Capítulo 6: Gusano, gusano

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Pasar tiempo con Mimi siempre era probar nuevas cosas, pero había algo que siempre lo tenía curioso. Aun cuando el sentía que esta era la misma persona que él conoció hace muchos años. Algo nuevo venia en ella. No es solamente, que se había vuelto más hermosa y que en sus 19 años su figura se veía en todo su esplendor, mostrando a la gran mujer que escondía Mimi en su interior. Su cabello estaba mucho más largo que la última vez y ahora que no usaba tantos accesorios ni aditamentos su belleza salía sola ni obligada se podía ocultar, además notaba que estaba un poco más delgada a la última vez. No era que odiaba verla sin maquillada, ni con tantas cosas encima más bien ahora la adoraba aun, era como ver la sonrisa de la Mona Lisa para un artista, una pieza lista para ser usada desprolija de aditamento y excesos.

Ahora que la tenia de vuelta, admiraba muchas más cosas de ella. Y quería conocerla más y más, pero su destino la apartaba de él y la llevaba donde Yamato Ishida, que luego por propia boca de Kari se había enterado que Yamato le había pedido ser su compañera para el dueto, justo después que él se retiró a su propio hogar. Kouji no se sentía irritado al inicio con esto. Pero luego empezó a arrepentirse de no aceptar a Ishida cuando se lo pidió. Porque una parte de él pensó que lo hacía por vengarse que no hubiera aceptado ser su compañero y que quizás sabía que ella era el talón de Aquiles en su historia y luego estaba el hecho que su corazón se contraía el escuchar que estaban juntos ensayando. Definitivamente él no quería que ella estuviera cerca del rubio pero, su lado de músico le decía que si alguien iba a enseñarle a Yamato como debía expresar pasión y alegría por la música, darle un alma. Esa era Mimi.

Aun así, su lado inseguro era el que iba ganando, se sentía cada vez más frustrado de no poder ver a su Mimi y cada vez que le escribía para verse, ella solo le respondía que tenía ensayo con Ishida y eso, le disgustaba de gran manera. No deseaba compartirla con alguien, ni mucho menos alguien tan controlador como Ishida. Eso provoco que un nuevo gusano empezara escarbar en su mente sin que él lo supiera, un gusano que desconocía. Celos.

-Y entonces Yamato-san, toco la tercera parte con la mayor pasión que he oído… Creo que por fin encontró su voz- sonrió amablemente mientras traía un par de bebidas a la mesa.

-Me alegra saber que todo resulto para bien Mimi-san-

-Sí, el profesor Yves lo estaba elogiando como no tenías idea- se hecho a reír quizás recordando el rostro del rubio ante los comentarios de Yves. Kouji miro su bebida, eso era lo que más le encantaba de Mimi. Era, ella misma. No había celos en su comentario, ni recelo ni envidia, nada. Siempre veía lo bueno de cada persona y aun cuando en ella había lo caprichosa y quejumbrosa, actitudes que para otro serían motivo para alejarse por la malcriadez. Nunca lo demostraba cuando se tratará del talento de otra persona y sin importar la impresión que tenga esa persona sobre ella. Eso no la detenía y volvía a buscarles porque ella no juzgaba por fuera. Ella veía directo en el alma.

-Nunca espere que Yurima viniera al conservatorio solo por verlo- Kouji había trabajado en conjunto con Yurima un verano, su dueto llamado Melodía de amor, compuesto por Yurima para el aniversario de su esposa fue todo un éxito y verlo caminar por el conservatorio le sorprendió, así que no dudo en hablarle y entre charlas y risas, fue un comentario que hizo Yurima, lo que hizo que Kouji viniera corriendo directo al hogar de Tachikawa.

"El dueto de Yamato Ishida fue ejemplar, me trajo muchos recuerdos cuando tocamos juntos Kouji… Lo único que si me extraño es que no pude felicitar a la joven violinista… Tachikawa creo que era su apellido- se fue antes que pudiéramos darnos cuenta. Me pregunto ¿Qué le habrá pasado?"

