Recomendación musical:"Waiting for the end – Linkin Park"
Cap 28 – Preludio
Todos estaban felices por volver a los entrenamientos y volver a experimentar con sus canales mágicos. Todos estaban felices, en realizad, porque finalmente había llegado la rama que todos estaban esperando.
Las parejas habían tenido que sufrir algunos cambios obligados por las ausencias y la nueva adhesión.
Draco y Hermione siguieron trabajando juntos, Blaise ahora estaba emparejado con Luna, dado que Theo se negaba a hacerlo con ella por miedo a lastimarla, así que se juntó con Ginny, George con Astoria, y Harry siguió al lado de Tonks.
Astoria había estado preparándose con los chicos mientras tanto, pero, por razones obvias, no estaba al mismo nivel. De todos modos la dejaron participar.
–¿Qué decimos sobre la magia oscura? –Preguntó Tonks caminando de una punta a la otra frente a la fila que habían armado los chicos. Hermione levantó rápida e instintivamente la mano. Hubieron varias risas y revoleos de ojos en consecuencia. –Hermione…
–La magia no es oscura. Lo son las intenciones por las cuales la ejecutamos.
–Muy bien. –le sonrió.
–Sabelotodo… –dijo Draco por lo bajo ganándose un codazo en el costado. Tonks sacudió la cabeza y siguió hablando.
–La magia oscura no es un canal en sí, sino una deformación que afecta al resto de los canales. Es un acto de voluntad brusca, que toma a los demás canales y los obliga a producir el efecto deseado. Es tan salvaje e impredecible que en muchos casos tira de los otros canales con demasiada intensidad y provoca efectos secundarios terribles. No hay que dejar de tener en cuenta que un hechizo de magia oscura reúne toda la energía que hay en el lugar, por ello no sólo su manejo es más complicado sino también más peligrosas sus consecuencias si son mal ejecutados… –Explicó–. Su entendimiento, interpretación y manipulación va más allá del poder de los magos comunes, ya que carecen de la fuerza mental que se necesita para explorarla, por lo que quienes sí poseían dicho poder eran tildados como hechiceros oscuros. Además, su utilización siempre requiere un sacrificio por parte del mago, y como esto rompe con las leyes universales, espirituales y hasta morales, quedó marcada como una rama maligna.
–El temor a lo desconocido. –Agregó Draco.
–Exacto. –Afirmó–. Se cree que los comienzos de la magia se dieron en África, y que los colonos fueron quienes, tan fervorosamente religiosos, condenaron todo tipo de magia como algo oscuro, de adoración al Diablo. Incluso, cuando se dieron cuenta de su poder convirtieron los rituales Vudú, que se utilizaban para sanar a la distancia, para llevar a cabo actos de venganza o celos. –Relató–. Así la magia cruzó continentes y fue tomando distintos tipos de corrientes, pero, la magia más elemental, la que mueve todas las demás ramas, se fue censurando. Dicen que al tener que ocultarla, hacerla a un lado y demás, a su vez, fue creando residuos oscuros, y por ello es que al evocarla hoy en día debemos luchar contra la maldad o el daño que puede ocasionar en nuestra esencia.
–Como si la misma magia estuviese resentida por su desuso… –Pensó Luna en voz alta.
–Y el error se ha mantenido por lo largo de los siglos, lo cual lo iría incrementando… –agregó Harry.
–Granger, cuando seas Ministra puedes abolir eso –bromeó Blaise.
–Ya te he dicho que no seré Ministra –bufó ella.
–No es algo tan simple. –intervino la metamorfomaga–. No que Hermione sea Ministra de Magia –aclaró–. Sino a cambiar el concepto, no sólo por el cambio de mentalidad que sería necesario, sino que, sería difícil permitir su utilización libremente y que sea utilizada de manera correcta. Históricamente cuanto más se le suelta la correa a la gente, más se desbarata.
–¿Pero no es injusto que nos limiten en usar nuestra magia? –replicó Theo.
–Hay muchas cosas injustas, chico. Pero siempre la gente digna deberá pagar los platos rotos de quienes se aprovechan para hacer el mal.
–Entonces, ¿para qué nos enseñarás a usarla? –Preguntó Astoria, altanera.
–Porque estamos en guerra, y en guerra todo vale –resolvió–. La Orden confía en que utilizarán el conocimiento sabiamente, y sobretodo, porque es necesario saber a qué nos enfrentamos. –Todos asintieron solemnes–. Harry… ¿qué sucedió cuando quisiste maldecir a Bellatrix con un Cruciatus? –Harry se mostró altamente nervioso antes de responder.
–Nada –se encogió de hombros. –Dije la maldita palabra y nada sucedió.
–No es suficiente con decir las palabras… –susurró Hermione por lo bajo, pensando en voz alta.
–¡Exacto! –Celebró Tonks mientras aplaudía.
