Recomendación musical: "Hey, Brother – Avicii"
Cap 32 – Una verdadera poción de amor.
—Tengo pensado un plan, pero no sé como llevarlo a cabo. —Hermione se mordió el labio. Era la primera reunión oficial de La Orden, casi dos meses después de lo sucedido en Great Bedwing.
Dicho encuentro había dejado mella en ambos grupos. Por un lado, el Ministerio de Magia tuvo que modificar los recuerdos de un pueblo entero, ocultar rastros y reconstruir en tiempo récord la mayor cantidad de viviendas y edificaciones del lugar. No está de más decir que el Primer Ministro Muggle no estaba para nada contento con lo que estaba sucediendo. Por mucho que intentaran hacerle entender la magnitud de la guerra que estaban viviendo, no había forma en que el hombre lo entendiera como algo que le concernía a su pueblo tanto como a los magos, él seguía en su firme postura de que mantuvieran sus asuntos tras los límites impuestos y que dejaran de mezclar ambos mundos. Kingsley salía con dolor de cabeza de cada reunión y con ningún avance.
Por otro, los Mortífagos estaban comenzando a notar sus bajas. También, tras lo que ellos consideraban una victoria, los ánimos estaban elevados y los egos demasiado inflados. Comenzaron a actuar por su cuenta cuando y donde les placía… Voldemort, por supuesto, estaba enfurecido. Si había algo que odiaba casi tanto como la desobediencia hacia su persona, era el desorden. Irónicamente, el grupo de críos que Aaron había juntado eran los que mejor se comportaban y más compenetrados estaban con la causa, además de, por supuesto, sus mortífagos más cercanos. Así que comenzó a contar sólo con su círculo y el de su hijo para confiar planes y planear estrategias. Esto, más el cuidado de Hogwarts, se habían llevado por completo la disponibilidad de Snape.
Si La Orden podía volver a organizarse, este era el momento perfecto para planear cualquier tipo de ataque.
Desde la oficina de Aurores sugerían atacar la guarida de los hombres lobo de la manada de Greyback. Todavía no habían sido completamente activos en las misiones de los mortífagos, pero era un caso en el que completamente era mejor prevenir que curar. Sólo sería cuestión de tiempo el que comenzaran a atacar a mansalva, y no tenían ninguna pista sobre qué los estaba frenando, o qué estaban esperando para actuar.
El punto es que todavía no lo habían definido, pero tenían por seguro que de concretarse no sería una misión en la que La Resistencia intervendría.
Snape, sin revelar sus fuentes a pesar de las insistencias, contó su descubrimiento sobre las raíces de Mason y las dificultades que aquello traía consigo.
A nadie le sorprendió su vinculación con Voldemort, pero sí su ascendencia nada más ni nada menos con las Le Fay. No era ningún secreto el que era una línea puramente femenina, que un hombre hubiese nacido de sus ramas no podía presagiar nada bueno para el lado de la luz.
Eso había desencadenado una nueva discusión sobre como proceder. Y los chicos se preguntaron cómo podía ser que los adultos entraran en paranoia y desesperación tan fácilmente.
Lo único que habían sacado en claro era que, probablemente, para acabar con Voldemort debían cargarse a Mason. El orden de los factores no alteraría el producto mientras que mataran a Aaron antes que alguien tuviese tiempo de volver a revivir al Señor Tenebroso.
Fue entonces que de alguna manera la atención recayó sobre Hermione cuando le preguntaron si había podido avanzar en la idea que habían tenido con Pansy.
—Explíquese, por favor, Señorita Granger. —Le pidió amablemente McGonagall.
—Teniendo en cuenta que Voldemort —que dijera su nombre con tal soltura provocó un escalofrío en todos los ex Slytherins presentes, incluido Snape. —se debilitó por el sacrificio de amor que tuvo Lily Potter para con Harry —el hombre volvió a tensarse ante el nombre de su gran amor. —surgió el chiste que Voldemort le tenía alergia al amor. —Blaise soltó una risa por lo baja y Hermione tuvo que esforzarse en contener la propia.
