Recomendación musical:"Shake it out – Florence and the machine"
Cap 23 – Equinoccio
Todos parecieron caer al mismo tiempo en la sala de emergencias montada por La Orden del Fénix.
Las mujeres que estaban allí preparadas para recibir a los heridos no llegaron a salir de la sorpresa de cuando Lupin llegó con el chico Nott bañado en sangre que los del otro grupo ya estaban allí también y en cuestión de segundos todo se había vuelto un gran alboroto.
Apenas aterrizar, Luna, con una mano sujetándose el pecho, comenzó a mirar a su alrededor comprobando que todos los rostros con los que sus ojos se cruzaban estuvieran bien. Sus gestos mutaban entre el alivio de ir viéndolos a salvo con la preocupación que le propiciaba aquella sensación que todavía la gobernaba. Tuvo su respuesta cuando su escaneo llegó hasta una de las camillas.
Había alguien recostado allí y un gran rastro de sangre en el camino. La persona allí recostada se sacudía incesantemente, profiriendo quejidos de dolor constantemente. No estaba muerto. Recién entonces se detuvo a prestar verdadera atención a la gente a su alrededor. Remus y Bill estaban a los lados de la camilla sosteniendo al herido mientras la sanadora iba y venía de un lado a otro. Pansy también estaba allí, aferrándose al cuerpo mientras lloraba completamente fuera de sí. Ahora Remus se había acercado a Blaise y Draco y les hablaba por lo bajo, sus rostros se desencajaban en una mueca de horror a medida que el hombre hablaba. Se se ponía crítica, las caras de todos parecían mostrar el mismo espanto.
Luna se sentía una espectadora completamente ajena a todo. Como si simplemente estuviese mirando una película muggle.
Alguien se acercó hasta ella y colocó una mano en su hombro. Era Hermione. De golpe la sensación en su pecho se acrecentó y volvió a sentir como las piernas le fallaban. A lo lejos pudo sentir la voz de su amiga clamando por ayuda. No era consciente de nada, sólo que su campo de visión ahora se reducía al blanco techo y que podía sentir que alguien la movía de lugar.
Notó una superficie plana contra la espalda y el poco raciocinio que le quedaba la llevó a deducir que debían haberla recostado. La misma lógica que le dijo que si giraba el cuello quizás podría ver algo más que cielo raso.
La gente seguía moviéndose de un lado para el otro. Alguien parecía hablarle pero ella no tenía la fuerza suficiente para prestarle atención. Su concentración estaba puesta al completo en el muchacho tendido en la camilla de al lado.
-Theo… -susurró apenas pudiendo reconocer su propia voz. Pero no tuvo más ganas de hacer fuerza y dejó que sus ojos se cerraran.
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Un rato después, Hermione se mantenía sentada a los pies de la cama de Luna, contemplando a la muchacha dormir, cuando Draco se acercó suavemente hacia ella y le tomó la mano.
Ella no supo si estaba buscando reconfortarla o buscando consuelo para sí mismo pero, ¿acaso importaba?
Draco tenía un aspecto terrible. Más allá de la suciedad y el sudor seco post batalla, su rostro parecía estar más desesperado que cansado. Sus ojos estaban de un negro más profundo que el habitual, su ceño fruncido en una mueca constante igual que la forma en la que apretaba los labios.
-¿Cómo estás? -le preguntó ella en un susurró. La primer respuesta de Draco fue encogerse de hombros.
-Preocupado. Pero al menos puedo sobrellevarlo mejor que Pansy -suspiró- Blaise se la ha llevado a dar una vuelta por el jardín para despejarla un poco, pero dudo que lo logre.
-Nunca la había visto así -concedió ella.
-No es que pueda culparla… -admitió. Hermione apretó con más fuerza su mano.
-¿Qué saben de Theo? -preguntó cautelosa. Un nuevo suspiro escapó de los labios del rubio.
-No mucho, en realidad. Sabremos con exactitud todo recién cuando despierte… si es que lo hace.
-Lo hará -afirmó ella con seguridad. Draco le agradeció con una sonrisa triste.
-Eso espero. La Sanadora ha dicho que debería de hacerlo. Que es cierto que ha perdido mucha sangre y ello es una complicación, pero que si reacciona bien a las pociones debería estar bien.
-¿Qué te tiene tan preocupado, entonces?
-Lo que sucederá después -reconoció- El marido de mi primo asegura que no hay riesgos de que haya adquirido la licantropía, ya que no ha sido mordido, pero que puede que quede con algunas "secuelas", como el Weasley…
-Y te preocupan esas secuelas… -adivinó ella.
-Sería un idiota si no fuera así. -bufó- Él mismo me ha reconocido que no sabe que alcance pueden tener dichas secuelas, que cada caso y cada persona es diferente. Podría ser incluso peor a tener que convertirse con cada luna llena…
-¿Cómo podría ser eso posible?
-Sin transformación física, pero sí con una mutación genética total y permanente -Hermione lo miró con el ceño fruncido, sin terminar de entender su idea, por su silencio él se vio prácticamente obligado a explicarse- Weasley tuvo una mutación genética leve. Por lo que nos ha dicho él y Lupin sólo son pocos sus cambios y nada que verdaderamente afecte a su vida cotidiana. Pero tomando en cuenta lo que el viejo me ha dicho acerca de que cada persona es un caso particular… ¿qué pasaría si Theo tuviese una mutación total? Si fuera en esencia un hombre lobo, pero sin cambiar su aspecto.
-¿Te refieres a que se guie por su naturaleza animal?
-Algo así. Sí. Es la idea general…
-¿No es algo un poco improbable?
-No es que nosotros tengamos la mejor de las suertes. No somos Potter. -escupió con rencor. Hermione sabía que no era algo verdaderamente en contra de su amigo, sino que estaba dolido por las circunstancias que vivía el suyo. No podía culparlo.
-No tienes que esperar siempre lo peor, Draco -intentó sonreírle- Los muggles tienen una creencia que sostiene que nosotros atraemos las cosas que nos suceden. Es decir… -buscó explicarse mejor- que nuestros pensamientos negativos atraen cosas negativas… energías negativas. Y a la inversa con los buenos pensamientos.
-Ojalá fuera tan fácil…
-No digo que lo sea, realmente no creo que sea tan fácil -acordó- Pero sí creo que ayuda. Que el pensar que las cosas pueden salir bien nos da más fuerzas para luchar para que así sean. Theo ahora necesita que todos seamos fuertes para poder ser fuerte él también. Y estará bien. Tiene que estarlo.
-Tiene que estarlo... -repitió él para sí mismo en voz alta.
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-¿Y si no vuelven nunca? -le preguntó Astoria un tanto histérica a su hermana. La morena caminaba al rededor de la sala de estar mientras la rubia estaba sentada tranquilamente en el sillón.
-¡No digas tonterías, Tori! ¿cómo no van a volver?
-¡Pueden morirse! -exclamó en un chillido alzando los brazos- Tan simple como eso. Sabes bien que no fueron precisamente de compras...
-Alguien volverá… -suspiró cansada. Estaba bien preocuparse un poco por la salida de sus compañeros de casa, pero su hermana estaba siendo un tanto extremista.
-¡Pueden haberse muerto todos!
-Mandarían a alguien. Saben que estamos aquí.
-¿Y si no es así? ¿Y si debemos quedarnos aquí para siempre? -dijo casi al borde de las lágrimas sentándose por fin.
-Astoria, fuiste a Hogwarts, estudiaste Encantamientos ¿verdad? -la chica asintió- Entonces sabes que los encantamientos de protección y demás dejan de funcionar cuando quien los realizó muere. Así que si todos mueren, podremos salir de aquí.
-¿Y a dónde iremos? ¡No tenemos donde ir!
-¡Tú dijiste que no querías quedarte aquí por siempre! -se exasperó- Y ya basta, deja de hacer hipótesis estúpidas, Astoria. Volverán. Tarde o temprano lo harán. Algo debe haber sucedido si se tardan tanto…
-Algo como morirse… -insistió. Pero la mirada fulminante de Daphne la mandó a silencio. -Por lo menos tenemos comida…
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Luna abrió los ojos recién en las primeras horas de la mañana siguiente.
