Capítulo 10: ¿Y por qué no?
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¡Ah! La Stravaganza de Antonio Vivaldi. No había mejor melodía para calmar el alma, o eso siempre era lo que creía Kouji cuando quería distraerse de sus pensamientos mientras hacia sus rituales matutinos. Siempre despertaba con el inicio en su reproductor de piso, dándole ¡clic! A reproducir esa tonada. Hacia sus ejercicios matutinos, estiraba con delicadeza cada musculo para evitar estreñimiento, cansancio o algún mal movimiento que pudiera hacer durante el día. Luego iba al baño, y retiraba los guantes que usaba de noche. Aunque esta era una maña usada comúnmente por los pianistas, había violinistas que también lo hacían para evitar algo, antes de que ocurriera. Mientras el agua caliente llenaba la tina, abría una pequeña nevera donde ponía hielo, todas las noches. Y otro ritual daba inicio. Llenando un bol especial con agua y hielo. Sumergía sus dedos por un largo periodo de tiempo mientras realizaba movimientos metódicos con los dedos para permitir que los músculos se desinflamaran por los ejercicios matutinos. Luego tomaba una compresa y la ponía sobre su hombro izquierdo al mismo tiempo que otra se apoyaba en su mentón y moviendo el cuello de una manera, lo traqueaba.
Pero ni todos esos rituales podían separar su mente de los últimos acontecimientos, había llegado a su casa con un sabor, no amargo pero si reflexivo. El profesor Yves, lo había buscado personalmente. Aunque no conocía a Yves en persona, él sabía por reputación quien era ese hombre y con quien estaba relacionado. Yamato Ishida. Solo se quedo para escuchar lo que tenía que decir pero, su mente ya procesaba un NO, un rotundo no. El hombre había logrado conseguir que la orquesta del conservatorio, ayudara a Yamato Ishida en su concierto. Kouji sentía la sangre hervir, casi se rompe el labio interno al pensar todo lo que un apellido podía conseguir hoy en día, mientras que personas como él, tenían que escavar desde abajo e ir escalando su salida y subida al éxito. Es cierto que Kouji, no tenía interés en ingresar a esa orquesta. Pero, la reputación de esa orquesta producía a los mejores músicos y fue gracias a eso que ese conservatorio gano su fama, tal y como es.
El actual maestre era un japonés inclusive y se decía que el japonés, era un as de la rectitud y sus piezas eran más exactas y finas, como si de un corte quirúrgico se tratara. Cuando le dijo que no, Yves le comento que Mimi y Hikari-san también estaban en esa orquesta, y que iban a ser parte del trio principal para el concierto de Ishida. Eso fue lo que paro sus pasos y sin responderle; Yves le dijo que si deseaba unirse, fuera este día a la primera reunión con la orquesta.
Aun así, él no estaba seguro. Poder tocar con Mimi siempre ha sido un honor pero, esta vez el estaría en el fondo y no a su lado. Como siempre soñó. En cambio estaría Ishida. Sentía celos, una envidia completa y profunda. Ella ¿Ella se habría negado a tocar con él? ¿Acaso Ishida también la habría chantajeado como él lo hizo? Sin dudarlo y con ese pensamiento fue que se lleno de coraje para ir a hablar con Ishida y exigirle una explicación.
-¿Y por qué habría de amenazarla a que tocara?- Hablaba un rubio mientras recogía partituras sobre la mesa. Kouji podía notar que aun estaba decidiendo que pieza tocar.
-Porque Mimi-san no sería así y aceptarías a primera tocar contigo… No es, no es algo propio de ella- Ishida se detuvo y miro de reojo al peli azul para luego poner una mano sobre su cintura y suspirar fuertemente.
-¿Acaso crees que yo haría algo tan bajo como tú?-
-…-
-Admito que si jugué un poco con su paciencia para que me diera el si… Pero… Aun cuando, tu y yo, nos parecemos en ciertas cosas, Minamoto-san,- Se cruzó de brazos y apoyo su retaguardia del borde de la mesa- en esas cosas. No. No está en mí, mi familia y mi apellido tienen mucho como para valerse de chantajes-
Esa conversación solo lo puso todavía más molesto, Ishida luego de eso. Le explico que esa era otra actividad que Yves le había puesto, y que el mismo profesor le había pedido que Mimi y otra persona más fueran sus acompañantes. Luego antes de marcharse, le dijo que admiraba la valentía que tenia por venir y darle la cara tras como quedaron la última vez. Los ojos de Ishida le dejaron en claro que Mimi, era una persona que cumplía siempre su palabra y por eso ni él ni ella usarían artimañas para hacerla entrar, también dejo claro que tampoco estaría dispuesto de dejar ir a Tachikawa de ser su compañera. Luego se enteró por Hikari-san que hasta la misma Mimi había llamado para ofrecerle a ella la tercera parte del acompañamiento y eso solo lo hizo sentir más miserable.
