Aunque sus labios apretados se habían negado en un principio, fue su ego el que lo hizo hablar, sin poder romper el contacto visual.

-¿Por qué pones la llave adentro?

-Solo yo sé que está ahí, así no puedo perderla.

-¿Eso no es un inconveniente?

-No. Es mi reloj.

Dean estaba por replicarle que era el reloj en el estante de una tienda, con todo y etiqueta que le ponía un precio, pero el hechizo entre los dos se rompió cuando la chica castaña subió por las escaleras como un vendaval sosteniendo un par de bandejas rompiéndose en disculpas.

-¡Lo siento!, ¡lo siento!, ¡es tarde!, ¡es tarde!, ¡fue la orden extra… el tráfico!, ¡lo siento!

Dean rompió el contacto con Castiel cediéndole el reloj en totalidad y como método de ceder ante la parte de él que se encontraba aterrada y contra el borde de un precipicio ante el lazo recién descubierto del que su parte consiente aun no tenía conocimiento, abrió la puerta por ella, que parecía no ver por donde andaba o hacía donde iba pero en ningún momento tropezó con nada y calculo la esquina perfectamente perdiéndose de vista detrás de la puerta hacía la trastienda.

Una extraña lucidez embargo a Dean y lo hizo desear salir corriendo, pues Castiel aún estaba a menos de un metro de él, observándolo, aunque sus miradas ya no estuvieran tejidas y unidas en un mismo canal.

-Tengo que irme.

-Pensé que te quedarías…

-No puedo.

Cuando Dean volvió casa se encontró a Sam hecho una furia despotricando en su contra, él no lo escucho, estaba ocupado analizando el empaque de su chocolate, decidió echárselo a la boca y masticarlo distraídamente mientras le decía a su hermanito que podría haberlo llamado al celular.

Ahí descubrió que Sam había estado reclamándole él haberse desaparecido sin su celular y que todo ese tiempo había estado blandiendo frente sus narices, "pensé que te quedarías" y los ojos azules de Castiel eran todo lo que llenaba sus pensamientos.

La mañana siguiente Sam descubrió una mancha de sangre minúscula en sus vendas y no lo dejo levantar, Dean se mordió la lengua para no decirle que esa hemorragia era una broma comparada con la de la vez que lo había empujado en su arranque de pánico, prefirió quedarse callado, porque Samuel Winchester, rey de los preocupones, era capaz de encadenarlo a la cama hasta su recuperación.

Cuando su "medía hora de sol" se coló por la ventana, ninguno de los reclamos de Sam podía dejarlo recostado, igualmente, su hermano no le dijo nada, por el contrario, se acercó a hacerle compañía. En el balcón se encontró de vuelta con el papel de la mañana anterior.

"Dean Winchester: tu trabajo con los relojes fue deplorable, más de la mitad se habían detenido antes de la hora de la cena."

Pero esta vez el contrapeso para hacerlo llegar hasta su balcón no era el manojo de tuercas, era la gruesa y mohosa llave que había sacado Castiel de la barriga del horrible reloj. La alzo y se quedó contemplándola un momento. Sabía que esa cosa de cierto modo era importante, lo había visto en sus ojos. La pregunta que rebotaba en su cabeza la formulo Sam.

-¿Qué es eso?

-Una llave.

-Ya sé que es una llave, ¡dah! – Rodo los ojos.- Usualmente cuando hay una llave, hay una puerta, ¿sabes que abre?

"La hora del almuerzo es después de darle cuerda a los relojes"

-El almuerzo…

-¿Eh?

Dean se giró para ver el reloj de pared, ¿aún estaba a tiempo?

-¿A dónde crees que vas, Dean?

-Tengo que regresarle esto a Castiel… es como… - "Es una invitación para almorzar, Idiota."- Una invitación. Estaré de vuelta en un rato.

-Dean, no puedes salir.

-Solo será un rato.

El ceño fruncido de Sam no detecto ningún tipo de amenaza en un almuerzo en casa de Chuck, así que solo rodo los ojos.

-Lleva tu celular.

Cuando llego a la tienda, Castiel estaba frente al último reloj de la fila, Chuck estaba de pie a su lado, le dio la impresión de haber interrumpido una conversación, aunque no le pareció que ninguno de los dos hubiera dicho nada, el mayor se había alejado apenas la puerta se abrió.

-Pensé que no vendrías.

