Recomendación musical: "Take me to church - Hozier"
Cap 34 – Carpe Diem
Teniendo en cuenta que todos estaban sin dormir, tras la llegada de Pansy pasó poco tiempo hasta que uno por uno todos comenzaran a dirigirse a sus dormitorios. La tranquilidad de saber que todo había salido bien era un buen aliciente para descansar.
Hermione y Draco fueron los únicos que se quedaron rezagados en el sillón abrazados. Ella estaba recostada parcialmente sobre él, con los ojos cerrados mientras su cabello era acariciado.
Desde que Pansy había subido a las habitaciones Draco se había mantenido taciturno y silencioso. Hermione estaba esperando el momento para poder hablar con él y este parecía ser el mejor momento, aunque una parte de ella no quería romper la burbuja de calma que se había formado alrededor de ellos.
–Has estado callado… ¿qué sucede? –le preguntó saliendo de sus brazos para poder voltearse y mirarlo a los ojos. Draco soltó un pequeño suspiro y volvió a tirar de ella contra su cuerpo antes de hablar.
–Estoy un poco preocupado por Pansy. –reconoció. –Desde que nos encontramos ha estado actuando como siempre.
–No entiendo que hay de malo con que siga siendo ella misma… –dijo desconcertada. Draco se tomó un momento para acomodar la idea en su cabeza y ser más claro al explicárselo.
–Ha estado meses cautiva, amor. Hay marcas en su cuerpo que no son fingidas, tú misma puedes ver lo delgada que está… por mucho que gran parte de ello haya sido para mantener la tapadera, nada puede haber sido fácil de soportar. Debería… no sé. No es que quiero que se sienta mal, pero no creo que restarle importancia y actuar como si nada sea algo sano… ni siquiera creo que sea genuino.
Hermione se tomó un momento para pensar antes de decir cualquier cosa.
–Cada uno afronta sus traumas como puede. –respondió con calma. –Ustedes los Slytherins tienen esa cosa rara de no mostrar lo que verdaderamente les pasa a los demás. Quizás es lo que está haciendo Pansy. O quizás todavía no cayó en sí sobre todo lo que pasó.
–Dudo lo último, pero es una posibilidad. –reconoció. –Y sobre ser un Slytherin... Es cierto lo que dices, pero… –respiró hondo. –pero nunca tuvimos la necesidad de ocultarnos las cosas entre nosotros, no sobre cómo nos sentimos…
–Habla el que trabajó como doble espía para la Orden y nunca les dijo a sus amigos… –le sonrió. Draco chasqueó la lengua y negó con la cabeza.
–No es lo mismo. Ellos sabían cómo me sentía, sólo no les había comentado sobre mis actividades extracurriculares porque era peligroso. De todos modos lo averiguaron por sí mismos. –Se encogió de hombros. Ella le tomó las manos.
–Preocupándote no vas a lograr nada. Si ella está tratando de hacer el tema a un lado y tu presionas, va a ser contraproducente, lo sabes. La mejor forma de ayudarla es estar ahí para ella, sutilmente hacerle saber que cuenta contigo, intentar hablar sin forzarla, a la larga ella sola se descargará o lo solucionará.
–No sé qué haría sin ti. –le sonrió.
–Oh, no lo has hecho tan mal hasta aquí. –se rio ella.
–¿TAN mal? Eres pésima halagando, Granger,
–¿Quién dijo que quería halagarte? Tu ego ya es demasiado grande sin mi ayuda. –Draco enarcó una ceja fingiendo ofensa. En un solo movimiento la había tomado por la cintura y hecho que quedara sentada a horcajadas sobre él.
–Yo creo que ayudas bastante. –sonrió traviesamente. –El que te derritas en mis brazos cuando te beso manda un mensaje bastante claro a mi autoestima.
–Lamento decirte que no estoy besándote, por lo tanto, mucho menos, estoy derritiéndome por ti. –Mientras hablaba se había cruzado de brazos y lo miraba altanera. Draco podía excitarse de tan solo mirarla.
–Todavía. –soltó en un gruñido. Y la besó.
Los brazos de Hermione que se mantenían a la defensiva se descruzaron inmediatamente y treparon hasta el cuello de Draco, donde se abrazaron con fuerza. El beso había comenzado desde el vamos como un vendaval, los labios aplastándose con fuerza, las lenguas luchando y los labios rasgando. Fue como si simplemente se hubiese activado un interruptor. Y lo mejor era que, aunque pareciese imposible, la intensidad iba en aumento a cada segundo.
