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Cap 33 – El retorno de la Princesa perdida

Pansy había logrado conciliar el sueño por un par de horas seguidas cuando la puerta de su celda se abrió. Por cansada que estuviese, siempre al más mínimo ruido o movimiento en el pasillo sus sentidos se ponían alerta.

Tenía las manos atadas con grilletes y vestía sólo su ropa interior, lo que revelaba todas las heridas y golpes en su cuerpo debajo de la capa de suciedad. El colchón en el piso era delgado, pero Mae le había puesto un hechizo indetectable que lo volvía mullido y cómodo.

Se puso de pie como un resorte, de manera instintiva, pero su alivio regresó al ver que se trataba de Narcissa.

─Pansy, cariño, ¿qué ha pasado? ─Preguntó la mujer acercándose a paso apurado a ella.

─Estoy bien, lo peor es lo que fingió Mae. Mason no se ha esforzado en más que un par de Cruciatus ─explicó.

─Ojalá pudiera ocuparme de esas heridas…

─Tía, ya hemos hablado de eso. Es necesario que se vean así. Además, recuerda que muchas son ficticias.

─Pero no todas.

─Las peores. Puedo soportarlo. ─Narcissa suspiró derrotada.

─Está bien. Si tú lo dices… –le acarició el cabello con cariño y luego sacó una bolsa de adentro de sus túnicas. –Pero no vas a convencerme con no traerte algo de comida. –Le sonrió. Pansy correspondió al gesto con ternura.

–Gracias.

–No tienes nada que agradecer. ¿Cómo hablaría de mí si te dejara aquí sin hacer nada al respecto? Come, come. –Le tendió unos bollos rellenos y un sándwich de pavo. –Necesitas recuperar fuerzas, cariño.

–Lo sé. Tú y Mae están ayudando mucho, si no fuera por ustedes… –dejó la frase inconclusa. –Aunque no es que sirva de mucho, no hay nada que pueda hacer.

–No me entiendes, cariño… esta vez necesitas fuerzas enserio. Rápido. Vamos a sacarte de aquí.

–¿Vamos? –preguntó atónita.

–Sí, me he encontrado con la señorita Granger y armamos un plan para que te rescaten.

–Espera… ¿tú hablaste con Hermione? –Pansy parecía más sorprendida por ese hecho que por que tuvieran una idea para salvarla.

–¡No suenes tan sorprendida! –casi rio. –No ha sido tan terrible.

–Habrás tenido que dejar tu orgullo a un lado, mínimamente…

–Bueno, sí, pero ha sido un buen encuentro. Pude saber de Draco y comentarle mi plan…

–¿Puedes contarme a mí de dicho plan? –preguntó arqueando la ceja. Narcissa pareció entusiasmada, casi como un niño.

–Conozco un pasadizo por donde puedo sacarte. No lo he utilizado antes porque da a una casa de descanso de la familia, y quería antes hacerme una escapada y cerciorarme que Lucius no tenía ningún asunto allí. Será una larga caminata, pero te esperarán del otro lado, y yo tengo preparado un bolso con todo lo que puedas necesitar, incluso conseguí una varita… sé que no es lo mismo, pero servirá por el momento. –Pansy estaba atenta a la explicación, tratando de asimilar si todo lo que escuchaba era cierto o si su inconsciente le estaba jugando una mala pasada otra vez. –Vendré a buscarte a la noche. Para cuando todos despierten ya espero hayas recorrido un buen tramo y será imposible que te localicen.

–¿Seré… seré libre? –su pregunta salió como un susurró, suave, por lo bajo. Como si decirlo en voz alta rompiera la burbuja, lo hiciera irreal. Narcissa tuvo que respirar profundo para no dejar salir las lágrimas. Acunó el rostro de la niña que había sido lo más cercano a una hija que había tenido, y la acarició con toda su ternura.

–Sí, cariño, serás libre.

Pansy estalló en un sollozo que ahogó en el hombro de su "tía", al fin iba a salir de esas malditas cuatro paredes, iba a volver a ver a sus amigos. Después de tantos meses la idea le parecía hasta irrisoria.

Sabía que Narcissa era poco dada a los abrazos y muestras abiertas de afecto, pero no podía dejar de abrazarla y llorar. Si no fuera porque la conocía bien, nunca lo habría sospechado. La devolvía el abrazo de una manera tan maternal y paciente que al hacerla sentir mejor hacía que se sintiera más cómoda en dejar salir todo ese llanto.

Habían sido contadas las veces que había dejado las lágrimas fluir en estos meses. No iba a mostrar debilidad. Ni siquiera con Mae. Ni siquiera estado sola. Pero esta vez era distinto. Sabía que estaba celebrando antes de tiempo, pero el mero hecho de que hubiese un plan, una chance de poder salir de ahí…

Se alejó un poco cuando pudo volver a tomar control de sí misma. Narcissa le dedicó una dulce sonrisa sin mostrar ni un poco de incomodidad por lo poco decoroso de su actuar.