-Mimi-san…-

-¿Si?- la vio entretenida leyendo unas partituras que acomodaba con suavidad. Si el departamento de Tachikawa podría ser considerado un atentado a la salud mental, pero él era un músico por igual y entendía la naturaleza de un amante de la música. No podías pasar ni 2 horas sin poder pensar en música. Aunque él era ordenado, meticuloso y su primera impresión cuando entro sí que le causo impacto. No es que Mimi sea desordenada, para nada; más bien su casa estaba inmaculada pero el desastre estaba era por el montón de partituras y marcadores que había en todos lados. Mimi vivía sola desde que tiene memoria, dijo que llego a la escuela de música porque quiso y que fue dentro de la misma que se ganó su beca pero al poco tiempo, un poco antes de irse a los Estados Unidos, la rechazo y nadie supo el por qué.

-¿Por qué te fuiste sin avisar del dueto?-

-¿Ah? ¿Eso?... Bueno, es que… hehe…- la vio jugando con un mechón de su cabello mientras le otorgaba una sonrisa de: Por favor no preguntes. Pero Kouji solo la miraba fijamente, estiro su mano y la poso sobre la mano derecha la joven presente. Ella miro la mano. Y él no pudo evitar sentir algo brincar en él.

-Mimi-san…- vio como lo volvió a mirar y algo se había apagado

-Es que… Ese era un logro de Yamato-san…- Soltó el mechón y miro la partitura a su derecha-… Después de todo, todo esto era para que él consiguiera su recomendación… Y yo me sentí feliz al saber que lo había logrado, no tenía más nada que hacer ahí- no había nada que le indicará que mentía pero, aun así su mirada ausente indicaba algo diferente.

-Ese logro también es tuyo Mimi-san ¿No lo crees?-

-Pues… Si pero- el timbre sonó, y ella callo- ¿Quién podrá ser?-

-¿No esperas visitas?- ella negó con la cabeza. El soltó una bocanada de aire y se puso de pie- Yo iré a ver-

Ahora Mimi servía un tercer vaso de agua, sin hielo, porque había bastante en el ambiente como para crear una ventisca infernal. Yamato miraba fijamente a Mimi. Que descarado. Mientras ella solo bebía su vaso de agua mirando a la partitura a su derecha ¿Qué partitura era esa? Tenía rato mirándola. En fin, ese no era el caso. Volvió a mirar a Yamato y se dispuso a hablar.

-¿Qué te trae por aquí Ishida-san?- El rubio pareció regresar a la tierra y miro algo desencajado a Kouji.

-Pues… Quería venir a… Agradecer a Mimi-san por su presentación hoy. Nobu-san y Yurima quedaron encantados con su violín- ella parecía no prestar atención y tachaba algo en la partitura. Solo sonrió de manera casual. Pero Kouji vio algo que hace mucho no veía, la vio sonreír. Sonrió de una manera que él había visto hace mucho tiempo. Una sonrisa que había sido dedicado para él una vez.

-No es para tanto Yamato-san, después de todo fue tu trabajo, yo solo ayude- hacia un movimiento con la mano como si espantara una mosca, volvió a dirigir su mirada al papel. Kouji empezaba a molestarse por eso, pero fue Yamato quien llevo ese pensamiento a acción, arrancándoselo- ¡Oye!-

-¿Por qué le prestas tanta atención a esto? Intento decirte algo- vio como Mimi inflo uno de sus cachetes. Aquí venia la Mimi caprichosa.

-Dámelo-

-No hasta que me prestes atención, quiero saber porque te fuiste sin avisar-

-No tengo porque decirte algo así, dámelo- intento estirar la mano para retirárselo a Yamato y este solo la estiro en dirección contraria. Kouji solo negaba, algo molesto por ser ignorado y sorprendido por primera vez ver a Mimi en un estado tan al borde de la paciencia e Ishida en un estado irritado, nunca había visto a esos dos en algo parecido. Iba a intervenir pero algo le pedía ver hasta donde llegaba esto, el también deseaba saber los motivos de la castaña.