–¿Vamos a practicar el Cruciatus entre nosotros? –preguntó George en tono bromista, aunque temiendo la respuesta. Todos miraron a Tonks con preocupación.
–¡Ni loco! –chilló Draco incluso antes que ella tuviese tiempo de responder.
–Tranquilo, primo –casi sonrió–. No trabajaremos con el Cruciatus en sí. Pero sí tocaremos las teclas que necesitaríamos tocar en el caso. Ejecutaremos algunos hechizos nuevos, útiles en batalla, pero además, quiero que sepan, quienes puedan… porque recuerden que esta magia no es accesible para todos, que sepan recurrir allí también cuando tengan que defenderse.
–¿Podría frenar una imperdonable? –Preguntó Theo con interés. El tono de Tonks le sugirió que idea iba por ahí.
–Nadie lo ha intentado. No es que alguien se anime a pararse frente a una y hacer la prueba…
No había mucho más que preguntar al respecto. Todos estuvieron de acuerdo en comenzar rápidamente a trabajar y así lo hicieron.
Además de ser magia extremadamente complicada, todos estaban tan excitados, ansiosos y nerviosos que les costó hasta comenzar a concentrarse, inclusive a los ex proyectos de mortífagos, lo cual produjo varias bromas al respecto. Después de eso, fueron los primeros en poder lograrlos.
Los hechizos que Tonks les había presentado parecían ser hechizos que ya conocían pero potenciados a niveles inhóspitos. Draco, Theo y Blaise ya los conocían y los dominaban con facilidad. Cuando Hermione, Ginny y Harry lograron hacerlo, fueron las tres serpientes quienes elevaron la apuesta.
Cuando Blaise lanzó un hechizo que lanzaba un rayo de fuego negro directamente desde su varita, y que impactó directamente contra un árbol partiéndolo en dos al instante, Tonks tuvo que frenar la situación.
Tras muchas disculpas que escondían sonrisas traviesas de parte de Blaise, los dejó continuar. Esta vez les presentaron al grupo algunos trocos que verdaderamente les iban a ser de ventaja en la práctica.
Hermione tuvo extrema facilidad con el hechizo Lectio animo. Que si bien parecía ser similar a Legermens, éste era más práctico en batalla, ya que lo que hacía era permitirle al ejecutor leer los pensamientos inmediatos de su oponente, permitiéndose adelantarse al ataque. Pero tenía otra yapa. El atacante también podía confundir dichos pensamientos. Así, no sólo podía defenderse como primer instinto, sino también hacerlo errar o cambiar de objetivo a última instancia. Lo mejor de todo es que el atacado nunca sabría lo que había pasado.
Harry le había tomado el gusto al Tenebris. Un Hechizo que absorbía toda la luz del campo de batalla, y hacía que el atacado se viera acorralado por una oscuridad entumecedora. Draco ya estaba pensando en cuan útil le resultaría y cuanta ventaja podría sacar de allí.
El favorito de Ginny era el Unguibus aureis. Primero por el desafío… era el primer hechizo que trataban que sólo podía ser ejecutado de forma no verbal. Segundo, porque sentía, por alguna razón, que su lado femenino salía más a flote. De las puntas de los dedos del hechicero surgen largas hebras de Energía Oscura que amarran al contrincante. No hay forma de deshacerse del lazo a menos que el ejecutador así lo decida, volviendo a meter las hebras dentro de sí. Su contra era que llevaba un desgaste energético muy grande.
Y Luna, que no había podido lograr los encantamientos básicos que Tonks les había enseñado, de un momento a otro estaba sobrevolando el jardín de Grimmaild Place. Con Malefly el mago sólo tenía que dar un salto para desplazarse a cualquier lugar del campo de batalla a suma velocidad.
Tonks irradiaba felicidad y emoción. No había esperado que los chicos agarraran tan rápido el ritmo, recordaba cuánto le había costado a ella en sus tiempos entrenando en el campus de Aurores. Incluso no pudo evitar el probar los hechizos que los chicos estaban enseñando por sí misma.
Obviamente, al terminar el entrenamiento, se tomó un momento para agradecer y felicitar al grupito de ex Slytherins, a lo que el resto de los chicos se sumó. Incluso Harry se acercó uno por uno a los tres chicos para tenderles la mano.
–Parece que eres bueno para todo, Malfoy –le susurró pícaramente Hermione abrazándolo cuando volvían a ingresar a la casa.
–Profesor Malfoy –le corrigió en broma, pero sin dejar el tono sensual.
–Discúlpeme, Profesor –respondió.
–Va a tener que acercarse a mi despacho, para darle un castigo apropiado por su irreverencia.
–¡Consíganse una habitación! –gritó Blaise, interrumpiendo su juego.
–En eso estaba, Zabini…
Pero a pesar de las chicanas y las bromas, al momento de entrar en sus respectivas habitaciones los ocho habitantes de Grimmauld Place fueron víctimas del mismo hechizo, y a penas apoyar sus cabezas en sus almohadas se quedaron profundamente dormidos.
