- ¿Cómo que te vuelves a Tokio? ¿Y me vas a dejar sola con estos dos inútiles?
Mai estaba sentada, con el asiento girado hacia Yamato mientras que escuchaba la noticia que acababa de darles. No sabía si enfadarse porque no les hubiera dicho ni media palabra o alegrarse por él. Tantos años de prácticamente convivencia habían hecho que le llegara a coger aprecio. Tanto a él como al resto de integrantes del grupo.
- Sabía que Hideki se nos iba, pero… ¿tú? Podrías habérnoslo dicho antes.
- Yo tengo a todos en Tokio – se encogió de hombros-. Aunque me haya costado darme cuenta todo este tiempo, ya iba siendo hora que lo aceptara.
- Sí y además es una excusa perfecta para perdernos de vista una temporada – Katsu llegó finalmente de hacer la revisión de que todos los sistemas estuvieran en correcto funcionamiento.
- Eso también – acabó riéndose por lo bajo, fijándose en que asentía a modo de confirmación de que todo estaba en perfecto estado.
- Ya os digo yo que eso es porque ninguno de nosotros somos pelirrojos – como si no hubiera dicho nada, giró lentamente su asiento para quedar mirando hacia el frente, volviendo a hablar antes de que el rubio encontrara algo para tirarle a la cabeza-. Vale, voy a fiarme de que hayas comprobado que todo esté bien, será mejor que os vayáis preparando, estamos cerca.
A pesar de ser él quién estuviera la mando asintió sin protestar a las palabras de la piloto, poniéndose en pie para ir a avisar a los que no estaban presentes para que estuvieran preparados. El tiempo que había pasado desde el momento del despegue había servido para que todos los nervios pasaran de largo, consiguiendo que a pesar de que cada paso que daba parecía recordarle a aquella vez ya varios años atrás, pero estaba tranquilo. Estaba tranquilo porque todo estaba saliendo perfectamente y apenas faltaba menos de una hora para volver a tomar tierra.
Todo había salido a la perfección, no habían tenido ningún tipo de problema en el despegue, ni en el viaje. Habían alcanzado el objetivo perfectamente pudiendo tomar algunas muestras que se les habían encargado y habían emprendido el viaje de vuelta a casa. Posiblemente todo aquello fuera debido a que era la segunda vez que se intentaba aquello y que a pesar de todo, ya lo habían conseguido a la primera. El único trabajo que había tenido que desarrollar el equipo técnico había sido la mejora de todos los recursos para evitar que volviera a haber algún tipo de fallo.
Todo ello, en parte, gracias a los dos ingenieros que iban con ellos que habían estado pendientes en todo momento de cada una de las correcciones aprovechando que habían visto exactamente los sistemas que habían fallado la otra vez. Iba a tener que admitir que no eran tan sumamente inútiles como le gustaba gritarles cuando lo desquiciaban.
- Eh, Takao – avisó-, a Mai le han entrado las prisas. Dice que dejes de jugar de una vez y que vayas a sentarte en tu sitio.
Acercándose hasta donde estaba el otro, se dio cuenta de que a su lado, observando muy entretenido cada uno de sus movimientos estaba Gabumon. Aprovechó para colocarse a su lado, tomándose su tiempo para volver, no tenían prisa aún.
- ¿Vigilando que no toque el botón que no tiene que tocar? – le digo al digimon.
- Claro que no, eso tendría que hacerlo si fueras tú el que estuviera toqueteando por aquí – le dijo el otro chico.
- Sí, sí… a la mínima cosa que veas que hace rara ya sabes lo que tengo dicho, tú muerde, Gabumon – cruzó los brazos apoyándose en la pared.
- Listo – anunció Takeo-. Vamos, antes de que al comandante aquí presente le entren las prisas por ver quién puede o no estar esperando a recibirlo en la Tierra.
Poniendo los ojos en blanco esperó a que echaran ambos a andar a su lado-. Al menos a mí igual se alegra alguien de verme de vuelta, no como a otros….
- Eh, yo estoy más que contento de estar en el espacio exterior, muchas gracias… Para lo que tengo que aguantar en casa me quedo aquí…
- Para lo que tienen que aguantar en casa más bien – le dijo mientras que, como siempre que estaban fuera, ayudaba a su compañero a colocarse en su asiento y cerrar todos los cinturones de seguridad para que estuviera bien sujeto-. Nos vamos a casa por fin.
- ¿Quién va a venir a buscarnos? – le preguntó mientras que lo dejaba hacer.
- Pues… creo que mi padre, si es que no se le ha colado mi hermano en la maleta esta vez.
- ¿Solo ellos dos?
- ¿Por qué tanto interés?
- Porque si viene Sora también seguro que se trae con ella a Biyomon.
- No creo que venga porque fui yo el que le dije que ya la avisaría cuando fuera a estar disponib… ¿que problema tienes con que venga Biyomon?
- No me fio de ella – dijo antes de girar la cabeza, adoptando un aire mucho más digno.
Habiendo terminado de comprobar que todo estuviera en su sitio y pensando que el digimon había dado por finalizada la conversación, se incorporó de nuevo, pensativo. Tardó solo unos segundos en recordar el drama que esos dos llevaban arrastrando prácticamente desde el mes de abril llegando de nuevo a su sitio riéndose por lo bajo.
- No sé qué prefiero, si que parezca que nos quieres matar a todos con una sola mirada o que llegues riéndote solo – Katsu extrañado ante la escena terminaba de colocarse también en su lugar.
