Recomendación musical:"Angel by the wings – Sia"
Cap 24 – Las Lunas de Octubre son las más hermosas
—¡Ya vas a decirme que sucedió anoche! —Chilló Pansy arrastrando a Hermione del brazo apenas bajó a la sala.
—¿Por qué tiene que haber pasado algo? —preguntó con claras intenciones de esquive.
—Oh, quizás porque llevabas lencería de acción, han bajado a desayunar casi al mediodía y que no han sido precisamente silenciosos… —Con este último punto Hermione se volvió mortalmente pálida.
—Yo… nosotros… ¿enserio? ¡Merlín, que vergüenza!
—Así que algo han hecho... —sonrió al ver delatada a su amiga. —Y no te preocupes, sólo los escuché yo cuando fui hacia tu cuarto. Luna se había quedado dormida en mi cama y me dio pena echarla.
—No se ha despegado de al lado de Theo…
—No. Pero tú no intentes cambiar de tema. —La reprendió. —Ya sé que algo ha pasado y ya no lo puedes negar. Ahora quiero los detalles.
—No es por negarlo, pero no ha sucedido lo que tú crees que ha sucedido… —Pansy la miró con una ceja encorvada. —¡De verdad! Sólo, bueno… hicimos cosas, pero no ESO.
-—A qué llamas "cosas"? —se interesó.
—Cosas… —se sonrojó. —Ni siquiera nos quitamos la ropa… bueno, parte de la ropa —agregó retractándose.
—¿Se toquetearon? —inquirió sin pudor. Hermione iba poniéndose cada vez más colorada.
—Algo así. Yo estaba sentada sobre él, y bueno… —su voz fue volviéndose un murmullo que terminó de silenciarse bajo la carcajada de Pansy.
—¡Eres tan inocente! —le revolvió el cabello molestándola. —Le han dado al frota frota, está bien… ¿Lo has pasado bien? —Hermione asintió sacudiendo la cabeza, demasiado perturbada para hablar. —¿Te ha hecho acabar?
—¡Pansy! —chilló.
—¿Qué? -se defendió. —Es algo muy importante Mione…
—Sí, lo ha hecho. —Reconoció finalmente. —Siempre lo hace, es muy atento conmigo, pero… esta es la primera vez que lo ha hecho él también. —Se soltó un poco más, en confidencia con su amiga.
—No me extraña. —Dijo Pansy. —Draco puede ser bastante cabezotas como para controlarse.
—No entiendo por qué lo haría. —Pansy se encogió de hombros.
—Cuestión de orgullo o alguna de esas mierdas de macho. —Las dos rieron. —Lo que yo no entiendo es por qué se quedaron ahí… ¿todavía tienes dudas?
—Lo cierto es que no. —Confesó. —Si Draco hubiese intentado seguir, lo hubiese hecho —admitió sonrojándose. —Ni siquiera pensé en ello. Pero simplemente no lo hizo.
—Eso sí que me extraña un poco más…
—¿Por qué? -preguntó contrariada. —¿No puede ser que simplemente me respete y me esté dando tiempo?
—Sí, pero ni siquiera lo ha intentado como para saber hasta donde estás dispuesta a llegar. Respetar es llegar hasta el límite que impongas, y hasta ahora él no conoce el tuyo. Lo has dejado avanzar hasta donde se lo ha propuesto, no veo el porqué no intentar más…
—Pansy, ten por seguro que cuando necesite hacerme la cabeza con algo voy a llamarte. —Ironizó haciendo reír a su amiga.
—Oh, no… no es para que te preocupes. Sólo fue una duda que expresé en voz alta, lo siento. Pero por mucho que te ame y muy virgen que sea, no deja de ser hombre y la situación me sorprende. Algún motivo habrá…
—¿Y si no lo excito?
—¡Granger! —la reprendió. —Deja de decir idioteces. No tendría que haber abierto mi enorme bocota, lo siento. Pero hay que ser verdaderamente estúpida para creer algo semejante.
—No se me ocurre otra razón.
—Eso es porque eres insegura y yo no he ayudado en nada. Pero estoy segura que la hay.
—¿Podrías averiguarlo? —preguntó en un susurro avergonzado. —¿Podrías hablar con él?
—Claro, preciosa. —Aseguró. —El papel de amiga cotilla es el que mejor me va. —Le guiñó el ojo dejando a Hermione un poco más tranquila… pero sólo eso, un poco.
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10 de Octubre de 1998
Puedo sentirla dormir a mi lado.
Su cuerpo emanando calor.
Su piel rozando la mía.