Pronto Draco estaba con la camisa completamente abierta y la de Hermione iba por el mismo camino. Pero fue ella quien cayó en cuenta de lo que estaba sucediendo y a qué velocidad y se separó bruscamente.
Ambos respiraban agitados, sus pechos subiendo y bajando con fuerza. Ella tuvo que contenerse para no volver a saltar sobre él cuando éste la miró con los ojos oscurecidos por el deseo.
–Aquí no. –Logró decir entre jadeos. –Llévame. Habitación.
Draco no necesitó más insistencia o motivación. Como si no alcanzara con adorar el lado mandón de su chica, también haría cualquier cosa con tal de continuar lo que acababan de comenzar.
Sin sacar a Hermione de encima suyo, Draco se puso de pie. Instintivamente ella se abrazó con las piernas a su cintura y apretó aún más el agarre en su cuello. Sonriéndole felinamente, él volvió a reclamar sus labios mientras se apresuraba escaleras arriba.
Llegó a su habitación en tiempo record. Todavía perdidos el uno en el otro. La puerta se cerró con fuerza tras ellos y Draco aprovechó para apoyarla allí, presionándola con su cuerpo. Ella aprovechó el soporte para soltar sus manos y terminar de deshacerse de su camisa y la ajena.
Esta vez fue Draco quien rompió el beso. No se cansaba de deleitarse con el cuerpo de su novia ahora que podía verla con sus propios ojos. Hermione tampoco dejaba de intimidarse por ello.
–¿Vas a quedarte mirándome o vas a actuar? –le picó. La sonrisa de lado de Draco se extendió suavemente.
–¿Por qué elegir?
–¡Draco! –chilló. Él soltó una carcajada antes de zambullirse directamente en sus pechos, dejándola sin reproches. –Siéntame… siéntame en la cómoda. –le pidió.
–Tenemos una cama. –replicó y se encaminó hacia allí, pero Hermione le pegó en el brazo.
–Dije que me sientes en la cómoda. –A pesar de la agitación, la frase salió conexa y firme, lo cual hizo que Draco gruñera excitado.
Apenas la apoyó allí, Hermione lo atrajo hacia ella y le desabrochó el pantalón mientras comenzaba a atender su cuello y comenzaba a bajar con sus besos. La negra prenda cayó por su propio peso al suelo y Draco sólo tuvo que sacudir los pies para desprenderse completamente.
El jean de Hermione no se demoró en seguir el mismo camino hacia un rincón, pero cuando él atinó a bajar la cabeza hasta el centro de sus piernas, ella lo manoteó rudamente del cabello y volvió a subirlo hacia su altura.
–No hay tiempo para juegos previos, luego repetimos y te tomas tu tiempo si quieres. Ahora, te necesito conmigo ya. –Y más allá de cuanto le gustaba a Draco seguir las órdenes de su mujer, ¿cómo podía negarse cuando le estaba pidiendo que la follara rápido y duro contra un mueble de su habitación? Mucho menos cuando estaba prometiéndole un bis como "resarcimiento" … esos sacrificios sí que podía hacerlos.
Alzó la vista para encontrarse con la visión de su leona completamente despeinada, en ropa interior y mordiéndose el labio conteniendo su propio deseo.
Oh, mierda.
Si ella quería que la tomara allí y ahora, cumpliría sus deseos superlativamente.
— — — — — — — —
Cuando Blaise entró a su habitación se llevó la sorpresa de encontrarse con Pansy metida bajo sus mantas. Sin embargo, su mayor sorpresa fue encontrarla todavía despierta.
–¿No duermes? –le preguntó mientras se sentaba a su lado y le acariciaba la cabeza. Ella se encogió de hombros.
–No estoy acostumbrada al colchón mullido. –rio sin gracia. –Creí que después del baño sería más sencillo…
–Tu cerebro tiene mucho que procesar. –Acordó Blaise.
–Sí, pero confiaba en la poción que me dio Tía Cissy.
–¿Quieres que te consiga alguna poción de dormir? –Se ofreció.
–Me encantaría, pero no sé con exactitud qué clase de energizante tomé… –Él asintió en entendimiento.
–¿Quieres hablar? ¿Quizás una bebida?