Dean solo ladeo el rostro entregándole la llave de vuelta. Con la certeza de que si hubiera tenido tiempo de pensarlo, probablemente no estaría ahí, pero antes de que pudiera decir algo la puerta de la tienda se abrió y la misma mujer castaña del día anterior entro equilibrando las mismas charolas, solo se detuvo porque ellos estaban en su camino, a Dean no le gusto como lo miraba, era una mirada desaprobatoria, de eso no había duda, busco algo de soporte en Castiel, pero estaba entretenido en su reloj.

-Eres el chico de ayer… ¿vas a quedarte esta vez? Odio cuando desperdician la comida. Sostén esto… es tan pesado.

-¡Becky, no!

Aun si Dean hubiera tenido una respuesta o si el llamado de alerta de Chuck desde el otro lado de la habitación hubiera llegado un poco antes, incluso para sus reflejos todos sucedió demasiado rápido, en retrospectiva era uno de esos momentos en los que la vida debería tener un botón de pausa. Su mente racional no alcanzo a conectar con sus reflejos, aun si el botón de revertir existiera, en todas las combinaciones, siempre algo terminaba roto…

Le pareció una eternidad antes de que alguno de los tres se moviera después del sonido que produjo el cristal al estrellarse contra el suelo, en ese punto la vida recuperaría su velocidad habitual, el latigazo de dolor que sintió Dean al costado lo obligo a buscar soporte, Becky comenzaría a disculparse sin entender lo que había sucedido, Chuck tomo la silla más cercana y la acerco hasta Dean que lucía una sonrisa incomoda, tan solo la expectativa de que todo eso le callera encima había sido dolorosa, probablemente no era buena idea andar fuera de la cama.

-¡Cielos...! Eso estuvo cerca…

-¡Lo siento! ¡yo no tenía… tengo idea! ¿estás bien…? No se ve muy bien… ¿está bien?

-Estoy bien… estoy… bien…

Castiel aun tenia entre las manos las bandejas que sostuvo antes de que pudiera hacerlo Dean, aunque ahora su preciado reloj mohoso estuviera estrellado en el suelo. Probablemente uno de los momentos más incomodos de la vida de Dean Winchester fue aquel, cuando tuvo que permanecer sentado mientras todo se movía a su alrededor, excepto Castiel y el resto de las cosas inamovibles de la tienda, Hubo un extraño silencio cuando Becky y Chuck se fueron con el pretexto de preparar la mesa, cuando el ojiazul por fin se movió, solo para arrodillarse a recoger los pedazos.

-Supongo que ahora te arrepientes de que haberme invitado.

-Probablemente no fue una buena idea… parece que siempre terminas lastimados si estas cerca… - Castiel levanto la parte más grande y observo el interior. – yo… lo siento… no es verdad… lo que dijo ella, no soy peligroso Dean.

-¿Ella? ¿la loca que casi me mata dice que tú eres peligroso?

-No Becky, no, ella no dijo nada, Becky dijo que era una mentira. Yo no quería lastimarte, Dean. No soy peligroso.

-Cas… tú me salvaste de esta, los accidentes pasan, las cosas se caen y se estrellan.

-Tú…

-¿Yo?

-Castiel, Dean, la comida está servida, vamos, se enfría.

Dean asintió torpemente porque no había entendido una palabra del arranque de Castiel. Chuck le señalo el camino al comedor, luego tomo a Castiel de la muñeca diciéndole que sería mejor llevaran en reloj a la bodega de las cosas por reparar, el mayor de los Winchester de nuevo se quedó solo, de pronto le dio la sensación de estar atrapado en una de esas películas de terror bizarras, especialmente al escuchar los susurros de la conversación al final del pasillo, que lo llevo a detenerse y espiar un poco.

"… la mayoría de la gente no entiende esas cosas, Castiel, promete que no volverás a mencionarlo… solo no tienes que hacerlo nunca más."

Decidió que no quería escuchar más, de hecho, quería irse a casa, pero se quedó, porque había algo particular en aquel lugar, entre esas personas que parecían esconder un millón de secretos, algo que estaba esperando por él, o algo que había esperado toda su vida, además, se dijo que le gustaban bastante esas pelis malas de terror. Tiempo después, se echaría a reír al recordarlo y Castiel acurrucado sobre su pecho alzaría la cabeza y le preguntaría la razón y recibiría un beso por respuesta.

