Capítulo 17: Divenire
/
/
Podía observar a la castaña intentando dar un paso más difícil que el otro, apoyando las manos en la larga barra que atravesaba la habitación. Miro al resto de los pacientes y podía ver de todo tipo, parálisis de la columna, amputaciones, rehabilitación muscular y estaba ella. Arrugo su frente, al notar lo cansada que estaba y como el enfermero encargado de ella, la tomo en brazos y la llevo a la silla de ruedas antes que perdiera toda fuerza y colapsara en el suelo. Pudo ver a una Mimi tímida mirando sus manos, mientras que el mismo enfermero le hablaba con suavidad y ella solo asentía, manteniéndose quizás positiva. Se puso de pie apenas noto como la traían hacia donde él estaba, y dándole su mejor sonrisa; la castaña le sonrió con suavidad saludándole.
-Tai, no es necesario que vengas todos los días para acá. No puedes tampoco ser negligente con tus estudios- se le veía cansada y podía notar como el aire se le iba con solo hablar, estaba más delgada. Podía saberlo con solo verla, removió parte de su cabellera y se sentó para quedar a la altura de ella, sacando un envoltorio con comida.
-Eres mi chica favorita, no puedes pedirme que no venga y mucho menos cuando estoy cerca de un examen y necesito que pruebes lo que voy a presentar- la vio reí casi como si fuera un susurro, el moreno sentía solo un nudo en la garganta al verla así. Hace pocos días le había contado a su hermana lo que pasaba, esta solo se echó a llorar al saber que su amiga y la persona que más admiraba estaba en tales condiciones. Rogo varias veces, poder ir con él a la clínica, pero el moreno sabía mejor. Si lo hacía, el espíritu de Mimi se quebraría aún más al ver que estaba arrastrando emocionalmente a las personas más queridas con ella, y eso solo presionaría y causaría más estrés en buscar una cura y rápida, quizás importándole poco como quedará.
Saco los bocados y le entrego el tenedor, ella elogio su comida y lo bien presentada que se veía. Y observo los pequeños bocados mientras la castaña tomo el cubierto. Había pasado toda la noche preparándolos para ella. Había pasado todo el día leyendo sobre el poder de la comida en la enfermedad, y sabía que la comida de sitios médicos era insípida y nada inspiradora, era todo lo contrario a lo que Mimi era, por eso se esmeró con un menú que fuera acorde a ella, pero no violara las leyes nutricionales ni su salud. Subió la mirada cuando el tenedor rodo al suelo lejos de sus manos y un bocado con el mismo, la castaña se apeno por la torpeza y mientras reía nerviosa se limpiaba. Taichi no tardo en levantarse y ayudarla a limpiarse, sentándose ahora cerca de ella.
-Eres como una niña pequeña, sé que lo has hecho a propósito porque deseas que yo te alimento ¿No es así? - La castaña dejo de reír para verlo, y solo con verle pudo notar que él estaba haciendo eso para hacerla sentir mejor, así que parpadeando varias veces evitando las lágrimas, asintió. El moreno saco otro cubierto, y se dispuso a darle de comer.
-Esto esta exquisito Tai, estoy segura que- Que te ira de maravilla en tu prueba- intento hablar, y se podía sentir el hilo de su voz y el ritmo de su pecho elevarse, así como las lágrimas dieron prueba que ella, estaba llorando. Bajo el cubierto y aferrándose a las manos que ella tenía apretando su pijama, las atrajo hacia él y beso ambas manos. Haciendo que ella lo mirara.
-Prometo que te protegeré Mimi, te cuidare aun si no me lo pides. Lograras superar esto, y si me toca tener que llenarte de dulces para verte sonreír, estaré a tu lado. Aun si engordas y me toca cargar a una puerquita conmigo- Eso solo alboroto, aun mas sus ganas de llorar, sin dejar mucho espacio a las palabras; lo abrazo y lloro con más seguridad. Ella tenía miedo, más que nadie y él podía saberlo con solo verla. Ambos sabían que no había respuesta segura o resultados seguros de que el nuevo medicamento hiciera efecto positivo en ella, pero aun así tanto ella como él querían mantenerse positivos. Los milagros existen ¿no?