—¿Sugerirás que vayamos todos a abrazarlo? —bromeó el George.
—No, porque no sería una muestra de amor. —bufó respondiéndole sinceramente y no tomando el comentario como una broma. —Algo llegué a hablar con Pansy, y nos planteábamos la idea de buscar una forma de concentrar amor verdadero, teniendo en cuenta que Voldemort no nos provocará ello de ninguna manera, buscar una forma que llegue a él sin que ese amor tenga que estar dirigido a él. —Las caras de confusión no se hicieron esperar. Hermione suspiró frustrada sin encontrar las palabras para explicarse mejor. Draco la interrumpió.
—Lo que Hermione plantea es que ninguno de nosotros ama al Señor Tenebroso… con ningún tipo de amor. Entonces, tenemos que encontrar una forma de dirigir amor hacia él creado por alguna otra razón. Así como el amor de la madre de Potter era por Harry, pero sin llegar a la parte del sacrificio, claro… —Hermione le sonrió agradecida y continuó al ver que todos ya parecían seguir su hilo.
—En la última charla que tuve con Pansy al respecto, surgió la pregunta de cuan posible sería embotellar la esencia del sentimiento.
—¿Amortentia? —Preguntó Oliver Wood.
—No, porque la amortentia provoca un sentimiento ficticio, y para que funcione necesitamos algo real. —Explicó.
—¿Has avanzado algo más en este pensamiento? —Preguntó ahora Snape.
—Sí. —Volvió a morderse el labio. —A eso me refería con que tengo un plan que no sé como llevar a cabo. Se me ocurrió que de la forma en que el Patronus reconoce nuestros recuerdos felices, quizás haya una forma de hacer lo mismo con el amor. No sólo romántico, claro está. Si esto fuera posible, una vez que podamos aislarlo como esencia podríamos usarlo. Primero pensé en un hechizo, pero no creo que un solo recuerdo tuviese la suficiente fuerza para derrotarlo, teniendo en cuenta que anteriormente se necesito un sacrificio vital. Así que el problema se agranda y deberíamos ser capaz de apartar el sentimiento no sólo esencialmente sino de una forma física.
—¿Un pensadero? —sugirió Theo.
—Podría ser útil, sí. Pero no creo que sea tan simple como usar el pensamiento en crudo.
—¿Qué haría una vez que pudiese recolectar estos sentimientos de manera física? —Volvió a preguntar Snape. Su rostro estaba inmutable, pero Hermione sospechaba que sus preguntas no eran una mera hipótesis, sino que el hombre veía su idea viable, lo que la entusiasmó.
—Primero había pensado en una poción. Pero sinceramente, ¿cuántas posibilidades tenemos de hacerle tomar algo a Voldemort? —El hombre arqueó su labio en una muy pequeña sonrisa. —Así que, tendría que investigar mucho, pero sé que es posible, pero deberíamos crear un hechizo vinculado a esa poción. —Explicó rápidamente. Snape asintió.
—Todo eso suena bastante sobre nubes para mi. —Dijo Kingsley, pero Snape lo miró rápidamente con desprecio.
—Usted dedíquese a la política, que es su rubro y bastantes problemas tiene al respecto. —Escupió. —Déjenos a nosotros la magia. —Kingsley se puso rojo de furia y estaba a punto de explotar cuando Tonks se adelantó.
—Bien, la idea de las chicas es buena. ¿Se puede llevar a cabo? ¿Cómo podemos ayudar?