Pero de momento la verdad aún estaba lejos y frente a sus ojos estaban tres fotografías incrustadas en la esquina de la vidriera del comedor, parecía que nadie les había prestado atención en años, era Castiel y su madre, ella estaba dormida sobre un sofá, parecía cansada y triste, Castiel estaba de pie frente a ella observándola detenidamente, no había muchos cambios en las otras dos, solo que en las otras los ojos azul pálido del niño observaban a quien le observaba detrás de la lente de la cámara y luego a la nada. Dean pensó en su propia madre, recostada en el sofá luego de un día agotador, con su enorme vientre hinchado con Sammy dentro. Acaricio el papel fotográfico empolvado, las palabras de Helen se colaron en su mente y dejo su imaginación desvariar, ¿sería verdad que Castiel sabía lo que iba a suceder?

"No es verdad lo que dijo ella, yo no soy peligroso"

Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la presencia de Becky, que venia de unas estrechas escalerillas con una pila de papeles en las manos. Volvió a mirarlo de arriba abajo reprobatoriamente.

-¿No eres una especie de vago o algo así?

-Aun no me han probado nada.

Ella no dijo nada, lo paso de largo, parecía tener prisa. Cuando padre e hijo aparecieron momentos después, Dean se imaginó en medio de silencios incomodos, pero, la conversación aparco sin querer en un puerto seguro, postres, comidas deliciosas y casi toxicas que tanto anhelaba, todo eso ayudado por la dieta restrictiva a la que había estado sometido en las últimas semanas, Castiel observaba a uno y a otro y a veces se permitía sonreír, pero apenas si había tocado el contenido de su plato, cosa que entre una frase u otra Chuck observaba.

-Un reloj no hace nada de diferencia, Cas, vas a terminarte todo.

Castiel asintió y comenzó a comer con desgana.

-¿No come si no le da cuerda a los relojes?

-Espero que no, siempre hubo relojes de más, nunca de menos. Al principio fue solo un chantaje: "Promete que te lo comerás todo y te dejare darle cuerda a los relojes mañana" así es Castiel, puntual como un reloj y endemoniadamente fiel a sus promesas.

A Dean no le pareció que estuviera describiendo alguna cualidad, así que solo asintió, hubo un momento de silencio antes que el celular de Chuck reclamara su atención, se disculpó y abandono el comedor.

-Eso fue un record…

-¿El qué?

-Padre siempre come cuando la comida esta fría.

-¿No comen juntos?

-No.

Dean observo el lugar, le recordaba esos programas de decoración que no se hartaban de pasar por la tv… antes de la remodelación, cuando los jarrones, los manteles, los cubiertos y el resto de los arreglos estaban sobre la mesa esperando ser acomodados, como si la hora del almuerzo los hubiera sorprendido y todo se hubiera quedado ahí esperando, sus ojos terminaron clavados en las fotografías empolvadas.

-¿Siempre estás solo?

-No, padre no va a ningún lado.

-No me refería a eso…

Probablemente no era una buena idea continuar con esa conversación, aunque parecía que a Castiel no le importaba.

-¿De verdad vas a comerte todo eso?

-¿Eh?

-Conozco esa cara, o no te gusta, o no tienes hambre. Es normal que nos pase de vez en cuando.

Castiel observo un momento su plato, dejo los cubiertos de lado.

-Padre dice que cuando dejamos de cumplir nuestras promesas es porque nos estamos volviendo viejos.

Dean parpadeo un par de veces, ¿Qué edad tenia Castiel? Quizás uno o dos años más que él.

-He roto ventanas, macetas y promesas desde que tengo uso de razón y sigo siendo más joven que tú. –Los ojos azules de Castiel se hundieron en él desaprobatoriamente -¿Sabes qué? Creo que necesitas salir más a menudo.

Dean se puso de pie, ahí afuera había un enorme mundo lleno de luz trasparente y no aquella mortecina, afuera todo parecía mucho menos depresivo.

-Vamos.

-¿Ahora?

-Y no me mires como si te llevara a caminar por la tabla.

Pudo ver en los ojos de Castiel la duda con tal intensidad que Dean trago saliva, pero cuando sus labios se abrieron…

-¿Las tablas son peligrosas?

…Dean no pudo evitar echarse a reír y rodearlo por los hombros llevándolo consigo en busca de la salida.

-Te sorprendería.

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Eso fue todo por esta semana, estaré procurando actualizar cada lunes, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo :)