Recomendación musical: "Demons"– Imagine Dragons (versión acústica)
Cap 21 – Demonios
Draco había amanecido con más energía que nunca en su vida. Ni siquiera cuando fue sacado de la cama antes de tiempo porque Snape había ido a comenzar su entrenamiento particular su humor se había opacado.
Si bien en un principio, Snape sólo había solicitado la presencia de Theo como ayudante, los tres Slytherins se habían presentado de inmediato para ayudar a su amigo.
Severus planteó unos ejercicios fáciles para comenzar, pero sobre todo divertidos para el alma aniñada de aquél grupo. Las carcajadas estuvieron presentes en todo momento mientras Theo, Blaise y Pansy, desde distintos puntos le arrojaban objetos a Draco y éste tenía que desviarlos con su varita. Si bien el rubio estaba logrando su tarea con facilidad, no dejaba de resultarles divertido el estar tirándole cosas. Más de una vez tuvieron que recibir una reprimenda de Snape, quién alegaba que así develaban su ubicación antes de tiempo.
El profesor, cansado de ser ignorado, decidió cambiar de ejercitación. Ahora Draco estaba parado en posición de duelo frente a Theo, muerto de terror.
-Deja de decir que tienes miedo de lastimarme -suspiró Theo- Admite que tienes miedo de que te haga polvo.
-Theo, no es para chiste.
-No estoy bromeando.
-Nadie bromea, Draco -intercedió Snape- Y ninguno resultará herido tampoco -fulminó a ambos con la mirada advirtiéndoles- Comenzaremos con hechizos simples… si llegan a provocar desmadres con un Expeliarmus sería inaudito en alumnos de séptimo.
-Realmente Severus los subestima -le bromeó por lo bajo Blaise a Pansy.
Draco fue el primero en atacar con un Rictusempra. Theo lo desvió con facilidad respondiendo con un Tarantallegra, que tuvo el mismo efecto en su oponente.
Y lo que se temía su profesor sucedió. Lo que empezó como un amigable y hasta divertido duelo fue subiendo cada vez más en ferocidad, hasta que un Bombarda explotó a los pies del rubio y Snape se vio en obligación de detener todo cuando vio en los rasgos de su ahijado que pensaba cobrárselas.
-¡Suficiente! -gritó el hombre, y con un movimiento de varita hizo que las de los dos jóvenes saltaran de sus manos. -¿Qué demonios les ocurre?
-Nos dejamos llevar… -masculló Draco, con cierto resentimiento en su voz.
-Dije que no era buena idea -se escudó Theo, dándose la vuelta y acomodándose el cabello que caía desordenadamente sobre sus ojos.
Blaise y Pansy permanecían boquiabiertos ante la escena que acababan de presenciar. Había sido evidente el malhumor que el castaño llevaba a cuestas, pero nunca pensaron que buscara canalizarlo en su mejor amigo. Agradecían que Draco estuviera de buenas porque sino las cosas se les hubiesen ido de las manos mucho antes.
-Está todo bien, Theo -se acercó Draco y le palmeó el hombro- nos dejamos llevar, es todo…
-Es un mal día, lo siento -se disculpó.
-Habla por ti -intervino Blaise- Cierto rubio parece tener un día de las mil maravillas.
-Ya cállate, Blaise -habló el mencionado.
-Es verdad, Draco… ¿qué te tiene así? -fue Pansy la que habló esta vez
-¿Así cómo?
-Enserio, chicos… ¿de verdad se lo preguntan? Hay una sola cosa, con nombre y apellido, capaz de manipular el humor de nuestro amigo -Theo pareció recuperar el humor de golpe.
-¡Hermione Granger! -canturrearon los otros dos a coro. Con la misma sincronización Draco y su padrino revolearon los ojos.
-¿Terminaron? -ironizó Snape.
-¡Pero si apenas comenzamos! -exclamó Blaise, acercándose a su amigo y rodeándolo con un brazo por los hombros- Cuéntanos muchacho…
-Hermione y yo estamos juntos -se rindió- Pero ya cállense. -Severus tuvo que ocultar una pequeña sonrisa.
-Pero eso ya lo sabíamos… -se quejó Blaise desanimado.
-¿Oficialmente? -preguntó Pansy interpretando un poco mejor a lo que se refería Draco.
-Algo así… -murmuró alzando un poco los hombros. Pansy lanzó un chillido y se abalanzó sobre él abrazándolo por el cuello.
-¡Estoy tan contenta!
-Podemos notarlo, señorita Parkinson -intervino el profesor- Ahora sí… ¿terminaron?
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Completamente exhausto, luego de su entrenamiento, Draco se tiró a descansar sobre su cama. Tal era su cansancio que recién pasados unos minutos se dio cuenta que había algo clavándose en su espalda. Se giró para poder retirarlo y al sostenerlo se dio cuenta que se trataba de un pequeño frasquito de vidrio. Lo sacudió pero parecía no tener nada dentro.