–Lo siento…

–No tienes nada por lo que disculparte. –Acompañó sus palabras haciendo un gesto de descarte con su mano derecha. –Ahora, debes recomponerte y seguir actuando con normalidad.

–Claro. –Asintió.

–Debo irme antes que me encuentren aquí. Mantén la calma. Nos veremos mañana. –Le besó la frente y le dio un breve pero apretado abrazo antes de darse vuelta para salir.

–Gracias.

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–¿Cómo puede ser que no me hayas dicho nada? –gritó Draco parado ante un inmutable Snape. Ese había sido el día que debían abrir la nota de Narcissa y, extrañamente, tras leerlo y que desapareciera como ella había anunciado, Snape se había hecho presente en Grimmauld Place.

–No tengo porqué responder ante ti.

–No tienes ningún motivo como miembro de la organización, ¡pero sí como mi padrino! –volvió a gritar. –Eres un… –Pero no pudo terminar la frase porque Hermione lo tomó del antebrazo y volvió a sentarlo.

–Draco, tranquilo…

–¡No puedo estar tranquilo! Un año pasó, un año sin decirme nada sobre mi madre y resulta que ella estuvo al tanto de todo, que puede haberla sacado de allí, que… –se ahogó en sus propias palabras y tuvo que bajar la cabeza entre sus piernas para tranquilizarse.

–Fue la mejor manera de mantenerla a salvo, Draco.

–¿Manteniéndola en una mansión llena de psicópatas asesinos? –replicó con un bufido.

–Draco…

–¿Y cómo es que ahora resulta tan fácil rescatar a Pansy? ¿Por qué no viene mi madre también?

–Tu madre nunca me contó sus planes, sólo cuando habló con Granger y necesitaba hacerlo porque era una pieza para llevarlo a cabo. Usará un pasadizo de la Mansión que nadie conoce, por ende, yo no estaba al tanto de que era tan fácil rescatar a Pansy –imitó su tono en burla. –Tu madre sostiene que es mejor que siga manteniendo su papel por el momento. No puedo hacer nada, ella tomó su decisión.

–¿Y qué cree que sucederá con ella cuando libere a Pansy? ¡Obviamente van a desconfiar de ella! –volvió a ponerse de pie, exasperado.

–Ten un poco más de fe en tu madre. Es una mujer inteligente.

–Y estás subestimando la mía intentando consolarme con eso. –se acercó amenazantemente hasta él. Esta vez fue su prima quien lo sostuvo frenándolo. –¡Arrástrala si es necesario!

–Draco… –lo llamó tentativamente. –Estoy de acuerdo contigo en que es peligroso que Tía Cissy se quede en la mansión, pero ella tomó una decisión… vamos un paso a la vez. Tenemos que asegurarnos de traer a Pansy a casa. –La mención de Pansy hizo que Draco se relajara notablemente. Siendo guiado por la mujer, volvió a tomar asiento. –Sev, viejo, cuéntanos el plan y qué debemos hacer. –El hombre soltó un suspiro profundo y se pellizcó el puente de la nariz antes de empezar a hablar.

–Deberán estar al pendiente de noticas esta tarde. Enviaré un mensaje cuando Narcissa me lo ordene y recién entonces, y no antes –remarcó lo último. –Deberán dirigirse a la casa que tienen en Oxfordshire, donde al parecer hay una conexión subterránea con la Mansión.

–¡Son kilómetros! –chilló Draco.

–Lo sabemos, pero es la única opción que hay. –dijo Snape ya cansado de la actitud de su ahijado. No es que no lo entendiese, pero él no era precisamente un hombre paciente. –Cuando Pansy emprenda el viaje será que ustedes serán avisados. Tienen la orden directa de esperar dentro de la casa, no pueden buscarla. –Draco iba a protestar, pero Snape siguió hablando. –La señorita Parkinson estará equipada para el viaje, pero como has dicho, es un recorrido largo. Dándole el margen a descansar, tendrá 24 horas para llegar a destino. Es importante, y por lo tanto también una orden, que abandonen el lugar transcurrido ese período de tiempo contando desde la recepción del mensaje. –Aprovechó a respirar con tranquilidad mientras miraba las expresiones de todos en la habitación. –No es que no confíe en su sensatez –dijo con notable ironía. –pero hemos decidido que sólo irá uno de ustedes –miró a los tres Slytherins, quienes le devolvieron un gesto de disgusto. –con un miembro mayor de La Orden, o un Auror.

–Irá Draco. –Habló Blaise por los tres. El mencionado lo miró con notoria sorpresa plasmada en su rostro y luego miró a Theo, asegurándose. Ambos le asintieron con solemnidad.

–Yo lo acompañaré. –Irrumpió Tonks. Su marido saltó en su asiento, pero ella alzó la mano silenciándolo. –Ustedes mismos aseguran que es una misión sin riesgos, ¿no?, además cumplo con los requisitos, soy mayor y miembro de La Orden tanto como Auror… sí, creo que soy la mejor calificada aquí.