–En el orden inverso puede funcionar… –le sonrió con picardía. Él le devolvió la sonrisa y le tendió la mano ayudándola a salir de la cama y arrastrándola escaleras abajo hacia las cocinas.
Habían dado ya una buena cuenta a la botella de hidromiel para cuando Pansy comenzó a hablar. Se había sentado en el regazo de Blaise, quien la sostenía con ambos brazos contra él, y se aferraba a la botella con fuerza.
–Después de todo lo que vivimos ahí, Blaise… realmente creí que las cosas podían ser distintas para nosotras. Pobre ilusa de mí. –rio sin gracia. –Le creí cada palabra, realmente lo hice. Pero al momento en que podía hacer algo para marcar la diferencia, su decisión no fue venir conmigo. Si me amara no lo habría dudado, ¿verdad?
–Me gustaría darte la razón, Pans –le consoló. –Pero no sé si las cosas son en realidad tan fáciles. –reconoció. –Que nosotros hayamos podido escapar, no quiere decir que todos puedan hacerlo y tengan la misma fuerza para arriesgarse. Ella se arriesgó bastante por ti, según me has contado… No desvalorices eso porque al final las cosas no hayan sido ideales.
–No quiero que la defiendas. –espetó dándole un nuevo trago a la bebida. –Se supone que si yo la odio tú debes odiarla porque eres mi amigo. –Blaise rio.
–El problema, pequeña… es que tú no la odias.
–Lo sé. –sollozó escondiéndose en el pecho de su amigo. –Quisiera hacerlo… con tantas fuerzas.
–Granger te diría que odiar es para débiles.
–Oh, no traigas a la santurrona a la charla que por algo no la he buscado a ella.
–Lo harás mañana. –replicó. Ella se encogió de hombros.
–Ya me habré desquitado y embriagado tranquila.
–Sólo me estás usando. –Blaise fingió conmoción.
–Claramente.
–Niña astuta.
–Slytherin.
La chicana murió rápidamente cuando Pansy clavó su mirada en él y sus ojos se oscurecieron rápidamente. Blaise podría haberlo notado si no fuera por la oscuridad en la habitación y no lo habría tomado tan por sorpresa cuando se reacomodó sobre él, pasando una pierna a cada lado de su regazo y le susurró al oído.
–¿Puedo seguir usándote? –preguntó suavemente. Y en contra de lo que cualquiera pudiese suponer, Blaise esta vez no se sorprendió.
–¿Estás segura que es lo que quieres? –Ella asintió con la cabeza.
–Quiero sentirme querida, Blaise. Hazme olvidar. –Susurró.
Blaise no se hizo rogar. Con una mano en el mentón le alzó la cabeza para poder mirarla a los ojos. En ellos no había siquiera una pizca de duda. Conforme con eso, Blaise se inclinó y finalmente selló sus labios con suavidad.
A pesar que Pansy quería dominarlo con su impaciencia y urgencia, Blaise se mantuvo firme en mantener un ritmo delicado y suave. Acariciando sus labios con los suyos, contorneándolos con la punta de su lengua.
–Si quieres sentir lo valiosa que eres, déjame demostrártelo. No me apresures. –Le dijo con firmeza, apenas separándole. No la dejó responder antes de volver a besarla.
Esta vez, Pansy se adaptó y aceptó su ritmo. Pronto se convirtió en macilla en sus manos, al punto que incluso se sorprendió cuando las manos de Blaise se colaron bajo su camisón hasta posarse en su cintura. El gemido fue involuntario.
A pesar del pedido de su compañero, ella no pudo evitar las ganas de sentir mayor contacto y antes de darle lugar a protestar, rápidamente se quitó la prenda por encima de su cabeza. En vez de regañarla, los ojos de Blaise brillaron con hambre.
–Preciosa... –Le dijo. Su voz llena de cariño. Era exactamente lo que ella necesitaba ahora. Sonrió y volvió a besarlo.
Blaise la acariciaba con una ternura infinita. Pansy estaba cada vez más conforme con la decisión que había tomado al pedírselo. Sabía que Blaise no la haría sentir que estaba mendigando amor, ni tampoco incómoda o fuera de lugar con su requerimiento. Las cosas con él funcionaban de esa extraña forma.