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Ese día Draco se despertó con el peso de Hermione sobre él.
–Feliz San Valentín, amor –susurró sensualmente en su oído antes de morder su lóbulo suavemente.
–Mmm, muy feliz, sí –susurró él en una mezcla entre sueño y placer. Ella rió.
–Levántate que tengo algo para ti.
–¿Estás segura que para lo que tienes que darme no necesitamos quedarnos en la cama? –dijo mientras la abrazaba con fuerza por la cintura y le besaba el cuello.
–Bueno, si lo pones así, puede que negociemos y luego tengas una yapa aquí.
–Amor, no es sólo porque me guste contradecirte, pero comparado con tener tu cuerpo en mi cama, estoy seguro que la yapa es la otra parte del regalo –bromeó.
–¡Draco, no lo arruines! Me he levantado temprano… –protestó cual niña.
–No sé si es más increíble el que hayas madrugado por mi, o que hayas salido de la cama sin que me diese cuenta.
–Evidentemente no soy la única a la que le gusta dormir… –respondió ganándose una carcajada de su parte.
–Puedo darte la razón en eso.
–Y ahí va mi regalo de San Valentín… mi novio me ha dado la razón.
–Vamos –tiró de ella–. Que me has despertado por mi regalo y resulta que terminaste recibiendo el tuyo primero. –Bromeó. Ella le golpeó en el brazo.
–Idiota.
–Pero así me amas.
–Merlín sabrá la razón… –le sonrió. –Pero sí, así y todo lo hago.
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Theo, en cambio, fue sorprendido por una Luna Lovegood en bata al otro lado de su puerta cuando se disponía a bajar a desayunar.
–¿Luna, está todo bien? –preguntó con una preocupación que se evaporó instantáneamente cuando la chica le dedicó una de sus deslumbrantes sonrisas.
–Claro. –su respuesta lo dejó sin saber muy bien que decir.
–Oh… está bien… eh… ¿necesitas algo?
–Sí. Quería hacerte una pregunta.
–Claro, ¿quieres pasar? –se hizo a un lado para dejarle el paso al interior de su habitación.
–Eres muy amable, Theo –se volteó para mirarlo mientras se adentraba.
–Dime en que puedo ayudarte –se sentó en la cama y la invitó a hacer lo mismo con una seña.
–Hoy cuando desperté me di cuenta que es el día de San Valentín, y me preguntaba si acaso tú eres el mío… –La inocencia con que hizo su comentario no evitó que Theo se ahogara con su propia saliva.
–¿Es eso lo que quieres?
–Sí, me gustaría. Pero no es sólo lo que yo quiera ¿no crees? –preguntó inclinando la cabeza de lado.
–Puede que no, pero es importante… –dijo con nerviosismo–. Si es lo que quieres, entonces puedo ser tu Valentín… porque tampoco va sobre lo que yo quiera. –le dedicó una pequeña sonrisa que se vio aún más minimizada al lado de la que ella le dedicó.
–Lástima que tengamos una misión hoy y no podamos tener planes de San Valentín.
–Podemos tenerlos hasta que llegue el momento… –intentó animarla al ver como su emoción menguaba–. Y otro día podemos terminarlos… aunque verdaderamente no tengo mucha idea de que se tratan los planes de San Valentín. –Reconoció. Los ojos de Luna volvieron a brillar.
–Oh, creo que tengo una idea de cómo podemos pasar el tiempo. –Como siempre, las palabras decididas de la muchacha lo asustaron.
–Bueno, te escucho… –respondió tieso.
–Bésame.
Y como buena pareja de San Valentín, Theo no hizo preguntas y sólo hizo lo que se le ordenó.
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Cuando vives en una casa, que en realidad es una mansión, acompañado sólo por seis personas y la mitad de ellos está fuera en una misión, parecería bastante simple encontrar lugares donde estar en el silencio y la tranquilidad de la soledad.
Pero a Hermione y Draco les contaba encontrar eso incluso dentro de su propia habitación, así que ese día, cuando se encontraron recostados en el sillón de la sala de estar con no más compañía que la de ellos mismos, luego de haber compartido el desayuno que Hermione le había preparado como regalo en el invernadero, estaban tan sorprendidos que hasta les costaba relajarse completamente.
–No debe ser mucha la gente en el mundo a la que la tranquilidad los altere, ¿no? –bromeó Hermione contra el pecho de Draco. Él soltó un suspiro antes de hablar.
–En época de guerra deben ser más de los que me atrevo a pensar… –Hermione se incorporó un poco para poder mirarlo a la cara.
–¿Crees que estarán bien? –preguntó.
