Recomendación musical: "Destiny" - Lenny Kravitz


C17 – Recuento de daños

Snape no duró mucho tiempo inconsciente. Inmediatamente tras su desvanecimiento, Amanda se acercó a él con un pequeño frasco que le dio a oler, haciéndolo volver en sí.

Sin embargo, su estado no era bueno en lo más mínimo. A penas le dio la voz para pedir que fuera Pansy quien se ocupara de su curación, a pesar de la sugerencia y cuasi protesta del resto de los adultos que señalaban que para algo tenían una verdadera sanadora.

George y Bill se ocuparon de acomodarlo en el sillón y tras una respiración profunda, el semblante de la muchacha se endureció y se enfrentó a las heridas de su profesor. Él mismo había sido quién la había instruido en la mayor parte de sus conocimientos curativos, y supuso que a eso se debía la confianza que estaba depositando en ella.

Con la mayor autoridad que fue capaz de demostrar pidió que por favor se alejaran un poco, ya que todos se habían apostado al rededor del sillón sin darle respiro.

Abrió la túnica de su profesor encontrando gran cantidad de cortes y hasta quemaduras. Pansy suspiró, al menos no era visible ninguna mordedura.

-Blaise, ¿puedes ir por favor a los calabozos donde Draco montó su laboratorio y buscar todas las pociones sanadoras que encuentres?

-Ni siquiera hemos testeado esas pociones… -intervino Draco.

-No tenemos otra cosa. Pero confío en tu trabajo -le trató de sonreír ella.

-Draco, nunca has hecho mal una poción, conoces las pociones sanadoras de memoria, si algo hubiese salido mal te habrías dado cuenta -susurró su padrino con sumo esfuerzo, manteniendo los ojos cerrados.

Tras apenas unos momentos Blaise volvió con lo que se le había pedido, y Pansy se puso manos a la obra.

Había heridas que verdaderamente tenían un aspecto terrible, pero la morena no podía decir que nunca antes hubiera tratado algo así. Todavía le venían a la mente los torsos destrozados de Draco y Theo...

Le suministró a Snape una poción para que descansara mientras trabajaba. Iba a ser más cómodo para ambos y cuando él ya estuviese curado ya estaría bastante repuesto.

La curación total de las heridas le llevó más de una hora.

Al darse cuenta que había terminado su labor, su cuerpo comenzó a temblar sin control, sin que ella tuviera siquiera noción. Draco la abrazó he inmediatamente se fue serenando.

-Lo has hecho muy bien, Pansy -le dijo Harry dulcemente, sorprendiéndola.

-¿Verdad que sí? -alentó ahora Hermione.

-Claro que sí, querida -estuvo de acuerdo Molly.

-Será muy útil, señorita Parkinson -le habló ahora McGonagall- Sus conocimientos en los tiempos que corren son por demás valiosos.

-Agradecería si algún día tomamos el té e intercambiamos algunos conocimientos… has tratado algunas maldiciones que yo en mi vida… -le sonrió la sanadora.

Pansy estaba tan abrumada que ni siquiera podía inflar su ego con los halagos. Simplemente se limitó a asentir a cada uno de ellos, y esbozar una mueca que pretendía simular una sonrisa.

-Eres tan valiente, cariño… que nadie te diga lo contrario. -le susurró Blaise besándole la frente, y ella se arrojó con vehemencia a sus brazos.

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A pesar de tener una reunión por llevar a cabo, nadie se movió de su lugar hasta que Snape no despertó de su descanso inducido.

–¡Profesor! -exclamó Pansy corriendo a su lado –¿Cómo se encuentra? -le preguntó llevando una mano a su frente para corroborar la temperatura –La fiebre ha bajado -suspiró con alivio.

–Mucho mejor… gracias a la gran aplicación de tus conocimientos. -Pansy se sonrojó. –Pero me temo que yo no seré un buen paciente y no podré realizar la recuperación como corresponde. Apenas tengo tiempo de estar aquí, y tengo valiosa información para darles.

