Volver a casa.

Esas palabras significaban mucho más entonces de lo que habían podido hacerlo en cualquier otro momento de su vida. Nunca había querido tener que volver, siempre se había encontrado en su elemento en aquella isla, en aquel mundo aparte en el que vivían. Pero las cosas habían empezado a cambiar mucho desde hacía unos años.


Atravesaba la salida de la base de la JAXA con paso lento, siempre seguido de su fiel compañero, quien no le quitaba la vista de encima en ningún momento. Habían pasado ya dos semanas desde que habían vuelto a la Tierra y no había podido abandonar el hospital hasta entonces. Todo habían sido pruebas, más pruebas. Y entre medias una y otra vez las mismas preguntas intentando hacerle recordar si había visto algo raro…

Poco a poco los recuerdos habían ido volviendo a su cabeza y había llegado a ser consciente más o menos de lo que había pasado. Y lo que era más importante, cómo se había llegado a salvar. Cada vez que aquella idea acudía a su mente no podía evitar llevar la mirada hacia Gabumon, a quien todavía no le había llegado a decir nada de nada y que simplemente se limitaba a vigilar cada uno de sus pasos como si tuviera miedo de que no fuera capaz de dar alguno más.

Cuando habían llegado a casa todo le había parecido extraño. Nunca había estado tanto tiempo fuera de aquellas paredes que desde hacía años eran su casa… Su casa…

Caminando por el pasillo se fue directo hacia la habitación, oscura tras meses cerrada, y cubierta de polvo. Iba a tener demasiado trabajo aquellos días si tan siquiera pretendía poder dormir en paz. Sin embargo, no le importó, simplemente se dejó caer sobre la cama, echándose hacia atrás, mucho más cansado de lo que podría aparentar.

Mientras que había estado en el hospital había tenido demasiado tiempo para pensar. Pensar en cosas que había llegado a ocultar en lo más profundo de su cabeza y que había intentado olvidar fuera como fuera para poder llegar a dónde había llegado. Debería de estar orgulloso, había formado parte del primer equipo de la historia de la humanidad que había pisado la superficie de Marte, ¿qué más podía pedir que aquello? Había sobrevivido a un accidente a kilómetros de la superficie de la Tierra a unas temperaturas a las que ningún humano podría sobrevivir. Estaba vivo… ¿Cuántos habían sobrevivido a algo así? No solo él, sino todo el equipo que había viajado en aquella ocasión junto a él.

Sintiendo el peso de Gabumon subirse a la cama se quedó mirando unos segundos más hacia el techo antes de girar la cabeza y observarlo en silencio viendo como únicamente se había acercado hasta él para ofrecerle su compañía no queriendo hacerlo hablar de algo que parecía no querer.

- Gracias – le dijo de repente al digimon-. Gracias…

Y en aquel momento, el peso que había llevado sobre sus hombros desde que había abierto los ojos pareció desvanecerse. Estaba allí, estaba vivo y era todo gracias a aquel pequeño ser que llevaba toda su vida a su lado. Siempre fiel, siempre a su lado, incluso cuando era consciente de que muchas veces no se lo merecía.

La siempre fría y seria apariencia de Yamato desapareció por completo dejado ver aquel chico más bien tímido y reservado que se ocultaba bajo aquella imagen siempre malhumorada, incluso contra aquellos que no lo merecían. Alargó los brazos para coger a Gabumon contra él, abrazándolo. Si no fuera por él…

- Yamato… Te lo dije hace muchos años, mientras que me necesites siempre estaré a tu lado…

Aquellas palabras fueron el detalle que faltó para que los ojos del astronauta se llenaran de lágrimas sin poder contenerlas más. ¿Cuándo era la última vez que había llorado? ¿Cuándo era la última vez que había dejado sus verdaderos sentimientos fluir? Mentiría si dijera que no lo recordaba. Era perfectamente consciente de que la última vez que se había derrumbado de aquella forma había sido cuando a sus apenas veinte años había tenido que subirse a un avión sabiendo que no iba a volver. Había aguantado mientras que todos sus amigos se despedían de él, uno tras otro. Incluso ella. Ella. Ella se había despedido de él sabiendo perfectamente que no tenía intención de volver.