La mayoría de los miembros de La Orden que habían participado en las redadas todavía estaban ahí. Al menos sí lo estaban todos sus amigos.
A su lado seguía Theo, y la imagen del chico le produjo una punzada en el pecho. Se consoló pensando en que al menos parecía dormir apaciblemente y ya no estaba sufriendo el dolor. Con él permanecían Blaise y Pansy, esta última sosteniendo con fuerza su mano. Se fijo que en su propia camilla estaba recostada Ginny y Harry dormía sentado a su lado.
En un sillón un poco más lejano Draco abrazaba a Hermione. Él era el único que parecía estar despierto a esas horas. Él notó instantáneamente el movimiento en la cama de la rubia y sacudió levemente a Hermione para despertarla. Hermione se sobresaltó ante el hecho pero enseguida enfocó la vista en los ojos azules abiertos de su amiga
-¡Luna! -exclamó aunque en volumen bajo para no despertar a todos -¿Cómo te sientes? ¿Necesitas que llame a Amanda?
-Hola Hermione -le sonrió- No hace falta molestarla, me siento perfectamente. ¿Tú cómo estás?
-Bien, preocupada por ustedes, como todos…
-¿Qué ha pasado? -preguntó con tristeza mirando la cama donde reposaba Theo.
-Según lo poco que nos contó Remus todo estaba terminado, estaban volviéndose cuando un hombre lobo saltó de la nada sobre Theo y lo lastimó con sus garras. No lo mordió por lo que no hay riesgo a que se convierta, pero perdió mucha sangre…
-Pobre Theo, debe haberle dolido mucho -reflexionó la muchacha sin quitar la vista del chico.
-Lo importante es que ahora está bien -intentó mejorar el ambiente.
-¿Lo está, Hermione?
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Un par de horas después la pequeña habitación volvía a estar atestada de gente. Remus y Tonks se habían quedado allí. Bill hablaba con Ron y George en un rincón de la habitación. Y tanto Draco, Pansy y Blaise como Hermione, Luna, Ginny y Harry se mantenían pululando al rededor de Theo, a la espera que el chico despertara.
Cada tanto la sanadora se acercaba para revisar que todo estuviera bien y suministrarle algunas pociones, y la señora Weasley se acercaba con galletas instándoles a comer algo, pero lo único que habían aceptado casi todos había sido el café. Fuera de eso nada parecía variar en aquél lugar.
Después de la hora de la merienda, Lupin sugirió que lo mejor era que el grupo volviese a casa dado que ahí no podían hacer nada más que entorpecer. Menos Ron y George todos protestaron. Sin embargo, Ginny y Harry terminaron por acceder. Al resto no hubo manera de moverlos de allí.
Pansy parecía una fuente inagotable de lágrimas. Pasaba de estar sentada en la camilla sosteniendo a su amigo de la mano, a abrazarse a Blaise o a Draco. Éstos dos intentaban mostrarse estoicos para poder sostenerla, pero las profundas ojeras bajo sus rostros delataban su verdadero estado de propia preocupación. Hermione se sentía por un lado un poco intrusa allí, en medio de aquél grupo que más que amigos era de hermanos, pero sabía que estaba bien, que ellos la necesitaban.
Luna parecía completamente ajena a todo lo que no fuera Theo. Desde el momento que despertó se quedó quietita sentada al lado de su cabecera meciendo los pies. Cada tanto alzaba la cabeza cuando alguien se dirigía directamente a ella. Durante el resto del tiempo sencillamente parecía estar en otra parte.
Nadie se atrevía tampoco a sacarla de ese estado. Quizás porque cada uno cargaba con sus propias cruces en ese momento o quizás porque en cierta forma la entendían y no la querían perturbar. Hermione cada tanto se atrevía a apretar con cariño su hombro como para hacerle notar que estaba allí y contaba con ella, a lo que recibía una sonrisa triste que al menos le indicaba que Luna, aunque no lo pareciera, también estaba ahí.
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-¡Hasta que al fin se dignan a aparecer! -exclamó Astoria cuando parte del grupo volvió a hacer acto de presencia en Grimmauld Place. Ninguno pareció llevarle demasiado el apunte.
-¿Dónde están los demás? -se preocupó Daphne. No sólo porque habían aparecido la mitad de sus compañeros sino por las caras que traían los que lo habían hecho.
-Hirieron a Nott -respondió Harry con sequedad. Las hermanas como en espejo ahogaron un grito tapándose la boca con ambas manos.
-Oh, por Morgana… ¿cómo está?
-¡Te dije que algo malo había sucedido! -le chilló Astoria a su hermana- ¡Tranquilamente podrían haber muerto!
-Cuánto ánimo… -ironizó George mirándola con una ceja alzada.
-¿Acaso tienes la capacidad de preocuparte por alguien? -soltó esta vez Ginny.
-Si, por mi misma -contestó la morena sin vergüenza alguna- Si se morían tendríamos que quedarnos aquí encerradas por siempre…
Todos se miraron sin poder creer que en verdad aquella serpiente fuera tan insensible. Hasta su propia hermana había revoleado los ojos al oírla.
-Ignórenla -dijo con hastío- ¿Pueden decirme cómo está Theo, por favor?
-Inconsciente -volvió a responder Harry- Fue alcanzado por las garras de un hombre lobo y la herida fue bastante profunda -se acomodó las gafas sobre el puente de su nariz- Perdió mucha sangre y por eso no despierta aún, pero la sanadora se mantiene optimista. Nos mandaron aquí antes de poder saber algo más.
Daphne se dejó caer en el sillón soltando un suspiro profundo.
-¿Esto nunca va a acabar, verdad?
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La señora Weasley les había hecho llegar algo para cenar y al terminar todos volvieron a dispersarse. Hermione se había quedado al lado de Luna, mientras ésta contemplaba el sueño de Theo. Draco, que se había mantenido hasta entonces en la cocina con Pansy y Blaise se asomó por la puerta y le hizo una seña con la cabeza para que lo acompañara.
La improvisada enfermería montada por La Orden no era en verdad muy grande. No era más que dos habitaciones, una cocinita, una muy pequeña sala de estar, o mejor dicho recibidor y un patiecito trasero. A este último sitio la llevó Draco.
Una vez cruzaron las puertas corredizas, Hermione no pudo contener el suspiro que escapó de sus labios. Había pasado casi todo el día encerrada en aquél lugar y recién ahora notaba cuánto necesitaba tomarse un respiro. El ambiente en general era una locura y el simple aire ya se notaba tenso. La preocupación hacía mella en ellos. Las sonrisas eran pocas y forzadas, los ojos de todos habían perdido brillo y apenas intercambiaban palabras entre ellos. No veía la hora de que todo por fin terminara de una buena vez.
Sintió las manos de Draco apoyarse sobre sus hombros y como luego, lentamente, comenzaba a masajearle la zona. La relajación fue instantánea. Tras unos minutos así, Draco bajó sus manos hasta abrazarla por la cintura y pegarla a él. Ella relajó la cabeza echándola hacia atrás, apoyándola en su pecho, y él la recibió con un dulce beso en la cabeza.
-Probablemente no es el día que desearías tener, y sin lugar a dudas no es el que te mereces. Acaban de pasar las doce de la noche y lo único que se me ocurre decirte es que daré todo de mi porque puedas sacar algo positivo de este día, que si bien no puedo hacer nada para que las cosas vayan mejor, intentaré robarte cuantas sonrisas me sean posibles. -Hermione se mantenía en silencio escuchándolo, algo caliente había comenzado a expandirse sobre su pecho apenas él comenzó a hablar. No pudo contenerse las ganas de mirarlo a los ojos y se giró entre sus brazos. El movimiento y la nueva posición no hicieron que él dejara de hablar- Confío con todas mis fuerzas que éste sólo será el primero que pasemos juntos de muchos otros, y que tendré la posibilidad de compensarte y darte el día que te mereces…
-Ya me has robado la primera -sonrió y la felicidad llegó a sus ojos, haciéndolo sonreír también a él.