¿Acaso soy tan poca cosa para ella? Era lo único que podía sentir y pensar desde esos encuentros, Mimi se había negado rotundamente a competir contra él en aquella ocasión y aun así cuando la amenazo con su violín ella parecía reacia ante la idea ¿Qué tiene él que no tengo yo? Era lo que se cuestionaba y sabia que solo una persona le respondería eso y era, Mimi. Sin gastar más de su tiempo, apenas termino la clase de composición el busco en el salón donde ella solía practicar. Entro cuando noto que nadie había y observo como su violín reposaba cerca de unas partituras que parecían rayadas, escritas y borradas varias veces. Cuando leyó, solo una pequeña parte su corazón dio un salto al reproducir los sonidos que leía en su mente. Él no conocía la melodía, y noto como habían partituras sin escribir y un lápiz cerca del mismo. Aun teniendo la música de Vivaldi a su fondo, su mente solo podía tararear la primera línea que leyó y sentía una energía que desconocía. Tanto que no podía dejar de repetirla. Hasta que ella llego.
-¿Kouji-san?- el chico se giro al sentirse descubierto, y agradecía en su mente no haber tocada nada que pudiera despertar la ira de Tachikawa, se lamio su labio inferior y le sonrió con suavidad. Ella siempre vestía casual, y de manera muy bonita y arreglada. En sus manos llevaba un pequeño paquete, mientras cerraba con el resto de su cuerpo la puerta.
-Hola, Mimi-san… Lamento haberme acercado sin avisar-trago saliva y su corazón dio un salto parecido a cuando leyó la partitura con tan solo escucharla reír ante su comentario.
-¡Ay! Kouji-san, siempre tan formal… Dime ¿Ya almorzaste?- el chico solo negó y la observo caminar hasta otra mesa y poner el paquete en el mismo, y mientras lo abrió, ella solo lo miro de reojo- Entonces ¡Comamos!-
No cabía espacio para decir que esto lo lleno de alegría y calma, y se acerco animado para ayudarla a desempacar la comida que por lo visto estaba oculta en ese paquete. Pudo notar lo delicado y bien organizado que estaba y más impresión le causo ver, que se trataba de comida tradicional japonesa.
-Vaya, hacia mucho que no veía algo japonés- Se sentó luego que ella lo hizo y ella le extendió un par de palillos, para luego volver a escucharla reír- ¿Lo hiciste tú?-
- iie… Tai, lo ha hecho…-
-¿Tai?-
-Hai, el hermano de Kari… Suele traerme almuerzo cuando sabe que no me dará chance de cocinar o ir a comer algo- acerco bocado a su boca y probo. Su curiosidad se llenaba de saber qué clase de hombre era el hermano de Hikari-san y por cómo se veía el platillo, le había puesto mucha dedicación y cariño a que todo saliera bien. Si es cierto, que él estuviera estudiando para ser chef pero, había algo diferente en esto, no podía poner que sentimiento había en esto- ¿Qué te parece?- Y se volvió a reír mientras continuaba comiendo, mirándolo divertida. Probablemente el peli azul este haciendo muecas ante la nostalgia de lo que era la comunidad japonesa.
-Hacia ya mucho que no probaba algo hecho en casa, o al menos a lo que japonés se refiere. No es por ofender a la cocina parisina pero, cuando intentan replicar la comida japonesa. Sencillamente…- comió un poco más, antes de proceder a hablar- No le hace justicia-
-Tai, es el mejor a la hora de cocinar, casi no me hace extrañar ni la comida de mi madre- No había notado sino hasta ese momento que había una nueva luz rodeándola y era como si, un gran peso hubiera sido elevado de ella haciéndola flotar. Y solo le permitía preguntarse si esto era causado por Ishida o por Kamiya, y eso solo hacía que su corazón tuviera una extraña punzada. Celos ¿Qué era él para competir contra dos personas como ellos? Uno tenía un brillante futuro sin siquiera proponérselo y el otro era un gran maestro en la cocina. Mimi podía querer o amar fácilmente a alguno de los dos ¿Y él? ¿Qué tenía para ofrecer? Apretó sus manos.
-Mimi…- Ni se había dado cuenta sino luego de dicho que había dicho su nombre su honorifico, la miro y ella no parecía molesta- Es cierto que… ¿Tocarás con Ishida-san en un concierto en Diciembre?-
-Uhm… Sí- La vio jugando con su comida por un momento pero, no había ninguna emoción que delatará lo que podría estar pensando.
-¿Por qué?-
-¿Uhm? ¿Cómo que por qué?- Subió la mirada para verlo extrañado, y el solo podía tragar en seco, sus manos empezaban a sudar y pudo sentir como la vergüenza empezaba a surgir, así que desvió la mirada.