–Claro –le aseguró. Sus ojos negros fijos en ella–. Lupin dijo que solamente irían a revisar un par de terrenos –explicó–. Mientras dormías han hecho esto varias veces, no hay nada peligroso en ello. –Ella asintió, pareciendo conforme con su respuesta, y volvió a acurrucarse contra él.
–Estando aquí, contigo, es difícil creer todo lo que está sucediendo fuera...
–Cualquiera que te escuchase diría que te has enamorado de mi, Hermione Granger. –Bromeó él, con voz sedosa.
–¿Qué puedo decir? Me has atrapado completamente, Draco Malfoy –Respondió en el mismo tono. Draco afianzó el agarre de sus brazos alrededor de su cintura.
–En realidad no puedo decir que te tenga completamente…
–¿Qué quieres decir? –Se sorprendió. Intentó volver a incorporarse pero él se lo impidió.
–Bueno, no es que vea mi anillo adornando tu dedo. –Y como para afianzar lo dicho le tomó la mano izquierda, acariciando su anular. Aprovechando su soltura, Hermione se levantó para mirarlo.
–¿Acaso estás proponiéndote? –casi chilló. Draco soltó una carcajada profunda que resonó en su casa torácica.
–Oh, no, no tengo intención de que salgas corriendo. –Le acarició el cabello–. Además, me conoces, no te lo tiraría así como así… será todo un acontecimiento. Y lo que es más importante, no tengo ningún anillo que ofrecerte.
–No saldría corriendo, ¿sabes? –se sonrojó. Draco esbozó una sonrisa sin poder detenerla.
–Bien. Es bueno saberlo…
–Que no corra no significa que vaya a decir que sí… –intentó bromear. Él volvió a abrazarla.
–Lo que digas, princesa…
Se quedaron así por un par de minutos hasta que de repente Hermione volvió a incorporarse.
–¿Realmente quieres casarte conmigo?
–¿Por qué suenas tan sorprendida? –preguntó con el ceño fruncido. Ella se encogió de hombros.
–Sólo no te veo como la clase de chico que piensa en matrimonio… o al menos no en casarse joven.
–¿Tienes problema con eso? –ella negó con la cabeza–. Bueno, porque si lo piensas deberías saber que es justamente todo lo contrario. Ya sabes, familia tradicional y todo ese rollo…
–Tampoco es que estés haciéndole mucho honor a tus tradiciones familiares –rió. Él la acompañó en la risa.
–Puede que sólo esté escogiendo las que me convienen… –le guiñó un ojo y le besó pícaramente el cuello–. Soy consciente que es diferente para ti, que hace apenas ocho meses estamos juntos, pero… yo he esperado por esto –le acaricio los labio– desde los quince. Así que no te sorprendas porque esté tan seguro de querer casarme contigo. He tenido tiempo de sobra para pensarlo, y sé que quiero pasar lo que me quede de vida contigo.
A este punto los ojos de Hermione estaban llenos de lágrimas, al igual que sus mejillas. Había sido algo simple, pero a su vez, una de las cosas más sentidas que le habían dicho. Incapaz de encontrar palabras para responderle se inclinó hacia él y juntó sus labios en un beso feroz.
A pesar de la sorpresa inicial, Draco le respondió con ganas, más que gustoso de recibirla. Apenas había terminado de reaccionar cuando ella volvió a desconcertarlo al hacer fuerza para girarlos sobre sí mismo, él la dejó hacer hasta que finalmente ella quedó encima. Nunca rompió el beso. Al contrario, cada vez se iba volviendo más y más intenso.
Draco se sobresaltó al sentir las manos de Hermione vagar bajo su camisa. Estuvo obligado a separarse al notar cuanto se le dificultaba sacarla de la cintura sus pantalones. Levantó un poco la cadera y Hermione sonrió felinamente. Segundos después la camisa estaba completamente fuera. Cuando luego, las manos de Hermione se dirigieron directamente hacia la hebilla de su cinturón, Draco se obligó a poner espacio.
–No de nuevo… –protestó ella, creyendo que el rubio volvería a frenar sus intentos de seducción. En cambio, él rió.
–Sólo quería asegurarme que estés segura –le besó la frente–. No voy a detenerme. No a menos que sea lo que quieras.
–No te detengas –ordenó, y volvió a besarlo. Draco no tuvo que preguntarlo de nuevo, la camisa de Hermione rápidamente fue a hacerle compañía a la suya al piso.
Entre beso y beso, Draco se fue sentando, apoyando la espalda en el brazo del sillón, aún con Hermione sentada a horcajadas sobre él, lo que le dio un acceso privilegiado a sus pechos, los cuales comenzó a besar con fervor.
La mente racional de Hermione se prendió por un segundo y tomó la varita que guardaba en el bolsillo trasero de su pantalón para silenciar la habitación.
El problema fue que el hechizo silenciador no evitaba que gente entrara a la habitación. Así que cuando con un estallido varias personas se aparecieron en la sala vieron a Hermione abrir la boca sin proferir sonido mientras se tiraba encima de Draco intentando ocultar su desnudez y él estiraba su brazo en un intento fallido de alcanzar sus ropas.
