Recomendación Musical: "Home" - Gabrielle Aplin
C16 – En casa
Fue una noche de mierda para todo el mundo.
En Grimmauld Place nadie había pegado un ojo, salvo las únicas dos personas que estaban al margen, completamente ignorantes de lo que sucedía.
Los cuatro amigos se habían mantenido en vilo en la cocina. A pesar que Tonks les repitió antes de irse que hasta mañana no tendrían noticias de los demás, ellos sabían que ir a su cuarto sería en vano. Por lo que optaron por unirse, como solían hacer en los malos momentos, y pasar el mal trago entre todos.
Realmente no tenían idea cual malo podía ser dejar a Malfoy confiscado dentro de su habitación con la crisis de nervios y ansiedad que atravesaba… y tampoco estaban dispuestos a averiguarlo.
Permanecieron en la sala de estar. Cogieron la botella de Whiskey de fuego que rondaba por la casa y dieron cuenta de ella mientras escuchaban The Beatles, a pedido de Blaise.
La preocupación del moreno era apenas un poco menor a la de Draco lo que llamó la atención particularmente de Pansy, quién en un minuto a solas aprovechó para preguntárselo.
–¿Por qué tan consternado por la ausencia de Granger? No son tan amigos… -Blaise la miró primero con sorpresa, pero su semblante se volvió duramente serio en un instante.
–Pero sí lo es Draco… si ella no vuelve, Draco no se recuperará… nunca, -puntualizó, y sin dar más explicaciones volvió a la sala haciendo bromas sobre Potter echándolos al volver por haberse terminado todo el alcohol de la casa.
Pansy había sacudido la cabeza y salido tras él. Blaise era así. Parecía el más despreocupado e inmaduro de todos. Pero lo cierto es que era quién mantenía siempre un ojo encima de cada uno, preocupándose por su bienestar, sintiendo que esa era su responsabilidad, el aligerar el habiente, el hacerlos olvidar aunque sea por un momento los calvarios que tenían que vivir.
Por cuestiones de la vida, Draco era quién se había vuelto más cercano a ella, pero no tenía ni un ápice de dudas que Blaise era el mejor amigo que alguien pudiese tener.
Fueron pocas las palabras que se dijeron esa noche. Sobraron las miradas y las muestras corporales de afecto. Draco se sintió lleno de dicha por los amigos que tenía cuando Theo se sentó a su lado, con una mano sobre su hombro y otra acercándole el vaso.
Todos le agradecieron y le sonrieron por primera vez en horas a Pansy cuando trajo el desayuno.
Después, el silencio volvió a reinar… maldita espera.
–Al menos cuando estaba Teddy manteníamos la cabeza ocupada… -pensó Blaise en voz alta.
–Se llama Edward -le corrigió Draco. Era su mejor manera de admitir que su amigo llevaba la razón.
— — — — — — — — — —
En la pequeña salita improvisada como hospital las cosas fueron distintas pero sólo gracias a la Poción de sueño.
A pesar de las protestas, la sanadora no había dado el brazo a torcer. Era necesaria para sus completas recuperaciones, así que la poción había estado recorriendo sus sistemas antes que pudieran reconocerlo.
La única que había logrado escapar había sido Luna, y no por otro motivo que no fuera el no haber despertado nunca en un principio. A pesar de esto, todos se mostraban muy positivos en su diagnóstico, reafirmando que sólo era agotamiento y que respondería por ella misma cuando su cuerpo estuviera listo. Mientras tanto seguían proporcionándole pociones energizantes y re-abastecedoras.
El sueño, a pesar de ser infundido, no fue relajante para nadie.
Hermione no dejaba de sacudirse y Ginny de gritar el nombre de su hermano George. La mañana las encontró quizás hasta más agotadas de lo que estaban cuando se durmieron, aunque claramente ninguna lo dijo en voz alta, eran compartidas las ganas de irse de allí inminentemente.
Ron y Harry vigilaban sus camastros y las recibieron con una sonrisa cuando abrieron los ojos. Por distintos motivos, ambas sintieron un nudo en la boca del estómago.
–¿Cómo amaneciste? -le preguntó Ron directamente a la castaña.
–¿Sabes, Ronald? -le habló Ginny con fingida decepción. –Al menos podrías fingir que te intereso... soy tu única hermana después de todo. -El aludido enrojeció a un tono similar al de su cabello más no dijo nada.
–¿Entonces? -fue Harry el que tomó la palabra. –¿Cómo se sienten?
–Mejor -le sonrió Hermione, mintiéndole descaradamente. –No veo la hora de volver a casa.
–Ni que lo digas -apoyó su amiga. Harry les sonrió.