Acariciándolo con su mano se dio cuenta que el frasco estaba envuelto con una etiqueta, y ésta tenía algunos relieves en su superficie. Sonrió reconociéndolo como braile… Hermione.
-Mírame -leyó en voz alta, con un poco de dificultad.
Lo que no le costó fue interpretar a que era que se refería. Con una sonrisa en los labios se incorporó y revolvió en su armario hasta dar con el objeto que estaba buscando. El pensadero que le había dejado su padrino.
Volvió a sentarse al borde de su cama y ansiosamente volcó el contenido del frasquito en el recipiente y se sumergió en él.
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Octubre 31, 1997
Soy conocedor de mi destino, sé perfectamente lo que me espera.
Sé que nada bueno puede salir de esto.
Todavía estoy a tiempo de girarme y darle la espalda a la gloria.
Al cielo.
¿En realidad lo estoy?
Quiero convencerme de eso pero sus ojos me llaman
me tientan
me envuelven.
Me consumen.
El infierno puede esperarme un poco más
unas horas
unos meses
tarde o temprano contará con mi alma en su ejército infinito.
Pero ahora quiero quedarme aunque no deba
lo ansío
lo deseo.
Como a ella.
Como a la llama de sus ojos
como a sus cenizas.
La lectura de Hermione se vio interrumpida por unos insistentes golpes en la puerta. Mecánicamente cerró el cuaderno, lo dejó sobre la cama y se dirigió a abrirla.
Del otro lado la esperaba el rostro de Draco, cuyos ojos se clavaron inmediatamente en ella y sin darle tiempo a hablar la tomó por la nunca para acercarla a él y besarla.
A pesar de la brusquedad del primer movimiento, el cual la tomó por sorpresa, el beso de Draco era extremadamente dulce y suave, lo que le provocó la sensación de sus piernas volviéndose gelatina.
En un solo movimiento la giró sobre sí para entrar completamente a la habitación y cerrar la puerta, apoyándola contra ésta.
La lengua del rubio recorría con detenimiento cada recoveco de su boca haciéndola temblar. Sus emociones estaban a punto de explotar. Era demasiado consciente de las manos de Draco presionando ligeramente su cintura despertando un deseo poco explorado por ella. Si bien su mente le indicaba que lo mejor era intentar concentrarse en la ternura de aquél beso y mantener el resto de su cuerpo quieto, no pudo decir que fue exactamente consciente del momento en que sus piernas buscaron trepar por las del rubio, quien al leer sus intenciones la alzó haciendo que las enredara en torno a él.
Los labios de Draco comenzaron a descender por su cuello, lo que al poco tiempo provocó que Hermione soltara un gemido de placer.
Aquella pareció ser la señal para indicarle al chico que era suficiente, que mucho más no podría aguantar. Así que lentamente fue deteniendo el contacto de sus labios en la piel de la muchacha, y juntó sus frentes, intentando normalizar sus respiraciones.
-Lograrás enloquecerme -jadeó. Hermione soltó una risa.
-¿Yo? ¡Has sido tú quien entró a mi habitación cual vendaval… -Draco sonrió de lado, orgulloso.
-Quería agradecerte por el… presente -explicó sugerente, lo que provocó que la chica se sonrojara al caer en cuenta sobre lo que se refería. La había tomado tan de sorpresa que ni siquiera fue capaz de intentar preguntarse a que se debería esa efusividad repentina.
-Oh…
-Estabas más hermosa de lo que había imaginado… -le acarició la mejilla. -Gracias.
-No ha sido nada en realidad…
-¡Claro que sí! -exclamó.- Para mi significa mucho que a pesar de no poder verte, tú te esmeres en producirte para mi… Y también agradezco mucho ese cerebro tuyo que te ha dado esa idea, me encantó verlo… Pansy se ha lucido.
-La verdad que sí. No quería que te perdieras esa experiencia…
-Lo mejor de todo ha sido verte… ¡No tienes idea de cuanta impotencia me produce! -espetó haciendo notar cierta furia en su voz.
-Hey, tranquilo… -le acarició intentando tranquilizarlo- No pienses en ello ahora…
-Es un alivio saber que ahora puedo remediarlo, ¿no? -le guiñó el ojo
-Vas a hacer que me arrepienta -rió ella mientras lo tomaba de la mano y lo arrastraba hasta la cama.
Al sentarse allí, Hermione divisó como entre ellos había quedado el cuaderno de Draco. Intentó dirigir la atención hacia otro punto, pero le era imposible. El muy endemoniado parecía irradiar luz y bailar la conga frente a ella. La culpa la estaba matando. Respiró hondo y lo tomó entre sus manos tendiéndoselo.