-Feliz cumpleaños, bonita. -Hermione lo abrazó con fuerzas intentando contener las lágrimas. Con todo lo sucedido estaba por demás sensible y él tenía razón, si bien su cumpleaños nunca había significado gran cosa para ella, lejos estaba este de ser el día que habría deseado. Pero él estaba ahí, diciéndole un puñado de cosas que la hacían sentir enormemente dichosa. Se separó un poco de él pero sólo para hacerse lugar y poder besarlo. Ella podía sin dudas sacar algo positivo de ese día. Ya lo había hecho y apenas había comenzado.
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Un rato bastante largo después, Draco arrastró a Hermione hasta la cocina donde todavía estaban Blaise y Pansy. Blaise trataba de mostrarse como siempre, pero para la morena era imposible ocultar la oscuridad de sus ojeras en contraste con lo pálido de su piel, sus ojos estaban hinchados y su nariz colorada. Nunca creyó llegar a ver a Parkinson en ese estado.
-Feliz cumpleaños, Granger -la saludó Blaise forzando una sonrisa y abrazándola quedamente. Pansy hizo una mueca desde su lugar.
-Siento no ser precisamente una fiesta ahora mismo…
-Oh, ven aquí, tonta -Hermione se acercó hasta ella y la abrazó con fuerza conteniendo sus propias lágrimas.
-Mira como te ha amaestrado la Gryffindor que trató de tonta y en vez de hechizarla la abrazas -se burló Blaise robándole una breve risa a ambas.
-Cállate que has sido tú el que quiso… -comenzó a replicarle pero la enorme mano del moreno cubrió por completo su boca impidiéndoselo. Pansy luchaba por liberarse, zamarreándose, pataleando, y hasta intentando morderlo, pero el chico supo salir airoso de todos sus intentos. Draco los miraba divertido y Hermione no podía evitar preguntarse qué demonios había pasado ahí. Sin dudas estaba referido a ella, y las ideas de Blaise no solían ser muy convencionales, lo que en cierta forma la preocupaba. Pero tuvo que dejar de cavilar en sus propios pensamientos cuando la imagen de las dos serpientes pelándose como niños fue demasiado como para aguantar la risa.
Sin despegar los ojos de su chica, Draco pensaba en cuan lejana le parecía la última vez que la había escuchado carcajearse de manera tal. Era incluso contagioso. Ese calorcito que tan familiar se a había hecho últimamente se hacía presente mientras sus oídos se llenaban de aquél sonido. A pesar de todo, estaba encaminado a que el cumpleaños de la castaña no fuera un completo fiasco, sólo tenía que seguir por la misma línea.
No tenía en cuenta, pensó instantes después, cuando la voz de Luna quebró el silencio general de la estancia pidiendo por alguien, que pueden haber factores externos que nos empujen y nos saquen del eje que buscábamos mantener.
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Afortunadamente los gritos de Luna eran por un buen motivo: Theo había despertado.
Aunque al principio, el chico tenía la garganta tan seca a causa de las pociones que le habían suministrado que no podía hablar. Preso del nerviosismo que esto le había producido había comenzado a zamarrear a Luna por el brazo, quién poco antes había caído en brazos de Morfeo. Luna gritó y todo se había desatado en un estado de pánico general.
Pronto todo no sería más que una anécdota, pero por ahora todos mantenían sus corazones latiendo por poco en sus gargantas.
La sanadora había llegado en un suspiro y con la misma velocidad había sacado a todos allí, pese a las múltiples protestas. No tardó mucho en volver a salir. La tranquilidad que irradiaba en las expresiones de su rostro fueron un bálsamo inmediato para todos los chicos que esperaban ansiosos parados en la puerta.
-Theo está bien -anunció soltando todo el aire de golpe. Como si al pronunciar la frase se sacara toda la presión de la situación de encima- Ha respondido perfectamente a las pociones, aunque obviamente aún se siente fatigado y con algo de dolor…
-Gracias Cirse -soltó Pansy en un sollozo mientras Blaise la volvía a abrazar.
-¿Y sobre su… condición? -preguntó Blaise. La mujer tomó aire con fuerza.
-Lamentablemente no hay nada que pueda decirles aún. Cómo ya les ha comentado el Profesor Lupin, está completamente descartada la transformación, pero sin dudas secuelas habrán. Sólo las podremos descubrir con el pasar de los días… -explicó con paciencia- Va a ser un proceso de auto-re-descubrimiento, también, por lo que su amigo necesitará de su apoyo y colaboración más que nunca. -Todos asintieron solemnes- Pero deben saber que Theo no será el mismo de siempre… cuán o cuáles serán sus cambios no los sabemos, pero deben estar preparados y siempre pensar que si para ustedes es difícil, para el lo es mucho más. -Todos la miraban en silencio, cada uno procesando a su manera las palabras de la medimaga. -Ahora, a pesar de su cansancio, el muchacho insiste en que quiere verlos. Es tan tozudo que no descansará hasta que lo haga, así que los dejaré volver a pasar. Por favor, no lo entretengan mucho. Necesita reponer fuerzas.
La mujer no había terminado de hablar cuando el grupo de adolescentes se abalanzó dentro de la habitación.
-¡Oh, Theo! -chilló Pansy arrojándose de brazos abiertos sobre él- Maldito idiota, me has asustado tanto -sollozó. Theo le sonrió con cariño con un brazo y con el otro le acarició la cabeza.
-Estoy bien, pequeña -la consoló- Lo siento.
-Pansy, recuerda que nuestro amigo está débil -señaló Draco. La aludida se incorporó inmediatamente soltando una serie de disculpas.
-¿Tan poco alegres están de verme despierto? ¿Nadie más piensa saludarme? -bromeó el castaño tratando de ocultar su malestar corporal. Blaise arrastró a Draco con él y se unieron en un abrazo grupal cuidadoso.
-Me alegra verte bien, Theo… -le sonrió Hermione apretándole la mano- Nos tenías preocupados.
-También es bueno verte…
-¡Hoy es su cumpleaños! -exclamó Pansy desde más atrás.
-¿Es eso cierto? -Hermione asintió- ¡Oh, ven aquí! -tiró de su brazo hasta dejarla sobre él y poder abrazarla. -Feliz cumpleaños…
-Gracias, Theo. Es un buen regalo el saber que estás bien.
-Te conformas con poco. Espero que aquí mi amigo se porte con algo más que eso -bromeó. Draco gruñó algo por lo bajo. -¿Luna? -Cuando Hermione volvió a acomodarse en su sitio, al lado de Draco, el chico pudo ver a la pequeña rubia rezagada detrás de todos, mirando muy concentrada la manera en que sus propias manos se estrujaban.
-Hola, Theodore Nott -sonrió tímidamente.
-Luna estuvo muy preocupada por ti. -agregó Pansy con picardía- Fue imposible despegarla de tu lado todo este tiempo… -Los ojos de Theo brillaron cual esmeraldas.
-Todos estábamos muy preocupados… -se apresuró a aclarar. Antes que alguno de los dos dijera algo que arruinara el momento, Pansy terminó con la tertulia.
-Teniendo en cuenta que tú, maldito desgraciado, ya no corres peligro, voy a tomar las horas de sueño que me corresponden. -anunció recostándose en la camilla de al lado.
-No se supone que las camillas estén para eso… -la reprendió Hermione. Pansy simplemente se encogió de hombros.
-Nosotros estamos aquí, los chicos en la Mansión, y no creo que haya otra redada sin que nos enteráramos -justificó- Además, si alguien llegara a necesitarla los gritos me despertarían y me iría por mis propios medios, o alguien se encargaría de bajar mi trasero de aquí. Deberían aprovechar las que están en la otra habitación, o el sillón de la Sala… aunque no parece muy cómodo. -Y dicho lo dicho se volteó y cerró los ojos.
-Maldita, hazte a un lado y hazme lugar -protestó Blaise empujándola a un costado para recostarse a su lado.
-Vayan -les sonrió Luna- Yo ya me acostumbré a dormir en esta silla…
No porque se hayan creído la excusa, sino porque no interferirían en que Theo y Luna tuvieran unos momentos para ellos, Draco y Hermione le sonrieron en agradecimiento, le dieron las buenas noches y salieron de allí.
En la habitación contigua, Amanda, la sanadora, preparaba frascos con pociones y acomodaba su instrumental de trabajo. Decidieron no molestarla y se encaminaron hacia la pequeña sala de estar.