Snape tuvo que esconder la risa detrás del cuello de su túnica al ver el gesto de su némesis escolar; su mujer lo había dejado sin palabras, pero el hombre estaba claramente disgustado con la situación. Blaise Zabini no había tenido la misma consideración de ocultarlo.

–Debo irme, es mejor que ocupe mi puesto de trabajo pronto para estar a la espera de las novedades. –Anunció. Todos asintieron comprendiendo y él le dirigió uno directamente a su ahijado antes de desaparecer.

El silencio se estableció en la sala inmediata y profundamente tras la salida del antiguo profesor.

Iban a traer de vuelta a Pansy. Era real. Ya no era sólo una idea. El plan estaba en marcha. Si todo salía bien, mañana a esa misma hora estarían abrazando a su amiga.

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La siguiente vez que alguien irrumpió en su celda, Pansy estaba despierta.

Le había sido imposible volver a pegar un ojo después de la bomba que le había tirado Narcissa. Ya había dejado de pensar en que todo podía ser producto de su imaginación, teniendo en cuenta todo lo que había pasado hubiese sido lógico que su cabeza colapsara. Ahora era víctima de unos nervios y ansiedad incontrolables.

Pudo darse cuenta por la cara de Mae que algo raro pudo percibir de ella y puso toda su concentración en intentar mostrar su yo habitual.

Mae había venido a traerle comida. Era otra reunión furtiva. Volvió a relajarse.

–Aaron no está. Estarás tranquila por un par de días. –le dijo mientras le tendía la bandeja. Pansy fingió una sonrisa.

–Bien. –dijo.

–¿Estás bien? ¿necesitas algo? –le acarició el cabello y se lo acomodó detrás de la oreja. Ella se tensó de inmediato, Mae suspiró. –No puedo hacer mucho porque Bae bajará a hacer el último control… pero estaba pensando que luego puedo buscarte y que subas a mi cuarto. –Bueno, no era la primera vez que hacían eso, así que inventarle una excusa sería bastante complicado. Sobre todo, cuando no se le había ocurrido nada para decirle en el momento y Mae ya estaba mirándola con una ceja alzada.

–Yo… –titubeó intentando llenar el silencio mientras su cabeza corría a mil por hora buscando que decir.

–Tienes un plan, ¿verdad? –preguntó simplemente. Pansy se quedó helada en el lugar. –Sí… tienes un plan para escaparte. –sonrió tristemente.

–¿Cómo lo sabes?

–Me gustaría darte una mejor respuesta, pero simplemente lo imaginé. Estás rara. Y no hay mucho cambio por aquí como para que puedas inquietarte de repente. Fue lo primero que me imaginé, lo dije, y tu reacción lo confirmó. –se encogió de hombros.

–Me conoces más de lo que me gustaría. –dijo con molestia, Mae no pudo hacer más que reír ante su arrebato.

–Tú también me conoces más de lo que me gustaría. –Su sonrisa se volvió triste.

–Y eso me hace sospechar que no importa lo que te diga, no vendrás conmigo, ¿verdad?

–Sabes que mi lugar está aquí. –Respondió.

–Es lo que tú elijes.

–Pansy… –su voz cansada.

–No. –la detuvo. –No inventes excusas, porque eso es lo que son. Durante el tiempo aquí me bastó para notar lo poco que realmente coincides con esta causa. Tú lo has dicho, te conozco bien. Así que no, no entiendo que haces aquí.

–No puedo simplemente irme…

–¿Por qué no? ¿Lo hice, no? Y Draco, Theo y Blaise…

–Con un precio sobre sus cabezas. –bufó.

–¿Importa? No es como si nuestra vida no estuviese corriendo peligro de todos modos. Al menos estamos arriesgándonos por lo que creemos.

–Que no esté a favor de este régimen no significa que ame a los sangre sucias y luche por ellos. –Su rostro se había endurecido.

–No Mae, pero puedes luchar por mí, por nuestra libertad. –Dijo con la voz llena de decepción. –Es mejor que te vayas.

–Pansy… –insistió.

–Saldré de aquí y volveremos a pararnos en bandos opuestos. Coincidiremos en el campo de batalla y tendremos que enfrentarnos. Somos enemigas, Zendaya.

–¿Zendaya? ¿Volvemos a los apellidos? –se burló poniendo los ojos en blanco.

–Sólo llamo por el nombre a mis amigos cercanos. –respondió con rudeza. –He dicho que te vayas.

–¿Cómo sabes que no te delataré? Tú lo has dicho, somos enemigas.

–Porque me amas. –dijo con simplicidad. –Y porque durante estos meses me has asegurado una y otra vez que si hubiese algo que pudieras hacer para sacarme de aquí lo harías, y llegó el momento. –Pansy tenía razón, por mucho que doliera, y Mae no tuvo nada que decirle. Simplemente asintió, dio media vuelta haciendo volar sus trenzas y se fue.