/
Caminaba sin rumbo fijo por las calles parisinas, escuchando lo primero que atrajo su atención en el playlist de su MP3, él no era de escuchar música de otros artistas contemporáneos. Sora le había dicho que debía aprender de todo tipo de música y le regalo ese mismo aparato con una gran variedad de artistas, casi nunca lo escuchaba pero había un título que atrajo su atención Danny Rayel "Unforgettable Paths" Y ahí estaba, escuchando una canción que lo debía hacer pensar en mirar al frente y más allá y sobre todo los momentos que lo hicieron la persona que él es ahorita y sobre qué rumbo debía tomar y los rumbos que no debía olvidar, pero se sentía como un completo cobarde.
Observo los autos pasar y las pocas personas que ese domingo transitaban Todos parecían saber a dónde ir y que hacer. Ahora él andaba en una encrucijada. Todo este tiempo, él sabia a donde tenía que ir, pero no se atrevía. De ahí, lo cobarde ¿Cómo no lo había visto? Apretó sus puños recordando el relato de su hermano menor. Desde ese momento se había evitado atender todo tipo de llamada o siquiera atender la puerta. Ni se había molestado en ir al instituto, Kouji lo había ido a buscar. Estaba frustrado, el violinista le dijo que algo más pasaba con Mimi y que era un cobarde estar ahí encerrado sin hacer nada, mientras que Mimi estaba sola afrontando un problema que capaz ninguno de los dos tendría que enfrentar y él solo le grito que no era un cobarde. Fue la primera vez que le grito a alguien que amaba a esa mujer y que no cuestionara sus acciones con cobardía, que ella era quien lo había apartado. Y eso lo frustro aún más, porque el de cabellos azules solo le reclamo aún más bajo, haciéndolo confundir aún más, lo boto de su casa, antes que le cayera a insultos y golpes. Aun con la puerta cerrada escucho las últimas palabras del violinista
"¿Cómo puedes decir quererla? ¿Cómo puedes decir que la amas y estas encerrado sin tomar acción? ¿Cómo puedes merecerla, si en este momento en el que ella te aparto, te acobardas usando la excusa de que fue su decisión? ¡Responde Yamato! ¡Ella más que nadie en este momento debe tener miedo!"
Si, estaba siendo un cobarde, pero realmente estaba era molesto consigo mismo por no darse cuenta del extremo al que estaba llevando a la chica. Mimi realmente debe tener mucho miedo, y debe estar luchando en solitario una batalla que no tiene posibilidades de ganar.
Enfermedad del Guillain-Barre
¿Por qué nunca me dijo nada?
Fue lo último que se quedó siempre cuestionando. Apenas tuvo acceso a internet averiguo todo lo que pudo de dicha enfermedad y le sorprendió ver los bajos índices de recuperación que existían ¿Es que acaso ella no confiaba en él como para decirle lo que ocurría? ¿Todo fue una mentira? ¿Por qué no lo detuvo? ¿Por qué permitió que su cuerpo la llevara a ese límite, sabiendo que podía ser permanente el daño? ¿No quería acaso tocar más el violín? ¿No quería acaso saber más de la música? ¿Odiaba la música acaso como para lastimarse a ese punto? Se alboroto el cabello al pensar así.
No.
Eso no era.
Estaba seguro que eso no era el motivo.
No debía dudar tan cruelmente de ella. Cada músico siempre tenía su razón, por la cual tocaba, por la cual se dejaban llevar a tal extremo. Un músico de verdad tocaría hasta el último aliento, aun si esa misma sonata que ellos producían podía ser la causa de su muerte, porque él sabía y lo aprendió gracias a ella que, un músico que tiene pasión. No puede detenerlo nada, ni siquiera algo que ocultar pudiera afectar aquello, y ahora que sabía lo que ocultaba. Todo encajaba con mayor fuerza.
La pasión con la que ella tocaba, la dedicación y entrega a no dejarse llevar por los cánones racionales. Ella tenía el tiempo contado y, aun así, cuando el miedo la abordaba y por qué ella se negó muchas ocasiones a tocar, el por qué tocaba sentada en los ensayos o la encontraba haciendo terapias del frio en la mano o la veía más delgada de lo normal.