Puedo imaginar la Luna
eterna, impactante.
Puedo imaginar el brillo con que adorna sus rizos.
Su respiración sigue levemente agitada.
Sus jadeos aún resuenan en mi mente.
¡Tantas formas de hacerla mía!
¿Quién lo diría?
Adueñarse de un cuerpo sin poseérlo
Como sentirse vivo estando bajo tierra.
Draco cerró su cuaderno y lo dejó en la mesa de noche junto con su pluma. Hacía mucho no dejaba las palabras fluir en forma de tinta entre aquellas hojas, precisamente desde que su estadía en la Mansión Black había comenzado. Pero justo esa tarde Hermione le había preguntado por qué no lo había hecho, y luego de bromear con que ella le había secuestrado el diario, la verdad es que se había quedado sin una respuesta concreta, y en ese momento no vio el porqué no volver a hacerlo.
Hermione dormía acurrucada a su costado. No importaba si él se corría para no molestarla, como víctima de un imán inmediatamente ella se arrastraba esos centímetros hasta volver a poner sus pieles en contacto. Ahora mismo apenas le estaba dejando lugar para volver a acostarse dentro de la cama.
La atrajo contra él y ella soltó un suspiro de conformidad mientras se restregaba cómodamente contra su cuerpo. Draco también suspiró. No es que pudiera quejarse, la vida le estaba dando más de lo que él hubiese imaginado alguna vez que tendría, pero no podía evitar sentir un poco de resentimiento por no poder estar disfrutándolo, literalmente, con todos sus sentidos.
Ya iban alrededor de cinco meses desde que la maldición lo había afectado y no había habido ni un avance. Estaba ese pequeño truco que Theo y Hermione habían encontrado, pero nada más. Y daba gracias a los antiguos magos por ello, sino verdaderamente estaría al borde del colapso.
Todos se sorprendían de lo bien que estaba llevando el asunto de la ceguera. Pero parecían olvidarse con quien trataban. Él, Draco Malfoy, nunca iba a mostrar como se sentía realmente, mucho menos si ello se trataba de una debilidad. Y lo cierto es que él estaba sufriéndolo. No sólo como cualquier ser humano extrañaría el poder ver, sino que para él era sumamente doloroso el perderse de ver con sus propios ojos el transcurrir de lo que estaba viviendo con Hermione Granger, aquella muchachita, ahora mujer, que lo había atormentado y a la que había amado durante toda su adolescencia y camino a la adultez.
No lo había hablado con nadie, pero incluso hasta habían empezado a emborronársele los recuerdos. Los rostros ya no eran nítidos, ni mucho menos los colores. Incuso tenía que recordarse que los ojos de su madre eran azules y no grisáceos cada vez que la evocaba en su mente.
Su madre.
Su dulce y tierna madre.
No podía permitirse que sus hermosos rasgos y facciones se borraran de su mente, y sin embargo, nada podía hacer para evitarlo.
Cerró los ojos y la oscuridad fue la misma. Se obligó a dejar ir esos pensamientos e intentar dormir. Quizás escuchar el tic-tac del reloj lo ayudara en su tarea.
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Luna se había extrañado cuando esa noche tras la cena no se encontró con Theo en el patio. Desde su accidente, Theo había dejado de fumar, aunque ella no había preguntado el motivo, sin embargo seguía tomándose esos minutos al aire libre en los cuales Luna solía salir en su encuentro y compartir.
Había incluso ido hasta su cuarto, pero Blaise le había dicho que él no se encontraba allí y la preocupación había comenzado a embargarla. Fue el moreno quien, cuando ya se estaba pegando la vuelta pensando en dónde más buscar, le dio la idea.
—Fíjate en la biblioteca, aveces está allí con Granger. —Había soltado y Luna tras un breve "Gracias" había salido corriendo piso arriba.
Afirmativamente, Theo se encontraba ahí. Luna lo encontró todo medio enroscado en uno de los sillones, con la cabeza echada hacia atrás, la boca abierta, un libro abierto sobre su pecho y roncando profundamente No era la mejor imagen del joven Nott, pero a Luna se le antojó por demás encantadora.
Se acercó lo más sigilosamente que le fue posible, incluso caminando en puntas de pie, y con el mismo cuidado le retiró el libro de las manos. Pero al parecer, toda la suavidad de la muchacha no fue suficiente para no despertarlo.
