Recomendación musical:"Resistance - Muse"


Cap 22 – A través de sus ojos

Desde que Theo pronunció esas palabras se pasaron horas y horas investigando y probando aquél descubrimiento. Para hacerlo no les había quedado alternativa que avisarle a Draco para comprobar que realmente funcionara, cosa que hubiesen preferido evitar para no crearles falsas expectativas por si no llegaba a funcionar. Pero por suerte eso no pasó.

El hechizo descubierto surgió efecto al instante, por lo que sólo les quedó investigar sus alcances y explotarlo hasta donde les diera el tiempo.

Eso los llevaba al ahora, donde Draco abrazaba a Hermione frente a un espejo desde hacía ya aproximadamente media hora. Ella iba vestida con una camisa de él y Draco sólo llevaba los pantalones de su pijama.

-Draco… -Hermione se volteó a mirarlo.

-Mira al frente -ordenó él. Ella soltó una pequeña risa pero obedeció.

-Draco, no puedes…

-Por favor. Un momento más -le pidió en un tono con el que ella no pudo más que sonreír y abrazarlo con más fuerza. -Es real… -susurró más que nada para sí, mientras contemplaba el reflejo que el espejo le devolvía. Hermione amplió su sonrisa.

-Siempre fue real. -No pudo aguantarse las ganas y se volteó para besarlo.

-¡Deja de hacer eso! O al menos avisa… -protestó él al separarse, provocando carcajadas en su pareja- ¡Es demasiado raro ver mi cara cuando estoy a punto de besarte a ti! -Ella rió más fuerte.

-Todavía no podemos apagarlo y prenderlo con un interruptor, Draco -bromeó ella.

-No, pero puedes avisar así cierro los ojos.

-Cariño, las imágenes se proyectan desde mis ojos hacia tu mente. Si cierras los ojos lo verás igual -explicó con paciencia, carcomida por las ganas de burlarse de él.

-¡Cierra los ojos antes, entonces! No puedo creer que ponga siempre esa cara de idiota antes de besarte…

-¡Eres adorable! -se burló. Cuando intentó volver a besarlo, Draco la giró sobre sí, haciendo que su vista volviese al espejo.

-Tu vista al frente -ronroneó contra su oído seductoramente. -Ya veremos cuan adorable te parezco -dijo sonando claramente como una amenaza, y Hermione no tuvo que esperar a que la palma de su mano comenzara a recorrer su pierna hacia arriba para constatarlo.

-Draco… -trató de sonar como una advertencia, pero su voz apenas fue un murmullo estrangulado.

-Shh. -susurró aún sin separar los labios de su oído.

Siguió el camino ascendente de su mano, pero en vez de entretenerse con la intimidad de la castaña se desvió por un momento y se sostuvo de los pliegues de su camisa. Siguió subiendo y en su camino fue desprendiendo uno a uno y con tortuosa parsimonia cada uno de los botones. Al llegar al último, la abrió por completo. Hermione jadeó.

Jadeo que se repitió cuando el rubio apretó uno de sus pechos con su mano mientras la otra seguía afianzada a su cadera y le mordió el cuello. Inconscientemente echó la cabeza hacia atrás.

-No, no, no -advirtió él- Estás siendo muy desobediente, Granger… tendré que castigarte. Vista al frente.

Hermione obedeció, no sin bastante esfuerzo, temblando de anticipación. Draco sonrió con orgullo.

Mantener los ojos abiertos se volvía una dificultad aún mayor a medida que Draco masajeaba con más y más ímpetu sus pechos o cuando la mano en su cadera comenzó su descenso hasta colarse bajo el borde de su ropa interior.

-Draco… -no supo si fue un pedido o un jadeo de placer, pero el chico no menguó en sus atenciones. Al contrario, con su rodilla la golpeó suavemente en la parte trasera de sus piernas obligándola a recostar su cuerpo contra él y así hacerle sentir su creciente intimidad rozando su trasero.

Draco se deleitó en la manera en que Hermione se mordía los labios para evitar seguir suspirando por sus caricias, ante la forma evidente en que ella se obligaba a mantener los ojos fijos en el espejo.

Bendito fuera Theo por haber encontrado ese bendito hechizo.

En momentos de desesperante depresión, Draco había llegado a pensar que nunca podría volver a verla. En que tendría que aferrarse a su imagen de la muchachita con túnicas Gryffindor y pelo enmarañado que cargaba diariamente su pila de libros, y que su imaginación debería hacer el resto del trabajo, ubicando su mirada feroz o su sonrisa tímida en las situaciones que vivían ahora. Pero entonces todo no parecía más que una farsa, más que otro de sus sueños, de las fantasías que lo habían acompañado durante tantos años.

Pero era real. Y ahora podía confirmarlo.