–Eso es bueno, porque luego que terminen de desayunar y tomen sus pociones, volveremos a casa… -los ojos de Hermione se iluminaron.
–¿Enserio? -chilló Ginny. –¡Gracias, Merlín! -todos rieron ante su efusividad.
–¿Qué sucederá con Luna? -preguntó Hermione, percatándose de que su pequeña amiga aún no despertaba.
– Irá con ustedes -les sonrió la medimaga. –Buenos días… Si se comprometen a administrarle sus pociones, claro…
–¡Por supuesto! -Las dos chicas contestaron al mismo tiempo.
–Como les vengo diciendo, la señorita despertará de un momento a otro. No veo la necesidad de tenerla aquí dado que no hay otra cosa que pueda hacer por ella. Pienso que el estar rodeada de sus amigos, en un ambiente conocido, será mucho mejor para ella… -todos asintieron. –Pero antes, si quieren ser liberados, deberán tomarse todo su desayuno y pociones… y déjenme decirles que Molly no ha escatimado en comida -bromeó.
Pero a nadie le importó, comerían todo lo que tendrían que comer, pero volverían a casa.
— — — — — — — — — —
Cuando para las diez de la mañana no habían tenido ninguna noticia, Draco estaba que caminaba por las paredes.
Ninguno de sus amigos sabía que decirle, ya se habían quedado sin argumentos para tranquilizarlo hacía rato y, para ser sinceros, ellos también comenzaban a preocuparse.
–Draco, cariño… -se le aceró Pansy. Él estaba sentado con la cabeza entre las piernas y las manos cruzadas tras su nuca. –¿Por qué no vas a darte un baño caliente a ver si te relajas un poco?
–¿Tú crees que un baño me relajará? -replicó irónico. Pansy ignoró su tono y se encogió de hombros.
–No pierdes nada intentándolo. Vamos, ve…
–¿Y si ella viene?
-Seguirá aquí cuando salgas -le sonrió acariciándole el cabello. –Sé un niño bueno… no querrás que Hermione te vea en estas pintas, ¿verdad? -lo provocó ganándose un gruñido de su parte.
–Está bien -aceptó. –Pero si sucede algo me irás a buscar… total, no verás nada que no hayas visto antes -le guiñó el ojo. Pansy se puso colorada hasta la raíz de inmediato, un fenómeno que ocurre contadas veces.
–¡Sabes que fue un accidente! -chilló al menos una octava más arriba de su tono normal. Draco rió comenzando a incorporarse…
–Oh, no lo sé… a los hechos me remito.
–¡Draco! -volvió a gritar.
Pero Draco ya la ignoraba, subiendo las escaleras mientras reía.
— — — — — — — — — —
Todos se pusieron de pie, y Pansy corrió arrojándose sobre Hermione apenas pisaron la mansión.
–¡Gracias a Merlín que estás bien!.. ¿cómo te sientes?
–Bien, sólo un poco cansada -le sonrió
Todos miraban la escena desde afuera, como simples espectadores, como si no se animaran a interrumpir su pequeño momento. Pero duró sólo hasta que Theo miró más atrás de ellas.
–¡Luna! -gritó acercándose a ella. Sus dos amigos empalidecieron al notar a la pequeña rubia a la que traían levitando. –¿Qué le sucede?
–Theo… -fue Ginny la que se acercó a él y le colocó una mano en el hombro. –Ella está bien -aseguró. –Sólo es agotamiento, utilizó más magia que todos… -Theo asintió comprendiendo, pero de golpe sus ojos se oscurecieron y miró fijamente a la pelirroja.
–¿En qué diablos estaban pensando? -siseó, y para todos fue el tono más amenazador que escucharon en el castaño –¿EN QUÉ DIABLOS ESTABAN PENSANDO? -gritó. Blaise se acercó rápidamente a su amigo y lo sujetó por los hombros. Su respiración era agitada y sus fijos seguían fieros clavados en Ginny.
–Teníamos que hacerlo -respondió con toda la seguridad y firmeza que pudo.
–Theodore -interrumpió Lupin antes que el aludido tuviera otro arrebato. –Voy a arrepentirme toda mi vida de decir esto, lo sé, pero… verdaderamente si no fuera por ellas no habrían salido todos con vida de allí. -aquello cayó como un balde de agua fría al cual lo prosiguió un profundo y prolongado silencio.
–Yo me haré cargo… -volvió a hablar Theo de pronto, aunque bastante más tranquilo. Nadie entendió bien a a qué se refería hasta que le quitó el encantamiento a Luna y la sostuvo entre sus brazos.
Sin darle una segunda mirada a nadie y sin darle lugar a nadie de hablar, subió las escaleras con ella a cuestas.
–¿Qué carajos acaba de suceder? -preguntó Ron bastante atónito. Nadie fue capaz de responderle.
