Capítulo 18: Determinación

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Las notas parecían fluir con la misma velocidad que su mente le decía que debía hacerlo, pero por más que se enfocaba en hacerlas sonar en armonía todo parecía amontonarse y ser un tumulto tormentoso peor que un gato peleando por la noche. Suspiro, cerrando la tapa del piano apoyo ambos codos en el mismo y llevo sus manos al rostro, frustrado.

Resoplo y se puso de pie con molestia.

Desde que su cobardía lo había abordado, no podía componer ni siquiera escribir algo decente o seguir algo ya escrito, era como si toda fuente de pasión e inspiración se hubiera disipado. A parte, el instituto al que estuvo aplicando, se contactó con él insistente en la asistencia de un Ishida. Y aun cuando les explicaba que debía retrasar su inscripción, eso parecía no molestarles. El apellido Ishida, lo seguiría donde sea; aun si se desliga de él. Ahora estaba aún más frustrado, perdió tiempo valioso por su propia cobardía y si era muy tarde, él mismo no se lo perdonaría.

Observo el reloj, y suspiro.

La espera lo estaba matando.

Tenía obviamente su mente en otro lado, en Mimi. Su hermano había venido buscándolo, insistiendo que debía ir a verla o se arrepentiría. Eso fue como una cachetada en la mejilla. Estuvo varios días insistiéndole en lo mismo, para luego arremeter con la última carta que tenía bajo su manga

-Permitirás que todo lo que dijiste a padre sobre Mimi-san, se convierta en una mentira ¿Acaso?-

-Tú no entiendes, Takeru.

-¿Qué no puedo entender? Que mi hermano se niega a la felicidad que por fin en mucho tiempo buscaba por miedo al rechazo ¿Cuándo acá Yamato Ishida se da por vencido si existe un posible rechazo? Yamato Ishida que conozco, buscaría todo lo posible para evitar ese rechazo.

-Hermano…

-Fuiste aceptado en los mejores institutos, fuiste reconocido por tus talentos. Tu apellido ayudo, pero fue tu talento el que te hizo salir. Y Mimi, vio en ti algo más allá y lo notaste y no nada más eso sino que viste una persona que te acepta por quien es, no por su apellido. Que no busca derrumbarte o aprovecharse por tu talento sino que sobresalgas sin importar tus raíces… ¿Tan poco te importa Mimi-san? ¿Tan poco quedo de Yamato Ishida?

-Takeru…

-Cuando la conocí, tenía miedo. Miedo que te hiciera lo que muchas personas te han hecho solo por usarte por tu apellido. Y si, la investigue y descubrí lo que ocultaba, más no esperaba que eso fuera un factor que te detuviera, que te hiciera tener miedo-

-No es por su enfermedad, entiende eso.

-No puedo entenderlo de otra manera, hermano. Siempre te he apoyado, pero lo que estás haciendo no es correcto. Ya te enfrentaste a padre, ahora debes enfrentarla a ella si realmente deseas seguir el camino que ella te mostro. Ya basta de tener miedo, haz lo que tu corazón te dicta. Como aquella vez frente a padre. Ese es el verdadero Yamato Ishida.

Y era cierto, siempre tuvo miedo de hacerle frente a su padre y ahora, que lo había hecho y que por fin no se sentía bajo el dominio de su padre, se sentía bajo el dominio del miedo de perder a Mimi. Se sentía en territorio nuevo y eso le atemorizaba. Sabía los riesgos de esa enfermedad, y más aun lo que podía absorber a una persona cuando dependía de su cuerpo para vivir. No es que no quería verla sufrir, no quería que ella lo apartara si las cosas se ponían aún más difíciles.

Podía aceptar todo, menos que lo apartara.

Luego vino Taichi, y verlo romperse frente a él y plantarle algo más que una cachetada en la mejilla fue como una revelación el conjunto de toda la información que recibía y la idea que vagamente se había formado en su mente, exploto en una creación revolucionaria. Ya había empezado a mover todas las piezas, pero con ese movimiento haría Jaque Mate para devolverle y traer a la Mimi que había conocido en los inicios, a la Mimi que le llevo a motivarse a seguir su propia voz, a la Mimi que le hizo encontrar su pasión, a la Mimi que le hizo conocer el amor y la confianza. Solo debía tener paciencia y ver el resultado. Solo una llamada, cambiaria todo.

Y por primera vez, su apellido no tendría control sobre lo que diría esa persona que llamaría.