Pansy sólo pudo aguantar hasta que los pasos dejaron de oírse antes de largarse a llorar, desconsolada. No se dio cuenta cuando finalmente cayó dormida.

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–¡Pansy!, ¡Pansy, cariño, despierta! –escuchó a la lejanía una voz llamándola. Le costó darse cuenta que debía abrir los ojos y una vez lo hizo el poder ubicarse en qué estaba sucediendo. –Ya es hora.

Ya es hora.

La oración la puso inmediatamente en contexto y por poco y se reincorpora de un salto.

–Tranquila. –La acarició Narcissa en el hombro, cálidamente. –Traje esto para ti. –Le decía mientras la cubría con una pesada capa y acomodaba la capucha sobre su cabeza. –El túnel estará frío. –Aseguró. También le colocó un par de guantes de piel y transformó su calzado en unas botas. Pansy simplemente se dejaba hacer, como si estuviera vistiendo a una muñeca.

–Gracias. –susurró. Narcissa le besó la frente.

–Toma esto. –Le tendió una poción. –Hará que tomes energía extra para el trayecto. Tienes que llegar a la cabaña en 24 horas, así que no puedes perder demasiado tiempo. Dormirás un día entero cuando finalmente estés con tus amigos, tenlo presente para que no se preocupen. –Pansy asintió, todavía sin poder asir la idea de que pronto estaría con sus amigos, su familia. –Aquí tienes comida y bebida, algunas pociones energizantes más suaves, un pequeño botiquín por cualquier acontecimiento, un reloj y lo más importante, una varita. Creo que es todo lo que puedes necesitar… ¿crees que falta algo? Puedo correr a buscar…

–Está bien, tía. –le sonrió interrumpiéndola. –Esto es suficiente y más. Estoy muy agradecida. –Esta vez fue Narcissa quien sonrió, de manera sumamente maternal, y con el mismo cariño la trajo contra sí y la abrazó con fuerza.

–Estarás bien. No tiene por qué pasar nada raro. En unas horas estarás con los niños… –le consoló. –Por favor, dile a Draco que lo extraño…

–Lo haré. –aseguró. –Pero tú prométeme que pensarás seriamente el dejar este lugar.

–Querida, sabes que…

–Promete que aunque sea lo pensarás. –La cortó. La mujer cerró la boca y asintió.

–Lo prometo. –Pansy la abrazó con fuerza.

–Nunca terminaré de agradecerte. Te quiero, tía Cissy.

–Y yo a ti, mi pequeña. Haría cualquier cosa por ustedes. –Se separó de ella y la miró a los ojos. –Ahora vamos. Puse una poción de sueño en la bebida del niñato que debía controlarte, pero no sé cuanto durará. ¿Lista? –Pansy asintió. Narcissa la tomó de la mano y la arrastró fuera de su celda.

Pansy ni siquiera miró atrás.

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En Grimmauld Place la mayoría de los chicos no había pegado un ojo desde el día anterior. Y ninguno lo decía en voz alta, pero tampoco nadie lo haría hasta que Pansy estuviera de nuevo ahí.

Todavía no habían tenido señales de Snape, pero sabían que debían estar al caer. La alternativa podía ser tan trágica que ninguno se permitía pensarlo.

–Dora, ¿estás segura que quieres hacer esto? –le preguntó Remus a su esposa de un momento a otro.

–Claro que sí. Es una misión tranquila. Además, no dejaré solo al idiota de mi primo. –le guiñó el ojo al susodicho. Draco bufó.

–Por favor, Lupin, no me dejes a mi suerte, no sé que podría ser de mí sin la guía de mi adorada prima. –se burló revoleando los ojos.

–Sabía que me adorabas. –le respondió ella besándole la mejilla. Él se sacudió en respuesta y todos se rieron de la situación, descomprimiendo la tensión por un momento.

Pero la ligereza duró poco porque Snape irrumpió por Red Flú.

–Narcissa ya cumplió con su parte. No tengo mucho tiempo, pero ya saben que hacer. –Anunció y rápidamente cortó la comunicación.

El silenció se apoderó nuevamente de la sala hasta que finalmente Blaise se puso de pie, se acercó a Draco y lo abrazó.

–Tráela a casa, amigo. –Dijo. Draco sólo pudo asentir, sintiendo como un nudo se formaba en su garganta.

–Ten cuidado. –Pidió Theo palmeándole la espalda.

Draco se incorporó acercándose a su prima, sin saber bien qué hacer. Estaba perdido, desconcertado, víctima de los nervios. Un beso de Hermione sobre sus labios lo sacó de su estupor.

–Tranquilo, todo estará bien. –Le sonrió acariciándole la mejilla. –Los estaremos esperando.

–Drake, ¿estas listo? –preguntó Tonks. –Si bien tenemos tiempo también tenemos bastante viaje. –Explicó. Draco tomó una respiración profunda y asintió.