Habían sido la primera vez el uno del otro. Solamente porque los dos querían experimentarlo y existía la suficiente confianza entre ellos. Theo ya había tenido varios encuentros sexuales para entonces, y Draco ya estaba colado por Granger… además que el vínculo que la unía al rubio siempre fue demasiado fraternal como para siquiera pensar en hacer algo así con él. Una vez lo había visto desnudo por accidente y la incomodidad duró en ella hasta el día de hoy.
Después de esa vez, las cosas continuaron con la misma comodidad entre ellos. Ni siquiera tenían que hacer como si nada hubiera pasado. Habían tenido sexo y eso no era ninguna piedra en su amistad. Tampoco pasó en ninguna de las veces que volvieron a encontrarse, descargando frustraciones, anhelos y pasiones reprimidas en el otro.
No había confusiones, no había otro sentimiento romántico más que la hermosa amistad que compartieron siempre.
Hasta que ella se enamoró.
Siempre se reprochó no haber buscado a Blaise cuando Mae le había roto el corazón… quizás así no hubiese sido tan idiota de caer en los tejes y manejes de Astoria Greengrass.
Y ahora, que otra vez había vuelto con el corazón destrozado, no había que tenido que pensarlo demasiado. Necesitaba volver a sentirse viva, y sabía que él cumpliría con las expectativas. Si bien no es que tuviera muchas opciones dentro de Grimmauld Place, ella siempre lo elegiría.
Su mente volvió a divagar cuando Blaise tomó sus manos y las colocó sobre los botones de su camisa, en una clara invitación a desprenderlos. Ella obedeció con una sonrisa pícara.
–Eres hermoso también.
–Lo sé… me buscaste, ¿no? –bromeó.
–Oh, sí, claro que lo hice. –Amplió su sonrisa y besó su pecho ahora descubierto. La camisa de Blaise descansó en el suelo rápidamente junto al camisón de Pansy.
Un gemido profundo salió desde la garganta del chico cuando las traviesas manos siguieron bajando hasta desprenderle el pantalón. En un rápido movimiento se incorporó con ella aupada y se los dejó caer hasta las rodillas. En vez de sentarse, bajó a Pansy y la presionó entre la mesa y su cuerpo. El choque directo entre sus intimidades sacó un jadeo de parte de ambos que fue sofocado por uno aún más fuerte seguido de una maldición.
–¡Oh, mierda! –Ginny estaba parada bajo el marco de la puerta con los ojos muy abiertos. Pansy incluso notó sus manos temblar. –Lo… lo siento. –murmuró y por un momento se quedó parada en el mismo lugar sin reaccionar. Cuando lo hizo, dio media vuelta para retirarse, pero la morena ya la había alcanzado.
Pansy la sostuvo de la mano y Ginny, por alguna razón que no pudo identificar, no fue capaz de moverse. Abrió y cerró la boca un par de veces, pero fue incapaz de soltar palabra, lo que pareció divertir a la chica frente a ella. En su último intento por hablar, ella le puso dos dedos sobre los labios.
–Shhh. –susurró, como si fuera necesario.
Los ojos marrones de Ginny seguían abiertos como platos y su respiración comenzó a agitarse.
Con la mano que sostenía la suya, Pansy tiró de ella adentrándola lo suficiente a las cocinas como para cerrar la puerta tras ella. Ni siquiera reaccionó al golpe que hizo al chocar. Tampoco reaccionó cuando la otra mano se movió desde sus labios a su cabello y jugaron con él. E increíblemente, tampoco lo hizo cuando sus labios tocaron los suyos… al menos no en un principio.
Pansy se sintió poderosa. Ginny siempre se había comportado como una leona, haciendo honor a su antigua casa en Hogwarts. Toda su actitud desprendía ferocidad… sobre todo cuando se enfrentaba a ella, con quién se había producido una especie de competencia por la amistad de Hermione.
Tenerla como un cervatillo asustado entre sus brazos la excitó a niveles insospechados.
Con Ginny aún paralizada, Pansy envolvió los brazos alrededor de su cintura y la trajo hacia sí misma mientras jugaba impunemente alternando besos entre sus labios superior e inferior.
Estaba a punto de alejarse cuando la sintió comenzar a responder. Sonrió para sí misma cuando la lengua de la pelirroja salió tentativamente a encontrar la suya. Antes de darle tiempo a amedrentarse o tomar consciencia de lo que estaba haciendo, bajó una de sus manos hacia su trasero y con la otra empujó su cabeza para profundizar más su intercambio.
Pansy escuchó a Blaise gemir desde su lugar. Esto se ponía cada vez mejor para ella.