—Será difícil y es magia muy avanzada, pero están bien entrenados. —Espetó Snape con orgullo. —Mientras la fuerza bruta se ocupa de los licántropos, los jóvenes que se quedarán en la mansión se avocarán a esto. No creo que en esta biblioteca encuentren mucha información. Señorita Granger, señor Nott, en mi próxima visita les traeré material de mi biblioteca privada, incluidos mis propias bitácoras –A Hermione, literalmente, le brillaron los ojos. –Creo que además de pensamientos la teoría puede aplicarse también a objetos con ese tipo de valor sentimental, quiero que estudien esa posibilidad también. Creo que la señorita Lovegood será la clave para poder separar las esencias, así que necesitaré que practique diariamente la canalización de su rama mágica. —Luna asintió sonriente al sentirse útil. —Draco, debes completar tu stock de pociones e ingredientes, para que nada nos agarre imprevisto una vez sepamos que necesitamos para elaborar el hechizo. El resto deberá esperar que avancemos para poder tener otras tareas que cubrir. —Explicó. —Mientras tanto, tengo entendido que no todos saben crear un encantamiento Patronus. No sabemos si será la clave o no. Por las dudas practíquenlo.
—Puedo ayudar en ello. —Asintió solemnemente Remus, y Severus le correspondió el gesto.
—Bueno, parece que tenemos un plan. —Sonrió McGonagall, juntando las manos sobre su pecho.
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—¿Cuál fue el momento en que te diste cuenta que estabas enamorada de mi? —Preguntó Draco de repente esa noche mientras compartían un momento de soledad en su cama. Obviamente Hermione fue tomada por sorpresa, pero no por ello la pregunta no le provocó una dulce sonrisa.
—¿A qué viene eso ahora? —devolvió. Él rio y ella pudo notar por la forma en que levemente movía la cabeza que se encontraba avergonzado.
—No lo sé. Todo esto de la poción de amor me dejó pensando idioteces y se me cruzó la pregunta. Si te molesta no tienes que responder…
—¿Por qué me molestaría? —sonrió besándole la mejilla. —Sólo me llamó la atención que sacaras el tema de la nada. Pero ahora que lo preguntas, es difícil puntualizar un momento, creo que fue todo bastante progresivo… —sabía que su respuesta era vaga, y quería darle algo mejor, así que se tomó otro momento para pensar. ─Al principio me intrigabas mucho. Fue una sorpresa cuando descubrí que no eras el idiota que aparentabas en Hogwarts y quería conocerte, no sé, me atraía estar contigo y saber de ti.
─ ¿De golpe? ─preguntó él.
─No realmente. ─se mordió el labio. ─Ya en sexto año, Harry estaba obsesionado con que eras un Mortífago y eso me llevó a observarte mejor.
─No fue mi mejor año. ─rio sin gracia.
─Para nada. Pero me intrigabas mucho. Luego todo pasó y creo que esa intriga volvió cuando volvimos a encontrarnos.
─Recuerdo tu insistencia ─le sonrió el con cariño.
─Y yo cuanto te esmerabas en alejarme. ─Rio. ─Luego me robé tu diario y leerte despertó otra cosa en mí, que no podía o quería reconocer. Esa curiosidad pronto pasó de ser meramente intelectual a algo físico. ─Draco ronroneó ante el recuerdo. ─Pero sí, ahora que hago el recuento, definitivamente fue después de la primer batalla que me cayó la ficha.
─Nuestro primer beso. ─Sus ojos se iluminaron.
─En realidad antes de eso… Recuerdo haberme despertado en la enfermería de La Orden, y pensar que lo único que quería era volver aquí y estar contigo. La revelación me llegó ahí al entenderlo, y no me asustó en lo más mínimo.
─Me alegro que así fuera. ─le acarició el pelo. ─Fue todo un viaje hasta aquí. ─Hermione asintió y se acurrucó contra su pecho soltando un suspiro.
─No puedo creer que ya vaya a hacer un año.
─ ¿Ya te pesa el tiempo que pasas conmigo? ─bromeó él.
─Al contrario. Será el primero de toda una vida…
–¿Toda una vida? –le picó
–Sí. Y ya sabes lo persistente que puedo ser cuando quiero algo.
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Ese día se pusieron de acuerdo para practicar y entrenar sus encantamientos Patronus.