¡No se detenía!
Siempre con la cabeza y sonrisa en alto, seguiría tocando y animando a todos a hacer lo mismo.
¡Ella no se detendría!
¡No lo haría ahora!
¿O sí?
¿Tendría dolor? ¿Estaría sufriendo? ¿Realmente tendría miedo como Minamoto le había dicho? Bufo al recordar como lo había llamado por su nombre esa vez, olvidándose de que era un Ishida, y solo era Yamato, un pianista, un músico. Apretó los ojos de solo pensar el dolor y malestar que le estaría provocando lo que quizás esté pasando Mimi en estos momentos, y solo; solo por pensar en sí mismo y no ver lo que ocurría, la llevo a ese extremo.
Luego estaba el moreno ¿Él sabe de su enfermedad? ¿Desde cuándo sabia de su enfermedad? ¿Por qué él y yo no? ¿Es que acaso, esos sentimientos que se habían dicho el uno al otro no valían nada? Ahora entendía lo que el moreno le reclamo, y no solo sentía asco hacia sí mismo sino una enorme envidia hacia el pastelero que parecía realmente saber más de la violinista que él. Había ido a la clínica que Takeru le dijo apenas le termino de contar todo, pero apenas estaba a un paso del territorio medico entro en pánico, al ver al moreno salir con celular en mano, sin notar que el rubio estaba cerca. Y no pudo evitar salir corriendo de ahí.
Todos los días se motivaba entrar, verla y rogarle una explicación, quizás agarrar al moreno y exigirle la verdad desde hace cuánto ella estaba así, o ir directamente a ella y obligarla y convencerla como siempre había hecho para obtener información o convencimiento, pero su cuerpo se frenaba cada vez que lo intentaba ¿Por qué? ¿Por qué no podía? Podía tocar en frente de miles de personas y mostrarles sus sentimientos, pero este Yamato nunca fue bueno con las emociones, mucho menos hablarlas, y solo con la música había logrado esa conexión. Solo con la música es que logro hablarle al público.
Él sabía que esto iba más allá de miedo escénico, y era miedo al rechazo. Como pianista nunca había sido rechazado. Por su apellido, o su talento. Esto, era algo diferente. Algo en él, le gritaba que el miedo que sentía al rechazo de que ella, si le exigía que no lo apartara de su vida o que ya no lo quisiera en su vida, o le restregara en cara que ya obtuvo lo que él quería y que todo había sido por ese motivo, que sus sentimientos eran vacíos y una mentira.
Por primera vez en mucho tiempo, tras conocerla a ella. Volvía a tener miedo, de no saber qué hacer y de cómo tomar acción.
/
-Hikari-san-
-Kouji-san-
- ¿Esta tu hermano? - susurro con discreción mientras el violinista se abría paso entre la chica y la puerta del apartamento, sabía que sus modales estaban yéndose por la borda, pero era de urgencia. Entro en la sala. Noto a un rubio joven mirando un punto fijo en la mesa, muy absorto de la intromisión que estaba siendo llevada a cabo. Busco con la mirada al moreno y suspiro resignado por la ausencia. Maldiciendo por lo bajo. Se giró a ver a la chica. Tenía varios días pasando por la casa de los Kamiya, esperando ver al moreno. Él tenía que saber sobre Mimi y donde estaba- Lamento venir sin aviso nuevamente, pero necesito hablar con tu hermano. Es urgente-
-Él, salió desde temprano otra vez. No me dijo a donde iba- se abrazó con sus brazos y no falto preguntar más para saber que Hikari, ahora si sabía lo que pasaba. Su respuesta era diferente.