Apenas separándose de ella, tomó el dobladillo de la camiseta de su pijama y se lo levantó hasta sacárselo. Ginny alzó las manos inconscientemente para dejarla llevar a cabo la tarea y cuando volvieron a descender descansaron en el trasero de su compañera. Sus bocas volvieron a encontrarse de inmediato.
Calculando que la excitación de Ginny ya era tal como para no tomar consciencia y retroceder, Pansy se separó de ella y la hizo avanzar hasta donde Blaise las observaba atónitamente extasiado.
Para sorpresa de ambos, Ginny sonrió perversamente y se mordió el labio inferior.
— — — — — — — —
–No sé cómo tomar todo esto respecto a mi madre. –Soltó Draco tras un rato en silencio acariciándose bajo las sábanas. Hermione alzó un poco la cabeza mostrándose su atención e incitándolo a desarrollar. –Me alegra que esté bien, pero no puedo dejar de preguntarme ¿por cuánto tiempo?, saber que está del mismo bando que yo en la guerra, que está tejiendo planes por su propia cuenta, y… –se interrumpió con un suspiro mientras se masajeaba la sien y dejaba sus ojos tapados. Hermione le besó la mejilla.
–Para no haber sabido nada de tu madre en un año, es mucha información toda junta, lo sé. Y entiendo también que lo que has aprendido te deje todavía más intranquilo de lo que estabas, pero... permítete un momento de tranquilidad, de felicidad. ¿No te sientes orgulloso por el camino que está tomando? Ha salido debajo de la sombra de tu padre y está luchando por sí misma.
–Sólo lo hace por mantenerme a salvo…
–Siéntete amado, entonces. –replicó. –De todos modos, yo no creo que sea completamente así. Creo que lo que sí ha pasado es que le has ayudado a ver las cosas de otra forma y la has empujado a hacer cosas al respecto.
–No puedo dejar de preocuparme. Se está poniendo en peligro en esa casa llena de maniáticos… y quién sabe qué pasará ahora que ha liberado a Pansy –pensó frustrado.
–Tu madre no es tonta, si hubiese significado ponerse en riesgo no lo habría hecho. Ella me aseguró que tenía todo pensado desde hacía tiempo, nadie debe sospechar de ella. –Trató de convencerlo como consuelo. Él asintió, aunque todavía no muy convencido.
–No puedo creer que Pansy este de vuelta aquí. –suspiró cambiando de tema, notablemente más relajado.
–Yo tampoco. –le sonrió.
–Ya sé que acabamos de hablarlo, pero no puedo dejar de sorprenderme por su actitud… cuando nos encontramos, lo primero que hizo cuando abrí la puerta fue hacer un chiste y luego se sorprendió por lo de mis ojos y todo parecía ser más importante que el hecho que acababa de escaparse después de estar todos estos meses secuestrada.
–¿En qué estás pensando que se deba? –Draco se encogió de hombros.
–Sinceramente no lo sé. Sabes que no tengo mucha idea sobre comportamiento humano… capaz puedas encontrar algo en uno de tus libros. –Fue su turno de bromear. Ella le golpeó juguetonamente el brazo.
–Los muggles tienen una ciencia llamada Psicología y existen millones de libros sobre eso, estoy segura que en alguno debe tratar sobre temas similares… debe ser una reacción de defensa o algo similar. Pero aquí no debe haber libros de ese tipo… –Pensó lo último más para sí misma.
–No lo dije para que lo tomaras enserio, ¿lo sabes, no? –le sonrió de lado. –Y definitivamente, en esta casa no debe haber un solo libro muggle.
–Podría pedirle a Snape…
–Hermione. –La interrumpió antes que comenzara a divagar. –No vas a convertirte en una especialista en esa ciencia que ya ni siquiera recuerdo el nombre a través de un par de textos. Resolveremos el tema con Pansy como podamos, por ahora no es nada grave, si comienza a actuar nocivamente veremos qué podemos hacer o a quien acudir.
–E investigar.
–E investigar. –se dio por vencido. –¿No te alcanza con todo lo que tienes pendientes para investigar en este momento? –Hermione bufó.