–¿Qué diablos? –gritó él girándose frenéticamente para dejar el cuerpo de Hermione debajo del suyo y cubrirla mejor.
Decir que la situación era por demás bizarra era un eufemismo.
Fue Ginny la que se apiadó de ellos y levitó sus camisas mientras intentaba sacar a la tropa de allí. Difícil era cuando Blaise se reía agarrándose la panza, Luna había quedado congelada con los ojos abiertos y Harry había tomado una tonalidad verdosa como si estuviese a punto de vomitar.
Hermione tuvo un breve momento de lucidez, pero fue suficiente para abrazar a Draco y aparecerlos a ambos en su habitación.
–¡Oh, Merlín!, ¡Oh, Merlín! –exclamaba caminando de un lado al otro. Draco estaba luchando con contener la risa, sabía que de no hacerlo su bruja revolearía lo primero que tuviese a mano directo a su cabeza. Y Hermione tenía buena puntería. –Hechícenme ahora… hechícenme ahora.
–Tranquila…
–¡No puedo tranquilizarme! Todo el mundo nos ha visto… ¡Godric! Harry estaba allí…
–Me preocupa más que te haya visto Blaise a que te haya visto Potter –Torció él. Ella bufó.
–¡No estás ayudando! –gritó –¡Por todo lo que es santo en esta tierra, detén esto!
Unos golpes en la puerta detuvieron la inminente discusión.
–¿Están vestidos? ¿Puedo pasar? –Se escuchó la voz de Ginny del otro lado
–¡Qué vergüenza! –lloriqueó dejándose caer de cara a la cama.
–Pasa, Weasley –Habló Draco. Ginny asomó la cabeza por la puerta.
–Hola –dijo
–Hola –Respondió Hermione sin separarse del colchón.
–No ha sido para tanto.
–No, claro que no. –bufó con ironía.
–Ha sido toda la situación, pero nadie ha visto nada.
–Nos han visto teniendo sexo en el sillón.
–Casi. –replicó Draco.
–¿Qué?
–Casi teniendo sexo… –se explicó.
–¡Oh, por favor, no lo digas! – Hermione le tiró con la almohada.
–Por mucho que me gusta verlos discutir –habló Ginny–. Necesitan bajar. Atrás nuestro llegó Lupin y por su cara no trae buenas noticias…
–No puedo volver a bajar allí.
–Hermione Jean Granger –dijo Ginny en su mejor tono Molly Weasley–. Dejarás esa actitud y moverás ese culo escaleras abajo. Si te han visto teniendo un poco de acción con Draco no ha hecho más que despertar envidia, son los únicos que parecen estarla pasando bien –le guiñó el ojo– Realmente, no es para tanto. He amenazado a Blaise para que no haga bromas.
–¿No conoces a Blaise? –preguntó Draco alzando una ceja.
–Oh, si, lo conozco lo suficiente… por eso sé perfectamente con que amenazarlo –le sonrió. –Ahora. Abajo. Los dos.
–Sí, mamá. –Protestó Hermione mientras se ponía de pie y tiraba de Draco fuera de la habitación.
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Ginny tenía razón al decir que la cara de Lupin no presagiaba nada bueno.
Bastó con que pusieran un pie en el comedor para notar el cambio en la atmósfera. Incluso Hermione olvidó cual era su preocupación previa.
Remus estaba pálido y completamente desalineado. El intento de sonrisa que quiso dedicarles en reconocimiento no hizo más que clavarles un aguijón en la boca del estómago.
–Han atacado a la familia de Fleur –anunció sin más, provocando un jadeo general–. Bill y Charlie fueron inmediatamente hacia allí, encontraron a sus padres y a Gabrielle muertos.
Un silencio profundo y perdurable se apoderó de la sala. Ninguno conocía bien a los Delacour, no más que haberlos tratado en el casamiento de Bill y Fleur, o cuanto mucho a Gabrielle en aquél Torneo de los Tres Magos que tan lejano parecía ahora. Pero no por ello dejaban de lamentarlo. No podían evitar volver a traer a sus mentes sus propios pesares de guerra con la noticia. No podían evitar los fantasmas de Ron, de Pansy…
–Tus hermanos continúan allí –le habló a Ginny–. Bill es el único que conoce el idioma pero está demasiado afectado como para ser verdaderamente útil, lo que en este momento es un verdadero problema. Estamos intentando comunicarnos con Madame Maxime pero es terriblemente complicado poder hacerlo sin levantar sospechas o entorpecer la poca investigación que podamos hacer.
–Llévenme. –dijo Draco de golpe. Todas las miradas se volvieron de golpe hacia él.– Yo hablo fluidamente el idioma, casi tan bien como el Inglés.