-Yo… esto es tuyo -soltó sin más cuando Draco sostuvo su cuaderno. Apenas tocarlo lo reconoció y una sonrisa se dibujó en su rostro.
-Lo sé.
-Sí, claro que lo sabes, es tuyo al fin de cuentas -rió nerviosamente- Me refiero a que yo lo tenía.
-Lo sé… -repitió él. Y por la sonrisa en su rostro Hermione supo que la estaba entendiendo perfectamente; él sabía que ella tenía su diario.
-¿Cómo….?
-Pansy -se adelantó- Me reclamó haberte regalado el cuaderno que ella tanto me había pedido… no fue difícil atar cabos cuando lo busqué y no lo encontré.
-¿Y no estás enfadado? -se preocupó.
-No -respondió resuelto- Es tuyo.
-¿Mio? Draco, es tu diario, y te lo quité como la peor de las ratas… -Draco soltó una carcajada ante la comparación.
-Todo lo que está escrito allí es sobre ti, por ende, te pertenece…
-No creo que las cosas funcionen así. -Draco se encogió de hombros.
-Es mi diario, creo que nadie más que yo puede decidir como funcionan las cosas…
-Pansy no lo pudo leer
-No le pertenecía -contestó como si fuese la respuesta más obvia.
-Draco… -su tono intentó ser intimidante. Él rió.
-Tiene un hechizo. Sólo tu podrías abrirlo… Blaise y Theo saben de que se trata, más de una vez encontré a Blaise con intenciones de leerlo -recordó con una pequeña sonrisa- Les hice prometer que si algo me sucedía te lo harían llegar… -El corazón de Hermione se contrajo ante la idea. No pudo tampoco evitar preguntarse en cómo hubiese reaccionado ella, si de la nada, ese cuaderno hubiese llegado a sus manos bajo esas circunstancias. -Pero no fue necesario -le sonrió Draco sosteniéndole las manos al adivinar por donde iban sus pensamientos.
-Y funcionó -intentó sonreír ella.- El hechizo, digo…
-Nunca lo dudé, ¿con quién crees que hablas? -bromeó en tono arrogante, haciendo que esta vez la risa de la castaña fue completamente natural. -¿Lo leíste entero? -ella negó.
-No, he leído páginas al azar. Al principio me sentía culpable…
-Se nota, por la velocidad con que me lo devolviste… -Hermione se sonrojó.
-Bueno, después le encontré el gusto -intentó bromear pero su nerviosismo era notablemente evidente.
-Entiendo…
-¡Lo siento! -se rindió.
-Te perdonaré sólo con una condición -Hermione lo miró expectante, esperando dicha condición- Dime, ¿qué impresión te llevaste al leerlo? -Casi y se ahoga con su propia saliva al escuchar la pregunta. Como pudo intentó mantener la compostura y controlar los colores que se le habían subido a la cara.
-Yo… ¡Draco, las preguntas que haces! -suspiró profundamente- Yo.. bueno, al principio no hizo más que incrementar la gran incógnita que me suponías -comenzó a relatar- y al mismo tiempo sentí que podía entenderte mejor, poniéndome en tu lugar. Luego me encontré con otro tipo de… escritos. Y…. y bueno, me sentí un poco celosa… -el tono de su voz fue disminuyendo hasta casi ser un susurró.
-¿Disculpa? -le preguntó haciéndose el que no había escuchado cuando, obviamente, lo había hecho perfectamente. Hermione lo fulminó con la mirada pero le dio el gusto de repetirlo.
-Me sentí celosa -dijo con firmeza- ¿Contento?
-Muy… pero explícame, ¿que te producía esos celos, querida?
-No lo sé… el hecho de que alguien recibiera todos los pensamientos que tú le dedicabas, despertar ese amor, ese … deseo -agregó con vergüenza- en alguien…
-¿Y cómo te sientes ahora que sabes que eras tú? -preguntó volviendo su voz ronroneante.
-Poderosa -respondió casi sin pensarlo. Draco sonrió conforme con la respuesta y se inclinó sobre ella recostándola sobre la cama.
-Ven, voy a mostrarte cuanto poder tienes… -murmuró contra sus labios y luego se tragó la carcajada de Hermione en un beso.
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Tres semanas después Hermione se encontraba en esa misma cama, al lado de esa misma persona, pero ahora él estaba dormido apaciblemente.
Hacía un rato que se había despertado y desde entonces se entretuvo contemplándolo.
Draco descansaba boca arriba, su respiración profunda marcaba el subir y bajar de su pecho y su pelo ya bastante largo caía desordenadamente sobre sus ojos, lo que a Hermione se le antojó excesivamente tierno. Pero se guardaría ese comentario para sí. Era divertida la postura de chico reacio que Draco se esforzaba en mantener, cundo cada vez quedaba más en evidencia que solamente era eso: una fachada. Bastaba con verlo interactuar con el pequeño Teddy -o Edward, como él se había empecinado en llamarlo- para darse cuenta de ello, aunque claro que él se aseguraba de no hacerlo a vista de los demás.