- ¡Patrañas! - Observo que el rubio ya lo veía, cayendo en cuenta que estaba ahí. El insulto lo despertó- Tengo aquí desde ayer en la tarde y no hay señales de tu hermano. Solo vi a Ishida-san entrar-
-Minamoto-san- Sin siquiera saberlo podía sentir la fuerte presencia de tensión en la habitación. El violinista miro a ambos jóvenes, siendo un poco mayor que ellos. Solo apretó los puños y respirando con seguridad, se armó de valor. Ya estaba harto de rodeos
-Sé que ustedes saben dónde está Mimi, y que saben también lo que le ocurre – ambos se tensaron ante la directa frase- No voy a andar con rodeos, ni mucho menos a rogarles que me digan que pasa, pero si vengo a pedirles ¡No! Mejor dicho, exigirles me ayuden-
-Kouji-san, lo lamento mucho, pero-
- ¡Basta! Es Mimi quien está en la línea para seguir con modales y demás cuestionamientos japoneses. Es la vida de nuestra amiga la que quizás esta en fila y solo una persona es capaz de hacerla volver, de lo que sea que esté pasando con ella.
-No, no te entiendo, Kouji-san-
-Hace un par de años, le cause mucho daño a Mimi, presiento que… Si me quedo sentado como aquella vez, ella se volverá a alejar y no la volveremos a ver…. Por favor, les pido me digan donde esta Mimi y que me ayuden a que Yamato Ishida entre en razón y vaya a verla, antes que sea tarde-
Silencio.
Fue la respuesta que obtuvieron todos. Los menores se miraron y el violinista pudo notar un hilo de determinación en el rostro del oboísta, asintiéndole a la fémina. Hablo.
-Es que, ese es el problema Minamoto-san, mi hermano… Ya sabe dónde está Mimi y lo que le pasa, mas ni Kari ni yo sabemos por qué no ha ido a verla-
/
Nuevamente ahí estaba, en aquel bar ahogando sus penas en licor. Esto ocurría día tras día, luego de ver a Mimi acostada, dormir tras un exhaustivo día. Sin resultados positivos, resoplo por lo bajo ante la memoria y vaciando su bebida, pidió otra. De fondo podía ver al pianista de la noche y eso, solo lo ponía más amargo. Le hacía recordar a Yamato, por su culpa Mimi estaba donde estaba. Leyó la tarjeta donde se podía leer el nombre del pianista: Nikos Spiliotis. Por alguna razón, esa melodía lo hacía molestar y llenar de energía a la vez. No entendía el por qué.
-Tenía tiempo que no escuchaba esta pieza de Nikos… "For the people we love"-
-Sora-
-Ya casi es habitual verte a esta hora por aquí, Taichi-kun-
-Vete Sora, hoy no ando de ánimos para calarme nada- La observo sentarse y sacarse el abrigo, mientras el bar tender le traía un trago para él y no perdía el tiempo en traerle el habitual para ella, pero por alguna razón, no toco esta vez su bebida.
-Taichi-kun… ¿Es cierto? -
- ¿Uh? -
-Lo de Mimi-san. El motivo por el cual presentaste la carta de retiro en su nombre- jugo con el borde de la bebida, mientras el moreno observaba obstinado a la morena, ya algo pasado de su límite de bebidas.
- ¿Qué es cierto? Ilumíname por favor. Porque los motivos del porque hice eso, no son de informe público.
-Por favor, Taichi. No hace falta que algo sea público para que información como esa se esparza, más cuando no toco en compañía de Yamato y más aún que ya no hay profesores de alto rango protegiendo dicha información- El moreno arrugo la frente- Quizás hace un par de años Mimi-san pudo haber estar protegida por Yves, pero con su desaparición. Ni el mismo Yves sabe dónde está-
-Al grano Sora-
-No sé del todo de su enfermedad, pero para que haya tenido que retirarse ha de ser grave. Mi padre inclusive, pidió que en vez de retirarse pusieran tu petición en pause, hasta que la propia Mimi pudiera ir a hablar directamente-
- ¿Tu padre? -
-Sí, mi padre es el decano actual del instituto. Nada pasa por debajo, sin que él sepa. Y realmente tenía un interés muy alto en Mimi- pauso por un momento y se arregló un poco el cabello, algo más apenada- Lo único que lamento es que la información se haya esparcido, es más difícil volver cuando se sabe que una enfermedad puede acabar tu carrera-
-Esto no la acabara, me hare cargo de ella-
-No puedes protegerla, si ella desea volver al mundo de la música. Debe abrirse paso nuevamente, ninguna orquesta querrá contratar a alguien que este defectuosa-
-Ella no es defectuosa ¡Si alguien es más que perfecto, es ella! -
-No lo tomes a mal, pero en el mundo de la música es así. Una simple enfermedad puede perjudicarte de por vida. Alguien como tú no entendería, solo músicos como ella y yo, sabemos lo que eso significa. Tu y ella, están en mundos diferentes-
- ¿Y eso que? Ella entonces abrirá su propio camino lejos de ese instituto. No sé ni para que volvió, de haber sabido que esto acabaría así. La habría detenido. Pero ¡Ya no más! Ella ahora me necesita y la conozco mejor que nadie, se lo que necesita y lo que no-
- ¿Y lo que quiere?