Ya no sólo se conformaría con las sensaciones de sentirla temblar contra él, con el sabor avainillado de sus besos. Ahora podía verla, ahí, retorciendo y contorneando su cuerpo en la histérica dicotomía por buscar mayor contacto y querer alejarse de sus caricias al mismo tiempo.

-Draco… por favor. -Su voz lo sacó de su ensimismamiento. Volvió a sonreír. Quizás ya había tenido suficiente de "castigo", pensó.

-Finite Incantatem -susurró sacando la varita de su bolsillo y apuntando directamente a la castaña. Inmediatamente las imágenes dejaron de proyectarse en su cabeza, todo volvía a ser negro para él.

Hermione se relajó completamente, cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás, dándole vía libre a Draco para besar y mordisquear su cuello mientras con sus dedos bombeaba con más velocidad dentro de ella.

Sintió las piernas de la chica debilitándose, así que uno de sus brazos se mudó a enredarse en su cintura para sostenerla con fuerza, anticipándose al final. No pasó mucho más cuando Hermione clavó sus uñas en el brazo que la sostenía y gritó con fuerza. Draco tuvo que ejercer más fuerza en el abrazo, las piernas de Hermione tenían menos resistencia que la gelatina.

Le corrió el pelo sudado de la frente y depositó allí un tierno beso. Luego la levantó sosteniéndola con un brazo por las piernas y con el otro por la espalda y la llevó hacia la cama. Hermione se había abrazado a su cuello y pegado a su cuerpo y ni una vez allí se quiso separar de él, al contrario, ronroneó y se acurrucó más.

-No es justo que siempre sea yo la que termina así… -se quejó murmurando contra su pecho. Draco rió abiertamente.

-Cariño, no tienes idea… -Hermione se separó un poco para mirarlo a la cara y arqueó una ceja, interrogante.

-Oh… creo que puedo darme cuenta de algunas cosas -disimuladamente bajó la vista hasta la entrepierna de su compañero, aún abultada. Draco volvió a reír, pero en vez de contestarle, le beso la frente y la abrazó con fuerza, evidentemente zanjando el tema.

Ella no presionó, pero no evitó que las preguntas siguieran corriendo por su mente. Peligro. Se acurrucó con fuerza tratando de espantarlas.

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Draco esperó a Hermione en la puerta de su habitación mientras terminaba de cambiarse. Luego de estirar por un buen rato las caricias mañaneras, ambos habían ido a bañarse y a vestirse en sus respectivos cuartos.

La castaña lo recibió con una sonrisa cuando abrió la puerta y, aunque no pudo verla, él pudo imaginar el gesto perfectamente. La atrajo hacia sí y la abrazó besándole la cabeza.

-Que cariñosos que estamos hoy… -dijo Hermione con tinte divertido ante las demostraciones del rubio.

-Ha sido un día especial -sonrió de lado. -Pero si te molesta, puedo ponerme distante y parco…

-¿Puedes? -le provocó jugueteando con el cuello de su camisa.

-¿Te olvidas cuanto tiempo guardé todo tras mi faceta de chico malo? -arqueó una ceja. Hermione negó efusivamente con la cabeza.

-Pero entonces no habías probado este caramelo… -le provocó haciendo referencia a ella misma en tono jocoso. Draco casi no podía creer lo que escuchaba, Hermione nunca era capaz de mostrarse con ese atrevimiento, ni siquiera en broma. No iba a desaprovechar la oportunidad. La asió con fuerza aún más contra él y susurró en su oído.

-¿Y tú dices que este caramelo es adictivo?

-Oh no lo sé… eso deberías decirlo tú, chico malo -respondió manteniendo el tono provocativo.

-No deberías burlarte… -advirtió.

-¿Qué te hace pensar eso? -preguntó con fingida molestia, incluso llevándose teatralmente una mano al pecho.

-Granger…

-Malfoy… -le imitó comenzando a reír. Pero la cara amenazante con la que el rubio la miró la hizo no sólo dejar de hacerlo sino también retroceder unos cuantos pasos. -Draco… -esta vez lo llamó atemorizada, como queriendo evitar lo inevitable.

-¿Si? -preguntó con fingida inocencia. Hermione retrocedió dos pasos, él avanzó otros dos.

-¿Por favor? -pidió por lo bajo, en una mezcla de risas y nervios sin dejar de caminar marcha atrás. Draco la seguía con los ojos negros clavados en ella, cual depredador vigila a su presa.

-Dime… -su tono excesivamente dulce nunca podía presagiar algo bueno… y Hermione lo supo… y Hermione corrió.

Entre risas, como una niña pequeña, bajó las escaleras sin saltarse ningún peldaño, a pesar de que el rubio, con sus obvias dificultades y todo, los iba bajando de dos en dos. No le costó mucho alcanzarla, aunque ella llegó a arrastrarse hasta las puertas del comedor pidiendo ayuda entre risas.