-Al final, mi cumpleaños está yendo mejor de lo que esperaba -sonrió Hermione mientras se tendía a lo largo del sillón junto con Draco y se acurrucaba sobre su pecho.
-Y eso que recién empieza… -la provocó el rubio en un tono que a Hermione le erizó la piel.
-¿Tienes preparada alguna sorpresa para mi, Malfoy? -imitó su modo insinuante.
-Toda una vida de ellas, amor…
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Luna ya había dado por sentado que Theo había vuelto a dormirse cuando éste volvió a hablar, sobresaltándola.
-Si hubiera muerto, ¿habrías llorado por mi? -Luna casi se ahoga con su propia respiración ante la pregunta.
-¿Qué clase de pregunta es esa?
-Una que respondes por sí o por no…
-¡Oh, Theodore, ni siquiera tienes que pensar en ello! Por supuesto lo habría hecho, ¡No tienes idea de cómo me puse al ver como estabas! -exclamó exasperándose un poco. No entendía la naturaleza de semejante cuestionamiento. ¿Qué clase de insensible creía que era?
-¿Eso significa que me has perdonado? -tanteó con una sonrisa. Luna no pudo tampoco ocultar la suya.
-Espero que no hayas arriesgado tu vida sólo para que te perdonara -bromeó
-Oh, no… sólo quería saber por una vez que se sentía actuar como un altruista Gryffindor -respondió en el mismo tono.
-¿Y cuál es tu deducción final?
-Apesta.
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Cuando Draco y Hermione se despertaron a la mañana siguiente, aún cómodamente incómodos en aquél sillón, se sorprendieron de no haberlo hecho antes dado el bullicio que había en el lugar.
A pesar de distinguir las voces de varias personas que no habían pasado la noche allí, nunca escucharon el sonido de las apariciones o de la puerta. Definitivamente habían estado exhaustos.
Tras una sonrisa compartida, un suave buenos días y un beso medio a las escondidas, decidieron levantarse y unirse al resto de la gente.
Estaban todos en la pequeña cocinita. No eran muchos, pero al ser un espacio tan reducido parecían multiplicados. Además de Amanda, Luna, Blaise y Pansy habían vuelto Tonks, Remus y Bill.
-¡Theo puede volver a casa! -fue la frase con la que Luna los recibió.
-¿Enserio? -preguntó sorprendida la castaña. La sanadora asintió.
-Médicamente Theodore ya está bien. Todo lo que queda es descanso para reponerse, lo que podrá afianzar con ayuda de algunas pociones. Y sobre su estado, sea lo que sea en lo que desemboque, no hay nada que podamos hacer… No hay motivo para tenerlo retenido aquí.
-¿Cuándo hay Luna llena? -preguntó Draco
-Ha pasado hace una semana -respondió Remus- Se repetirá recién a principios del próximo mes…
-Pero eso no afectará al chico -esta vez habló Bill- Sólo puede que su humor y estado anímico varíen más inestablemente… posiblemente se muestre más osco que en lo general. Pero su conducta no se alterará en más que eso… la Luna llena afecta a la metamorfosis, y Theo gracias a Merlín no pasará por eso.
-¿Él sabe de su estado? -volvió a preguntar el rubio.
-Sí, y lo tomó bastante bien -respondió la mujer- Creo que lo tuvo claro desde el momento en que despertó.
-Theo nunca fue idiota -terció Blaise
-Y está extrañamente de buen humor -agregó Pansy
-¿Verdad que sí? Hasta parece una persona sociable… -Todos rieron ante el comentario del moreno.
-Ahora está descansando -retomó la seriedad Amanda- Pero cuando despierte pueden darle la noticia.
-Nosotros los ayudarnos con el traslado. -anunció Tonks- Harry ya está avisado así que donde le de la señal bajará las barreras para que podamos aparecernos tranquilamente allí…
Y así fue. Alrededor de una hora después todos se encontraban en el salón principal de la Mansión Black. Incluidas las Greengrass.
-Te ves terrible -soltó Astoria al contemplar el estado de su ex compañero.
-Gracias Astoria -sonrió sarcástico- Aunque debo reconocer que me veía mucho mejor con la herida abierta… ya sabes, la sangre por todos lados da un look incomparable -La chica hizo una mueca de desagrado mientras se volvía más pálida de lo habitual. Sin embargo se guardó cualquier posibilidad de respuesta para ella misma.
-Bueno. No atosiguen al muchacho que debe descansar -los reprendió Tonks cuando todos estaban apiñados a su lado saludándolo.
-Ya descansé lo suficiente -protestó.
-Theo… -el tono de respuesta no tenía nada que envidiarle al de McGonagall
-Bueno, pero a la noche festejaremos tu cumpleaños -miró a Hermione- y no negociaré eso…
-¡Hermione, es tu cumpleaños! -chilló Ginny mientras se abalanzaba sobre su amiga abrazándola. Pronto todos los demás la imitaron en acción, todos un poco avergonzados por no haberse dado cuenta antes del día que era y que fuese una serpiente quién se los había hecho notar.
-Ya solté la bomba -dijo el castaño satisfecho y se dirigió a sus amigos- ¿Me escoltan? -Blaise soltó una carcajada antes de tomar su varita y levitar la camilla en la que Theo reposaba. -¡Cómo me choques contra las paredes me vengaré Blaise! ¡Sabes que lo haré!
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Apenas todos se habían dispersado un poco, Draco arrastró a Hermione hasta el patio y le pidió que le esperara allí.
Presuroso se dirigió a la cocina, encontrándose con Pansy que lo esperaba con una sonrisa y una cesta en la mano.
-Eres la mejor -le dijo cuando llegó hasta ella y le depositó un beso en la frente.
-Lo sé -fanfarroneó ella ayudándole a tomar la cesta- El tupper cuadrado tiene los sándwich de pavo, el rectangular la tarta de melaza que le gusta a ella, el pequeño un poco de ensalada y el redondo una pequeña tarta de chocolate y fresas… no pude hacer nada más elaborado con el poco tiempo que me diste -reprochó.
-Demasiado hiciste, realmente no puedo creer todo lo que preparaste en tan poco tiempo.
-Por ti puedo hacer verdadera magia -bromeó- Ahora ve, que la chica está esperándote.
-Tienes razón. Gracias, pequeña -le besó la mejilla.
-Ya me lo pagarás con hermosos sobrinos algún día -rió- Hazle pasar un buen cumpleaños.
Y con esa meta en mente y la canasta tomada con fuerza se encaminó nuevamente a los jardines.
Sabía que Hermione seguía allí, como le había pedido, exactamente en el mismo lugar.
-¿Bonita vista? -le preguntó en un susurro al llegar a su lado. Ella se sobresaltó. Maldita serpiente sigilosa. No lo había sentido.
-Ahora sí -le contestó ella con los ojos fijos en él, los cuales podía percibir perfectamente.
-Granger, no necesito que agrandes mi ego -sonrió de lado. La muchacha rió y lo beso suave en los labios.
-Es un bonito día. -comentó- Pocas veces me han tocado cumpleaños con Sol.
-El verano se rehúsa a irse -concedió él. Ella soltó una carcajada y él la miró extrañado -¿Qué es tan gracioso?
-Pensaba en cuánto hacía que no tenía una conversación tan banal cómo hablar sobre el clima. Se siente bien. -dijo relajada.
-El mundo se ha vuelto un poco loco últimamente… ¿no? -bromeó
-Quizás, sí, un poco… -le siguió el juego. -¿Qué traes ahí? -preguntó al ver la canasta que el rubio todavía mantenía sujeta. Inmediatamente la apoyó sobre el piso y la abrió.
-Oh, ya me habías distraído al punto de casi olvidarlo -sonrió comenzando a sacar las cosas de adentro. Además de los tuppers que Pansy le había preparado había una botella con jugo de calabaza, algunos cubiertos, platos y vasos y un mantel floreado.
-¿Un pic-nic?
-Sí. Pansy se ha esforzado en hacerme el favor -le reconoció- Me explicó que contenía cada uno de estos, pero lo cierto es que lo olvide. Hay sándwich y tarta…
-Recuérdame agradecerle por esto… ¡tarta de melaza! -exclamó contenta al destapar uno. Draco rió ante su actitud aniñada. -¿Ya podemos comer?