-¿Por qué tocarás con Ishida-san?-
-Pues… Él me lo pidió y yo me dije ¿Y por qué no?- No quería verle el rostro, el violinista bajo los palillos y la miro con seriedad, había una ligera sonrisa en sus labios. Celos. Apretó sus labios y nuevamente volvía a morder internamente sus labios. Su garganta se sentía atorarse en un nudo ante la respuesta de ella ¿Por qué no? ¿Por qué él sí y conmigo te costo decirme el sí? ¿Acaso soy realmente, tan poca cosa para ti?
-¿Acaso te obligo?-
-Pues… - Tomo algo de agua, y sonrió al recordar y miro al chico frente a ella- Debo decir que tú y Yamato-san tienen métodos muy parecidos para convencer a alguien- Se rio al recordar, mientras que los puños del chico querían romper algo- Él tomo algo mío con tal de hacerme aceptar-
-¿Qué hizo que?- Se puso de pie al escuchar eso, y ella solo lo miro un poco preocupado.
-No es lo que crees Kouji-san, tras aceptar me entrego lo que me había quitado… Así que no te asustes así. Vamos, siéntate y come- Ella hablaba como si fuera un tema trivial y volvía a comer, pero el chico ya estaba a punto de explotar y la pregunta no paraba de repetirse en su mente ¿Qué tiene él que yo no? ¿Por qué ella si aceptaba tan fácilmente lo que ese pianista le pedía y con él le costó?
-¿Por qué?...-
-¿Uhm? ¿Qué pasa Kouji-san?-
-¿Por qué?-
-Kouji-san…- la vio por el rabillo de su ojo como bajaba el alimento en su mano y él no dejaba de ver el suelo enfurecido, su pecho subía y bajaba pensando en las posibles respuesta, su mente simplemente jugaba con sus emociones diciendo que él no era importante para ella. Y eso, eso dolía. Sentía sus ojos arder, su mandíbula temblaba. No podía verla.
-¿Acaso, soy tan poca cosa para ti?-
-¿Eh?-
-Acaso ¿Yo no te importo?-
-Kouji-san, no digas eso… Claro que me importas…-
-Entonces… ¿Por qué aceptaste tan fácilmente y conmigo…?-
-¿Y por qué no habría de hacerlo?- Mimi se había puesto de pie e intento acercarse a él al verlo tan perturbado y verla hablar tan casual fue lo último que quiso escuchar, haciéndose a un lado, sin querer verla tomo su estuche de violín y camino a la puerta.
-Debo irme…- Fue lo único que pudo decir, ella solo pronunciaba su nombre, sin honoríficos. En otra ocasión, le habría encantado. Fascinado y le habría hecho sonreír pero, ese momento solo quería llorar. En muchos años, nunca había querido llorar. Y esta mujer, ahora tumbaba todo eso y le estaba nuevamente removiendo emociones. Salió de la habitación y la puerta automáticamente empezaba a cerrarse, ahora solo podía escuchar sus pasos pero, la volvió a escuchar llamando su nombre, justo cuando se disponía a bajar las escaleras, escucho un quejido y un golpe en seco. Apretó el agarre de su violín. Podía irse si quisiera, estaba molesto y no quería verla pero, ni con ella podía ser inhumano. Sencillamente, porque era ella. Ella lo hacía sentir diferente. Cerro los ojos y agarro una bocanada de aire y mirando al techo oculto el ardor de sus ojos para girarse y verla en el suelo.
Se miro al espejo. Él era un hombre orgulloso, y cuando alguien hería su orgullo. Lo mejor era huir o destruir, y con Mimi no podía destruirla. Así que su primer pensamiento había sido huir pero en el momento en el que ella golpeo contra el suelo, sus heridas habían pasado a segundo plano para ver las de ella. Agradecía ser un hombre precavido y siempre llevar un pequeño bolso donde tenía cosas para limpiar y cuidar heridas. Nunca había pensado que serías una persona torpe, siempre te mueves con mucha gracia. Mimi. Cargándola entre sus brazos, la llevo de vuelta a la habitación donde empezó a curarla. Todo en silencio. En ningún momento la miro a los ojos. En ningún momento espero el motivo por el cual tuviera que mirarla y aun así cuando ella misma se lo pidió, reteniendo su mano donde recién tenía el desecho de la banda que había puesto en su rodilla. La miro y le sonrió de una manera que nunca había visto en ella.
