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Cap 26 – Trágica Navidad

En la mañana siguiente dominó unánimemente la resaca entre los habitantes del Número 12 de Grimmauld Place, aunque en distintos niveles.

Por supuesto, aunque la mayoría de los hombres no salieron en absoluto de sus cuartos, Pansy se las ingenió para organizar una reunión de chicas para hacerse con los chismes frescos de la noche anterior. Eso sí, recién pudo arreglar para juntarlas a todas en la hora del té.

—Parece que fui la única que no tuvo ni un poco de acción anoche… —Las recibió con una sonrisa. Salvo Ginny, las otras entraron con las cabezas gachas y las mejillas sonrosadas. —¿Quién empieza? —Preguntó manteniendo la sonrisa, una vez se sentaron en la sala de té frente al invernadero.

—Creo que lo haré. —Dijo Ginny con seguridad. —Parece que soy la única que no está avergonzada, y además seré bastante breve: Blaise y yo nos besamos un buen trecho. Primero en el salón y luego en mi habitación. Pero eso es todo. Fue divertido. —Finalizó.

—¿A qué te refieres con que eso fue todo? —Preguntó Luna torciendo un poco la cabeza al mirarla. Ginny se encogió de hombros.

—Eso fue todo. Touch and go. Diversión por un rato. A otra cosa mariposa.

—Oh.

—¿Él lo sabe? —Preguntó Hermione, perspicaz.

—Claro. Estuvimos de acuerdo en eso.

—Yo no quiero que lo de anoche haya sido todo con Theo. —Dijo Luna seriamente. —¿Creen que tendría que haberlo hablado con él?

—No es necesario, Luna. —Intervino Pansy por primera vez, volviendo a apoyar su taza de té y el bizcocho a medio comer sobre la mesa. —Theo babea por ti, él tampoco pretendía que lo que fuera que hicieron sea sólo cosa de una noche…

—Nos besamos. —Respondió como si se le hubiese preguntado directamente. —...intensamente. —Las risas de las otras tres resonó en lugar ante la cualificación.

—¿Cuán intensamente? —Preguntó Pansy.

—¡Pansy! —Chilló Hermione. —¡Eso es un tanto íntimo!

—Oh, eso lo dices para escaquearte de contar tu parte bajo la misma excusa… —Hermione se sonrojó. —Así que… Pequeña gatita, ¿qué tienes para contarnos? ¿Draco dejó la estupidez de lado y te hizo perder la consciencia bajo múltiples orgasmos?

—¡PANSY! —Gritaron las tres a coro. La pelinegra soltó una carcajada.

—Está bien, está bien... Cuéntanos lo que quieras contarnos. Aburridas.

—Draco ha dejado su estupidez, pero sólo hablamos. —Pansy enarcó una ceja. —Otra vez quiso parar todo cuando estábamos, bueno… avanzando. —dijo con vergüenza. —Pero esta vez lo enfrenté y le pregunté que le pasaba, y al principio lo negó…

—Típico. —Acotó Pansy poniendo los ojos en blanco.

—Pero después de a poco fue soltando. Primero me dijo que no le gustaba que nuestra primera vez fuese aquí y con una guerra y cosas por el estilo —Suspiró. —Pero luego llegamos al verdadero punto, y como todo, es su ceguera… quiere… él quiere poder verme.

—¡Me siento la peor amiga del mundo por no haber anticipado eso! —Exclamó la morena.

—Créeme que yo me siento igual de mal.

—No es que olvide que él está bajo esa mierda de maldición, pero es difícil ponerse su lugar y darme cuenta en realidad cómo y cuánto le afectan algunas cosas. —Hermione asintió dándole la razón.

—Sobretodo cuando se empeña tanto en ocultar sus sentimientos… —Agregó Luna.

—Draco es demasiado complejo. —Admitió Hermione. —Pero no puedo negar que es parte del encanto. —Sonrió.

—En dos días es el cumpleaños de su madre —Dijo Pansy. —Dudo que él te lo diga, pero ya sabes, andará con humor extraño y eso… —Hermione asintió solemne. —Pero volviendo al tema anterior… ¿en qué han quedado?

—Draco me prometió que iba a tratar con ello. Yo le dije que si bien era importante el vernos y tal, no era indispensable, y que no sabemos cuanto más vamos a vivir como para postergarlo hasta salir de todo esto… —A todas las recorrió un escalofrío de pensarlo, pero sabían que Hermione tenía razón. —Probablemente no suceda nada por un tiempo, pero al menos ya lo hemos hablado…

—Mis niñas ya han crecido... —Teatralizó Pansy secándose una lágrima imaginaria de su ojo izquierdo. —Ya son mujeres que no me necesitan para que las aconseje… pronto me olvidarán. Snif Snif. —Las otras tres rieron ante sus payasadas. Luna se acercó y la abrazó sorpresivamente.

—Siempre te necesitaremos, Pansy Parkinson.

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No hizo falta llegar al tres de Noviembre para enfrentarse al extraño estado de anímico de Draco, ya un día antes comenzó a mostrar su lado huraño. Obviamente, no dio prenda sobre lo que lo tenía así y negó completamente que su humor fuera distinto al normal.

Hermione estuvo a punto de bromear con que sí, que últimamente ese era su estado normal de ánimo, pero sabía que sería mejor mantenerlo para sí.

Así que el día del cumpleaños de Narcissa, Hermione sacó a Draco a la fuerza de la cama y lo llevó al invernadero. A Draco no le costó mucho sumar dos más dos y deducir que Hermione sabía lo que sucedía.

—Granger…

—Malfoy. —Remarcó la utilización de su apellido, como amonestándolo. —Entiendo que estés triste. Entiendo que la extrañes. Yo también extraño a mis papás, pero por lo menos sé que están a salvo. No puedo ni imaginarme lo que es para ti vivir con esa incertidumbre, pero te queda tenes esperanzas y confiar en Snape.

—Si entiendes entonces no comprendo que es lo que pretendes.