-Habla ya o romperé esto- Kouji sabía que tentar con una pieza de un músico era buscar la muerte segura pero quizás con Mimi era persuasión, después de todo él hizo lo mismo que Ishida está haciendo con ella, hace un par de años. La vio ponerse de pie y dar un zapatazo contra el suelo, sus mejillas estaban rojas de la rabia y poniendo una mano sobre su cadera mientras lo señalaba con otra.

-¡Suelta eso en este instante Yamato Ishida o juro que te arrepentirás!- Yamato la veía neutro, puso una segunda mano sobre el papel en posición de rasgar y partir algo por la mitad. Se escuchó un sonido sorpresivo salir de la boca de Mimi-… ¡y tú! ¿No piensas ayudarme?- Kouji se vio escudriñado por la mirada de Mimi, el rostro del ojos oscuros se arrugo un poco. No le gustaban las discusiones, puso ambas manos en alto.

-Mimi-san, yo también deseo saber por qué te fuiste así. De hecho te pregunte antes que Ishida-san- ¡Grave error! Los ojos de Mimi se abrieron como platos y todo lo que paso después era algo que ninguno de los dos esperaba.

Metieron las camisas y chaquetas a la secadora quedando con el torso descubierto y tapado a la vez por una toalla. Kouji suspiraba mientras miraba de reojo al rubio que miraba seriamente al suelo como si intentaba buscar una respuesta. Tras el comentario que el violinista hizo, se pudo ver el rojo rostro de Mimi casi volverse volcánico y en un impulso agarro los vasos con agua que habían en la mesa y se los aventó a cada uno sin importar si las partituras se mojaban, luego de ahí se quejó diciendo que esa era su casa y que se debían comportar bien, si ella no quería responder una pregunta no lo tendría que hacer y punto. Luego fue a buscar unas toallas y les indico donde estaba la secadora. Quitándole la mojada partitura a Yamato se encerró en el cuarto.

-Se lo que estás pensando… Pero, no debes pensar mal de ella- el rubio giro a ver al peli azul, este miraba la ropa girar en la secadora- No creas que Mimi-san no aprecie tu trabajo, de no ser así… Ella no se habría tomado todas estas molestias-

-Lo dices como si la conocieras bastante- el ojos oscuros lo miro fijamente.

-No la conozco como desearía pero si la conozco como músico-

-¿Lo dices por como perdiste contra ella?-

-Lo digo por lo que me enseño tras haber pedido contra ella- se recostó a un lado de Yamato y cruzándose de brazos miro a un punto en la pared como si el recuerdo invadiera- Se mucho más de los sentimientos de Mimi que tu Ishida. Mimi-san es una persona a la que no le gusta ser elogiada desde una temporada para acá la primera vez que competí contra ella, estaba feliz pero más feliz por haber competido contra nosotros o personas como yo- se rio por lo bajo y al escuchar la secadora camino hasta ella- pero, de una época evitaba las felicitaciones, ser el centro de atención o demás o al menos desde que le pedí que participara contra mí por segunda vez. Cuando le rogué que volviera a competir contra mí, tuve que chantajearla con su violín favorito-Se terminó de poner la camisa, y se disponía a caminar cuando sitio una mano sobre su hombro.

-No creas que ando pensando mal de ella Minamoto-san. Es solo, que me parece extraño. Si Mimi no fuera una persona que le gusta ser el centro ¿Por qué compitió una primera vez contra ti? ¿No lo has pensado? Algo tuvo que haber ocurrido tiempo después de eso para que ella no quisiera ser así… Esta chica, Kamiya-san me dijo que Mimi-san es nata con el violín, aun sin conocerlo aprendió a tocarlo- El hombre de ojos negros se sorprendió ante el comentario del pianista y se giró incrédulo ante la situación. Nuevamente sentía ese gusano escarbar un poco más, apretó la mandíbula y los puños y supo que se arrepentiría de preguntar.