–Estamos bastante estancados con todo, quizás ahora Pansy pueda ayudar con algunas ideas. De todos modos, ¡las bitácoras de Snape son fascinantes! Estoy aprendiendo mucho de allí y estoy segura que algo nos será útil cuando nos toque trabajar la poción. –Draco la miraba atentamente, amaba cuando se ponía en modo marisabidilla y comenzaba a hablar sin parar. –Theo encontró algunas cosas interesantes para que Luna comience a trabajar, pero desde la última vez que se tocó el tema de los Patronus las cosas quedaron bastante sensibles con Blaise y no queremos detonar ninguna bomba por allí.
–¿No se puede trabajar con otras personas?
–Sí, pero Blaise se enterará, se sentirá excluido y será aún peor. –explicó. –Lo mejor es esperar un poco hasta que se sienta cómodo en volver a intentarlo. Mientras tanto comenzaremos a estudiar el fenómeno con Theo para tener la mayor información posible. Tengo mucha esperanza que lo logremos, que Snape creyera que es posible y tener tanto material a nuestro alcance verdaderamente me da mucha esperanza… –sonrió, pero apenas, porque antes que la sonrisa se completara Draco había estrellado sus labios sobre los de ella.
–Sabes… –habló apenas separándose unos milímetros de ella. –Yo también he hecho algunos descubrimientos. –Ahora fue Hermione la que se alejó de él para poder mirarlo directamente a la cara mientras hablaba. –Mientras esperábamos a Pansy, hablé con Nymphadora sobre la relación de nuestros Patronus…
–La no-relación querrás decir. –bufó.
–¿Puedes dejarme terminar de hablar, mujer? –rió. –Resulta que sí la hay… una muy interesante. –Ella lo miró inquisitiva. Eran claras las señales en su rostro que denotaban las ganas de hablar que estaba reprimiendo. –Aprendí a hacer el encantamiento por insistencia de Snape antes de volver a Hogwarts después del receso de Pascua. Es decir, después que…
–Entiendo. –Completó ella, los dos sabían a qué momento se refería y no era necesario traerlo a colación.
–Bueno, me había enterado lo que habían hecho en Gringotts y estaba bastante aliviado al saber que dentro de lo que cabía, estabas a salvo.
–No entiendo a dónde quieres llegar. –Se impacientó. Draco soltó un suspiro ante su ansiedad.
–Voy a hacerte la misma pregunta que me hizo Nymphadora… ¿Recuerdas que Dragón montaron cuando escaparon?
–¡Por supuesto! ¡Un Ironbelly Ucraniano! –respondió con cierta soberbia, ¿cómo no iba a recordar algo así? Draco revoleó los ojos.
–Y mi Patronus es…
–Un Dragón. Un… –Y entonces cayó. –¡Oh, por Merlín, tienes un Ironbelly Ucraniano! –chilló y se llevó las manos a cubrir su boca abierta. –¡Oh, Draco, eso es hermoso! –sus ojos se llenaron de lágrimas y se arrojó sobre él enroscando los brazos en su cuello.
–Me alegra que ya no estés enojada.
–No estaba enojada. –Protestó.
–Lo que digas… –rio Draco. Ella le besó la mejilla.
–Digo que te amo.
–¿Y quién soy yo para contradecirte, cariño?
— — — — — — — —
El desayuno de la mañana siguiente presentaba varias caras de dormidos, dolores de cabeza de resacados y miradas bajas de avergonzados.
Tal como Narcissa había predicho, una vez que Pansy acumuló el cansancio suficiente para vencer el insomnio y cayó dormida, no volvió a despertarse y no había vistas a que lo hiciera pronto.
Hermione y Draco llevaban plantadas las sonrisas plenas bajo las ojeras que denotaban lo poco que habían dormido, pero poco se comparaban con la que adornaba el rostro de Blaise.
Lo que nadie entendía era por qué Ginny parecía querer meterse dentro de su tazón y se sonrojaba cada vez que lo miraba. Era obvio que algo entre los dos había pasado pero nadie tenía ningún indicio sobre el qué.
Hermione y Luna miraban alternativamente con la curiosidad brotando por sus ojos, mientras que Draco y Theo lo hacían entre sí con mayor disimulo. Harry parecía estar ajeno a todo.
Blaise, que no era ningún idiota, disfrutaba toda la atención, y por supuesto, como buena serpiente, de cómo esta parecía incomodar a la pelirroja frente suyo.
Fue justamente Ginny la primera en levantarse. Apenas terminó con los cereales en su tazón, se paró y se dirigió a llevar las cosas a la cocina con la velocidad de alma que lleva el diablo. Cuando se aseguró que nadie la había seguido, presurosa, se escurrió hacia los jardines.