—Ayudarte, acompañarte… —Le respondió volviendo su tono mucho más dulce. Draco se relajó ante el cambio. —Te traje aquí así no tienes la necesidad de cruzarte con nadie y tampoco te quedes encerrado en nuestro cuarto. No es necesario que le ladres a nadie. Toma el desayuno que nos preparé, hablame de tu madre, llora si quieres llorar. Sólo quiero estar aquí para ti hoy.

Draco no supo que responder a eso. Había sido un gesto simple, pero que lo había tomado tan de sorpresa… Quizás hasta su misma simpleza fue lo que logró conmoverlo tanto. Así que hizo lo único que en realidad era capaz de hacer: la abrazó. La abrazó fuertemente y al instante, con la misma fuerza, se largó a llorar. Y ella lo sostuvo. Le devolvió la fuerza de su abrazo y quizás más. Le besó la cabeza y le susurró palabras de consuelo.

Y así se quedaron por un rato. Quizás por horas. Abrazados siendo uno.

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Fue varios días después, un día cualquiera en realidad, cuando Theo entró a la nueva biblioteca antes de la cena y encontró allí a Hermione llorando.

Estaba echada sobre un escritorio con los brazos estirados por delante, quedando su torso casi completamente recostado sobre el mueble. Su espalda subía y bajaba marcando la fuerza de sus sollozos.

Al descubrirla, Theo no supo que hacer. Su primer instinto fue volver a salir por donde había entrado y hacer como si nada había sucedido. Si ella no lo veía, significaba que él no la había visto, ¿verdad?. Bueno, no. Y su consciencia parecía haberse dado cuenta de ello y no lo dejaría en paz.

Tomó una buena bocanada de aire y terminó de ingresar a la sala. La puerta al cerrarse tras él provocó un estruendo que sacó a Hermione de su burbuja y alzó la vista hacia él. Sobresaltada, inmediatamente se terminó de incorporar y se secó las lágrimas de su rostro con la manga de su sweater.

—Oh, Theo, lo siento…

—¿Te disculpas? —Preguntó divertido. —Estás llorando, yo entro a importunar ¿y tú te disculpas? —Ella suelta una pequeña risa.

—Lo sé. Fue sólo una reacción automática… —Respondió con la voz tomada.

—Tampoco tienes que excusarte… Puedes contarme qué sucedió, si eso te hace sentir mejor. —Ofreció. Hermione le sonrió levemente.

—No es nada…

—No lo dije para que me mientas o me des excusas, Hermione. Sólo ofrecí un oído… —Hermione abrió la boca para hablar pero le fue imposible. Su garganta volvió a cerrarse y cuando quiso darse cuenta ya estaba llorando de nuevo.

Theo, sin saber que hacer, terminó de acortar los pasos que los separaban y se sentó a su lado. Cómo si hubiese sido una invitación, Hermione se acurrucó contra él. Torpemente la envolvió con sus brazos.

—Me siento tan inútil. —Dijo por fin entre sollozos.

—No es por contradecirte, Granger, pero creo que eres la persona más útil de todo este extraño grupo. —ella soltó una pequeña risa, menguando un poco su llanto.

—Desde niña siempre solucioné las cosas investigando. —Explicó. —Logramos lo que logramos y soy quien soy por las horas que me he pasado frente a libros y mi capacidad de saber cómo buscar y dónde encontrar…

—Y no estás encontrando una solución para Draco. —Dijo Theo leyendo sus pensamientos. Hermione asintió y volvió a ahogar un sollozo contra su pecho.

—¡No sé que más hacer! ¡Dónde más buscar! Soy inútil. No hay nada que pueda hacer por él más que investigar, y leer no me está llevando a ningún lado.

—Sabes que puedes hacer por él más que meter tu cabeza entre libros… Acompáñalo. Eso es lo que Draco necesita, por muy cliché que suene.

—La está pasando mal.

—Raro sería que no fuera así. —Respondió. —Yo también la estaría pasando mal en su lugar, y yo también estoy sintiéndome impotente por no poder hacer nada por mi mejor amigo. Pero es el lugar que nos toca. Hasta que no tengamos otra forma de averiguar o resolver, nos queda leer hasta que no quede un sólo libro en el cual buscar. —Hermione asintió contra él. —Además, por lo que me enteré, al hechizo que encontré le están sacando bastante provecho… —Comentó con picardía. Hermione le dio una palmada en el brazo y se echó a reír.

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—Las cosas no van bien. —Dijo Severus Snape con su tono monocorde. Todos estaban acostumbrados a que fuera un viejo mago pesimista y cascarrabias, pero eso no evitó que a todos les recorriese un escalofrío al escuchar tal declaración.

Snape había llegado en lo que el pretendía fuera una visita rápida. Lamentablemente para sus planes, llegó en el momento en que Pansy servía la comida a la mesa y fue persuadido, por no decir obligado, a quedarse a compartir la cena mientras que las Greengrass fueron obligadas a permanecer en su cuarto.

—Del lado oscuro siguen planeando ataques y nosotros estamos estancados. —Continuó. —No hacemos más que ir un paso detrás tratando de frenar sus matanzas. Necesitamos correr con alguna ventaja.

—Los Horrocruxes están destruidos. —Señaló Harry, como si fuese suficiente. Severus lo miro con una mueca.

—De nada sirve mientras Voldemort siga a salvo. —Respondió. —A esta altura él ya sabe que los han destruido, está enojado, sí… pero no tiene miedo. Él cree que a pesar de todo, está a salvo por ser el gran mago que es.

—Sabemos que los Horrocruxes son una cosa importante, Granger ha intentado explicárnoslo, pero yo soy un poco lento de entender… —Interrumpió Blaise. Snape respiró profundamente, seguramente haciendo un rejunte de paciencia.

—No pongo en duda que sea un poco lento para entender, Señor Zabini.—Remarcó. —Pero es cierto que este es un tema bastante complejo. Tanto que lo cierto es que no hay mucha información sobre ellos que pueda encontrarse en bibliotecas, su conocimiento se ha legado de boca en boca. Siempre su bibliografía fue escasa, pero Voldemort se encargó de destruir los pocos libros que hablaban de este tipo de magia. Un horrocrux es una fragmentación del alma. El alma de una persona que se divide tras haber arrebatado una vida. Voldemort dividió su alma en siete.