Claro, que no tuvo en cuenta que además de las serpientes, en aquél "grupo de rescate" también estaría Ron.

Las risas cesaron de golpe cuando los ojos azules, fríos como nunca, se clavaron en ella y en la manera en que Draco la abrazaba por detrás. Draco no necesitó ver ni que se lo contaran para saber que era lo que sucedía. Y ni siquiera cuando el pelirrojo pasó por su lado, casi golpeándolos al salir, con el rostro lleno de una mueca de tristeza y decepción, Hermione fue capaz de hablar.

-Déjalo, Herms -fue la voz de Harry lo que la trajo de vuelta en sí- Algún día tenía que enterarse y aceptarlo… -le sonrió con cariño, en un claro intento por reconfortarla. Ella asintió, pero no pudo rescatar la sonrisa de vuelta. Draco, comprensivo, la tomó de la mano y la arrastró hasta un lugar en la mesa de desayuno.

-Deja que sirva tu café -se ofreció Pansy y luego susurró por lo bajo lo que algunos pocos llegarían a escuchar -Me entregaría a Voldemort yo misma por verlos sonreír así de vuelta.

-Pero eso no los haría feliz, Pansy -la voz de Luna se alzó en el silencio que reinaba en aquella sala- Al contrario, nos pondría muy tristes a todos… -Pansy no pudo evitar sonreírle, realmente conmovida por las palabras de la pequeña Lunática. Le revolvió el rubio cabello con ternura, como si de una hermana pequeña se tratara, y Luna se sintió más que feliz con ello.

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El día transcurrió por demás tenso. La misión que se llevaría a cabo esa noche pesaba en cada uno de ellos. Ron no había salido de su habitación desde la mañana más que para ir a la cocina y prepararse un sándwich. Harry, extrañamente, este vez no lo siguió. Se mantuvo con el resto del grupo en la Sala de Estar, tratando de bromear y distender un poco el ambiente que regularmente decaía en profundos silencios.

Así y todo el tiempo transcurrió con rapidez en el Número 12 de Grimmauld Place. Cuando quisieron darse cuenta Remus y Nymphadora ya se encontraban allí.

-¿Qué hay? -saludó Tonks animadamente, aunque la sonrisa no llegaba a sus ojos.

Draco no lo dijo en voz alta, pero le hubiese gustado ver al pequeño Edward al menos un momento antes de enfrentarse a lo que tuviese que hacer esa noche. Hermione percibió una pequeña tensión en él y se aferró con fuerza a su brazo, ante la atenta mirada de Remus, quién luego miro a su esposa y ésta le guiñó un ojo con diversión.

-Antes de irnos queremos hablar algunas cosas -dijo el hombre- Primero, el Ministerio nos ha facilitado estos trasladadores. -levantó unas cadenas con unas gemas violeta en el centro- Para que se active tienen que decir la palabra "Apertus" y los trasladará inmediatamente al centro de sanación que hemos armado para esto. Allí estará la sanadora Lightwin, la señora Weasley, Fleur y Andrómeda, para atenderlos o asistirlos por cualquier cosa. No tengan miedo en usarlos. No sean impetuosos, si saben que están en peligro o que necesitan atención, úsenlos. Creemos que será un trabajo fácil, pero nunca está de más estar preparados…

-¡Alerta permanente! -agregó Tonks.

-Así es -le sonrió.- Por otro lado, traten de moverse siempre en grupo, nunca solos, al menos un acompañante. No hagan idioteces. Y chicas, -miró a Hermione, Ginny y Luna- no utilicen su poder de tres a menos que sea estrictamente necesario. Contamos con esa carta como factor sorpresa y cuanto más podamos postergar su uso será más útil. -Las tres asintieron. Ginny todavía sin poderse creer que la estuviesen llevando, en primer lugar.

-En media hora vamos a estar saliendo. Les damos estos minutos para terminar de prepararse… -les sonrió cálidamente Tonks.

Todos se miraron entre ellos sin saber muy bien que hacer. Estaban, técnicamente, preparados desde hacía horas, pero ¿qué era verdaderamente estar preparado? ¿podrían estarlo alguna vez?

Pansy fue la primera en reaccionar, tomando a Hermione de la mano la arrastró a unos metros de distancia del grupo.

-Toma -dijo desprendiéndose el collar que pendía de su cuello y que ya le había dado en otra oportunidad- Funcionó una vez… -le sonrió

-No es necesario, Pans…

-No importa -se adelantó- Así me garantizo que tengas que volver para devolvérmelo -le guiñó el ojo y Hermione la abrazó con fuerza.

-Me aseguraré de que así sea.