Un movimiento brusco del chico la hizo salir a la fuerza de sus pensamientos. Draco ahora apretaba los ojos con fuerza, frunciendo el ceño y moviéndose notablemente incómodo.
-Shh, tranquilo -le susurró acariciándole el cabello. Pero nada pasó. Al contrario, Draco se sacudía con mayor fuerza y murmuraba entre dientes apretados algo imposible de entender.
Lo sacudió suavemente pero no lograba despertarlo. Recordó aquella vez que lo encontró en una situación similar y se maldijo por no tener un vaso con agua a mano.
Se colocó sobre él, con una pierna a cada lado de su cuerpo y lo zamarreó con toda la fuerza que fue capaz. Finalmente, Draco abrió sus ojos mortalmente negros. Hermione no tuvo tiempo de relajarse cuando él la tomó por el cuello y los hizo girar dejando su cuerpo bajo el propio.
El chico era fuerte, y mantenía su agarre demasiado firme como para permitirle respirar. Instintivamente le pegó varias veces en el brazo pero él parecía no reaccionar. Su vista era ausente, como si todavía estuviera dormido.
-¡Draco!...¡Soy yo, amor.. despierta! -su idea era gritarlo, pero su voz salía demasiado estrangulada desde su garganta. Sin embargo, fue suficiente para que él la escuchara.
Draco se alejó de ella inmediatamente, como si el contacto le quemara.
De dos zancadas se separó y llegó a la otra punta de la habitación, apoyándose contra el ventanal.
Hermione, preocupada, se incorporó y salió tras él.
-No -dijo Draco sin siquiera darse vuelta a mirarla. -No te acerques… por favor.
-Draco… -insistió ella dando un paso más.
-No…-reafirmó su firmeza girándose y clavando sus ojos en ella, como si pudiese mirarla.
-¿Qué… qué sucede?
-No quiero lastimarte -respondió afligido.
-No vas a hacerlo -intentó sonreírle.
-Recién lo hice -volvió a darle la espalda.
-Draco… -a pesar de sus protestas se acercó hasta él hasta colocar una mano en su hombro- Ha sido una pesadilla.
-Lo que te hice fue real.
-No lo hiciste a propósito ¡No te pongas en esa postura!… -empezó a perder la paciencia- ¡Mírame! -ordenó, pero él hizo caso omiso. -¡He dicho que me mires! -exclamó jalándolo del brazo hasta lograr su cometido.
-No puedo verte, Hermione, soy ciego.
-¡Eh, Idiota! -Draco se sobresaltó ante el apelativo. Hermione suspiró y aprovechó haberle bajado la guardia para tomarlo de las manos. -No puedes alejarme por un mal sueño. No puedes alejarme por nada en realidad. Lo que sucedió fue un accidente, y ya pasó, estoy bien.
-Pero…
-Shhh -lo silenció poniendo un dedo sobre sus labios con dulzura- Contigo en las buenas y en las malas, ¿recuerdas? -Él asintió de mala gana.
-Hay cosas que nunca dejarán de atormentarme -reflexionó en voz alta, con un nudo en la garganta. Hermione de inmediato supo que estaba haciendo referencia a su pesadilla. -Cada noche tengo pesadillas, pero hay algunas veces, como hoy, que son mucho más vívidas, que en ningún momento me doy cuenta que estoy soñando, y por ende no puedo simplemente forzarme a despertar.
-Incluso a mi me cuesta despertarte cuando tienes esos sueños…
-No quiero hacerte daño… -repitió- Quizás… quizás sea mejor que pasemos las noches por separado.
-No.
-Pero…
-He dicho que no. -se mantuvo firme- Tú lo has dicho, las pesadillas van a seguir ahí por siempre, incluso cuando todo esto termine y vivamos nuestras vidas en paz. No eres el único que las tiene. Entonces ¿qué?. Está bien, nuestra relación recién comienza y ni siquiera pasamos todas las noches juntos ahora, pero en un futuro ¿piensas formar una familia durmiendo en distintas habitaciones?
-Tú… -titubeó sorprendido- ¿Tú realmente piensas en formar una familia conmigo? -Escuchar la pregunta tan directamente y viniendo de él la hizo poner colorada inevitablemente. Pero no se dejó intimidar y trató de mostrarse con la misma seguridad.
-No elijo parejas para pasar el rato. -respondió- Si te he elegido es porque he elegido un futuro contigo. No importa hasta donde lleguemos, yo debo creer en eso desde el primer momento, ¿no crees?.