Si bien Remus se había ofrecido a encargarse, ninguno tuvo ni la paciencia ni las ganas de esperarlo. Sobre todo, cuando Harry ya tenía experiencia en enseñar el tema.
Sólo Blaise, Theo y Astoria no sabían ejecutarlo, lo que los convertía en minoría. Además, ninguno era un incompetente… no sería algo que les llevara mucho tiempo.
Harry y Hermione ya habían visto a Draco enviar su Patronus a Snape, por lo que no fue una sorpresa cuando él proclamó ya manejar el encantamiento. Secretamente, Hermione se moría de ganas de conocer su forma, era estúpido dada la confianza que habían llegado a lograr, pero no se había atrevido nunca a preguntárselo.
Draco se había dado cuenta de la expectativa que había generado en su novia y se estaba divirtiendo a su costa.
Cuando todos comenzaron demostraciones para sus "alumnos", Draco se quedó simplemente a un lado, disfrutando la mirada llena de frustración que Hermione le dedicaba. Pero para pasmo de todos, la sorpresa la dio Hermione.
─Herms… ¿tu Patronus no se ve distinto? –preguntó Harry. Y recién entonces Hermione prestó verdaderamente atención a su forma. Obviamente también cayó sobre ella la atención del resto de los presentes.
─Es ligeramente distinto, es verdad.
─¿Es un hurón? ─preguntó Luna. Draco tosió ahogándose con su propia saliva.
La cara de Hermione era un poema. A su Patronus parecía estar encantándole toda la atención porque se había quedado quieto frente a todos, moviéndose juguetonamente en el lugar, demostrando su simpatía.
─No sé que decir… ─murmuró todavía estupefacta.
─Quizás deberías hablar con Tonks, recuerda que ella… ─sugirió Harry, pero no terminó la oración cuando se vio interrumpido por una exaltación de su amiga.
─Draco, ¿qué es tu Patronus? ─La pregunta salió medio en un chillido. Draco alzó una ceja, sorprendido por el camino que había tomado la situación, pero de todos modos, con un gesto despreocupado movió la varita, accediendo a su pedido.
En enorme dragón salió esplendorosamente de allí. Se paseó frente a todos lentamente, también disfrutando de la atención, y luego se posó con la cabeza en alto sobre un arbusto, vigilando.
─¿Siempre fue lo mismo? ─preguntó Hermione una vez salió de su fascinación, no había que ser muy ducho en el tema para saber que era un Patronus sumamente extraño. Draco simplemente asintió, sin saber a qué se debía el interrogatorio. ─¡No es justo!… protestó pateando el suelo cual chiquilla haciendo un berrinche. ─¡No tienen ningún tipo de conexión! ¡Tu dragón se comería a mi hurón de bocadillo!
─No creo que tenga esa voluntad… ─comentó Blaise divertido, dirigiendo su vista hacia el arbusto. Ahora el Dragón había bajado al césped y estaba acompañado del pequeño hurón que corría entre sus patas mientras el otro animal las movía divertido.
─¿Estás enojada por el cambio? ─le preguntó Draco seriamente, por lo bajo, cuando se acomodó a su lado. Ella negó con la cabeza.
─No, claro que no. Me recuerda a ti ─le sonrió. ─Sólo estoy sorprendida por el cambio, no hubiera sido para tanto si tuviéramos Patronus pareja, creo que me desilusionó eso.
─¿Patronus pareja, a qué te refieres?
─Los papás de Harry tenían un ciervo y una cierva. El de Snape tomó la forma de cierva cuando Lily murió. El de Tonks cambió a un lobo, que es el mismo de Remus…
─Entiendo ─le dijo sonriéndole con ternura. Le besó la cabeza antes de hablar. ─Hubiese herido mi orgullo pasar de un dragón a un hurón… ─Hermione rio. ─Además, creo que tiene relación… siendo un dragón puedo defenderte. ─Señaló nuevamente a sus Patronus. Ahora ambos estaban recostados descansando, el hurón bajo el cuello del dragón.