Con un solo y bruzco movimiento tomó a la chica del cuello, se incorporó y los volteó dejándola ahora a ella recostada sobre el sillón y a él tendido encima. Luna profirió un grito agudo por la sorpresa pero pudo encontrar la serenidad prontamente. Miró fijamente a Theo a los ojos, parecían más oscuros que de costumbre, y si bien sus ojos también estaban clavados en ella, parecía estar en otro lado.
Sin un ápice de temor, como cualquier persona con un poco de sentido de supervivencia habría tenido, Luna alargó su mano y corrió los mechones castaños que caían sobre la frente del chico cubriendo parcialmente su visión. Luego le acarició la mejilla.
En el instante en que se produjo el contacto, Theo sacudió la cabeza y sus ojos volvieron a ser los de siempre. Parecía haber salido de un trance.
Soltó inmediatamente a Luna, como si el contacto de repente le quemara y se corrió varios pasos hacia atrás. Al entender lo que sucedía, Luna lo retuvo sujetándolo de un brazo
—Ven… —susurró con su voz cantarina
—Luna, te lastimé.
—¿Qué dices? Yo no creo que lo hayas hecho… —Mantuvo la sonrisa. Theo no se movió ni un ápice.
—Luna, no seas… ¡soy un monstruo!
—¡Te dije que vinieras, Theodore Nott! —Y por alguna razón, la firmeza de su voz se volvió imposible de no acatar.
Aunque lento, Theo volvió los pasos que había hecho parándose frente a una Luna con el ceño fruncido y con el dedo acusador apuntándolo.
—Si te he dicho que no me has hecho daño, no lo has hecho. No me contradigas. —Mantuvo su tono. —¿Entendido? —Como toda respuesta él acortó el espacio que los separaba y la abrazó con fuerza.
—Lo siento. —Murmuró contra su pelo. Luna sabía perfectamente por qué se estaba disculpando en realidad.
—Debes descansar. —Susurró ella aún entre sus brazos. —Lo necesitas.
—Quédate. —Le pidió sin soltarla. Luna pensó que ese sillón era verdaderamente incómodo como para compartir, más no lo expresó. Solamente asintió con un movimiento de cabeza. Theo sonrió y sin separarse un ápice de ella se agachó un poco y la tomó por detrás de las rodillas alzándola. Luego se sentó en el sillón con ella encima, acurrucada contra su pecho.
Ninguno dijo nada más, permanecían con los ojos cerrados hasta que Luna comenzó a cantar por lo bajo.
Well I heard there was a secret chord
That David played and it pleased the Lord
But you don't really care for music, do you?
Well it goes like this: the fourth, the fifth
The minor fall and the major lift
The baffled king composing Hallelujah
La voz de ella sonaba dulce y sumamente tranquila. Tanta era la tranquilidad que denotaba que Theo se vio prontamente contagiado. Se permitió cerrar los ojos y con parsimonia acariciar los largos cabellos rubios de Luna. No conocía la canción, pero tampoco le importó, al contrario, tenía cierto encanto que fuera algo nuevo, conocerla a través de ella.
Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew you
She tied you to her kitchen chair
She broke your throne and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah
Luna se dio cuenta que las caricias de Theo se iban ralentizando volviéndose apenas perceptibles. Sonrió. Se había salido con la suya. Recordaba que su madre le cantaba aquella canción muggle para dormir y siempre la tranquilizaba. Hacer lo mismo para calmar a Theo se le había ocurrido casi sin ser consciente de ello.
Levantó la mirada levemente y efectivamente, Theo se había quedado dormido. Se acomodó mejor contra su pecho y cerró los ojos.
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah
Hallelujah.
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Esa mañana Hermione notó a Draco bastante osco y extraño. Él no solía ser una persona de mal humor por las mañanas, más por el contrario, y había sido algo a lo que ella había tenido que acostumbrarse en un principio.
Pero ese día no hubieron besos y caricias de buenos días, ni cosquillas o remoloneos en la cama.
Simplemente le había susurrado un saludo con una sonrisa forzada cuando ella despertó y se encontró con sus profundos ojos velados clavados en ella, poco después le sugirió que no lo esperara para desayunar y había salido de su habitación para dirigirse a la propia sin más.
Su primer justificación había sido pensar que las pesadillas lo habían asaltado esa noche, pero rápidamente descartó esa idea al recordar que las veces que ella había sido testigo de sus terrores nocturnos él no había amanecido como un completo ermitaño. Quizás podía verse un poco serio, pensativo o turbado, pero esta vez era distinto; Draco parecía distante, y él no se había comportado así desde que había pretendido alejarla.