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Todos habían comenzado lentamente a dispersarse, y Theo aprovechó para tomar a Luna delicadamente de la mano en un pedido silencioso por que lo acompañara.

Se habían escabullido hasta el patio trasero. Apenas habían cruzado sus enormes puertas de vidrio cuando Theo habló.

-Luna yo… - intentó comenzar, pero Luna lo interrumpió tomándolo por sorpresa cuando lo abrazó con fuerza.

-Ten cuidado, Theodore Nott -susurró contra su cuerpo. Él soltó el aire de golpe y la apretó más contra sí.

-Lo tendré. Tú prométeme que no cometerás ninguna insensatez -Pudo sentir como Luna sonreía.

-Lo prometo.-aseguró sin separarse de él.

-¿Sucede algo más? -inquirió él. No es que fuese particularmente perceptivo, pero la actitud de Luna le producía cierta extrañeza.

-No. He estado intentando convencerme que nada malo puede suceder. Es decir, dicen que será una misión sencilla, ¿verdad? -Theo asintió- Pero no puedo dejar de sentir una rara sensación en el pecho.

-Deben ser sólo nervios -intentó serenarla- Mírame a mi. Pasé cosas terribles mientras estaba del otro bando, y no por ello menguan mis nervios en este momento. -Luna asintió con la cabeza, aceptando sus palabras de consuelo. Entendía lo que Theo le decía, pero ella sabía que había algo más detrás de aquella sensación. De todos modos eligió mantenerlo para ella.

-¿Estaremos bien? -no pudo evitar preguntarle. La respuesta del chico sería obvia, pero ella necesitaba escucharlo. Y necesitaba seguir aletargando el momento antes de tener que soltarlo.

-Lo estaremos -aseguró- Volveremos aquí sanos y salvos y no podrás volver a escaparte de mi. Creo que nos debemos una conversación -Las mejillas de Luna enrojecieron de inmediato y escondió su cabeza un poco más contra él.

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-¡Ron! -Hermione intentó interceptarlo antes que volviera a encerrarse en su cuarto.

-Dime… -respondió parco.

-Lamento cómo se sucedieron las cosas. Debería haber hablado contigo y no que te enteraras así…

-Sí. Deberías haberlo hecho. ¿Algo más? -Hermione negó con la cabeza.

-Lo siento. No quería que fuésemos a enfrentar esto sin que supieras que en verdad lo lamento.

-Ahora lo sé, y no cambia nada.

-Ron…

-No voy a decirte que está todo bien, que seremos amigos y que deseo que seas feliz con el hurón -reconoció con dureza- Pero estaré aquí para decirte "Te lo dije" y recordarte que tú solita te lo buscaste cuando el desgraciado rompa tu corazón. Estaré justo aquí. -Hermione no sabía bien que decir mientras intentaba contener las lágrimas. Entendía que Ron estaba dolido y sabía que el ataque era su manera de defenderse, pero saberlo no hacía que la hiriese menos…

-Lamente decirte, comadreja -La voz de Draco provino desde sus espaldas- Que vayas descartando la posibilidad de que eso suceda. No te daré el gusto. Nunca lastimaré a Hermione. -A esta altura hablaba teniéndola abrazada por la cintura y pegada a él en un gesto completamente protector y posesivo.

-Si tú lo dices… -sonrió con ironía- Porque tú palabra tiene un montón de valor… -soltó antes de voltearse y meterse en su habitación

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-Cuídate, Gin, por favor… -Harry se había acercado a la pelirroja tomándola por sorpresa. Le sonrió.

-Tú eres el que más cuidado debe tener… -Harry chasqueó la lengua.

-Sabes bien que no me expondrán ni un poco al peligro. Si la cosa se pone mal me sacarán de allí como la otra vez. -Ginny lo conocía lo suficiente como para notar la verdadera molestia en su voz. Casi la hace reír.

-Me alegra que sea así -se burló.

-Ten cuidado -repitió mientras la abrazaba- Tienes que volver a mi, Ginny.

-Lo haré -le sonrió cálidamente devolviéndole el abrazo- Claro que lo haré.

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Draco y Hermione descansaban en el sillón, con el brazo de él rodeándola por los hombros, cuando Pansy se acercó hasta ellos.

-Drake, ¿podemos tener un minuto? -preguntó nerviosa. Cómo si realmente temiese el hecho de haber tenido que interrumpirlos.

-¿Bromeas? Claro que sí

-Los dejo -Anunció Hermione con una sonrisa. Besó la frente de Draco y le guiñó un ojo a la morena mientras le acariciaba el brazo al pasar. Pansy se sentó al lado de su amigo y se recostó sobre él.

-Tengo miedo.

-Estaremos bien, pequeña.

-Lo sé -reconoció- Pero… que nosotros estemos bien significa que ella… y yo…

-Pansy -la llamó obligándola a mirarlo- Ella no estará allí probablemente. No debes preocuparte.