-¿Tienes hambre?
-Lo cierto es que no lo tenía hasta recién -reconoció con vergüenza- pero ver esto me tentó y creo que abrió mi apetito…
-Mañosa -rió abiertamente el rubio.
-Si tú no tienes hambre puedo esperar…
-Yo sí lo tengo -dijo firme- Haberme salteado el desayuno me tiene famélico.
-¡Genial! -exclamó sin ocultar su emoción y tomando un trozo de la dichosa tarta.
Comieron tranquilamente, entre sonrisas y más comentarios banales. Hermione protestó cuando Draco sacó el pastel, dado que ya había comido hasta llenarse. De todos modos hizo el "sacrificio" de forzar su estómago un poco más para poder comer un pedazo. Un pedazo que ya iba siendo en realidad el segundo.
-¡Está delicioso! -exclamó llevándose una nueva cucharada a la boca- Le pediré a Pansy que lo prepare más seguido.
-Blaise suele decir que, al menos él, tiene un segundo estómago únicamente reservado para los postres…
-Debe tener razón porque de otra forma no me explico cómo estoy pudiendo tragar todo esto -rió ella sin aminorar en su comer.
-Mi prima antes de irse me ha dicho que a la noche regresarán, y que Ginny habló con la señora Weasley y quiere prepararte una cena especial. Va a ser todo un espectáculo verla pelear por la cocina con Pansy, ella ya estaba pensando en que prepararía bajo sugerencias de Blaise y Theo -le contó- Y te recomendaría dejar algo de lugar en ese estómago -bromeó haciéndola palidecer.
-Voy a morir -sentenció con seriedad- Para peor las dos son de ofenderse cuando no te comes todo lo que te ponen delante -se lamentó.
-Siéntate al lado de Blaise, él siempre tiene lugar para más comida y un eficiente truco para pasarla de un plato a otro sin que nadie lo note -le guiñó el ojo, ella rió abiertamente.
-Lo tendré en cuenta, luego negociaré con él.
-Tengo algo para ti -dijo él de repente, incorporándose.
-Por favor, dime que no es más comida.
-No puedo negarlo -rió- Pero al menos no estás obligada a comerlo ahora.
-¿Tan flaca estoy que todos quieren alimentarme?
-Eres perfecta. -sentenció provocándole sonrojo
-Bueno, que tienes para mi -le tendió la mano palma arriba, esperando que le depositara el paquete.
-Veo que te gustan los regalos… -observó divertido, ella se encogió de hombros.
-¿A quién no? No me haré la modesta negándolo. Anda, dame lo que tienes -demandó con fingida soberbia. Draco accedió a la orden y sacó tres paquetes, de distintos tamaños, del bolsillo interior de su túnica.
-Que hayas usado mi hechizo ya es un regalo -lo molestó ella al reconocer su hechizo de expansión indetectable.
-Es de mucha ayuda -reconoció- ¿Ahora que los tienes tardas en abrirlos? -preguntó al verla observar los paquetes- ¿Quién te entiende?
-Yo -rió ella- Me gusta observarlos… me alegra que los hayas envuelto tú mismo.
-Disculpa por no ser tan prolijo -replicó
-No era una burla. De verdad me alegra -aclaró- ¿Cuál abro primero? -inquirió en un tono que a Draco volvió a recordarle a la actitud una niña pequeña.
Draco no había pensando en si en realidad había importancia en el orden en que abriera sus regalos. Pero al presentarle la castaña la perspectiva, de pronto le pareció una buena idea.
-Mmm, abre primero el rectangular, que ya tienes una leve idea de que se trata -le pidió. Hermione inmediatamente rasgó el papel.
-¡Bombones! -chilló- ¡Amo los chocolates!
-Lo sé -se jactó él, ella lo miró con una enorme sonrisa.
-No tendrán amortentia ¿verdad?
-Tendrás que correr el riesgo… -le siguió el juego.
-Vale la pena.
-Sí puedo decirte que detrás la caja indica cual es cada sabor.
-Prefiero sorprenderme -respondió en un tono que a Draco se le antojó extremadamente sensual. Tuvo que aclararse la garganta antes de volver a hablar.
-Ahora abre el grande -Hermione volvió su atención a los paquetes y abrió el indicado con la misma emoción. Sus ojos se agrandaron y abrió la boca con sorpresa. Ante los segundos de silencio Draco se obligó a preguntar -¿Te gusta?
-¿Que si me gusta? -preguntó casi en un grito- ¡Draco esto es…! ¿Dónde lo has conseguido?
-Debo confesar que no es un libro nuevo, es usado… -comentó como si a ella en realidad le importase en absoluto- Sabía que tenía algo sobre esto en la biblioteca de mi familia y lo he mandado a Snape a buscarlo…
-¿Snape es tu chico de los mandados? -preguntó divertida ante la idea
-En realidad no estaba muy contento con eso, pero no puede negarme nada -sonrió con orgullo.
-Es maravilloso, Draco. No sé como agradecértelo… -hablaba obnubilada, pasando los dedos una y otra vez sobre las letras que sobresalían en la tapa de aquél libro que rezaban "Magia Celta y el poder de los Druidas" -He dado vuelta toda la biblioteca de aquí, y no pude hallar nada sobre esto.
-Más allá de saciar tu apetito de conocimiento, es algo que te atañe directamente a ti. Es importante que estés informada sobre esto -le acarició arriba del estómago, justo donde estaba su cicatriz- Estoy imposibilitado de leerlo por mí mismo, y sé que tu en realidad hallarás placer en hacerlo.
-No te has equivocado -le sonrió ampliamente- No puedo creer que después de esto aún haya otro regalo más. Es demasiado.
-Tú misma has dicho que te gustan los regalos, no peques de modesta ahora -la reprendió en chiste.
-No lo hago -se defendió- Estoy más que contenta con tener tantos.
-Me alegra. Ahora abre el que queda. Es un tanto más… personal. -este último reconocimiento logró ponerla nerviosa de un instante a otro. Ya no estaba tan apresurada por abrirlo, la ansiedad había menguado dándole paso a ese nerviosismo repentino.
Cuando no tuvo más tonterías con las cuales hacer tiempo y tuvo que desenvolver el regalo, se dio cuenta que constaba de dos partes. Por un lado, había una caja cuadrada, que sólo bastó con mirar las imágenes ilustrativas para darse cuenta que se trataba de una cámara fotográfica mágica. No fue capaz de reaccionar lo efusivamente que lo habría hecho porque instantáneamente descubrió que la otra parte del regalo constaba de un álbum.
El nerviosismo se hizo completamente a un lado y abrió apresuradamente las páginas víctima de la intriga.
La primer página estaba escrita con aquella caligrafía que tan bien había aprendido a reconocer. Su corazón latió con más fuerza.
"Nuestra historia no ha sido el cuentos de hadas habitual. Pero eso no significa que al final no podamos ser felices y comer perdices.
Escribimos cada página como pudimos, dando pasos equivocados, tomando caminos erróneos. Pero cada una de esas acciones nos han llevado a donde estamos hoy, y lo más importante, a cómo lo estamos…
Transitamos varias páginas por separado. Es hora que empezamos a escribir las páginas en blanco juntos.
Tuyo
Ayer, hoy y siempre"
Los ojos de Hermione estaban llenos de lágrimas cuando terminó de leer. Las mismas que comenzaron a caer incesantes una vez que comenzó a pasar las páginas.
En ellas había fotografías de ambos, generalmente por separado, desde el primer día que sus caminos se cruzaron. La mayoría tenían anotaciones a los márgenes con comentarios de Draco, que variaban entre halagos hacia ella, comentarios despectivos hacia sus amigos, y preguntas poco modestas de cómo no se había fijado en él antes con lo guapo que era. Pero sin dudas, dada la mente analítica que era, no podía dejar de preguntarse de dónde había sacado todas esas imágenes de ella. Eran demasiado personales, momentos compartidos con sus amigos, o de ella simplemente leyendo en la biblioteca o bajo un árbol… cosas que ni siquiera Collin podría haber capturado.