No era que en el tiempo transcurrido ella se había vuelto una experta en Draco Malfoy, en realidad dudaba seriamente poder entender el funcionamiento de esa cabeza completamente alguna vez. Es sí lo había aprendido: él era una de esas personas que siempre guardarían algo para sí, que por mucho que se abrieran o te brindaran, nunca te dejarían entrar completamente. De alguna forma siempre sería un signo de interrogación en varios aspectos.
Pero eso no le quitaba el que pudiera darse cuenta cuando algo no andaba bien, sino que simplemente le impedía reconocer de primera cual era la raíz del problema.
Descartadas las pesadillas, inmediatamente su cabeza la llevó a pensar en si podría ser algo con ella. Pero sus últimos recuerdos compartidos eran de la noche anterior quedándose dormidos luego de una guerra de cosquillas que se había desatado después que Hermione osara reírse al escuchar a Draco tararear por lo bajo una canción de The Beatles.
Así que no. El problema no podía ser con ella. No había lugar a dudas. O al menos de eso trataba de auto convencerse.
Suspiró cubriéndose la cara con las manos. Apenas había comenzado el día y ya estaba agobiada y agotada. Sacudió la cabeza en un intento de despejarse con una clara determinación. No importaba que fuera lo que estaba afectando a Draco de esa forma, ella lo haría olvidar, o al menos intentaría mejorar su día.
Con esa motivación se levantó y alistó rápidamente y bajó con premura a la cocina dispuesta a prepararle un rico y energizante desayuno a Draco. Ni siquiera se detuvo en el comedor donde sus amigos la vieron entrar y salir con una pícara sonrisa en el rostro.
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Draco ni siquiera tuvo que sacar la varita. Las clases que había estado tomando con Snape habían avanzado a pasos de gigante el dominio de su magia.
Lo único que dejó oír fue el portazo al cerrar, luego había insonorizado la habitación. Cerró los ojos y sólo dejó que un par de lágrimas se escurrieran por sus mejillas. Lo siguiente que hizo fue simplemente extender la palma de su mano.
Él mismo se sorprendió de lo rápido y fácil que le había resultado esta vez. No había tenido que intentarlo dos veces cuando de pronto todos los objetos de cristal, incluidas las ventanas, estallaron. Pronto todos los pedazos, incluidas las otras cosas que habían en la habitación, comenzaron a girar rodeándolo, cómo si de un tornado se tratara.
Draco podía sentir la magia brotando de él, pero era tanta su furia y tristeza que no cabía lugar para fascinarse con ello. Distintas imágenes desfilaban por su mente, oscilando entre recuerdos de Hermione y de su madre. Sus rostros cada vez más desdibujados, los alrededores cada vez más negros.
Sin darse cuenta había caído de rodillas, más a su alrededor todo se mantenía girando de la misma manera.
—¿Draco? —Todo lo que envolvía a Draco se estrelló de golpe contra el suelo al escuchar esa voz. No había escuchado la puerta abrirse por lo que fue tomado completamente de sorpresa. Sin embargo, no era capaz de levantarse ni él ni a su mirada del suelo.
Hermione, pasado el impacto inicial, corrió inmediatamente hacia él y se aseguró que no estuviera herido, dado que los retazos de cristal estaban esparcidos por toda la habitación.
—¿Estás bien? ¿Qué ha sucedido? —Preguntó con impaciencia. Draco asintió.
—Estoy bien. —Aseguró, aunque su tono denotara todo lo contrario. —Vete. No tienes que ver esto.
—No estás bien. Y sí tengo que ver esto. Soy tu novia, ¿recuerdas? —Preguntó con dificultad, decirlo en voz alta siempre lograba hacer que se sonrojara. —Mi lugar es contigo. —Susurró contra su pelo abrazándolo.
Draco por esa vez se dejó hacer. Incluso dejó que todo saliera de él en forma de lágrimas. Ver a Draco Malfoy llorar no era algo que se diera habitualmente, y Hermione por un lado agradecía que así fuera porque le resultaba una imagen desgarradora.
—No te recuerdo. —Soltó él de golpe, haciéndola congelar en su sitio. —Cada vez me cuesta más recordar tu rostro. —Le acarició la mejilla como acentuando lo dicho. —No recuerdo el rostro de mi madre. —Su voz volvió a quebrarse. Hermione lo abrazó con más fuerza.
—Podemos hacer el hechizo siempre que quieras. —Ofreció desesperada por reconfortarlo. —Podemos pedirle fotos a Drómeda, seguro mantiene guardadas algunas de tu madre… ¡Podemos pedírselas y que las veas a través de mi! —Draco sonrió tristemente ante el intento y el entusiasmo.