"Kouji… En ningún momento consideraría a nadie y menos a ti, como alguien que no importa… Eres importante en mi vida, como la música lo es para mí"
No había tomado eso como una confesión pero, si le llenaba de felicidad ser comparado con algo tan valioso para ella como la música. Aun así, esa emoción fue sustituida cuando ella le mostro algo en su mano, en la palma. Kouji observo su propia mano derecha y trazo imaginariamente la cicatriz que él había visto en la palma de ella. Y ahí ella le conto, el por qué en aquella ocasión le había costado tanto aceptar su petición. El hombre apoyo la frente al espejo sintiéndose nuevamente derrotado, como un tonto. Y no la podía culpar a ella, ella no deseaba preocupar a nadie, más bien podía sentir culpa hacia sí mismo de que quizás él haya sido una de las causas que aceleraron esa operación. No obstante, con palabras amable le explico que ya todo estaba bien y que esa experiencia le había abierto los ojos.
"Sentir que perdería mi mano, y luego de recuperarla me hizo pensar en que no debo dejar de aprovechar ninguna oportunidad de tocar, sin importar lo pequeña que sea porque… Nunca se sabe cuándo podrá ser la última"
Y esa misma experiencia, es lo que había hecho que la rutina de hoy se volviera reflexiva. Llego a su hogar sin despegarse de esas palabras. Y nuevamente se vio abierto por ella a una nueva experiencia, un nuevo aprendizaje ¿Y por qué no? Fue que le hizo pensar, sobre la petición de Yves. Permitiría que su orgullo, le hiciera perder una oportunidad que quizás pudiera llevarlo, no solo más cerca de ser el mejor, sino también de una oportunidad de tocar con y para Mimi. Si, es cierto, que sería un violín de fondo pero estaría tocando ella y ese pensamiento era lo único que lo detenía de no rechazar por segunda vez la intención de Yves y responderle que lo pensaría. Lo que parecía un remolino de emociones ¿Y por qué no? Ahora se encontraba camino, a donde se le había citado en caso de aceptar… Aun así él no sabía si aceptaba o no.
-Maestre Kido-
-¡Ah! Minamoto-san ¿Has venido por lo de Yves?-
-Pues… Quiero disculparme antes- se inclino en modo de respeto ante la disculpa- Y quería agradecerle por esta oportunidad, pero aun no estoy seguro de aceptar esta posición… Después de todo, no estoy acostumbrado a ser un violín de fondo, Maestre-
-Estoy seguro que no- Le hizo un gesto para que le acompañara y mientras caminaba le converso- Debo admitir, que me sorprendió escuchar por Yves que tu no serias el violín principal, sino una jovencita… Tachikawa, si bien es su apellido-
-Sí, Mimi Tachikawa-
-¿La conoces?- el joven asintió- Tengo curiosidad, para haber cautivado a un hombre como Yves, debe ser muy buena-
-Y lo es, Maestre-
-¿Oh? Parece tenemos a otro cautivado por Tachikawa- Kouji se sintió frio en su sitio ante el comentario y giro el rostro a sabiendas que quizás el mismo lo delataba, Kido rio ligeramente- No te lo tomes a personal. Me da curiosidad verdaderamente…- Habían llegado al salón de practica y cuando giraron para abrir la puerta, observaban a un grupo de chicas reunidas alrededor de Ishida, este solo se mostraba serio y molesto. El violinista admitía que sintió empatía en ese mismo momento porque sentía lo que era ser acosado por fanáticas- Buenos días…- Hablo tan bajo el maestre que pensó que nadie lo oiría pero apenas termino la frase diminuta las chicas pararon en seco y corrieron a sus lugares. El rubio se giro para el maestre y se inclino en respeto.
-Buenos días, maestre-
-Ishida, es bueno verlo tan puntual-
-Quería saber si recibió las piezas que he tomado la potestad de escoger para el concierto-
-¡Ah! Claro, me pareció excelente su elección Ishida, nada como Beethoven y Chopin para navidad. Aunque debo admitir me extraño su selección de orden para dichas piezas- El rubio había dejado de mostrarle atención al maestre para fijarse en el aguazul- Yves me ha pedido hacer una adición de último minuto para ayudarme realmente, para la fecha me hará falta un violinista y cellista ¿Se conocen?- El rubio asintió y sin decir más camino hasta el piano sentándose ligeramente, Kouji hizo una mueca leve ante la actitud y sintió miradas, cuando se giro noto como varias de las chicas también veían con ojos ensoñadores al violinista, este suspiro y camino a sacar el violín, mientras el maestre hablaba.
-Muy bien muchachos, como sabrán a partir de este momento hasta Diciembre, estaremos ensayando para presentar la orquesta triple concierto a petición de Yves- el hombre se acomodo los lentes y puso las partituras sobre una pequeña mesa- Yamato Ishida será el pianista, acompañado por… Uh…- volvió a acomodar sus lentes para buscar entre las notas el nombre de los otros acompañantes, Kouji suspiro algo molesto- Aquí esta… Hikari Kamiya, en el cello y Mimi Tachikawa en el violín- Miro al público, probablemente buscándolas.
