Capítulo 2: Cuando el violín habla.
/
/
Sus dedos rozaban la fina madera entre las cuerdas y los hilos que se tensaban, su cuello revelaba los años de práctica que había puesto a lo que más amaba: El violín. Con un fino porte, una cabellera sedosa, ojos tan profundos como la noche y las mejores prendas que hoy en día no notarías el pasado de donde esta persona solía provenir. Proveniente de una familia japonesa, madre soltera y un hermano gemelo. Su vida se centró en lo único que le brindaba calma, la música. Puesto la sociedad japonesa podía ser muy cruel a la hora de juzgar sin razón a una persona que criaba a 2 niños sin la ayuda y soporte de un hombre, una sociedad que aun con tantos años de avance se mostraba tan arcaica y retraída a la evolución del pensamiento. Mientras su hermano se concentro en desarrollarse en la ingeniería, él se había centrado en la música.
Fue su madre la primera persona que lo apoyo y si no es gracias a ella, él no estaría aquí. Su primer violín era usado, su madre lo consiguió para su cumpleaños y fue el que más uso hasta que pudo ganar su primera competencia para comprarse uno. Todos, sin excepción se burlaban de él al verlo con el maltratado violín insinuando que era muy grande para él que necesitaba uno para su tamaño. Pero el no escucho, el no haría caso a oídos obtusos como lo eran los japoneses, el solo tenía su mente clara en un punto. Miro al muro donde reposaba su atesorado violín, el que le había dado la mejor persona del mundo.
-Se él mejor para dar lo mejor al mundo-
Eran las palabras que solía repetirse con constancia cada vez que se miraba al espejo y eso era lo que lo llevaba a donde estaba ahora, en el mejor conservatorio del mundo con carta abierta a cualquier escuela, concierto, orquesta y profesor privado. Su madre iba a donde él iba, el aceptaba dar esos conciertos para darle lo mejor a ella, para agradecerle por todo lo que ella hizo por él para que a ella, no le faltara nada más. Siempre tenía un boleto reservado para ella en primera fila cuando tocaba. Más nunca lo había visto tocar en la sala de conciertos en Paris, porque no lo vio necesario. Hasta ahora.
Kouji Minamoto, era conocido por ser un perfeccionista. Debía admitir que en una época fue engreído y egocentrista: "los aires de un músico", como supo llamarlo. Debía agradecer que ese tiempo cambio y mejoro como persona. Con el pasar de los años siempre lo veían practicar, pulir y cuidar a su violín. Inclusive su mandíbula prestaba un cuidado ejemplar para evitar que la zona curva donde se arquea y posa el violín no se dañe. Su rutina siempre consistía en lo mismo, levantarse a las 5 de la mañana, hacer ejercicio, darse un baño de agua caliente para terminar con una dolorosa y rigurosa técnica de enfriamiento para la zona del cuello, brazos y dedos. Tenía una dieta ligera a base de comida verde, se vestía con lo mejor. Se despedía de su madre al charlar un rato por teléfono cuando se encontraba viajando a visitar a su hermano y luego de ahí iba al conservatorio.
-¡Minamoto, te amamos!-
Era siempre lo que oía todos los días cuando entraba a ese instituto en el área de cuerdas, antes amaba eso, le hacía sentir el mejor. Ahora era agotador. Le molestaba que fueran a verlo tocar pero, él siempre se mostraba amable con esas personas. Todos con su mera presencia le recordaban que no importa que tanto crecieras nunca debes dejar atrás lo que eres, y más que nada le hacía recordar que la música debía tener siempre sentimientos y de no ser por gente como esta, no podría comprobar si su música transmitía emociones. Las mujeres era fácil hacerles llorar, sonrojar o reír. El reto era cuando hacías sentir a un hombre o persona de tu mismo sexo algo parecido y cuando eso ocurría, sabias que lo estabas logrando. Más si atraías a hombres que nunca en tu vida hubieras pensado toparte con.
Abrió los ojos y paro en seco cuando sintió una presencia que nunca había visto antes, subió la mirada y noto una cabellera rubia. Arqueo una ceja y se extrañó que el hijo del gran Maestro Ishida viniera a verlo tocar. Todas las jóvenes y los jóvenes notaron su presencia al instante y giraron a verlo con aires de admiración. Le hizo una seña. Puso su violín a un costado y limpio el borde con una toalla, excusándose con todos; camino hasta Ishida.