─Tienes una maldita bestia, ¡también podías proteger mi nutria! ─la carcajada de Draco hizo eco en los jardines. ─Luego buscaré el significado de nuestros Patronus en el libro que Snape nos dejó ayer al respecto.
─¡Sí! ─chilló Blaise. ─También quiero saber el significado del mío
─Ni siquiera tienes uno, Blaise. ─lo picó Ginny.
─Ya lo tendré, pelirroja, ya verás.
Y pronto volvieron a ponerse en la labor y entre todos ayudaron a los tres a lograr su encantamiento, en el limite de lo posible. Era difícil colaborar cuando ya dependía de cada uno de encontrar un recuerdo feliz.
Blaise fue el primero en frustrase. Había sido el primero en lograr que una pequeña voluta saliera de su varita, más no había sido capaz de avanzar desde allí. Temía, realmente, no tener ningún recuerdo lo suficientemente feliz. Había agotado los de sus mejores momentos con sus amigos y eso había sido lo que habían provocado.
Theo estaba, como siempre, siendo demasiado metódico. Hermione se vio ligeramente identificada con el muchacho. Era difícil hacer la diferencia entre simplemente pensar algo feliz y en verdaderamente sentirlo. En reconocer un recuerdo que te hiciera feliz verdaderamente, por tonto que fuera, y no pensar en una situación que por lógica debería ser feliz. Pero Luna lo había tomado bajo su ala y Hermione estaba seguro que si alguien podía moverlo de allí hacia el camino correcto era la rubia.
Para sorpresa de todos, Astoria fue la primera en lograr un Patronus corpóreo. Un Gato Montes, de tamaño mediano, se relamía las patas mientras miraba a todos con aire de superioridad. Ninguno hizo comentario al respecto, pero tras la postura orgullosa de Astoria ante su logro, no quedaron dudas que eran tal para cual.
La vena competitiva de Theo salió a flote, y tomando todo lo que Luna había estado diciéndole, volvió a intentarlo con mayor ímpetu. Con la misma fuerza, un corcel negro salió disparado y comenzó a galopar por todo el jardín. Divertida, Ginny mandó a su yegua a perseguirlo, pero el corcel estaba demasiado entretenido corriendo a la liebre de Luna.
Ahora toda la atención estaba sobre Blaise, y él no podía más que sentirse incómodo. Por mucho que intentaba sólo conseguía volutas de humo, y pronto fue tanta la presión que ni siquiera consiguió eso.
Mandó a todos al demonio y se encerró en su habitación.
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Pasaron varios días sin que nadie volviese a tocar el tema de los Patronus para no alterar a Blaise. Luego del incidente el moreno no había vuelto a salir de su habitación en todo el día, y cuando lo hizo al otro día, bajó con todo su torbellino de energía habitual, como si nada hubiese pasado.
Pero Blaise nunca se veía afectado como lo había hecho esa tarde, así que en un acuerdo silencioso todos habían acordado que era mejor prevenir que curar y no retomar el tema hasta que él mismo lo sugiriera, lo que sus dos amigos aseguraban que tarde o temprano sucedería.
Ni siquiera Hermione y Theo se atrevieron a abrir el libro sobre Patronus que les había dejado Snape, priorizando cualquier otro antes. Por cualquier cosa.
En ese tratar de hacer cosas esquivando todo lo que pudiera estar relacionado, Hermione había acordado con Tonks ir a comprar lo necesario para las pociones que se le habían encomendado realizar a Draco.
Las cosas en el mundo mágico estaban tan complicadas que ir a las tiendas del Callejón Diagon no eran una opción. La metamorfomaga sorprendió a todos cuando les contó del funcionamiento de una especie de mercadillo ilegal que se había creado en base y consecuencia a la necesidad de los magos.
Y allí se habían dirigido esa tarde.