–¿Con qué excusa…? -comenzó a preguntar Draco, pero Snape respondió sin dejarlo finalizar.

–Tuvo el gran acto de generosidad de darme algunas horas para reponerme -sonrió sarcástico. –Como he llegado a anunciarles, Bellatrix está muerta, y por ende, Voldemort furioso…

–Los ha castigado a todos. -Adivinó Draco.

–Así es. Y debo advertir que he corrido con bastante suerte por no haber estado yo en ese punto de ataque con ella. -Al rubio le recorrió un escalofrío al pensar en su padre.

–¿Entonces por qué lo hirió a usted? -preguntó Hermione ingenuamente.

–Porque está furioso.

–¿Qué ha sucedido con Lestrange? -inquirió Shacklebolt, centrándose en el tema principal.

–Esperaba que me lo dijeran ustedes… Bellatrix llegó muerta del Callejón Diagon, y nadie ha podido identificar la maldición que dio con ella.

–No ha sido una maldición -habló Lupin. –Hermione, Ginny y Luna han estado canalizando su magia -Snape levantó las cejas con grata sorpresa y se le escapó una sonrisa de orgullo, más rápidamente volvió a su máscara de indiferencia.

–He hablado con Granger -intervino Draco. –Y creemos que lo mejor será mantener los detalles de lo sucedido en un circulo lo más pequeño posible.

–¿Y quién eres tú para desconfiar de La Orden, eh? -lo prepoteó Ron.

–No desconfío de nadie, comadreja. Sólo estoy siendo precavido y cauteloso… materias de las cuales no te vendría mal aprender un poco.

–Creo que Draco tiene razón -sanjó el tema Lupin. –Siento si esto hiere susceptibilidades, pero lo manejaremos unos pocos.

–De acuerdo -dijo Severus. –Ahora, déjenme advertirles que las cosas con Manson parecen ser serias. Con los jóvenes aquí, hemos llegado a algunas conclusiones sobre él y su grupo. Creo que cada vez nuestras sospechas están más confirmadas, pero quiero averiguar algo más antes de darlo por hecho. -respiró profundo. –Poco antes de morir, Bellatrix estaba chillando, quejándose por el lugar que se les estaba dando y las atribuciones que se tomaban.

–Nunca nadie había tenido más privilegios que ella -acotó Pansy.

–Así es.

–¿Ellos estaban en el Callejón?

–Sí -habló Tonks. –De hecho ellos fueron quienes nos acorralaron en Sortilegios Weasley… al menos estaba ese tal Manson.

–Mae Zendaya también estaba ahí -agregó Hermione bajo la atenta y perturbada mirada de Pansy.

–Nada puede salir bien de un grupo que tome tanto poder dentro de un grupo como lo es el de los seguidores de Voldemort -reflexionó McGonagall.

–La pregunta a todo esto es, ¿Por qué cambiaron el foco de mayor ataque? ¿No nos habías dicho que el punto era San Mungo? -preguntó Remus

–Eso creía -respondió cortante. –Pero atacó a los dos puntos con el mismo ímpetu. Yo fui enviado a San Mungo con otros Mortífagos de alto rango. -declaró. –Hicieron un buen trabajo en su defensa, apenas pudimos avanzar en nuestra llegada y debimos retirarnos.

–¿Siempre son así de cobardes? -rió George. Snape le sonrió de lado.

–Llámalo como quieras -resolvió. –Pues como dice el dicho muggle "Soldado que huye..."

–Sirve para otra guerra. -finalizó Hermione sin poder evitarlo.

–Cinco puntos para Gryffindor -bromeó Blaise haciéndola sonrojar.

–El punto es, que ahora está enfocado en hacerse de Gringotts, cree que es el último paso antes de hacerse del ministerio. El hecho es que también cree que es vital hacerlo para poder lograrlo, por lo que cuanto más evitemos la toma del banco, más postergaremos su ascenso al poder.

–¿Realmente cree que es tan fácil hacerse del Ministerio?

–Con todo respeto, Minerva -le dijo. –Sería usted muy ingenua si creyera lo contrario.