-¿Tu que sabes sobre ella?- Escucho otro pitido de la secadora, indicando que había quedado abierta y vio al rubio ponerse de pie para sacar las prendas y empezar a ponérsela. Él solo esperaba a que hablará.

-Kamiya-san me comento algo de ella, me dijo que ella solía tocar todos los días. Asistir a recitales y tocar siempre que se le llevaba la oportunidad. Por eso no dejo de preguntarme y es por eso que vine a preguntarle ¿Por qué no espero una felicitación por parte mía o de los demás presentes? ¿Por qué ocultarse tras haber logrado algo que nunca antes me había hecho sentir? ¡Por Kami! Me hizo tocar el piano como nunca antes lo había tocado, con una metodología que no está en mi naturaleza. Es que… Acaso… ¿Acaso soy tan poca persona para ella?- Kouji tragaba en seco, miraba de arriba hacia abajo al rubio frente a él. Eso parecía casi un reflejo de quien él era antes, la segunda vez que Mimi lo venció, no quiso hablar con los reporteros, solo acepto el cheque e inclusive desvió la mirada cuando las cámaras sonaban su flash. Si era extraño, la primera vez que ella lo venció se veía complacida, profesional, feliz. Sonrió tranquila a la cámara, e inclusive señalo un V de victoria entre las mismas. El rubio ahora a sus espaldas tenía razón. Si había algo extraño en ello y le molestaba que había sido primero el rubio en darse cuenta de algo que estuvo frente a sus narices. Ella acepto de vuelta el violín secuestrado con un alma tranquila y fue ahí cuando el termino de quebrarse y lloro. Ahora, lo que estaba diciéndole el rubio lo aturdía, su mente paro de pensar en esas actitudes extrañas de Mimi y se puso a pensar en la especial atención que el pianista virtuoso tenía para ella, su Mimi.

Ese gusano taladraba más en su cerebro, ella nunca se había mostrado así con él cuando le arrebato su violín, en cambio con Yamato había visto a una mujer que solo por labios de Kari había escuchado. Y parecía un sueño ¿Acaso soy tan poca persona para ella? Las mismas palabras de Yamato ahora rebotaban en su cabeza. Miro al suelo, mientras que sentía la mirada el rubio y apretó más sus puños. Él no deseaba ser poca cosa para Mimi, él tenía mucho que demostrarle. Demasiado que enseñarle. Él quería que ella viera sus emociones más ocultas, entonces ¿Por qué? Ni siquiera le había mostrado esa partitura en la que había visto escribiendo y ella siempre solía hablar muy casual cuando armaba antes una partitura, nunca con tanto recelo. Sentía su cabeza a explotar y algo lo volvía loco por dentro, el gusano estaba a punto de explotar en su cabeza. Mimi no lo había querido ver, sino es hasta que él se apareció en su casa siempre era Estoy con Yamato.

¿Acaso soy tan poca cosa? Hacía mucho tiempo que no sentía estas dudas, pero estas dudas eran diferentes. Y fue entonces, cuando el gusano exploto y el miro el suelo con más asombro. Celos. Miro al rubio a su espalda que lo miraba extrañado por su ausencia de palabras. Parece que él rubio no se había dado cuenta de lo que había dicho y el efecto que habían tenido en él. Recordó la sonrisa de Mimi. Y así como cuando una nota de violín empieza una entrada temblorosa y va agarrando fortaleza y coraje pare hacerse oír en todo el recinto, algo en él exploto. Movió la mano de su hombro, reconociendo su sentimiento y también noto que el pianista no había reconocido lo que internamente habitaba muy escondido en él.