–Draco… –intentó intervenir Hermione.
–No. –la cortó–. Todos viven arriesgándose menos yo. Puedo entender que sientan que llevarme al campo de batalla pueda jugarles en contra, pero esto es burocracia. Puedo hacer esto. De hecho, parece que soy el único que puede hacerlo…
–Y tienes razón. Sabiendo esto, es necesario que vengas. –Declaró Remus. Draco asintió solemnemente. –Nott y Zabini te acompañarán. No es que sea necesario, pero todos estaremos más tranquilos sabiendo que tienes compañía, y ustedes tres saben manejarse en conjunto. –Los tres estuvieron de acuerdo–. No puedo decirles cuanto tiempo será necesaria su intervención en Francia, pero nadie espera que sea una estadía muy prolongada. Iré ahora mismo a hablar con el Ministro para ultimar detalles, les prepararemos un traslador y les encontraremos hospedaje por si tienen que pasar la noche o simplemente tener un lugar donde parar a descansar –informó–. Dora vendrá en unos minutos y se quedará aquí. Intentaré volver cuanto antes, procuren estar listos.
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–¿Nervioso? –Tonks se sentó a su lado en la cama, acomodándole a Teddy en el regazo.
–¿Debería?
–Nah… sonrió–. Pero tu novia sí que no puede disimular sus nervios… –Draco suspiró.
–Incluso está enojada porque me he ofrecido voluntariamente –bufó–. ¿No crees que es injusto? Hacer un drama porque voy prácticamente a hacer trámites cuando ella ha ido a verdaderas misiones y yo he tenido que quedarme aquí sin protestar.
–No, no es justo –estuvo de acuerdo–. Pero tampoco puedes juzgarla por ello. En momentos de guerra la lógica no tiene lugar. Mira, se supone que soy un adulto y todo, pero cada vez que Remus sale me gustaría detenerlo, y ni una sola vez pierdo la oportunidad de intentar disuadirlo aunque nunca funcione, y a su vez me enojo cuando él sugiere que me den menos misiones.
–Pero tú eres Auror, es distinto…
–Remus no es Auror no por falta de condiciones, sino porque justamente le sobran… –referenció su "condición de licántropo" con una mueca–. Sólo tengo un título, pero ser mujer y madre parece que lo invalidan.
–No creo que Hermione sea menos por ser mujer. Merlín sabe que en realidad es todo lo contrario. No es que no crea en sus capacidades, sólo temo que algo le suceda, a veces sólo es estar parado en el lugar equivocado en el momento equivocado.
–Y puedo asegurarte que Hermione se siente de la misma manera sobre ti… –le sonrió y le sacudió el pelo con una mano. Él la fulminó con la mirada.
–Tus ojitos negros no me asustan, primo –rió.
–No es a mis ojos a lo que debes temerle…
–No, tienes razón, es a tu novia a la que debo hacerlo.
–Muy graciosa, Nymphadora.
–Fuera de esto… ¿cómo van las cosas con ella? –preguntó mientras reacomodaba a Teddy, ahora dormido, en los brazos de Draco.
–Bueno, si hubieses llegado un rato antes no te habrías perdido el show…
–Oh, creo que escuché algo… –canturreó divertida.
–Hermione está mortificada… –reconoció. Tonks soltó una carcajada.
–No es para menos.
–No me dejará volver a tocarla por años –sonrió.
–Están cuidándose, ¿verdad? –su tono se volvió serio de repente. Draco podría hasta reír cada vez que su prima se volvía en modo maternal.
–No es que sea necesario que tomemos precauciones.
–¿Cómo que no? –preguntó atónita.
–Simplemente porque no tenemos relaciones… –Tonks cambió de incredulidad a una sonora carcajada que hizo sobresaltar el sueño de su hijo.
–Drake, no tienes que mentirme…
–No lo hago –dijo con seriedad, aunque internamente luchaba contra el asomo de una sonrisa.
–Pero… –volvió a mostrarse contrariada –. Si lo del sillón… –Ahora sí que no pudo aguantar la risa
–No lo hemos hecho, pero eso no quiere decir que no lo hayamos estado intentando…
–Pícaro –sonrió.
–Es parte del encanto.
–Y espero que un encanto anticonceptivo sea lo que sepas hacer… –insistió.
–No es una charla que quiera tener contigo.
–Alguien tiene que hacerlo… además, debo practicar –acarició la cabecita rubia de Teddy.
–Yo le daré la charla al niño, déjame ahorrarle el trauma por favor.
–Ocúpate de tus hijos cuando los tengas –le empujó juguetonamente el brazo.
–¿Quién te entiende? Hace un momento te estabas asegurando que no los tuviera…
–Maldito idiota –volvió a empujarlo–. No me vaciles. Sigo siendo mayor que tú, respétame.