- Todo está bien, ya estamos en casa – acabó por decirle el digimon.

- No, no estamos en casa… - corrigió sus palabras, levantando la vista hacia él-. Nos vamos a ir a casa… Necesito volver a casa con mi padre y mi hermano.

- Y tus amigos…

- Esos no estoy tan seguro de que quieran volver a verme.

- ¡Claro que sí!

- Ojalá sea cierto… Mañana mismo regresamos a Tokio.


Cerró los ojos cuando su padre alargó por fin los brazos hacia él. En aquella ocasión las cosas no podían ser más diferentes y, al paso al que iba, tendría que acabar dándole gracias a aquel accidente por haberle abierto los ojos de la forma más radical posible.

- Pero bueno, si te me has quedado en nada – le dijo riéndose al darse cuenta de que cinco meses a base de comida adaptada al espacio habían pasado factura. No lo había notado tanto la última vez que había vuelto a casa.

- Ahora ya no puede decir que me pesa el trasero – escucharon la voz del digimon desde el suelo.

- No, no puedo – se rio antes de separarse de Hiroaki -. Pero creo que tampoco vas a conseguir que te lleve en cuello hasta dentro de un par de días, que lo sepas…

No, ciertamente no lo decía solo por fastidiarlo. Estaba cansado y necesitaba descansar cómodamente en su cama de una vez por todas. No iba a volver a Tokio de forma inmediata, necesitaba terminar de recoger lo que quedara, pero, sobretodo, necesitaba terminar todos los trámites en la base y despedirse de todo el mundo en condiciones.

Dejó que su padre le cogiera la bolsa que llevaba en su hombro, apenas llevando las pocas pertenencias que había llevado consigo meses atrás.

- ¿Qué tal todo por la Tierra? – contestó finalmente.

- Pues, hasta donde yo sé, creo que todo sigue más o menos como estaba. Tu hermano estuvo persiguiéndome toda la semana pasada porque decía que quería venir a buscarte pero no lo dejé hacerlo. Necesitas descansar.

- Lo que quiere es venir a gritarme, déjame adivinar, ¿todavía no se le ha pasado el melodrama con el que lo dejé en el aeropuerto?

- Yo creo que ha empeorado con el tiempo… Ya lo viste en la videoconferencia.

La mención de dicha videoconferencia lo hizo empezar a reírse por lo bajo. No estaba seguro cuál de todos los lados había dado más el cante entre los comentarios de unos y otros. Incluso cuando el resto de tripulantes de la nave de colaron para poder reírse un poco de él sin importarle que sus propios padres estuvieran presentes alegando que tenían que ir repartiendo felicitaciones. También le habían dado la noticia de que finalmente Taichi ya era padre, arreglándoselas para enseñarle una foto de su mejor amigo con el niño en brazos.

- Nadie tiene ni idea de cuándo vas a volver porque ni siquiera yo lo sé, antes de que preguntes…

- Ya, lo sé. Quiero descansar unos días y reponerme algo antes de subirme a un avión. De hecho, no estoy muy seguro de si me adaptaré a la comida normal sin que me siente mal como las otras veces – reconoció, agradeciendo estar con su padre y no tener que fingir nada.

- Tú lo has dicho, es el adaptarse a la comida de aquí, así que no quiero culpas diciendo que he intentado intoxicarte estos días – usó la típica broma que todos solían hacer a costa de sus habilidades culinarias-. Y… respecto al principal tema de tu interés, solo sé que no está en la ciudad. Avisó a tu hermano de que tenía un viaje importante de negocios y que volvería a tiempo, pero, como comprenderás, el cotilla es Takeru.