-Buenos días, Ishida-san- Aun cuando en Europa no estaban acostumbrados a prestar honoríficos a las personas que le rodeaban, entre japoneses esa costumbre y respeto no iba a faltar.
-Buenos días, Minamoto-san. Lamento abordarte de esta manera-
-No hay problema, dime. Que puedo hacer por ti- Camino un par de pasos más cerrando la puerta para darse un poco más de privacidad.
-El profesor Jean Yves me ha pedido hacer un dueto- El de ojos oscuros alzo una ceja, el mismo había quedado sorprendido cuando supo que el propio Yves había pedido que Yamato Ishida fuera su alumno, pues siendo personas tan diferentes no esperaba una elección tan directamente opuesta a lo que Jean Yves era. Todos sabían cómo era Yamato, era una persona tan calculadora como él; a la hora de tocar sus piezas no tenían ni una falla de error y siempre lograba acertar en todo y mostrar aquella emoción que buscaba la pieza. Aun si esas emociones siempre eran de dolor, decepción y desesperación lo capturaba muy bien. Pero solo eso, las captura. Yamato nunca las proyectaba el mismo.
Porque era solo oídos como los de él y los de él profesor Yves que podían capturar aquello que faltaba o sobraba en una composición, y tal parece que el rubio frente a él no parecía notar. Yamato se centraba tanto en hacer que su pieza fuera perfecta al sonar que se olvidaba de hacer que esa pieza se sintiera en el alma al sonar. Si, para oídos musicales, amantes de la música y demás; sonaría perfecto y quizás sintieran algo pero para personas sensibles; personas que sienten con el alma la música, esto no pasaría y ese era precisamente el error que Ishida tenía. No sentía con el alma.
-¿Y eso que tiene que ver conmigo?-
-Pues que el dueto es con Violín-
No con esto estaba diciendo que Yamato era una persona sin alma, puesto que él en un pasado también lo fue, también cometió ese mismo error, pero todo eso cambio cuando perdió su primera competencia. Contra ella. De solo pensarla su alma saltaba de vida, y no podía esconder una suave sonrisa. Y ahora su música tenía una inspiración, un alma propia. Gracias a ella.
-¿Qué pieza trata?- El ojos azules le extendió la partitura y apenas leyó el título soltó a reír. Esta era una pieza alegre, llena de vida, saltarina, pura. Todo lo que Yamato para su propio gusto era como estar fuera del agua. Spring Sonata de Beethoven. Miro por la ventana y notaba que el otoño pronto llegaría. Una melodía llena de vida para una época donde todo sería frio. Esto era típico de Yves.
- ¿Algo que cause gracia?- Yamato lo trajo de vuelta.
-No, no es nada Ishida-san… Lo lamento pero, no poder hacer ese dueto contigo- le entrego rápidamente la partitura y ahí mismo empezaron a discutir y tras otras palabras que dejaron en frio al rubio. Kouji, se retiró.
Miraba ahora nuevamente el techo pensando si eso había sido lo correcto, después de todo para aprender a tener emociones debía aprender a sentirlas. Pero Yamato solo buscaba perfección, algo que él ya no podría darle, su música sencillamente, no sincronizaría. Él mismo no era la persona correcta para hacer un dueto con Ishida. Su yo de antes con gusto habría aceptado, pero él ahora era más.
Era hilarante ver la situación en la que ahora se encontraba, él se había vuelto el mejor tras ser derrotado por una persona que tocaba con el alma, cuando él creyó que lo hacía. Recordó con claridad las emociones que el violín de esa mujer transmitía, su puesta en escena parecía llenarse de vida, sus dedos parecían casi bailar por sí solos. Casi por un momento pensó que era la música que la tocaba a ella y no viceversa. Y más emociones que sintió cuando perdió y quedo en segundo lugar pero fue aún más descolocado cuando ella le sonrió y extendió su mano indicando que se había divertido mucho y que esperaba volvieran a competir juntos.