—Pero el alma no se fragmenta cuando matamos a alguien, más allá del sentido metafórico. Sino tras la guerra todos seríamos inmortales. —Dijo Draco con el entrecejo fruncido por la confusión. Snape ahogó una risa.

—Claro que no, niño. Evidentemente debe ser utilizado algún hechizo o ritual. No sólo para dividir el alma sino también para guardarla en el objeto deseado. El problema es que al no tener fuentes donde buscar, nunca sabremos el método, y por ende, tampoco sabremos si hay una manera de volver a reunir todas las partes en una sola. Por suerte, ya hemos cruzado ese tramo y los Horrocruxes de Voldemort están destruidos.

—Menos Manson. —Recordó Draco. Snape suspiró.

—Todavía no tenemos esa seguridad.

—¿Cómo podemos averiguarlo? —Preguntó Harry.

—Ya estoy en ello.

—¿Qué objeto puede ser un horrocrux? —Preguntó Pansy, interesada.

—Verdaderamente… cualquiera. —Le respondió Hermione con una mueca.

—Bueno, ¿qué eligió Voldemort?

—Un anillo, un diario, una copa de Helga Hufflepuff, el guardapelo de Slytherin, la diadema de Rowena, Nagini, y yo. —Respondió Harry.

—Particulares objetos para ser un mago Tenebroso… —Bromeó George sin poder contenerse.

—¿Cómo los destruyeron?

—Cuando Dumbledore nos encargó la búsqueda de los horrocrux, él ya había destruido el anillo. —Comentó Ron. Hermione le sonrió cálidamente, contenta por su amable participación. —Pero antes, en segundo año, resultó que Harry había acabado con el del diario, cuando fue abierta la cámara secreta. con un colmillo de basilisco… —Snape leyó las intenciones de preguntar respecto a ello en la cara de todos, e interrumpió.

—Ya tendrán tiempo para relatar sus hazañas, prosigue…

—Bueno, el guardapelo fue destruido con la espada de Gryffindor, al igual que Nagini. Con el colmillo también acabamos con la copa. Y la diadema… bueno… Crabbe y su fiendfyre.

—Entonces tenemos que quemar en fuego maldito a Manson, o atravesarlo con una espada, o lo que es mejor, con un colmillo de basilisco. —Pasó en blanco Theo.

—El mio fue un Avada Kedavra. —Sugirió Harry, encogiéndose de hombros.

—Creo que en personas funciona distinto. —Habló Hermione. —Mientras intentábamos deshacernos del guardapelo, probamos la maldición asesina en él, y nada sucedió…

—Al menos nada bueno. —Añadió Ron por lo bajo.

—Pero sí con Harry. —Continuó ignorándolo. —Así que creo, que cualquier cosa que atente con la vida del ser humano, basta para acabar con el horrocrux.

—Tiene lógica.

—¿Intentaron hechizos con Nagini? —Preguntó Luna, hablando por primera vez.

—No... sí… Bueno, queríamos atacarla para petrificarla o algo que nos hiciera más fácil partirla al medio, pero no lo logramos. Y fuimos a lo seguro… primero intentamos nosotros con un colmillo, pero finalmente fue Neville con la espada. —Un pequeño silencio se estableció ante la mención del chico por parte de Ron.

—¿Puede ser que al ser contenedores de un horrocrux repelen los hechizos? —Ahora preguntó Ginny.

—No. Yo mismo he hechizado a Potter más de una vez. —Draco sonrió de lado. Harry tampoco pudo aguantar la sonrisa mientras sacudía la cabeza.

—¿Recuerdas cuándo…? —Comenzó Blaise entre risas pero la mirada fulminante de Snape no lo dejó continuar.

—¿Alguna otra pregunta? —Inquirió el profesor.

—Se… ¿se sabe a quienes mató para crear sus horrocrux? —Preguntó Pansy medio hasta avergonzada por lo macabro de su duda. Hermione habló con tranquilidad.

—Comenzó con su padre. La segunda fue Myrtle la llorona. Una bruja descendiente de Hufflepuff, Hepzibah Smith. Un vagabundo muggle y un campesino albanés. La periodista Bertha Jorkins… y James y Lily Potter. —Terminó en un susurró, tratando de evitar la mirada de su mejor amigo.

—Voy a ser un poco más insolente e incómoda con mis preguntas, pero… Si con los padres de Harry creó un horrocrux y eso le costó tanto que lo hizo desaparecer… ¿cómo pudo luego hacer uno en Nagini? —Blaise se palmeó la frente.

—Voldemort desapareció porque Harry bebé acabó con él. No por hacer un horrocrux. —Harry casi rió ante tal afirmación.

—Yo no acabé con Voldemort. Lo cierto es que simplemente estaba allí como espectador.

—¿Toda tu fama es falsa? —Chilló fingiendo indignación, llevándose una mano al pecho.

—Lamento romper el mito, pero eso así. —Sonrió con cierta nostalgia. —Fue mi madre la que de cierto modo acabó con él. Aunque simplemente lo que hizo fue atravesarse delante del Avada Kedavra que iba dirigido a mi.

—¿Cómo es eso posible? —Le preguntó Pansy directamente a Snape. Pero, el ahora director, no era capaz de hablar. Lily Evans era un tema más que sensible para él. Hermione advirtió lo que sucedía y tomó la posta dando la respuesta.

—Es hasta gracioso cuanto les falta conocer sobre la vida de Harry —Sonrió. —Voldemort fue concebido con una poción de amor de por medio. Su madre, Merope, se la suministró a un muggle. Al parecer, uno de los efectos secundarios, que no viene en los prospectos, es que provocó que su hijo naciera sin la capacidad de amar. —Explicó. —Pero esta incapacidad, no sólo lo llenó de más odio, sino que desencadenó en una especie de rechazo, como una alergia, al sentimiento.

—Si fuera así, ya debería haber explotado de estar al lado de mi tía. —Comentó Draco. Hermione volvió a optar por ignorar el comentario.

—Como Lily salvó a su hijo, se interpuso ante la maldición, ese amor creó una especie de escudo en el cual la maldición fue devuelta a él.

—¡Podemos bañarlo en Amortentia! —Chilló Pansy.

—La amortentia es una ilusión de amor, no es amor embotellado… —Le recordó George.

All you need is love… —Canturreó Blaise. Pero su actuación se vio interrumpida cuando Hermione se puso de pie con las manos al aire, pidiendo atención.

—Creo que tengo una idea… —Y esa simple frase, viniendo de la niña más inteligente de su generación, hizo que hasta Snape saliera de su momento de estupor. —Mientras investigaba en la biblioteca, me pareció leer algo, pero debería volver a leerlo y estudiarlo correctamente. En ese momento no era ni estaba relacionado con lo que buscaba, así que lo pasé de largo. Pero básicamente, creo que podemos hacerlo. Creo que podemos crear una poción de amor. Pero de amor verdadero. Quizás volcar nuestro propio amor en ella, de alguna forma. No lo sé. Es precipitado y estoy hablando sobre el aire. Pero tengo esperanza. Creo que podemos hacerlo.

Y dicha esperanza pareció propagarse por el resto de la mesa. Todos sonreían. Incluido Snape, aunque lo ocultara. Aunque claro, nadie sabia que parte de esa sonrisa era en parte por el orgullo que le provocaba ver lo bien que estaban funcionando las cosas en ese particular grupo.

—¡Esto me puso de buenas! —Chilló Pansy, poniéndose de pie. —¿Alguien quiere postre?

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—Cuéntame sobre la búsqueda de los Horrocruxes. —Le pidió Draco esa noche. Él estaba sentado en la cama, con la espalda contra el respaldo, mientras le cepillaba el cabello a Hermione, quién estaba sentada entre sus piernas abiertas.

—¿Qué quieres saber? —preguntó ella sin voltearse, completamente a merced de sus caricias. —Hemos hablado de ello hoy…

—No. No quiero los datos técnicos… quiero saber cómo lo viviste, cómo fue para ti… —Hermione soltó un profundo suspiro antes de comenzar a hablar.

—No fue fácil, ni divertido, ni ningún adjetivo agradable que puedas imaginar. —comenzó. —Tuvo sus momentos, obviamente, vivir con tus dos mejores amigos hace que a la fuerza tengas buenos momentos, pero… nunca descansamos, nunca tuvimos un momento de paz. Desde el momento en que nos fuimos nuestra vida comenzó a pender de un hilo. Los mortífagos nos pisaron los talones en todo momento.

—¿Cómo fue que no los atraparon? —Preguntó. Ella se encogió de hombros.

—Me gustaría decir que fuimos lo bastante astutos para mantenerlos a raya, pero lo cierto es que la suerte fue el factor más importante. —Se reacomodó en su lugar antes de seguir hablando. Draco se mantuvo en su tarea. —Éramos tres niños. Seguimos siéndolo, en realidad, pero en ese entonces… ¡recién salíamos de Hogwarts! Bueno… en realidad ni siquiera habíamos completado nuestra educación… —Reflexionó en voz alta. —En su momento no lo pensé mucho, sólo quería acompañar a Harry… creía que era nuestro trabajo encargarnos de ello. Luego desde afuera ves las cosas de otro modo…

—¿A qué te refieres?

—A esto que te digo… éramos niños. Y no sólo nos mandaron a destruir objetos poseídos por la magia más oscura existente. Tuvimos que sobrevivir a nosotros mismos, a los que nos perseguían… no sabíamos ni cocinar. No creo que hayan sido justos. No estábamos preparados.

—Y Dumbledore se mantenía calentito en su despacho…

—No. No lo pienso así. Él tenía otras ocupaciones mientras tanto, y creó algunas distracciones para alejar a los mortífagos de nuestro verdadero rastro. Lo que sí creo, es que las cosas no se llevaron a cabo de la mejor manera…

—Al parecer no fui el único que no tuvo elección…

—Creo que sí la tuvimos. Y sobre ti… después de todo estás aquí, ¿No? —Se giró y le besó en los labios.

—Entonces… ¿cómo sobrevivieron si dependían de tus nulos dotes culinarios? —Bromeó. Hermione le palmeó la pierna.

—Vivíamos a sopas, y cosas enlatadas. Tampoco es como si pudiéramos ir de compras…

—Sigue… cuéntame más. Pidió.

—Acampábamos donde podíamos. Pero mi lugar favorito fue el Bosque de Dean… solía ir allí con mis padres. También pasamos un tiempo aquí.

—¿Y los Horrocruxes? ¿Cómo los encontraron?

—Dumbledore nos ayudó en cuanto pudo. Él tampoco tenía muchas pistas sobre dónde buscar. Nuestro mayor dato era que probablemente hubiese utilizado objetos relacionados a los fundadores de Hogwarts, lo cual al principio parecía bastante amplio, pero luego de un poco de investigación… bueno, se acortaron las posibilidades.

—Tú y tu cerebro… —Le besó la cabeza. Ella rió.

—Era bastante útil en ese entonces… —Dijo con pesar, recordando su charla con Theo.

—Sigues siéndolo. ¿De qué hablas? —Ella se encogió de hombros. —Acabas de decir que crees que puedes encontrar una manera de derrotar a Voldemort… explícame la parte en la que no estás siendo útil…

—Supongo que estoy exagerando…

—¿Y entonces, cuándo comenzaste con Weasley? —Buscó cambiar de tema, notando que ella comenzaba a tensarse.

—¿Por qué querrías saber eso? —Replicó. Fue su turno de alzar los hombros. Verdaderamente no sabía por qué había preguntado. Simplemente fue lo primero en lo que pensó cuando quiso cambiar el tema.

—No lo sé… curiosidad.

—En un momento… Ron nos abandonó. —Dijo con cierto dolor. Draco paró inconscientemente con su labor de peinar su cabello, pero retomó cuando Hermione volvió a hablar y lo sacó de su sorpresa inicial. —Estaba llevando el guardapelo, nos turnábamos para hacerlo pero a él le afectó de otra manera. Siempre supe que sentía algo por Ron… desde niña. Pero no comprendí la magnitud hasta ese momento… cuando volvió tuve un ataque de furia, pero cuando me calmé, bueno… comenzamos a salir.