Draco se quedó por un momento meditando las palabras de Hermione. La verdad es que para él todo era tan sorpresivo y utópico que todavía le costaba creer que era cierto. Que Hermione era suya. Que si la abrazaba, ella le devolvería el abrazo. Que si la besaba ella abriría sus labios para él. Y no habría nada raro en ello.
Sintió los brazos de ella rodeándolo y sin poder evitarlo sus ojos se llenaron de lágrimas. Hermione era suya, se repitió. Y la paz que nacía desde su pecho hacia todo su cuerpo cuando lo pensaba era inexplicable.
La apretó con fuerza contra sí, dejando que una lágrima resbalara por su mejilla hasta morir en su sonrisa.
Hermione tenía razón. No podía alejarla. No podía aunque supiera que era lo correcto.
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En esas tres semanas habían sido realmente escasas las veces que habían podido entrenar con Tonks. El departamento de Aurores parecía no dar a basto con las tareas y ella se había incorporado recientemente al trabajo, por lo que éste estaba consumiendo prácticamente todo su tiempo.
De todas maneras trataba de dejarse ver seguido por Grimmauld Place para transmitir mensajes o simplemente ver como estaban llevando las cosas los chicos. Por alguna razón Remus no llegaba a congeniar con ninguno de los Slytherins aún. Recurría seguido a la excusa de llevarles a Teddy porque nadie podía cuidarlo ese día mientras trabajaba.
Los chicos habían seguido sus instrucciones de entrenamiento al pie de la letra por cada uno de esos días. La metamorfomaga no podía evitar sentirse orgullosa de ellos. A pesar de todo lo que decía Severus Snape sobre que eran blandos y vagos, ella conocía el esfuerzo que estaba soportando cada uno, aunque tampoco negaba que necesitaban un poco de mano dura porque eran tendenciosos a la distracción con suma facilidad.
En todos esos días solamente había podido darles una clase de magia elemental. Habían tocado la rama mental y los resultados no habían asombrado a nadie.
Si bien era la rama más exacta de la magia, se llevan de años de preparación para uso su total dominio. Un ejemplo era la Legermancia. No cualquiera era capaz de poder entrar a las mentes de los demás con facilidad, y mucho menos el cerrarla.
Esta rama era útil en muchos aspectos, se podía usar de muchas maneras, desde el mentalismo hasta la telepatía o la proyección de energía.
Habían comenzado ejercitándose en Legermancia. Donde Draco , Theo y Harry se lucieron en su Oclumancia y el resto la pasó verdaderamente mal. El hechizo llevaba un gran esfuerzo mental.
Después de darles un tiempo para que descansaran, intentaron con la telepatía. Pero cuando ya todos se estaban dando por vencidos Hermione había pegado un grito.
A pesar de ser Draco su pareja, en su cabeza se había proyectado la voz de Theo refunfuñando.
Tonks rió al recordarlo… al menos podía considerarse un avance. Sólo tenían que aprender a dirigir bien su energía.
Y justamente ahora, llegando a la casa con a Teddy en brazos, como siempre -ya una vez lo había dejado con Remus y las protestas no se hicieron esperar- los encontró en el jardín entrenando, a todos, juntos como un equipo. Sonrió.
Hermione fue la primera en verla e inmediatamente paró en lo que estaba haciendo y salió corriendo hacia ella para abrazarla con fuerza.
-Me alegra que estés bien -susurró la castaña aún sujeta a ella. Ellos sabían que de pasar algo alguien se encargaría de hacérselos saber. Pero conocer que Tonks estaba jugándose el pellejo en su trabajo los tenía constantemente intranquilos y el alivio sólo llegaba cuando veían su cabello, ahora violeta, aparecer.
Tonks le tendió el niño para que lo sujetara mientras uno a uno los chicos se acercaron a saludarla. Ni siquiera Blaise se contuvo de abrazarla y girarla por los aires un poco cuando llegó a ella.
-Mira a quien tengo aquí… -le dijo Hermione a Draco- Hola, Tío…
-Ven aquí, Edward -dijo secamente tomando al niño- ¿Me has extrañado? ¿De qué color tiene el cabello? -le preguntó a Hermione. Ella rió antes de responderle.
-De un hermoso rubio platinado, Draco… como siempre.
-Buen chico -dijo acariciándole la cabecita. El bebe hacía arrullitos con su voz como respuesta.
-¿Qué hay, Primo? -la voz de Nymphadora le llegó por detrás. Fue capaz de ocultar la sonrisa que le produjo escucharla mientras se volteaba.
-Estas bien -afirmó. No era una pregunta. Tonks sonrió abiertamente, sabía que esa era la forma de Draco de demostrar su preocupación.
-Estoy bien -le palmeó la espalda- Ya te lo he dicho, no te librarás tan fácil de tu molesta prima.
-¿Hay alguna novedad? -Harry se acerco a ellos titubeante.
-Sí, a eso he venido -suspiró- Mejor vayamos dentro a hablar.