Dio una última mirada a sus amigos sentados en el salón. Tenía que traerla. Se lo debía a Pansy. Se lo debía a todos.

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Los primeros kilómetros ya estaban transcurridos y Pansy había podido mantener un buen ritmo de caminata sin necesidad de paradas ni nada por el estilo. Era completamente consciente que con su actual estado físico le hubiese costado mantenerse sin la ayuda de la poción que Narcissa le había dado de beber.

Se había negado rotundamente a ella misma el mirar el reloj. Sabía que de hacerlo se pondría nerviosa y ansiosa y esa combinación nunca era buena. Además, no es como si supiera cuanto camino le quedaba recorrer.

Decidió que caminaría un poco más antes de parar a comer, porque la digestión la ralentizaría, sin embargo, se aseguró de mantenerse hidratada a cada momento.

La varita había funcionado bastante bien para no ser la propia. Se alegraba de ello porque los túneles eran bastante oscuros y estaba completamente segura que ya se habría torcido un tobillo o algo peor de no haber podido iluminar el camino. No es que se tratara de unas alcantarillas o algo parecido, pero el lugar tampoco era un palacio. El suelo era firme y seco y las paredes de piedra… pero estaba permitido tener un poco de miedo igual, ¿no? Sobre todo cuando estabas fugándote de los locos psicópatas y genocidas que te habían previamente secuestrado. Sí, tenía derecho a tener un poco de miedo.

Hizo los pensamientos a un lado. Se había impuesto no parar en mayor parte por eso; para que su mente no comenzara a correr a mil por hora. Era más eficaz cuando no pensaba en nada. Ya había transcurrido un buen tramo bajo ese plan y le estaba yendo bien.

Sí, mejor que siguiera de la misma manera.

–When aaall is dark and there's no liiiight, lost-in-the deepest star of night, I see yoouu –comenzó a cantar.

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Tonks había tenido razón, el viaje había sido largo, pero lo peor para Draco fue el paseo por distintos medios de transporte muggle. Según él, ya había tenido suficiente para toda una vida.

Lo primero había sido un autobús, hasta ahí podría haberlo soportado, porque habían conseguido sitio para tomar asiento y el vehículo iba a una velocidad regular. Podía con eso.

Pero no muchas calles después, su prima lo había hecho bajar de allí y lo había subido a otro aparatejo llamado Metro. Estuvieron arriba por un corto período de tiempo pero para Draco fue el mismísimo infierno. Lo habían apretado y tocado en sitios que mejor no quería recordar. Incluso casi pierde a su prima cuando tuvieron que descender.

Había pensado que la pesadilla acabaría allí, y Tonks se rio deliberadamente en su cara cuando lo dijo en voz alta.

Volvieron a subirse a un autobús, mucho más grande que el anterior. Draco sonrió. Al menos la última parte no sería tan mala.

A Tonks le hubiese gustado que la tuvieran un poco más difícil, pero habían tomado el Oxford Tube en un horario de poca fluencia y no habían tenido ningún otro altercado. Otra vez habían conseguido asientos, y esta vez incluso mucho más cómodos que el del autobús normal, no había casi pasajeros hablando y las luces iban bajas.

Cuando vio a su primo acurrucarse en el mullido asiento, no le dio el corazón para otra cosa que no fuese alentarlo a que durmiera una pequeña siesta.

Draco dio pelea, pero finalmente cedió. El cansancio era mayor incluso que los nervios. Tonks todavía piensa que se durmió sin haberse dado cuenta, sobre todo por lo alterado que se mostró cuando lo despertó, poco más de una hora después, cuando ya era su turno de bajarse.

No le habló en todo el camino a pie, que fue aproximadamente media hora.

Recién cuando llegaron a la casa, Draco pensó en que ésta podía tener algún tipo de protección. Se insultó mentalmente por no haberlo pensando antes, pero por otro lado estaba tranquilo por que era él quien se estaba encontrando con el problema y no Blaise o Theo. Tenía más posibilidades de solucionarlo dado que técnicamente era su casa.

Tonks había leído su mente con una simple mirada.

–Tu madre levantó todas las barreras, se lo avisó a Snape en cuanto lo hizo.

–Oh. –Otra vez se sintió idiota. Esta vez por no pensar en que su madre, tan inteligente como era, dejaría un cabo suelto.

–¿No te parece mejor si esperamos dentro? –insistió Tonks al ver que seguía mirando la puerta sin moverse.

La cabaña, si podría llamarse así, tendría la mitad del tamaño de la Mansión Black, lo que todavía la hacía bastante enorme en comparación de una cabaña corriente. Había un enrejado de fácil dos metros y medio de altura que rodeaba la propiedad dejando unos cien metros desde ahí a la entrada. El césped estaba crecido hasta las rodillas, pero había un camino de piedra que marcaba el camino. Había dos árboles frutales flanqueando la propiedad, Draco recordaba haberse trepado a ellos para recoger sus frutos cuando era más pequeño y venían a descansar.

