
Si bien algunos habían sugerido que sería conveniente dejar a Ginny y Luna encerradas allí, George y Bill, como sus hermanos mayores, dispusieron que era mejor incorporarlas al plan desde el inicio y no después encontrarlas en campo de batalla sin respaldo cuando se escaparan.
Aunque Ron protestó, argumentando que su madre iba a matarlo, el resto estuvo de acuerdo.
Fue así que Tonks se ofreció a hacerse cargo de ellas y de Hermione en un grupo. Otro fue dispuesto por Harry, Ron, George y uno de los Aurors que estarían allí, y por último Bill y Fleur que se sumarían al resto del escuadrón de Aurors.
Lo que no se esperaban, era que apenas cruzar las puertas, un grupo de Mortífagos los estuviera esperando.
-Tenías razón, Aaron -habló uno de ellos- Sí serían tan estúpidos... -Sus risas sólo cesaron cuando Tonks lanzó el primer ataque contra ellos. Dio en el blanco al primer intento, dejando inconsciente a su receptor.
Inmediatamente todos comenzaron a correr y a dispersarse.
Ginny Luna y Hermione intentaron seguir a Tonks, pero en la lluvia de maldiciones era bastante difícil alcanzarla.
Las tres chicas intentaban atacar al mismo tiempo que se defendían, pero los hechizos parecían provenir de todos lados. Definitivamente el Callejón Diagon no era una distracción.
Como pudieron se resguardaron detrás de una pequeña tienda, no sólo para respirar un poco sino para poder pensar un plan para seguir. A la distancia divisaron a un grupo de Aurors que formaba un círculo, protegiendo a Harry y Ron en el medio. Bill y Fleur luchaban espalda con espalda no muy lejos de ellos.
Con otro grupo de Aurors se encontraba Tonks, desplegando todas sus dotes como profesional. Verla en acción quitaba cualquier tipo de duda sobre por qué Ojo Loco la había acogido como su discípula personal.
Pero quien captó sus atenciones y les puso la piel de gallina fue George. El pelirrojo parecía completamente fuera de sí, disparaba maldiciones a diestra y siniestra a medida que corría por la zona sin rumbo fijo, simplemente quería cargarse la mayor cantidad de Mortífagos posibles, lo cual le estaba saliendo bastante bien…
Ginny a punto estuvo de salir tras él cuando Hermione la frenó al darse cuenta que no se encontraban solas.
De cada uno de los lados salió un perro siberian husky, que por su tamaño bien podrían ser confundidos con lobos, acorralándolas. Tras ellos se apareció la figura de un mortífago, que a juzgar por su contextura, parecía ser mujer.
Cuando Ginny alzó su varita hacia ella, uno de los perros saltó directamente a su brazo, mordiéndola. El daño no fue mayor, pero sí lo suficiente como para hacerla soltar su varita y romper su atención por un instante.
-¡Crucio! -las hipótesis sobre su género se vieron resueltas al escuchar su voz. Más la maldición nunca llegó a Ginny, fue Hermione la que profirió un grito desgarrador al haberse interpuesto delante de su amiga.
Lo que sucedió a continuación las dejó completamente desconcertadas.
Cuando Hermione cayó de rodillas, víctima del punzante dolor, la cadenita de Pansy sobresalió por sobre su ropa llamando la atención de su rival. Ésta, en un suspiro, se había quitado la máscara y había levantado a Hermione sosteniéndola por el cuello, mientras los dos perros mantenían acorraladas a sus amigas.
La chica no podía ser mucho más grande que ellas, pero sus ojos oscuros denotaban demasiadas vivencias para esa edad. Su piel y cabello también eran oscuros, el último lo llevaba lleno de pequeñas trenzas, largo hasta la cintura, y su rostro iba adornado con aretes muggles… si no fuera por la determinación asesina que emanaba, era realmente una belleza.