-No somos tan diferentes después de todo Ishida-san… Pero si te diré algo en lo que somos diferentes…- Lo miro de reojo antes de meter las manos en sus bolsillos-… Alguien como tú, tiene mucho camino que recorrer antes de entender los sentimientos de los demás… Admito que me sentí sorprendido ver al gran Ishida en la puerta de Mimi-san ofreciendo un agradecimiento, pero no creas que con eso. Ya has entendido todo- Y sin decir más salió de aquel sitio, sin siquiera despedirse de Mimi. Necesitaba pensar, aclarar ideas y ya. Su mente se encontraba turbulenta casi tan profundamente herida y confundida como la pieza ejemplar de Mendelssohn, concierto en violin, 1er movimiento extracto.

Mimi siempre había su norte, su sol en la música. Pero así como todo sol, este mismo se ocultaba en la noche y de ahí no sabíamos más nada de ese sol. Y él quería saberlo todo, quería partir mil cosas al mismo tiempo por no saberlo todo. Quería inclusive por primera vez en su vida partirle la cara a alguien, y ese alguien tenía rostro y apellido. Nunca en toda su vida profesional había sentido odio hacia otro artista musical. Con Yamato Ishida empezó como un lamento, sentía lastima del hombre a punto donde su cerebro le decía que solo Mimi podía ayudarlo pero, si ese resultado sería ver una Mimi completamente diferente, una Mimi que no conocía acercarse más al rubio y alejarse de él, maldeciría el momento en el que pensó eso. Quería que Mimi se preocupara de él como lo hizo en aquel entonces, volver a abrazarla y tocarle con el alma llena como había sido aquella vez, volver a ver esa sonrisa amorosa que solo le dedico a él en aquella ocasión. Y que ahora, la pudo ver por un momento hacia Yamato.

Lo odiaba, odiaba a Yamato por hacer que Mimi sonriera para él. Esa sonrisa debía ser solo de él y nadie más.

Quería saber más, necesitaba saber más.

Y quien mejor para saber sobre Mimi que su amiga de la infancia Kari.

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Hello! Tanto tiempo, mis disculpas en verdad. He estado con mucho trabajo (La vida de una mujer soltera viviendo sola xD) En fin, aun cuando tenia ya listo el cap. Me faltaba la revisión base para ver si había alguno que otro error. Espero les haya gustado.

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Reviews:

Anafi: Si en verdad agradecida hasta el alma por esa recomendación. La ame. Aun no termino xD pero ya me imagino la situación. Hahahaha Bueno. Desde pequeña ame la música más mi madre no fue muy constante en llevarme. Yo practicaa mucho el piano, tristemente lo deje cuando mi primo fallecio. El fue el que me ayudo a ser constante pero por muchos años le agarre "rabia" al piano porque me recordaba todo a mi primo. Esa herida ya cerro y no tengo tiempo ahora para el piano asi que, lo disfruto al máximo escuchándolo. Así por igual al violin. De todas maneras me informo mucho porque tengo memoria de pez hahaha. Espero este capitulo te haya gustado.

AllyzA: Creeme lo asaltara el monstruo verde XD. No dire nada sobre que paso, ese es el climax de la situación. Aunque no esta muy lejos de saberse. Taichi es quien conoce ese secreto y conocera el resto muy pronto. Ya habéis visto que hacia Kouji ahí, chan chan! Y habéis averiguado mi secreto. Yves es más pillin de lo que se ve, y si, NO le dará esa carta tan fácilmente hahahaha. Y nunca es tarde para aprender el piano. Espero tengas un gran fin de semana y semana y te haya gsstado este capitulo.

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Bueno, no tuve mucho review pero no importa! Se que me leen y más con el shipeo de Digimon, veremos más de Mimato muy pronto. En fin, recuerden dejar sus reviews ¿Crees que Yamato sospeche lo que pasa con Kouji? ¿Crees que Kari le diga a Kouji lo que pasa? ¿Qué es esa partitura que Mimi tanto escribe?

Nos vemos