–Sí, claro. –titubeó él saliendo de su estupor y comenzó a caminar. Los pasos fueron dados con precaución pero con firmeza. Alerta permanente, sí, pero tenían una princesa que rescatar.

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No es que estuviese físicamente cansada. Estaba cansada de caminar, caminar y seguir caminando y no tener idea de cuando iba a llegar. No le servía de nada saber cuanto tiempo había transcurrido porque no sabía cuanto le quedaba de trayecto. Quizás ella estaba creyendo que iba con tiempo sobrado teniendo en cuenta el ritmo de su caminata y la verdad era que iba con las justas.

Estaba tentada a parar para comer un bocadillo, pero el miedo de perder tiempo precioso no se lo permitía. Había apenas frenado a beber agua en un par de ocasiones, pero nada que le robara verdaderamente tiempo.

Su estómago comenzaba a rugir y el miedo a descompensarse comenzó a invadirla.

Finalmente se decidió a parar y a comer algo. Para compensarlo luego trotaría un tramo, así no sentía que había desperdiciado el tiempo.

Sabía que estaba siendo paranoica, pero en su lugar ¿de qué otra forma podía sentirse?

Toda culpabilidad por haber frenado se disipó al darle el primer mordisco a su sándwich de atún, su favorito.

Merlín bendijera a Narcissa Malfoy.

Retomó su camino ahora con una sonrisa plasmada en el rostro.

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–Hay algo de lo que me gustaría hablar contigo. –Draco rompió el silencio titubeante.

Hacía un rato que ya estaban sentados en uno de los sofás de la sala de estar. Habían recorrido "La casita", como Draco la llamaba, y mirado todas las habitaciones, eran cinco en total, más dos estudios y la biblioteca. Finalmente habían decidido sentarse en la sala de estar, Tonks había preparado té y había estaba esperando justamente que su primo sacara afuera lo que tenía su cabeza dando vueltas.

–Dime. –le sonrió. –¿Qué te preocupa?

–No. Ahora estoy preocupado porque todo con Pansy salga bien. Pero de lo que quería hablarte es otra cosa… –comentó. –No es una preocupación, más bien una curiosidad.

–Está bien. Ahora estás intrigándome sobre todo el asunto. –lo empujó juguetonamente con el hombro.

–Hermione me comentó algo sobre tu Patronus cambiando al mismo que tiene Lupin… –comenzó y se detuvo. Tonks asintió ligeramente animándolo a seguir. –Bueno, el Patronus de Hermione también ha cambiado, y si bien es referente a mí, no es el mismo que el mío. Y mi Patronus tampoco ha cambiado. Se siente un poco decepcionada al respecto –confesó. –Pero no sé que explicación puede tener porque no es un encantamiento del cual tenga mucho conocimiento…

–¿Cuál es tu Patronus?

–Un dragón. Un Ironbelly ucraniano, puntualmente.

–Y el de Hermione ahora es…

–Un hurón. –dijo en un murmullo molesto. Su prima no pudo aguantarse la risa.

–Bueno –sonrió mordiéndose los labios tras la fulminante mirada que había recibido por su ataque de risa. –Si bien estudié mucho sobre los Patronus cuando el mío cambió, lo cierto es que aprendí que es una magia bastante inexacta. –explicó. –Tienes un Patronus sumamente extraño, primo. Probablemente tu nombre y personalidad le hayan dado forma, pero sinceramente dudo que cualquier niño que se llame Draco pueda conjurar un Dragón de Patronus.

–No creo que haya muchos niños con mi nombre. –susurró él. Tonks volvió a sonreírle.

–Primero, debo corregirte, no tengo el mismo Patronus que mi esposo. Lo que es divertido es que teníamos el mismo antes de enamorarnos y luego el mío cambió. –Draco la miró extrañado. –Mi primer Patronus era un Lobo, igual que el de Remus. No es un animal muy extraño como guardián, mucha gente lo tiene. Pero luego mutó a la figura de un Hombre Lobo.

–No sabía que podías tener licántropos o veelas o criaturas así como Patronus. –Reconoció él.

–Yo tampoco. Y tampoco conozco de más casos.

–¿Por qué cambió? Si ya estaban vinculados…

–No lo sé. Supongo que se debe a que nuestra primera opción había sido ajena a nuestro vínculo. En esencia, yo seguí manteniendo el lobo, pero agregué la parte humana de Remus. Su figura siguió siendo fiel a mí, al animal que me representa naturalmente.

–Entiendo.

–Creo que con Hermione ha pasado algo similar. Su primer Patronus era una Nutria, y si bien no son de la misma familia, comparte muchas características con el hurón. La esencia de Hermione te incorporó sin dejar de ser ella misma. Si, por ejemplo, su Patronus hubiese cambiado por el tuyo, no quedaría nada de sí misma.

–Pero… ¿porqué el mío no mutó? No digo que prefiera un hurón, pero esto no va por lo que yo prefiera, ¿no?