- ¿Qué?
-Tai… Ella va a querer seguir tocando, seguir haciendo que su música sea oída. Eso es más que obvio, sino no habría regresado o se hubiera expuesto de esa manera cuando no estaba del todo recuperada. Ella desea ser escuchada ¿Acaso no lo puedes ver?
-Me lo diría, si lo necesita-
-Hay cosas que no se pueden hablar, Tai. Hay cosas que solo un músico entendería de otro, sin usar palabras ¿Cómo lo sabrías? ¿Tocas el violín? ¿El piano? ¿Eres un maestre? Ella debe tener miedo de decir lo que quiere, porque quizás no lo puede tener y no hay peor cosa que no tener lo que uno quiere ¿Crees que tú eres lo que ella quiere? -
- ¿Cómo? - La escucho vociferar por lo bajo y beber ahora, su licor. Mientras que Tai, solo se encontraba molesto por las palabras de la chica ¿Cómo no iba a ser lo que ella quería? Fue a él quien ella llamo cuando más necesitaba ¿No es así?
- La amas ¿No es así? Sé que, por eso, te crees capaz de poder hacer cualquier cosa por ella, pero aun ni se lo dices. Aun no tienes el valor. Si no tienes el valor para decirle lo que ella es para ti ¿Cómo piensas que ella te dirá lo que ella quiere? Tu eres lo que ella necesita, más no lo que ella quiere-
-Estas delirando Sora, yo no tengo esos sentimientos por Mimi-
- ¿Crees que no se? Es más que obvio, Taichi- Apretó los puños algo que Tai, nunca veía en ella. Parecía exasperada en algo- Nunca creí que algo así me pasaría y que ¡Hasta ni me importara aun si no te das cuenta! -
- ¿De qué hablas? -
-Te estoy diciendo lo ciego que eres, al no ver cómo te estas hiriendo y lastimando gente en tu proceso por no saber lo que quieres o necesitas, para ti o para alguien- La vio por primera vez llorando, y eso lo descuadro ¿Sora llorando? Ella parecía una mujer segura de sí misma, con todo hecho a la par y medida, decidida de saber lo que quiere y como lo quiere. Que no necesitaba de nadie y que nada la lastimaría.
- ¿Sora? -
- He intentado, de varias formas hacer que me veas. Que sea yo, la persona en tu mente… Y, aun así, dices su nombre. Cuando estamos teniendo relaciones, sueles decir su nombre. Sueles llamarla a ella. Eso es más que claro para cualquier mujer-
-La cuenta, por favor- Se puso de pie, para pagar la cuenta, pero la mano de la cantante lo detuvo por la muñeca, la miro de reojo. Ya molesto, porque él sabía que eso era verdad. Y molesto, porque se sentía arrinconado de las emociones que quien sabe desde hace cuánto se estaban amontonando en la mujer, y que habían aflorado a punto de ebullición con la situación de Mimi. Ella nunca se lo reclamo, y él, solo seguía disfrutando del calor que ella le daba, pensando, o más bien negando que decía el nombre de la cantante, en vez del de ella. Y que, entre ellos, solo había un acuerdo carnal. Nada más- Tu muy bien me dijiste, que lo que teníamos era algo físico, Sora. No entiendo ¿Por qué me reclamas eso? -
-No te ando reclamando Tai, solo intento hacerte ver-
- ¿Por qué? Si me estas pidiendo que escoja entre ella y tú, solo porque ella no sabe lo que quiere, estas muy equivocada, Sora-
- ¿Qué? ¡No! - Ella también se puso de pie- Por Kami, Tai… Nunca te pondría a escoger-
-Lo has hecho con otros hombres, inclusive Yamato ¿O es mentira lo que me has contado?
-Tai…- Suspiro, y cerró los ojos apretando un poco sus labios- Tu… Tu eres diferente, demasiado diferente. Por eso te conté, todas esa cosas-
-Entonces, ¿Por qué me dices esto? -
-Porque, estoy aquí Tai. Estoy aquí. Si me no me quieres o no, estoy aquí. Nunca me había expuesto tanto a alguien, pero tu; tú me hiciste recordar lo que yo quería, lo que yo quiero. Si necesitas de alguien, estoy aquí. Y no me importa si la amas a ella, yo estoy aquí… Por ende, estoy dispuesta a ser la sustituta, aun si ella te acepte o no- apretó más el agarre, y Taichi sabía lo que diría. Porque es algo que ni él, se ha atrevido a decir a Mimi, por miedo a que le rechace, por miedo a no ser lo que Mimi quiera.
Y ahora esta mujer, vino con estas intenciones, lo estaba descolocando.
-Sora...-
-Yo te quiero, Tai-
/
Observaba los exámenes en sus manos, no había cambio. Suspiro amargamente, y mientras la enfermera de turno la sentaba mejor en la cama, ella miro de reojo el puesto vacío que solía ocupar Tai y cerró los ojos. Agradecía que hoy no hubiera podido venir. No sabía cuánto tiempo podría permanecer fuerte frente al moreno, más cuando ya sabía el destino que la vida le tenía deparado a ella. En ese tiempo, en ese sitio; había visto los sentimientos del moreno. Algo que nunca espero, le agarro por sorpresa y sabía que tampoco podría arrastrarlo a él a esto. Aun si el moreno no le decía lo que sentía, ella lo reconocía. Y se odiaba aún más, por permitir que alguien más se viera consecuencia de sus errores. Él anda formando una vida, su futuro. Ella no tenía derecho a pegarse a ese futuro, ya que el de ella, no podría ser. Abrió los ojos cuando escucho el clic de la puerta cerrarse.
Agarro el control poniendo activar al reproductor a la distancia, dejo que la melodía de Ludovico Einaudi en la pieza "Divenire" llenara la habitación. Desde que había sido ingresada, solo escuchaba piano, y aun cuando en su mente se decía que era solo porque deseaba escuchar algo diferente. Ella sabía lo que quería, lo quería era verlo a él. Yamato. Apretó los labios cuando sintió su nariz alborotarse, y su garganta hacerse un nudo en la garganta. Ya debería haber viajado para Suiza, tal como era el plan inicial si conseguía la recomendación, y creo que era obvio que recibió la recomendación. No recibió más llamadas de él, y aunque agradecía que ya no la llamara y estaba feliz de que siguiera su sueño, realmente no era así. Cada vez que veía su número en la pantalla, algo en ella se partía aún más, y más al recordarse en donde estaba, pero por más que se motivaba a querer atender la llamada, se sentía que no podía. Le importaba demasiado el rubio como para hundirlo con ella.
De lo único que se arrepentía, era no haberle dicho la verdad. Estaba molesta consigo misma, por dejarse llevar, por no haberle dicho lo que le ocurría, porque en el inicio ella sabía que le apartaría de su vida al ver que ella no podía seguirle su ritmo y ella desde un inicio, sin admitirlo. Se sentía atraída por la naturaleza del rubio. Probablemente, ahora nunca podría decirle lo que le pasaba, lo que sentía, lo que quería, y cuanto se arrepentía de no haber disfrutado más y más los momentos con él, y aun cuando al principio lo ayudo solo porque sintió la obligación de pagar una deuda con Yves por haberla protegido de poder volver con los brazos abiertos a aquel instituto. Todo fue escalando aún más, y cuando menos se dio cuenta. Se había enamorado de la pasión de aquel pianista, por ende, mucho más tuvo miedo de decirle lo que le pasaba. Porque no sabía cómo reaccionaría y más porque le recordó a esa época, donde todo era más simple y todo se podía lograr. Ahí, se sintió invencible y se dejó llevar, olvidándose del tiempo de arena que se acentuaba en su interior, desgastando cada gramo de arena y su tiempo de vida como músico.