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El resto de la reunión prosiguió de manera bastante tensa.

A pesar de que nadie lo decía en voz alta o expresaba su opinión abiertamente, seguía habiendo cierta desconfianza y recelo ante los que antes se habían dejado ver con el otro bando.

Si bien, dichos prejuicios eran sobretodo un ida y vuelta entre los menores del grupo, los adultos no se quedaban atrás y hasta Snape recibió comentarios afilados de parte de sus pares.

Al parecer, el hecho que ellos tuvieran conocimientos sobre la manera de pensar y hasta proceder del bando enemigo los ponía en duda sobre sus propias lealtades a los ojos de La Orden. Blaise se agarraba la cabeza sin poderse creer la idiotez de esa gente.

Hasta Tonks recibió sus malos tratos cuando empezó a reírse ante las ridiculeces que planteaban.

Con esto, Draco terminó de auto convencerse sobre su idea de mantener en secreto lo sucedido con la nueva triada. El poder de las tres ya no sólo podía despertar interés en sus enemigos, sino que también discordia en sus propios aliados. No iba a darle la vida para protegerla de ambos bandos al mismo tiempo.

Y ni hablar el tema de su visión. Cada vez estaba más seguro sobre mantenerlo entre ellos… total, la primera ya había sucedido y no representó nada terrible, seguramente podrían manejarlo solos.

Una voz le decía que en realidad, la parte de la visión que se había cumplido no era para nada tremenda comparada con la mayoría de las otras, pero prefirió callarla. No le gustaba cuando su maldita consciencia no le daba la razón.

Cuando los temas -y las acusaciones- comenzaron a redundar, McGonagall decidió dar por finalizada la reunión agradeciéndoles a todos por su tiempo y que a pesar de los percances que los demoraron hubiesen permanecido allí. Draco bufó… como si esa manga de inútiles tuviera algo más importante que hacer.

Fue antes que todos comenzaran a removerse en sus lugares con intenciones de retirarse, que Bill Weasley pidió la palabra.

–Tengo algo que anunciar -dijo notablemente nervioso e incomodo por la atención. –Parte de mi familia ya está al tanto, pero con Fleur queríamos hacerlos participes ya que creemos fervientemente que nos hemos vuelto todos parte de una misma familia. -Pansy revoleó los ojos. –Sabemos que es una situación complicada por los tiempos que vivimos, pero no por ello deja de ser una bendición… -tomó aire profundamente.

–¡Voy a ser abuela! -lo interrumpió Molly sin poder contenerse. Ganándose una mirada de rencor por parte de su nuera y varias risas de los presentes.

Draco y Hermione se tensaron e intercambiaron una mirada. Disimuladamente, por debajo de la mesa, Hermione apretó la mano del rubio con fuerza, mientras todos felicitaban al matrimonio pronto a ser padres.

–Un niño siempre es una bendición -escucharon que decía Tonks. Y ambos, en secreto, desearon en su interior que sus palabras no tuvieran margen de error.

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Ya la mayoría de los visitantes se había retirado. Quedaban algunos rezagados como George, Oliver y Lee charlando en el sillón. Tonks con su esposo y su madre , quien sostenía a Teddy, insistiéndole a Snape por que se quedara reposando un poco más. Y Molly Weasley evaluando los kilos de su hija y reprimiéndola por la que según ella era una muy mala manera de alimentarse.

Hermione se sentía realmente agobiada. Sentía varias miradas sobre ella, y las noticias puestas en la mesa le habían dejado la cabeza girando a mil por hora. Sentía la real necesidad de meterse en la cama y esconder la cabeza bajo la almohada al menos por toda una temporada. La cruda realidad sobre lo imposible de hacerlo le hacía sentir peor.

Incluso Harry, con su poca percepción, se acercó a ella para preguntarle si se sentía bien. Por suerte, la reciente batalla peleada, le servía como una excelente escusa. El chico no la presionó más, sólo le insistió con que fuera a descansar, y al despedirse le pidió por favor que pronto tuvieran una charla. Ella sabía que se la debía, por lo que se encontró aceptando sin pensarlo mucho… aveces, a pesar de toda la vorágine que estaba viviendo, extrañaba a su mejor amigo.