—Gracias. —Volvió a acariciarla. —Pero no servirá. Cada vez retengo menos las imágenes, debería estar constantemente usándote.
—No me molestaría…
—No es el punto. No me sentiría bien con eso tampoco. —Explicó con paciencia. —Es simplemente tener un momento en el cual querer recordar algo y que las imágenes no estén. Antes de esto no habría creído que una ceguera también afectara los recuerdos…
—La mente tiene funcionamientos extraños. —Concordó. —Pero además la tuya no es una ceguera normal, Draco…
—No, fui malditamente maldecido.
—¡Y eso significa que tiene solución! —intentó contagiarle su positivismo. Él sonrió valorando el esfuerzo.
—¿Sabes que admiro mucho de ti tu optimismo?
—Draco…
—¡Lo digo enserio! —Sonrió genuinamente. —Siempre ves la parte positiva de las cosas… y de las personas. Y lo defiendes. Eres hermosa…
—¿No era que no me recordabas? —dijo bromeando, intentando desviar el tema. Draco lo entendió así y soltó una pequeña carcajada antes de acercarse peligrosamente a ella.
—Pero tú, muy servicial, te ofreciste a ayudarme con eso… —murmuró antes de besarla.
Hermione no perdió el tiempo y se colgó de su cuello profundizando el beso. En pocos segundos ya se hallaba sentada a horcajadas sobre él, devorándose como si no hubiera un mañana. Ya tendría tiempo después de preguntarse sobre los peligrosos cambios de humor repentinos que sufría el rubio.
Las lenguas de ambos todavía batallaban cuando Draco las separó de un momento a otro y pasó a ocupar sus labios en depositar pequeños besos a lo largo del cuello de Hermione. Ella gimió y echó la cabeza hacia atrás para darle un mejor acceso, lo que él aprovechó para dejar libre un poco más su deseo y comenzar a morder y succionar en aquella zona de piel sensible.
De un minuto a otro Draco había logrado ponerse de pie con ella abrazada con las piernas a su cintura inclusive. Caminó a tientas hasta chocarse con una cómoda, donde aprovechó a sentar a Hermione sobre el borde. Desde ese instante, todo se salió de control.
Hermione con ambas manos tiró de los bodes de su propia camisa haciendo saltar los botones y luego hizo lo mismo con la de Draco. A él la sorpresa por su atrevimiento no le duró mucho y pronto estaba saboreando la piel de los pechos de su compañera con su lengua, haciendo que ésta gimiera de placer y se encorvara para profundizar el contacto.
Pronto las dos bocas se volvieron a encontrar y a batallar entre ellas. Ninguna de esas cuatro manos se mantuvo quieta en el proceso. Intentaban recorrer y abarcar la mayor cantidad de piel posible. Se acariciaban, apretaban, e incluso se rasguñaban.
Pero en esa misma vorágine un movimiento de Hermione hizo salir a Draco de su burbuja y alejarse cuando con ansiedad ella llevó las manos hacia la hebilla de su cinturón. El "clic" pareció resonar también en la cabeza del rubio.
Hermione e quedó en el sitio pasmada, viendo como él intentaba de la misma forma que ella recuperar la respiración, luego se acomodaba el cabello, volvía a arreglar su ropa y se acercaba hacia ella. Como muñeca de trapo se dejó hacer cuando él la volvió a alzar pero esta vez para bajarla del mueble y hacer que sus pies volvieran a tocar el suelo… un sitio muy lejano al que se encontraba su cabeza en ese momento. Con la misma tranquilidad él repitió sus actos en ella volviendo a arreglarla.
—Es tarde. —Dijo como si todo lo que había pasado o, mejor dicho, había estado casi a punto de suceder, no hubiese pasado en realidad. —Voy a buscar algo en las cocinas antes de salir a entrenar. Te veo en los jardines. —Le besó la frente y salió. Así sin más. Dejándola plantada viendo su espalda alejarse.
—Te traje el desayuno... —suspiró hacia la puerta que acababa de cerrarse.
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Los chicos habían cumplido con su rutina de entrenamientos al pie de la letra aunque los adultos casi ni pasaran por ahí. Lupin y Tonks se dividían entre el trabajo en el Ministerio y el cuerpo de Aurores con el tratar de pasar algo de tiempo de calidad con el pequeño Teddy. Por ende, hacía tiempo que tampoco veían al niño por allí. Y Snape estaba cada vez más atascado en Hogwarts.
En resumen, había sido un mes bastante monótono y aburrido.