–¿Dónde está Draco? -esta vez fue la pregunta de Ginny quién rompió el silencio. Podía ver a su amiga bastante inquieta en su lugar y no le fue para nada difícil adivinar el por qué, así que decidió hacerle ese pequeño e inocente favor.
– Se está dando una ducha. Fue una larga noche para él. -respondió Pansy mecánicamente.
–¿Teddy le trajo problemas? Le dije a Dora que quizás no era buena idea… -intervino Remus.
–No, no -se apresuró a aclarar Pansy. –Al contrario, el niño lo mantuvo cuerdo mientras estuvo aquí, el problema fue después… fue una larga espera. -Y nuevamente se hizo el silencio, como un manto había caído el recordatorio, para muchos aún inverosímil, de los sentimientos de aquél muchacho.
–Yo… -habló Hermione, casi en un susurro. –Lo siento, pero estoy muy cansada y me gustaría ir a mi habitación.
–¿Te acompaño? -se ofreció Ron rápidamente.
–No, gracias, Ron -le sonrió quedamente. –Prefiero estar sola.
Ella tampoco esperó respuesta cuando se encaminó hacia las escaleras. Se obligó a avanzar a paso lento mientras subía, debía mantener las apariencias un poco más. Más apenas dobló en el primer rellano, donde quedaba perdida a los ojos de los demás, comenzó a avanzar casi corriendo, subiendo los peldaños de dos en dos.
Ni siquiera paró un segundo frente a la puerta de Draco, con el mismo ímpetu se adentró a ella.
Draco había escuchado de su llegada mientras aún estaba dentro de la ducha, por lo que se apresuró en salir y alistarse. Cuando Hermione abrió su puerta estaba sólo vestido con unos pantalones y estaba secándose el cabello con una toalla.
Ni siquiera pudo reaccionar cuando ella ya estaba abalanzándose sobre él y pegando sus labios con fuerza.
De todos modos, no tardó mucho más en corresponder.
No era un beso suave y delicado como se hubiera imaginado. Sus bocas batallaban con fuerza, sus lenguas se enredaban con dureza. Era la misma necesidad hecha beso.
Draco la levantó con facilidad, haciendo que Hermione enredara sus piernas en su cintura y la recargó en la pared más cercana. Si tocar el cielo tuviera un sabor…
Quería hacer a un lado cualquier tipo de pensamientos en ese momento y dedicarse a disfrutar del momento, pero el golpe de emociones era tal que le era verdaderamente complicado. No podía dejar de pensar en que con temor de pecar de cursi, creía que en ese momento podía ser capaz de explotar por la dicha que lo llenaba.
Nunca en sus largos años de amar en las sombras, había creído un escenario siquiera similar. Sí se había preguntado a qué sabrían sus labios, cuan de bien se comunicarían sus bocas, sí lo había deseado e imaginado de mil formas distintas… pero de ahí a creerlo posible había un abismo de inverosimilitud.
Y allí estaba.
Y era jodidamente mejor que en cualquiera de sus sueños.
Lentamente el beso desaforado fue disminuyendo su casi brutal necesidad, convirtiéndose en algo tan suave y dulce que Draco se sintió temblar. Con la misma lentitud fue volviendo a dejar a Hermione sobre sus propios pies, pero sin soltar el agarre de su cintura.
Ella lo sostenía con una mano por el cuello mientras la otra revolvía y tironeaba sus platinados cabellos.
Era la mismísima gloria.
Separaron sus labios sólo cuando Draco sintió las lágrimas de Hermione recorrer su rostro y humedecer el propio. Sus labios se dedicaron entonces a recolectarlas una a una, hasta que ella se lo impidió abrazándolo con fuerza y enterrando la cabeza en su cuello.
–¿Qué sucede? -preguntó preocupado, lo cual se intensificó al escucharla hipar. –¿Ya… ya te estás arrepintiendo de esto? -No fue capaz de disimular ni un poco el terror en su voz. Ella simplemente negó efusivamente con la cabeza, y si4bien eso le dio un respiro, no lo tranquilizó completamente. –¿Entonces por qué lloras?
–Demasiadas emociones en un día -intentó sonreírle separándose de él.
–¿Por qué me besaste? -preguntó ahora con confusión. Ella soltó una pequeña risa, no dejaba de infundirle ternura su inseguridad.
–Cuando estaba allí... -comenzó a explicar con la voz aún tomada por el llanto. –no podía dejar de pensar en ti… en las veces que hemos compartido campo de batalla y yo sin saberlo salía con vida gracias a ti. Tenía miedo…
–No deberías haberte preocupado por ello, tú eres Hermione Granger por encima de todo… -ella le puso un dedo sobre sus labios en un pedido silencioso por que la dejara terminar.