El silencio se instaló entre ellos tras sus palabras. Hermione se aferró fuertemente a la mano de Draco, buscando sostén. Hecho que no pasó desapercibido para los ojos azules de Ron, quién fue el primero en entrar a la casa.
Una vez dentro, todos se sentaron alrededor de la mesa. Draco seguía sosteniendo a Teddy en sus brazos, pero el bebé se mantenía ajeno a la tensión de dominaba el lugar.
-Hemos encontrado dos de las guaridas de los mortífagos.-soltó sin vueltas.
-¿Cómo? -preguntó Theo sorprendido.
-Uno de nuestros inefables logró extraerle memorias a uno de los mortífagos que atrapamos…
-¿Que haremos? -preguntó Draco. Ginny estuvo a punto de abrir la boca para decir que quedarse allí, como siempre, pero Tonks se le anticipó sorprendiéndola.
-Vendrán con nosotros.
Otra vez el silencio fue el protagonista en aquella habitación.
-Bien -dijo Draco rompiendo el hielo- ¿Qué debemos saber? -Tonks suspiró.
-Primero, que ésta ha sido una decisión difícil de tomar. Pero muchos somos conscientes de lo mal que la pasan aquí mientras otros salimos a luchar diariamente. Además de que tanto entrenamiento no les servirá de nada si no lo ponen en práctica con verdaderos oponentes.
-¿Iremos todos? -preguntó Ginny sin podérselo creer todavía.
-Sí. Ya hemos aprendido la lección… tu madre no esta muy contenta con ello, obviamente. -Ginny asintió- Por eso debo pedirles que sean responsables. Que no actúen precipitadamente en ningún momento. Sabemos que son mortífagos de bajo nivel, incluso sospechamos que uno de los sitios es sólo de carroñeros, por eso nos pareció una buena oportunidad para que comenzaran. -volvió a respirar hondo. Los chicos nunca la habían visto tan seria- Confiamos en ustedes, en sus capacidades y en que no serán unos idiotas.
-Gracias -Draco torció el gesto.
-Atacaremos mañana al atardecer -ignoró el sarcasmo de su primo- Nos dividiremos en dos grupos. Conmigo vendrán Draco, Blaise, Hermione, Luna y Ginny. En el otro grupo estará Remus, entre otros, y con él irán Harry, Ron, George, Theo y Pansy.
-¿Qué pasará con las Greengrass?
-¿Con quién se quedará el niño? -preguntaron Pansy y Draco al mismo tiempo.
-Las Greengrass se quedarán encerradas aquí, no hay otra opción. Teddy se quedará con Fleur y su hermana. Estarán en uno de nuestros centros de sanación. Mi madre también estará allí, pero no podrá ocuparse del niño. -Draco dio un asentimiento como signo de comprensión.
-¿Las divisiones son por algo en particular? -preguntó Harry.
-Remus quería tenerte cerca suyo, y nos pareció adecuado mantenerte con Ron. Alejamos a Ginny de ustedes porque sabemos que se desconcentrarían velando por su seguridad, y es necesario que ella esté con Hermione y Luna por cualquier cosa… -No hizo falta que ahondara más en ello- Y necesitamos Slytherins en ambos grupos, ellos conocen magia oscura que nosotros no -reconoció.
-Malfoy sigue ciego -espetó Ron de la nada.
-Gracias por señalar lo obvio, comadreja -siseó Draco con veneno. Hermione ni siquiera fue capaz de regañarle.
-Draco ha demostrado su capacidad más allá de su ceguera, Ron. Por lo demás no te preocupes, lo llevo conmigo para tenerlo vigilado -le guiñó un ojo.
-Y para alejarlo de ti, antes que te termine maldiciendo -se burló George. Tonks trató de mirarlo con reproche, pero lo único que sus ojos decían era que tenía razón.
-Ahora, les recomiendo que descansen. Mañana será un día agotador.
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La gente solía opinar que Theodore Nott no era una persona normal. Y no se equivocaban. Misántropo era la primer palabra que lo caracterizaba, pero había mucho más de él detrás de esas diez letras.
Theo había sido un niño como cualquier otro, quizás menos afín a las escobas y más a los libros, pero más allá de eso, nada fuera de lo considerado normal. Un niño que adoraba a su madre y que todo cambió para él cuando la vio morir frente a sus ojos.
Su padre solía enojarse con ella a menudo, y sabía que muchas de esas veces habían sido por su culpa. Que si lo malcriaba mucho, que si le daba demasiados abrazos para su bien, que si lo consentía dejándolo leer tanto en vez de mandarlo a jugar a los jardines. Pero esa vez se le fue la mano. Theo había subido preocupado las escaleras al escuchar un estruendo en la habitación de sus padres, no había escuchado a su padre entrar a la casa y temía que algo le hubiese sucedido a su amada madre, y en definitiva, no estaba equivocado.