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Caminaba con velocidad por los pasillos, chequeando la lista que tenía en sus manos y las autorizaciones detrás de ellas. No sabía cómo todo había avanzado a ese punto, pero ahí se encontraba y ahora corría al punto final para empezar a la siguiente fase, solo debía llamar a Yamato.

Fue una sorpresa y luego todo fue tan rápido que parecía irreal.

Su desespero por la felicidad y bienestar de Mimi, atrajo a un enfocado Yamato Ishida y por primera vez desde aquella presentación que hicieron juntos, vio el valor y determinación en sus ojos. Sin dudarlo acepto su propuesta y se dispuso a hacer todo lo que fuera a su alcance para poder llevar a cabo aquel gran plan que tenían entre manos. Recuperarían a su Mimi, de una manera u otra.

Convenció a Takeru y Hikari de decirles donde se alojaba Mimi, con la intención de hacerle cumplir la parte que ella crucialmente debía hacer, pero al verla a través del pequeño vidrio de la puerta. Todo su mundo se frenó. Lo que veía era un cuerpo mirando por la ventana, encorvado y cabizbajo; delgado y sentado en una silla de rueda. Nunca antes había visto un semblante más deprimente y le hacía preguntar

¿Dónde había quedado aquel ángel que irradiaba una luz tan natural y magistral? ¿Aquella mujer que veía al mundo con ojos brillantes y siempre buscaba velar lo bueno de cada persona? Esa no era la mujer, y esa tampoco sería la mujer que vería. Ahora entendía a Yamato y lo renuente de verla ¿Cómo luchar contra algo así? ¿Cómo había sobrevivido tanto tiempo con esa carga? Para un músico, su cuerpo. Sus extremidades lo eran todo y ese cuerpo, ese talentoso cuerpo está consumiéndose y arrastrando el alma de una persona que dejaba que la música hablara a través de ella y su cuerpo.

Era muy injusto.

Él sabía que en ese estado, Mimi solo alejaría a quien sea de su lado con tal de no arruinar su futuro y más el de personas como Yamato, que tendrían que viajar por largos periodos si desea que el éxito siga tocando su puerta. Recordó cuando se giro para irse del sitio, cuando una figura muy reconocida para él lo miraba curioso.

Quien diría, cuan pequeño es el mundo para que alguien como él estuviera ahí.

-¿Ray Chen?- el hombre solo sonrió y extendió la mano.

-Tú ya sabes mi nombre, pero me temo que no conozco el tuyo y por donde estas parado veo que vas a ver a la pequeña Mimi ¿o no es así?- observo la mano y no dudo en tomarla, aun sorprendido de la situación.

Tras unos minutos de hablar, se sorprendió de Ray que estaba al tanto de la enfermedad de Mimi y no era para menos, debido a que la misma chica le había pedido asistencia para la composición de su obra culminante. La ultima que tocaría, antes de que quizás sus manos no le permitan más. Cuando no supo más de ella por un buen tiempo, no dudo en volar y localizarla. Eso sorprendió y despejo sus dudas a la información que Ishida le había dicho. Él había visto también esa pieza sin terminar y en su mente se pregunta si era aquella triste melodía que leyó aquella vez por curiosidad. Ray le explico lo que ocurría con Mimi en ese momento, y porque estaba en una fase crucial que cambiaría su vida.

-Logramos sedarla doctor, y limpiar las heridas causadas en su pierna derecha. Se había logrado sacar la vía ¡Pobre niña! Escuche que ella es músico ¿No es así?- se lamentaba la enfermedad, mientras conversaba con el medico a cargo del caso de Mimi, Ray había llegado minutos antes informando su situación y era acompañado por el doctor a la habitación donde Mimi se alojaba para visitarla, cuando se llevó dicha sorpresa- Rogare por su recuperación, y poder escucharla algún día- sin más se retiró, el medico suspiro y palpo con sus dedos la base de la nariz exhausto.

-Me temía que llegaríamos a este punto y se lo advertí un millón de veces. Hay pacientes que creen saber más que sus doctores. Es una lástima. Me disculpo que haya visto tal situación Sr. Chen-

-No hay cuidado. Puedo preguntar ¿Qué hizo que todo se acelerara?- dijo el hombre violinista observando a su antigua pupilo dormir bajo el efecto de la medicina.

-Al parecer quería ayudar a un amigo muy cercano de ella con una orquesta que estaban organizando. No presentaba síntomas de desmejora, realmente todo fue colapsando rápidamente y me hace pensar que quizás haya estado soportando largos periodos de dolor sin descanso. Su cuerpo paso factura y ahora con el nuevo medicamento atacando, los efectos pueden ser permanentes por los límites en los que se dejó llevar- Camino para anotar unas cosas en la carpeta que reposaba a pie de cama.