–Drake, ¿cuándo aprendiste a hacer tu Patronus?

–Bueno, Severus estuvo intentando enseñármelo por bastante tiempo, pero no tuvo forma hasta después de las vacaciones de pascua antes de la batalla en Hogwarts.

–¿Después que Hermione estuvo en tu mansión? –preguntó perspicaz

–Sí. Saber que estaba a salvo ayudó bastante a concentrarme. –admitió avergonzado.

–¿Sabes lo que pasó en Gringotts, verdad? –Draco sabía que Nymphadora quería llegar a un punto, pero no podía visualizar cuál podría ser.

–Sí. Hermione, Potter y Weasley –le costó decir el nombre después de lo sucedido al pelirrojo. –Escaparon montados a un dragón robándose la copa de Hufflepuff de la bóveda de mi Tía. –Tonks asintió y lo miró como esperando que el descubriera mágicamente algo.

–Sí, y el dragón era unnn… –ayudó. Y cuando tuvo la respuesta varias fichas cayeron en su lugar.

–Un Ironbelly Ucraniano. –murmuró.

–¡Y ahí tienes la respuesta para darle a tu chica! –celebró. Alzó la mano extendida para hacer un "choque los 5", pero más allá que Draco la estaba mirando como si le hubiesen salido tres cabezas, la puerta sonó con cuatro golpes fuertes.

Sin perder el tiempo, Draco se precipitó a abrirla, encontrándose del otro lado con una Pansy llena de tierra y maleza en el cabello.

–Hola. Cuando veas a tu madre dile que hubiese agradecido que me avisara que iba a salir del túnel al medio de un pastizal. –fue su saludo, acompañado de una sonrisa de lado tan característica en ella. Draco rio, Pansy correspondió la sonrisa. Y entonces lo notó. –¡Oh, Draco, por Merlín tus ojos! –chilló y finalmente se arrojó a sus brazos. Draco podría bromear y decirle que tenía muchos problemas mentales por celebrar el cambio en sus ojos y no porque estaba a salvo, pero no pudo. La abrazó fuerte contra sí, asegurándose que era corpórea. Tuvo que hacer a un lado el nudo que se había formado en su garganta.

–Te extrañé, Drake. –susurró ella contra su cuello.

–No sabes lo preocupado que estaba por ti. –respondió el. Ella le besó la mejilla y se separó de él.

–Estoy bien. Ya te contaré mejor, pero realmente estoy bien… ¡Hola, Tonks! –le sonrió brillantemente a la mujer que los miraba emocionada unos pasos más atrás, no queriendo entrometerse en su momento.

–¡Ven aquí! –exclamó atrayéndola en un abrazo. –Bienvenida de nuevo.

–Gracias. –su sonrisa era deslumbrante detrás de la tierra que ensuciaba su rostro.

–Creíamos que aparecerías dentro, alguna entrada secreta… –explicó Tonks frotándole en vano una mejilla.

–Yo también. –dijo de inmediato pero luego lo repensó. –Bueno, no, en realidad no tenía idea de a dónde iba a salir.

–¿Mi madre no te dijo?

–Me mencionó que llegaría a una propiedad Malfoy, sí. Yo sabía que tenía que caminar hasta que el final del túnel subterráneo llegara, pero no, técnicamente no sabía con exactitud donde desembocaría. Salí en medio del prado que tienes detrás de la propiedad. Deberías encargarte de la jardinería, Malfoy. –bromeó. Draco y su prima intercambiaron una mirada, extrañados por la jocosa actitud de Pansy. No es que les hubiera gustado verla mal, pero verla tan arriba después de todo lo que había sucedido les llamaba la atención y hasta les preocupaba. De todos modos decidieron tácitamente dejarlo pasar por el momento.

–Has tenido suerte, un kilometro más atrás hay una pequeña laguna… –le devolvió la broma él, guiñándole el ojo. –¡No puedo creer que finalmente estés aquí! –exclamó mirándola con adoración. Ella le apretó con fuerza la mano.

–¿Hay algo que necesites, cariño? –interrumpió Tonks maternalmente. –No sé cómo te sientes, ¿estás cansada? ¿tienes hambre? ¿qué podemos hacer por ti?

–Llevarme a casa –sonrió con los ojos brillantes. –Quiero volver a casa.

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–¡No entiendo como pueden estar tan tranquilos leyendo! –protestó Blaise mirando a Hermione y Theo sentados en el sofá revisando los libros que Snape les había dejado.

Hasta hace un rato, Harry, Ginny y Luna los ayudaban, pero empezaron a adormilarse con la tarea y el transcurrir de las horas.

–Por lo menos estamos haciendo algo más útil que caminar de un lado al otro. Vas a hacer un agujero en el parqué –arremetió Theo sin separar los ojos de su lectura. Blaise bufó pero bruscamente tomó asiento.

Un segundo después estaba parándose nuevamente.