- No pasa nada. Es lo bueno de que retransmitan estas cosas por todos los medios, ni queriendo me iba a poder esconder de la vuelta. Ya hablaré con ella cuando llegue a casa.

Obviamente que lo haría, pero había tenido tiempo de sobra en la nave para pensar formas mejores de regresar a Tokio que poniendo sobre aviso a Sora. Había decidido alguno de aquellas noches que no había podido pegar ojo que cuando volviera iba a hacerlo sin decir nada esperando poder cogerla por sorpresa. Y eso mismo iba a hacer. Si estaba en un viaje de trabajo estaba completamente seguro de que no estaría sola y que Haru estaría con ella. Y eso era todo lo que necesitaba para poder ponerse en contacto con alguien que le dijera exactamente cuáles eran los planes de ella sin que llegara a sospechar nada.


Os lo digo en serio, cada vez que actualizo desde fuera de casa y uso la aplicación para no dejaros sin capítulo hasta que tengo ordenador a mano se me pone la historia como completa. Esto ya es un cachondeo... Porque, obviamente, el día que tuve que poner que estaba completa la anterior no se me puso en toda la noche. Es una relación de odio profundo lo que me traigo ya con ella... ¬¬''

Y sí, ¡sorpresa! Hoy os subo este capítulo extra porque es cortito y no quiero dejarlo solo para mañana. (Eso y porque probablemente hoy deje hechos el capítulo 17 y 18 xD)

AnnaBolena04: Puedo adelantar que cuando llega a Tokio sigue escondido y que cierta digimon lo andan buscando a la mínima oportunidad que tiene jajajaja No se va a librar de los picotazos que le llevan esperando meses... Como poco se pone de parte de Dai para tirarle de la piel y escondérsela luego en dónde no pueda llegar.

Taichi ya sabemos que tiene que hacer esas cosas como parte de su esencia, sino no sería él. Pero es que es parte de su encanto, si algún día se queda serio más tiempo de la cuenta pues igual preocupa a alguien mucho, mucho y miran a ver si tiene fiebre o algo por el estilo. Y seguimos con Hiroaki entretenido con su nene grande, que alguien tiene que cuidarlo un poco ahora que ha vuelto hecho un cromo de pasar tanto tiempo flotando.

¡Un abrazo y tortuguitas para ti!

Nika: je, si es que eres una ansias... Una ansias... Y yo como me dejo liar, pues ale jajajajaj Capi sorpresa extra, pero solo porque es cortito y además no contribuye al avance de la historia, solo ayuda por fin a explicar qué pasó en la cabeza de Yamato en su momento para volver corriendo a Tokio con ese punto de vista tan renovado. Llevaba tiempo queriendo hacerlo y aquí está.

No sé por qué dices eso, si youarethereason es lo que pone en mi DNI jajajajaja Puedes llamarme Bea y así amenazarme de forma más directa (y eso, si los demás cotilleáis lo que dejo en las demás respuestas a review - no mintáis, sé que lo hacéis - va para todos jajajaja). Venga, seguimos con el modo Yamato cargado que si no me equivoco en el siguiente también sale él... Aunque no lo puedo garantizar porque no me acuerdo de lo que os toca mañana xDDD

¡Un abrazo tortugoso!

Enrique: ñaaaaah yo creo que me ve y se marca solo el botón de completa. Al menos sé dónde está el origen del problema, pero es que jo, no trabajo en mi ciudad y cuando llego o estoy de tardes no piso por casa hasta las 9-10 de la noche y oye, si quiero actualizar me toca tirar de la app y se ríe de mí a carcajadas más que el trío de astronautras de Tanegashima de Yamato. A ese nivel de reírse de mí está...

Está en serios problemas, no le va a librar nadie de los picotazos... Lo tiene asumido todo el mundo. ¡Un abrazo!