–Pero sobre todo, cuando terminó todo… -se tomó un segundo para tomar aire y serenarse. –Yo… en lo único que podía pensar era en que realmente necesitaba -acentuó la palabra. –regresar a ti. -le acarició el rostro. –Tómalo como una especie de revelación o lo que quieras, pero… no había otra cosa que quisiera, lo sentía aquí -le llevó una de sus manos a su propio pecho. –Eras tú, Draco… solamente tú.
Y entonces él la besó.
Fue sólo un choque fuerte entre sus bocas, pero Hermione fue capaz de reconocer tantas cosas en ese beso que le recorrió un escalofrío por la espina dorsal. Todo se sentía tan cómodo, tan correcto, tan "como en casa" que asustaba.
Sin que se lo esperara, Draco pasó un brazo por detrás de sus rodillas y con el otro en su espalda la alzó. Ella se asió a él con fuerza por el susto, pero prontamente se relajó cuando él se sentó en la cama, y con ella en la misma posición, la abrazó con fuerza.
–He pasado un infierno aquí -reconoció contra su cuello.
–Lo siento… -él negó con la cabeza.
–No es tu culpa, no hay nada que pudieras hacer… por suerte ya estás aquí.
–Contigo -sonrió ella. Los ojos de él parecieron brillar.
–Conmigo.
–Draco… -comenzó, pero él la silenció.
–No lo arruines, por favor -le pidió seriamente. –Déjame quedarme con este momento sin el recuerdo de tu arrepentimiento, o algo similar.
–Ya te he dicho que no estoy arrepentida, muy por el contrario -le aseguró mirándole a los ojos, aunque técnicamente a él no le representara una diferencia, sentía que se lo debía. –Sólo creía que debíamos hablarlo… pero tienes razón, podemos hacerlo luego. -Draco asintió solemnemente y le besó la coronilla.
–Tonks mencionó algo sobre ustedes tres usando su magia hasta los límites -habló luego de un rato. –¿Quieres contarme sobre ello? -Hermione se incorporó un poco para poder expresarse más cómodamente.
–¡Todavía ni yo puedo explicar lo que sucedió! -explicó con emoción. –Estábamos luchando contra tu tía… Ella nos encontró, fue inevitable -se apresuró a aclarar adivinando sus intenciones por interrumpirla. –Estábamos complicadas, no podíamos hacer más que mantenerla a raya y no saldríamos de esa si no actuábamos rápido, así que decidí arriesgarme… Recordé las clases con Snape, y pensé en que si Luna nos lograba canalizar, podríamos tener una chance, aunque sea por tomarla de sorpresa.
–Pero tú ni siquiera fuiste capaz de realizar ese ejercicio -reprochó.
–Oh, créeme que lo tuve presente -rió nerviosa. –Pero realmente no teníamos alternativa… Así que hice al lado todas mis inseguridades y gracias a Merlín lo logramos… no sabemos que sucedió con Bellatrix, pero al menos logramos dejarla fuera de combate y al suceder todos los mortífagos se retiraron del lugar.
–Extraño... -comentó pensativo, Hermione le dio la razón asintiendo.
–Lo mismo pensamos… pero esperamos que Snape pueda reportarse con alguna noticia. -suspiró. –Aquello nos agotó, sobre todo a Luna que todavía no ha vuelto en sí, y nos ha dejado una marca… -su voz fue perdiendo volumen lentamente.
–¿Qué clase de marca? -siseó Draco.
–Nada de qué preocuparse, la verdad… -intentó sonar despreocupada.
–Hermione…
–Es… -comenzó. Pero en vez de seguir hablando se levantó su camiseta y llevó allí una de las manos de Draco, haciendo que delineara su reciente marca. –Es una triqueta. La sanadora cree que pronto ya no estará en relieve como ahora, igual que se ve un poco colorada.
–Qué demo…
–Draco. No es nada malo. -aseguró con verdadera seriedad. –Todavía no hemos podido investigarlo bien, pero, la triqueta es un símbolo celta, utilizado por los druidas.
–Lo sé. Es el símbolo de la femineidad.
–Exacto. Además, es la unión de lo emocional, lo físico y lo mental… y ahí creemos que entramos nosotras.
–Tiene lógica.
–¡Claro que la tiene!
–Pero aún así deben tener cuidado… es magia muy poderosa y antigua la que han llegado a convocar. No soy un ducho en el tema, por lo que espero que mi padrino pueda darnos respuestas o al menos mayor información. -suspiró –Y sin dudas no creo que sea una buena idea que sea una información que se divulgue.
–¿A qué te refieres?