-¿Ella está bien? -gritó desesperada- ¡Maldita sea! ¡Dime si ella está bien! -Hermione veía aún todo como una gran nebulosa, su cerebro apenas pudo reaccionar ante la demanda y lograr que su cabeza se sacudiera en un asentimiento. Lo próximo de lo que fue consciente fue del dolor de sus rodillas al volver a impactar contra el suelo- Esta vez te salvas, Sangresucia -escupió entre dientes, dándose la vuelta. Con un simple silbido los perros dejaron de gruñir y la siguieron con tranquilidad.
De una retorcida manera, todas le debían la vida a Pansy Parkinson.
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Teddy se había dormido prácticamente apenas su madre lo dejó en brazos de su tío, y había permanecido en ese estado por un buen rato. A lo que Draco estaba más que agradecido.
Se habían mantenido echados en la cama. El pequeño recostado sobre su pecho… era tan chiquito que a Draco le daba miedo moverse. Le sorprendía que a pesar de su tamaño, podía sentir perfectamente sus profundas respiraciones, y descubrió que se encontraba sumamente cómodo y en paz.
Su alerta se disparó cuando el niño comenzó a removerse, despegándose de los últimos vestigios de sueño. Una cosa era mantenerlo sobre él mientras dormía, otra era mantenerlo entretenido o cómodo estando despierto…
-Hasta que despiertas dormilón -lo saludó mientras que lo incorporaba un poco. Se sintió bastante idiota por estar hablándole así a un crío que probablemente ni siquiera tendría idea de lo que le estaba diciendo, pero la culpa desapareció un poco cuando el bebé soltó una risita ahogada a modo de respuesta. -Parece que estaremos bien -pensó para sí en voz alta, bastante aliviado porque el bebé no hubiese hecho un berrinche al darse cuenta que no estaba con su madre.
Teddy se arrimó hacia él y puso sus manitas a ambos lados de su cara, dándole suaves palmaditas mientras balbuceaba, Draco no sólo se encontró disfrutando del contacto, sino también cuando inconscientemente se acercó al cuello del bebé y lo llenó de pequeños besos, dándole cosquillas… tal como hacía su madre con él hasta que entró a Hogwarts.
La risa de Teddy le producía un calorcito en el pecho.
No es tan malo, pensó. Quizás, después de todo, no sería tan mal padre como siempre había creído.
Unos golpes en la puerta rompieron con su burbuja.
-Pase… -indicó, sabiendo que sólo podía tratarse de uno de sus amigos. Efectivamente, fue la cabeza de Pansy la que se asomó por la puerta, y la que sonrió al ver semejante imagen.
-Venía a ver si necesitaban algo, pero veo que la estás llevando más que bien… -comentó acercándose a ellos.
Draco estaba a punto de asentir orgulloso, cuando de un momento a otro Teddy comenzó a llorar. El rostro del rubio se volvió todavía más pálido y sus ojos se abrieron con preocupación.
-Creo que no le agradan las chicas… -murmuró Pansy atinando a volver a salir.
-Ni se te ocurra, Parkinson -amenazó intimidante, congelándola en el lugar -No sé cómo, pero ahora lo calmas -le dijo tendiéndole al niño.
Pansy lo tomó con cuidado, e inmediatamente Teddy dejó de llorar por hacer pequeños berrinchitos, mientras con la boca, claramente, buscaba su pecho. Pansy soltó una carcajada.
-Drake, lo que la criatura tiene es hambre.
-Bueno, dale comida -ordenó, nervioso.
-Primero… él está a tu cargo, no mío. Segundo, no sé que come… parece muy pequeño para comer cualquier cosa.
-No tiene dientes -agregó Draco.
-¿La madre no te ha mencionado nada sobre la comida? -Draco se encogió de hombros.
-Sólo dijo que todo lo del bebé estaba en un bolso abajo…
-Hombre, ¡hubieras empezado por ahí! -exclamó- Vamos, mueve el trasero, a ver que encontramos…
De mala gana, se puso de pie y la siguió escaleras abajo. Apenas terminaron de bajar las escaleras, Pansy volvió a tenderle al niño y se fue a revisar que encontraba en dicho bolso.