La puerta estaba entreabierta y por ella pudo ver a su padre golpeándola una vez tras otra. El último golpe fue definitivo, cuando la cabeza de Valena golpeó con el filo de un aparador. Si cierra los ojos todavía puede ver la sangre.
Su padre de momento le prohibió pronunciar palabra sobre lo sucedido. Obviamente, dado el poder que tenían los Nott en la Comunidad Mágica por aquellos años, tampoco nadie hizo demasiadas preguntas.
Pero para Theo las cosas cambiaron radicalmente. Se volvió un niño por demás solitario, a pesar de los castigos que su padre le propiciaba por su introversión.
Fue en el viaje a su primer año a Hogwarts, cuando al notar su miedo al ver los Thestrals, Blaise Zabini se acercó a él con la misma inquietud, volviéndose a la fuerza su primer amigo.
Blaise nunca había acatado las señales de Theo por que se alejara de él, al punto que no le bastaba con ser su "única molestia" y unió a Draco Malfoy al pequeño grupo. Theo conocía a Draco desde niño, en una época era con quien se reunía a jugar mientras sus padres hablaban de negocios… Draco fue otra víctima de la introspección del castaño, nunca supo porque de un día para el otro el chico dejó de relacionarse con el mundo.
Así fue como sin elección termino haciéndose de un par de amigos que hoy en día agradecía tener, al igual que a la pequeña Pansy. Se preguntaba si realmente hubiese podido sobrevivir a todo lo que tuvo que pasar si no hubiese tenido a esos tres.
Pero Theo nunca dejó de ser, ni siquiera con ellos, aquél muchacho serio y reservado. La diferencia radica en que ellos saben perfectamente que bajo esa apariencia de ser incapaz de matar una mosca, Theodore es completamente lo contrario. Cuando se meten con él o con los que considera de los suyos, sale lo peor de él y no hay nadie capaz de detenerlo. En Slytherin eran muchos los que aprendieron por las malas a tenerle respeto… y miedo.
No por nada era uno de los mejores en el uso de la varita de su generación. Pocos fueron los duelos en los que no salió victorioso. Muchos bromeaban, incluso, con que nació con una varita en la mano, ya que ésta parecía ser una extensión de sí mismo.
Theo es una caja de secretos hasta para él mismo. Su aislamiento por la intolerancia a la gente se volvió en su contra cuando perdió casi toda capacidad de empatía. Sólo se molesta por el bienestar de sus amigos, pero sabe que los demás son mejores consejeros que él, por lo que ni siquiera hace el intento de ponerse en sus lugares y aconsejarlos.
Él mismo construyó ese círculo vicioso de no intentar acercarse a las personas porque no sabe manejarlas, cuando no saber tratar con ellas es exclusivamente porque no intenta conocer verdaderamente a nadie.
Entonces, cuando aparece una muchachita extraña como Luna Lovegood a mover todos sus cimientos, Theo no tiene ni puta idea de cómo actuar.
Porque si después de haberla besado de la manera tan abrupta que lo hizo, la chica lo saluda diariamente como si nada hubiese pasado, bajo su lógica significaría que está todo bien. Entonces, ¿por qué el simple hecho de que hubiese dejado de ir a sus pequeños encuentros nocturnos en el jardín le hace sentir absolutamente todo lo contrario?
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Por mucho que Theo hubiese intentando disimular cuando Hermione entró a la biblioteca que su atención estaba en cualquier lado menos en los libros que lo rodeaban, no lo logró ni un poco.
La castaña lo miró con suspicacia antes de tomar asiento en el sillón a su lado. Ella era demasiado inteligente como para abarcar el tema de entrada, así que le dio un poco de conversación antes de atacar.
-El señor Weasley le ha dicho a Tonks que volverá a intentar conseguir esa dichosa lista de maldiciones -suspiró hundiéndose un poco más en el sofá- Realmente espero que eso nos alumbre un poco en la búsqueda..
-Realmente me cuesta creer que no hayamos encontrado absolutamente nada -murmuró sin despegar la vista de las hojas del libro que sostenía.
-La teoría de que sea un hechizo inventado tiene cada vez más fuerza… -Theo chasqueó la lengua en respuesta.
-Ninguno en las filas de Voldemort tiene el suficiente cerebro para inventar algo así. -A Hermione no le pasó por alto que Nott parecía ser el único de los Slytherins que no temblaba al pronunciar aquél nombre.
-Hay una lista de hechizos inventados por mortífagos… -replicó.
-Sí, y puedo asegurarte que la mayoría son modificaciones de hechizos que conocemos, o que al menos encontraríamos en algún libro de Artes Oscuras -respondió monótonamente, como si le fastidiara tener que explicarle eso.- Crear un hechizo no es fácil mucho menos uno como este. Sus efectos no han menguado ni un poco en este tiempo siquiera, no hay cambios… No puede ser otra cosa que magia muy oscura, y ese tipo de magia suele ser muy antigua también.