–A qué cuanta menos gente lo sepa, mejor. -resolvió. –No sólo por seguir contando con el factor sorpresa si llega a volver a ser necesario como esta última vez, sino porque como dije, es magia muy poderosa, y es peligroso que otros sepan que ustedes la manejan… van a querer dominarla, o mínimamente romper su triada.
–Cómo si ya no quisieran matarme… -pensó en voz alta.
–Puede que a ti sí, por tu habilidad al escoger amistades -bromeó. –Pero déjame asegurarte que ni Lovegood ni la pequeña Weasley son objetivos principales. Y te repito, primero intentaran dominarlas… hay cosas que pueden ser peores que la muerte, Granger. -Hermione suspiró, pero le dio la razón. Siempre las cosas tenían que tener su lado que lo complicaba todo.
–Draco… -dijo de repente –Hay algo más…
–Dime -respondió automáticamente, creyendo que era sobre ese mismo tema.
–La visión -la voz le tembló. –comenzó a cumplirse…
— — — — — — — — — —
Luna seguía inconsciente en la oscuridad de su habitación, pero no estaba sola. A su lado, se podía vislumbrar la delgada figura de un alto muchacho, que sostenía su mano con suavidad mientras le hablaba.
–No puedo creer que hayas sido tan insensata de seguir a la Weasley en esta locura –suspiró. Su tono quería ser de enojo, de reproche… pero la preocupación era demasiado notable. –¿En qué estabas pensando? Seguramente en plompis, tronquis o cualquiera de esas idioteces en las que crees –se auto respondió. – Me lo debes por dejarme atrás… despierta, Luna.
— — — — — — — — — —
Si bien había descansado correctamente y las pociones que le había suministrado la sanadora habían surtido efecto, el cansancio emocional era demasiado para ella. Después de hablar un poco más con Draco sobre lo sucedido, él la había tendido sobre la cama y se habían quedado dormidos.
Él antes que ella, porque, después de todo, no había pegado un solo ojo en toda la noche. Antes de caer rendida a Morfeo, no pudo evitar pensar en lo que acababa de suceder. Había intentado, a pedido de él, no darle vueltas al asunto por el momento y simplemente disfrutarlo… pero ahora, en el silencio de la habitación, era verdaderamente imposible ponerle un freno a su cabeza.
Al contrario de lo que él creía, ninguno de esos pensamientos era negativo. Simplemente estaba un poco entre asustada y confundida por la cantidad de emociones que unos simples besos le habían provocado. Le costaba no creer que después de todo, parecía no haber dudas sobre que Draco fuera el indicado, pero todavía tenía aquella vocecita en su interior que le decía que no podía descartar tan fácil a Ron después de todo.
Cada vez le costaba más escucharla, pues, después de lo vivido, compararlo con que nunca, ni en su primer beso con Ron, había sentido algo similar, no era algo que ayudara.
Era extraño, porque con Ron no le había costado reconocer y admitir su amor por él, pero con Draco… sentía por él demasiadas cosas que le costaban identificar y ponerles un nombre. No podía reconocer el enamoramiento, pero ¿y si en realidad había vivido equivocada siempre y el amor era ese conjunto nuevo de sensaciones y no aquello que había sentido con Ron y a lo que le había dado ese título?
Tenía que hablar urgentemente con alguien porque se volvería loca.
Además, quería ser cien por ciento sincera sobre sus sentimientos con Draco. Él se merecía saber si era completamente correspondido tanto como no se merecía creerlo si así no fuera.
Cuando volvió a abrir los ojos y se encontró a Draco mirándola con una ternura infinita, realmente se preguntó si no era en vano hacerse tantas preguntas.
Draco la hacía sentir segura, linda e interesante. La cuidaba y al mismo tiempo le hacía saber que ella podía valerse de sí misma, y ese contrapunto le gustaba. Le gustaba saber que con él podía ser ella misma en cualquiera de sus formas… la muchacha que tiene miedo de las tormentas eléctricas o la mujer capaz de ir a la mismísima guerra con tal de defender a los suyos y sus ideales.
Pero sobre todo, acababa de asimilar, Draco la hacía feliz.
En un arrojo de valentía se giró un poco y le besó suavemente los labios… beso que Draco no tardó mucho en profundizar.
Ese beso mutó en otro, y ese otro en otro más. Y pronto las manos de Draco no pudieron mantenerse quietas y comenzaron a acariciar bajo la blusa de Hermione, vagando por su cintura.
Hermione había bajado una de sus manos al pecho de su acompañante cuando unos golpes en la puerta rompieron bruscamente con su burbuja.
–¡Ups! Lo siento, pero la puerta estaba entreabierta… -dijo Tonks con una sonrisita de orgullo que poco denotaba vergüenza.