Blaise no pudo contener la carcajada al verlo tratar de calmar el llanto del bebé.
-Espero que con mi ahijado lo hagas mejor…
-Cállate Blaise -siseó, provocando otra ola de carcajadas.
-Creo que toma eso… -le señaló de pronto el moreno a Pansy, que sacaba un biberón del bolso. -He visto a su madre dándoselo. -De imprevisto se acercó a ella quitándoselo de la mano y se acercó peligrosamente al chico.
-¡Blaise, no! -gritó Pansy acercándose velozmente hacia él y volviéndole a sacar el biberón- Primero debes calentarlo -le señaló con reproche, Blaise se encogió de hombros.
Con un movimiento de varita, Pansy le subió la temperatura a la leche. Los chicos miraban sorprendidos como se desenvolvía, incluso tirando un poco del contenido sobre su muñeca para comprobar que no estuviera muy caliente,
-¿Qué? -los prepoteó- He tenido que cuidar de un hermano menor, ¿recuerdan? -Ellos simplemente asintieron, no queriendo profundizar en el tema. Lo cierto es que no se les había ocurrido pensar en ello. -Draco, siéntate -le ordenó. Incapaz de llevarle la contra el rubio hizo lo que le decía. -Tómalo así, un poco más sentado -le indicó con más suavidad, acomodando a Teddy en su regazo- Así… Ahora toma el biberón e incínalo suavemente. Presta atención a los sonidos, que no esté ingiriendo aire, pero tampoco lo ahogues con la leche… ¿puedes hacerlo? -Draco no respondió enseguida, primero prestó atención al sonido de los pequeños sorbitos que daba el bebé, reconociéndolos. Luego asintió con la cabeza. -¡Muy bien! -lo felicitó
-¡Santa Morgana! -exclamó Blaise de repente un rato después, asustándolo.
-¿Qué? ¿qué sucede? -preguntó Draco más que preocupado.
-Oh, Drake… ¡el niño ha cambiado su cabellito a un rubio como el tuyo! -exclamó maravillada. Draco sintió algo parecido a la emoción sacudirse dentro suyo.
-Eso no es nada -dijo Blaise alarmado- Creo que nuestro Teddy se ha cagado -El silencio que surgió a continuación sólo fue roto por la maldición que soltó Draco por lo bajo.
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No sabían cuanto tiempo había pasado ya. Sólo que a medida que éste transcurría, los pequeños y coloridos negocios que adornaban las calles del Callejón Diagon eran cada vez más sólo destrozos.
Hermione había logrado armar una especie de torniquete sobre la herida de Ginny con un retazo de tela de su blusa, al menos así no seguía sangrando y lograba que el dolor menguara un poco.
Fuera de eso, Ginny no mostraba ningún síntoma de lo sucedido. Su mirada era fiera y determinante. Sus movimientos rápidos y precisos, mientras que con su otra mano sostenía la de Luna… Ya tendría tiempo de lamentarse y sufrir los dolores de aquella herida, ahora no podía permitírselo.
Habían perdido el rastro de Harry y Ron, pero también de los Aurors que los rodeaban, por lo que pensaban que habían logrado sacarlos de allí.
Claramente se había tratado de una emboscada, y tener a Harry Potter en medio de ella no era la mejor de las ideas. Más tarde se pondrían a pensar cómo y por qué había ocurrido aquello. Hermione era incapaz de pensar en Snape sin que el terror de que algo le hubiese sucedido la recorriera de pies a cabeza. Despejó los pensamientos de su mente cuando éstos la llevaron a pensar en que Draco no soportaría la pérdida de aquél hombre.
-La sangresucia, la traidora, y la chiflada -canturreó una voz a sus espaldas. El escalofrío las mantuvo estáticas en el lugar por un segundo…
-¡Mira quién habla de chifladas! -ahora fue la voz de Tonks que llegó a ellas.