-Maestre…-
- Si, Catherine…- Kouji giro su atención a la chica que hablo, por donde estaba ubicada él podía notar que ella era el concertino, el primer violín de la orquesta. Era obvio. Kouji, había escuchado un par de veces de Catherine. Era una joven que parecía moverse como un metrónomo a la hora de tocar, desde que ella se graduó no paro de tocar en la orquesta del conservatorio. Y su posición y seguidores eran estables.
-¿Por qué Minamoto Kouji no será el violinista para el trio?- ¡Vaya! La chica era directa.
-Pues, eso fue decisión de Yves e Ishida en persona- hablo con suavidad, el violinista podía notar que había cierta duda en la decisión de Yves saliendo de sus bocas. Todas las cabezas giraron a ver al pianista que seguía más entretenido en leer lo que tenía en sus manos en vez de andar pendiente de hormonas o disputas absurdas y por segunda vez en el día, Minamoto concordaba con él. Las cabezas se giraron a la puerta, justo al momento que la escucharon abrirse revelando un trio. Izumi ¿Qué hace aquí? Las castañas reían ante algo que el pelirrojo comentaba relajado en japonés, y Kouji pudo pensar en lo que Yves y Kido le comentaron sobre que habría adiciones extras en caso de necesitarlas ¿Acaso, Yves non confiaba en las habilidades de Mimi o Hikari? Podía quizás decirlo de Kamiya, pero de Mimi era muy diferente el motivo. Arrugo el rostro por un momento.
-Good Morning- Hablo cantarina la castaña y eso basto para que su frente se relajara reflejando una sonrisa, sintió como el rubio también se había puesto de pie y queda a la par con el violinista.
-Esperamos no haber llegado tarde- Koushiro miro su reloj para constatar la hora- Parece llegamos a punto-
-Izumi, no esperaba encontrarlo aquí hoy- Kido hablo tranquilo colocando ambas manos en su espalda.
-Pensé en venir y darle apoyo a Kari-san y Mimi-san, ya que es su primer día en una orquesta- la sonrisa amable de Koushiro, casi descuadra al maestre puesto Izumi no era muy conocido por ser expresivo. Las chicas en cambio se rieron ante la aptitud del pelirrojo.
-Ya veo. Supongo ustedes son el resto del trio. Al fin tengo el placer de conocerlas-
-Un gusto, Hikari Kamiya-
-Mimi Tachikawa. El profesor Yves ha hablado maravillas de usted Maestre Kido, me siendo honrada de estar aquí- las cejas del hombre se elevaron y noto que había escepticismo en su rostro. Kouji volvió a negar con la cabeza. Susurros al fondo atrajeron su atención y noto como todos los de la orquesta hablaban y empezaban a alzar la voz esperando a que la chica escuchara, ella solo se giro y camino al centro tomando de la mano a Kari que parecía sentirse completamente intimidada- ¡Kouji-san! ¡Yamato-san!- Todos callaron al instante al ver como la joven hablaba tan suelta ante los hombres nombrados. Ambos no se dieron cuenta que relajaron sus hombros al momento que la chica llego hasta ellos
-Hola Mimi-san- hablo Kouji, algo entretenido con el rostro tímido de Kari y una Mimi ignorando el hecho.
-Llegas tarde- solo contesto el rubio
-¿Eh? Izzy-san dijo que estábamos a tiempo, así que ¡Bleh!- ella le saco la lengua en respuesta final, Kouji sonrió para sí mismo.
-¡Maestre!- Todos giraron nuevamente a la orquesta en donde nuevamente la rubia concertino se ponía de frente y apuntaba con la baqueta a Mimi- La orquesta no está de acuerdo con aceptar a esta extraña que toque con nosotros… ¡Es decir! Ni siquiera sabemos cómo toca, somos una orquesta con una reputación que cuidar-
-Ya veo…- Fue lo único que hablo Joe, sin dejar los brazos en su espalda. Izzy, había dejado ambos cellos en un sitio y ya estaba cerca de Mimi y el resto, solo miraba curioso la situación. Kouji miro de reojo y noto como el rostro de Yamato estaba molesto, pero aun así no hacía nada. Y él entendía el por qué, estar en una orquesta no es nada más tocar al par de todos sino, que todos presten su confianza en quienes le rodean y si la orquesta no te aceptaba, el respeto y que entiendan tus emociones nunca estarán en la misma página.
-Maestre…- fue un suave susurro, y todos observaron a la joven que hablo. Era Mimi. Había soltado a Kari y ahora se miraba viendo al maestre con la cabeza algo inclinada- Se que quizás, no estoy en mi posición de opinar…-
-¡Y claro que no lo estas, novata!- Alguien de la orquesta grito, el cuarteto intento ubicar quien era. Mimi no parecía interesada en buscar un rostro a esa voz.