—Entiendo… —Dijo solemnemente.

—¿Para qué me preguntas cosas que te molesta saber? —Casi rió ante su actitud. Él dejó de peinarla y la abrazó con fuerza contra él.

—No me molesta. Se siente raro escucharte hablar sobre lo que sentías por él... pero sé que ahora eres mía… —Le besó el cuello.

—¿Cuán seguro estás de ello? —Se volteó para mirarlo y le preguntó provocativa. Se alegraba de haber tenido esa charla, nunca había hablado del tema con alguien y no había notado cuanta falta le hacía. Él sonrió de lado.

—Bueno, después de todo estás aquí… ¿no?

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La mañana antes de Navidad todos se vieron forzados a salir de sus camas tras la sinfónica melodía de Pansy gritando que se levantaran seguida por un concierto de cacerolas golpeándose tras ella.

Hermione había propuesto pasar las vísperas navideñas a la manera muggle y Pansy lo había tomado con bastante emoción. El día anterior habían ido juntas al supermercado y comprado el árbol y los adornos necesarios, bolas, guirnaldas, la estrella y hasta un pesebre. Pero no lo armarían hasta hoy, por lo que Pansy había tenido un ataque de ansiedad y se tomó bastante a pecho la frase de "Mañana temprano prepararemos todo". Ahora todos estaban insultándola dentro de sus mentes.

Draco puso su ceguera como excusa para intentar mantenerse en la cama un rato más, adjudicando que no podría ser útil. No funcionó. Hermione lo arrastró con ella escaleras abajo. Todos ya estaban reunidos en la Sala de estar y Pansy aplaudió entusiasta al ver que ya estaban todos.

—Bueno, hay muchas cosas que hacer. —Dijo histriónica. —Preparar la mesa grande en el gran salón, y ¡oh!, decorarlo, por cierto. —Rió mientras enumeraba con los dedos de su mano. —Armar el árbol, hacer las compras de los regalos y para la cena… he pensado preparar unos canapés de entrada y de primer plato un pavo relleno agridulce con algunas salsas y coles de bruselas para acompañar, ¿qué piensas, Hermione? —Miró directamente a su amiga.

—Pavo está perfecto. Es una de las comidas más típicas. —Respondió con una sonrisa.

—Perfecto. —Aplaudió. —De postre prepararé el Pudding Navideño, que estaba en el libro de cocina que me diste… nunca he hecho un pudding de ciruelas, ¡será un gran desafío! —Hermione le sonrió, sin saber bien que decir ante semejante exceso de energía y entusiasmo. Ya estaba lamentándose un poco por su idea de celebrar al modo muggle, aunque algo le decía que de cualquier manera Pansy enfrentaría las celebraciones con la misma efusividad.

—No olvides que se acompaña con la salsa de brandy… —Señaló como para decir algo.

—No, no, claro que no… —Sonrió. —Ahora, he preparado estos itinerarios con las actividades. —Se paró y comenzó a repartir pergaminos entre todos, que los leyeron con claras señas de confusión. —Comenzaremos con la limpieza de la casa, de la que se encargará Draco, ya que tiene ciertas… facilidades. —Le sonrió a su amigo, quién pareció gruñir por lo bajo. —Luego pondremos el árbol y lo adornaremos, sin utilizar magia. —Recalcó. —Es importante que todos formemos parte de esto… luego podemos dividir el resto de las tareas adornando el resto de la casa. Nos ocuparemos de estas tareas hasta el mediodía. Almorzaremos algo liviano y luego podremos ir al pueblo a hacer las compras como habíamos acordado. No podremos tardarnos allí más de dos horas. Al llegar cada uno se tomará su turno en los baños y se enlistará. La recepción es a las seis en punto. La cena se servirá sobre las siete. —Respiró profundamente. —¿Está todo claro? —Nadie respondió. Todos la miraban como si de repente le hubiesen salido cuernos y un tercer ojo. Lo tomó como que no había preguntas. No le importaba mientras hicieran lo que tenían que hacer.

Las cosas tardaron un poco más de lo esperado, así que el almuerzo consistió en unos sándwich que podían engullir mientras seguían trabajando.

Con Draco a cargo, el tema de la limpieza se resolvió en un santiamén. La decoración marchó bastante bien al igual que el armado de la mesa en el salón. El problema se desató con la decoración del árbol navideño. No porque la tarea fuera muy difícil, sino por las discusiones sobre como debía ser adornado que se desataron.

Blaise creía que cuanto más colorido se viera, más representaba el espíritu Navideño. Pansy sostenía que debía manejarse con composé de no más de tres colores. Otra discusión fue con Luna, quien mezclaba las bolas de distintos tamaños y ponía adornos al azar. Pansy quería hacerlo de mayor a menor de abajo hacia arriba. Ni hablar cuando todos empezaron a envolverse en guirnaldas en vez de enroscarlas alrededor del árbol.

—Pans, esto también es parte de la Navidad… —Le había dicho Hermione mientras se quitaba una serpentina que había quedado trabada en su cabello, intentando calmarla. La morena sólo suspiró.

Draco se acercó a Hermione y la abrazó por la espalda antes de depositarle un beso en la cabeza.

—Es Pansy, necesita tener todo bajo control, no te preocupes por ella. —Le dijo. Hermione asintió y se volteó para darle un pequeño beso en los labios.

—¿Ya pensaste que quieres para Navidad? Recuerda que puedo conseguirte lo que quieras en el pueblo…

—Sé lo que quiero. Pero no es algo que puedas conseguir en el Callejón Diagon. —Le sonrió. Hermione le miró con curiosidad. —Te quiero a ti, Hermione Granger. —Le susurró en el oído haciendo que la piel se le electrificara.

—Ya me tienes, tonto.

—Sabes a lo que me refiero… después de todo fuiste tú la que insistió. —Dijo con picardía guiñándole un ojo.