Vislumbró a Draco hablando con Blaise, ambos parecían bastante enfadados, pero no entre ellos. A pesar de serlo, no le hacía fata ser bruja para adivinar que habían quedado molestos por lo sucedido en la reunión.

Se acercó hasta ellos sin querer escuchar lo que estaban diciendo para evitar volver a evocar pensamientos sobre lo que justamente la estaba agobiando, y le susurró al oído a Draco si podía acompañarla unos minutos.

Obviamente Draco aceptó de inmediato. Lo habría hecho de todas formas, pero el tono de su voz lo había puesto en alerta y hasta preocupado. No se inquietó por cuantos ojos estarían puestos en ellos, simplemente la tomó por la cintura y dejó que ella lo guiase.

Terminaron en las cocinas, y apenas cruzar el umbral, Hermione se volteó para abrazarlo. Él era lo más cercano a la tranquilidad que necesitaba.

Draco se dejó hacer y le devolvió el abrazo con fuerza, refugiándola en su pecho, más no dejó de expresar su preocupación.

–Hey… ¿qué sucede? -Hermione negó contra él.

–Nada. Sólo estoy cansada. No sé por qué, pero lo de hoy me ha agotado a niveles extremos.

–Se tocaron demasiados nervios -acordó él. –Sé que una guerra es complicada, pero hay tantos cabos, tantas situaciones paralelas, tantas jugadas por hacer y para estudiar…

–Nunca me había sentido así. Siempre desee con todas mis fuerzas que todo acabara, pero en este momento no es sólo un deseo… es una necesidad.

–Lo entiendo.

–¿Draco? -preguntó al cabo de unos segundos en silencio. Él la separó un poco, como si quisiera mirarla a la cara. –¿Me das un beso? -apenas soltar la pregunta se sintió tonta por hacerlo. Unas horas atrás había saltado desesperadamente a sus labios, sin apenas darle tiempo a reaccionar, y ahora necesitaba pedírselo. Había veces que la inseguridad se acordaba de aparecer y hacía estragos en ella.

Draco no se sorprendió por la pregunta, lo que extrañó más a Hermione fue que en cambio mostró una mueca de preocupación mayor, aunque fue sólo por un instante. Para el siguiente ya estaba tomando su rostro con delicadeza y acercando el suyo para finalmente juntarlos suavemente.

Era tan sutil y grácil en sus movimientos, que a pesar de su necesidad, no fue capaz de profundizarlo. Se encontró, en cambio, disfrutando de ese intercambio dulce y acompasado, relajándose ante el contacto y lo que éste le hacía sentir, al punto de casi aflojársele las piernas.

Un suave carraspeo los hizo separar. Recién entonces Hermione cayó en cuentas del lugar en el que estaban y que cualquiera podría haberlos encontrado.

Para su alivio los recibió la sonrisa afable de Tonks.

–Primo… Snape quiere hablar contigo.

–Está bien -respondió, pero se quedó en el lugar, a la espera de que su prima se retirara.

–Ahora. -insistió. –Yo cuidaré a tu chica. -No sin soltar varios bufidos, Draco acató al pedido y se marchó de allí, dejando a las dos muchachas solas. –Bien, dime, ¿qué va mal? -Hermione la miro interrogante, víctima de la sorpresa. –Hace rato que llevas mala cara.

–Ah, eso… -suspiró. –Creo que el enfrentamiento de ayer me dejó por demás susceptible, he estado bastante menos tolerante a la reunión de hoy, las cosas que se han hablado y como han tratado a los chicos… -La otra frunció el ceño.

–Creo que a ninguna nos cayó bien eso. Apenas he podido contenerme -Hermione rió.

–Se ha notado. -Tonks le guiñó el ojo. –Creo que estoy desbordada de emociones. Esto de vivir al límite hace que todo se intensifique, ¿no crees?