No podían descubrir más sobre las ramas mágicas por su cuenta, aunque Hermione había encontrado bastante información en libros eran conscientes de la diferencia que existía entre la teoría y la práctica, así que simplemente realizaban el entrenamiento físico estipulado y repetían alguna ejercitación de los canales ya explorados. Así habían descubierto que el canal mental de Theo se había amplificado con su nueva condición y facilitaba la conexión que extrañamente se había formado con la mente de Granger. No era algo con lo que Hermione se sintiera muy cómoda, pero trataba de enfocarse en cuan útil podía resultar en algún momento. También el chico había logrado conectar mucho mejor con su rama natural desde entonces.
Lo que más los impacientaba en realidad, era que sólo les quedaba una rama mágica por explorar: la Oscura. Y secretamente, era la que a la mayoría más le interesaba profundizar.
No hacía más que un par de semanas que Tonks había estado allí presentándoles la Magia Elemental. Magia qué, como no es muy difícil adivinar, se liga directamente a los cuatro elementos. Todas las cosas están constituidas en mayor o menor medida por estos elementos y se pueden intuir, comprender y manipular, y sería necio verlos en términos puramente físicos. Por eso, si bien toda magia es intrínsecamente peligrosa, esta rama lo es aún más, no sólo hace referencia a los componentes básicos de todo lo que existe, sino también a su Esencia, que es otro de los nombres por el cual se la conoce. Junto a la rama Natural fue la primera en manifestarse, o al menos la primera en intuirse y controlarse.
Debido a su poder y peligrosidad es que está dividida en cuatro niveles, llamados matices: Delta, Gamma, Sigma y Omega.
El nivel Delta se considera inofensivo para el equilibrio del mundo, sin embargo puede volverse una amenaza cuando se accede a ella en exceso. El nivel Gamma, si bien no es netamente peligroso, sí es considerado por muchas culturas como inapropiado o blasfemo. La ejecución del nivel Sigma es considerada demasiado peligrosa no sólo para quien la realiza y su entorno -ya que puede realizar mutaciones físicas involuntariamente-, sino que inclusive para el equilibrio global, y por ello en la actualidad la mayoría de los gobiernos mantienen prohibida esta práctica. El último nivel, el Omega, es alcanzable sólo para un nivel de pureza mágica tal como la de los dragones, titanes o semidioses, entidades para las que les es tan natural hacer magia como respirar, "No usan magia, son Magia", fue la frase que había utilizado Tonks para describirlos cuando les contó sobre esta rama. Por lo que es, en realidad, un nivel inclasificable y poco se conoce de él.
Los matices no están directamente ligados cada uno a un elemento en particular, un elemento no es más peligroso que otro, sino que lo es la forma en que éstos sean utilizados.
También es importante entender que dominar esta rama no significa que se dominarán los cuatro elementos con la misma maleabilidad. Lo que sí, es posible la combinación de dos o más elementos en un mismo hechizo al fusionarlo con la magia de otro mago.
Por eso fue que todos se llevaron una sorpresa cuando Ginny fue capaz de no sólo dominar la piromancia, sino que también la aeromancia. La segunda le había costado un poco más considerando que al primer intento había formado una llama en la palma de su mano y verdaderamente tuvo que concentrarse para lograr una ventisca que lograra apagarla.
Luna había hecho llover un poco más tarde. Rió bastante al recordar que de pequeña cada vez que lloraba hacía que lloviera, habían sido sus primeras manifestaciones de magia, tenía mucho sentido para ella el poder dominar la criomancia. Además siempre le había gustado nadar y ese también parecía valerle como justificativo.
Fuera de eso, y que Draco había provocado un pequeño temblor, nadie logró mucho más. Esto hasta que a las chicas se les dio por experimentar con su poder de tres y canalizaron su magia… entonces Hermione hizo que el suelo se abriera en dos, la geomancia era su ciencia.
Con estos antecedentes no se atrevieron a volver a practicar sin la supervisión de un adulto. Bueno, en realidad, lo cierto es que todos habían insistido pero Hermione se negaba en rotundo.
Y en esa perseverante insistencia se encontraban ahora, después de realizar el entrenamiento físico, con la desventaja que no contaban con que Granger estaba de muy mal humor.
—¡Pero, Herms, si no practicamos nunca lograremos dominarla! —chilló Ginny impacientándose un poco.
—He dicho que no.
—Granger, ¿qué es lo peor que puede suceder? —fue Blaise el que habló esta vez.
—No deberían insistir. Nada saldrá bien si se siente insegura. —Intervino Draco.