-¿Y si está? -replicó. Draco suspiró antes de abrazarla con fuerza.

-Pequeña, ella tomó una decisión. No puedes hacer nada al respecto.

-Ella salvó a Hermione. No es mala.

-No digo que lo sea.. ¡Joder! La conozco lo suficiente para saber que no lo es, pero… ella eligió, y no podemos cambiar eso. Trataremos de no enfrentarnos directamente a ella, pero temo que en algún momento será inevitable.

-No quiero que muera.

-Lo sé.

-¡Diablos, Draco, no quiero si quiera que lastimen a sus mascotas! -chilló en tono hasta divertido. Draco soltó una carcajada.

-Esos perro del demonio…

-Le volví a dar mi collar a Granger -soltó de la nada.

-Parece que le has tomado cariño… -bromeó chocándole el hombro juguetonamente

-No más que tú -le sacó la lengua.

-Eso nunca…

-¡No sabes cuánto me alegra que esto se haya dado para ti! -suspiró con una sonrisa.

-Todavía me cuesta creerlo -admitió- Es todo tan natural que no parece ser más que un sueño…

-Pero no lo es -le sonrió.

-No. Y ¿sabes qué? Ella proyecta su futuro conmigo, Pans… es más difícil de creer que qué me esté dando esta oportunidad ahora… Ha hablado de una familia. Nuestra. -sacudió la cabeza- Si es un jodido sueño no quiero despertarme nunca.

-Pequeños rubiecitos sabelotodos corriendo por todos lados… ¡Merlín me libre!-bromeó alzando las manos.

-Calla. Serían hermosos.

-E insoportables

-Perfectos.

-Si tú lo dices…

-¿Están hablando de bebés? -la voz de Blaise cortó con sus carcajadas. Pronto el moreno estaba sentado en el sillón con ellos. -¿Ya le has contado, hermano?

-¿Contado qué?

-De mi ahijado, que viene en camino…

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Draco agradeció infinitamente cuando Hermione lo sacó de allí.

Faltaban apenas unos minutos para partir, y aunque ellos lo harían juntos, Hermione quería tener unos minutos de conversación.

-Por primera vez experimento esa necesidad que han tenido conmigo de no querer que vaya a luchar…

-¿No quieres ir? -preguntó él confundido.

-¡No, Draco! ¡No quiero que tú vayas! -admitió con vergüenza. -Pero así como tú no lo hiciste, no voy a pedírtelo. Sólo quería que supieras que estoy preocupada… -él le sonrió.

-Lo sé, y yo también lo estoy. Estaremos bien. Lo haremos juntos.

-Será nuestra primer batalla juntos… Bueno, que yo sea consciente de eso -rió. Draco le acarició el rostro. -No utilizaremos el hechizo, todavía no lo hemos practicado lo suficiente.

-Lo sé.

-Y te mantendrás constantemente a mi lado.

-Por supuesto.

-Y no harás ninguna tontería.

-Ninguna.

-Y volveremos. Juntos -la voz comenzaba a estrangulársele por las lágrimas.

-Claro que sí, amor.

-Oh, Draco… -exclamó antes de arrojarse a sus brazos y abrazarlo con fuerza.

-Shh, estará todo bien. -la consolaba acariciándole el cabello. Ella asintió contra su pecho.

-Chicos… -Tonks apareció frente a ellos susurrándoles por lo bajo- Realmente lamento interrumpir, pero ya es hora de irnos...

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Harry, Ron, Pansy, Theo y George acompañados y encabezados por Remus Lupin se aparecieron en los lindes de un bosque.

-Tendremos que recorrer un poco a pie -indicó el hombre- La información nos habla sobre una cueva no muy lejos de aquí. Hay un grupo de Aurors abordándolos desde el otro flanco.

Todos asintieron y comenzaron a caminar en silencio. Theo y Pansy llevaban una de sus manos unidas y la otra agarraba firmemente la varita dentro de su túnica. Ninguno de los dos hacía siquiera ruido al caminar y el castaño parecía mantener un ojo en cada uno de sus lados.

Afirmativamente, la cueva se encontraba allí. Ni siquiera había sido mucho lo que debieron caminar para encontrarla. Simplemente caminaron por el borde de un lago y ésta los esperaba a su final. Se mantuvieron ocultos en el espesor del bosque mientras Remus se encargaba de enviar un Patronus a sus otros compañeros avisándoles su llegada.

Poco después recibieron respuesta a través de un pequeño lince. Ellos también estaban en posición.

Remus les hizo una seña para que guardaran silencio y otra para que lo siguieran. El momento había llegado.