Tocar aquella mano fue lo que cambio su vida para siempre. Tras eso, al día siguiente no dudo en buscarla y volver a ver aquella alma alegre y pedirle… No, rogarle que le enseñe a ser tan bueno como ella. Ella en cambio se rio y dándole unas palmadas y acomodando su estuche en el hombro le indico que no tenía que pedir algo que ya estaba en sí mismo, que solo tenía que darse cuenta donde estaba. Al principio no lo entendía, pero fue el pasar del tiempo y el aprender a conocerla que entendió parte de ese significado.
Tocar con el alma.
Y no fue hasta meses después que volvió a ganar otra competencia que empezó a sentirlo. O al menos así creía. Creyéndose listo; volvió a pedirle que compitiera contra él y ella aunque al principio se negó, tras usar su as bajo la manga; acepto. Ganaría y le demostraría que estaba listo y que podía tocar con el alma. Pero estaba muy equivocado porque ella entonces lo volvió a sorprender y le volvió a ganar. Por primera vez en su vida, lloro. Y fue esa primera vez donde ella lo consoló, ella le pidió tocar aun con lágrimas en los ojos y ahí fue que vio la luz. Y por primera vez se sintió diferente, su música había sido diferente. Y ahí le dijo que lo había logrado: Había tocado con el alma.
Abrió los ojos y sonrió ante el recuerdo con nostalgia. Se puso de pie hasta y buscando entre sus cosas saco una lista. Ahí estaba su nombre, nuevamente escrito. Roso con suavidad ese nombre. Ella volvería al conservatorio tras largos años y por fin volverían a estar juntos.
-No te volveré a dejar ir- Esa mujer, no solo le enseño el valor de la música, sino a también verlo en la música de los demás.
"Cada nota es diferente en cada oído, por eso debemos estar pendientes de nuestras emociones y las emociones de los demás. Solo así podrás entender la música… Solo así podrás ser uno con la música"
Ella hablaba siempre como un poema, entre rimas y casi adivinanzas, en sus ojos se veía un recuerdo cada vez que hablaba. La música es personal, cada alma la escucha con una afinidad descomunal en proporciones muy diferentes. El papel de un músico es hacer que esa melodía se sincronice con su alma y logres transmitirle tus emociones haciéndole entender. Más bien sentir que también entiendes las de ellas.
Si, algo complejo. Eso se sabe. Pongamos un ejemplo una de las piezas más famosas de Beethoven: "Para Elisa" es una tonada que muchos deben conocer. Pero aun así en piezas tan simples como estas esconde una historia. En 1810, Ludwig van Beethoven acudió a un recital que iba a ejecutar, según le aseguraron, un prodigio de la música. Se trataba de una niña llamada Teresa, la cual tenía fama de precoz pianista que, en efecto, deslumbró a todos los presentes… Hasta que llegó el momento de interpretar una pieza del compositor alemán. La pequeña se aturdió tanto que se vio incapaz de tocarla y abandonó la sala entre sollozos. Beethoven corrió tras ella y le preguntó el por qué no había podido seguir con su pieza. Teresa, limitó a excusarse asegurando que todas las composiciones eran muy difíciles. Para sosegarla, el músico, prometió componerle una sonata sólo para ella. Y así fue, al día siguiente, la joven pianista recibió una partitura inmortal. Se tituló "Para Teresa".
Aunque haya fallas a nivel histórico del porque la pieza cambio de título, lo cierto es que Beethoven quedo vislumbrado por la virtuosa pianista y en un intento de demostrar lo que él no podía o mejor dicho no conocía para ese entonces, le otorgo esa pieza. Pues futuros momentos después el seria su maestro y ella su discípula, en donde creía que la brecha que los separa; la música los podría unir, y para darle a entender que él la aceptaba como era y que tenía como demostrárselo, escribió esa pieza corta, ágil y llena de amor. Que aun cuando ese amor fue cortó y no perduro, el sentimiento que expresa dicha obra se transmitirá para futuras generaciones. En una dedicatoria de amor.
Hurgo entre sus cosas y se topó con una partitura aun en borrador. Esa historia lo inspiro para componer esa pieza. Una pieza que expondría las emociones que solo ella podía hacerle transmitir a él. Pero nunca la pudo terminar, por miedo a que la joven lo rechazará. Ahora que volvía, las mariposas en su interior volvían a volar indicándole que tomará la rienda y terminara. Sentándose sobre la mesa, empezó. Hasta que la luz del sol toco por su ventana.