—¡Tú cállate! —le gritó la castaña sorprendiendo a todos.
—Mione… —intentó hablar Pansy pero Hermione la calló con una simple mirada.
—He dicho que no. Dejen de insistir porque me están hartando. Y hartándome no sólo no me convencerán sino que lograrán hacerme enojar.
—¡Tampoco es para que te pongas así! —Exclamó Harry en parte sorprendido por la actitud de su amiga.
—¡Y tú no eres quién para decirme cómo me debo poner y con qué, Harry James Potter!-gritó y se dio vuelta encaminándose hacia la entrada de la casa. —¡Váyanse a la mierda y dejen de meterse en mi vida!
Una vez se perdió en el interior, todos aún estaban estaqueados en el lugar sin creerse muy bien lo que acababa de suceder, pero Blaise no pudo aguantar el arrimarse a Draco y susurrarle por lo bajo:
—Menudo carácter para tener que aguantar una vez por mes...
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Draco había vuelto a confinarse en su habitación y las chicas habían acordado ir a hablar con su amiga, aunque le darían primero unos minutos a solas para que se serenara. Si en algo coincidían las tres era en que esa no era una actitud propia de ella, Hermione no era de perder los nervios y mucho menos de mandar a todo el mundo a la mierda tan abiertamente.
—¿Podemos? —La cabeza de Ginny se asomó por la puerta, ahora, entreabierta. Hermione estaba sentada sobre su cama, con las piernas cruzadas y abrazando la almohada entre ellas. Asintió encogiéndose de hombros, rindiéndose ante lo inevitable.
Inmediatamente ingresó a la habitación seguida por las otras dos chicas. Ninguna dijo nada pero se sorprendieron de no encontrar a su amiga llorando, como todo señalaba que sucedería.
—¿Qué ocurre, Hermione? —Preguntó Luna sentándose a su lado y sonriéndole como sólo ella solía hacer.
—Nada. —Respondió a secas.
—¿Mal día? -Preguntó ahora Ginny ignorando esa respuesta tan poco creíble.
—Podría decirse…
—¿Sucedió algo con Draco? —Fue el turno de Pansy. Hermione no respondió, pero el bufido que soltó en su lugar fue bastante revelador. —¿Qué ha hecho?
—Nada. —volvió a responder. Y al ver las intensiones de la morena por insistir, agregó —Y antes que digas algo, realmente no hizo nada. Y ese es el problema. —La respuesta dejó más que perplejas a sus amigas, quienes mostraron en sus rostros dicha confusión, lo que la obligó a seguir explicándose. —Cada vez que parece que vamos a ir más allá, él da marcha atrás. Y no lo entiendo. Hoy fue más evidente que nunca, y realmente me sentí pésimo.
—Me cuesta creer que lo escucho. —Dijo Pansy estupefacta. —Draco esperó bastante tiempo una oportunidad contigo como para desaprovecharla. Será una serpiente pero puedo dar fe de su sangre caliente.
—¿Te acostaste con él? —Curioseó Luna como quien pregunta la hora. Pansy ya estaba acostumbrándose a ello, por lo que ni siquiera titubeó al contestar.
—Nah. —Le quitó importancia sacudiendo la mano, —Pero sé de buenas fuentes, léase Theo y Blaise, de las veces que ha tenido que autocomplacerse pensando en la niña aquí presente. —Señaló a Hermione que se enrojó de inmediato. —Por eso no le encuentro sentido a esta actitud, ¿comprendes?- —Hermione sacudió la cabeza asintiendo. —No es que esté ninguneando tu perspectiva, pero… ¿a qué te refieres con ir más allá? ¿Hasta donde es que llegaron realmente cuando él se echó para atrás?
—¡Tú ya sabes lo que hemos estado haciendo! —exclamó avergonzada.
—Pero parecías estar bien con ello, sobre todo cuando lograste que Draco… —dejó la frase inconclusa. El rostro de Hermione aumentó su tono rojizo.
—Si, pero hoy… —tomó una respiración que le diera coraje para seguir el relato. —Hoy estábamos… besándonos. Sí, besándonos, bueno, bastante… ¿fogosamente?
—Granger, necesito que seas más específica si quieres que te ayude —le pidió Pansy sólo por molestarla un poco más. Hermione suspiró.
—Yo… yo estaba sentada sobre la cómoda, con él entre mis piernas, y nos habíamos quitado las camisas. —dijo de carrerilla. —Y bueno, en la vorágine del momento me dejé llevar y… y quise desprenderle el pantalón —soltó como si le hubiese costado desprender las palabras de sus cuerdas vocales. —Y entonces Draco se alejó de repente, se arregló, puso una tonta excusa y se fue.