-Pero entiendo los sentimientos de la señorita Deneuve- la joven del apellido se sobresalto que la de cabellos miel supiera su nombre y que le diera la razón, dejo de mirar al maestre para mirar a la orquesta- Ningún de ustedes me conoce o siquiera a mi amiga Kari, por eso sé que no estamos en posición para poder mucho pero,…- miro de reojo a Yamato y Kouji entendió lo que el mismo rubio le había dicho sobre que Mimi cumplía su palabra- no pienso ceder ante mi posición-
-¿Y quién te crees? Como para hablar de una posición, aquí nadie te conoce. Solo porque el profesor Yves tenga influencia en la escuela no significa que lo tendrá en las emociones de esta orquesta- la orquesta aplaudió en apoyo a la moción de su concertino.
-Maestre…- Koushiro se interpuso ignorando a la joven y este solo lo observo acomodando sus lentes- ¿Puedo sugerir algo?-
-Adelante Izumi-
-Un duelo-
-¿No estará hablando en serio?- hablo Kouji algo molesto por la situación, Mimi parecía consternada por igual
-Como dije, yo estoy aquí para darle apoyo a Kari-san y Mimi-san en la nueva orquesta- dijo sin perder un hilo de emoción mirando de reojo a Kouji y luego al maestre- Ambas son violinistas, usted como Maestre y ustedes como orquesta podrán determinar si Mimi-san tiene o no la habilidad para tocar al mismo nivel de esta orquesta… Solo escojan una pieza, y a la mitad de la misma, la otra empieza a tocar. Así podremos determinar si una está al nivel de la otra, o no- Koushiro sonreía tranquilo y pudo notar como Kari también parecía tranquila mirando de reojo a Koushiro y Mimi.
-Solo si Catherine está de acuerdo- Hablo con suavidad Joe que caminaba y ahora se posicionaba cerca del trio.
-Claro que lo estoy, en nombre de la orquesta y mi posición- El rubio pianista suspiro pesadamente, y todo pasaba tan rápido que al violinista solo le daba chance de ver emociones y no pensar nada más.
-Kouji-san…- Observo a Kari que lo miraba algo preocupado pero, esta solo le sonrió- No deberías preocuparte tanto…-
-No es eso, Hikari-san… Es solo, que… Me molesta que no reconozcan quien es ella-
-Entonces este es un perfecto momento para que lo haga- Había sido Kido quien hablo y los miro, mientras las violinistas se acomodaban con sus violines para el duelo. Koushiro hablaba en un susurro a Mimi, y Catherine solo la veía de reojo- Yo admito que también estoy curioso de ver quien es, Mimi Tachikawa-
-¿Desconfía de mis gustos, Maestre?- hablo por primera vez en todo ese rato el rubio, el trio miro a verlo.
-¡Oh! ¡Vamos! Ishida, confió en tus gustos pero también se lo excéntrico que puede ser Yves y sus caprichos- Noto como el rostro del rubio se contrajo por un momento y el de ojos oscuros pudo notar que Yamato estaba molesto por el comentario. El rubio de giro al frente y camino.
-Izumi-san, tengo la pieza perfecta que pueden tocar- El pelirrojo miro extrañado, y las féminas que lo acompañaban por igual- Por supuesto, yo tocaré como su acompañante- El recinto se lleno de voces ante las palabras del rubio. Joe elevo una ceja nuevamente, y Kouji sintió algo de envidia saber que era Yamato nuevamente quien salía a relucir pero, su voz de músico le susurro que esa será la única manera en la que esta orquesta acepte a Mimi como su violinista principal. Siempre había una batalla constante entre violinistas por el papel principal. Egos de cuerda.
-¿Y cuál pieza sería esa?-
-Beethoven, Violín Sonata No. 9 "Kreutzer Sonata" en Primer movimiento-
Yamato se posiciono en el piano y observo a cada lado como se acomodaban las violinista terminaban de ajustar su posición. Kreutzer era una pieza que sumerge el dramatismo en una inmensa interacción entre el piano y el violín. No era como si estuvieran luchando sino más bien bailando por la aceptación del otro, una admiración, una dedicación de las palabras. Podría decirse que se adapta a la situación, porque Kreutzer fue creada y estrenada el mismo día que fue terminada, en donde sus músicos la tocaron viendo por primera vez la partitura. Algo espontaneo para llevar a cabo algo extraordinario. Apenas Catherine empezó a tocar, pudo notar el profesionalismo hecho materia en su violín, el metrónomo del violín. Sabía lo exacto que debía tocar una pieza, cuando parar y cuando comenzar pero, había algo que siempre le molesto a Kouji cuando la escuchaba tocar. Era que, se centraba tanto en que la pieza saliera perfecta que no permitía cabida para emociones desbordantes. Así que ¿Cómo tomaría una pieza como Kreutzer? El primer movimiento empezaba con una lenta introducción, la cual es característica de Beethoven quien te da pequeñas pistas de lo que vendrá. Luego empieza un juego con sus cuatro cuerdas en donde requiere de un dominio entero en donde empieza la comunicación amable entre pianista y violinista. Yamato se acoplaba muy bien a la tonada y personalidad de Catherine pero, la violinista parece haber olvidado algo muy importante. No está escuchando al piano, solo busca que su competencia oiga lo que ella tiene que decir. Observo a Mimi que se encontraba con los ojos cerrados, deleitándose de la pieza, podía notar su mano derecha tocar el aire como si un piano imaginario estuviera ahí. Esta pieza podría considerarse un cortejo, en donde la dama empieza a pretender pero no desea caer bajo los encantos del piano, y el piano se muestra sutil y persuasivo al mismo tiempo ante el cortejo.