-¿No podrá volver a tocar?-

-Las probabilidades son muy bajas, muchos se recuperan de este síndrome, pero hay quienes les golpea sin descanso. Lo más probable es que pase el resto de su vida en una silla de rueda ¿Le ve futuro a alguien así en su mundo Sr. Chen?

Tanto Kouji como el otro violinista se sentían impotentes y molestos con la adversidad y era cierto, es como en el mundo del atletismo. Tu cuerpo es tu instrumento, y quizás con algo de suerte puede que alguien te abra la puerta de la oportunidad, pero alguien sin nombre tenía pocas posibilidades. El de cabello azul no tardo en contarle su plan y Ray sorprendido, acepto ayudar. Mimi era una persona muy importante para él, como una pequeña hermana. Disfruto conocerla y educarla y le apenaba la situación en la que se encontraba reflejada. Le confirió al famoso violinista una tarea muy importante y con eso, tras hacer una llamada a Yamato fue el mismo Ray quien le mostro un método que podría ayudarla a que terminara la pieza.

Luego de un par de días, Yamato le vino con una idea que lo dejo frio en suelo. Dijo que usaría su propio apellido con tal de conseguir lo que buscaba, pero que lo necesitaba a él como parte crucial de ese proyecto.

Y ahí estaba, no dudo en decir Sí.

Ayudarían a Mimi a cumplir su sueño y devolver la misma felicidad que ella les entrego, sin pensar en los resultados.

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-¿Cómo van?- Ray se giró ante la llegada de un moreno, quien traía comida entre sus manos, este le sonrió amablemente mientras de fondo se veía a una desgastada Mimi haciendo los ejercicios terapéuticos de rehabilitación.

-Taichi, buen día. No pensé que llegarías tan temprano- el moreno se puso a la par y dejo a un lado la comida para ver al mismo destino- El doctor encontró una pequeña deficiencia pulmonar que ya están tratando, de empeorar deberán ponerle un respirador, esto solo la motivo a que escribiera un poco más de la partitura. Cuando le mostré como podría hacerlo, pude ver un poco de la verdadera Mimi en ella - lo observo sonreír suavemente y eso hizo que el moreno se sintiera desganado, había estado un par de días ausente por vergüenza a ver a Mimi a la cara.

-¿Cómo la convenciste?-

-Ahora la tecnología es asombrosa, esto me lo mostro una alumna- saco una pequeña tableta digital y busco la aplicación- ella lo usa para el cello pero funciona con cualquier instrumento, te da las opciones para modificar y realizar todo a gusto, como si estuvieras escribiéndolo y lo mejor es que tiene una parte predeterminada para poder reproducir lo que haces. Solo tardo un par de horas en aprenderlo y eso pareció motivarla un poco. A este proceso, terminara la pieza pronto-

-Es un avance… -tras un rato de silencio, el moreno vio como la castaña noto que él ya estaba ahí y le regalo una tímida sonrisa para volver a centrarse en el ejercicio, apretó sus labios ante la sensación de que ella ya se encontraba muy lejos de su alcance, la impotencia y la culpabilidad volvió a embriagarlo- Es irónico… Ni yo pude convencerla de salir de aquel estado. Me sentí fatal de solo saber que sin yo estar ahí, llego a su punto de quiebre- apretó las manos ante la memoria y noticia. Ese día había estado con Sora, y la pelirroja lo agarro de salida. Lo peor, es que no parecía poder detenerse. Tras varios días intentando sacarla del estado depresivo, derrotado iba a buscar calor en brazos de Sora.

-No podemos estar siempre ahí para proteger a quienes nos rodean, Taichi. Ella sabe lo que ella es para ti y ya eso es un impulso para que ella se esfuerce. Personas como tú, o yo. Solo podemos darle las herramientas para que salga adelante más no podemos ser la herramienta que la sacara adelante- Sintió unas palmadas y él solo se sentía en sus pensamientos. No podemos ser la herramienta. Él lo sabía, había prometido protegerla y estar ahí siempre con ella, pero ni aun estando en su peor estado y él con las mejores intenciones, logro sacarla de ese abismo.