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El segundo grupo no corrió con tanta suerte. A pesar de tampoco haberse aparecido en el lugar exacto, estos debían de tener algún tipo de escudo protector porque los hechizos les comenzaron a llover apenas pusieron un pie allí.

Luna los sorprendió a todos convocando una burbuja de protección que rebotó todas las maldiciones al menos hasta que pudieron ubicarse en espacio/tiempo tanto física como mentalmente.

Todos se pusieron en guardia inmediatamente y con un asentimiento de cabeza le hicieron saber a la rubia que ya estaban listos. Luna bajó la barrera y todos se dispersaron un poco devolviendo el ataque.

Si bien atacaban con maldiciones, era bastante evidente que estaban tratando con magos poco duchos. Era fácil esquivarlos y fácil darlos de baja también.

Tonks se mantenía frente a Draco, con un ojo en la batalla y otro sobre su primo. Pero éste se desenvolvía perfectamente manteniendo la espalda pegada a la de su compañero Blaise. A pesar que el rubio percibía perfectamente la dirección proveniente de la energía de los hechizos, el moreno se aseguraba de cada tanto indicarle donde tenía algún contrincante. Iban girando entre sí, de manera que Draco repelía los hechizos y Blaise ejecutaba los ataques. Tonks se quedó bastante maravillada con su manera de trabajar, pero se reprendió a sí misma por quedarse contemplándolos más de lo necesario. Tenia cosas que hacer allí.

Luna, Hermione y Ginny optaron por mantenerse juntas, a pesar de que a la castaña le hubiese gustado permanecer con Draco. Pero lo cierto es que las tres debían quedarse cerca por si debían actuar de urgencia.

Pronto notaron como los mortífagos eran atacados desde otras direcciones, tomándolos por sorpresa.

-Son Bill, Oliver, Lee y Seamus. -advirtió la metamorfomaga con alivio. Las cosas tenían que ponerse más fáciles ahora.

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Todos se sobresaltaron en el momento en que, casi sin inmutarse, Theodore Nott se giró y con dos simples hechizos dio de baja a dos hombres que estaban por atacarlos a escasos metros.

Le agradecieron en silencio, sobretodo cuando los cuerpos al caer no hicieron más que un golpe sordo, lo que evitó que se alertara a los que fuera que estuviesen dentro de la cueva.

Remus se puso al frente. Pudieron ver como por encima de ésta se veía el grupo de Aurors listos, y quien parecía ser el líder levantó una mano con tres dedos. Bajo uno… dos. Bajo otro… uno. Y todos se pusieron en guardia.

Cuando su mano no fue más que un puño cerrado, Remus avanzó con un Lumos, gesto imitado por Pansy. Dos varitas fueron suficiente como para alumbrar tenuemente la estancia y poder ver contra que se enfrentaban.

El sitio no parecía ser más que una cueva común y corriente, apenas refaccionada con magia para crear una especie de huecos en las paredes que cumplían función de literas. La mayoría parecían estar ocupadas. Instantes después el reducido grupo de Aurors que los acompañaba ya estaba flanqueándolos.

-¡Ahora! -dio la orden el mismo que creían era quien estaba a cargo. Pronto todos los Aurors estaban atacando a los desprevenidos hombres que descansaban en esas improvisadas camas.

Desmaius!

Expelliarmus!

Incarcerous!

Incarcerous!

-¡Petrificus Totalus!

Los Aurors se movían por todo el sitio repartiendo hechizos, aturdiendo y atando a los mortífagos que ni siquiera tuvieron tiempo de pensar qué estaba sucediendo. Muchos de ellos volvieron de la inconsciencia de su sueño con las sogas a su alrededor.

-¿Esto en verdad está sucediendo? -preguntó Pansy escéptica, aún tomada a la mano de Theo, parados en el medio del lugar. El castaño miraba a su alrededor con el entrecejo completamente fruncido.

-Yo creo que no nos necesitan… -canturreó George volviendo a guardar su varita en el bolsillo de su pantalón y a su vez sacando algo de su interior. -¿Caramelos? Le ofreció a Harry, quien sacudió la cabeza rechazando la oferta mientras se frotaba los ojos por debajo de las gafas.

-No entiendo -dijo, simplemente.

Remus Lupin se mantenía con ellos con la misma expresión de perplejidad plasmada en el rostro.

-Dijeron que sería fácil, ¿no? -bromó George palmeándole el hombro,

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Efectivamente, con la ayuda que había llegado las cosas salieron bastante bien.

Sólo Blaise se había lastimado un brazo por cruzarse en un hechizo que iba directo hacia el rubio mientras éste se defendía de otro y terminó volando y estampándose contra el tronco de un árbol. Draco enseguida terminó con su oponente y se ocupó de que quien había atacado a su amigo terminara corriendo sin sentido rodeado de llamas.