-Querida sobrina… este asunto no es contigo. Debes aprender a no meterte donde no te llaman. ¡Lucius! Encárgate… -gritó, y de inmediato apareció el hombre junto a ellas. Si bien llevaba la máscara puesta, su largo cabello platino se asomaba bajo su capucha.
-¡Expeliarmus! -atacó el hombre a la metamorfomaga, pero ella lo esquivó con facilidad. En cuestión de segundos ambos se habían enzarzado en una pelea que no le permitió a Tonks mantener la atención donde ella pretendía.
-Ahora sí… -les sonrió Bellatrix- ¿En qué estábamos?… Creo que nos quedó algo pendiente en Hogwarts.
-¡Confundus! -sorprendentemente el hechizo salió de los labios de Luna. Lamentablemente la experimentada mujer lo desvió con un insignificante movimiento de varita.
-¡Maldita atrevida! -bramó antes de contraatacar. De allí se derivó en un ida y vuelta de hechizos y contra hechizos. Bellatrix estaba haciendo mella en ellas a pesar de superarla en número.
Fue entonces que Hermione hizo lo que mejor sabe hacer: usar la lógica.
-Luna, canalízanos –gritó. A pesar del bullicio, sus dos amigas la escucharon y supieron que hacer. Era una locura. No habían experimentado con ello más de una vez y ni siquiera lo habían hecho con más de una persona, aunque tampoco tenían muchas alternativas. Pero sobre todo, confiaban en el poder de Luna, y ella era lo suficientemente despreocupada como para no pensar en ello.
Hermione intentó oprimir el pensamiento de que ella ni siquiera había logrado llevar a cabo correctamente ese ejercicio.
Sigilosamente fueron moviéndose para rodear a la bruja. Corrían con la ventaja que ésta no tenía ni la menor idea de lo que pensaban hacer.
Hermione y Ginny atacaron sin tregua tratando de darle lugar a Luna para concentrarse, cuando ésta lo hizo, Hermione le hizo una seña a Ginny para que abriera su canal mientras ella atacaba, y luego, no le quedó más que rezarle a todos los antiguos magos por ser lo suficientemente rápida en abrir su canal y no acabar partida en dos por una maldición asesina en el intento.
Ni siquiera fue consciente de haberlo hecho. Ni siquiera necesitaron lanzar algún tipo de hechizo. Cuando Luna pudo percibir y unir la magia de las tres, lo único que tuvo que hacer, fue darle una dirección.
Lo que se vio desde afuera fue sencillamente magistral.
Las tres brujas mantenían los ojos cerrados y la cabeza ligeramente echada hacia atrás, y a pesar de mantener sus varitas en alto, el haz de luz salía directamente desde sus pechos, uniéndose en Luna y rebotando desde ella directamente hacia la desconcertada mortífaga.
No hubo escudo ni movimiento que valiera. El ataque la golpeo de lleno sin escapatoria, manteniéndola en pie sujeta por aquella cegadora luz y hasta que Luna decidió mantener el contacto.
Una vez las chicas volvieron a guardar su magia para sí, Bellatrix cayó como plomo.
Cómo si de una señal se tratase, todos los Mortífagos comenzaron a desaparecer sin más del lugar. Sólo dos se acercaron y tomaron a Bellatrix para sacarla de allí, con las varitas apuntando hacia las tres chicas pero sin ser capaces de atacarlas, aterrorizados por lo que acababa de acontecer.
Así y todo, uno de ellos se quitó la máscara y miró a Hermione directamente hacia los ojos.
-Mándale mis condolencias a Malfoy, sangresucia. -Hermione estuvo a punto de atacarlo, pero el mortío fue mucho más rápido en desaparecer.
Recién entonces fue consciente de su cansancio y por suerte para ella, George estaba lo suficientemente cerca como para atraparla cuando se desvaneció.