–¿Nymphadora? ¿Enserio? -Draco no podía creer lo mala de su suerte.
–La misma que viste y calza. Aunque prefiero que simplemente me llames Tonks.
–Eres la prima más molesta que podría alguien desear -siseó. La mujer soltó una carcajada.
–Yo también te quiero, Drake… ¿Tú cómo estás, Herms? -reparó en la chica, que trataba de esconderse bajo las sábanas.
–Ehm, bien…
–Me alegro -le sonrió, como si nada en ese momento fuera incómodo. –Venía a buscarlos porque en una hora llegará el resto de La Orden…. Tendremos una reunión de las grandes.
–¿No podían esperar hasta mañana? -protestó Draco.
–Dímelo a mi… todos estamos fatigados. Sólo quería quedarme en casa metida en la cama con mi hijo y comiendo helado… pero ¡qué va! Deberes son deberes. Y la situación es demasiado complicada como para dejar pasar otro día. -Draco y Hermione asintieron solemnemente. –De hecho, deberías saber que vendrá mi madre… está ansiosa por conocerte. -Draco gruñó, conocer parientes que su familia había despreciado no era su plan favorito.
–¿Dónde está Edward? -preguntó de repente, robándole una sonrisa.
– Abajo… con su padrino -respondió. –Los dejo con lo suyo, pero no se tarden… -le guiñó un ojo a Hermione, volviendo a hacerla enrojecer, y luego se marchó.
–¿Quién es el padrino del niño? -le preguntó a Hermione pensando en que nunca había reparado en el tema.
–Harry… ¿por qué preguntas?
–¡Me tienes que estar jodiendo!
— — — — — — — — — —
El comedor se sumió en un profundo silencio cuando Hermione y Draco bajaron. No todos, pero una parte interesante de quienes se encontraban allí, se percató con sorpresa de que sus manos estaban entrelazadas.
Ni siquiera ellos mismos parecían ser conscientes de aquél pequeño pero íntimo acto, por lo que Tonks decidió colaborar un poco y con urgencia se dirigió hacia ellos prácticamente tirando el niño encima de Draco.
–¿Preguntabas por él? ¡Aquí lo tienes! -le dijo con una sonrisa.
–Oh, Tonks… ¡ha cambiado el color de su pelito! -exclamó una emocionada Hermione al ver el ahora cabello rubio del pequeño.
–Parece que ha desarrollado un fanatismo por su tío -señaló, viendo como ahora su hijo le golpeaba suavemente con las manitas la cara a Draco mientras reía. –Anoche cuando vine por él ya estaba así, y así ha decidido quedarse -se encogió de hombros.
–Tiene buen gusto -presumió Draco.
–Y creo que no es el único… -agregó sonriéndole directamente a Hermione, quien se sonrojó de inmediato. Draco compuso su sonrisa de lado, orgulloso.
–Voy a saludar al resto -se excusó saliendo de allí. Tonks rió abiertamente.
–Eres malvada, ¿quién lo diría?
–Oh, no soy malvada… sólo me divierto.
–A costa de los remás. -señaló
–¡No seas aguafiestas, Drake! -le palmeó la espalda. –Vamos a sentarnos con el resto…
–No creo que sea buena idea… -comenzó a decir, pero su prima ya estaba tirando de él.
Una vez que Tonks terminó de presentarle a toda aquella gente que él no tenía ningún interés en conocer, saludó generalmente a todos con una inclinación de cabeza y se dirigió al sillón vacío, un poco alejado de todos.
Estaban los Weasley al completo, el marido de su prima, una tal Hestia Jones, Kingsley Shacklebolt, Dedalus Diggle, Amanda Lightwin -quién supo había sido la sanadora que atendió a Hermione-, Oliver Wood, Lee Jordan y hasta la abuela de Longbottom.
Y lo peor fue cuando su prima le advirtió que todavía quedaba gente por llegar… entre ellas su madre, es decir, su tía.
–Así está mejor, Edward -le dijo al pequeño sentado sobre sus rodillas. –Sólo tú y yo.
— — — — — — — — — —
Encontrarse con Ron no era precisamente su plan. Pero como las cosas nunca salen como uno las planea, le tocó tener que improvisar al encontrárselo en la cocina.
–Hola, Ron -le saludó
–Hola -respondió, aunque sonó más como un gruñido que como un saludo.
–¿Está todo bien? -preguntó con cierta precaución.
–Todo lo bien que podría estar. -se volteó oscamente
–Ron… -lo llamó –¿Qué sucede ahora?
–No puedes pretender elegir a Draco Malfoy y que yo esté bien con eso, ¿sabes? No puedes tenerlo todo.
–Yo no elegí a nadie, Ron. No aún…
–Hermione -la detuvo –No me respondiste el beso y acabo de escucharte con él… no te gastes en explicar nada.