Tonks se ocupó se acabar con su tortura apagando el fuego y aturdiéndolo.

-Entiendo tu furia. No trabajamos así aquí.

-¿Ah, no? Creí oír decir que nos traían por nuestros conocimientos en magia oscura… -replicó cargado de sarcasmo.

-Cuando sea necesario, Draco. Podías dejarlo fuera de combate con un simple Petrificus -reprochó. Draco chasqueó la lengua y la mujer meneó la cabeza. En algunas cosas su primo era un caso perdido, pero no era el momento ni el lugar para ponerse a discutir.

-Son todos carroñeros -murmuró Blaise entre dientes. Hermione rápidamente le había encabestrillado el brazo ante la negativa rotunda del moreno por irse de allí.

-Era una posibilidad con la que contábamos -dijo Tonks -Carroñeros y mortífagos de bajo rango.

-No reconozco esta Mansión. -volvió a hablar Blaise.

-¿Deberías? -interrumpió Seamus con tono poco agradable. El moreno únicamente se encogió de hombros… o de un hombro, mejor dicho.

-Los mortífagos no son de variar mucho su ubicación. Hace casi dos años Voldemort no se ha movido de Wiltshire -esta vez fue Draco quien habló- Primero que mientras éramos entrenados nos han convocado en distintas locaciones, segundo… no cualquiera tiene una Mansión, y no es por presumir, pero… sólo alguien de la alta sociedad puede permitirse una. Nosotros formamos parte de eso. Conocemos casi todas las familias, y por ende, sus Mansiones.

-Sin presumir… -bromeó Ginny por lo bajo.

-Debemos movernos rápido… -alertó Bill. -No podemos confiarnos que lleguen más. Tonks miró hacia su primo deteniéndose en como fruncía el ceño ante lo que Blaise le decía por lo bajo. Prestó atención y notó como éste estaba describiéndole el lugar.

-No puedo hacerlo así -gruñó Draco por lo bajo.

-¿Tan importante es saber de quién jodidos es la casa? -volvió a hablar el Irlandés.

-Si sabemos a quien pertenece, probablemente sabremos como entrar.

-Entremos y ya… total, ya saben que estamos aquí.

-Hermione… -susurró Draco, pidiéndole en silencio. Hermione entendió de inmediato y se mordió el labio mientras pensaba rápidamente si era o no lo adecuado. Finalmente asintió.

Intentó rápidamente concentrarse a pesar del bullicio sin mucho éxito. Hasta que Draco la sostuvo por los hombros obligándola a mirarlo. Como por arte de magia eso funcionó al instante. En el momento en que Hermione cerró y volvió a abrir los ojos, las imágenes ya se proyectaban en la cabeza de él.

A Draco no le costó más de cinco segundos reconocer el lugar. De hecho ni siquiera tuvo que mirar la Mansión en sí, que era lo que tanto le describía su amigo, sino que bastaba con sus alrededores.

Dicha mansión parecía estar sobre una colina completamente en punta y bastante alta… o esa era la sensación que daba dado que entre la casa y el claro donde ellos se ubicaban ahora, había una especie de gran olla. Un agujero bastante profundo que rodeaba en un circulo casi perfecto aquella colina.

-Es la casa de Greyback… en realidad la cucha de todos sus perros… -ironizó. La piel de todos, por alguna razón, se erizó en simultáneo.

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-¿Qué demonios hicieron? -preguntó Lupin bastante fuera de sí al Auror a cargo, quien mostraba una sonrisa y un porte orgulloso.

-Nuestro trabajo…

-Se supone que utilizaríamos esta redada para entrenamiento de los chicos. -repicó con enfado.

-Mira Lupin, nosotros no somos niñeros ni entrenadores. Son niños… que vayan a jugar con Cromos en sus habitaciones mientras los adultos nos encargamos del trabajo.

-Quiero ver que tal les va contra Voldemort sin utilizar a Harry… -sonrió George por lo bajo.

-¿Este tipo es idiota? -preguntó Pansy sin obtener respuesta, aunque todos le dedicaron una mirada de comprensión.

-¿Crees que podemos ir a ayudar a los chicos? -preguntó Harry, notablemente desanimado por la falta de acción. Lupin asintió quedamente para luego dirigirse al Auror.

-Pikes, hablaremos sobre esto con el señor Ministro, yo que tú iría borrando esa sonrisa de mierda -sentenció- Y traslada a todos esos mortífagos antes de que surjan problemas…

-Tú no eres nadie para darme órdenes -le dijo con prepotencia, pero Remus simplemente le dio la espalda para dirigirse a los chicos…

-Iremos a la base de sanaciones primero, una vez allí veremos que podemos hacer para reunirnos con el resto, si no es que han vuelto, claro.

-Dudo -murmuró Ron también desanimado.