Luego se fue, dejándola con mil mariposas revolotéandole de pura ansiedad en la el estómago. De repente Pansy no era la única con un ataque de ansiedad.

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Draco y Harry no estaban muy contentos con eso de tener que quedarse en Grimmauld Place… mucho menos con la idea de tener que hacerse compañía el uno al otro. El rubio respiró un poco más tranquilo cuando Blaise decidió que también se quedaría, ya que quería hacer sus compras en el supermercado de la otra cuadra, y no en el Callejón Diagon, así que le pediría a Hermione que después lo acompañase.

Salieron de a grupos. Los primeros en desaparecer, fueron el llamativo grupo de las hermanas Greengrass acompañadas de los dos chicos Weasley. Hermione y Pansy iban a ir por un lado, pero Ginny se negó a hacer de chaperona, y Luna se sentía incómoda yendo sola con Theo, así que los seis salieron juntos.

Estuvieron de compras durante un par de tranquilas horas. Entre los cinco habían podido domar un poco a la compradora compulsiva que representaba Pansy y la hicieron ir a su ritmo. Entraron y salieron de las tiendas y de a poco fueron completando las compras, dispersándose dentro de los locales para que las compras de cada uno se mantuvieran secretas para el resto.

El grupo de parejas de hermanos había resuelto las cosas bastante rápido, y ya se encontraban caminando por el lugar simplemente haciendo tiempo. Habían sido bastante prácticos en cuanto comprarle regalos solamente a sus verdaderos allegados, y no preocupándose en quedar bien o ser amistosos con regalos para todo el grupo.

Estaban a pocas calles los unos de los otros cuando varios comenzaron a sentirse incómodos en el lugar. Miradas incomodas. Sentirse vigilados. Algo extraño en el aire. Para cada uno se manifestó de una manera distinta, pero la necesidad de salir rápidamente del lugar.

George fue el primero en notar la tensión en Daphne. Primero pensó que ella también estaba percibiendo ese ambiente tenso y que después de lo que había vivido, era normal que la chica se asustara más que el resto.

Cuando acortaron la distancia a pocos metros, todos compartieron una mirada de entendimiento y se prepararon para tomar sus talismanes y trasportarse hasta la mansión.

Ginny y Luna fueron las primeras en desaparecer. Estaban a punto de imitarlas Pansy y Hermione cuando un extraño movimiento entre los demás las retuvo. Daphne había sacado de manera impredecible su varita y apuntado a su hermana, pero George se había prácticamente arrojado sobre ella. La rubia, más rápida, antepuso su varita y con un hechizo lo voló varios metros hacia atrás.

Astoria se mantuvo en shock, y Ron, sin siquiera pensarlo, se puso delante de ella, la varita en su mano voló rápidamente, dejándolo desarmado.

—¿Tú? —pregunta él, sorprendido. A pesar de ello mantiene los brazos extendidos en un vano intento de salvaguardar a Astoria, quién parecía haber sido víctima de un hechizo petrificador. Daphne solamente sonríe, pero su sonrisa es tensa, está nerviosa. —¡Maldita perra! —Escupe. Pansy, Hermione y Theo ya están casi junto a ellos cuando Daphne suelta un último ataque. No necesitan escucharlo para identificarlo cuando tras la luz verde, Ron se desploma en el piso.

Tras eso las cosas se suceden con rapidez. George grita. Daphne intenta tironear de su hermana, pero ésta se resiste. La apunta con una varita con intención de dejarla inconsciente, pero en algún momento Pansy llega hasta ellas y es quien recibe el impacto. Daphne no tiene tiempo de pensar, los planes acaban de cambiar para ella pero decide improvisar. Toma a Pansy de un brazo y se aparece.

Hermione es sostenida por Theo en un intento de frenar su intervención. Había intentado lo mismo con Pansy pero la morena había logrado zafarse de su brazo. George, aún dolorido por el impacto, se arrastraba hasta llegar a su hermano para finalmente desmoronarse en lágrimas sobre su cuerpo.

Preocupados por la tardanza, pronto los que estaban en Grimmauld Place aparecieron en escena, incluidos Harry y Draco, que no hubo manera de frenarlos. El panorama que los recibió fue devastador.

Ginny y Harry se unieron en un grito desgarrador al encontrar el cuerpo sin vida de Ron tirado en la calle y se acercaron a George y Hermione en un instante.

Luna lloraba abrazada a Theo, quién se acercó lentamente a Draco y Blaise para explicarles lo que había sucedido. Draco sacudió la cabeza, no queriendo creer lo que escuchaba sobre Pansy. Sin dar explicaciones tomó su talismán y se transportó de nuevo a la mansión. Blaise le dirigió una mirada de entendimiento a Theo, y salió tras él.

Luna fue la única que pudo poner la mente en frío un momento y se encargó de avisar a La Orden. Su Patronus fue dirigido a Remus Lupin, quién apenas segundos después ya se encontraba en el lugar junto a su esposa.

A pesar que el peligro parecía haber pasado, su prioridad fue sacar a todos de ahí. Ya luego tendrían tiempo de llorar, primero debían ponerse a salvo y evitar más tragedias.

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Cuando Theo y Luna se aparecieron en Grimmauld Place, seguidos por Harry, Hermione, Tonks y una perdida Astoria, el lugar era un completo desastre.

Todos los adornos que laboriosamente se habían encargado de colgar esa mañana, estaban arrancados y rotos en el piso. Incluido el pino navideño, que estaba volcado hacia un lado y había ramas dispersas a su alrededor.

En el sillón de la sala, Blaise se encontraba sentado con los codos apoyados sobre sus rodillas y la cabeza escondida entre sus manos. Recién levantó la mirada cuando los sintió acercarse a él.

—¿Dónde están los demás? —Preguntó con nerviosismo. Es Tonks la única capaz de responderle.

—Remus fue con los chicos a El Refugio, a darle la noticia al resto de los Weasley. Llevaron a Ron con ellos… —La voz se le quebró al mencionar lo último. Y Hermione ahogó un sollozo en el pecho de Harry, que la abrazaba. Pero tuvo que soltarse de éste y acercarse a Astoria cuando de la nada comenzó a llorar histéricamente.

Llegó justo para sostenerla cuando las piernas le fallaron. Con paciencia, ella y Tonks la llevaron a que tomara asiento y Harry corrió a buscar un vaso de agua.

Todos habían estado perdidos en su propio dolor como para percatarse como la menor de las Greengrass apenas si parpadeaba. No había siquiera soltado una lágrima. Había permanecido en total estado de shock hasta que finalmente se rompió.

—¿Creen que haya estado bajo alguna maldición? —Preguntó Tonks refiriéndose a Daphne. Todavía ninguno había tocado el tema y todos tenían demasiadas preguntas al respecto.

—No. —Dijo Astoria entre lágrimas. —Era ella… siempre fue malditamente ella. Pero nunca me di cuenta.

—¿Recuerdas algo del ataque a tu familia? —Volvió a preguntar la ex auror. La chica respondió sacudiendo la cabeza negativamente.

—Recuerdo que estábamos por irnos cuando nuestra Mansión fue completamente rodeada por mortífagos. Cuando quise acordar, alguien me había dejado inconsciente… cuando desperté estaba aquí. Ni siquiera sé quien nos trajo.

—Cuando viniste estabas bastante herida… ¿no recuerdas que alguien te haya hecho algo de eso? —Preguntó esta vez Hermione. Astoria volvió a negar, mientras tomaba gustosamente el agua que Harry le había alcanzado.

—¿Hay alguna chance que haya sido tu hermana quién los haya delatado, quién te haya dejado fuera de acción? —Insistió Tonks.

—No lo sé. —Casi rió volviendo a soltar algunas lágrimas. —En este momento no sé que pensar o esperar de ella… Conmigo siempre actuó de la misma manera. Siempre fue mi hermana. La misma inocente Daphne…

Había más preguntas, claro que sí. Pero sin tener que expresarlo en voz alta, todos estaban de acuerdo en que no era el mejor momento para atosigar a Astoria con preguntas sobre su hermana, así que la dejaron estar.

—Cuando todos nos repongamos un poco del golpe, necesitaremos tener una reunión con la Orden. —Dijo Harry. Todos asintieron de acuerdo.

—Blaise… ¿dónde está Draco? —Hermione aprovechó para hacer la pregunta que ansiaba desde que había puesto un pie en el lugar.

—Abajo. —Fue la escueta respuesta recibió. Hermione tampoco necesitó más para saber a lo que se refería. Tonks le envió una mirada con la pregunta silenciosa de si necesitaba que la acompañara, ella simplemente negó y salió silenciosamente de allí.

Se dirigió directamente a la sala de entrenamientos que los chicos habían acondicionado. No era la primera vez que bajaba, pero lo cierto era que todavía no había dedicado tiempo allí. Los varones eran los que más lo utilizaban, e incluso Ginny bajaba de vez en cuando.

Teniendo en cuenta que antes las mazmorras habían funcionado como calabozos, el lugar que ahora disponían era bastante grande.

Habían creado algunos aparatos para entrenamiento netamente físico, los cuales debían ser idea de Harry, porque le recordaban a los de los gimnasios muggles. También habían instalado un par de cuartos de destreza y obstáculos, y otros para habilidades especificas, como para prácticas de puntería.

Pero sin dudas la estrella principal era la pecera de simulaciones ubicada en el centro de la sala y que ocupaba una gran porción de ésta. Una vez dentro tenías sólo una opción: elegir la cantidad de oponentes que querías enfrentar. Luego, luchar por tu vida… bueno, metafóricamente hablando. Tantos oponentes como escogieras, aparecerían como hologramas y comenzarían a atacarte. La simulación acabaría cuando terminaras con todos ellos.

George tenía como proyecto el poder crear algún tipo de ilusión que le diera también una locación acorde, para hacerlo más realista. Pero por ahora era sólo un proyecto.

No era nada demasiado complicado, más bien una manera de mantenerse en forma sin matarse entre ellos… claro, ésto cuando elegías uno o dos oponentes. No seis como Draco en ese momento.

Hermione se quedó impactada al otro lado del cristal mirando al rubio atacar y defenderse sin segundo de descanso. Se movía ágil y veloz. No titubeaba a la hora de disparar sus hechizos, más tampoco desperdiciaba ninguno, todos daban en su objetivo. Para su propia sorpresa, no tuvo que esperar mucho para que acabara con todos sus oponentes.

Draco notó la presencia de Hermione una vez salió de la pecera. Se acercó hasta ella con una sonrisa que extrañó a Hermione.

—Cuando estoy enojado puedo percibir mejor las cosas, incluso los hologramas. Me ha ido bien, ¿no crees?

—¿Acaso tú estás loco? —Espetó enojada

—¿Qué problema tienes?

—¿Qué problema tengo? ¿Tienes ganas de matarte?

—Granger son sólo hologramas… —Hermione bufó.

—No me refiero a lo que los hologramas puedan hacerte, idiota… sino a lo que te harás a ti mismo. ¡No puedes exigirte así! —Draco no sólo no respondió, sino que giró la cabeza, ignorándola. —¿Qué diablos te sucede?

—¿Realmente estás haciéndome esa pregunta? —Siseó entre dientes. —¡Acaban de llevarse a mi mejor amiga y me preguntas que me sucede!

—Mataron al mio y no estoy comportándome como una idiota… —Él soltó una risa amarga.

—Ojalá la hubiesen matado. —Soltó. Su tono comenzaba a elevarse. —No sólo es el que se la hayan llevado… no sólo es una chica joven rodeada de hijos de puta que pueden hacer con ella lo que se les antoje… es una traidora. ¿Tienes idea de cómo tratan a los traidores, Granger? ¿Puedes imaginarlo acaso? Agrégale que Pansy es mujer… y no,no creas que van a tener respeto porque ella tenga otras preferencias sexuales.

—Oh, por Merlín… —Gimió cubriéndose la boca con ambas manos. Lo cierto es que no, no lo había pensado así. Al contrario, el que se la hubiesen llevado le daba esperanzas de poder hacer algo por ella, al menos estaba viva. No había nada que pudieran hacer por Ron.