–¿Qué escuchaste? -preguntó sorprendida.
–Como se besaban y cuanto le decías que él era tooodo lo que necesitabas. -teatralizó –La próxima vez deberían cerrar bien la puerta, si quieren evitar que sucedan estas cosas, claro.
–Ron, yo…
–Ya has elegido, Hermione. Lo hayas asumido o no.
— — — — — — — — — —
–¿Es tu última palabra? -preguntó Pansy con suavidad –¿Nos dejarás enfrentar a toda esa parda de chiflados fénix por nuestra cuenta? Siempre podemos dejarla con Daphne y Astoria...
–No seas dramática, Pansy -rió Theo –Estarán bien sin mi… además estará Draco para mantenerlos a raya. Es mi última palabra, me quedaré con Luna. Además, sabes que no podemos dejarla con ellas, harían demasiadas preguntas... -Pansy bufó.
–"Estará Draco" -dijo con burla –Gran garantía.
–Deja al príncipe aquí con su Bella Durmiente.
–Blaise, debes dejar de leer cosas muggles -lo reprendió el castaño. Él sólo se encogió de hombros sin importancia.
–Para mi es todo un plan de Luna para no volver a enfrentarnos en los duelos, ya sabes… ya le da vergüenza perder. -Los ojos de Theo brillaron con diversión y se esforzó por esconder una sonrisa.
–Eso es lo que tú quisieras Blaise… ya volverá y les machacará el trasero.
— — — — — — — — — —
–Hola, hermoso -Hermione saludó al pequeño Teddy al sentarse al lado suyo y de Draco.
–Gracias -respondió el mayor
–Le hablaba a niño…
–¿Ah, si?… ¿Has oído eso, Edward? -le habló al niño –Así son las mujeres… Primero te engatuzan, tienen sexo contigo, y luego te dejan por uno más joven… Cuanto antes lo aprendas mejor, chico.
–Nosotros no tuvimos sexo -replicó divertida.
–Aún… -le guiñó el ojo –Ya me has besado… tengo tiempo hasta que el pequeño cumpla la mayoría de edad y ya no corras riesgos de ir a prisión.
–Me gusta que cuentes con mi inteligencia.
–Sobre todo sé cuan calculadora puedes llegar a ser, Granger -le sonrió de lado haciéndola reír. Hermione se tuvo que recordar a sí misma que estaban rodeados de gente y no podía besarlo allí mismo.
–Draco… -los interrumpió Tonks tomando a su hijo en brazos. –Mi madre está en el recibidor…
–¿Y?
–¡Vamos, hombre! Quiere verte… -insistió, Draco se puso repentinamente blanco.
–Vamos, estaré allí contigo -le dijo Hermione por lo bajo, tomándole de la mano. El asintió, un poco (muy poco) más tranquilo.
Se dejó arrastrar hasta allí y su palidez aumentó al saberse finalmente frente a la mujer.
Ella lo miraba desde su lugar sin saber muy bien que hacer. Y no es que él pudiera juzgarla mucho, pues estaba de la misma manera parado al otro extremo.
–Hola, Drómeda -la saludó Hermione cordialmente intentando tirar de él para acercarse a ella.
–Hermione… ¿cómo has estado, querida? -los ojos de la mujer brillaron mientras sostenía el rostro de la muchacha a la que le sonreía con cariño.
–Muy bien, gracias -respondió ella. Y fueron las últimas palabras que se dijeron. En ese momento la mujer miraba directamente a su sobrino con un sentimiento indescriptible, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Draco no era capaz de moverse, ni siquiera quería respirar demasiado fuerte, pero entonces la mujer se abalanzó sobre él abrazándolo y descolocándolo por completo.
Torpemente puso sus propios brazos en la espalda de la mujer, en un tonto intento de reconfortarla mientras ella lloraba a lágrima viva. Su manera de llorar le recordó a la de su madre, le fue prácticamente imposible contener el impulso de abrazarla con más fuerza.
Fuera de la escena, Tonks lloraba abrazada a su hijo y Hermione sonreía conmovida, conteniendo también las lágrimas.
–Nunca creí que llegaría este momento -admitió Andrómeda una vez se separaron. –Eres tan parecido a tu madre, cariño… ¿No crees, Dora?
–Si, Má -respondió ella tratando de que su voz sonara tan despreocupada como siempre. –Ya se lo he dicho, es todo un Black.
–Así es… -estuvo de acuerdo. –¡Tengo tantas cosas por preguntarte! ¡Hay tanto que quiero saber de ti!
–Bueno, Madre, dale un respiro al chico porque lo asustarás -bromeó su hija, la mujer rió.