Para Hermione estaba de más negar que estaba nerviosa. Todo esto del mercado negro la remontaba a demasiadas películas de acción vistas de chica y la adrenalina le provocaba la misma cantidad de nervios, ansiedad y emoción.
Tonks la tomó del brazo guiándola a través de los distintos puestitos, sabiendo exactamente hacia donde ir. Ya le había comentado que no podían comprar todo al mismo mercader para no levantar sospechas, así que les llevaría un largo tramo de la tarde terminar con sus compras.
Los vendedores, se mostraban precavidos y desconfiados. Daban sus explicaciones o referencias de uso con rapidez y no levantaban demasiado la vista. Hermione tuvo que recordarse mentalmente que su intercambio era completamente ilegal y sus temores eran justificados.
Habían decidido dedicarse primero a las compras de la botica, que era lo primordial y por lo que verdaderamente estaban ahí, y luego conseguirían algunos víveres y cosas en general para la casa para justificar mejor su salida.
Al haber tantos puestos, de ser de vendedores independientes y, sobre todo, no tener control legal, consiguieron todo lo que buscaban sin ningún problema, e incluso algunas hierbas e ingredientes que nunca hubiesen conseguido en Slug & Jigger.
Cubierta esa parte, decidieron que para agilizar las cosas se separarían unos momentos. Tonks se encargaría de las carnes, mientras Hermione se movía un par de hileras hacia adelante donde conseguiría algunos bollos y pasteles horneados para darse un gusto con sus amigos.
Estaba ya por volver con su amiga cuando alguien la sujetó del brazo y la hizo entrar a una tiendita improvisada donde vendían joyas. Sorprendida y asustada en igual medida se giró varita en mano para encarar a su atacante. Fue entonces cuando la sorpresa se impuso sobre todas sus demás emociones.
Quitándose la enorme capucha que la cubría, estaba nada más y nada menos que Narcissa Malfoy, la madre de Draco.
—Narcissa… —no pudo evitar jadear. La mujer la miró arqueando una ceja, sorprendida por el atrevimiento de llamarla por su primer nombre. Pero supo que para entablar la conversación que deseaba, iba a ser mejor que lo dejara pasar, por lo que rápidamente se deshizo del gesto. No sonrió, pero intentó mantener su expresión neutra.
—Señorita Granger… —inclinó cortésmente la cabeza hacia ella. —Disculpe mi atrevimiento y el sobresalto que pude haberle provocado con mi accionar, pero vi la oportunidad de hablar con usted y no pude evitar aprovecharla. —Hermione se mantuvo mirándola, sin saber muy bien que estaba sucediendo, y mucho menos saber que decirle. —Severus me ha estado manteniendo al tanto sobre el estado de Draco —murmuró rápidamente, sorprendiendo aún más a la muchacha. —No se sorprenda tanto —le sonrió de lado. —Severus es un buen amigo y sé desde el principio donde están sus lealtades.
—¿Y las suyas? —no pudo evitar preguntar. —¿Dónde se encuentran sus lealtades? —Esa niña tenía carácter y Narcissa no pudo evitar sentir una pizca de reconocimiento hacia esto.
—Mis lealtades están con mi hijo, si debe saberlo. —Hermione asintió. —Severus me ha ofrecido la protección de su bando, pero sé que puedo ser más útil para Draco donde estoy…
—Es peligroso.
—Niña, créeme que lo sé. —se burló. —Pero Draco está a salvo y eso es lo que me importa.
—¿Por qué me cuenta esto? —inquirió. —Si sabe que Draco se encuentra bien, ¿para qué interceptarme y volar su cubierta conmigo?