Como última herramienta, la que creyó que podría usar a su favor. Se le declaro, y ella solo atino a llorar y pedirle perdón. Él solo pudo abrazarla, y tragarse las ganas de él mismo de llorar. Él lo sabía, sabía que el corazón de Mimi estaba ocupado por otra persona, aun así sintió esperanzas pero, al darse cuenta que otra persona que quizás podía entenderla mejor ya estaba ahí bien plasmado y esa persona no estaba, le daba más rabia. Una persona cobarde que no se había atrevido a pisar o preguntar por ella, una persona que se ganó el odio y recelo de él por haberle quitado ese lugar y aun así se preguntaba si alguna vez lo tuvo. Lo único que quedo fueron las palabras de Mimi grabadas en su mente, aferrándose como cuchillas en el corazón.

"Lo siento, Lo siento… Lo que menos quiero es hacerte daño Tai, eres lo más preciado para mí, pero yo… No puedo corresponder a tus sentimientos y menos atarte a mí, estando como estoy… No puedo, no puedo"

Escucharle decir eso, y a la vez empujándolo porque no quería que se hundiera con ella, lo partió en mil pedazos. Una parte le decía que se lo merecía por acostarse con otra persona diciéndose a sí mismo que amaba a la persona que tenía en frente. Pero otra parte le grito que debía ser fuerte que nada de esas cosas fueron planeadas, así que le susurro suaves palabras, y lo más importante que no por eso él dejaría de quererla y buscar protegerla, sobre todo que nunca la dejaría sola. Aun así, la simple imagen de verla llorar aferrada a él por la pena que sentía desde una silla de ruedas, hizo que su sistema se llenara de odio. Y esa misma noche, no fue en busca de Sora. Fue directo a la casa Ishida y le estampo un puño en la mejilla. Él rubio nuevamente se inmuto pero, esa vez fue diferente. Detuvo su nuevo golpe y observo algo que no había visto antes en él. Le pidió un poco más de tiempo y prometió que arreglaría las cosas, inclusive la falta en ausencia en estos momentos más difíciles de Mimi y sobre todo le pidió que no la abandone, que ahora más que nunca necesita de una persona como él hasta que el momento llegue.

Eso solo lo confundió aún más, y fue un avance para la "relación" que quizás ambos tenían que desarrollar. Como olla de presión, se derrumbó en la entrada del apartamento de Ishida y ahí, libero todo lo que no había liberado en mucho tiempo. Lloro por su corazón roto, lloro por la falta, lloro por la impotencia, lloro por la rabia. Ishida no dijo nada, más que lo ayudo a entrar y lo sentó en el mueble.

Lo último que recordó esa noche, fueron copas y copas de licor y pudo conocer que así como él, Ishida tenía miedo, sentía impotencia por no poder hacer nada y que por eso no podía ir a verla, porque eso solo podría añadirle más dolor al que Mimi podría estar sintiendo y en respuesta, ella podría ser capaz de alejarlo por miedo a encadenarlo a una persona sin futuro. Entendió que Ishida también sufría el mismo miedo que él y por primera vez lo vio con ojos diferentes.

Ambos amaban a la misma mujer, y estaban dispuestos a sacrificar todo con tal de lograrla ver feliz, aun si ella los empujaba luego de ello, aun si los lastimaba en el proceso. Así como él tuvo miedo de decirle lo que sentía, y lo hizo; superándose. Ishida tenía miedo, pero también se estaba superando ¿Cómo lo hizo? Permanecerá un misterio para él, solo espera que no sea muy tarde.

-Te daré una oportunidad- hablo antes de retirarse del apartamento, un rubio solo lo veía con una ceja elevada- Sea lo que sea que vayas a hacer, hazlo rápido… Mimi, no se cuanta fuerza le quede. Tú no has visto lo que yo y ella, ella ya está llegando a un límite en donde nadie podrá alcanzarla. Por eso… Sea lo que sea que vayas a hacer, se rápido.

-Ten seguridad Kamiya-san, que así será. Mi prioridad es ella- Se inclinó de la manera más respetuosa posible y esto tomo fuera de base al futuro pastelero. Mirando a un lado y rascándose la nuca, hablo.

-Taichi… No es necesario que me llames Kamiya, luego de lo de anoche.

-Entonces, puedes llamarme Yamato… Taichi-san.

Luego se enteró por boca de Ray que estaban trabajando en terminar la pieza maestra que Mimi estaba componiendo y sabía que era obra de Yamato. Aun si le dolía ver como Mimi se iba a los brazos de otra persona, con tal de verla feliz. Lo calmaba. Solo esperaba, que realmente no fuera muy tarde y que la reacción de Yamato, trajera a Mimi.