–Tienes razón. No debe ser fácil todo esto para ti… -suspiró. –¿Te parece si mientras tanto vamos juntos a reunirnos con el resto?
–Claro… -aceptó no muy seguro. Hermione volvió a tomar su mano, tranquilizándolo. Acto que no pasó desapercibido para Andrómeda, quien miró con una sonrisa a su hija mientras ésta le guiñaba un ojo.
— — — — — — — — — —
Hacía un rato que se habían sentado todos alrededor de la gran mesa del comedor, donde se llevaría a cabo la reunión y luego todos cenarían lo que fuera que la madre de los Weasley había preparado.
Prácticamente le había prohibido a Hermione que se separara de él, más ella no había puesto pegas tampoco, aunque tuviese que soportar las miradas juzgadoras de los presentes, sobre todo de Harry y Ron, y las bromas de Ginny.
Al otro lado de Draco acomodó a sus dos amigos, quienes se divertían a costa suya y su interacción con su emocionada tía, que había logrado sentarse frente suyo, al lado de su hija.
Acababa de llegar McGonagall acompañada de un par de profesores de Hogwarts, Hagrid y la loca de Trelawney… pensaba que quizás La Orden debería de ponerse un poco más estricta a la hora de incorporar miembros. Pero su mayor sorpresa fue encontrarse con la presencia de Aberforth Dumbledore, el hermano de su fallecido director.
El llanto del pequeño Teddy lo sacó de sus pensamientos, escuchaba a su prima intentando calmarlo, pero sin efecto.
–¡Tiene hambre! -exclamó rápidamente. El silencio a su alrededor le hizo pensar que quizás lo hizo demasiado fuerte y apresurado. –Es que… anoche, cuando lloraba y no lo podíamos calmar… resultó ser eso -explicó por lo bajo. -Hermione no pudo evitar sonreírle con ternura. Escuchó como las dos mujeres se reían.
–Has hecho un buen trabajo, primo -lo felicitó Tonks. –Pero si pudieras ver a tu sobrino, entenderías que su problema radica en que quiere jugar contigo y estás al otro lado de la mesa.
–Oh. -dijo sin saber muy bien que responder.
–¿Oh? ¿eso es todo? ¡Ven aquí y tómalo para que deje de llorar! -pero a pesar del apremio, Draco no fue capaz de responder y fue Hermione quien tomó al niño para alcanzárselo. Teddy dejó de llorar al instante.
–Se te da bien -le sonrió Hermione.
– Si tú lo dices…
–Hey, Harry… -gritó George. –Parece que te han quitado protagonismo -bromeó. Harry no hizo comentario alguno.
–Bueno, ¿les parece que comencemos con la reunión? -intervino McGonagall.
–¿No crees adecuado esperar a Severus? -habló Lupin. –Después de todo él fue quien convocó a reunión…
–Lleva bastante demorado, y algunos de nosotros debemos volver rápidamente a nuestras funciones -respondió con severidad. –No dudo que luego podrán ponerlo al corriente sobre lo hablado.
Pero justo en esos momentos unos golpes urgentes en la puerta no la dejaron continuar.
–Después de todo parece que no será necesario… -bromeó George.
Pero no hubo lugar para las risas. Luego de que Remus comprobara su identidad y lo dejara pasar, el lugar se sumió en un profundo silencio, únicamente roto por quienes se acercaban a él a auxiliarlo.
Snape llevaba toda la túnica roída, toda la piel que podía vislumbrarse tenía marcas de sangre y lastimaduras, y a penas era capaz de mantenerse en pie por su propia cuenta.
Pero antes de caer inconsciente, buscó a Hermione con la mirada y clavando sus ojos en ella habló:
–Bellatrix… Bellatrix está muerta.
N/A: ¿A qué pasaron un par de cosas, no? jajaja
Bueno, creo que a pesar simple, hemos avanzado bastante en la trama con este capítulo... y no hablo sólo del esperado beso entre esos dos! jajaja
Estoy muy contenta porque esta semana me he enterado que fui nominada a los "Amortentia Awards", en las categorías de Mejor Romance, y Mejor Drama! Agradezco mucho a quienes hayan sugerido la nominación, de verdad! Y yo que ni siquiera sabía de la existencia de esos premios jajaja. Desde el lunes se podrá votar... más info van a encontrar buscando los premios en facebook :)
A falta de capítulo, estuve subiendo un par de OS, así que a quienes no los hayan leído aún, están invitados a pasar por mi perfil y hacerlo!
Ya saben como hacer para hacerme llegar cualquier tipo de opinión... REVIEWS! jajaja
Espero que el capítulo les haya gustado!
Nos leemos en el próximo.
Un beso enorme.
Ilwen (19/02/2016)