Observo nuevamente los exámenes en sus manos, y sintió las lágrimas rebosar y golpear en las mismas hojas blancas que tenía en su regazo. Nada. Nada. Negativo. No hay cambio. Seguir en estudio. Era lo único que leía en ese frio papel y calculador. De la rabia, lo arrugo y lazo lo más lejos de la habitación posible y empezó a golpear la cama, intentando apaciguar la frustración. Mantente positiva. Era lo que siempre se decía. Si puedes recuperarte.
¡Mentiras!
Lo que ella tenía, ya estaba muy avanzado para poder recuperar la antigua vida, que creyó tener.
Lo único que agradecía, fue los momentos que Yamato le ayudo a vivir. Pudo disfrutar la experiencia de hacer un nuevo dueto en la compañía de un gran artista, pudo disfrutar la experiencia de tocar en una orquesta, algo que se había visto privatizada debido a su situación. Lamentaba no haber podido llegar al escenario y hacerlo en vivo ¡Por Kami! Que lo lamentaba, pero Ishida tenía razón, arruinaría a otro músico por su egoísmo, su condición y ella quería, no. Ella amaba demasiado a Yamato, como para arruinar ese futuro. Se dio cuenta, justo ahí mismo, tras reflexionar las palabras del padre y maestre Ishida, que debía hacerse a un lado; quisiera o no. El mundo de la música no perdona errores con facilidad y ella ya había añadido muchos a la lista como para permitir que uno de sus errores, acabara con alguien que amaba. Porque ella sabía que en el momento que ella se equivocara, o fallara. El pararía de tocar y la esperaría. Había visto sus sentimientos, se los había expresado, y sabía que por ella; él podría empezar a pensar en esperarla para que lo alcanzara. Pero ahí, no había nada que alcanzar. Porque la carrera nunca se iba a poder llevar a cabo. Abrió los ojos, y observo la comida intacta en su mesa. Sintió su mandíbula crujir.
Ese era el futuro que le tocaría: Insípido y simple. Ya no más grandeza para Mimi Tachikawa, ya no más música. Ella ya no podría tocar más música. Su Música, lo que ella amaba. Ya. No. Más. La rabia la embriago, y en grito frustrado, tiro toda la comida al suelo, y lanzo la tabla y pequeña mesa donde reposaba la comida, con mayor furia, frustrada y sin saber qué hacer, observo sus piernas para empezar a golpearlas con las manos, solo permitiendo que el dolor llegará a sus manos.
¿Por qué?
¿Qué hice para merecer esto?
¿Fui tan egoísta que este es mi castigo?
Aún tengo una pieza más que deseo tocar, una última.
Por favor, Kami-sama.
Una última vez
No había dolor, ya no había dolor. Ya no había respuesta. Volvió a golpear las piernas con más rabia. Ya las lágrimas habían mojado todo su rostro. Se arrancó la aguja que tenía en su muñeca. No, no. Por favor. Era lo único que susurraba. Se quitó la cobija que ocupaban sus piernas y nuevamente intento golpear. Ahora enterrando la aguja en la pierna derecha. Volvió a gritar, cuando no sintió nada. Y volvió a penetrar con más fuerza. Continúo golpeando, y gritando. Y lo que parecía para ella una eternidad al ver a sus piernas así, fue cuestión de segundos. Un par de enfermeras entraron al escuchar los gritos y el alboroto. Al verla, una intento inmovilizar a la castaña revisando que la vena por donde estaba la aguja no hubiera sufrido daños. Mientras la otra preparaba un calmante y un par de personas más se acercaban al sitio, conmocionados.