—Bueno, eso fue… raro. —Concedió Pansy.
—No puedes tener la sangre caliente y cortar el momento justo ahí. —Agregó Ginny escogiendo las palabras que antes había utilizado la morena.
—Quizás sea gay… —Soltó Luna con su perenne naturalidad. Esta vez no hubo nada que previniese la mandíbula caída y los ojos abiertos de las otras tres.
Fue un silencio prolongado hasta que Pansy soltó una carcajada estridente.
—Oh, no. No hay ni un poquititito de chance. —Siguió riendo.
—Tampoco sería algo tan imposible. —Dijo Ginny
—Lindura, créeme que tratándose de Draco Malfoy sí lo es.
—¿Cómo puedes estar tan segura? Después de todo, tú me has dicho que él…
—Cállate. —La frenó en seco antes que Hermione terminara esa frase. Si no se equivocaba también le había dicho que eso era un secreto. —Puedo esperar los cuestionamientos de ellas, pues al fin y al cabo no tienen idea de quien es Draco, ¡Pero tú!. Oh, si que eso no te lo permitiré.
—Lo siento. —Dijo encontrándose fuertemente intimidada de golpe. Pansy le sonrió con orgullo.
—No sé que diablos pasará por la cabeza de ese hombre, pero puedo poner las manos en el fuego no sólo por su hombría sino por lo que tú despiertas en él. —Aseguró. —Si no le interesaras tú u otras mujeres, no habrían llegado a donde llegaron siquiera. —Viendo la cara de poco entendimiento con que las otras la miraban, se vio en la necesidad de explicarse, pero de una forma de no delatar lo que Granger había estado haciendo con su amigo. Después de todo no sabía cuánto les había contado a las demás o cuan cómoda se sentía tocando el tema con ellas. —De forma burda y sencilla: Draco no se empalmaría cuando estás con él si no lo excitaras, cosa que no sucedería si fuera gay o tuviese algún problema contigo. No seas idiota. —finalizó.
—Bueno, creo que en eso tiene razón… —Admitió Ginny. Hermione asintió cabizbaja.
—Claro que la tengo.
—Espero que Theo no tenga tantos nargles en su cabeza… —musitó Luna, despreocupadamente.
—¿Tú y Theo…? —preguntó Hermione.
—Todavía nada ha pasado —admitió mostrando vergüenza por primera vez. —Pero creo que pronto sucederá.
—Cariño, no tienes que preocuparte por Theo. —Le dijo Pansy. —Él ha vivido su sexualidad mucho más libremente que nosotros…
—¿Theo? —chilló Ginny incrédula. —¿El mismo Theo misántropo, que odia a la gente y si fuera por él viviría aislado en una burbuja que nosotras conocemos?
—El mismo. —respondió con denotado orgullo. —Su aire misterioso era un imán para las chicas de mi casa, realmente no tenía que interactuar demasiado con ellas… —se encogió de hombros.
Hermione que hasta entonces se había vuelto una espectadora de la conversación, soltó un bufido y recostándose en la cama se tapó la cabeza con la almohada.
—Luna perderá la virginidad antes que yo.
N/A: Holaa! El último aliento del 2016 me arrimó hasta aquí :P
Este año fue complicado en muchos aspectos para mi y eso se vio reflejado en que no he podido actualizar tan regularmente como me gustaría o como venía haciendo en un comienzo del fic. Pero me alegra ver que sigo contando con fieles lectoras que son un acopio de paciencia andante que siguen al pie del cañon, y esperan y no presionan. Así que GRACIAS.
Es el último capítulo del año, pero todavía queda mucho Blindness por delante. Esperemos que el 2017 me acompañe en la intención de poder avanzar y quizá hasta terminar la historia finalmente.
Espero que el nuevo año nos encuentre a todas con mucha felicidad, salud, paz y por supuesto amor.
No tengo más que palabras de agradecimiento por su acompañamiento a lo largo de estos 25 capítulos...
Ojalá hayan disfrutado de este y las cargue de pilas para esperar por el siguiente jajaja.
Ya saben, los reviews son importantes para mi, porque es mi manera de saber que están ahí aún y conocer sus opiniones. Espero que al ser el último del año, se animen a salir de las sombras quienes todavía no lo han hecho.
Muy feliz 2017 y gracias por seguir leyéndome, espero contar con ustedes en este nuevo año que comienza!
Millones de abrazos.
Ilwen (30/12/2016)