Ella también había notado los intercambios de miradas, y sabía que había sido ella misma y su actitud idiota la que había levantado la perdiz. Simplemente no había podido evitarlo. Ver a Blaise sentado frente a ella, con su sonrisa de lado y ese porte altivo no hizo más que traerle los recuerdos indecorosos de la noche anterior y la pregunta de si todavía tendría sus uñas marcadas en la espalda o se las habría borrado con un hechizo.
¡Morgana bendita!
Ella nunca había tenido muchos tabú con el sexo, De hecho, había sido ella la que había avanzado sobre Harry en primer lugar para su primera vez. Pero de ahí a la promiscuidad había un trecho… o eso creía hasta ahora.
Sí, Pansy la había tomado de sorpresa. En realidad, Pansy se había aprovechado de su estupor inicial provocado cuando los encontró in fraganti. Pero no podía negar que había tenido más de una ocasión de huir y no lo había hecho, muy por el contrario.
Tampoco podía negar la gran cantidad de cosas que había aprendido. Volvió a sonrojarse para sí.
Nunca había tenido prejuicios sobre la homo o bisexualidad, pero honestamente nunca se imaginó a sí misma reconociéndose en ese lugar. El encanto era lógico pensando que nada podía ser mejor que otra mujer para saber lo que le gustaría, ¿no?
No es que quisiera desmerecer a Blaise. El chico, según ella, debía ser merecedor de algún premio por la manera en que se había ocupado de satisfacer a ambas y al mismo tiempo tener disfrute para sí.
No pudo evitar preguntarse si era la primera vez que lo hacían. Su coordinación y acoplamiento eran bastante admirables ahora que podía evaluarlo desde afuera. La imagen de un momento en que Pansy le había practicado sexo oral mientras Blaise entraba en ella llegó de repente a su mente aflojándole las piernas.
–¿Rememorando la noche de anoche, pelirroja? –La voz de Blaise a sus espaldas la hizo saltar literalmente, lo que provocó la risa del moreno.
–Idiota. –Siseó por lo bajo. Una palabra, pero fue suficiente para que la voz le temblara.
–¿Por qué tan arisca? Anoche no estabas tan retraída. –Le picó. Ginny miró desquiciada hacia los lados, temerosa que alguien pudiera escucharlos.
–¿Puedes callarte? –Le reprendió, golpeándole el brazo.
–Bueno, ya, enserio, creo que estás haciendo un mundo de todo esto. –Dijo Blaise en tono serio. –Tuvimos sexo, listo, todos en esta casa, menos Potter, lo hacen.
–No de a tres. –Replicó por lo bajo, agachando la cabeza.
–A ustedes Gryffindors moralistas de pacotilla sí que no los comprendo. –Se frustró. –Nadie te ha obligado, ni siquiera estabas ebria como para decir que no pensabas con claridad… lo has disfrutado y no puedes decirme qué no. Con una, con dos, o con las personas que haya sido, ¿qué diablos tiene de malo?
–No está bien.
–¿Quién lo dice?
–¡No lo sé, sólo no lo está! –chilló exasperada, aunque realmente su exabrupto era por no tener una respuesta valedera.
–¿Ves? Se rigen por códigos que ni siquiera saben de donde salieron, ni por qué los siguen. Se privan de tantas cosas por el qué dirán o porque no está bien visto. Es irónico que después nos tilden a los Sangre puras de culo-estirados.
–Yo también soy sangre pura. –replicó. Blaise rió roncamente.
–No, pelirroja, ustedes son traidores. –Le respondió sonriendo de lado. Ginny lo miró rabiosa más no supo qué contestar. –Mira, la hemos pasado bien, fue cosa de una noche, no te armes una montaña de drama por esto y guarda el grato recuerdo.
–No parecía ser cosa de esa noche entre tú y Pansy…
–¿Celosa? –sonrió lobunamente mientras arqueaba una ceja.
–Idiota. –Blaise rio alto.
–No es la primera vez que nos acostamos, si a eso te refieres.
–Creí que a Pansy le gustaban las chicas.
–Si sigues con esa postura voy a creer que verdaderamente estás celosa. –Su sonrisa se amplió. –Pansy prefiere las chicas, sí. Pero ambos somos la ruta de escape del otro. Hemos sido nuestra primera vez.