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Cuando Tonks tocó la puerta de Grimmauld Place todos se arremolinaron inmediatamente en la entrada. Era una mezcla de ansiedad y nervios, porque más allá que las probabilidades de que fuera alguien de La Orden eran mayores, el miedo a que alguien hubiese descubierto se guarida siempre estaba presente.
Fue Draco, abrazando al pequeño Teddy contra sí, quien se atrevió a hablar.
-¿Quién es?
-Tonks -la voz del otro lado sonó sumamente cansada. Blaise atinó a abrir la puerta pero Draco lo detuvo, había algo que había aprendido estando allí.
-Demuéstralo.
-Soy tu prima, estás al cuidado de mi hijo porque es tu sobrino y es hora que te hagas cargo de ello. -Draco bufó maldiciéndose por haber hecho la pregunta. Le hizo una seña al moreno para que esta vez sí le abriera.
La mujer se abrió paso inmediatamente hasta Draco, con toda la intención de tomar a su hijo en brazos, pero él se corrió y lo sostuvo con más fuerza, impidiéndoselo.
-¿Dónde está Hermione? -preguntó con voz quebrada, aunque intentó disimularlo. La mujer sonrió.
-Ella está bien -aseguró- Ha utilizado mucha magia y quedó bastante débil, igual que Ginny y Luna -suspiró- Ahora las están revisando y seguramente suministrándoles algunas pociones sanadoras… probablemente vayan a pasar la noche allí. Pero no te preocupes.
-¿Qué ha sucedido? -preguntó esta vez Pansy
-Un emboscada -gruñó mientras ahora sí tomaba en brazos a su hijo dormido y le depositaba un pequeño beso en la frente- Cuando llegamos fuimos a buscar a los demás a Sortilegios Weasley… al salir ya nos estaban esperando. Había montones de ellos. Los Aurors lograron sacar a Harry y Ron de allí, pero con las chicas nos mantuvimos en campo de batalla. Tuvieron que vérselas con tía Bella -ironizó-, utilizaron algo de la magia que han estado practicando aquí, ellas terminaron agotadas, pero nuestra querida tía se las ha visto peor…. Ha sido alucinante de ver -sonrió de lado con orgullo. A Pansy le corrió un escalofrío al ver por primera vez aquél gesto tan similar al de su amigo en la mujer.
-Ella… ¿ella está muerta? -preguntó Draco con sorpresa.
-Me gustaría asegurártelo, primo… pero lo cierto es que esa bruja es difícil de roer, y se la llevaron antes que pudiéramos confirmarlo. Al menos estaba inconsciente... hecha una piltrafa. -bromeó.
Luego de eso se estableció un silencio que ninguno fue capaz de romper porque ninguno se estaba percatando de ello, todos se habían aislado dentro de sus propias burbujas.
Draco no podía dejar de estar preocupado por Hermione, esa mujer parecía ir corriendo hacia los lugares que gritaban peligro mortal. Luego de lo sucedido en Hogwarts, cualquier persona coherente habría corrido al lado opuesto de donde Bellatrix se situara, pero esa no era Granger… la pequeña bruja hasta podría habérselo tomado como una revancha.
Instintivamente buscó volver a aferrarse al niño, cómo tantas veces lo había hecho esa noche, pero ya no lo cargaba. El pensamiento de lo que inconsciente había intentado lo perturbó en sobremanera. La voz de Nymphadora llamándolo ayudó a que no siguiera dándole vueltas al asunto.
-Draco, hay algo más que deberías saber... -anunció no sólo tomando su atención, sino hasta preocupándolo.- Tu padre estaba allí.
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Cuando Hermione volvió a abrir los ojos, pudo darse cuenta que no estaban ni en el Callejón Diagon ni en Grimmauld Place.
De hecho no estaban ni en La Madriguera, y aunque el lugar fuera impolutamente blanco, tampoco era San Mungo.