Todos se encaminaron a la salida de la cueva y caminaron algunos metros internándose en el bosque para transportarse.

-¿Recuerdan cómo hacerlo? -Preguntó. Todos asintieron.-Perfecto. Entonces todos usarán sus trasladores, yo viajaré último para corroborar que no haya inconvenientes.

-Apertus -Murmuraron Ron y Harry sosteniendo el talismán y desapareciendo de inmediato. George los miró, se encogió de hombros y los imitó en acción.

Pansy apretó el agarre de la mano de Theo, y éste le guiñó el ojo intentando reconfortarla. Se transportarían juntos.

-Aper… -comenzó el castaño sin poder terminar la palabra. Pansy sintió como era tirada hacia atrás desde su brazo, en simultáneo con un grito desgarrador del chico y un hechizo exclamado por su profesor.

Aterrada vio el cuerpo de su amigo tendido en el suelo, toda la espalda de su camisa desgarrada y cubierta de sangre, no necesitaba ver más. A un par de metros estaba el cuerpo tendido de lo que parecía ser otro hombre… o bestia. Remus aún mantenía la varita alzada contra él, asegurándose que no volviera a moverse.

-Niña, vete. Yo lo traslado -la orden fue dicha con tal aplomo que Pansy no pudo hacer más que acatar, ni siquiera pudo pensar realmente en que le estaban diciendo como para llegar a cuestionarlo. Con los ojos llenos de lágrimas apretó la piedra en su mano y se desapareció.

-Maldito bastardo -murmuró al cuerpo tendido- Tranquilo chico, estarás bien… todo lo que puedas estarlo -murmuró haciendo presión en la herida para que dejarse de sangrar y cargándolo para llevárselo con él.

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-No creo que sea tan buena idea entrar ahí -habló Tonks.

-Deberíamos venir con refuerzos -Oliver estuvo de acuerdo.

-Esto no fue lo que nos dijeron… -protestó Bill.

-La información se las dio un mortífago -Dijo Draco, ya desvinculado de la mente de Hermione -Hasta muerto se las puede arreglar para que vean lo que quiere hacerles ver… Además, para el Señor Tenebroso -varios ceños se fruncieron al escuchar como se refería todavía a Voldemort- Greyback no es más escoria que los carroñeros, simplemente sabe darle lugar a su utilidad…

-Sabe que nos aterroriza… -agregó Luna.

-Todos son simples marionetas.

-Si odia a la gente por tener sangre muggle en sus venas, no puede ser menos con alguien que es mitad bestia -escupió Tonks haciendo notar que era una queja más bien personal. -Sigo pensando que no es bueno seguir aquí. Será mejor que nos vayamos y volvamos con refuerzos. Hemos hecho un gran trabajo de todos modos -les sonrió a los chicos.

-Parte del escuadrón de Aurors está viniendo, les he enviado mi Patronus -comunicó Bill- Nosotros nos quedaremos aquí hasta que lleguen -hizo referencia a él y a Oliver.

-Por el amor a Merlín, Bill, cuídate -le pidió la metamorfomaga. Su tono era dulce pero dejaba notar su seriedad en el asunto.

-Lo haré, Dora… No cometeré ninguna imprudencia -le aseguró leyendo las preocupaciones de la mujer. ¡Vaya que tenía ganas de tomarse revancha contra aquél licántropo! Pero no por nada era elogiado por su inteligencia. Sabía que no era una situación favorable… sólo era cuestión de tiempo, de saber esperar un poco más.

La conversación tuvo un fin precipitado cuando todos vieron a Luna desvanecerse. No había perdido la consciencia pero su cuerpo no había podido sostenerla y Blaise tuvo que agarrarla rápidamente con su brazo bueno. Rápidamente se acercaron a ayudarla. La rubia mantenía los ojos apenas abiertos y se había vuelto mortalmente pálida.

-Algo… algo sucedió -murmuró en apenas un susurro y casi sin separar los labios. -Algo malo. Debemos regresar ahora.


N/A: Sisi, sé que dije que iba a actualizar durante mis vacaciones pero resulta que éstas no fueron como esperaba y hasta hace dos días no pude terminar el capítulo. Al menos quedó bastante largo como para compensar y que se entretengan un poco.

No voy a hacer más especulaciones sobre cuando voy a actualizar porque al final nunca se me da jajaja. Simplemente tengan por seguro que siempre pongo todas mis ganas y esfuerzo para traerles el capítulo en el menos tiempo posible.

Como siempre, espero que hayan disfrutado la lectura y que no me hayan puteado mucho :P

No es necesario que les diga cómo hacerme llegar su opinión, no? A ver si los fantasmas empiezan a salir de sus escondites...

Un beso grande a todas y será hasta la próxima. Gracias por seguir ahí!

Ilwen (26/08/2016)