-Theo me ayudó con esto -le dijo como si leyera sus pensamientos- Usamos un pensadero con mis recuerdos, los fuimos congelando y Theo encontró la manera de hacer copias como fotográficas de ello… por eso la calidad no es la misma.
Cómo un balde de agua fría la verdad que siempre estuvo frente a ella, le cayó encima: Draco siempre había estado ahí. No sólo cuidándola en las batallas. No. Ahí, en el día cotidiano. En sus desayunos y horas de descanso. Tan en frente suyo que ni siquiera había sido capaz de notarlo.
No sabía si Draco había continuado hablando, su cerebro se había semi-desconectado y lo único que pudo hacer fue arrojarse sobre él y besarlo con premura. Draco fue completamente tomado por sorpresa, por lo que al tener todo el peso de la chica de golpe encima suyo, no pudo mantener el equilibrio y calló recostado hacia atrás. Ella seguía encima de él sin despegar sus labios y él no podía hacer más que corresponderle y abrazarla por la cintura.
-Cualquiera puede vernos -mencionó él aún sobre su boca, en un instante fugaz de cordura.
-No me importa -admitió ella- Ya todos saben que estamos juntos.
-¿Estamos juntos?- bromeó él, apretándola más contra sí
-Idiota -rió ella acostándose a su lado, sobre el césped. De pronto una idea cruzó su mente y tomó la cámara de fotos. -Empecemos a escribir -anunció apuntándolos con el aparato.
-Yo… no así -murmuró él por lo bajo.
-¿Así? ¿A qué te refieres? -inquirió confusa.
-Mis ojos -respondió sin más y giró la cabeza incapaz de sostenerle la mirada. Algo irónico teniendo en cuanta que no podía verla.
-Tus ojos son hermosos…
-Granger… -protestó con frustración. Hermione entendió que no debía presionarlo. Al menos no era una charla que debían tener ahora, lo que no significaba que lo dejaría pasar sin más. Ya trataría con eso en otro momento.
-Está bien. Ciérralos. -le ordenó. Y Draco se encontró accediendo incluso antes de pensar que era lo que estaba haciendo. De lo siguiente que fue consciente fue de los labios de Hermione en su mejilla y del sonido de obturación de la cámara.
Abrió los ojos y pronto Hermione le sostuvo la mano con fuerza. Al instante ya no todo era negro para él, estaba viendo por sus ojos. No era algo a lo que se acostumbraría con facilidad.
Aunque por la perspectiva pareciera la suya, la mano que aparecía frente suyo sosteniendo la foto y esperando los últimos segundos antes que la imagen se hiciera visible, era de Hermione.
Pronto la fotografía comenzó a dejarse ver. Hermione le plantaba un fuerte beso en la mejilla y él parecía cerrar los ojos producto de eso, lo que le daba una carga de ternura e intimidad.
-Nos vemos bien -fue una aseveración. Lo cierto es que después de todo, esa era la prueba más tangible de que todo era real.
-¿Lo dudabas? -picó ella.
-Ni un poco -respondió él, dándole finalización al encantamiento y abrazándola con fuerza aún tendidos sobre el césped- ¿Qué quieres hacer ahora, cumpleañera?
-Quedarme así, aquí -dijo simplemente- ¿Podemos?
-Sus deseos son órdenes...
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-Voy a robarme a tu novia por un momento -canturreó Pansy llegando hasta ellos y tomando a Hermione de la mano para arrastrarla nuevamente dentro de la casa.
Sin decir ninguna palabra siguió llevándola consigo incluso escaleras arriba. Finalmente ingresaron a la habitación que Pansy compartía con sus dos amigos.
-¿Qué sucede? -preguntó Hermione sin aguantar un minuto más tanto misterio. Pansy rió. Como hacía bastante ya no la veía hacerlo.
-Sólo quería pasar un momento con mi amiga el día de su cumpleaños -dijo, aunque a la castaña le resultó poco convincente- Draco te monopoliza.
-Tampoco he pasado tanto tiempo sólo con él, Pans…
-¿Cómo que no? Apenas te he visto desde que llegamos hoy. -Hermione se sonrojó un poco al reconocer para sí que quizás su amiga tuviera un poco de razón. -No he tenido tiempo de darte tu regalo siquiera…
-¿Regalo? ¿Tienes un regalo para mi? -la morena asintió- ¿Cómo han hecho ustedes serpientes para conseguir regalos para mi? -preguntó confundida. Los ojos de Pansy se iluminaron.
-¿Draco te ha hecho un regalo? -la ilusión era evidente en su voz- Bueno, bueno. Después me das detalles de eso. Ahora toma…. -dijo tendiéndole un paquete que Hermione no entendió desde cuándo y cómo tenía escondido tras de su espalda.
Era una caja perfectamente cuadrada, de tamaño medio. A Hermione le encantaba evaluar los paquetes antes de abrirlos, no sólo por intentar adivinar que tenían dentro, era una tontería a la que sólo ella encontraba sentido. Su papel era plateado con unas serpentinas color violeta, al igual que el moño que adornaba desde el centro, casi del mismo tamaño del paquete en sí.
Notando la ansiedad de su amiga porque abriera el regalo de una vez, le dio el gusto y rompió el envoltorio. Debajo del papel se encontraba una caja negra que no tardó en destapar. Dentro descubrió un fino conjunto de ropa interior color verde oscuro y con algunos detalles en el encaje en color negro. Su mandíbula se desencajó.
-Precioso, ¿verdad?
-Más que eso -admitió la chica evaluando profundamente la pieza de lencería que sostenía entre sus manos- Pero es demasiado… atrevido para mí.
-Granger, es hora que dejes de lado las braguitas de algodón blancas… -bromeó la chica al ver cómo los colores habían subido en el rostro de la otra.
-¡Mis braguitas no son de algodón blanco! -protestó- pero tampoco son tan… atrevidas -repitió. Pansy volvió a reír.
-Sales con Draco Malfoy, nena. Atrevido es lo mínimo a lo que puedes aspirar.
-Con Draco todavía no… -tartamudeó poniéndose visiblemente nerviosa de golpe.- Además, no es que él vaya a apreciarlo.
-¡Oh, ya lo sé! Sino me enojaría porque no me lo hubiesen contado -dijo- Pero eso no quiere decir que algún día pasara… y a menos que suceda demasiado espontáneamente, debes estar preparada. -explicó con la paciencia con la que se le explica a un niño- Y además de que Draco no es tonto y podrá reconocer el encaje con sus propias manos, sé que ustedes tienen sus trucos y se las ingeniará para verlo- Hermione volvió a mirar sus nuevas bragas de encaje con aprehensión.
-Nada de braguitas blancas. -determinó en voz alta. Pansy soltó una carcajada.
-No, Mione. Nada de braguitas blancas.
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La gente había empezado a llegar antes de lo esperado. Pansy se había puesto como loca y había mandado a Hermione escaleras arriba para que buscaran qué ponerse.
No había manera de explicarle que era una reunión familiar, algo sencillo, y no hacía falta tanto preparativo. Pero Pansy no tenía comprensión del concepto "algo sencillo".
Ella había optado por una remera cuello bote, que dejaba sus hombros al total descubierto y una falda negra larga hasta los pies. Se había rizado el cabello en armados bucles dando la sensación de tener una melena aún más corta.
Hermione dio vuelta su armario pero nada de lo que elegía parecía conformar a su amiga. Finalmente Pansy accedió a que se pusiera una camisa azul que iba anudada a la cintura y un pantalón palazzo negro que hacía lucir sus piernas todavía más largas. Se había acomodado el cabello en un rodete suelto que dejaba caer algunos mechones desprolijos. Pansy la había obligado a punta de varita a estrenar el conjunto que le había regalado.
Recibieron varios silbidos por parte de los hombres que ya esperaban en la sala. Hermione se sonrojó visiblemente, mientras Pansy parecía ni siquiera haberlo notado.
-¿Es muy temprano para que ya te pida que vayamos a buscar un espejo? -Draco la tomó por la cintura pegándola a él por la espalda y hablándole al oído. -¿Acaso tienes tu cintura al descubierto? -Pansy puso los ojos en blanco.
-Consíganse una habitación.
-Tenemos una -respondió sonriente- ¿Vamos?