-¿Hermione? -definitivamente esa era la voz de Molly Weasley- ¡Querida, que bueno que despiertas! -celebró- iré a llamar a la medimaga…
No pudo procesar mucho para cuando la mujer llegó acompañada por la sanadora. Ésta era una mujer mayor, quizás de la edad de McGonagall, que sin decir ni una palabra, pero con una parsimonia y cuidado excesivo, la revisó completamente.
-Está todo perfectamente -anunció- Seguirá agotada debido a la cantidad de magia que utilizó, pero no tiene ningún otro malestar.
-¿Ella también…? -le llegó la voz de Ginny desde algún lugar de la habitación. El cansancio apenas le permitía separar los párpados.
-Si querida… -contestó la mujer- Las tres lo tienen.
La frase pareció ponerla en alerta.
-¿Qué tenemos? ¿Dónde estamos? ¿Qué sucedió? -inquirió sin espacio entre una pregunta y otra.
Molly se puso tensa, pero la medimaga asintió suavemente. Se acercó nuevamente a ella y con la misma paciencia le levantó completamente la blusa y la ayudó a incorporarse un poco.
-Ha aparecido en las tres, en el mismo lugar, todavía está rojizo, lo que demuestra que es reciente. -Hermione se encorvó un poco para ver mejor. Allí, debajo de sus pechos, en color negro aunque con un deje rojizo como acababan de decirle, había tatuados en su piel tres especie de óvalos unidos entre si y a su vez unificados por un círculo. Lo reconoció de inmediato: una triqueta. -Respondiendo a tus otras preguntas, luego que se despejara el Callejón han sido trasladadas aquí para una revisión, es una base de sanidad para los miembros de La Orden, ya que San Mugo no es seguro, como comprenderás… -Como pudo, Hermione asintió.
-¿Por qué tenemos esto? -preguntó señalando su recién adquirido tatuaje. Hasta el momento no se había dado cuenta que aquella zona le ardía particularmente.
-Aún no lo sabemos -habló Molly- Es muy reciente todo y no hemos hecho tiempo de investigar. Por el momento parece ser una simple marca inofensiva…
-La triqueta es un símbolo de Magia Celta, muy antigua. Los druidas los utilizaban para sanación y protección. -Lupin entró en la habitación- Es el símbolo de la femineidad, de la vida, la muerte y la reencarnación, pero también, y creo que es lo que nos dará la mayor cantidad de respuestas, plasma los tres niveles de la filosofía druida: Lo físico -miró a Ginny-, lo espiritual -señaló a Luna, a quién recién ahora veía, aún dormida en un camastro al lado de la pelirroja- y lo mental. -volvió a mirarla. -Lo que nos serviría, es saber a qué demonios han estado jugando… -El tono de reproche de su antiguo profesor la hizo enrojecer.
-Disculpe profesor -Oh, no, la impetuosa Ginny- pero no creo que hayamos estado jugando a nada. Al contrario, creo que gracias a lo que hemos hecho hemos salido con vida de allí.
-No es lo que he querido decir…
-Pero es lo que ha dicho. -Menudo carácter tenía. Su tono no daba lugar a réplica. Remus suspiró.
-¿Van a decirme que fue lo que hicieron?
-Pusimos en práctica lo enseñado por el Profesor Snape -intervino Hermione, con su mejor tono de marisabidilla- Abrimos nuestros canales y Luna canalizó nuestra magia, el resto sucedió naturalmente… o lo más natural que se puede esperar -se corrigió. Remus y la sanadora intercambiaron una mirada cargada de significado. Evidentemente Molly no tenía mucha idea de lo que sucedía.
-Lo que han hecho es magia muy poderosa, y por ende, peligrosa… estoy haciéndome una idea de lo que puede haber pasado, pero no es momento de lanzar falsas conjeturas ni de preocuparnos por ello -sentenció- Es momento de que descansen y recuperen fuerzas…
-¿Cuándo podremos ir a casa? -preguntó, le urgía salir de allí. Le parecía casi imposible el lograr descansar en aquél lugar, mal que mal, Grimmauld Place le brindaba la seguridad y calidez de un hogar.