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La despedida para Hermione fue complicada. Era la primera vez que le tocaba quedarse y ver a Draco partir. No importaba la cantidad de veces que le repitieran que no era una verdadera misión, para ella daba igual.
Se sintió mal cuando Draco le preguntó si tan poca fe tenía en sus capacidades. Él la había apoyado cuando su entonces novio y su mejor amigo no lo habían hecho. El rubio había sabido que fibra tocar, y Hermione se quedó estaqueada golpeada por la idea. Ni siquiera había tenido tiempo de responderle, él le dedicó una sonrisa triste, le besó la parte superior de la cabeza y se volteó para tomar el traslador.
Había querido llorar ahí mismo. Pero había demasiados ojos en ella y ya se había sentido lo suficientemente patética por un día.
Estaba a punto de dirigirse hacia las escaleras para encerrarse en la cómoda intimidad de su habitación cuando el Patronus de Molly Weasley irrumpió en la sala.
Fleur había entrado en trabajo de parto y las cosas no pintaban bien.
La decisión fue rápida y unánime. Tonks mandó su Patronus avisándole a Remus lo que sucedía, y que todos se irían de inmediato hacia El Refugio. No fuera a ser que las cosas en Francia fueran más rápido de lo calculado y que al regresar no encontraran a nadie allí. La guerra les había enseñado a ser precavidos.
Además, alguien debía avisarle a Bill.
En su mensaje Molly les había avisado que habían abierto la conexión Flu, así que aquél su medio de viaje. Y apenas dieron un paso fuera de la chimenea, los gritos de Fleur les dieron la bienvenida.
–Entró en un estado de nervios cuando se enteró lo de su familia –Explicó Molly mientras abrazaba brevemente a cada uno.
Fleur estaba recostada en un sillón, habían quitado su respaldo para mayor comodidad. Amanda y Andrómeda estaban a su lado asistiéndola y Molly rápidamente se unió a ellas tras recibirlos.
–No la hemos podido mover –explicó la sanadora–. Se descompensó apenas recibir la noticia, y casi de inmediato rompió bolsa y las contracciones comenzaron.
–Pobre, niña… –susurró Molly.
–Todavía no ha dilatado lo suficiente pero las contracciones son fuertes y muy seguidas. Será un parto difícil. –Volvió a tomar la palabra Amanda.
–¿No pueden hacerle una cesárea? –Preguntó Hermione con preocupación. Las mujeres de la sala la miraron interrogantes.
–Hacerle una intervención… –dijo Andrómeda explicándoles, luego se dirigió a Hermione. –Ella se ha negado a que la bebé naciese de otra manera que fuera natural, no ha permitido siquiera que le demos alguna poción o encanto para el dolor…
–¡Pero puede ser peligroso para ella! –exclamó indignada.
–Ha sido su decisión.. –le susurró colocándole una mano en el hombro. –La sociedad mágica no está tan familiarizada con ese tipo de intervenciones, y por lo tanto no es tan aceptada como en el mundo muggle…
–Además, por mucho que queramos hacerlo, aquí no tenemos los medios para garantizar que una intervención saldría bien. Y llevarla a San Mugo es igual o más riesgoso, sabemos que lo tienen vigilado.
–¿Y qué? –se quejó Ginny–- ¿Nos quedaremos aquí sentadas escuchando como grita de sufrimiento?
–Hija, no hay nada que hacer salvo recibir a la niña cuando llegue el momento y mientras tanto ser de soporte para la pobre Fleur… –Miraron hacia la mencionada que ahora estaba dormida, su frente perlada por el sudor, y grandes ojeras denotando su cansancio.
–¿Y si la llevamos a un hospital muggle? –intervino Harry por primera vez, parado en el fondo de la habitación.
–Ya es demasiado tarde, Harry. No podemos moverla.
Tras aquella sentencia, la sala se sumió en un profundo silencio que sólo fue roto por una nueva tanda de gritos por parte Fleur, varios minutos después.
–Ya está lista –anunció entonces Amanda, luego de comprobar su dilatación.
–Creo que ese es mi pie para salir a tomar aire… –canturreó George.
–Te acompaño –Dijo Harry antes de pegarse a su espalda y salir de allí.
–Llévense a Teddy –Llegó a gritarles Tonks. Harry se volvió sobre sus pasos, tomó al niño, y se apresuró hacia la salida.
–Hombres… –Astoria revoleó los ojos, el resto de mujeres asintió en un mudo acuerdo.
Hermione, Ginny, Luna y Astoria se retiraron un poco hacia el fondo, dándoles lugar a las otras mujeres de trabajar. Pero esa distancia no le quitaba ni un poco de dramatismo a la situación, la imagen era lo suficientemente terrible por sí sola. Quizás los chicos habían tomado la más sabia de las decisiones al salir al patio.
Cada una se planteó internamente la posibilidad de tener hijos en un futuro. Lo que estaban viviendo, lamentablemente, no era algo que se borraría con facilidad de sus mentes.