-Buenos días Hikari-san- Le saludo al divisarla por el pasillo.
-¡Oh! Buenos días, Kouji-san ¿Cómo amaneces hoy?- Kari era una de las pocas que él se le podía acercar sin que tuviera alguna insinuación de algún estilo, cerrando la puerta de su departamento le dedico una sonrisa indicándole que empezarán a caminar. Si, eran vecinos.
-Muy bien, espero tú te encuentres igual- Caminaron por la escaleras del edificio.
-Claro, ando algo emocionada por las nuevas personas que se reintegran a la sección de violín-
-¿Si? ¿Y eso?- Estaba algo curioso, a decir verdad.
-Pues… Aquí entre nos, ahí hay una gran amiga que tengo muchos años sin ver-
-¿Una amiga?-
-Sí, solía ser vecina de mi hermano y mía en Japón desde que éramos pequeños, era como una hermana para mí de pequeña. Ella es uno de los motivos por los que toco violonchelo hoy en día. Me inspiro a buscar mi sueño- abrazaba su estuche donde portaba un violonchelo, mientras esperaban a que el semáforo cambiara a rojo y poder cruzar- Mi hermano está muy emocionado, anda cocinando como loco todo tipo de dulces para darle una reunión de bienvenida. Estas invitado si gustas asistir, tendremos mucho- Su hermano Taichi Kamiya, era un hombre alto moreno y bastante amigable. Había empezado a estudiar pastelería francesa hace un par de años uniéndose con su hermana en París. Él joven había sido becado, y al parecer su repostería era muy buena. Aunque su especialidad eran los dulces Tai Kamiya era bueno preparando platos. Así como comiéndolos, rio internamente ante el comentario. Y vio como Kari se volvía a poner el estuche para caminar. Su curiosidad volvió a palpitar ¿Kari habría elegido venir a esta misma escuela por esa amiga de su infancia?
-¿La seguiste hasta acá?-
-¿Eh? No que va, fue casualidad que haya quedado en este conservatorio. Ella quedo muy contenta de saber que continuaríamos siendo amigas aquí en Paris- suspiro y miro con nostalgia el camino- Es una lástima que se haya tenido que ir sin aviso a los Estados Unidos- Kouji detuvo su paso, en la lista no habían muchas japonesas que regresarán de Estados Unidos, solo una sonaba por su cabeza. Y por ende tenía que preguntar.
-Como… ¿Cómo se llama tu amiga?-
-¿Uh? ¡Oh! Pero que descortés de mi parte. Su nombre es Mimi Tachikawa- sintió como su saliva se detenía al mismo tiempo que su corazón y tomando la muñeca de Kari para detenerla, hablo rápidamente. Ella lo miraba extrañado.
-Tu… ¿Tú conoces en verdad a Mimi?-
-Pues, si… Uhm es más tengo una foto de ella que aún conservo… Si-si me sueltas puedo buscarla- Kouji la soltó como si quemara para que no perdiera el ritmo de lo que iba a hacer y mientras recobraba su cordura la veía buscando entre su bolso, en su cartera saco una foto que extendió a Kouji. Abrió los ojos. Ahí estaba ella. Aunque su cabello era más corto en la foto y se notaba un rostro joven era ella. Abrazaba al moreno y a la castaña mientras sonreía abiertamente y deleitándose con la foto, sonrió mas abiertamente- ¿Acaso la conoces?- esto lo devolvió a la tierra y subió su mirada a la castaña frente a él. Asintió.
-Sí, ella es una gran persona para mí- dijo volviendo su vista a la foto. Kari por su lado era ahora la que se miraba más curiosa, y sonriéndole amablemente le respondió- Creo que nunca lo dije en público pero… Es ella contra quien yo perdí 2 veces en los concursos en los que participe-
Después de ese momento todo paso muy rápido, Kari casi se desmaya mientras pega un grito ante la revelación. Decía que Mimi nunca había dicho tal información. Y eso causo más curiosidad en él ¿Qué clase de persona era ella? Aun cuando siempre hablaban, su tema principal era la música y eso era lo que a él le atrajo. Haber encontrado una persona tan apasionada por la música como ella. Kamiya termino relatándole varias historias de Mimi cuando era pequeña y él no podía evitar sonreír y reír ante ellas, lo llenaron de energía que ahora deseaba transmitir con alegría a través del violín. Y fue gracias a eso que descubrió y supo que pieza tocaría para el concierto que se daría en un par de días. Su motivo principal era demostrarle a Mimi lo mucho que había crecido en la música, demostrarle que estaba a su altura pero, tras estas nuevas emociones, supo lo que debía hacer. El jefe de departamento no le molestaría añadir un cambio de último momento, Se despidió de la joven Kamiya y fue corriendo edificio adentro.