Cuando el líquido empezaba a entrar por sus venas, su mente no dejaba de repetir la misma pregunta, su fuerza parecía abandonarla y caía como roca en la almohada. Sus parpados empezaban a pesar, y mientras las enfermeras volvían a buscar una nueva vía, pudo notar la presencia de dos personas más en la puerta, y antes de poder siquiera decir sus nombres; el sueño la llevo de vuelta a un mundo, donde no había dolor.
Pero, tampoco había más nada.
Más que la misma pregunta, que no podía responderse.
¿Por qué?
/
Bueno venga, este capitulo se ha escrito solo. Literalmente, puse la música a andar y cuando me di cuenta, este es el resultado. El titulo, es la ultima canción que significa en italiano "Volverse, convertirse, caer" creo que cae como anillo al dedo, porque ahora es que hay que tocar fondo para volver a nacer. Realmente intente describir de la mejor manera lo que Mimi podía estar sintiento, ella ya se ha quebrado. Y falto la ausencia de Taichi, para lograrlo. Si, Taichi es lo que necesitaba para evitar quebrarse, pero ella en el fondo sabe que no es lo que quiere. Y que no arrastrara a alguien como él para evitar lo que debe admitir.
Por otro lado, el primero en reaccionar es Kouji, obvio. El chico azul, cumplirá un papel muy importante de aquí en adelante. Ahora solo falta, que Yama reaccione.
Admito que llore haciendo este capitulo, porque neceste meterme mucho en la mente de cada uno. Sobre todo, el de Sora. Creo que fue fuerte, porque aun cuando yo no lo haya experimentado, se que hay personas que también aman de esa manera. Aun si no es lo correcto.
Reviews:
Mimato Bombon K: El ser mas odiado del cap anterior fue Hiroaki, xD hahaha. Y si, Yama la defendió de su padre, pero aun asi anda cobarde hahahaha, pobre. Lo pongo a sufrir. Al menos ya Kouji, esta a "salvo"de eso. Y si Tai y Sora, son puro amor, aunque sea sexual o al menos hasta ese cap que saz! La Sora no pierde tiempo. Tai nunca le contará a Mimi lo que esta haciendo, o al menos no tengo intención de hacerlo. Quizas el cap, se de pero a veces depende de como se desarrolla (esos caps, que se escriben solos sabes? Voy a ir subiendo de los otros, ando algo atorada con uno, por ser primera persona hahaha pero ya ando salvándolo.
Uchiha.S: Me alegra que esta Mimi te provoque eso, a mi me provoca también. Es bueno saber que produje esa sensación. Y bueno, ahí vamos con la enfermedad de Mimi, poco a poco.
Lore-chan: Haha no te preocupes Lore, hasta a mi se me pasa dejarte uno. Me encantaría meter Michi mas a fondo pero solo puedo meterlo asi de Soft debido a que ya sabemos como va la cosa. Todos andan maraña de emociones hahahaha.
Athefrod: Hola! No te preocupes. En el anterior admito que me costo ubicar los sentimientos de Kouji, porque no queria que se viera forzado. Pero creo que lo logre. Ahora, Minamoto será parte crucial en esta ultima fase ¿Cómo? Ya lo veremos. Y creo que no pudiste decirlo mejor "El descubrió la pasión y la vida de la música al enamorarse de la máxima expresión de la misma" A pesar de que no se encasilla, ahora viene el dilema que Sora hablo. En todo mundo, hay sus trabas y criticas superficiales "leyendo a unnlibro por su portada", no por nada el nombre Ishida, dio acceso fácil a muchas cosas, pero aun asi. El talento también lo dira. Mimi, por como ves aun cree que Yama, no sabe nada. Y que anda bien lejos hahaha. Puesto Taichi, ni le ha dicho que este la ha buscado, ni Hikari le comento a su hermano que el rubio ya sabe. Y si, como viste Mimi no quiere que el la vea para no arrastrarlo. Me puse por cierto a ver conciertos de Alma, y wow! Es una prodigio me encanto ya me he puesto a verla. Espero este cap te haya gustado.
Bueno, ya queda poco de Overture, estamos en el climax diría yo. Quizás quede caps máximo
¿Quiénes serán las personas que están en la puerta? ¿Qué querrán?