–Claro. Es la guerra. -resolvió. –¿Mi primo está siendo un problema? -Hermione sonrió instintivamente.

–Para nada… pero sí es una de esas emociones que me desbordan.

–Eso es lindo.

–Lo sería más si no yo no fuese una persona tan analítica. -rió amargamente. –Me doy cuenta que paso demasiado tiempo buscándole un sentido a lo que me pasa, tratando de ponerle un nombre, que disfrutándolo. Sobre todo cuando tengo la culpa por Ron picándome en la nuca...

–Por ahí iba... -le sonrió. –Mione, sabes que yo tengo lo de consejera sentimental lo que Molly de nutricionista -Hermione rió con ganas ante la comparación. –Pero no por ella soy tonta o ciega… lo que pasa entre mi primo y tú se nota en el aire, por muy inverosímil que pueda parecer. Se hacen bien, o al menos eso veo yo… pero nunca podrás, como bien dijiste, disfrutarlo completamente si no dejas la culpa de lado.

–Lo sé, pero Ron…

–Lo de Ron ha sido lindo mientras duró, cariño. No siempre podemos complacer a todo el mundo, y no por eso somos malas personas. Tú tienes que perseguir tu propia felicidad, o al menos el trozo de ella que puedas tomar de en medio de todo este caos.

–El problema es que no creo hacerlo por complacerlo él… yo, hasta hace poco no tenía en claro lo que sentía por él.

–Pero ahora… -picó. Hermione suspiró profundamente antes de responder.

–Ahora no puedo pensar en otra cosa que en Draco. Como si cuanto más tuviese de él, más necesitara…

–Eso es el amor, niña -rió. –Y Ron no deja de ser tu primer amor, siempre mantendrás un cariño espacial y confuso por él. Pero no por eso será el amor de tu vida.

–¿Crees que Draco podría serlo?

–¡No soy yo quien debe decir eso! -volvió a reír. –Pero puedo decirte que parece que va a ser de esos amores que se llevan todo a su paso, que nada es igual después de vivirlo. No puedo decirte que hacer, ni como van a suceder las cosas… ni que fuera adivina lo haría porque es algo que tienes que experimentar por ti misma. Tu destino se escribió así por algo, igual que el de todos, con la guerra, los amores y los corazones rotos. Pero es uno distinto para cada uno, y con los años entenderás porqué sucedió cada cosa que sucedió y de la manera en que lo hizo…

–No te creía tan creyente del destino. -Tonks se encogió de hombros.

–No sé si es algo que exista realmente, pero es una buena excusa para tomar de mejor manera las cosas que nos suceden. Pensar que todo tiene un orden y un propósito mayor. -Hermione le sonrió sinceramente y se acercó tomándole las manos.

–¿Sabes? Puede que no seas una consejera sentimental, pero eres una gran amiga. -la sonrisa en el rostro de Tonks se expandió rápidamente y pronto estaba abrazando a Hermione con fuerza.

–Para mi siempre serás como una hermana -le dijo, –Pero si pretendo tenerte como prima legítimamente será mejor que te devuelva a mi primo antes que me asesine por haberle mentido… Snape no lo buscaba.

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Por suerte para Tonks, a pesar de su mentira, Draco se había quedado hablando con su padrino como si su llamado hubiese sido real. Con ellos también se encontraba Remus.

–¡Señorita Granger! -la llamó su antiguo profesor. –Justo hablábamos de usted. -Involuntariamente Hermione se tensó ante esto.

–Estábamos hablando de la visión que compartieron con Draco y lo que ha sucedido ayer en la batalla… -quiso tranquilizarla Remus.

–Está bien -respondió sin saber muy bien que contestar. Draco bufó, le molestaba que los adultos le dieran tantas vueltas a las cosas.

–Ellos están de acuerdo en que son cosas que sólo un grupo cerrado de personas debe saberlo. No tienen porque tampoco ser los mismos quienes sepan de una cosa o la otra… ya lo hemos hablado y sabes que el tema de nuestra visión no es algo que quiera divulgar -Hermione asintió de acuerdo con él. –Así que estábamos proponiendo quienes deberían estar…

–¿Y a quienes consideraron? -Ambos hombres se mantuvieron en silencio, dándole el lugar a Draco para que siguiera hablando.