Vieron a Fleur gritar con todavía más fuerza, mientras incluso su torso se incorporaba con violencia.
Había sangre por todas partes. Las mujeres iban de un lado a otro mientras Amanda continuaba atendiéndola. Las cuatro chicas se agazapaban contra ellas mismas, buscando alguna especie de contención. Hermione no necesitaba verlas para saber que Ginny Luna ya estaban llorando.
–Un poquito más –le murmuró cálidamente la sanadora a la mujer que estaba dejando toda su fuerza en cada pujada. –Ya puedo ver su cabecita rubia.
Dicha afirmación pareció ser motor suficiente para que Fleur renovara energías. No pasó mucho más para que el llanto de la bebé se hiciera eco en el lugar, pero apenas tuvieron tiempo de contemplarla.
Tonks sostuvo a la niña mientras su madre y Amanda se ocupaban de Fleur. Apenas sus ojos se cercioraron de que su hija había nacido se había desplomado en el sillón.
–¿Qué sucede? –preguntó Ginny acercándose algunos pasos hacia ellas.
–Ha perdido mucha energía, necesita descansar… –respondió Molly no muy convincentemente.
–¿Si lo que necesita es descansar, porqué están intentando despertarla? –la pregunta esta vez provino de Astoria. Andrómeda se acercó hacia ellas.
–Molly, querida, sabes cuanto te aprecio… pero nunca voy a entender porque intentas suavizar las cosas con mentiras. Son chicas grandes y han vivido lo suficiente como para entender lo que sucede. –dijo con cierto tono de rencor. La aludida sólo emitió un bufido y se volvió hacia el sillón donde atendían a la reciente mamá. –Fleur ha perdido mucha sangre… demasiada. Amanda le ha proporcionado las pociones necesarias, que en cualquier caso serían suficiente, pero el organismo de la pobre Fleur parece estar tan agotado que ni siquiera las asimila.
–¿Ella…? –Hermione siquiera fue capaz de terminar la pregunta. El rostro de Andrómeda era lo suficientemente sombrío como para responder por sí mismo.
–No nos rendiremos. El panorama no es alentador, pero Amanda está haciendo todo lo que está a su alcance.
–Bill… Bill no soportará la pérdida. Ni siquiera ha llegado a tiempo…. –sollozó Ginny.
–Bill ahora tendrá una pequeña por la cual ser fuerte –la consoló la mujer mientras le apretaba el hombro cariñosamente–. Además, no deber darla aún por muerta… y Bill puede llegar a tiempo..
Pero como el destino tiene sus maneras retorcidas y un humor completamente negro, apenas terminó de formular la frase cuando Amanda se unió a ellas con los ojos completamente empañados.
–No lo ha logrado, no aguantó más. Se ha ido…
N/A: Bueno, esta vez no me tardé taaanto, ¿verdad?
Antes que nada, quiero agradecer por todos los mensajes de ánimo hermosos que me dejaron en el capítulo anterior. No hace falta que diga lo difícil que es pasar por momentos así, pero sepan que se valora muchísimo el apoyo que me han hecho llegar... sin dudas eso ha ayudado a motivarme, enfocarme en escribir y a pesar de la facu encontrar ratitos para poder actualizarles pronto. Me hubiese gustado poder responderles una por una, porque han sido verdaderamente amorosas, pero el tiempo no me alcanza para todo, así que preferí agradecerles con una actualización relativamente pronta.
Me alegra mucho también que a pesar de mi tardanza sigan ahí y me lo hagan saber, muchas gracias!
En cuanto al capítulo... matar gente no es lo que más disfrute hacer en este momento, pero es lo necesario para la historia y estaba planteado desde un comienzo. Como prueba está que ha aparecido otra de las escenas de la profecía ;)
Tanto el nombre del capítulo como la recomendación musical, están fuertemente ligados a todo lo vinculado a los Delacour, tanto el ataque en Francia como lo sucedido con Fleur... ya que en el próximo capítulo nos adentraremos completamente al ojo de la guerra y ya serán escasos los momentos de "Netflix and chill" en Grimmauld Place xD
El próximo capítulo, es, a mi parecer, una de los más clave de la historia. Es uno de los que está prácticamente armado en mi cabeza desde que me plantee la idea del fic, y por lo tanto uno de los que más ansío escribir. Con esto, debo advertirles que quizás otra vez vuelva a tardarme en la actualización, dado que voy a intentar que el capítulo quede lo más parecido posible a lo que me he imaginado durante todo este tiempo. Sin embargo, siempre está la esperanza que las musas colaboren y lo termine pronto.
De nuevo agradezco por los reviews anteriores y por los que siguen todavía pendientes de las actualizaciones de la historia.
Ya ven, cuando dejan comentarios lindos me tardo menos... fíjense que hacen jajaja
Un abrazo enorme.
Ilwen (15/09/2017)