-¡Ni se les ocurra! Tienen toda la noche -protestó creyéndolos capaz de hacerlo. Con un movimiento de varita trajo hasta ellos uno de los espejos de la casa y lo puso delante de la castaña -Haz tu magia. No se tarden. -Draco entendió al instante lo que sucedía y plantó una sonrisa arrogante en su rostro. A Hermione no le quedó alternativa que acceder y vincularlos. -Wow -soltó el rubio al instante que la imagen se proyectó en su cabeza.
-¿No es… mucho? -preguntó tímidamente.
-¿Ha sido Pansy, verdad? -casi rió por la notable incomodidad de su chica. Ella asintió fervientemente con la cabeza. -Estás hermosa -besó su cabeza- Me pregunto que diría la Granger de Hogwarts si se viese vestida así…
-No me hagas plantearme esas cosas que todavía estoy a tiempo de volver y cambiarme -amenazó
-No podría permitirlo… aunque la verdad me pone bastante celoso saber que todos tendrán sus ojos clavados en ti. -susurró pegándola más contra él. Hermione acabó el encantamiento y se giró para besarlo. -Al menos soy el único que puede hacer esto -repitió el beso.
-Tonto -llegó a murmurar antes que él volviese a pegar sus labios. Por un momento se entregó a aquél beso, olvidando completamente donde se encontraban y toda la gente que daba vueltas por allí. Pero aquella burbuja sólo duró hasta que el sonido de algo estrellándose y rompiéndose contra el suelo los separó de inmediato.
-¡Hermione! -la exclamación ahogada de la señora Weasley la hizo palidecer. Quizá no estaba tan acertada al creer que ya todo el mundo estaba al tanto de su relación con Draco. -¿Cómo puedes hacerle esto a Ron? -la pregunta la sacó de su estupor.
-¿Disculpe?
-Mira que engañar así a mi hijo luego de todo lo que mi familia ha hecho por ti… ¡y así de despreocupados, cómo si no les importara que él pudiera verlos!
-Molly yo…
-Guárdate tus excusas, niña.
-Señora, no es que quiera faltarle el respeto pero yo no voy a permitir que le siga hablando de ese modo a mi novia -habló Draco. Y por su propia experiencia, aunque no pudiera verla, se imaginó a la perfección la boca abierta y los ojos desorbitados que provocó en la mujer- Así cómo oye. Hermione es mi novia ahora. Su hijo y ella han terminado hace bastantes meses ya.
-Ronnie no me ocultaría algo así…
-Molly, el chico dice la verdad -Tonks llegó por detrás con el pequeño Teddy en brazos. Inmediatamente el niño se arrojó a los brazos de su tío- No sé porque Ron no te lo ha contado, pero Hermione y él terminaron hace tiempo ya… deberías haberlo notado en las últimas reuniones de la Orden.
-Pero…
-Draco es mi primo, y aunque aprecie mucho a tu hijo no voy a dejar que se metan en la relación que mantiene con Hermione. Los chicos ya son grandes para ocuparse solos. -dijo con una seriedad que Draco nunca había escuchado en su prima. Algo en su interior se produjo al reconocer que era a él a quién defendía. El pequeño en sus brazos comenzó a dar palmitas como si hubiese entendido algo del discurso de su madre- Gracias cielo -le agradeció ella bromeando y besándole la cabecita, la cual se volvió de un color violeta chillón al instante.
-Tienes razón -reconoció la mujer soltando el aire- Lo siento querida. A veces olvido que a mis hijos parecen haberlos criado los lobos. -le dio un apretón de manos- Perdoname tú también, cariño -se dirigió a Draco- Ahora voy a terminar de preparar la cena -dijo y salió abruptamente de allí. Hermione se sintió un poco mal al sentir la vergüenza que la mujer estaba pasando por culpa de su hijo. Así como tampoco podía dejar de preguntarse por qué Ron no les había contado nada a sus padres. Tembló ante la perspectiva de más gente enterándose ese día y más situaciones incómodas.
-¡Feliz Cumple, Herms! -exclamó la mujer abrazándola para luego tenderle un pequeño paquete -Es una chuchería. ¡Deja eso, Teddy, es para tía Hermione! -exclamó tratando de sacarle el paquete de las manos al pequeño que se había estirado sorpresivamente para tomarlo. Hermione rió ante la escena.
-¿Me ayudas a abrirlo, pequeño? -Al niño pareció parecerle suficiente porque con los ojos brillantes asintió.
-Yo no sé cuando ha crecido tanto… -exclamó su madre.
Hermione tomó el envoltorio de una punta mientras Teddy "la ayudaba" tirando del otro extremo. Cuando finalmente pudieron romper el envoltorio Hermione se encontró con una camiseta de muchos colores con una estampa de The Beatles en el centro.
-¡Me encanta, Tonks, gracias!
-¿Qué es? -preguntó Draco un poco molesto por sentirse apartado.
-Una remera de The Beatles.
-Oh, sigues alimentando a la gruppie -ironizó.
-¡Dejen de monopolizar a la cumpleañera! -fue la voz de Theo la que llamó su atención. Rápidamente Hermione se apresuró hasta el salón. El chico estaba sentado en el sillón, con Luna de un lado y Blaise del otro.
-¿Qué hacés aquí? -preguntó sorprendida.
-Dije que iría a descansar pero luego festejaría -alegó. -No podía permitir que tu primer cumpleaños entre serpientes no fuera una fiesta.
-Vaya concepto de fiesta… -protestó Pansy acercándose a ellos y echándole una mirada soberbia a la gente que los rodeaba.
-¿No deberías estar ocupada en la cocina? -la peleó Blaise. Pansy bufó.
-Ya no aguanto a esa mujer. Se la pasa dando órdenes… por suerte ya terminé lo que estaba preparando.
-¡A la mesa, ahora! ¡Ya está la comida! -se escuchó el grito de la mujer que se dirigía hacia el comedor desde la cocina.
-A eso me refiero.
— — — — — — — — — —
Puede decirse que comieron en relativa paz, dejando de lado las continuas protestas de la señora Weasley para con sus hijos, dado que hasta ellos parecían preferir el pavo relleno con mil hojas de papas con crema de Pansy antes que su pan de carne con calabaza grillada. Mas o menos lo mismo pasó a la hora del postre, aunque al ser dulce muchos hicieron el "sacrificio" de probar ambos.
Pansy no cabía en sí misma de gozo.
A pesar por el esfuerzo de Hermione, Tonks y hasta su tía Andrómeda por incluirlo en las charlas comunes, Draco parecía tener atención únicamente en Hermione y en el pequeño que no quería bajarse de sus brazos.
-¡Draco, no puedes darle pastel a Teddy! -chilló Nymphadora al ver como disimuladamente el chico le dejaba probar un pedazo del servido en su plato.
-Edward es un chico grande ya, ¿verdad? Que puede hacerle un poco de…
-¡Chocolate! -volvió a exclamar. Draco tenía que morderse los labios para contener la risa, cosa que su sobrino no se preocupaba por hacer. Reía abiertamente y sacudía sus bracitos. Su cabello se había vuelto rápidamente de color marrón oscuro, pronto todos los ojos de los adultos estaban puestos en él y ante semejante revelación comenzó a hacer morisquetas y dar golpes en la mesa con energía. -No puede haberle dado un subidón de azúcar sólo por se trocito, ¿no, mamá? -la mujer le sonrió tiernamente.
-No. Sólo le gusta llamar la atención tanto como a ti.
-Viene de familia -Acotó Blaise mirando divertídamente a su amigo.
-Lo lamento por la madre el día que tengas hijos -disparó ahora su prima.
-Serán una preciosidad -Hermione no se dio cuenta hasta después de cómo todas las miradas se habían clavado en ella luego de hablar y besar la mejilla del rubio.
-Nadie ha hablado de la belleza -ahora fue Theo el que habló buscando distender la situación- Menudo carácter.
-No hables de mi ahijado así, Nott -protestó Blaise. Ninguno del resto de los invitados parecía entender nada. Ron se levantó súbitamente de la mesa y se encerró en su cuarto.
-¿Tu ahijado? -preguntó Theo con fingida ofensa- ¿Y yo? ¿Quién ha decidido eso?