–Lo que pasó ayer está bastante difundido ya, lamentablemente. Por lo que consideramos que sólo quienes vivimos en la casa, obviando las Greengrass, y ellos tres, sabrán los avances y averiguaciones que podamos hacer. -Hermione volvió a asentir. –En cuanto a la visión -suspiró. –Por mi sólo lo trataría entre nosotros cinco… -Tonks abrió los ojos sorprendida por la consideración.

–Oh, vaya… gracias. -Draco hizo como si no la hubiese escuchado.

–Pero acá los hombres sostienen que Potter debe estar al tanto también, por su Profecía y bla bla bla -puso los ojos en blanco. –Si a ti te parece bien, estoy dispuesto a dejarlo entrar.

–Sí -dijo sin dudarlo. –Harry debe saberlo. -Draco asintió solemnemente.

–También creen que nos vendría bien la ayuda de una vidente, pero sólo contamos con Trelawney, y no estoy dispuesto a tanto -frunció la boca en una mueca al mismo tiempo que Hermione lo hacía con su entrecejo.

–No mientras podamos evitarlo…

–Bien -resolvió Remus. –Siempre podemos sumar gente a medida que lo creamos necesario.

–Y en algún momento lo va a ser -sentenció Severus mientras se incorporaba. –Estén atentos en los próximos días, a penas tenga un respiro vendré por aquí -todos asintieron. –Ahora debo retirarme, ya he pasado demasiado tiempo fuera. Por favor, denle mis agradecimientos nuevamente a la señorita Parkinson.

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Ya nadie quedaba en Grimmauld Place salvo quienes allí vivían y George, a quién habían convencido para quedarse unos días allí, luego de lo sucedido en el Callejón Diagon, y antes de irse a El Refugio con el resto de su familia, prefirió aceptar aquella invitación de Harry.

–Creo que nos debes una charla. -Pansy y Ginny habían abordado a Hermione antes que pudiera escaparse.

–Lo sé -reconoció bajando la cabeza.

–No te apenes, entendemos perfectamente -le guiñó el ojo la morena. –Sólo que vivimos tanto el drama de ese triángulo amoroso que ahora queremos disfrutar un poco de la resolución -rió. –No se nos ha escapado nada. Ni las noches que no dormiste en tu cuarto, ni los días que se encerraron juntos, ni como hoy bajaron tomados de las manos y apenas se separaron...

–No es lo que piensan -se apresuró en aclarar. –No ha pasado nada… bueno, nada de eso…

–Así que algo sí pasó -se emocionó Ginny.

–Bueno… nos… nos besamos. Hoy. -reconoció haciendo que ambas chicas comenzaran a chillar y dar saltitos como las adolescentes que ya no eran. –¿Pueden disimular al menos? -las regañó entre dientes.

–¡Debes contarnos todo! -exclamó Pansy.

–¡Y con detalles! -la secundó la otra.

–¡Esto merece una noche de chicas!

–Chicas, yo… -miró hacia el pie de la escalera, donde Draco la esperaba mientras hablaba con Blaise, quien parecía seguir extrañamente de mal humor. –¿Quizás mañana? -las dos chicas, que no se habían perdido el recorrido de la mirada de la castaña, sonrieron con picardía entendiéndolo todo.

–Claro que sí… abandónanos por él, ya vendrás a rogar nuestra compañía -Dramatizó la Slytherin, más luego cambio su tono a uno más jocoso. –Pero más te vale recopilar más cosas para contarnos.

–Además, con suerte mañana también podrá estar Luna… no nos perdonará si hacemos una pijamada sin ella.

–Gracias chicas -las abrazó a ambas con sinceridad. –De verdad les agradezco que no lo tomen a mal. Mañana lo entenderán mejor cuando se los cuente, pero… aunque nada suceda, nos hemos unido de una manera extraña con Draco, y en este momento lo necesito… estoy demasiado agobiada.