—Sé el lugar que ocupas en la vida de mi hijo, por lo tanto, sé lo cercana que eres a él. Primeramente, espero que le cuentes de nuestro encuentro y le hagas saber cuanto lo extraño y lo amo, cual es mi lugar en todo esto y sobre todo que sepa que cuenta con mi apoyo. Con todas sus decisiones, sin importar. —La mirada que le dirigió señalaba que ese punto se refería particularmente a ella. —Y segundo, Severus, como he dicho, es un buen amigo. Sus informes son escuetos y puntuales. Sé que Draco esta bien, sé que está rodeado de sus amigos y sé que se está convirtiendo en un gran mago, pero… necesito saber más, cómo está, cómo se siente, qué piensa de todo esto, de mi…
Por primera vez Hermione tuvo consideración por la mujer que tenía en frente. No sabía por qué, pero le creía. Después de todo, no era tan ilógico que una madre fuera capaz de cualquier cosa por su hijo, ¿verdad? Debía ser difícil estar alejada, no saber como se encontraba realmente, y saber que estaba jugándose la vida a diario.
—Draco está bien. —dijo por fin. —No es fácil para él, como no lo es para nadie. Pero es fuerte y tiene mucha motivación. Como el Profesor Snape le ha dicho, está desarrollando todo su potencial mágico y es un mago verdaderamente poderoso —Narcisa sonrió con orgullo, con los ojos brillando por las inminentes lágrimas. —No habla mucho sobre ustedes, pero sé que la extraña. Las pocas veces que hemos hablado ha mostrado su aprecio y su preocupación. Él sabe que no debe ser fácil para usted. No es lo mismo con su padre, él… bueno, no creo que se preocupe mucho por Lucius. —torció los labios. No sabía cuanto y de qué manera podía confiar en lo que le decía a Narcissa, así que prefirió dar indicios sin desarrollar mucho. La mujer era inteligente, sabría entender que probablemente no le importaría si su padre se moría.
—Entiendo. —asintió la rubia. Hermione había olvidado lo joven que la Señora Malfoy era, apenas debía rondar los cuarenta años. Y ciertamente era bellísima. Se sobresaltó cuando se acercó a ella y le tomó las manos. —Me veo en la obligación de agradecerte todo lo que estás haciendo por mi Draco. Entiendo lo difícil que es la situación para él, pero no podría salir si no la tuviera a su lado —le sonrió suavemente.
—¿No le molesta? —preguntó Hermione sin poder caer en lo que estaba viviendo. Por primera vez, Narcissa soltó una pequeña risa sincera.
—Oh, niña, en otro momento hubiese aborrecido la idea. —Confesó. Hermione la miró con confusión. —Pero la guerra nos enseña lo que es verdaderamente importante, y para mi es la felicidad de mi hijo. —Hermione volvió a asentir incómoda. —Sé que esto es difícil de creer o, en el mejor de los casos, procesar. Pero como muestra, con hechos, quiero ayudarlos a recuperar a la señorita Parkinson. —Si antes Hermione se había quedado sin palabras, no sabía como describir su estado actual.
—¿Dis… disculpe?
—Esos niños molestos la tienen en las mazmorras de mi casa… y nadie conoce la Mansión como un verdadero Malfoy, por mucho que ellos quieran creer —dijo con desdén. —Puedo sacarla sin que nadie sepa cómo. Para ellos habrá sido como si se esfumara de su celda. —Sonrió orgullosa. —Pero el estado de la pequeña Pansy no es el mejor. Necesitaré que alguien la esté esperando en el punto señalado. —Le tendió un pequeño papel doblado, el cual Hermione tomó temblorosa. —Ábrelo en cinco días, después del mediodía. Señalará una locación, el momento se los haré saber con Snape. Una vez leído se borrará. —Hermione sólo pudo asentir en comprensión. —Ahora vaya, deben estar buscándola.
Recién entonces Hermione cayó en cuenta del buen rato que llevaba con la madre de Draco ahí y Tonks ya debería haber notado su ausencia y andaría como loca buscándola. Antes que pudiera decir nada, Narcisa se había puesto la capucha nuevamente en su lugar y se había vuelto hacia la salida de la carpa, dándole la espalda. Sin embargo, antes de salir, se giró para mirarla y le guiñó un ojo.
—Mierda.