Giro su rostro para notar a Joe, quien parecía complacido con su violinista. Kouji sonrió y volvió a negar con la cabeza ante lo que podría pasar luego. Ver a Catherine le trajo recuerdos, de cuando el solía tocar. Tan soberbio y absorto de su mundo, donde creía que mejoraba con cada práctica y que sería el mejor. Eso. Hasta que Mimi llego, y le recordó esa humildad que había olvidado. Noto como Mimi ya tomaba posición, ya sería su turno y observo a la orquesta que se ponían ansioso también por escuchar a la violinista desconocida. Apenas la fracción de dos segundos que separaba el violín del piano se hizo presente, Mimi empezó a tocar el violín y parecía que todo el ambiente había cambiado drásticamente.
El cuerpo de Yamato inclusive cambio de postura, y los dedos de Yamato parecían tomar una vida propia muy lejana a la postura de Yamato ¿Este era el efecto de Mimi cuando tocaba con Yamato? ¿Era así de instantáneo? ¿Acaso Yamato se dará cuenta? Yamato siempre era un hombre muy concentrado de sus emociones, siempre resguardándolas y evitando que el mundo las vea. Pero esta sonata, se sentía diferente. Si es cierto que con Catherine, las notas salieron perfectas pero había algo que faltaba ahí. En esa ocasión el violín se encargaba de transmitirle las emociones que el pianista debía sentir y el piano solo se dejaba llevar, en esta otra parte. El violín le pedía al pianista que compartiera sus emociones, que no solo la ayudará a sobrellevarlas, sino que le permitiera al piano sobresalir por igual. Esta sonata, era una confesión con un baile de emociones abrasivas. Noto la postura de Mimi, era relajada, llena de frescura y energía. Hizo que de sus labios saliera una sonrisa. Recuerdos, a pesar de la amargura vivida aquel día, esa misma postura relajada él ahora la podía llevar sin problemas gracias a ella.
-¿Esto es lo que Yves ve? ¿Es lo que tú ves?-
-Hai- hablaban con un susurro para no perturbar la burbuja musical que ocurría frente a ellos. Miro por el rabillo del ojo a Joe y noto como sus ojos parecían brillar, Mimi siempre tendría ese efecto en las personas, observo a la orquesta y había personas que inclusive parecían llorar en silencio. Sonrió complacido- Mimi tiene una pasión que yo desconozco, pero… Es una luz que me motiva a poder buscar mi propia pasión sin tener miedo a expresarla, a siempre buscar mi propia pasión… Ella tiene ese efecto en las personas-
-¿Cómo es que nunca antes la había visto? Ni oído de ella-
-¿Oh? ¿Acaso ahora noto interés, Maestre?- ambos se giraron al ver como el profesor Yves se había puesto a su lado y observaba a la pareja tocar. No habían notado ni en qué momento había entrado pero ahí estaba, sonreía de manera sincera.
-Yves… ¿Qué haces así?-
-Vine a ver como estaba todo, admito que me quede preocupado cuando no note interés de parte tuyo con este proyecto- La pieza estaba a punto de terminar e Yves suspiro relajado- Pero veo, que mi preocupación era en vano; ella como siempre hizo su propia entrada para llamar tu atención-
-¿Cómo es que no sabía de ella? Tú la conoces Yves ¿Por qué no te había oído hablar de ella? ¿Por qué nadie la conoce?- Joe podía sentir su propia piel erizarse ante las notas en las cuerdas y la manera en cómo se desenvolvía.
-Ella… Estuvo un par de años fuera del conservatorio por problemas personales, apenas se acaba de reintegrar pero… Estoy seguro que habrás oído de ella, en su momento. Kido- ¿El profesor Yves sabia sobre lo que había pasado con Mimi?
-¿Tienes más piezas de ella?-
-Oh, sí, si… Tengo una que compuso con Ray hace un par de años-
-¿Ray Chen?- Casi que ambos lo susurraron al mismo tiempo, acaso Mimi había conocido al gran violinista Chen ¿Cómo no sabía nada de esto? ¿Cómo es que no habia noticias de esto?