–Deja de justificarte y ve -la animó Pansy. –Deja de hacerlo esperar. -Hermione asintió y se despidió de ellas con un beso en la mejilla, para luego caminar hacia Draco.

Blaise, apenas la vio caminar hacia ellos, comenzó a despedirse de Draco.

–Que descanses, Granger -la saludó antes de subir hacia su habitación.

–¿Qué le sucede? -preguntó verdaderamente preocupada por la actitud casi taciturna del moreno. Draco se encogió de hombros suspirando.

–Está cabreado -respondió. –Aunque más que eso creo que es decepción. Le decepciona que después de todo sigan desconfiando de nosotros… está dolido porque Snape llegó casi muerto y aún así han tenido el tupé de cuestionar su lealtad.

–Nunca lo había visto así…

–Y no van a ser muchas las veces las que lo hagas -sonrió con amargura. –Blaise es demasiado autodestructivo para su propio bien, y lo sabe. Así que no se permite mucho el caer emociones como estas, aunque aveces, como hoy, lo desbordan y no puede evitarlo… -explicó. –A él le gusta decir que tiene un don para hacer las cosas a un lado, y por eso se cree en la responsabilidad de ser el sostén de todos los demás.

–Todos tienen ese sentimiento de preservación grupal -le sonrió. –Los cuatro, de distintas formas se creen con la responsabilidad de velar por los demás.

–Eso es Slytherin -le sonrió. –¿Subimos?

–Por favor… estoy realmente agotada -Y su voz daba fuerte prueba de ello.

–¿Confías en mi? -le preguntó Draco de repente.

–Claro -le respondió sin dudarlo. Y a penas terminó de decirlo, sintió como él la tomaba por debajo de las rodillas y la espalda y la alzaba. Pasado el instante de sorpresa, se acurrucó contra él, mientras subía las escaleras.

–No tienes miedo -No fue una pregunta. Fue una expresión de sorpresa.

–Te lo acabo de decir, confío en ti.

–¿Te quedarás? -le preguntó una vez la hubo depositado nuevamente en el piso, frente a la puerta de su habitación. –Nada cambiará, sólo dormir… -le aseguró. Hermione quiso reír ante su aclaración, pero no le dijo nada al respecto, simplemente asintió, era lo que deseaba hacer casi que desde apenas salieron de allí.

Era parte de su deber y responsabilidad asistir a la reunión, pero extrañamente esta vez se había arrepentido de haber cumplido con ello. Pero al volver a ingresar, Hermione se sintió prontamente segura otra vez.

Porque al cerrar la puerta de esa habitación, se abría un mundo distinto para ellos.


N/A: Capítulo de transición si es que los hay... pero igualmente necesario. Así y todo, me costó muchísimo llegar a escribirlo, estuve una semana con la hoja en blanco... así que aunque sea cortito y con nada demasiado revelador, valorenlo! jajaja

Me causó mucha gracia que en el capítulo anterior recibí más comentarios por Snape que por el primer beso xD Ya pueden quedarse tranquilas que como ven, no le sucederá nada grave!

A los que todavía no lo hicieron, los invito a votar en los Amortentia Awards... hubo problemas con las votaciones la semana pasada, gente que jugó sucio, por lo que los votos re han reseteado y vuelto a empezar. Para hacerlo pueden ingresar a su página de facebook: Amortentia Awards, o también he dejado el link en mi grupo tb de Facebook: /FansIlwenMalfoy

También hoy se abrirán las postulaciones a nominaciones para los esperados Dramione Awards, en la pagina de facebook "fansdramiones" encontrarán toda la información para poder nominar!

La semana pasada, a falta de capítulo he subido otro OS, el cual las invito a leer (no se acostumbren jajaja)

Espero que el capítulo haya sido de su agrado. Agradezco los guest del capítulo anterior: Beln, luna-maga, Bliu Liz y Gred.

Nos leemos en los reviews!

Besos y feliz primer fin de semana de marzo!

Ilwen (04/03/16)