Esta vez, no quería tocar para competir con ella.
Corriendo al salón de practica con partitura en mano, y violín en la otra.
Esta vez.
Quería tocar para ella.
Ella era la razón por la que por primera vez, tocaría en Paris al público.
/
/
Bueno, primero que todo muchas gracias por todo el apoyo casi instantáneo con este fic, me lleno mucho saber que esta historia llamo mi atención tal como en todas aquellas oportunidades que escuchaba musica clásica y venia a mi mente ¿Qué pasaría si…?
Se que este capitulo es algo corto, pero poco a poco y de esta manera es como dare a conocer a cada persona. Ya conocen a Yamato y parte de lo que es él. Es hora de conocer a Kouji y saber un poco más.
¿A quien les gustaría conocer en los siguientes capítulos? Ojo, a Mimi la presento en el siguiente capitulo, solo que desde el punto de vista de Matt. Y para conocer un poco más a Mimi será a través de los ojos de los demás. Pasara un poquito antes de ver la historia desde el punto de vista de Mimi. Cof cof, para darle drama a la situación hahaha.
No se si se habrán dado cuenta que todas las piezas aquí postuladas, a futuro y en el primer estarán en negritas. Esto con el motivo de que se motiven a escuchar la pieza mientras leer el fic. O pasen a escucharla tmb.
Reviews:
Anafi: Hola, muchas gracias por haber pasado a recomendarme ese anime. Apenas me comentaste busque el OST y ya con eso quede prendida, pedi recomendación de una amiga y todas me dijeron lo mismo. Si amaste Nodame, no dudarás en amar esto. Ahora en buena noticia inclusive me emociono saber que habrá un Live action de este anime y con más razón empece a verlo. Hasta ahora solo vi el 1er capitulo y me encanto! Gracias!
Lulu29: Pues claro que la violinsta es Mimi xD en este capitulo quedo marcado. Me alegra que tengas una conclusión previa a este fic y que te guste. Espero se mantenga asi. Y si Kouji va a ser un rival, pero tambien una persona que le ayudará a abrir los ojos en muchos aspectos y viceversa. Muchas gracias. Abrazos y besos.
Alita210100: Eh? Tu andas en DA no? Hahahaha Te he pillado comentando en los mismo estados de Ruby, una amiga de Mexico~ Mimouji! Hahaha Yo le digo Miouji~ Espero te haya gustado este capitulo.
Scripturiens: Awww muchas gracias! Mimi tardará otro capitulo en aparecer (muahaha) Gracias por los elogios, intento leerme un poco sobre cada canción, su significado detrás y lo que me inspira antes de ponerla en un sitio. No deseo que alguna pieza vaya no acorde a lo que nuestros músicos desean tocar. Tambien soy fan de los tipo musica o arte. Siempre imagino a Mimi como una bailarina de ballet o inclusive otro que tengo planeado que es TakeruxMimi / Mimato en donde hay musica incluida xD asi que, imagina. Solo que voy por orden hahahaha. Espero te haya gustado este capitulo.
Guest: Corto pero con esa carita feliz me contenta xD
Ofelia de Ishida: Hi! Un gusto Ofelia, si tu imagen de perfil es tuya, la amo demasiado! Un gusto conocerte. Me sorprendio leer que tienes un dibujo de Matt tocando el piano y con gusto me encantaría verlo! Enseñamelo, asi como que ya por favo! Hahahaha Si, Mimi es la violinista. Y a Taichi, pos como ves lo hice pastelero xP Hahahaha La crem de la creme que le caera a la bella Mimi pes… Mandame ese dibujo mujer! Espero te haya gustado este capitulo. Besos y abrazos a la distancia.
Recuerda dejar tu review, tu comentario o tu grito.