–¿Alguien quiere café? –preguntó. Hermione le sonrió tiernamente, Blaise no estaba manejando para nada bien su ansiedad y lo entendía completamente. Había estado tenso toda la noche y había tenido ya varios roces con Nott.

–Eso estaría bien, Blaise. Gracias. –respondió. Pronto todos la imitaron con la misma aceptación y él partió hacia las cocinas a prepararlo.

Quizás si no hubiese estado tan perdido en sus pensamientos, o no hubiese estado tarareando Yellow Submarine, o si no se hubiese demorado un poco más porque tuvo que desandar sus pasos... Quizás entonces, Blaise hubiese llegado a tiempo para ver el momento en que Pansy volvió a Grimmauld Place. Pero en cambio, se encontró con una revolución de gritos y abrazos que sólo pudo procesar y reconocer su procedencia cuando vio a su amiga salir de la marea de brazos que la acorralaban.

La bandeja con tazas cayó al suelo.

Al siguiente segundo tenía a Pansy en sus brazos mientras él la elevaba varios centímetros del suelo. Ella soltó una carcajada alegre y le besó amistosamente los labios.

–No vuelvas a dejar que te atrapen. –le dijo bajándola y abrazándole contra su pecho. Le besó la coronilla antes que Pansy volviera a separarse para mirarlo a los ojos.

–Lo prometo. –sonrió y volvió a ser sofocada sobre sus brazos.

Todos los demás miraban la escena con distintas sonrisas en el rostro, algunas felices, otras conmovidas, otras tensas.

Hermione apretó con fuerza la mano de Draco cuando lo sintió carraspear a su lado. El idiota pretendía mantener su fachada de chico duro, pero ella lo conocía bien y no podía más que enternecerse con el intento.

–Agradezco el comité de bienvenida, pero me gustaría tomar un baño caliente y descansar, ¿sí? –preguntó con cierta culpa por abandonarlos, teniendo en cuenta la emoción que mostraban todos por volver a verla.

–Claro Pans –se acercó Hermione. –¿Hay algo que pueda hacer por ti? ¿Quieres que te suba algo caliente de comer?

–No –sacudió la cabeza. –Mañana devoraré todo, pero ahora sólo quiero una cama cómoda –bromeó. –De hecho, me ha dicho tu madre que los alerte de que probablemente duerma todo el día por la poción energizante que me dio… –Draco asintió con comprensión, aguantándose las ganas de hacerle diez mil preguntas sobre su madre, y la morena procedió a volver a saludar a todos antes de dirigirse hacia las escaleras que llevaban al baño.

Apenas llegó a cerrar la puerta cuando sintió como sus piernas cedían. Apoyó la cabeza contra la puerta y tomó una respiración profunda al sentir que se ahogaba.

Rápidamente sacó la varita que su tía le había dado y lanzó un hechizo a la ducha para que el agua comenzara a caer. Al mismo tiempo lo hicieron sus lágrimas, las cuales ya no pudo contener por otro momento.

El vapor llenó la habitación y el calor la envolvió confortablemente. Pasado un rato los temblores en su cuerpo comenzaron a disminuir y su respiración a acompasarse. Una ligera sonrisa comenzó a florecer de sus labios mientras se secaba las lágrimas con el puño de la túnica.

Ya no corría peligro inminente. Ya no estaba sola. Ya todo había pasado.

Estaba en casa.


N/A: Lo primero que quiero decir es: que feo como la mayoría desconfió de Narcissa! Horrible! jajaja Ya deberían saber que amo ese personaje y nunca la traicionaría :P

Bueno, Pansy ya está en casa. Todo ha salido bien... o no?

Aparte de su fuga/rescate hemos tenido una mirada general a como ha sido su vida en las mazmorras de Malfoy Manor, y sobretodo que estaba pasando allí con Mae, que es lo que muchas estaban queriendo saber. De todos modos, eso no será todo porque claramente va a tener que contarle a sus amigos algunas de sus experiencias, no?

Como soy una pesada de los detalles aclaro que la canción que Pansy canta mientras camina por el túnel es "This is the night" de Weird Sisters, la banda de Wizard Rock.

Ha habido poquito Dramione en este capítulo, pero no correspondía tampoco. Juro compensarlo en el próximo capítulo. De todas formas, la charlita con Tonks de Draco a aludido directamente a ellos y también responde un poco el tema de los Patronus... les adelanto que en el próximo capítulo nos adentraremos un poco más en esa magia.

Tengo la cabeza tan en otro lado que casi me olvido de actualizar. Perdón! En Argentina faltan exactamente 4 minutos para el cambio de día, así que todavía entro en el Viernes de Blindness!

Siguen apareciendo nuevos lectores y me pone muy feliz! También todos los reviews recibidos por el capítulo anterior, espero que se siga manteniendo el número jajaja

Mañana respondo los reviews, el día ya acaba para mi y la cama me espera ansiosa.

Muchas gracias por acompañarme y leer lo que tengo para contar.

Hasta la próxima. Muchos besos!

Ilwen (22/07/18)