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Le sorprendía la complejidad y belleza en la partitura frente a sus manos. Ray Chen se había encargado de llevarlas, todo y era una composición exquisita. La mente de Mimi, realmente se reflejaba en esa pieza. Trago en seco al saber que tendrían poco tiempo, pero conocía la determinación de los que estaba presentes en la habitación y lo lograrían.

-Bien, desde el inicio. Estas a tempo avanzado en ello, Kouji-san-

-Está bien- Kouji volvió a empezar a tocar el violín, tenían ya horas practicando y podía sentir escalofríos en su cuerpo con cada nota galopando en sus oídos ¿Esta era la verdadera Mimi? Apretó el papel frente a él, ante la realidad de que una mente tan brillante quizás no pueda volver a tocar. Escuchar el estado de Mimi, solo lo llenaba y saciaba en determinación. Traería a Mimi de vuelta, y no permitiría que se fuera más nunca de su lado.

Ray les advirtió sobre la complejidad de la pieza y que la misma ya poseía un largo de 24 minutos y aun cuando parecía estar a punto de culminación, la misma tenia arreglos muy complejos. Se había ofrecido a ser él quien tocará, pero Kouji y Yamato pidieron que fuera Kouji quien lo hiciera. No se opuso al ver la motivación, pero si le dio un par de consejos al joven violinista de que hacer. Kouji estaba maravillado, y Yamato sorprendido de que Mimi pudiera tener control sobre coordinantes tan complejas y que personas como Ray hayan educado a Mimi. Se preguntaba quien más estuvo involucrado en la educación de la misma. Fue Yves quien le sorprendió con la respuesta.

Su padre había sido la persona quien no solo educo indirectamente a Mimi, sino bien fue el mismo quien le dio la recomendación al instituto para que le otorgaran una beca entera a la violinista. Entonces, su cabeza se llenaba de más dudas. Si su padre en un inicio vio tales cualidades natas ¿Por qué luego la deshecho y maltrato tanto cuando aquellas cualidades se veían violentadas por la naturaleza del síndrome? Sabía que solo estas dudas podrían ser respondidas por el propio maestre, pero la duda recaía era en si realmente quería saber la verdad.

-Tu padre estuvo mucho tiempo tras de mi para que le enseñara a Mimi, todo lo que yo te he enseñado a ti, Yamato- observo el café en sus manos y le sonrió con tristeza- inclusive le dije que tendría que escucharla antes de tomar mi decisión y tu padre literalmente puso la mano en el fuego por ella.

-¿Por qué ella nunca dijo nada de eso?-

-Ella no sabe que la beca, el haber entrado aquí fue gracias al Gran Maestre Ishida. Cuando le pregunte como supo de este sitio, dijo que un señor fue a casa de sus padres, tras escucharla en el negocio de sus padres, y les hablo sobre el instituto y que deberían enviar un video para aplicar a una beca.

-Entonces… ¿Por qué mi padre nunca dijo nada?

-Pidió mantener todo en discreción, quería ver si aquella chica tenía todo lo que necesitaba para ser la próxima solista en su orquesta. Lo que paso después, y del porque hay un gran desprecio del Gran Maestre para con Mimi, es todo un misterio para mí.

Escucho como el violín se detuvo y Kouji hablaba con los demás presentes sobre arreglos. Yamato solo veía a la distancia. Su mente revoloteaba en ahora otro nuevo enigma ¿Qué tanto sabia de su padre? ¿Realmente había hecho todo lo que Yves decía? Si era así ¿Por qué? No debía distraerse, iría un paso a la vez. Por los momentos, se concentraría en terminar lo que había empezado.

Se lo debía a Mimi. No, quería darle eso a Mimi y demostrarle lo que podría hacer por ella y que no estaba sola. Que ahora, no era momento de detenerse y que así como ella le enseño, debía dar lo mejor de sí, en todo momento. Sin arrepentimientos, con el corazón abierto. Observo a los presentes y se llenó de valor. Si, le mostraría a Mimi el poder que su música y su voz tenían, aun sin tocar un instrumento. Esas partituras lo ayudarían, y quizás así.

Solo, quizás así.

Su celular vibro, y noto que era una llamada de Taichi. Frunciendo el ceño, no dudo en tomarla.

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Enjoy! Hoy no podre responder a sus reviews pero, sepan que amo cuando escriben reviews. Me llenan de inspiración. Para esta ocasión, no hubo melodías de por medio. Lo lamento, pero lo que me inspiro a escribir fue When do you leave (unleashed) de Chad Lawson. La recomiendo en mayúsculas!

Gracias por leer, ya estamos prontos al final ¿Qué creen que pasara?