- Puedo hacer las dos cosas a la vez – le soltó antes de sentarse finalmente, aprovechando para conectar las comunicaciones mientras que cerraba también su cinturón de seguridad correctamente-. Y ahora mejor calladitos, que no tengo gana de escuchar ninguna tontería…
Esperó unos segundos mientras que se terminaban de conectar con los servidores de la base en Tanegashima, ya estaban dentro del alcance de la radio para poder utilizar los sistemas más básicos para poder comunicarse con ellos. No pasó mucho tiempo hasta que una voz conocida para todos ellos se escuchara.
- Base de comunicaciones con M-II, ¿todo listo para la aproximación?
- Afirmativo – contestó-. Esperamos coordenadas para la reentrada.
- Os aparecerán en pantalla cuando estén listas – Hideki había estado pendiente de los movimientos de todos ellos desde el momento en que habían despegado-. ¿Todo correcto?
- Perfectamente, señor. Todos los sistemas parecen en perfecto estado y los niveles de energía se encuentran al 100% - mientras que hablaba había continuado conectando botones para que todo estuviera perfectamente preparado.
- Más os vale no haber roto nada esta vez – acabó por decir perdiendo el tono serio on el que había comenzado la retransmisión.
- La culpa siempre es de los ingenieros que llevamos con nosotros, señor, ya se sabe – Mai terminó también de conectar todo, necesitando ya únicamente las coordenadas para comenzar con el regreso, viendo que apenas unos segundos más tarde aparecían-. Ah, y quiero dejar constancia de que estoy muy enfadada porque se me haya dejado a mí sola en compañía de estos dos mientras que vosotros dos huis a traición.
Lo único que recibió fue una mirada de reojo por parte de Yamato mientras que de fondo se escuchaban las protestas de los otros dos. Era curioso lo nervioso que había estado en el momento de la partida y como en aquel momento, podía hasta permitirse aquel tipo de conversaciones. La perspectiva de la vuelta a casa cambiaba las cosas demasiado.
- Vale, vamos a devolver a la maravilla rubia a la tierra antes de que su novia nos venga a dejar heridas de guerra a nosotros también.
- Lo que te pasa es que te has quedado con las ganas – soltó de golpe haciendo que las miradas de los otros tres quedaran clavadas en él sin haber esperado que contestara de aquella manera.
- Pasamos a retransmisión pública, así que haced el favor de dejar bien a la agencia si no os importa… - se notaba en el tono de voz del general que intentaba no reírse-. Adelante aproximamiento.
- Señor – no se podía creer que con solo un comentario hubiera conseguido que se quedaran calladitos, tendría que haber probado aquella técnica mucho antes-. Estableciendo coordenadas en el sistema, paso al modo manual en 3…2…1…
- Modo automático desactivado – la voz de Takao controlando uno de los paneles comprobó que hubiera funcionado.
- Todo tuyo – mirando hacia Mai, el comandante dio la última orden antes de dejarlo todo en manos de la piloto.
- De acuerdo, allá vamos… - tomando los controles de la nave inició el proceso.
No iba a negar que aquella era la parte que más le gustaba de su trabajo, de manera que ahora que tenía carta blanca y no tenía que seguir las órdenes, ni siquiera del comandante, Mai podía aprovechar. Justo antes de hacer nada más se giró hacia los tres chicos que iban con ella con la mejor de sus sonrisas moviendo los labios de tal forma que pudieran entender lo que les decía sin usar la voz.
"Agarraos bien"
Tomando los controles procedió a colocar la nave en la posición de entrada, dejándola colocada del revés para automáticamente después conectar los propulsores pudiendo así dejar de depender únicamente de la carencia de gravedad del espacio. Aquella era la parte sencilla de todo aquello, simplemente había que esperar a la entrada en la atmósfera. Y aquel momento era sencillo de reconocer ya que estelas de plasma empezaban a formarse en el exterior, incluso antes de que los sistemas dieran el aviso.
- Entramos en zona sin comunicaciones – anunció Yamato dando el aviso a la base en la Tierra.
- De acuerdo – se pudo escuchar desde el otro lado.
Aquel había sido el momento en el que todo se había ido al traste años atrás. Justo en ese momento en el que los sensores en vez de avisar de la entrada en la atmósfera se habían apagado. El exceso de calor o un ángulo mal tomado habían provocado que los protectores de la cubierta quedaran mal alineados y que la carga eléctrica del ambiente friera los sistemas. Sabía aquella explicación mejor que su nombre y su apellido y por eso, aunque intentó que no se notara, mantuvo la mirada clavada en los sensores hasta que los vio encenderse prácticamente a la vez que la nave volvía a colocarse en la posición original.
Apenas 15 minutos más tarde las estelas de plasma comenzaron a desaparecer y los sensores exteriores de temperatura comenzaron a descender. Solo en ese momento se permitió respirar de nuevo con normalidad.
- Aquí M-II, volvemos a tierra, aproximamiento llevado a cabo con éxito.
Apenas veinte minutos más tarde la nave había tomado tierra en la pista de aterrizaje de la base de Tanegashima dejando que todos sus tripulantes volvieran a casa en perfectas condiciones y que todos los operarios pudieran acudir a comprobar que todo estuviera en orden. Como siempre, los medios de comunicación esperaban la llegada de la segunda misión con éxito al planeta rojo. No podía ser de otra forma, nadie podía culparlos.
Y aquella vez cuando se acercaron a los participantes en ella, de nuevo, Yamato los enfrentó con una actitud totalmente diferente. No necesitaba ocultar nervios en aquella ocasión y por poca gracia que le hicieran estaba de demasiado buen humor. Todo había salido bien. Estaba de vuelta en la Tierra y en cuestión de nada podría ver a los suyos.