-Sí, Mimi tenía problemas con su técnica y Ray la ayudo a dominarlo, realmente es hermoso verla tocar ahora que está de vuelta ¿No les parece?- Se giró a ver a Mimi como abría los ojos al momento en el que la última nota salía del violín y le sonreía a la nada.
Kouji, no pudo evitar más que unirse a su sonrisa.
Y Nuevamente. Ahora olvidándose del resto.
La pregunta volvió a asomarse en su cabeza
¿Y por qué no?
Si ella era todo lo que necesitaba para decir que sí.
Definitivamente
¿Y por qué no?
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Review:
EstherBea: Mimi, muchos dicen que es caprichosa y el mundo debe girar a su alrededor pero viéndola crecer, notas que esa actitud siempre pasa a un segundo plano y hasta en 2.0 se arriesga sin pensarlo para siempre proteger a los demás por eso, no pude dejar pasar ese aspecto de ella en esto, de siempre ser toda linda sin preocupar a los demás. Espero este capitulo tambien te haya encantado, hemos conocido al gran Maestre Kido ¿Qué lección de vida le dará Mimi a este hmbre? Quien sabe hahahaa
Mimato Bombon Kou: Para saber como ella saldrá, alguno de los dos tendrá que cometer un "error" que causara que se retire en el juego del amor para tener el corazón de Mimi y ahí, permitirá el acercamiento del otro. Quizas hhahaha a veces mis ideas cambian cuando me centro a escribir. Y pues, con Kouji, si la emoción para sentir es rabia y el no sabia para nada lo que estaba ocurriendo, hasta ahora. A mi me afecto algo ese capitulo por eso me costo continuar, pero ya con energías. Mi padrino murió de ELA y es una enfermedad que por igual no tiene cura, aunque esta se estabiliza a diferencia. ;)
Atherford: Wow! Que gran review, no sabes como me revitalizo y encanto. Ahora yendo por partes: Es como probar el dulce mas sabroso del mundo y que te digan al final esta lo mejor, y te lo quiten antes de llegar. Aun si nos amargamos por ese momento, es importante superarse y ver que todo puede tener otro lado de como ver esa historia. Si! La pieza de Mimi [Sin titulo] causara el gran impacto como los grandes artistas del mmudno lo han hecho, y esperemos haga no solo una huella en el corazón de los demás, sino sea la huella que los motive a continuar esa pasion. Oye, nada nunca es imposible. Si deseas aprender a tocar ambos, hoy es el dia ;) Yo aprendi piano por mímica, no se leer partituras pero viendo como lo tocan y con oído he aprendido piezas (no a lo grande pero si me defiendo ahhaha), siento que la música clásica aun si es clásica, es música que representara siempre un gran valor para el futuro de todas las generaciones. Más en la actualidad donde ya solo 1 palabra puede ser usada para "disque música" y por ende pongo más cariño a la selección de piezas para que cause el verdadero impacto que en mi mente se genera. "Es lo q el mismo yama y el Prof yves dijeron, ella no toca la música, es la música quien la toca a ella, y pienso q es porque ella permite q la música tenga su propia voz y esencia pues ella misma es una con la música en cuanto toma su violín y toca la primera tonada. Pienso q es como q abre las puertas de su corazón y todo lo q es y todo lo q quiere escuchar, compartir y expresar fluye a través de sus manos y le da forma de hermosas melodías cargadas de sentimientos, pasión y un inmenso amor y respeto por la música y así lograr llegar hasta lo más profundo de los corazones y hasta la propia esencia de quienes la escuchan!" Y creo que yo no pude decirlo mejor hahahaha ;) Yama va en camino a conseguir esa pasión, solo que… Su corazón primero hara Doki Doki antes que nada. Hahaha y si a medida que uno va leyendo, va entendiendo cosas como ¡AH! Ahora se porque la baqueta se le ha caído, si, es a causa de su enfermedad. Una que cree haber llevado a nivel control. En cuanto a por que Mimi se molesto, es más que todo, molesta por el poco tiempo que le puede quedar y a sabiendas que aun tiene grandes oportunidades como esas. Estas emociones las veremos más adelante, en una Mimi no tan sonriente. Espero este capitulo te haya atrapado ;) Y nos vemos en el próximo, gracias por tan bello review hahaha.
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Muy bien, Kouji ha aceptado unirse. Aun cuando la orquesta haya quedado asombrada, ene l siguiente capitulo veremos a un grupo, de salida para unirse más ¿Qué mejor manera de crear lazos que con una salida casual? ;)
Les gustaría que el siguiente capitulo fuera desde el punto de vista (3ra persona) de Yamato, Kouji, o Mimi?
Sin más, no olviden sus reviews. Nos leemos! ;)