—¿Y sabes qué es lo mejor? —Preguntó con ironía. —Saben que sabe donde está Potter… y ella no lo va a decir.

Hermione sintió como toda la sangre caía a sus pies al comprender el peso de esas palabras, el peso de lo que estaba sucediendo… de lo que podía sucederle a su amiga.

Draco la miró y sacudió la cabeza. Estaba pasando por al lado de ella para salir del lugar cuando de pronto se volvió y le dedicó unas últimas palabras que terminaron con ella.

—No me esperes despierta. Claramente no tendremos sexo hoy.

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Draco sintió sus ojos hinchados apenas despertó. No había dormido mucho, pero al menos lo había hecho. La respiración pausada de Hermione a su lado le señaló que ella también había conseguido el sueño después de todo.

La noche anterior se había comportado como un auténtico imbécil con ella. Como siempre, sus ataques de frustración los desquitaba con quien menos debía. Había vuelto tarde esa noche y Hermione aún permanecía despierta, abrazada a la almohada sollozando.

Ahora ella dormía boca arriba, por lo que no le costó levantarse sin inconvenientes de despertarla. Le dio un suave beso en la frente y salió de la habitación.

No es que la Mansión hubiese sido bulliciosa en algún momento. Las paredes eran lo suficientemente gruesas como para mantener el sonido dentro de cada sala. Sin embargo, no podía evitar sentir el silencio del lugar un tanto más denso, más pesado.

Su intención había sido volver con un desayuno para ella. Pero tuvo un breve ataque de llanto y desesperación al llegar a las cocinas y recordar que no estaría Pansy para ayudarlo… Pansy y su realidad lo golpearon duramente en medio del pecho.

Había sido Theo el que lo encontró en ese estado. Draco estaba acuclillado al lado de la mesa, con la cabeza enterrada entre sus brazos y con el cuerpo sacudiéndose por los espasmos del llanto. Lo había ayudado a incorporarse y a tomar asiento. Draco podía sentir perfectamente los brazos de su amigo temblar. No se hubiera sorprendido si estuviese llorando a la par de él.

Luna se les había unido poco tiempo después, pero él estaba bastante perdido en su dolor como para que le importara que lo viera en ese estado. La chica se había acercado a ambos y les acarició el pelo con suma delicadeza. Confirmó que Theo también estaba llorando al escuchar salir un gemido de él.

Minutos después ella había salido y vuelto con una bandeja de desayuno. Los obligó a ambos a comer y no se levantó de su lado hasta lograr su cometido. Después preparó otra bandeja para que Draco le llevara a Hermione.

Draco se sorprendió de que Hermione siguiera durmiendo a pesar del tiempo transcurrido. No era precisamente una persona de las que duermen hasta tarde, pero se lo adjudicó al estrés que había pasado en las últimas horas. Su preocupación se hizo presente cuando después de llamarla dos o tres veces, Hermione seguía durmiendo.

Se subió a la cama y la sacudió ligeramente. Luego, recordando lo que ella le había contado sobre cuando él había tenido aquella pesadilla y no podía despertarlo, la imitó en acción arrojándole un vaso de agua en el rostro. Nada. Hermione seguía sin despertar y él comenzaba a desesperarse verdaderamente.

Lo único que evitaba que él pensara lo peor, era que podía sentir sus pulmones llenarse y vaciarse de aire.


N/A: Bueno, ¿quién se esperaba esto? jajaja. Debo admitir que tengo la escena planteada desde el comienzo del fic y estaba esperando más que ansiosamente el poder escribirlo.

Así que mi larga demora esta vez no tuvo nada que ver con falta de inspiración o de ideas, sino que hace un mes falleció mi papá y bueno, supongo entenderán las pocas ganas que tenía de sentarme a escribir, y mucho menos de concentrarme en un capitulo un tanto más triste que lo habitual.

Pero bueno, volviendo al capítulo, hay un par de cositas importantes aparte del destape de Daphne, el cual va a dar bastante tela que cortar de acá en más. Había recibido algunos reviews con dudas sobre la ubicación temporal del fic y la relación con los horrocruxes. Cómo dejé a Dumbledore vivo hasta la batalla final, tuve que hacer algunos ajustes y cambios en cuanto a la búsqueda de Horrocruxes, así que más o menos en este capítulo traté de explicar eso, espero haya quedado un poco más claro. Más que eso no hay muchos más cambios de la historia original, obviamente, exceptuando la batalla en que los resultados sí son completamente diferentes.

Oficialmente la paz se ha terminado para los habitantes de la Mansión Black.

En otras noticias, antes de mis problemas personales, estuve publicando una nueva historia, cortita, de cuatro capítulos, llamada "Scorpius Malfoy", que si bien es el protagonista, el fic no deja de ser un Dramione. Tuvo una respuesta de su parte que ni yo esperaba, y estoy más que agradecida con ello... pero si queda alguien aquí que no la ha leído, obviamente, los invito a hacerlo :)

Me gustaría poder adoptar el mismo método que usé allí de actualizar más rápido según la cantidad de reviews, a ver si esto funcionaba un poco mejor al respecto y sacar de las sombras a algunas lectoras fantasma, pero la triste realidad es que no tengo capítulos adelantados de esta historia, y que ni bien los termino actualizo. Así que sólo me queda pedir a la bondad de sus corazones que tengan piedad de esta pobre escritora y le dejen un lindo comentario con su opinión del capítulo jajaja.

Bueno, me dejo de tanta cháchara y me iré a responder los reviews del capítulo anterior.

Obviamente, no tengo idea de cuando podré actualizar nuevamente. Tengo la idea de ponerme con el capítulo de Inner Beast, porque esta vez me toca a mi pasarle la posta a Promethea y la tengo bastante colgada pobre. Y a fin de mes vuelvo a la facultad. Sin embargo, espero que los planetas de alineen y pueda con todo y traerles el nuevo capítulo pronto.

Gracias por seguir aquí.

Ilwen (10/03/17)