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Contrario a sus sospechas, Tonks todavía estaba comprando y no se había percatado del tiempo en el que Hermione estuvo "secuestrada". Pero al verla aparecer, su palidez fue suficiente para indicarle que las compras estaban terminadas.
No hizo preguntas. Tomó a Hermione de la mano y las apareció en la puerta del número 12 de Grimmauld Place. Tras un rápido vistazo a los alrededores entraron en la mansión.
Como siempre que alguien salía, todos estaban esperando ansiosos en el salón. Y todos notaron el estado catatónico con el que apareció Hermione. Draco se puso de pie inmediatamente, y al verlo ella se arrojó a sus brazos.
—¡Draco! ¡He visto a tu madre!
La conmoción fue total y unánime entre los presentes.
—¿Que qué?
—Tu madre. No sé como me encontró, pero estaba allí, y me separó para hablar…
—Chicos. —habló Tonks, pero sorprendiendo a Hermione y a Draco no estaba dirigiéndose a ellos. —¿Por qué no nos dispersamos un rato y dejamos que hablen solos?
No se necesitó más para que rápidamente todos desaparecieran y dejaran desierto el salón, a excepción de ellos dos.
Hermione arrastró a Draco hasta sentarse en el sofá.
—¿Qué te ha dicho? ¿Está bien? —preguntó apresuradamente.
—Sí, está bien. Preocupada por ti —le sonrió y acarició sus manos unidas. —Quería saber como estabas, dice que Snape es escueto con sus informes.
—¿Snape? —preguntó atónito. Hermione rio sabiendo que esa misma cara debe haber puesto ella.
—Créeme que tuve la misma reacción. Esto es importante, Draco. —Lo miró a los ojos. —Tu madre está de tu lado. Siempre supo el lugar de Snape, está ayudando. No quiere irse de la mansión porque dice que allí que será más útil y…
—Espera, espera… ¿qué? —Toda esa información era demasiado difícil de procesar a la velocidad en que Hermione la iba soltando. Ella tomó una respiración profunda antes de retomar.
—Sé que es raro, me costó creerlo, pero al parecer tu madre está dispuesta a ayudar para asegurar tu felicidad. Ella quería que supieras que te apoya en todo… sabe lo nuestro, amor. Dice que está de acuerdo.
Draco se soltó de sus manos para poder inclinarse sobre sus piernas abiertas y agarrarse con frustración el cabello. Todo este tiempo estuvo pensando en qué estaría pasando con ella, en cómo estaría, pero esto… esto sobrepasaba cualquier pensamiento que podría haber tenido. ¿Estaba cubriendo a Snape? ¿Aprobaba su relación con una hija de muggles?
—Draco… sé que es mucho que procesar, pero… hay más. —La mirada de Draco se dirigió rápidamente hacia ella, haciéndola sentir extrañamente nerviosa. —Tu madre nos ayudará a sacar a Pansy de la mansión. —Ahora los ojos de Draco se abrieron como platos.
—¿Qué? —repitió. Sintiéndose verdaderamente idiota por no tener otra palabra que decir desde que comenzaron a hablar.
—Traeremos a Pansy a casa.
N/A: Bueno, no pueden decir que no ha pasado nada nuevo en el capítulo.
Me encanta que hay gente que está haciendo listas sobre las escenas de la profecía que ya han sucedido! Están mejor organizadas que yo jajaja... bueno, acá tienen para seguir tachando.
Super bienvenidas las lectoras nuevas que son varias, y gracias a todas las que dejaron comentarios en el capítulo anterior... vieron que yo les dije que si eran muchos actualizaba rápido? Bueno, lo mismo para con este capítulo jajaja ya tengo el próximo listo.
Finalmente se acerca el intento de rescate de Pansy, debo admitir que estaba extrañando escribir a Pansy, y el capitulo que viene tendremos un montón sobre ella.
Espero que les haya gustado el capítulo y les entusiasme lo que está sucediendo con la historia.
Les mando un gran beso.
Ilwen (08/07/18)