–¿Entonces por qué te enojaste tanto cuando Harry sugirió…? –No pudo acabar la frase porque Blaise la interrumpió antes.
–Porque Potter no tiene puñetera idea de lo que habla. –Escupió. –Ustedes no pueden separar el sexo del amor romántico, ya me ha quedado en claro. No funciona igual para nosotros. No estoy enamorado de Pansy, sí la amo profundamente como la gran amiga que es. Nos conocemos demasiado y por lo mismo sabemos cómo y qué hacer para rescatar al otro cuando lo precisa. Eso es el sexo para nosotros.
–Suena vacío.
Blaise se encogió de hombros.
–Que tengamos sexo sólo por placer, no lo hace vacío. Tampoco significa que no podamos hacerlo por amor. Pero no a todos nos llega la oportunidad, o no todos la tienen fácil, así que antes de morir vírgenes o sexualmente frustrados, disfrutamos del sexo por lo que es, placer.
–Okey.
–¿Okey? –preguntó Blaise anonadado. Ginny se encogió de hombros.
–Sí, okey.
–¿No vas a seguir mortíficándote por lo de anoche o a juzgarnos por nuestro estilo de vida sexual?
–Oh, sí, claro que lo haré. –sonrió. –No fue eso lo que dije.
–Okey. –Repitió esta vez Blaise, sin entender mucho lo que estaba sucediendo.
Ginny rió libremente y entonces recién el moreno se permitió relajarse. Las mujeres eran difíciles de comprender, pero entre la pelirroja y Pansy, él se rodeaba de las más complejas.
Ella se sentó contra el árbol y lo invitó a hacer lo mismo a su lado, a lo que él accedió. Ninguno habló, pero no dejaron de compartir miradas traviesas y risas por lo bajo.
–No volverá a pasar. –Dijo Ginny de repente.
Blaise iba a contraatacar, pero al mirarla no pasó por alto el brillo travieso en sus ojos. No le respondió. Solamente la miró y le dedicó una de sus tan características y enormes sonrisas blancas.
Por ahora la dejaría creer lo que quisiera.
N/A: Hola! A qué no se lo esperaban?
Tengo un montón de justificativos por mi ausencia, pero no las voy a llenar de palabrerío ahora. Pasaron cosas que me tuvieron bastante bajón y otras que no, pero sí muy ocupada como rendir los últimos parciales y finales de mi carrera y finalmente recibirme! Ahora que tengo un título puedo procastinar en paz... ¿no? ¿no funciona así?
En cuanto al capítulo... sí, es bastante de transición. No me gusta llamarlo relleno ya que no lo considero así, aunque ahora no lo parezca hay cositas que van a tomar importancia más adelante.
En su momento en twitter comenté que estaba a punto de mandarme una jugada bastante jugada, valga la redundancia, y claramente me refería a lo sucedido entre Pansy, Ginny y Blaise. Sospecho que a algunas les llamará la atención y hasta incomodará, pero lo siento, primero que se me plantó en la cabeza de repente y fue una idea inamovible, y segundo enseguida me di cuenta que era un gran empujón para algo que estaba tratando de ver como resolvía.
Con esto quiero aclarar que no saco del camino ni a Mae ni a Harry. Perdón si se ilusionaron pero no me caracterizo por hacer las cosas sencillas.
Había varios rr pidiendo un poquito mas de lemmon... así que ahí les va, que les aproveche!
Hablando de reviews, sé que hace mil que pasó esto, peeeero, para el último capítulo nos dimos cuenta con algunas amigas que los reviews que dejan desde la app algunas veces no se publican. Así que por las dudas que esto no se haya solucionado, les sugiero que antes de darle al enviar, copien lo que escribieron y se cercioren que su comentario se haya publicado.
Con esto también estoy diciendo no tan indirectamente que espero me dejen muchos muchos reviews jajajaja
No puedo asegurarles cuando volveré a actualizar porque todavía no he empezado ni siquiera a plantear el siguiente capitulo, así que será todo dependiendo de la colaboración de mis musas en mi tiempo disponible.
Aunque no haya sido nada trascendental, espero hayan disfrutado la lectura.
Gracias por seguir acá a pesar de las demoras... ustedes saben que aunque tarde, nunca nunca abandono un fic.
Les mando un beso enorme y espero que hayan empezado muy bien este nuevo año.
Ilwen (08/02/2019)