-Él -contestaron Hermione y Draco en simultáneo provocando la risa de todos aunque no terminaran de entender que es lo que sucedía. El moreno se encogió de hombros despreocupado.
— — — — — — — — — —
Los invitados se estaban quedando bastante más de lo que a los chicos les hubiese gustado. Theo había sido el primero en despedirse y subir, y Luna salió casi instantáneamente después.
Poco más tarde Draco le susurraba al oído a Hermione una convincente propuesta para imitarlos. Se disculparon alegando cansancio y salieron de allí pese a los berrinches de Teddy que había sido separado de su tío.
Apenas encarar las escaleras se tomaron de las manos. Por alguna razón se sintieron traviesos al hacerlo. Subieron los dos pisos a la carrerilla y riendo cada tanto hasta llegar a la puerta de sus habitaciones. Se quedaron parados en medio de las dos, como decidiendo qué hacer.
Separarse no era una opción.
Finalmente, sin dejar de reír, Hermione tironeó de Draco hasta entrar en su propio cuarto. Siguió sosteniendo su mano y guiándolo hasta llegar al borde de su cama. Ya no se reía. Estaba un poco avergonzada por su actitud tan decidida, algo que a Draco lo mataba de amor.
Por propio disfrute personal la dejó hacer. Quería ver hasta donde llegaba, hasta donde se atrevía. Fue gratamente sorprendido al sentir sus manos empujándolo sobre el pecho y se dejó caer sentado en el colchón. En un acto que Draco catalogaría como suicida, ella se sentó a horcajadas sobre él y comenzó a besarlo.
Cuando las pequeñas manos comenzaron a revolver su pelo tuvo que hacer una corrección mental. Suicida no… asesina. Aquella mujer acabaría con él suave y tortuosamente.
Empleando un poco de fuerza se arrastró hasta el centro de la cama con ella encima, manteniendo la posición. Instintivamente ella lo abrazó con las piernas, lo que profundizó el contacto de sus zonas íntimas y lo hizo jadear.
El sonido que escapó de la boca de su pareja fue como combustible para su momento de atrevimiento. Sin separar sus labios buscó a tientas las manos del rubio y las tomó guiándolas hasta los botones de su camisa, y dejándolas allí ella hizo lo propio con las suyas. Uno a uno fue desabrochándolos, con suma torpeza debido a los nervios, pero Draco parecía no darse cuenta de ello dado que la simple acción había logrado acelerar su respiración. Sus manos seguían inmóviles.
Una vez que Hermione logró quitarle la camisa, decidió encargarse ella misma de la tarea con la suya. Draco se separó un poco al notar que era ella la que se estaba desprendiendo sus propios botones, haciéndolo por fin reaccionar.
Quitó las manos de Hermione y con paciencia terminó con la labor. Una vez todos los botones estuvieron desprendidos la abrió un poco haciéndose lugar hacia su sostén. Volvió a besarla al mismo tiempo que una de sus manos se aventuraba hacia sus pechos y los recorría con lentitud. Jadeó al reconocer el encaje. Esa mujer estaba hecha para destruirlo.
-Mierda -gruñó. Hermione sonrió triunfante. Se anotó mentalmente agradecerle a Pansy por eso también.
Las caricias comenzaron a ser cada vez más insistentes, más necesitadas, y pronto aquella pieza de lencería que Draco tanto había valorado, había sido mandada a volar. Hermione apenas sintió el despojo de la tela y el choque de sus pezones con el aire frío porque fueron cubiertos rápidamente por la boca de su dragón.
Sin ser consciente de su propio cuerpo, la cabeza de Hermione se echó hacia atrás mientras sus propias caderas tomaron vida propia comenzaron a moverse en un vaivén continuo que producía un roce de sus zonas íntimas que la aliviaba y enloquecía en igual medida.
Desde ahí todo fue cómo si la hubiesen metido en el ojo de un huracán. Todo era vorágine, gemidos, uñas y más jadeos. Draco también se movía debajo de ella pero nada parecía ser suficiente. Hermione no sabía que quería, pero sabía que necesitaba más.
Siguiendo sus instintos comenzó a alzarse y dejarse caer sobre él, como si diera pequeños saltitos. O al menos lo intentaba, porque los besos de Draco que seguían atendiendo sus pechos la desconcentraban bastante.
No podía dejar de gritar. Y por primera vez Draco tampoco se guardaba sus expresiones, lo que lograba excitarla más si cabía.
Comenzó a sentir aquella ya experimentada sensación en la boca del estómago que pronto comenzó a bajar a su vientre para pronto electrificar cada punto de su cuerpo. Se pegó con más fuerza hacia él sin separar sus cuerpos ni un mísero milímetro.
-Mierda -volvió a escuchar al rubio jadear. Podría haberse reído de lo repetitivo que era si hubiese tenido algo de fuerzas.
Los dos se mantuvieron jadeantes en la misma posición, abrazados, con la piel empapada en sudor, pero poco les importaba. La respiración entrecortada de Draco en su oído le ponía la piel de gallina. Él siempre se encargaba de hacerle saber que a pesar que la del orgasmo fuera ella, él también lo disfrutaba, pero esta vez era distinto. No necesitaba que él se lo dijera, ella lo sabía.
-Feliz cumpleaños a mi -bromeó contra su cuello. La risa de él sonó desde su pecho.
-Por un instante pensé que era yo el del cumpleaños -rió- Lo que me haces hacer…
-¿Te arrepientes? -preguntó un poco contrariada por el comentario.
-¿Necesitas que te lleve a San Mungo? ¿Acaso estás loca? -dijo entre risas- Hermione, me has echo acabar en mis pantalones como un niño. Si, es una vergüenza, pero ¿de verdad crees que puedo arrepentirme de ello?
-¿Tú…? ¿Yo? -tartamudeó completamente sorprendida por la revelación.
-Te diría que lo compruebes por ti misma, pero no es algo agradable… -Hermione apenas escuchaba lo que él lo decía. Ya no era sorpresa. Algo había comenzado a expandirse en su interior desde su pecho. Algo muy parecido al orgullo.
Sin premeditarlo volvió a arrojarse sobre él para besarlo, quién la acepto gustoso. A diferencia de sus últimos besos, impetuosos, salvajes, pasionales, esta vez se recorrieron con lentitud, disfrutando cada movimiento, cada recoveco de la boca del otro, cada enlace y choque entre sus lenguas.
Draco lentamente los recostó sobre la cama para mayor comodidad, los limpió con un movimiento de varita y así se quedaron por unos instantes.
-Gracias -susurró ella acurrucándose en su pecho
-¿Por?
-Por proponerte darme un poco de alegría el día de mi cumpleaños, en medio de tanta oscuridad y todo lo que está pasando.
-¿Lo logré?
-Con creces. Ha sido el mejor cumpleaños que podía pedir. -Y no mentía ni un poco. Había comenzado el día sin siquiera ser consciente que ese era el día de su natalicio, demasiado preocupada en la salud de su compañero, demasiado tensa por todo lo que le había tocado vivir en las últimas horas. Y de repente apareció él, con una vista a las estrellas y unas cuantas palabras reconfortantes. Y de ahí en más toda la perspectiva de su día dio un giro total y pareció llenarse de buenas. Mucha gente de la que apreciaba había estado con ella en su día y lo que acababa de suceder era más que la frutilla del postre.
Porque la vida es eso, llevarte al fondo para que después puedas valorar aunque sea un poco de luz.
Porque siempre es más oscuro antes del amanecer.
N/A: Hola, sí estoy viva! He tardado mucho con el capítulo, no hace falta que me lo recuerden, y lo peor es que esta vez no ha sido total culpa de la falta de tiempo, sino que he estado completamente bloqueada.
Insistí cada día aunque no pudiera pasar de un misero párrafo, pero como dice el dicho "persevera y triunfarás" y finalmente pude terminarlo.
Lo bueno? Como resultado tienen un capítulo mega largo. El más largo hasta el momento. Así no se quejan... tanto.
Como siempre, espero que a pesar de las demoras sigan aquí, y que queden a gusto con el capítulo.
Iré respondiendo los rr del cap pasado al correr de los días... muy agradecida con cada uno de ellos!
Nos vemos la próxima!
Ilwen (01/10/2016)