-Sólo pasarán el resto de la noche aquí, sabemos que estarán más cómodas allí con sus cosas.
-¿Y Harry y Ron? -preguntó Ginny. Hermione se sintió un poco culpable y egoísta por pensar antes en irse que en el estado de sus amigos.
-¡Aquí estamos! -anunció Harry entrando a la habitación -Bastante cabreados por que nos hayan sacado así de allí y las hayamos dejado solas…
-No estábamos solas -le sonrió Hermione, intentando despreocuparlo- Era lo mejor Harry, no tenía sentido exponerte así al peligro. -Harry hizo una mueca, más lo dejó estar.
-¡Hermione! -Ron avanzó hasta ella abrazándola.
-¡Hey! Tu hermana también está aquí -protestó Ginny, pero Ron siguió ignorándola.
-Me he preocupado mucho por ti… -le dijo. Hermione le sonrió con incomodidad. Incomodidad que se acrecentó cuando el pelirrojo decidió que era buena idea acortar la distancia y besarla en los labios.
Hermione se removió sutilmente haciendo que se separara de ella, pudo notar el sonrojo y la pena pintada en la cara de Ron, más para ella las cosas estaban más claras que nunca.
Porque en ese momento supo que no sólo ese no era el lugar donde quería estar, sino que esa tampoco era la persona a la que necesitaba.
n/a: Hola! Juro que hice todo lo posible por actualizar el viernes pasado, peroestuve trabada con una escena y no hubo forma de darle forma hasta hace unos días y fue eso lo que me atrasó! :(
Estoy más que feliz y agradecida por todos los comentarios HERMOSOS que me dejaron el capitulo anterior. Me alegró saber que comprendían la situación, pero pronto me hicieron olvidar de ello con todas sus palabras hermosas... ¡ustedes sí que saben dar ánimo!, ahora espero que no desaparezcan y sigan dándome sus opiniones sobre el transcurrir de la historia. Agradezco tb a los Guest, que no pude responder sus rr por obvias razones Oron Black, Beln (Felíz Cumpleaños! jaja gracias por tan hermosas palabras!), Malaka black, Calatea23 (Me alegro haberte hecho cambiar de opinión sobre la historia! jaja).
Yo por mi parte, juro solemnemente, que no voy a abandonar el fic por nada del mundo... quienes hayan leído mis anteriores historias saben que por mucho que cueste y quizás tarde en actualizar, las historias las finalizo como corresponde... antes que escritora también soy lectora y sé de lo horrible que es que dejen las cosas a medias.
Por si se lo preguntaban, debemos estar por la mitad o poco más de la historia. Obviamente esto puede variar seún las ideas aparezcan y se acomoden en mi cabeza.
Hemos llegado a la primer batalla y con ella algunos nuevos e importantes acontecimientos, por supuesto que sabremos más en el siguiente capítulo. Para quien le interese, voy a subir ahorita mismo en el grupo de facebook ( FansIlwenMalfoy) un dibujo hecho por mi (tengan piedad jaja) del "tatuaje" que apareció en las chicas, así como una carpeta con las fotos de todos los personajes, así pueden saber cómo me los imagino yo en mi cabeza a la hora de escribir sobre ellos!
Me veo en la obligación de aclarar que la significación del símbolo de la triqueta es completamente real. Aunque, cómo dejo entrever en el capítulo, tomaré más la parte de su filosofía espiritual/físico/mental por sobre lo curativo y demás...
Como siempre, espero que hayan disfrutado de la lectura... ya no tengo que decirles cómo hacérmelo saber, verdad? :P
Pansy está muy orgullosa de ustedes con sus reacciones por Astoria jajaja
Les mando un beso grande, y nos vemos en el próximo capitulo, a más tardar dentro de dos viernes!
Gracias por leer.
Ilwen (05/02/2016)