-Draco mencionó que creyó escuchar la maldición en Latín… eso puede reafirmar la teoría de la antigüedad.
-O puede ser un mero formalismo, un modismo… -A Hermione le gustaría decir que Theodore estaba siendo por demás pesimista, pero lo cierto es que no podía negar que en realidad estaba siendo realista.
-Estamos en cero. Meses y seguimos en el mismo punto…
-No por ello tenemos que dejar de buscar. Estoy casi convencido que se solucionará de un momento a otro.
-Ojalá así sea -sonrió- No pareces ser de los que mantienen las esperanzas.. -le confesó.
-No lo soy -sonrió de lado- No cuando realmente no creo que haya una solución. La esperanza la deposito donde realmente creo que lo vale.
-¿Y con Luna? -preguntó de pronto.
-¿Qué? -Se sorprendió él, por primera vez bajando el libro y mirándola.
-Digo… si con Luna piensas que vale la pena mantener la esperanza.
-¿Con Luna? ¿Te refieres entre Luna y yo? -Hermione asintió.- ¿Qué sabes, Granger?
-No sé nada. Sólo observo…
-No hay nada entre Luna y yo. Y si eso parecía, pues lo he arruinado.
-Entonces no estás depositando esperanza allí -comentó con tristeza.
-Le estoy haciendo un favor.
-Al final eres igual a Draco -bufó con cierta molestia- El mismo egoísmo de decidir por ustedes mismos que es lo mejor para nosotras sin tener en cuenta nuestra opinión.
-¡No es cuestión de opinión, Granger! -alzó la voz- ¡No me conoces en absoluto! ¡No tienes idea de quien soy y los demonios con los que cargo! ¡No puedes imaginarte cuanto daño puedo hacerte!
-Sólo voy a decirte una cosa, Theo… tus demonios no te definen. Tú no eres ellos. Y si a Luna no le importa tu pasado, ni lo que hayas hecho, no debería preocuparte a ti. Tienes un futuro delante, pero para disfrutarlo debes dejar de vivir de tu pasado.
-Me preocupa demasiado el presente.
-Podemos morirnos mañana. -dijo fríamente- Literalmente, mañana. Piensa un poco si quieres que las cosas queden así sólo porque tus miedos y auto castigo te han frenado…
Theo se mantuvo un momento en silencio, sopesando las palabras de su compañera y lentamente una sonrisa fue apareciendo en su rostro. Podía entender a la perfección cómo su mejor amigo había perdido la cabeza por esa mujer. Él, sinceramente, no la soportaría. Pero debía admitir que su ferocidad y fuerza de convicciones eran admirables y apasionantes.
-Draco es afortunado en tenerte, en ser correspondido… -soltó casi sin pensarlo. Hermione le sonrió cálidamente.
-En estos momentos ambos somos afortunados de tenernos el uno al otro. Pero Theo, no te olvides que tú también puedes tenerlo… -dijo, y esta vez fue ella quien tomó un libro y comenzó a leer. Theo tomó la señal como un punto final al tema y la imitó en la acción retomando su lectura, aunque sinceramente tampoco tenía algo que responder a eso.
Pasaron varias horas en silencio, enfrascados en su búsqueda como en repetidas ocasiones habían hecho. Sin embargo, Theo podía notar que el ambiente entre los dos era distinto. Hermione se había atrevido a tirar abajo la pared del trato meramente cordial y eso lo hacía sentir extraño.
No podía decidir si le inquietaba o no. Pero hasta ahora sus conversaciones se limitaban a saludarse e intercambiar opiniones sobre lo que encontraban o las hipótesis que habían tejido respecto a la maldición que atañaba a su amigo.
Su cabeza viajaba en distintas cavilaciones al punto de darse cuenta que en realidad no estaba prestando atención en lo más mínimo a su lectura.
Volvió un par de párrafos hacia atrás para retomar la lectura con concentración y casi se golpea a sí mismo al descubrir lo que había dejado escapar.
-Granger… acabo de encontrar una forma de ayudar a Draco.
N/A: Hola! A qué no me esperaban por acá tan pronto? Bueno, por lo menos yo no creía poder hacerlo hasta entrar en vacaciones pero aquí estoy.
Primer salto temporal en la historia, sólo tres semanas esta vez, pero pronto empezarán a ser más largos.
Para las amantes de Theo, les di material de sobra! jaja
Espero que les haya gustado el capitulo, creo que puse un poquito de todo como para contentarlas.
Ahora sí,el próximo capítulo será una vez ya esté de vacaciones en la facultad!
Ya saben como hacerme llegar sus opiniones!
Besos para todas, y excelente fin de semana!
Ilwen (08/07/2016)
